Dedicado a pchan05
¿Has sentido, cuando vas caminando solo/a por la noche, que alguien o algo te observa? Esa sensación de que alguien te sigue, que unos ojos están atentos a cada movimiento que haces. Tu cuerpo se tensa, tu respiración se agita y el ritmo cardíaco se acelera. Inmediatamente tu imaginación comienza a volar. ¡Un espíritu tal vez! O peor ¡Algo demoníaco…! Pero, no era el caso de Sakura.
No hay nada mejor que un merecido y rico baño después de un arduo entrenamiento de soccer en sábado por la mañana. Sakura esperó a que sus compañeras de equipo salieran de las duchas compartidas para poder usarlas tranquilamente, sin la incomodidad de que la vieran.
Comenzó la rutina luego del entrenamiento. Abrir el grifo, probar que la temperatura del agua no fuera ni tan caliente ni tan fría, justo en el punto exacto, metiendo un brazo bajo el chorro de agua para después entrar completa. Enjuagaba su rostro, eliminando todo rastro de jabón de su cuerpo. Las manos siguieron su cabello hasta la nuca, y por último cerró la llave de la regadera.
Aún en el mismo lugar, tomó la toalla que tenía al lado para secarse, comenzando por la cara. Justo en el momento giró rápidamente su rostro hacia la puerta, la que daba a la entrada de las duchas… fue como si alguien estuviera con ella, cosa que era imposible porque se aseguró que todas las chicas salieran.
Ignoró aquella corazonada y siguió secando su cuerpo. Terminaba por colocarse su blusa cuando escuchó la puerta principal azotarse. Definitivamente algo andaba mal. Cerró su casullero aún alerta, volteando constantemente a todos lados. Oyó con atención unos pasos sigilosos acercándose, se encendió detrás de uno de los casilleros esperando lo que sea que viniera.
Su cuerpo comenzó a temblar, su frente estaba mojada no del agua de la ducha sino de sudor. Pero sabía que no era el momento de tener miedo. Inhaló y exhaló para calmarse a sí misma, suponiendo, y rogando, que fuera una broma de sus compañeras.
Sakura se encrespó cuando sintió una mano sobre su hombro.
―¿Sakura?
Ella pegó un potente grito mientras brincaba en el mismo sitio apretando los ojos.
Hinata se quedó helada, el mismo grito de su amiga por poco y le provocaba un paro al corazón.
―¡Hinata! ¡No vuelvas a aparecer de esa manera! ―dijo aliviada, una vez pasó el susto, y dedujo que ella ocasionó el ruido anterior.
―Lo siento, no fue mi intención. No pensé que estuvieras tan alterada ¿Ocurrió algo? ―preguntó, uniendo sus manos entrelazándolas a la altura de su pecho, inclinándose hacia adelante.
―No ―expulsó gran cantidad de aire por su boca, negó sacudiendo la mano―. Creo que el estrés es el que me hace alucinar. Hace rato creí que alguien me espiaba, y no había nadie, seguro es producto de mi mente ―sonrió con tranquilidad―. En fin… Vámonos, que me pone los pelos de punta seguir aquí.
{…}
Ambas caminaban rumbo a la salida del colegio.
Entiendo, ¿es fin de semanas y ellas en la escuela? Eso es porque Sakura tiene entrenamiento con el equipo y de vez en cuando algún partido. Y normalmente el club de lectura acostumbra reunirse también los sábados por la mañana, a ese club pertenece Hinata.
―Sakura, ¿sabías que tenemos nuevo conserje?
―No, no lo sabía. ¿Por qué la pregunta? ―ladeó su cabeza y arqueó una ceja, pensando que era una pregunta irrelevante.
―Antes de llegar a los vestidores, topé accidentalmente con él, se disculpó y siguió su camino. Lo que me pareció extraño es que me miró como si me conociera. Estoy segura que era el conserje porque llevaba el traje.
―Yo qué sé ―respondió, llevando las manos detrás de su cabeza, restándole importancia y siguieron caminando.
