Hola Hermosos lectores, doy gracias a los que comentan y me animan a actualizar mas rápido. Doy gracias a los nuevos lectores a los que leen y no comentan y mas a los que me dejan sus ánimos pidiendo un próximo capitulo, lamento la demora pero realice mi examen profesional y me quito mucho tiempo el estar estudiando(y lo pase que fue lo bueno) pero ya el siguiente cap esta en proceso asi que espero no tardar.

les recomiendo de paso un fic llamado In Your Eyes, un tema nuevo algo sobrenatural de la escritora F. . Sin nada mas que decir que lamento si hay faltas de ortografía los dejo para leer.

Los personajes no me perteneces, solo el contenido de la historia.

CAPITULO XI

Esto era tan familiar, de nuevo me encontraba acostada con la espalda lastimada y ardiendo levemente junto con mis brazos. Me levante ya que las molestias no me impedían moverme, estaba sola así que aproveche para inspeccionar mi cuerpo, mire mis brazos y seguí el camino que había dejando el tatuaje y cicatriz sin que pasara a borrar el tatuaje de mi matrimonio, estas pasaban desde el brazo, antebrazo llegando a mis palmas haciendo el mismo símbolo del devorador. Me mire la espalda por el espejo y ahora mi cicatriz también estaba sombreada de negro.

Por el espejo mire la silueta de Regina, su mirada irradiaba mucho enojo, frustración y creo que hasta decepción.

-Por fin despiertas- su tono frio me rompió el corazón, no pude sostenerle la mirada y sin mirarla me senté en la cama.

-Lo siento- sentí como la cama se sumía junto a mí, se hizo el silencio durante unos minutos, la tensión aumento y la incomodidad era incontenible.

-Déjame explicarte- el peso de la cama de Regina se quito y comenzó a caminar, sus manos comenzaron a pasar por sus cabellos muestra de desesperación, mire sus ojos y de estos vi como una solitaria lagrima salía recorriendo todo el lateral de su rostro.

-¡Lo siento!- no resistí verla llorar por mi culpa, me levante como si la cama quemara y la abrace, repetí tantas veces que lo sentía que perdí la cuenta. Al inicio ella no respondió al abrazo solo sentía las lagrimas caer en mi hombro, fue hasta que ya no pude hablar de mi propio llanto que ella también me abrazo como si la vida se fuera en ello.

Después de sacar todos estos sentimiento en forma de lagrimas poco a poco nos fuimos separando del abrazo, limpie con besos el resto de lagrimas que escurrían por sus mejillas y tomando de mis manos nos separo para sentarnos en la cama.

-Querías explicarme, así que te escucho-aun tomadas de las manos comencé a jugar con sus dedos temiendo la reacción que tendría al escuchar la historia. Conté todo sin dejar nada fuera de la historia, su rostro con forme pasaba el relato cambiaba a diferentes gestos predominando el temor y el enfado.

-¿Por qué no me lo dijiste? La experta en magia soy yo … soy tu esposa ¡maldita sea!, merezco saber lo que te pasa- no logre resistir mas su mirada y eso que la había podido ver a los ojos un tiempo así que busque cualquier cosa para mirar.

-No quería preocuparte y todo salió mal, ahora se menos y estoy con mas marcas- quería volver a llorar, me sentía tan débil y tan culpable, pero antes de que mis lagrimas salieran por completo y sin control sentí las manos de Regina tomar mis mejillas, me miro directamente y me beso; las lagrimas no resistieron y salieron de forma silenciosa, transformando a ese beso en nuestro primer beso sabor a sal.

-Estoy muy enfadada, pero no por esto te voy a dejar y odiar, tendrás que hacer un arduo trabajo para compensarme pero siempre voy a estar sosteniéndote así como tú lo haces conmigo, somos un equipo así que de ahora en adelante me vas a contar todo, por el momento deja te aplico la crema en tus cicatrices y en cuanto estés mejor iremos a investigar que sucedió y que va a pasar- con un beso más me puso el medicamento tanto en la espalda y brazos, durante ese tiempo no dijimos nada mas solo disfrutamos de la presencia de la otra.

