Este capítulo tendrá algo de lemon (no será perfecto porque no se escribir lemon xD)
Mahou Shoujo Lyrical Nanoha no es mío ni ninguno de sus personajes
Capítulo 11
Sorpresa
Después de tres días dieron de alta a la morena, quien fue recogida por su prima rubia, la única que tenía tiempo para poder ir a buscarla. Ambas se iban encaminando hacia su casa, hasta que la morena recordó una cosa.
-Shamal-chan ¿Hoy Vita-chan no tenía un partido? –Preguntó interesada.
-Si… Pero debes descansar… Te acaban de dar el alta –Recomendó preocupada.
-Tranquila, ella me dijo que me dedicaría uno de sus Homeruns –Dijo con ojos luminosos.- Vamos a ver como juega por favor, quiero verla –Dijo suplicante.
-De acuerdo… -Dio un gran suspiro para encaminarse al campo de béisbol.
Al llegar al campo de béisbol, vieron como la pelirosa estaba sentada en uno de los lugares mirando sin ganas el partido.
-¿Cómo van con el partido? –Preguntó la rubia mientras cogía en brazos a la morena para sentarla en una de las sillas y plegar la silla para que no molestara.
-De momento van en empate, pero eso cambiará en cuanto Vita salga a hacer sus típico estampa-caras –Dijo refiriéndose a los Homeruns.
Ambas rieron divertidas por el mote que había puesto a los bateos de su hermana pequeña. En cuanto vieron que la pelirroja salía para batear, los ojos azules de la morena se iluminaron notablemente y miró con una sonrisa dulce a la bateadora.
La pelirroja dio un gran suspiro para prepararse a golpear. Vio como el lanzador del otro equipo levantaba su pierna izquierda para clavarla en el suelo y lanzar la pelota velozmente. Vita pensó en la morena, así que sonrió para ella y la golpeó con todas sus fuerzas para lanzarla lejos.
-¡Homerun! –Exclamó el dictador del partido.
La pelirroja lanzó el bate para empezar a correr tranquilamente por las bases. La gente chillaba su nombre y la felicitaba por su típico bateo suyo. Dio la vuelta entera y se acercó a su equipo para celebrar un punto de desempate.
Vita se sentó en el banco de su equipo, se apoyó en la pared y se dedicó a mirar el cielo tranquilamente. Había trabajado cuatro días sin parar, cosa que se sentía muy cansada pero hacía ver que estaba en perfectas condiciones, pero el calor de ese día era insoportable y se sentía más cansada.
Su equipo salía para batear, algunos fallaban, algunos se quedaban en alguna base y solo dos pudieron hacer carrera. Le tocó volver a batear, así que cogió su bate y se dispuso a batear pero su vista se empezaba a nublarse lentamente, cosa que no pudo ver como la pelota venía hacia ella, así fallando el primer tiro.
Al fallar el primer tiro extrañó mucho a su hermana y a sus primas, pero lo que más les sorprendió fue que no se movió ni un centímetro por intentar batear la pelota. La morena se llevó las manos hacia su pecho mirando preocupada a la pelirroja, ya que la vio tambalearse un poco.
Vita clavó sus pies en el suelo para evitar caerse y apretó fuertemente el bate, esta vez estaría dispuesta a golpear el segundo tiro, quería hacer otro tiro largo, por su prima, por la persona a quien amaba.
El lanzador volvió a lanzar velozmente la pelota, pero esta vez Vita la golpeó fuertemente, pero al ver que no podía hacer un Homerun, lanzó el bate y corrió lo más rápido que podía pero sus piernas ya no podían aguantar más, así que cayó de rodillas empezando a ver el suelo negro, empezó a desmayarse lentamente para caer al suelo, pero el lanzador de su equipo corrió hacia la pista para sostenerla y evitar que cayera al suelo.
-¡Vita! –Reclamó el lanzador de su equipo.- ¡Vita! –Volvió a nombrarla, pero empezando a ponerse nervioso.- ¡Un médico! –Chilló al ver como la pelirroja no abría los ojos.
Al pedir ayuda las tres chicas se miraron preocupadas. La primera en salir corriendo fue Signum, ya que la rubia tenía que ayudar a la morena a sentarse en la silla de ruedas e ir corriendo al lado de la pelirroja. Pero no llegaron a tiempo para verla, ya que fue llevada en una camilla.
-Vita-chan… -Pensó la morena mientras empezaba a mover la sillas empujando las ruedas e intentar acercarse a la pelirroja.- ¡Vita-chan! –Chilló estirando el brazo para alcanzarla, pero fue imposible, ya que cayó al suelo.
-¡Hayate! –La rubia se le acercó para levantarla.- ¿Estás bien? –Preguntó preocupada.
-Si… -Asintió mientras miraba como se llevaban a la pelirroja.- Vayamos a verla, por favor –Suplicó.
