Hola… ¿Cómo están?... Yo estoy bien y muy apenada con todos ustedes, pues la verdad acepto que me tardé mucho, ¡Pero! Tengo excusa, la verdad ando como con la peste (gripe) debido al extraño clima de la ciudad, es la primera vez que le da por hacer tanto frío, el caso es que estuve bien enfermita y fue por ello que no pude actualizar antes; la buena noticia es que ¡Volví! Para cumplir con mi labor…xD… Y sin alargarme mucho solo me queda agradecer por el apoyo en la historia y eso es todo…

Cáp. 11: Destino

Las vivas llamas de la chimenea y los tizones de madera repicaban en la habitación, el hombre frente al escritorio se levanto y sirvió una copa de whisky bebiéndolo elegantemente, luego de unos segundos la puerta se abrió y la mujer enfundada en un traje negro entro en la habitación haciendo sonar sus tacos del mismo color del vestido.

- ¿Y quien es? – Preguntó con su fría voz

No lo se la chiquilla conoce a Inuyasha, esta en el país – Habló el hombre mirando detenidamente en licor en su vaso.

- ¿Con ella? – Su voz no pudo esconder el tinte de enfado

- Así es cariño, logramos ubicarla y adivina que…tienen una hija – Sonrió con maldad - Esa mujer estuvo fuera del mapa, no se como lo logro, el caso es que lo hemos ubicado a el y su adorada familia…

- Entonces, para que quieres a esa chiquilla – Preguntó la mujer sentándose frente a el-

- Pensé chantajearlo con ella, funcionaría pero tengo una idea mas factible –Sonrió malévolamente y dio un nuevo sorbo a su trago.

- ¿Y que harás con ella? –Le dijo cortante.

- La muy ilusa pensó que era amigo de ese bastardo, ahora debe estar llorando, es triste saber que has sido secuestrado y mas que el hombre que amas tiene un familia, podríamos usarla, ya veré en que; por el momento llama a mis hombres hay un trabajo que hacer…

- ¿Qué haces princesa? – Entró en el cuarto de su hija y se sentó en una de las sillitas de su mesa de té.

- Esquibo una cata – Explicó mientras continuaba "escribiendo" algo con sus crayones.

- ¿A quien?

- A Santa – Respondió - Tío Miroku me dijo que los niños le esquibían a Santa lo que querían para Navidad.

- Pero faltan tres semanas – dijo Inuyasha con una sonrisa mientras la niña seguía concentrada en el papel

- Necesito un albor – Exclamó como si hubiera olvidado algo importante, sin poner atención al comentario de su papá - La cata debe ponerse en un albor

- Tienes razón princesa, el árbol lo pondremos… ¿Y que pides a Santa?...

- Pues…etto – Y le enseñó un extraño dibujo - Es una muñeca y esta es su casita, y este es un perro ¿Ves?

- Claro que si princesa – Honestamente no, eran miles de círculos y rayones aun así era tierno que su hija dijera e hiciera eso - Pero que tal, si dejas la carta para luego y vienes conmigo y mamá

- ¿A dónde? – Preguntó la niña mirando a su papá

- Vamos a ir a comprar algunas cosas para…Navidad precisamente – A la niña le brillaron los ojitos con esa palabra y de inmediato busco un abrigo y alzó sus brazos le gustaba que papá la cargara se veía todo tan…abajo y ella tan…arriba - Vamos princesa…

- Vaya mira que albor ta grandote – Exclamó la niña subida en los hombros de su padre mientras caminaban por el centro comercial.

