Saludos desde acá hasta allá, donde quiera que estén ustedes. Otra vez dando lata por estos lares justo cuando más de uno seguro pensaba que ya me había muerto u ahogado con mi propia saliva (que casi me pasa hace 3 días…) Pero bueno ¿qué puedo decir? El tiempo y la poca inspiración no son buenos aliados. En fin no los entretengo más les mando un enorme abrazo a todos y gracias por seguir leyendo. Por cierto gracias Ad cómo siempre tan linda y gracias Dane espero que el capitulo te guste a ver que tal se ve por fin subido :P
De Hermanos Mayores
Era sábado por la mañana y el aspecto general de la casa Uchiha era tan tranquilo cómo habitualmente, solo se podían observar unas cuantas mucamas que pasaban de un lado a otro, sin hacer el menor ruido, como si se deslizaran en el suelo en vez de caminar. Y en el piso superior sólo un pequeño y ligero pitido resonó dentro de aquel tranquilo silencio.
Ni bien hubo sonado el despertador, Sasuke ya se encontraba en pie, listo, limpio y enfundado en su usual ropa formal. Su aspecto, como siempre, impecable. Todo estaba en su lugar, tal cual debía ser y como usualmente era. No le extraño que al bajar al desayunador, Itachi ya se encontraba a medio camino de su desayuno. Se sentó y fue servido inmediatamente y no fue hasta que el humeante café inundó con su aroma su nariz, que se permitió hablar.
–Buenos días, Itachi – saludó y éste lo miró fijamente, evaluándolo, como casi siempre lo hacía.
–Buenos días, hermanito – soltó con una risa mal disimulada. Había que ser muy observador para notar algo diferente en Sasuke, e Itachi lo era. Había notado, por ejemplo, un poco más de colonia en el cuerpo de su hermano, su de por si cuidada cabellera más brillante. La ropa era nueva, jamás le había visto ese conjunto, y lo que más le sorprendió, la casi inadvertida sonrisa de idiota que traía. Si, era oficial, su hermano no era el mismo de siempre. Lo vió degustar tranquilamente su desayuno, como si nada estuviera pasando.
Supo entonces que ese era el momento.
–Así que dime, hermanito, ¿al fin rompieron la piñata, no?
Itachi era tremendamente inteligente, cálido y hasta divertido; aunque también podía llegar a ser como un grano en el culo, según las palabras de su propio hermano, y se podía esperar cualquier cosa de él.
Pero Sasuke jamás se espero semejante pregunta.
Ni bien la hubo terminado de formular, la sorpresa los había tomado a ambos, mientras Sasuke era víctima de un terrible bochorno, Itachi era gentilmente rociado por una generosa cantidad de café exportado. Muy lejos de enojarse, Itachi se soltó a carcajeada batiente, sólo para disfrutar de cómo su hermano se debatía entre seguirse ahogando o salir corriendo de ahí. Era claro que ese día estaría de un humor inmejorable.
A veces, más de las que quisiera admitir, Sasuke deseaba de verdad haber sido hijo único. Y ya empezaba a tener uno de sus ataques de mal humor cuando su celular comenzó a sonar y no pudo evitar mandar todo aquello al carajo cuando vio de quién se trataba.
Oh si, los beneficios de estar idílicamente enamorado (y correspondido).
Para cuando Sasuke colgaba el teléfono se le veía más tranquilo y ampliamente satisfecho. Era oficial: saldrían ese día. No pudo reprimir la sonrisa, pero no pasó a más, era un Uchiha después de todo. Se dio una última mirada al espejo y quedó conforme con la imagen este le devolvía. Sonrió una vez más y tuvo que aceptar que no se veía nada mal así –sonriédo-.
De verdad que Naruto alegraba su día con tan sólo oírlo.
…..
