Aunque trataron, ningún muggle pudo ocultar su sorpresa ante el enorme comedor de la Potter Manor. Selena les había explicado que al haber tanta gente habían aplicado un hechizo de expansión indetectable, habían agrandado la mesa y triplicado el número de sillas y utensilios de manera que todos cupieran cómodamente allí pero aun así los había sorprendido.
Rápidamente y con un hambre que no recordaban tener tomaron asientos quedando Harry lo más posiblemente alejado de sus tíos cerca de la cabecera entre Sirius y Remus.
Al lado de Sirius estaba Ron A y junto a él, en la cabecera de mesa, estaba Harry A, a su izquierda estaban Teddy, James, Al, Lily y Selene, seguidos por algunos de sus primos que se habían repartido. Una vez todos se acomodaron Harry A sonrió con un poco de picardía y dijo.
-Sirius, por favor no grites.
- ¿de qué...? – antes de que dijera algo mas la mesa se llenó de comida y cuando escribo "lleno" quiero decir de verdad lleno, solo había espacio para el plato, los utensilios y lo codos, nada más.
- ¡Demonios! – exclamo James asombrado – Kreacher y los elfos se esforzaron de verdad.
-espera... ¿Kreac...?
- ¡TARTA DE MELAZA! – Sirius fue interrumpido por el grito de una muy emocionada Lily que estaba a punto de abalanzarse sobre el postre y lo habría hecho de no ser porque de pronto la fuente que lo contenía fue sellada con un vidrio que impedía que alguien lo tocara.
Lily entrecerró los ojos.
- ¡Tío Ron! – exclamo haciendo un puchero.
-Lo siento, Lily – dijo el pelirrojo riendo – pero tus hermanos mayores estaban a punto de hacer lo mismo que tú y no quiero arriesgarme a estar en medio de una lucha entre ustedes tres.
- ¿es cosa mía o soy la única Potter normal? – preguntó Selene.
Harry A y Ron A se miraron.
-Su madre es medianamente normal... - dijo Harry A algo dudoso.
Ron A estallo en carcajadas.
- ¡Amigo esa es la mentira mas grande que he escuchado! – grito sacudiendo la cabeza.
- ¡no es mentira!
- ¡claro que sí! ¿acaso no recuerdas la vez que...? – se interrumpió mirando a todos los rostros curiosos y se inclinó susurrándole algo al oído a su amigo.
- ¡eso no la hace menos normal! – exclamó Harry A sin creerlo realmente.
- si quieres creer eso – dijo Ron sonriendo en grande.
- ¿queremos saber? – pregunto Al alzando las cejas.
-no realmente, hijo – dijo Harry A guiñándole un ojo.
¡Crack! Un elfo domestico apareció en un espacio vacío frente a Harry.
Sirius grito con horror.
- ¡¿Qué demonios haces tú aquí?! – parecía a punto de vomitar. El elfo se giró y miro a Black fijamente por un segundo antes de ignorar su pregunta y dirigirse a Harry.
-Amo Harry – se inclinó con respeto y se giró hacia Ron inclinándose de nuevo – Señor Weasley.
-Hey, Kreach – saludaron ambos.
- ¿alguien va a responder mi pregunta? – pregunto Sirius mirando al elfo completamente paralizado bajo la atenta mirada de todos mientras los muggles superan poco a poco el shock que la aparición de esa criatura les había dejado.
-no lo creo – dijo Lily sonriéndole al animago – ¿Qué haces aquí, Kreachi?
-Los demás elfos están preguntando por la cantidad de postres y han enviado a Kreacher comprobar que los números sean correctos, no es que Kreacher o los demás elfos dudemos de usted, señorita Lily. – se apresuró a aclarar el elfo. – según Kreacher sus cuentas eran correctas. Con el permiso de sus amos y la familia Weasley, Kreacher se retira.
Le hizo una reverencia a Harry y desapareció.
- ¿quiero saber? – pregunto Sirius mirando a la versión futura de su ahijado.
-no, ya lo sabrás después – fue la única respuesta que le dio.
Horas después todos estaban camino a sus camas y para desgracia de Harry A era él quien debía guiar a sus tíos y su primo pues los demás se habían negado terminantemente y Ron A había secuestrado a la versión pasada de su familia, Los Granger y al pequeño Harry.
- ¿recuérdame por qué eres mi mejor amigo? – le había gritado mientras Weasley se alejaba por el pasillo.
-Un Harry de once años necesitaba a un Ron de esa misma edad para orientarse en el mundo mágico – le respondió Ron A también a gritos.
- ¡patrañas! Debe haber otra razón, siempre pude haberme quedado con Neville. – Harry A sonrió, podía imaginar a Ron rodando los ojos.
- ¿Neville te hubiera acompañado en todas esas bromas, aventuras y travesuras?
-Touché, mi amigo. Pero Herms lo hubiera hecho igual de bien.