―Sakura… ―ella la miró de reojo, pensando que hoy Hinata se levantó muy preguntona, y sobre todo actuando extraño― ¿Q-Qué opinas de N-Naruto? ―cuestionó mascullando, uniendo sus dedos índices. Clara expresión de que estaba nerviosa. A Hinata le importaba la opinión de Sakura, aunque sabía de ante mano que no sería buena.
Sakura resopló, cruzándose de brazos, porque tenía una idea de a dónde iba eso. Hinata no disimulaba nada con esas mejillas coloradas.
―Es un puto mujeriego, engreído, patán. Un completo idiota que no se merece nada de ti. Para mí es un cabrón hecho y derecho. ¿Por qué la pregunta? ―estrechó sus ojos enfocándola.
Gracias al cielo Hinata no tuvo que responder.
Las dos voltearon a sus espaldas al notar un gran escándalo aproximándose a ellas. Tres personas se acercaban a toda velocidad, peleando por quien llegaría primero, como en una competencia, dejando una estela de polvo disperso detrás de ellos. Se trataba ni más ni menos que de los dos Uzumaki y Kiba Inuzuka.
El trío aventó bruscamente a Sakura fuera de su alcance. Acorralaron a la tímida Hinata contra la barda de la escuela. Hinata trataba de apartarlos de su preciado y corto espacio personal bloqueándolos con sus temblorosas manos.
―¡Hinata! ―gritaban al mismo tiempo.
―¿Quieres ir al baile conmigo?
―¡Se mi pareja!
―¡No les hagas caso, no vayas con ninguno de ellos!
¡No, Hinata, esta vez no te desmayes!
{…}
Horas antes.
―Fin del capítulo tres.
Cerraron el libro, concluyendo la sesión del día. Recuerdo que era un libro de una novela romántica, de esas lecturas que se cree sólo son para mujeres, lo cual es falso porque en el club habían hombres, de hecho, el presidente del club es Gaara.
―Eso es todo. Se pueden retirar.
―¿No vamos a conversar sobre el capítulo? ―dijo Hinata, algo decepcionada. Con ellos se sentía en confianza, ella podía expresar su opinión sin temor a ser juzgada.
―Lo siento, hoy me tengo que retirar temprano. Temari y yo tenemos asuntos familiares por resolver.
Hinata asintió. Todos ya habían salido, a excepción de ellos dos.
―No te preocupes, te dejo bien acompañada ―sonrió y apuntó con su dedo índice a la entrada del cubículo.
La reacción automática de Hinata fue sonrojarse, seguido, se puso nerviosa.
En la puerta, recargado en el marco, viendo de lejos pero con atención, se encontraba Naruto. Gaara se despidió de Hinata y dejó la biblioteca pasando al lado de Naruto.
Hinata se levantó de su silla, aun nerviosa y sorprendida por la presencia de él. En realidad, desde la discusión con Kiba, estos dos no habían hablado, y era lo que él quería, encontrarla a solas para poder disculparse apropiadamente por los disparates que dijo aquel día.
―Uzumaki, ¿qué hace aquí?
Él se acercó.
―Quería… No. Quiero hablar contigo ―se corrigió―. Sakura y Kiba no te dejan ni un minuto sola, y desde hace días quería pedirte perdón… pero no podía por culpa de esos… de esos dos.
―¿D-Disculparse? ¿Por qué? ―bajaba la cara, ocultando su reciente coloración.
―Por lo de que dije la vez pasada, sobre ti y tu amigo. En serio me pase de la línea. Eres la persona que menos se merece comentarios tan ofensivos como los que dije esa noche.
Hinata levantó la mirada para verle, en realidad lucía arrepentido, nunca lo había visto así y eso que siempre estaba al pendiente de él.
Naruto continuó.
―Pero, es que, de por sí ya estaba molesto, con los comentarios de Kiba terminé por explotar y créeme que trate de controlarme por una vez en mi vida, por ti ―unió su entrecejo, recordando―. Tal vez todos sepan controlar su coraje y ese tipo de cosas. ¡Yo no! Para mí no es nada fácil controlar mis emociones… Por eso, perdóname, por lo que pasó.
