La historia no me pertenece si no a la autora de los libros Cressida Cowell y CN y ahora pues también a Netflix.
Estoy muy feliz de que les esté gustando, se viene chicos, ¡Se viene! Aunque aún hay que esperar jiji, disfruten.
Me encontraba junto a mi madre en el establo organizando, a ambos nos gustaba pasar el tiempo allí, ya que los dos teníamos esa pequeña obsesión por los dragones.
-¡Mira Hijo! Cortanubes ama su nueva cama- se ríe mientras me llama, cuando me acerco a ver también reí ya que el dragón de mama no dejaba de revolcarse en su nuevo establo.
-Supongo que Chimuelo quiere una igual- le digo al ver como mi amigo no dejaba de ver el establo de Cortanubes fascinado.
-¿Cómo van los preparativos para la boda?- me pregunta ella con una sonrisa.
-Muy bien, los arreglos están casi listos, faltan pocos días- suspiro nervioso mientras pongo una mano en mi cuello.
-Sé que serás un gran esposo, igual que tu padre- sonreímos con nostalgia, ojala pueda ser como él.
Veo como Eret viene caminando hacia nosotros- Hipo, veras… haremos una reunión en el gran salón, es algo sobre tu boda, debe ser ahora-
-Vamos- le digo y me despido de mi madre y nos fuimos, cuando llegamos pude ver a todos los hombres sentados, habían unido algunas mesas para que estuvieran todos, entre ellos estaban Patapez, Patan y Brutacio, Eret y yo nos acercamos a ellos y nos sentamos- ¿Sucede algo?- pregunto algo preocupado por ver las caras serias.
-Jefe ha llegado la hora...- comienza a decir uno.
-Sabemos que ser jefe puede ser duro pero estar casado es mucho peor- dijo otro.
-Pero a la vez es increíble y muy placentero si entiende a lo que me refiero- dijo Magnus levantando las cejas.
-¿A que quieren llegar?- suelto sin rodeos haciendo una mueca.
-Te daremos consejos para el matrimonio Hipo- dice Bocón- O ellos en realidad ya que yo nunca he estado casado-
-Bien… supongo- levanto los hombros.
-Primero: Él esposo es siempre quien pone la cara por el hogar.
-Segundo: Ellas siempre tienen la razón, no importa si no es verdad- dijo uno un poco nervioso- no te atrevas a llevarle la contraria-
-¡Eso no es cierto!- un hombre musculoso golpea su cerveza contra la mesa- Usted Jefe debe poner las reglas y demostrar quién manda en la relación- bebió de su baso- a las mujeres del gusta un hombre seguro y estricto-
-Tercero: Asegúrate de que nunca le falte nada-
-Cuarto y para nada menos importante queremos hacerte una pregunta- se acerca Eret- ¿ustedes aún no han hecho nada verdad?- todos me miraban con ojos curiosos, yo no pude evitar sonrojarme y solo atine a negar con la cabeza.
-Bueno aquí vienen unos tips- dice un hombre, yo me acerco un poco a la mesa, ¿a quién quería engañar? Quería saber todo- debes saber de qué para una mujer su primera vez es dolorosa, así que no está demás un juego previo… ya sabes… tocar un poco, así no será tan doloroso- termino de decir, yo solo asentí, sabía que a las mujeres les duele, una vez tuve "LA CHARLA", con mi padre, no fue nada cómodo… pero supongo que me ha ayudado hasta ahora.
-Tú eres quien debe llevar el ritmo- me dice Magnus el hombre que ayude el otro día- veras que lo disfrutaras- todos se ríen.
-Asegúrate de que tu esposa lo disfrute también por supuesto, es vergonzoso acabar cuando la mujer aun no lo ha hecho- me dijo otro.
Sentía mi rostro arder, nunca pensé hablar este tema tan abiertamente… que bueno que Astrid no tenga que pasar por estas cosas.