Ambos se miraron a la distancia (Ron estaba caminando de espaldas) y estallaron en carcajadas, Ron se detuvo un momento y dio un salto para esquivar la zancadilla de George.
-Prueba de nuevo, hermano.
Pero volviendo al punto, Harry A abrió la puerta de la habitación de sus tíos y primos e hizo un gesto para que entraran. Ellos lo hicieron mirando todo con desconfianza y fascinación oculta.
-el baño está por ahí – Harry A señalo una puerta blanca junto a un gran mueble que tenía un televisor plasma. – hay ducha y agua caliente, las toallas están en la primera puerta del armario, la ducha es mágica y el agua cae cuando ustedes se metan en ella a la temperatura que ustedes quieran. Si les da hambre pueden tocar ese timbre de ahí – señalo lo que parecía ser un interruptor – y uno de los elfos vendrá, ahí podrán pedirle algo. Pero... - Harry A los miro seriamente – los elfos solo hacen caso a quienes son amables con ellos, usualmente no dejaría que unos muggles como ustedes les den algún tipo de orden, por muy pequeña que fuera, así que les dije que, si las cosas no se les pedían bien, pues que no lo cumplieran. – Miro al techo pensando si olvidaba algo – ah, sí. La luz se apaga soplando esa vela de ahí – señalo la pequeña vela del escritorio. – La luz del baño se enciende apenas abren la puerta y se apaga cuando no queda nadie dentro. El desayuno es a las 9:30, y mis hijos, sobrinos y demás, no esperaran a nadie. O bajan a esa hora o se quedan sin desayunar.
En el cuello de Vernon comenzó a inflamarse una vena. Harry comenzó a dirigirse a la puerta, pero se detuvo a mitad de camino.
-una última cosa – lo miro a los tres con detenimiento por varios segundos. Vernon quedó ligeramente mareado cuando Harry apartó la vista de él sin saber por qué – quiero dejarles en claro que esta casa es mía por más de una razón. Se exactamente que es lo que estás pensando, Vernon, y te digo de inmediato que no puedes hacer eso. Puede que según las leyes muggles mi custodia le pertenezca a Petunia, pero según las leyes mágicas, que son las que se rigen en esta casa, mi custodia es total propiedad de Sirius, pero debido a un pequeño problema, por el momento es de Remus. Esta casa ha pertenecido por muchas generaciones a los Potter, más de las que puedes imaginar. – sacó su varita, la sacudió apuntado a una pared y un árbol genealógico comenzó a formarse allí. – cada generación Potter ha vivido en esta mansión, cada Potter que ha pisado el mundo mágico nació aquí, mi padre nació aquí, yo nací aquí, mis hijos nacieron aquí y los hijos de mis hijos lo harán igual.
Vernon apretó los dientes mientras Harry volvía a fijar su vista en él. Su mirada adquirió un brillo peligroso y Petunia juraría haber visto su mano sujetar con más fuerza su varita.
La familia Potter está llena de tradiciones, es una de las familias más poderosas en el mundo mágico en muchos sentidos. Tenemos poder económico, somos la familia mágica más rica de toda Europa y tal vez de todo el mundo, de hecho. Tenemos poder político, soy el jefe del departamento de seguridad que es algo así como el ministro del interior de Gran Bretaña, y yo lo controlo al completo. Un mago de Inglaterra no mueve un pelo sin que yo lo sepa. – dio una sonrisa oscura antes de seguir hablando – Y poder social tengo desde que tenía un año. Se podría decir que tengo a la comunidad mágica a mis pies ¿sabes? Hay un sistema de seguridad muy complicado aquí. Ninguna persona, mágica o muggle, había podido cruzar la puerta hasta que yo tome el total control de mi patrimonio o más bien hasta que toque esa reja por voluntad propia hace 25 años. De toda la gente que hay en el pasado, solo yo, Sirius, Remus y quienes nosotros decidamos pueden cruzar. Ustedes no pueden adueñarse de este lugar, no importa cuanto peleen por hacerlo. ¿Saben por qué? – sin esperar respuesta, Harry continuó con una sonrisa divertida – porque esta casa, no existe para los muggles. Y ustedes no tienen idea de donde queda porque Petunia jamás vino a visitar a mi madre.
Vernon se enfadó aún más.
- ¿Quién te crees que te ha dado la autorización para hablarme así?
Harry le sonrió con burla.