―Tranquilo. No pasa nada ―sonrió delicadamente, sus ojos estaban brillosos.
―No, si pasa. A lo mejor te defraudé. Tenías una idea o imagen sobre mí y cambió por completo. Para muy eres alguien muy especial, y siento que te fallé. Después de lo que dije ese día y miré tu rostro, tus ojos, me sentí una mierda. No podía creer que alguien tan dulce y buena como tú reflejara enojo y tristeza en su mirada. No quiero que me vuelvas a mirar de esa manera, porque a lo mejor me pasé de pesado, no sé, el hecho es que… en verdad, perdón.
―No tengo nada que perdonar, pero si te hace feliz, te perdono.
No estaba muy alejado de la realidad, pero ante los ojos de Hinata él seguía siendo su adoración y le entendía del todo. A su parecer, Naruto se ahogaba en un vaso de agua. No tenía motivo relevante para odiarlo, al final de cuentas sólo fue un simple comentario llevado por la ira que quedó en el olvido. Ahora sus recuerdos y pensamientos la llenaban de las palabras de Naruto, en la forma de como la miraba, y de sólo pesar que la consideraba alguien cercana rebosaba de alegría.
Naruto corrió a su lado y la abrazó sorpresivamente, pegándola a su cuerpo, con una mano en la espalda alta y la otra en la nuca.
¡La estaba abrazando!
Hinata estaba en shock. Por un momento entró en pánico y su reacción inmediata fue apartarlo. Después su rostro comenzó a relajarse al igual que el cuerpo, colgó sus brazos dejándolos caer a sus costados. Entrecerró los ojos, y recargó su frente en el hombro de él. Claro que sin dejar atrás aquel característico sonrojo.
―De verdad fue sin querer. Me alegra que no estés enojada conmigo ―dijo en voz baja, susurrándole al oído
Siempre te voy a admirar. Siempre te voy a querer. Siempre voy a estar a tu lado. Quería decírselo, más no podía, sólo se conformó con pensarlo. Me pregunto si algo hubiese cambiado si lo hubiera dicho.
Lento, y con una pizca de desconfianza, subía sus brazos para corresponder el abrazo. Se detuvo antes de colocar sus manos sobre la espalda de Naruto.
Un carraspeo hizo que Hinata se asomara por encima del hombro de Naruto y éste volteara discretamente.
―No sabía que las bibliotecas servían para tener acercamientos tan, íntimos ―dijo Menma con tono hostil. Ambos se separaron de prisa, Hinata sobre todo―. Hermanito, veo que no pierdes el tiempo.
Naruto hizo una mueca de desagrado.
―¿Qué haces aquí, Menma? Deberías estar en casa, siendo consentido por tu madre ―dijo, dando unos pasos para ponerse delante de Hinata. Sin darse cuenta intentaba protegerla de lo que sea que Menma tramara.
―También es la tuya ―resopló, negó con la cabeza―. Quiero hablar contigo, en privado. No querrás que Hina escuche lo que te voy a decir, ¿o sí?
―Lo que tengas que decir dilo ahora. No te tengo miedo.
―Está bien. Yo no quería, pero ya que insistes ―se encogió de hombros―. Sé lo que traman tú y el emo de tu amigo. Es una bajeza, Naruto, ya ni yo haría algo tan ruin como una apuesta.
Naruto sintió de repente que el aire se le iba.
―¡Cállate! ―apretó los dientes y amabas manos mientras fruncía el ceño.
―¿No qué no tenías miedo? ―burló― Y por si no me crees, tengo un vídeo en mi teléfono que lo comprueba. Sasuke y tú hablaron pura mierda. La verdad nunca pensé eso de ti, siempre eras tan serio y reservado. Mira que terminar pareciéndote a mí.
―¡Yo no soy como tú! ―sonó desesperado― ¡No me compares con la basura que eres tú!
―En eso te equivocas, hermanito. Somos la misma porquería, sólo que con diferente color de cabello. Pero tranquilo, no voy a decir nada, no por ahora. ¿Recuerdas de lo que hablamos? Sobre mi objetivo ―Menma sonreía serenamente y eso molestaba más a Naruto.