El lugar estaba atestado, la Navidad estaba próxima todas las familias compraban obsequios adornos y miles de cosas mas…

Kagome miro a Karin que reía sobre los hombros de su padre mientras veía el colosal árbol en el centro del almacén, iluminado con miles de bombillas y su alrededor algunos renos de luces y hasta un trineo, el lugar era mágico y su hija estaba encantada…

Los cuatro meses pasados habían sido los mejores para ellos, no podía quejarse Inuyasha era un excelente padre y el hombre mas dulce y tierno con ella, aunque claro que nunca faltaban las peleas por los celos de el, o por como en algunas ocasiones malcriaba a Karin. Miro su mano izquierda y el pequeño destello brillo en su dedo anular…si se habían comprometido…

Flash Back**************************

Crees que fue buena idea – Musitó Kagome mientras Inuyasha le daba tenues besos en el cuello

- Karin estará bien, Sango esta en su casa con ella – Llevo sus manos a la espalda de ella buscando el cierre del vestido que lo traía loco desde que salieron a cenar- Necesitábamos esto…

Los labios de Inuyasha descendieron por su cuello mientras tanteaba en su espalda el cierre del vestido azul celeste que usaba esa noche, y sonrió al saber que el no lo encontraría

- Maldita – Atrapó sus labios al saber del porque de su risa - Quítalo o lo rompo

La chica tomo sus manos y las llevo a un costado, y ahí estaba el maldito cierre bien oculto. Sus manos quitaron su vestido hábilmente mientras besaba su cuello arrancando suaves gemidos a su mujer…

Ambos cuerpo desnudos estaban en la cama, sus movimientos dentro de ella eran lentos dándose mutuamente el tiempo de sentirse. Los suspiros estaban presentes y el aliento calido del otro les rozaba el rostro. Las embestidas tomaron fuerza y las delicadas manos de Kagome se aferraron a la fuerte espalda de Inuyasha enterrando casi sus uñas al sentir aquel calor en su vientre llevarla casi al delirio, en unos segundos sus roncos gemidos inundaron la habitación y un pequeño frío recorrió uno de sus dedos entre todo el calor de su cuerpo.

Abrió sus ojos y en su mano izquierda, en su dedo anular encontró un anillo, de fino oro blanco con un diamante rosa engarzado en este, sus ojos se desviaron a Inuyasha y este le sonrió para darle un beso en la frente…

- ¿Te casas conmigo? – Sus miradas se cruzaron y un par de lágrimas surcaron el rostro de Kagome mientras una sonrisa se reflejaba

Fin del flash back************************

Sonrió ante el recuerdo mientras miraba el hermoso anillo en su dedo, su vista se desvió a Inuyasha y su hija y de nuevo sonrió sabia que nada acabaría con esa felicidad, nunca…

- ¿Quiero el caballo? – Pidió la niña mientras jalaba el gabán blanco de su mamá

- Es un reno cariño y no creo que lo estén vendiendo – Contestó Kagome, era cierto era parte de la decoración.

- No… - Emitió un puchero desilusionada - ¡Oh es santa! – La desilusión se fue al ver al barbudo panzón que le sonreía a todos los niños.

- Ya olvido al reno – Rió Kagome dejándose arrastrar por su hija que iba con una meta en mente, Santa Claus; miro hacia atrás y vio a Inuyasha sonreír mientras caminaba tras ellas, era un tonto…pero lo amaba.

- Mami álzame, no veo – La niña alzó sus manitas a su mamí, esa gente era grande y no veía nada.

La tomo en sus manos y miro hacia atrás… ¿E Inuyasha?, bueno entre ese mar de gente era imposible ubicar a alguien, luego lo vería.

Luego de media hora en que su hija logro sentarse en las rodillas de Santa y pedir sus regalos, por fin salieron de entre la gente, miro para todos lados buscando a Inuyasha, pero no, no lo habia visto desde que su hija corrió tras Santa, bajo a su hija de los brazos y busco su teléfono mejor lo llamaba…

- Karin no te muevas – Pero la niña ya estaba viendo un hombre que cargaba miles de globos con todas las formas posibles.

- Mira mami – Apuntó la pequeña yendo donde los globos.

Dejo el teléfono para luego y se acerco a la niña que miraba los globos con sus ojitos brillantes, luego unos brazos elevaron a su hija que se comenzaba a mover tras los globos…

- Oh Gracias – Dijo Kagome caminando hasta el hombre, vestido de traje negro, por suerte alguien la detuvo o la hubiera perdido entre tanta gente.

