¡Hola! ¿Ya lo esperaban, no? XD Pues no lloren más porque aquí está el tan esperado encuentro de Jack y Jamie.

No sé si hice un buen trabajo, pero soy pésima para tratar de hacer que los personajes sean tan parecidos a como los han hecho sus creadores. Lo siento mucho XD

En fin, aquí les dejo la continuación. Por cierto, creo que avanzaré un poco más rápido en cuestión de la relación de Jack y Sarah, creo que voy demasiado lento y esto hasta me aburre.

Disclaimer: Ninguno de los personajes que conocen del Origen de los Guardianes me pertenece, lamentablemente.


—Sarah no está, pero yo sí. — escuchó Jack a sus espaldas, era la voz de un hombre joven y le resultó muy familiar. — Jack Frost, hace tiempo que no te veo, me debes un paseo en trineo ¿Recuerdas? — Jack sonrió y se dio la vuelta por completo, ahí estaba; Jamie convertido en un hombre.

—Jamie… ¡Cuánto tiempo! — Jack soltó unas carcajadas al verlo, estaba tan grande y tan… viejo. — ¡Te has vuelto viejo amigo! — dijo al acercársele y verlo más de cerca, incluso era un poco más alto que él ¿Cuándo había cambiado eso?

—¿Disculpa? Tienes más de 300 años y me vienes a hablar de edad. — rió Jamie junto con él.

—Pero yo he lucido como de 17 durante todos esos años, en cambio tú… tú eres ya un hombre mayor, eres grande Jamie. — dijo Jack sin podérselo creer, y es que parecía ayer cuando ambos se salían de su casa y jugaban con la nieve, cuando hacían esos paseos a trineos, jugando con todos los demás. — Incluso tu voz se ha vuelto más gruesa desde la adolescencia.

—Si, es que la sufrí en toda su esplendor. — comentó Jamie. — Tenemos mucho de que hablar ¿No lo crees? ¿Te apetece hablar mejor en el parque? — Jack asintió. A pesar de que podía volar, Jack siguió a Jamie a pie en silencio, y es que cuando te reencuentras con tu mejor amigo después de años, es muy curioso y se siente extraño ya que no es la misma persona a la que veías siempre, ha cambiado y te resulta nostálgico recordar aquellos momentos en que era todo diversión y risa. Claro que para Jack seguía igual pero no sin su mejor amigo de toda la vida.

—Es increíble que sigas creyendo Jamie, a tus… ¿20 años?

—21, de hecho. Pronto cumpliré 22 y ya me siento tan viejo. Siento que tengo como 50 años, he madurado pero no he dejado de creer. — Jamie lo miró con seriedad. — Sigo sintiéndome un pequeño en ocasiones pero… ya no me veo así. — soltó unas risillas.

—Y tienes razón ¿Qué haces aquí? Está lejos de Burgess.

—Aunque no lo creas, tengo novia… de hecho es mi prometida.

—¿Qué…? — Jack no podía creerlo, Jamie se iba a casar ¡Era una noticia tan grandiosa! Pero a la vez tan triste, porque ya no sería lo mismo, lo dejó de ser hace mucho.

—Si, me voy a casar con ella, su familia es de por aquí y pasamos las Navidades juntos, era mi turno venir a visitarla. No creí que al llegar volvería a verte aquí. Pero estoy muy contento, y te juro que si no fueras un espíritu o si todas las personas pudieran verte, claro que te pediría que fueras mi padrino pero mi futuro cuñado ha ganado el puesto. — Jamie se sentó en una banca del parque al llegar, Jack le siguió.

—Sabes que de todas maneras yo estaré ahí. ¿Cuándo te casarás?

—Bueno, el año que viene si se puede, ella aún está en la Universidad y nos esperamos hasta que se gradúe el siguiente año. — comentó Jamie asintiendo con la cabeza aceptando su futuro con mucha felicidad. — Si se puede, en Diciembre.

—Entonces, yo haré que nieve ese día. Para felicitar a los novios. — dijo Jack apoyando un poco su peso en el cayado que estaba hundido en la poca nieve.

—Eso quería escuchar, gracias… Ella también cree en ti… — comentó Jamie. Jack sonrió.

—Veo por qué la has elegido. — rió el albino.

—No sólo por eso, si no que ella es muy cariñosa, es fiel, cree en lo que ella desee y es tan hermosa que…

—Alto, no seas tan cursi, me va a dar cáncer con tu comentario. — bromeó Jack haciendo muecas raras.

—Hablo enserio, sé que te dije que nunca en mi vida me gustaría una niña, y que eran muy raras pero con ella siento algo diferente. ¿No lo has sentido nunca?

—No, claro que no. — negó Jack al instante pero ¿De verdad no lo había sentido antes? No que él recordara. — ¿Y cómo van los demás? ¿Y Sophie?