La pelirosa y la rubia se miraron no muy convencidas, pero la pelirosa asintió mirando a la morena.
-De acuerdo, habrá que saber el motivo de su desmayo –Excusó mientras la sentaba en la silla y empezaba a empujarla.
Al llegar a una pequeña sala, se podía ver como la ojiazul estaba echada en una de las camas, dormida y siendo revisada por una enfermera.
-¿Cómo está? –Preguntó la morena mientras se ponía al lado de su prima.
-Pues… Tiene las defensas bajas y le falta hierro –Informó mientras extendía una pequeña caja con unas medicinas.- Dadle esto durante esta semana, le ayudará a recuperar las energías
-¿Y por qué se desmayó? –Preguntó la pelirosa mientras cogía la caja.
-Por cansancio y por el calor que hace hoy –Explicó mirando a la pelirroja.- Os la dejó a vuestro cuidado –Dijo con una reverencia y saliendo de la habitación.
-Gracias –Agradeció la rubia para después mirar a la pelirosa.- Será mejor dejarlas solas… -Le susurró al oído para coger su mano disimuladamente y saliendo de la sala.
La morena llevó sus manos para rozar la de su prima y cogerla con cariño. Llevó una de sus manos para apartar un mechón de su rostro y así para rozar una de sus mejillas. Al rozar su mejilla notó como el rubor se subía levemente a sus mejillas para así sonreír dulcemente.
Por otro lado, Fate estaba apunto de subir al autocar para dirigirse al lugar donde se mantendría un mes lejos de su castaña. Antes de subir miró a ambos lados, por si veía a su pareja; dio un gran suspiro y subió para sentarse al final del todo para mirar a través de la ventana.
Pensó que tal vez no había podido ir a despedirla porqué tendría que ayudar en la pastelería de sus padres, pero ese mes sería una tortura para ella, ya que no podría ni abrazarla ni besarla, y llamarla para poder escuchar su voz no le bastaba, estaba apunto de bajarse pero decidió contenerse y rezar para que ese mes pasara rápido.
Las horas pasaban lentamente y la rubia se había quedado dormida, soñando con su castaña, pero al notar como el vehículo se iba deteniendo lentamente, esta se fue levantando poco a poco para ver como un pequeño campo y un alojamiento había en ese lugar.
A cada uno le extendieron sus llaves de su habitación, así que en cuanto la rubia cogió la suya, se dirigió directa a la habitación para poder descansar, pero en cuanto abrió la puerta y la cerró, sus ojos se abrieron de sorpresa al ver a su castaña sentada en la cama y mirándola cariñosamente.
-Na-Nanoha –La nombró sorprendida mientras se iba acercando a ella.- ¿Cómo has llegado antes que yo?
-Saliendo antes que tu –Explicó con una sonrisa divertida.- Es que me estaba desesperando sin poder verte –Coqueteó levantándose y abrazando a su rubia.- Me quedaré aquí este fin de semana, tengo que disfrutar estos días al máximo –Dijo mientras besaba su mejilla.
La rubia sonrió divertida para dejar su maleta y abrazar dulcemente a su castaña.
-¿No crees que la cama es muy pequeña? –Preguntó la rubia.
-Pues yo creo que está en el tamaño perfecto –Respondió mientras se dejaba caer sobre la cama, pero llevándose a Fate para que cayera sobre ella.- Así podré sentirte más cerca que nunca –Le susurró al oído coquetamente.
El rubor subió violentamente a las mejillas de la rubia, cosa que hizo gracia a la castaña. La ojiazul sonrió para hacer girar a la rubia y así quedar ella sobre la rubia y empezar a besar el cuello de la ojicarmesí.
-Nanoha –Soltó un pequeño gemido.- Nos van a pillar
La ojiazul la miró confusa para separarse de ella y acercarse a la puerta. Se puso a espaldas de la puerta y la cerró con llave, así sonriendo coquetamente.
-Con la llave puesta seguro que no –Le dijo mientras se acercaba a ella y volvía a tumbarse encima de ella para volver a besar el cuello de la rubia.
La rubia fue rozando la piel de su pareja para ponerlas debajo de la camiseta amarilla de su castaña para poder acariciar su espalda. Fate se fue sentando mientras que la castaña se ponía de rodillas, aún sobre su pareja, sintiendo como las manos de su rubia iban subiendo así quitándo su camiseta.
Al notar el roce de los dedos de su amada en su espalda, sintió como un escalofrío recorría su espalda y empezaba a ruborizarse levemente. Notó los cálidos labios de su amada en su cuello, notaba como iban bajando lentamente hacia sus pechos así retirando lentamente su sostén, dejándola completamente desnuda en la parte de arriba.
