Aquel día no había que combatir, ya que habían logrado hacerse hacía dos días con el maletín de los BLU, que ya estaba siendo inspeccionado exhaustivamente por Spy, pero eso no significaba que Medic fuera a quedarse con los brazos cruzados. Ni mucho menos. Ser el Medic del equipo significaba estar pendiente de la salud de sus ocho compañeros y, por supuesto, él mismo, no sólo en el campo de batalla, sino en todo momento. Si no era una infección urinaria, era un balazo, si no, una amputación o una picadura de serpiente. Y si Pyro había estado jugando...En fin, aquello no acababa nunca.
- ¿Arquímedes? ¡Arquímedes!
El alemán echó otro puñado de alpiste al cuenco de metal del que ya empezaban a picotear sus palomas y las observó detenidamente pero no encontraba a Arquímedes entre ellas ni en ninguna parte.
- Está en pecho de Scout, Doctor-le recordó Heavy, sin levantar la vista de la revista científica que había cogido de la bandeja donde estaba el instrumental de cirugía.
- Ah, sí, cierto...Scheiße...Es verdad, tiene cita esta tarde para sacárselo...-Medic fue hacia la despensa a dejar la caja de alpiste en su sitio-. Pero ahora no recuerdo si era antes o después de la reunión con Engie...
- Antes-respondió Heavy, pasando la página y aprovechando para mirar el planning de la pared.
- Gracias. Bien que al menos sigues teniendo la vista perfecta-Medic volvió con él y echó un vistazo por tercera vez al pecho abierto en canal del ruso, que mostraba su corazón de babuino palpitante dentro de un costillar al que le faltaba una costilla. Por la expresión que Heavy se encontró cuando alzó la mirada hacia él y dejó la revista en su sitio, no le gustaba lo que veía-. Confiaba en que la pistola médica curara esto, pero nada...Urgh...Demasiadas supercargas seguidas...
- Era batalla muy dura. No había otra opción.
- Lo sé, si no hubiera sido por ellas, nos habrían aplastado como a insectos. Pero no debe repetirse. Ahora es arritmia pero mañana puede...
- ¡Medic! ¿Tienes un momento?-le interrumpió la voz de Demo afuera.
Medic lanzó un suspiro y volvió los ojos hacia la puerta.
- Medic, Medic, siempre Medic...¡No, no lo tengo! ¡Sea lo que sea, tendrá que esperar hasta las siete!
- Ah, bueno, vale, te veré luego. Oh, por cierto-añadió antes de irse-, hoy te toca fregar los platos.
- ¡¿Qué?! ¡Ah, no, eso sí que no!-Medic se olvidó por un momento de Heavy y se precipitó hacia la puerta para abrirla con tal ímpetu que Demo retrocedió-. ¡Hoy le tocaba a Soldier!
- Ya, pero ha llamado hace unos minutos. Pyro la lió en el súper, la cosa se complicó y, bueno, ahora los dos están en la cárcel y no saben cuándo van a salir.
- Urgh, maldita sea, ¿y no puede hacerlo otro? ¡Tengo cosas más importantes que hacer!
- Lo siento, Doc. Es lo que toca.
Medic soltó una maldición en su idioma entre dientes y miró a Demoman de arriba a abajo.
- ¿Y a ti qué te pasa? Te veo estupendamente.
- Euh, en realidad...
Demoman se pegó a él y le susurró algo al oído que sustituyó el enfado de Medic por sorpresa.
- ...¿Verde, dices?
Demo asintió con la cabeza, mirando furtivamente a Heavy, que los estaba escuchando.
- ...Vale, vale. Te atenderé antes de cenar.
- Gracias, Doc. Siento las molestias.
Demoman se alejó y Medic volvió dentro de la enfermería, cerrando la puerta tras de sí con un largo suspiro.
- Doctor debería coger vacaciones-comentó Heavy.
- Me temo que tendré que esperar hasta Navidades, como todo el mundo. No podéis estar sin mí.
- Bueno, de momento siéntate y relájate. Vamos.
Medic iba a decirle que no tenía tiempo de relajarse, que tenía muchas cosas que hacer, pero en aquel instante una vocecilla en su cabeza le dijo: "qué demonios, ¿por qué no?". De modo que tomó un taburete y se sentó cerca de la camilla. Hacía un par de horas que no se sentaba y aquello, francamente, fue un enorme alivio.
- Cada día noto más y más que ya no soy un mozo. Sigh, a veces me pregunto por qué demonios me metí en esto.
- ¿Porque pagan bien?
Medic abrió la boca pero no respondió inmediatamente. Había llegado a Mann Co. en busca de protección tras aquel...incidente que precipitó su huida de Alemania. Lo cierto es que no buscaba más que un trabajo con el que pudiera seguir ejerciendo la medicina a pesar de la retirada de su licencia, y con el tiempo había encontrado muy atractivo el poder experimentar cuanto quisiera con sus prisioneros e incluso sus propios compañeros...Y no iba a confesarlo, pero cada vez que ellos le agradecían de manera tan efusiva la ayuda que él les prestaba, le hacía volver a aquellos tiempos en que era un joven médico entusiasmado con su recién estrenado trabajo y que respetaba a rajatabla el Juramento Hipocrático.
Finalmente, se ajustó un poco las gafas y sonrió ligeramente.
- Sí, precisamente. Como todo el mundo aquí.
- Supongo...Te ayudaré en lo que sea. Doctor siempre acá y allá, trabajando.
- No es necesario, Heavy. Pero gracias.