Después de descansar lo que restaba del día me levante muy temprano y me di un baño rápido, las cicatrices prácticamente no las sentía ni me molestaban, al salir Regina ya me esperaba con mi crema la cual puso de forma rápido y se adentro al baño para su aseo matutino, de nueva cuenta porte ropa ligera por la ligera molestia que aun llegaba a percibir. Henry ya se encontraba en la cocina y al verme no dudo en abrazarme, el día anterior a él y a mis padres mi esposa les había contado lo ocurrido pero no dejo que me tocaran mucho para prevenir daños en la piel pero ahora que ya estaba mejor lo podía hacer.

Estaba preparando todo para iniciar a hacer el desayuno cuando el sonido de los tacones al detenerse llamaron mi atención. Mi esposa se encontraba saludando a Henry y al mirarme sus brazos se cruzaron delante de su pecho.

-Fuera de mi cocina- intente replicar, quería ayudar pero estaba claro que no me dejaría acercarme a nada que me pudiera ocasionar cicatrices como por ejemplo a los fogones.

Cuando deje los casos y estaba pasando junto a ella sus brazos se quitaron de su pecho y uno de ellos tomo mi cintura, gire mi cara para ver su rostro y me sorprendió con un beso en los labios que responde de inmediato.

-Buenos días, no nos saludamos como se debía- con una sonrisa tome lugar en mi asiento y mientras ella hacia el desayuno yo me dedique a platicar con Henry.

Después del desayuno los tres subimos al auto de mi mujer ya que el mío por el momento se quedaría confiscado como reprimenda de parte de ella. Dejamos a nuestro hijo en la escuela y nos dirigimos a la tienda de Gold, era el único lugar en donde podríamos encontrar respuestas.

-Bienvenidas- al entrar ya nos esperaba Gold con una sonrisa en el rostro que demostraba que sabía que pasaba.

-¿Cómo se siente sheriff?...sus nuevas marcas espero sean de su agrado-la situación le causaba mucha gracia, si no fuera por la cara de Belle el seguiría burlándose.

-Dime ¿Qué sucede?¿porque me ocurrió todo esto?... ¿no se supone que con la pelea contra el devorador todo terminaba?-Gold fue sacando de una caja la daga y la acerco a nosotras.

-Dígame Swan ¿aun tiene problemas con su magia?- no sabía que responderle, desde el día anterior no había realizado intentos por hacer magia y no sabía si seguía igual de descontrolada, así que tome un poco de distancia de ellos y realice por fin magia sin ningún esfuerzo lo que nos sorprendió a Regina y a mí.

-Supuse que ya estaría controlada su magia, ahora querida acércate y dime ¿Qué ves de diferente en la daga?-Tome la daga entre mis manos e inmediatamente el mango me quemo la palma de mi mano, por instinto solté el arma lo cual de nuevo quedo en el mostrador; Regina tomo mi mano y aplico crema que ahora siempre traía en su bolsa.

-Dije que la viera no que la tocara- de nueva cuenta me acerque al arma y ahora sin tocarla la inspeccione. A simple vista parecería que no tenía nada diferente pero en la base de la hoja de metal estaba grabado el mismo símbolo que tenía en la espalda.

-¿Qué significa esto?- Regina también lo había encontrado y sinceramente no teníamos un buen presentimiento de la posible respuesta.

-En primer lugar quiero decir que no sabía nada de esto hasta hace un par de días así que les voy a contar lo que descubrí-pasamos a la trastienda y en la misma mesa en donde tiempo atrás habíamos trazado el plan contra el devorador tomamos lugar.

-inicie a investigar después de descubrir el grabado en la daga y lo que descubrí es curioso. Sabemos que todo tiene un precio y mas la magia, lo que hicimos para liberarla del devorador fue magia aunque no lo parezca ya que estaba la daga involucrada así que esto tenía un precio, supongo que sospecha cual es ese precio ¿verdad?... su magia, por eso no tenia control de ella-hasta ahí era clara la explicación y hasta lógica tenia pero aun no entendía que había pasado en el pozo.

-Pero como usted no se quedo quieta y fue al pozo ahí surgió otra complicación. Para recuperar su magia y el control total firmo sin saberlo un contrato…- la cara de Regina se había puesto pálida y sus manos comenzaban a temblar.

