Aqui estoy de nuevo, después de casi todo el verano sin publicar nada por estos lares...

DISCLAIMER: Los personjes que uso no son mios, todo de Eiichiro Oda-sensei!

XXVI. SALADO

Esa mañana habian desembarcado en esa isla, una isla con una pequeña ciudad y con muy pocas tiendas. Los Mugiwara al instante bajaron a hacer sus respectivas cosas, y después de un día muy ajetreado, decidieron acampar cerca de la playa.

Después de una copiosa cena a la brasa, todos se dispusieron a ir a dormir, ya que estaban muy fatigados. Bueno, no todos.

Nuestra navegante favorita estaba paseando descalza, con las sandalias en la mano, por la tibia y suave arena de la playa después de un largo día de sol. Encontró un buen sitio donde sentarse y poder poner en orden sus pensamientos: una bonita cala con mucha privacidad.

Se sentó en la arena disfrutando del suave roce de la misma, y se puso a divagar sobre ella y el resto de los Mugiwara.

"Zoro es un buen chaval, cabezota y gruñón, aunque muy leal y serio cuando se le necesita. Usopp es un mentiroso, aunque la única razón por la que miente es para hacer sentir bien a los demas. Sanji es muy pesado, pero un buen amigo cuando se lo propone. Robin lleva una carga muy pesada sobre sus hombros, aunque eso no significa que pueda seguir siendo ella misma, misteriosa y con un humor un tanto retorcido. Chopper es muy dulce, como si fuese el hijo más pequeño de la familia, aunque es cobarde, puede sacar valor cuando se trata de proteger a sus nakamas y Luffy... Luffy..." Como siempre, sus pensamientos se detuvieron en el jovial pelinegro, incapaz de seguir adelante sin revelarse a ella misma lo que estaba intentando esconder: sus sentimientos.

-Hey, Nami, ¿Qué haces aqui?-

-¡Luffy!- la navegante se giró a verle.

-Si, ¿Te ocurre algo?- preguntó curioso el moreno.

-Mmm... No, nada.- volvió a mirar a las olas del mar, mientras sentia como el chico de goma se sentaba a su lado, también a observar el mar.

Sin darse cuenta miró a Luffy, y adivinó un extraño brillo en sus ojos, como si echase de menos algo.

-Ey, Luffy, ¿Te pasa algo? Estas como ido- se preocupó Nami.

Silencio. Un silencio un tanto incómodo, pero que Nami entendió a la perfección, ya que Luffy no apartaba la mirada del mar.

-Echas de menos nadar, ¿No es asi?- Adivinó la navegante, con una sonrisa en sus labios. El capitán giró su rostro para mirarla con los ojos muy abiertos.

-¿Cómo lo sabes?-

-Se te nota en la mirada.- justificó ella.

Otro silencio. Pero esta vez fue interrumpido por el sonido de Nami levantandose y diciendole a Luffy:

-Ven.

-¿A dónde?¿Al mar?-

-Si.- respondió con una sonrisa la pelirroja.

Esa sonrisa hizo sentir algo en el moreno que no habia sentido nunca, y cuando quiso darse cuenta, ya estaba de pié, tomado de la mano con Nami, y dirigiendose al agua.

Cuando el agua le llegaba al moreno por el ombligo empezó a sentirse muy debil, y eso no le gustaba.

-Nami, supongo que sabrás que soy un hombre de goma por una Akuma No Mi, ¿No?-

-Claro que lo se, idiota. Para eso estoy yo aqui.- dijo Nami.

Luffy se aferraba con mucha fuerza a la mano de Nami, temiéndose lo peor. No podia soltarse, no queria. Pero cuando Nami le volvió a dirigir la palabra, fue como una sentencia de muerte.

-Suéltate.

Luffy le miró asustado, pero le hizo caso y soltó ese agarre que le hacia sentirse tan seguro.

Hubo unos segundo en los que Luffy disfrutó del intimo contácto con el mar, pero solo duró hasta que una ola llegó y se los llevó a los dos por delante.

Luffy perdió el sentido.

Nami, deseperada por encontrar a su capitán, buceaba ya por quinta vez, en la que lo logro ver. Nadó hacia él a toda prisa y lo agarró por el chaleco rojo, sacándolo a la superficie para poder arrastrarlo a la orilla. Cuando estuvieron fuera del agua, el moreno empezó a toser el agua que habia encharcado sus pulmones y aspiró una gran bocanada de aire.

-Gra-gracias, Nami.- se giró a verla, pero no la encontró precisamente como la esperaba.

Nami tenia los ojos brillantes y sus mejillas rotas por saladas lágrimas y miraba a su capitán como si fuese lo más valioso que tuviese en el mundo.

-Hey, Nami, no pasa nada. Estoy bien, ¿Lo ves?- intentó tranquilizarla el capitán.

Pero Nami seguía en Shock. Lo único que se le ocurrió a Luffy fue atraerla a su pecho, en un intento de consolarla de una forma más personal.

-Shh...Nami...No me ha pasado nada, gracias a que tu estabas alli...- le decia al oido mientras le acariciaba la espalda.

-Pe-pero si no llego a estar ahi...¿Qué te hubiera pasado? No me lo hubiese perdonado nunca, me duele el simple hecho de estar sin ti, Luffy.- Se separó lo justo para verle a la cara, justo antes de que la sombra del sombrero de paja cubriese sus ojos.

-Nami...Si tu no estuvieras, nada en mi vida tendria sentido, ni mi sueño valdria la pena.-

-T-tu... ¿sueño?-

-Claro, por que...-hizo una pausa- ¿Qué seria el Rey de los Piratas sin su reina?- dijo con su sonrisa caracteristica.-Te amo, Nami.

-Luffy...-

El moreno cogió el mentón de Nami con una mano y la otra en su cintura y se fue acercando a la pelirroja hasta posar sus labios en los de ella. Nami correspondió al beso.

Sin duda, habia sido el beso salado más dulce de su vida.

FIN

*.* Awww... me encanta... me ha salido tal y como esperaba. Espero que a vosotros tambien os guste y me dejeis un rewiev, que no cuesta nada ;)