(Con Astrid)
-¿Por qué me han traigo aquí?- digo un poco confundida apenas me llevaron a la casa de Gelga, se encontraban mujeres a mi alrededor mirándome con una sonrisa y emocionadas.
-Ha llegado la hora de enseñarte como ser la esposa perfecta para nuestro Jefe- decía emocionada Agen.
-Como sabrás Astrid ser esposa no es un trabajo fácil menos si eres la del Jefe de Berk, debes ser la mejor- muchas asintieron.
-Debes saber cocinar, cocer, limpiar y claro esta complacer al hombre en todo lo que te pida y todo esto sin perder tu toque femenino- me guiña un ojo una pelirroja, no me podía estar pasando esto…. No sé hacer ni la mitad de lo que nombraron… me criaron para ser guerrera no ser una esposa.
-No asusten a Astrid de ese modo- decía Valka defendiéndome y yo le sonrió agradecida- yo nunca fui buena para esas cosas y Estoico nunca se molestó- se queja.
-Tú fuiste un caso especial Valka-
-Puedo aprender…- solté bajito- quizás no soy buena en eso pero puedo mejorar- asegure, Valka me miro con grandes ojos de ternura, claramente Hipo había sacado sus ojos- suspiro- como quisiera estar con él ahora mismo.
- Oh claro que lo harás- me mira con una sonrisa juguetona- además aprenderás otras cosas que te ayudaran mucho en la intimidad- al escuchar eso puse mi atención en cualquier otra cosa, trágame tierra, no puedo creer que quieran hablar este tema justo frente la madre de mi futuro esposo.
-Debes asegurarte de que él disfrute, créeme nada complace más a un hombre que seas su sumisa- se acerca una muy cerca mío y me susurra en el oído- nunca esta demás un juego de lencería de encajes- y se alejó- y es por eso que te trajimos esto- saco una cajita- no la abras hasta tu noche de bodas- me mordí el labio, tengo miedo de saber que hay adentro.
-Además queremos que sepas que bueno… quizás te duela, pero luego te acostumbras y es muy bonito y placentero- me dijo una chica que hace poco también se había casado- ¿eres virgen verdad?- me miro preocupada.
-¡Claro que sí! ¿Por qué me toman?- me sonroje alterándome un poco, ellas comenzaron a reírse de mí.
-Quien lo diría… la gran Astrid Hofferson sonrojada- dijo mi madre quien no la había visto. Odin… no puede ser esto más vergonzoso.
-También te trajimos algo para que practiques- entonces una mujer caso un palo un poco grueso… ¿eso simulaba lo que creo que es?, sin darme cuenta abrí un poco la boca de asombro- No es muy parecido a como realmente es pero es para que te hagas una idea- yo solo trague pesado-
Habían pasado por lo menos 2 horas más y ellas no dejaban de darme "consejos", me encontraba muy nerviosa, nunca pensé que me vería en una situación como esta, no es como si no quiero saber algunas cosas… mentiría si no me interesa, después de todo quiero que Hipo disfrute y tengamos un buen matrimonio, obviamente no lo admitiría frente a las demás, apenas ellas comenzaron a discutir sobre que tono de tela era correcta para mi piel yo me pare y salí del lugar, corrí un poco hasta llegar atrás de una casa, y me escondí allí.
-Quizás se ha ido por allí ¡Vamos!- dijo una mientras me buscaban, di un suspiro de alivio al ver que se iban por la dirección contraria.
-Así que tú también ¿he?- escucho una voz de tras mío y me giro asustada con una mano en mi pecho, era Hipo quien también se veía nervioso, no me había dado cuenta que también estaba escondido aquí.
-Hipo… me has asustado- le regaño y le golpeo un poco el pecho, él pone un dedo en su boca en signo de silencio- ¿Así que también te escondes?- le murmuro
-Me tienen un poco loco- me dice con una sonrisa y yo intento no reír- por lo visto tú también, ¿Qué estaban haciendo?- me sonroje al recordar de lo que me hablaban las vikingas, sin darme cuenta di un paso atrás.
