Capitulo 11

Afuera se había desatado una de las peores tormentas que había visto en mi vida, el viento soplaba con fuerza derribando arboles y la lluvia había hecho crecer el cauce del lago frente a la casa, impidiendo el paso de los autos, ómnibus y camiones. Estabamos observando el terrorífico paisaje invernal sentados en la sala frente al fuego de la chimenea de la casa de mis padres, Kurt acababa de llamar a su padre para decirle que no podría regresar hasta la mañana siguiente y una vez cortado el teléfono siguió observando el paisaje perdido en sus recuerdos.

"El y sus amigos me habían hecho la vida imposible desde el primer año de instituto" Susurro, un leve temblor en sus manos, me pregunte si tendría frio. "Desde golpearme contra los casilleros, amenazarme, granizados, insultos, contenedores de basura, cuadernos rayados y todo eso, ya estaba costumbrado y no queria comentarlo con papa para no darle problemas, ya sabes que es muy delicado de salud, no podía ir con todo eso a casa asi que lloraba encerrado en los baños para poder sonreir cuando volvia a casa". Contaba serio, como si en realidad se hablara a si mismo sin reparar en mi presencia.

"Lo había aguantado todo en silencio, creci y aprendi a vivir con ello pero… un dia Karofsky me robo un beso" Finalmente, como si hubiera despertado de un sueño, Kurt se volteo y me clavo la vista. Sus hermosos ojos azules, tristes, estaban analizándome con detenimiento, preguntándose si debería continuar.

"Mientras estaba frente a sus amigos seguía torturándome como de costumbre pero, cuando no había nadie alrededor, no dejaba de molestarme, molestarme de una forma aun peor. Aparentemente yo le gustaba. No pude aguantarlo, quise hablar pero me dijo que si alguien se enteraba de que en realidad era homosexual iba a matarme, tuve miedo y supe que no podía seguir. Ese era mi limite. Le dije a papa lo de los casilleros y los granizados, eso fue suficiente para que me permitiera dejar el instituto hasta que estuviera listo. Nunca le conte lo de Karofsky. Cuando entre a Dalton crei que por fin podría ser quien de verdad era y disfrutar de la juventud que me merecia pero, ya lo viste el otro dia, el continuo con lo de antes". Con los puños apretados me puse de pie "¿Siguio molestándote mientras yo estaba suspendido?" Pregunte elevando la voz, asustando a Kurt que aun con sus manos aun temblando asintió tímidamente. Lo que iba a ser del mastodonte la próxima vez que lo viera, iba a…

"Blaine" Me llamo Kurt con su dulce voz, trayéndome de nuevo a la calma y colocando su mano sobre mi hombro "Ahora que ya sabes el secreto debes prometerme guardarlo de mi padre". Suspire pero finalmente asentí abatido "Blaine, puedo buscar las palabras de mi madre? Estan todas aquí, no?". Y asi comenzó la búsqueda, aquella noche de invierno a pocos días de navidad. Kurt y yo solos en la casa de mis padres, la criada acababa de marcharse habiendo terminado su turno y ahora todo el lugar era solo nuestro porque mis padres iban a quedarse en la compañía debido al mal tiempo.

"¡Encontre una!" Grito Kurt emocionado sosteniendo el papel amarillento en el aire, estaba sobre un viejo cuaderno de dibujos. Me trajo muchos recuerdos y de inmediato me propuse contarle a Kurt aquella historia. Una de mis mas grandes pasiones, mientras pasaba el tiempo de aquellas solitarias tardes sin mis padres, era dibujar todo aquello que deseaba. Cada sueño que se me ocurria, cada meta que me proponía realizar, todo en mi cuaderno de dibujos. Era mi mas grande tesoro y nadie jamas lo había visto hasta que un dia, en la escuela, uno de los chicos del ultimo grado me lo quito, arranco las hojas y las arrojo por todo el lugar dejando que todos vieran mis sueños, hasta los mas secretos. Avergonzado, junte las hojas desparramadas por el suelo y sali corriendo de vuelta a casa, llorando desconsoladamente.

"¿Qué sucede, Blaine?" Me pregunto preocupada la señora Hummel cuando llego aquella noche a cuidarme, fue a la primer persona a quien le mostre voluntariamente mi cuaderno que, en aquellos momentos, se había transformado tan solo en sucias hojas sueltas. Ella las pego hasta dejarlo todo como nuevo y acariciando mi cabello me dedico esa hermosa canción: "Perfect".

Kurt sonreía leyendo en voz alta el papel, luego me lo paso para que también lo observara mientras el le daba un vistazo a mi cuaderno de dibujos. "Hey" Me queje, pero antes de poder quitárselo ya había visto la ultima imagen, la que me hubiera gustado esconderle. "Hay muchos dibujos de tus padres en el parque, saliendo de compras y jugando contigo, incluso un dibujo de ti cantando en el escenario pero… no estiendo este ¿Es un casamiento?"

"Si" Admiti ruborizándome. "Le prometi a la señora Hummel que me casaria con su hija y estuve varios años planeando mi boda, fue uno de los mas grandes sueños de mi infancia; no podía dejar de imaginarla, ambos formando una familia y viviendo juntos en un castillo rodeado de caballos e instrumentos, y un gran piano en la sala. Ves? Ahí" Le señale el piano del dibujo y Kurt dejo el cuaderno para acercarse hasta que nuestras frentes se tocaran, sentí su aliento calido, su respiración. "¿Sigues con ese sueño en mente, Blaine?"