- No se preocupe, se que los niños pueden ser algo inquietos – Sonrió a la niña con una mueca mientras esta lo miraba con el ceño fruncido

- Permítame – Acomodó su cartera bien, para recibir a su niña en brazos, la niña le fue entregada y cuando se disponía a irse…

- ¡Todo el mundo al suelo! – Grito un hombre con una ametralladora y dando un par de disparos al aire.

Las personas asustadas se agacharon mientras el hombre daba un disparo para acallar los murmullos de terror…

- Mami… - Gimió la niña apunto de llorar.

- Tranquila mi amor – Trato de calmarla abrazando a su hija, miro hacia atrás y el hombre que habia tomado a su hija estaba de pie.

- ¡Tómenlas! – Grito el hombre con el arma

Inuyasha alzo su cabeza levemente y vio a una mujer un par de pasos mas allá abrazando a su hijo… ¡Demonios Kagome y Karin!, tanteo con su vista a los hombres que tenían el lugar bloqueado y trato de encontrar a su hija y Kagome.

- ¡Mami! – Se escuchó el grito de una niña… ¡No! el grito de Karin

Un par de metros mas allá vio a su hija tomada por un hombre mientras Kagome era igualmente levantada del suelo. Sin siquiera pensarlo corrió hacia mientras todos miraban impactados las escena…

- ¡Papi! – Gritó al ver a su padre corriendo, uno de los hombres disparo y todas las cabezas se agacharon de nuevo, aun así no le dieron.

- ¡Quédate quieto o les disparo! – Amenazó poniendo un arma en la sien de Kagome mientras el otro hombre lo hacia con su hija, de inmediato se detuvo

- ¿Quiénes son? – Preguntó, la sangre hervía en sus venas- ¡¿Quién los envió?

- Ah, ah, no estas en condiciones de preguntar – Sonrió el hombre quien le entrego a Kagome a otro - Súbanlas al auto, nos vamos

Vio como sacaron a su hija, la cual pataleaba llamándolo a el y a Kagome, en cuanto vio que arrastraban Kagome hacia la salida…

El disparo resonó en todo el lugar el hombre que llevaba a Kagome se detuvo a mitad de camino…

- ¡Inuyasha!...

- Si quieres ver a tu hija y a tu mujercita, espera la llamada, digo si vives –dijo mientras salía y ayudaba a sacar a Kagome

Una vez que los hombres salieron toda la gente corrió hacia Inuyasha, y comenzaron a llamar ambulancias, habia un herido…

La lanzaron dentro de la camioneta negra, las lágrimas corrían por sus mejillas, el hombre que tenia a su hija la dejo y ella corrió a los brazos de su madre…

- Mami… - Gimió con lágrimas en sus ojos dorados.

- ¿Estas bien? – Preguntó limpiando las lágrimas de sus ojos no podía derrumbarse ahora, debía salir de esta con su hija.

En segundo el hospital estaba lleno de guardias de seguridad, el anciano camino por los pasillos hasta ver a un joven hablar con el doctor que luego se retiro…

- ¿Cómo esta? – Pregunto acercándose al joven que era acompañado por una chica.

- Estable, la bala tan solo rozo el pulmón por suerte, extirparon la bala y ahora esta recuperándose – Informó el joven mientras daba un gran suspiro.

- En cuanto me enteré tome un avión, ¿Qué paso en ese lugar Miroku? – Inquirió Myoga.

- Unos hombres entraron al lugar, secuestraron a Kagome y a Karin ya me imagina el resto – Narró Miroku mientras se acercaba a la chica y tomaba asiento, lo necesitaba.

- ¿Crees que…

- Es lo más posible anciano Myoga –dijo el joven-

- Bien, entonces pondré a trabajar a toda la Agencia las encontraremos; ahora llevemos a Inuyasha a la Agencia no es seguro que este aquí…

El lugar era oscuro solo entraba la luz de una lámpara, no tenía ni la más mínima idea de donde estaba, no sabía si era de día o de noche, habia pasado largo tiempo o muy poco no lo sabía. El lugar era frío, en él habia un catre y un baño parecía prisión.