-Ya sabes… ellas me estaban dando algunos consejos matrimoniales- él me mira curioso- ¿y tú?-
-A mí también…- ríe nervioso, se produjo un silencio incomodo, ninguno de los dos se acercaba- Y… ¿Algo interesante?- me pregunta curioso, yo sonrió y me acerco a él poniendo mis brazos en su cuello poniéndolo apegado a mí.
-Quizás… pero para saberlo tendrás que esperar a la boda- le doy un pequeño beso mientras él me acaricia la cintura.
-Lo bueno es que falta poco- me dice y con una mano juega con el pelo que estaba salido de mi tranza moviéndolo y así dejar mi cuello al descubierto y besarlo, jadee un poco, él sabe que es mi punto débil.
-Oye Hipo…- digo mientras sigue besando mi cuello.
-¿Hm?- hace en mi cuello, yo suspiro otra vez, sabía que lo que estaba a punto de decir sería una tortura pero… lo alejo de mí.
-Lo he pensado… y creo que es lo mejor no tocarnos hasta el día de la boda- él me mira con una ceja alzada- no besos, no caricias, no abrazos- le digo, siento que mi pecho se oprime pero otra parte de mi me decía que era lo mejor.
-¿Acaso me estas castigando por algo?- dijo con una mueca de disgusto- no entiendo a qué quieres llegar con esto- yo sonrió divertida.
-No… no es eso, es solo que siento que así será más especial- subo mis hombros y me cruzo de brazos- no será fácil para mi créeme- le aclaro.
-Tienes razón… puede que sea lo mejor, pero te pediré una cosa a cambio M'lady- se acerca a mí, sin darme cuenta me veía acorralada entre Hipo y la pared, mientras ponía una mano justo junto a mi cara en la pared- el acuerdo comenzara justo después de esto…- entonces siento como sus labios se juntan con los míos, cerré mis ojos y me deje llevar, la mano que se encontraba antes en la pared ahora estaba en mi mejilla, era un beso suave y relajado que luego se volvió fuerte y acelerado, tome sus cabellos y parte de su armadura atraiéndolo más a mí, él solo sonrió en el beso dejándome adentrarme a su boca, Dioses… sonare muy desesperada pero en realidad aunque fueran unos días, no tocarlo es un castigo de Odin, suspire mientras el acariciaba mi espalda, nos separamos para tomar aire y luego volvimos a besarnos, no era un beso de despedida, era un beso que nos tranquilizaba diciendo que pronto nos encontraríamos y podremos hacer todo lo que queramos, solo había que tener paciencia.
-Te- beso- amo- me decía él, yo solo le di un beso en su frente y luego las juntamos.
-Yo también mi chico dragón, no tienes idea de cuánto te amo- le beso la mejilla rio un poco, su barbilla estaba creciendo y hacia cosquillas, por ultimo bese atrás de su oreja inclinándome más y nos separamos- así que… desde ahora ninguno puede tocar al otro- él me mira haciendo un puchero igual que un niño que le acababan de quitar su dulce favorito, tenía ganas de besarlo otra vez… ¡Cálmate Astrid!
-Bien… entonces me iré, aun no termino de organizar los establos con mamá- me sonríe.
-Bien- le contesto- nos vemos luego- me despido estuve a punto de acercarme a él para besarlo de despedida pero me detuve, la costumbre.
-Nos vemos M'lady- entonces nos sonreímos por última vez y cada uno se fue a lo suyo.
Notas de la Autora: Esta vez tengo mucho sueño XD asi que me solo dire muchas gracias por seguir la historia, no saben qué tan feliz son que lean esto, además me encanta leer sus comentarios, muchas gracias, nos leemos de nuevo Los quiere Kobato.
