Lunes 26 de Febrero.

2 días para el "Salcochitsu".

Hoy salí en auto con Yamazaki.

Yo iba manejando y él de copiloto. Estuvo todo el viaje hablándome sobre sus prácticas de tenis, creo que apenas lo escuché. No me interesaba lo que decía.

Paramos en un semáforo, de casualidad miré hacia mi lado derecho y vi a la China caminando por la acera.

Salí de la espera del semáforo y me estacioné.

Le dije al anpan-man que fuera a comprarme un poco de galletas picantes. El idiota me hizo caso.

Cuando ya se fue llamé a la China. Me miró dudosa y me preguntó que quería.

"Súbete" le dije, ella puso un poco de resistencia.

"¡¿Por qué debería subirme, sádico bastardo-aru?!" Extrañaba sus insultos.

Me bajé del auto, me dirigí a ella y la tomé a la fuerza poniéndola en mi hombro. La dejé en el auto, me subí y eché a andar el motor.

Me dió lo mismo dejar botado a Zaki.

La China seguía alegando en el asiento del copiloto. De verdad extrañaba ese humor de mierda que tiene.

Paré el auto cerca de un puesto de ramen.

Me miró extrañada.

"Bájate" le dije.

"¡¿Primero quieres que me suba y que luego me baje, bastardo?!" me gritó. Así que fui a su puerta, la abrí y apoyé mi brazo sobre la el marco de la ventana a la vez que me acercaba a ella.

"¿Acaso quieres que te cargue como princesa, gorila?" le dije con mirada amenazadora y una sonrisa ladina.

La China me miró furiosa y se bajó del auto. Se dirigió al puesto de ramen se sentó y dijo: "Deme 5 tazones de ramen, los paga el bastardo que viene atrás-aru"

Solo atiné a sonreír y me senté al lado de ella.

"China…" me miró expectante. "¿Por qué no te has revelado a Umibouzu?"

Pude ver como dejaba de lado su ramen y su mirada se volvía seria.

"Me costó mucho unir a mi familia nuevamente… no quiero que por no hacerle caso, Papi se vaya a enojar y me abandone de nuevo-aru"

Por lo visto para ella es difícil… su familia es más importante que cualquier cosa… tengo que ayudarla… voy a ayudarla… ya solo faltan dos días. Si Umibouzu tiene que enojarse con alguien que sea con la Yorozuya, con el Shinsengumi, pero no con ella… ¿Acaso no piensa en la felicidad de su hija? No puedo imaginarme cómo alguien como Umibouzu, quien es un padre celoso, puede arreglar un matrimonio de otro Yato con la China.

No le pregunté más, no quiero incomodarla, prefiero distraerla a seguir preguntándole cosas que le recuerden su situación.

Tomé un naruto de su ramen, me miró expectante, y me lo comí en su cara.

"¡Cómprate tu propio ramen, bastardo!"

"Estoy pagando tu comida, así que, en teoría el ramen también es mío" le dije y le saqué la lengua.

La China comenzó a pelear conmigo y yo me defendía. Noté su sonrisa de vez en cuando, se estaba divirtiendo.

Eso era suficiente para mí. Me gustaba verla feliz.

Pasó el día y llegué agotado al cuartel. No sin antes dejar a la monstruo en la Yorozuya.

China, espero que con lo mucho que te cansaste hoy, puedas dormir mejor.