Su hija no se despegaba de ella ni un solo minuto, tenía miedo, y ella también pero no podía demostrarlo, debía darle fuerza a su hija; no veía claramente pero sus ojos le pesaban y le ardían no sabia cuanto habia llorado, cada vez que Karin dormía lo hacia, por no saber su destino, por no saber como salir de este problema y por no saber que le habia sucedido a Inuyasha.

La puerta fue abierta y un haz de luz penetro en el lugar dándole directo en el rostro haciéndole fruncir el ceño, pudo sentir claramente como su hija se apegaba mas a ella. Una hombre entró al lugar y le ordenó seguirlo, en otras circunstancias hasta se hubiera negado, pero no podía enfrentarse y arriesgarse a que algo le sucediera a su hija.

Caminó por los pasillos de lo que le pareció una lujosa mansión, el hombre caminaba frente a ella y ella solo lo seguía con su hija en brazos que miraba a todos lados…

- ¿Esta será su habitación? – Avisó el hombre abriéndole paso a una amplia y lujosa habitación, ¿Por qué el cambio? - Buenas noches – El hombre salió y cerró con llave.

Miro el lugar y bajo a la niña de sus brazos…

- Mami, tengo que ir al baño – Dijo la niña, Kagome tomo su manita y abrió la puerta de lo que efectivamente era un baño - Puedo sola – Aseguró.

Kagome salió del cuarto de baño dejándolo ajustado, fue hasta la puerta y efectivamente estaba cerrada. La habitación era amplia tenia un baño, una gran cama, habia un espejo de cuerpo entero, unas cuantas toallas en los armarios un televisor y un…teléfono, se acerco a este y no daba tono, estaba malo, luego de unos segundos la niña salio del baño y el teléfono sono luego de dudarlo contesto…

¿Hola? – Dijo mientras miraba su hija.

- Enciende la televisión – Avisó la voz y luego colgó.

Sobre el buró estaba el control, al encenderlo era hora de las noticias…

Según los informes policiales, aun no han esclarecido los hechos en el secuestro llevado acabo hace una semana, en el centro comercial de la ciudad, el paradero de una de las abogadas mas importantes del país y su hija no es conocido aun así siguen buscando. En el mismo atentado, un hombre fue herido de manera mortal al tratar de evitar el suceso, al parecer y según las fuentes del hospital el hombre ha falleció un día luego de llegar al hospital…En otras noticias un banco fue asalta…

Las palabras de la mujer no fueron captadas por ella de ahí en adelante, su visión se volvió borrosa y miles de lágrimas cayeron de sus ojos… Inuyasha…él estaba…muerto…

- Mami… ¿Po te lloras? – Preguntó la niña, se acerco a su madre y la abrazo - No llores, papi nos sacara de aquí - Era claro que la niña no sabia a que se refería la mujer en el televisor.

Abrazo a su hija mientras le acariciaba los cabellos, hace unos momentos se habia quedado dormida mientras la abrazaba, la arropo en la amplia cama y se recostó a su lado, mientras nuevamente las lágrimas se deslizaban por sus ojos, esta vez la puerta se abrió dejando ver al mismo hombre de antes…

- Sígame el señor la quiere ver – Pidió el hombre, ¿El señor?, de seguro era el que las tenia ahí.

Limpió las lágrimas de sus ojos y camino tras él, bajaron por unas grandes escalas y llegaron hasta un estudio, allí vio a un hombre mirando por la ventana y dándole la espalda, su guía se marcho y los dejo solos.

- ¿Quién es usted? – Preguntó con parquedad.

- No te ves tan mal, para saber que el padre de tu hija esta muerto – Expresó con burla.