Hinata seguía ocultándose tras la espalda de Naruto, muy espantada por el actuar y los insultos de los hermanos, y por más extraño que parezca ella no entendía nada de lo que hablaban, aunque se refirieran a ella.
―Lo voy a conseguir, sin tener que recurrir a trampas o malas jugadas, por ejemplo utilizando el vídeo. Voy a jugar limpio, y te recomiendo que también lo hagas. Di la verdad ahora que puedes, si no, te aseguro que te arrepentirás, y te lo digo en serio, Naruto. No sigas con esta tontería porque vas a terminar destruido ―se acercó a Naruto para susurrarle al oído. Hinata dio unos pasos hacia atrás, así que le fue imposible poder escuchar algo―. Porque te garantizo que ella te va a enamorar, cuando menos te lo esperes. Ya te lo dije antes, Hinata es de esas mujeres que quieres para madre de tus hijos.
―¿Eso es todo? ―dijo relajado, como si no le tomara importancia. La realidad era que lo que dijo le afectó, porque pensó quizá tenga algo de razón.
―No, no es todo. También vengo a otra cosa ―ladeó su cabeza, buscando el rostro escondido de Hinata detrás del cuerpo de su hermano―. Vine a invitar a Hina al baile ―sonrió, llevando las manos a su nuca.
―Ella no va a ir contigo.
Naruto expresaba un semblante serio y frívolo, viendo directo a los ojos de Menma.
―¿Por qué no? Contigo no puede. ¿Se te olvida que tienes novia? Tienes que ir con ella ¿no?
Entiendo, él dijo que no haría malas jugadas, pero es Menma y es así. Sabía que ese comentario pondría triste a Hinata pero así la separaría un poco de Naruto, y funcionó.
―Ino no tiene nada que ver aquí. Estamos hablando de Hinata. ¡Y digo yo que no va a ir a ningún lado contigo!
Hinata no sabía qué hacer, no comprendía nada, ni por qué estaban discutiendo ni por qué Naruto no quería que Menma la llevara al baile. Quería irse de ahí y no estar en el medio de la discusión, deseaba que Sakura estuviera cerca para refugiarse en ella, pero, ¿cómo podía escapar?
―Hinata no irá con ninguno de ustedes.
Para agrandar el problema, Kiba se acercaba a ellos. Él tuvo el presentimiento de que esos dos buscarían la manera de Hablar con Hinata a solas, por eso ni en sábado la perdería de vista.
―Mira quién lo dice, el friendzoneado―se burló Menma.
―No importa lo que digas, copia de Naruto. Los dos saben que tengo influencia en las decisiones de Hinata, después de todo soy su mejor amigo ¿no?
Ese era el momento. Hinata se escabulló y tomó su mochila, libros y salió huyendo. Los demás estaban tan ocupados en su pelea de niños pequeños que no notaron la ausencia de Hinata por varios minutos.
―Ella no iría ni a la esquina contigo, Menma. Y Kiba, hasta tú mismo lo dijiste, eres su amigo, y seguramente querrá ir con alguien más. Porque es más interesante cualquier otro tipo ―en especial yo―, para tener de compañero. ¿Verdad, Hinata? ―giró su cuerpo para verla―. ¿Hinata?
Los tres chicos por fin percibieron que su querida Hyuga había desaparecido. La buscaron con la mirada, pero no había rastro de ella por ningún lado.
―Les propongo algo: el que la encuentre primero será el que la invite. Aunque todo depende de su respuesta ―propuso Menma. Kiba y Naruto dudaron un momento. Al final decidieron aceptar.
Ahora sólo tenían que buscarla, encontrarla y esperar su respuesta.
{…}
―¡Por favor, Shikamaru! ―rogaba mientras daba vueltas en el mismo sitio sosteniendo su móvil en la oreja.
―Entonces, dices que sólo tengo que llevar a Hinata al aburrido baile de invierno. ¿Qué gano yo haciéndote ese favor? ¿De cuánto estamos hablando?
―¡¿Qué?! ¡Ya me debes mucho dinero…! Tengo una mejor idea, la deuda queda saldada, haremos como si no me debieras nada. ¡Por favor! ¡Necesito que hagas esto por mí!