-Viejo, soy Harry Potter, el niño que vivió, el elegido, único hijo de James y Lily Potter, ahijado de Sirius Black, aprendiz de Albus Dumbledore, la única persona conocida que ha sobrevivido a la maldición asesina, no una, sino dos veces. El buscador más joven del siglo, asesino del basilisco de Salazar Slytherin con la espada de Godric Gryffindor, descendiente de los merodeadores, ganador del torneo de los tres magos, miembro fundador y líder principal del Ejército de Dumbledore, uno de los magos que arriesgaron su vida en la batalla de Hogwarts, donde me encargue de derrotar a una gran cantidad de magos oscuros. Poseedor de las reliquias de la muerte. Maestro de esta misma. Asesino de Voldemort. Uno de los dos aurores más jóvenes en integrarse al cuartel, el auror más joven en ascender a los puestos más altos. Cabeza de las familias Potter y Black. Casado y padre de cuatro hijos y padrino de muchos de mis sobrinos, además de Teddy que vive conmigo. Así que, si no te ha quedado lo suficientemente, te lo digo – Harry se acercó un poco – Nadie me ordena nada, yo hago lo que quiero, cuando y como quiero. Te hablo como se me pega la regalada gana y no puedes venir aquí y decirme que decir y que no. Ustedes no son nada en mi vida. Ya soy un hombre adulto y a ti, Vernon, no te debo absolutamente nada ya que tu nunca me diste algo que yo pueda valorar en este momento. Me dejaste vivir contigo por 16 años, si, pero te aseguraste de hacerme la vida imposible todos esos años. Ahora yo tengo más del quíntuple de todo lo que tú tienes o tendrás en toda tu vida. Lo siento, Vernon, pero no has hecho nada para ganarte mi respeto, y ya no lo conseguirás nunca. Los mismo contigo, Petunia, de nada te sirve envidiar a mi madre. Ella está muerta desde hace más de 10 años en tu tiempo, mi padre igual. Pero déjame decirte algo, no importa que aparentes ser mejor que ella, tú nunca serás Lily Potter, no tienes magia, no tienes gracia, no tienes amor, solo guardas rencor por tu hermana muerta, por el simple hecho de que ella siempre fue mucho mejor persona que tú. Y por si no te has dado cuenta, tu hijo se convirtió en un reflejo de tu rencor. – ahora Harry A los miro a sus tíos con odio ante algún pensamiento que hayan tenido – Dumbledore tenía razón ¿saben? Con su actitud, no me hacen daño a mí, le hacen daño a él – señaló a Dudley que miraba el piso, controlando a duras penas su mal genio. Tenía hambre y no quería escuchar nada más. – con el tiempo descubrí que él había abandonado a Selene porque no quería saber de la magia, porque la temía más que a nada en el mundo. Por su culpa – miro a Dudley fijamente - ¿te doy un consejo, Dudley? No sigas el ejemplo de tus padres, ya abandonaste a tu hija cuando era un bebé, no puedes cambiar el sentido del futuro, pero puedes remediar parte del desastre, como el que estás haciendo con tu otra hija, de la que Selene no tiene idea, pero de la que pronto se enterara. Eres mi primo, Dudley, pero créeme cuando te digo que la sangre no forma los lazos, y yo no dudare en hechizarte si vuelves a pensar en algo como eso. – Harry sonrió ante sus caras. – ¿No lo había mencionado? Puedo leer sus mentes.
Y se fue cerrando la puerta de un portazo.
Una vez afuera, Harry A tomó un profundo respiro y cerró los ojos.
-Yo que tu los hubiera hechizado – ante esa voz levanto su cabeza muy sorprendido.
- ¿Qué haces aquí? – pregunto sonriéndole a la hermosa mujer pelirroja parada frente a él.
- ¿de verdad creías que me quedaría a comer la comida de Hermione? Me conoces mejor que eso, mi amor. Cene en la cocina mientras ustedes discutían en el comedor – Harry rió y se acercó a abrazarla.
- ¿lo escuchaste todo? – preguntó refiriéndose a su "discusión" con los Dursley.
-más o menos. – respondió Ginny comenzando a caminar hacia las escaleras. – hiciste muy bien en dejarles las cosas claras a la familia Zoo.
-Esa era la idea – la abrazo por la cintura y le dejo un beso en la cabeza. – esperemos y todo salga bien.
-así será. – Ginny se detuvo - ¿Dónde está Ron?
-aquí – dijo Weasley saliendo de la nada. – no preguntare que haces aquí, hermanita. Pero solo porque ya es hora de irnos, no quiero que Hermione se dé cuenta que desaparecí.
-A estas alturas ya debe haberse dado cuenta, sabes cómo es – le dijo Harry – espéranos afuera. Vamos a despedirnos de los chicos.
-los veré allá, haré lo mismo con Rose y Hugo. – le contesto Ron adelantándose por el pasillo.
-5 galeones a que va a asegurarse de Rose no este con Scorpius – apostó Ginny mirando a su marido.
-solo acepto apuestas en las que tenga posibilidad de ganar, Ginny. Y tu y yo sabemos que si apuesto en contra perderé. – ambos rieron mientras se dirigían a las habitaciones de sus hijos sin ser conscientes de que no muy lejos de allí, Sirius Black y Remus Lupin sonreían mientras espiaban ocultos tras un pilar. La maldición Potter había atacado otra generación.