- ¿Qué quiere? – Se cruzo de brazos y el hombre giro dándole frente, no lo conocía, pero su voz…

- Quería…a tu adorado Inuyasha, pero el bastardo que fue por ustedes los mato – Explicó el hombre - Ahora…buscare algo interesante que hacer contigo – Se acerco a ella y Kagome dio un paso atrás, era la misma sensación que cuando…- Creo que entiendo bien a ese idiota, digo yo también abandonó mi seguridad por ti…

- Suélteme – Forcejeó con el para que le quitara la mano que habia posado en su cintura.

- Para llevar varios días en ese lugar, tu belleza sigue inmaculada, perdóname por aquello pero no pude… – Bajo con su mano un poco mas y luego se detuvo al ver la fiera y asqueada mirada de la mujer, finalmente se alejo macabramente - ¡Llévenla a su habitación!

En unos segundos un hombre la llevo a la habitación, su hija aun estaba dormida abrazando el abrigo suyo, acarició los cabellos de su hija y le dio un beso en la frente…

- Te sacare de aquí mi amor – Prometió.

- ¿La tienes aquí y a la bastarda?

- Están en una de las habitaciones – Respondió con simplicidad.

- Lo mataste – Masculló a un paso de perder la cordura - La mataras también ¿verdad?

- No… -respondió

- ¡Claro que lo harás Naraku! – Gritó la mujer golpeando la mesa - Eres un maldito desgraciado! ¡Mataste a Inuyasha y ese no era el trato!, Yo la matare a ella y a esa bastarda… - Camino fuera de la habitación y antes de salir fue detenida

- No le harás nada Kikyo, esa mujer es mía – Advirtió el hombre.

- Ja…no me digas que también te encandilo – Dijo con burla mientras cruzaba sus brazos - Me las pagaras Naraku

Cerró las llaves del baño una vez que se sintió limpia aunque ahora era imposible, tomo una toalla, secó su cuerpo, y salió del cuarto.

- Mami… - dijo la niña al verla a su madre luego del baño

- ¿Qué pasa mi amor?

- Papi… ¿Dónde esta? – Preguntó con sus ojos llorosos.

- El…esta bien – Miró a la niña y le dio un beso para recostarla y cubrirla con las mantas, la niña la miro a lo lejos.

Tomo su ropa interior y se vistió, su jean y antes de colocarse su blusa la puerta se abrió…

- Llegue en el mejor momento – Kagome giró asustada y la niña se sentó en la cama

- ¿Qué quiere? – Se colocó su camisa, tratando de obviar la mirada de ese hombre.

- Oh, tu eres la pequeña Karin, eres una niña muy hermosa, tanto como la madre – Se acerco a la niña y antes de posar una mano en la mejilla esta corrió donde su madre; el sonrió y trono sus dedos, un hombre entro y arrebato a la niña de sus brazos que llorando.

- Déme a mi hija

- Solo quiero hablar – Se acerco a la mujer que no se movió ni un instante.

- ¿Qué quiere? – Estaba furiosa, el habia matado a Inuyasha y ahora lastimaba a su hija-

- Lo mismo que Inuyasha – Con una mirada la recorrió entera - Hoy debo de salir, pero dentro de tres días, nos veremos hermosa…Déle a su hija – La niña le fue entregada y salieron dejándola solas.

- Tengo miedo – Murmuró la niña en brazos de su madre.

- Ya mi amor yo no dejare que nada te pase

Acaricio los cabellos de su pequeña por enésima vez esa noche, estaba tarde o eso pensaba la noche estaba tranquila y varias lágrimas caían por su rostro, aunque aun el nudo en su garganta estaba presente…

- Dame fuerzas…Inuyasha – Le dio un beso a su argolla de compromiso cerrando sus ojos aunque no dormida, su mente y su corazón no se lo permitían y agradecía por eso, debía sacar de ahí a su hija, aunque fuera a solo a ella.

¡¿Cómo llegué a esto?... Si todo iba también, pero faltaba el nudito, lamento ponerlo pero aun así quedó bien ¿No? (No me odien)…Jajajajajaja, lo único que queda es ver que sucederá con Kagome y la niña, ni yo sé que pasará. Espero les haya gustado, nos vemos pronto… abrazos y besos…bye…