Naruto tenía que buscar una solución rápida antes de que Menma o Kiba se saliera con la suya. Estaba claro que él no podría llevar a Hinata, por la cuestión de su novia. Así que planeó buscar a alguien de confianza que la invitara y así alejarla de los otros dos buitres, y que mejor que su amigo Shikamaru. Lo conocía desde hace tiempo y tenía plena confianza en él.
―¡Está bien, tú ganas! Te daré 10 de los grandes.
―Trato. Después de todo no tengo nada que hacer, la chica que quiero ya tiene pareja.
―¡¿Temari tiene pareja?
―Sí, es su hermano. Ella y Gaara irán juntos.
―Bien, yo me encargo de que Hinata quiera ir contigo y el resto depende de ti. De todas formas estaré observándolos durante el baile, te lo advierto.
―Sí. Sí. Lo que digas. Me avisas cuando esté asegurada ―dijo por último, cortando la llamada.
Ahora tenía que buscar a Hinata, convencerla de que vaya con Shikamaru al baile y así poder vigilarla y separarla de cualquiera que quisiese acercarse a ella. Porque por ningún motivo iba a permitir que alguien se adueñara de lo que ya creía suyo.
{…}
El trío aventó bruscamente a Sakura fuera de su alcance. Acorralaron a la tímida chica contra la barda de la escuela.
Hinata trataba de apartarlos de su preciado y corto espacio personal bloqueándolos con sus temblorosas manos.
―¡Hinata! ―gritaban al mismo tiempo.
―¿Quieres ir al baile conmigo?
―¡Se mi pareja!
―¡No les hagas caso, no vayas con ninguno de ellos!
Los tres seguían hablando al mismo tiempo. Palabras que Hinata no lograba comprender, y conforme más euforia liberaban, su rostro se encendía de un tono rojizo intenso y estaba a un paso más cerca del colapso. Por suerte tenía una amiga que la protegía a capa y espada.
Sakura dio un fuerte coscorrón a cada uno. Claro que les dolió, pero sirvió para que se tranquilizaran.
―¡¿Qué demonios pasa con ustedes?! ―tomó a Hinata y la separó de ellos― ¡¿Cuál es su maldito problema?! ¡Y quiero que responda uno a la vez, porque si hablan como bestias no se les entiende!
―Yo quiero invitar a Hina al baile y estos se colaron ―habló primero Menma.
―¡Claro que no! ―irrumpió Kiba― ¡Ella irá conmigo! ¡Yo la conocí primero, tengo derecho de antigüedad!
―Ninguno de ustedes es digo de la compañía de Hinata ―refunfuñó Naruto, tranquilo, cruzado de brazos.
Y ahí estaban otra vez, peleando por quién iba como pareja de Hinata Hyuga, incluso Sakura se metió en la discusión y ahora los cuatro hablaban, no, gritaban al mismo tiempo.
Sin embargo, se estaban adelantando demasiado. ¿Qué pasa con la opinión de Hinata?
―Y-Yo… ―habló por primera vez en todo el rato, cosa que hizo detener la contienda― Yo, ya tengo pareja ―bajó la mirada apenada, jugaba con las manos.
―¡¿Qué?! ―exclamaron todos, incluida Sakura.
―Lo siento, e-es que, un chico m-me invitó y n-no pude negarme.
―¡¿Quién es, Hinata?! ¡Exijo saber!
Naruto la tomó de los hombros y comenzó a sacudirla delicadamente, acto seguido se llevó tremendo golpe en la cabeza por parte de Sakura.
―No seas estúpido, no tienes derecho de exigir nada a Hinata. Idiota ―gruñó. Luego, enfocó a Hinata―. ¿Por qué no me lo dijiste antes? ¿Quién te invitó?
―Perdón, lo olvidé. Su nombre es, Otsutsuki Toneri.
¡Perfecto! Pensó Naruto. Nombre anotado. Ahora sólo tenía que encontrarlo y secuestrarlo para evitar que sea pareja de Hinata, simple ¿no?