La ojiazul gimió levemente por el roce de sus labios, pero no se quedó atrás y retiró la parte de arriba de su amada, dejándola igual que ella. La ojicarmesí giró velozmente para quedar sobre la castaña y empezar a robarle un beso. Llevó sus manos hacia la cadera de la castaña para irle quitando lentamente el vestido blanco que llevaba, dejándola solamente en ropa interior. Mientras que la ojirubí besaba el cuello de la castaña, esta le iba quitando sus pantalones para dejarla igual que ella, trasladó sus manos hacia la espalda de su rubia para sentir su piel de terciopelo.
La castaña sintió como los besos de su rubia bajaban de nuevo hacia sus pechos y como llevaba una de sus manos hacia uno de sus pechos para poder acariciarlo mientras que con la otra mano empezaba a acariciar las intimidades de su castaña, quien empezó a gemir de placer.
-F… Fa… Fate… chan… -Susurraba entre gemidos de placer.
La rubia empezó a subir sus besos para juntar sus labios con los de su amada para notar como fue girada y quedaba debajo de su castaña, así empezando a besar y dar pequeños mordiscos a su cuello mientras que acariciaba ambos pechos con sus manos.
La rubia empezaba a gemir levemente para acariciar la espalda de su amada y sentir como esta empezaba a acariciar sus intimidades. Sus gemidos fueron más intensos hasta que se sintieron agotadas. La castaña se dejó caer sobre su rubia para ser abrazada por ella, así durmiéndose plácidamente, entre los brazos de su amada.
De mientras, el peliblanco había salido de su campeonato de boxeo. Tenía una tirita en su labio, ya que recibió un buen golpe de su contrincante y le había partido el labio inferior; pero aún así se hizo con la copa del año.
-Eres bastante bueno, la verdad –Dijo una voz familiar tras el.
-¡Arf-san! –Exclamó el chico notando como su corazón cobraba vida.- ¿Tú no estabas en tu club? –Preguntó interesado.
-Sí, pero como siempre acabé ganando –Suspiró aburrida.- Ahora vas a trabajar ¿Cierto? –El muchacho asintió.- Entonces hasta mañana, no trabajes mucho –Dijo dándole un beso en la mejilla e irse corriendo de allí totalmente sonrojada.
El peliblanco se había ruborizado completamente, así llevando su mano hacia su mejilla para acariciarla levemente.
-Arf… -Susurró para sacudir su cabeza y empezar a dirigirse al restaurante, aunque con una gran sonrisa en sus labios.
En cuanto giró una esquina, la pelinaranja dejó de correr para apoyarse en una pared y empezar a respirar agitadamente y aún con el rubor en sus mejillas.
-¡¿Pero que hice?! –Se riñó tapando su cara sonrojada entre sus manos.- Últimamente no me comprendo ni yo misma… -Se dijo rascándose la nuca para empezar a caminar y seguir pensando en ese muchacho que había empezado a entrar en su vida.
Al mismo tiempo, la pelirroja fue abriendo los ojos lentamente para encontrarse en una enfermería. A medida que se iba sentando, notó unas delicadas manos sobre sus hombros.
-No te levantes… Tienes las defensas bajas –Le dijo la morena con ojos preocupados.
-¿Defensas bajas? –Preguntó sin entender.- Claro… Los trabajos… -Pensó tapando su rostro con una mano.
-¿Se puede saber qué haces para estar tan débil? –Preguntó molesta la morena.
-Nada –La respondió sentándose lentamente.
-¡Cómo que nada! –Chilló muy molesta.- ¡¿Qué has estado haciendo?! –Riñó muy molesta.- ¡¿Es que no te das cuenta de que me preocupo por ti?! –Al decir eso se tapó la boca sorprendida.
La pelirroja la miró sorprendida por el tono en que había hablado. Sintió como su corazón le daba un vuelco al ver como la morena bajaba la vista tristemente, así que bajó de la cama y la abrazó fuertemente.
-¡Lo siento! ¡Soy una tonta por preocuparte! –La apegó más a ella.- Solo… Me excedí demasiado en los últimos entrenamientos… -Excusó medio separándose de ella.
-No te vuelvas a exceder… -Le susurró agarrándole de la camiseta para esconder su rostro en el hombro de esta.- No se que te pasará si te vuelves a exceder de nuevo… -Notó como las lágrimas bajaban silenciosamente por sus mejillas.
-Hayate… -La abrazó más cálidamente.- No lo volveré a hacer… Te lo prometo… -Le susurró dulcemente, haciendo que se sonrojara completamente.
La morena cerró los ojos tranquilamente para corresponder el abrazo de su querida prima, para poder sentir su aroma y su dulce abrazo, deseó que ese momento nunca terminara.
Continuará……………
Los días van pasando y Hayate se da cuenta de que sus primos se pasan la mayor parte de su tiempo fuera de casa, cosa que le empieza a preocupar.