-Se tenía que volver el nuevo devorador de magia- la leve voz de Regina retumbo en mi cabeza como si lo hubiera gritado, el movimiento de cabeza de Gold confirmo sus palabras.

-¿Cómo… como rompo esta maldición?- mi ser clamaba por una respuesta, no quería causar daño a nadie y mas a Regina que era un ser con gran cantidad de magia.

-No se puede querida… pero no tenga miedo no lastimara a nuestra reina si es su preocupación, las personas que no entramos en su catalogo de posibles víctimas somos nosotros dos, ella por ser su compañera mágica y yo por ser el dueño de la daga, tendrá que entrenar su magia, su autocontrol porque cada ocasión que marque a alguien y absorba su magia esta será magia negra querida, claro que no me molestaría si va y marca a algunas hadas por mi- su risa me enfureció al igual que a Regina pero aun tenía una pregunta más que realizar antes de poder mandarlo al demonio junto con su mal sana satisfacción.

-Entonces ¿no podre morir como tú?-Gold convoco de nuevo la daga que la había guardado y la puso enfrente mío.

-Usted sigue siendo mortal puede morir como cualquier otro, esta daga es para que si marca a alguien este se pueda "liberar" como usted lo hizo, digamos que es la versión del oscuro pero en su versión de devorador de magia, como ya noto comparten el mismo mecanismo de traslado de poder por eso no la puedes tocar porque si nadie la mata con la daga cuando muera el ser mágico más cercano tomara su lugar esto como prevención para que no se quite la vida y rompa el ciclo… todo estará bien si aprende de nuevo desde sus bases la magia y deja de ser ten impulsiva, recuerde Emma, la magia absorbida será negra instantáneamente- a pesar de todo esta última noticia no me sabia tan amarga, podría envejecer como una persona normal junto a Regina y Henry pero tenía que practicar, tenía que apresurarme a que de nuevo Regina me enseñara todo lo relacionado al control de mi magia.

Nos despedimos de nuestros anfitriones y regresamos a casa, en todo el trayecto no dijimos nada ambas reflexionando sobre la nueva situación. Me tenia tranquila que Regina era intocable para mi maldición y entendía porque en el bosque la magia no la daño. Al llegar tomamos lugar aun al lado de la otra en el sofá del salón tome su mano y la bese.

-Y ahora ¿Qué vamos hacer?-ligeramente giro su cuerpo para quedar frente a mí, con su mano libre recorrió mi rostro en un sutil toque y me beso.

-Lo primero será ponerte un GPS o algo así… me lo debes por lo menos hasta que controles el arte de la magia, no voy a estar tranquila sin saber donde estas y segundo a partir de mañana vamos a practicar con tu magia arduamente ya verás que todo saldrá bien- quería creerle, quería tener fe en sus palabras pero el miedo ahí estaba.

-Y ¿si no lo logro?, si termino convirtiéndome en lo mismo que el dementor, prométeme que de ser así me vas a encerrar para que no haga daño- ella también tenía miedo lo veía en su mirada la cual ahora que sabia en que me había convertido tenía miedo de que me viera con repulsión como si fuera un monstruo.

-Lo vamos a lograr, pero si eso te deja más tranquila te lo prometo –con un nuevo beso sello su promesa, nos acostamos en el sofá y con caricias logro conciliar el sueño. Tenía tanto miedo, tantas preocupaciones y tantas cosas por hacer que no sabía ni por donde iniciar.

Tenía que ganarme el perdón de Regina, conquistarla hasta enamorarla como lo estoy yo de ella y hacerla feliz en el proceso.

Tenía preocupación del que dirán los demás principalmente mis padres cuando se enteraran, de aprender el control de la magia como es debido y no dañar a nadie en el proceso para no convertirme en alguien oscuro, pero mi mayor miedo era no ser suficiente para Regina ella que se lo merecía todo; tenía miedo de ser abandonada… abandonada por ella eso me destruiría.

Aun con todas estas preocupaciones y miedos rondando por mi cabeza termine por caer a los brazos de Morfeo siendo Regina mi mejor abrigo.

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Gracias si llegaste hasta aqui, espero te gustara el capitulo y espero dejen sus comentarios para mejorar.