—Con los demás pues no nos vemos tanto como antes, si lo hacíamos mucho en preparatoria, a decir verdad, pero con todo esto de las universidades y los trabajos… — Jamie hizo un gesto desesperado. — realmente no hemos tenido tiempo de juntarnos, apenas y puedo hacerlo con mi novia. Realmente deseo volver a ser un niño. Y Sophie ya tiene 13 años, una jovencita muy risueña y se está poniendo rebelde. — soltó unas risas. — Ella tampoco ha dejado de creer en Bunny y realmente lo sé porque su cuarto sigue siendo el mismo y su ropa igual. Su peinado al menos es más arreglado que antes. — Jack rió.

—Espero no se caiga de la cama.

—Aún lo hace. — rió Jamie contagiando a Jack.

—¿Y qué me dices más de tu vida?

—Han pasado tantas cosas que siquiera me acuerdo, ya ni sé de qué hablar. — rió Jamie. — Veamos, no estuve tan castigado en la escuela después de que nos vimos por última vez ya que no hacía tantas travesuras como antes por el hecho de que no estabas, me gradúe con un buen promedio y empecé a trabajar en una librería de Burguess, estoy empezando mi carrera como escritor y adivina de quién estoy escribiendo.

—¿Eres escritor? ¡Increíble! Y no, no tengo ni la menor idea, — dijo Jack con sarcasmo poniendo un gesto pensativo. — ¿Tal vez de los guardianes?

—Exacto, he intentado recordar todo lo que pueda sobre la primera vez que te vi y todo el asunto con Pitch, necesitaré tu ayuda Jack, quiero que me cuentes TODO para hacer una gran novela y si se puede, escribiré sobre todos los espíritus posibles mientras tú me ayudes. Y si la oportunidad se acerca, quizás hacer una película o una serie, no lo sé. — Jamie se recargó en la banca totalmente cómodo dirigiéndole una sonrisa a Jack.

—Vaya que sueñas Jamie, son planes muy ambiciosos.

—Es mi futuro y tengo que ser lo más ambicioso que pueda, si no, no llegaré a ningún lado.

—Ya lo creo.

—¡Oye! — le llamó Jamie acomodándose mejor en la banca. — El otro día recibí una visita de tu amiga… Sarah.

—¿Hablaste con ella? — Jack se sorprendió.

—Si, supe que estabas aquí por ella y le agradezco mucho habérmelo dicho. Tuvimos una plática muy interesante.

—¿Ah sí? ¿De qué hablaron?

—De cosas simplemente… ¿Por qué tan interesado? — le sonrió Jamie.

—¿No puede interesarme el tema de conversación de dos de mis amigos?

—Si pero… sentí mucha admiración hacia ti por parte de ella y eso me hace pensar…

—¡Alto! ¡Sé a lo que vas! Norte ya me ha hablado sobre eso. ¡No es mi novia! No lo será nunca, no le gusto ni yo a ella ¿De acuerdo?

—¿Y por qué te empeñas en hacérmelo saber de esa manera tan agresiva? — rió Jamie ante el comportamiento tan rudo de Jack.

—Porque todo el mundo me lo ha dicho ¡¿Qué se han vuelto locos?! ¡Sólo es mi amiga!

—Ya, de acuerdo, no te pongas así. Sólo es chistoso ver que alguien se interese en ti. Te va a gustar un día de estos.

—¡Estás loco! — Jack negaba con la cabeza mientras observaba la cara de burla que poseía Jamie.

—Eso mismo dije yo cuando me dijeron que yo me casaría con Carol y mira lo que pasó.

— ¡Cállate! — Esta vez Frost soltó una risa, hizo una bola de nieve rápidamente y se lo aventó a Jamie en la cara tomándolo desprevenido.

— ¡¿Por qué has hecho eso?! — Jamie igual estalló en risas dispuesto a jugar con Jack esta vez. — ¡Yo sólo decía la verdad!

—Que bueno que el parque está sólo, así la gente no creerá que estás loco por gritarle a la nada. — Con un movimiento de su cayado Jack creó mucho más nieve, por haberse descuidado ahora ya no había tanta nieve a causa de que la gente se la pasaba limpiandola, tenía que trabajar pronto pero después de la batalla contra Jamie.

—Haber pelos blancos ¡Ya no soy un niño! ¡Tengo la fuerza suficiente para hacerte a ti un muñeco de nieve! — Y así fue como empezó la guerra entre ambos, se escuchaban risas y se veían múltiples bolas de nieve volando por los aires, algunas daban en el objetivo, otras volvían al suelo. Por suerte el parque estaba desierto y como no, si estaba en uno de los límites del pueblo, en una de las partes más alejadas.

—¡Toma eso!

—¡Sigues igual Jamie! Además ¿Crees que puedes vencer al señor del invierno en una batalla de bolas de nieve? ¡Estás tan equivocado! — Y así siguieron ambos en una pelea durante varios minutos hasta que Jamie ya no pudo más.

—¡Detente! ¡Ya no puedo seguir más! — Jack se extrañó.

—¿Ya te cansaste? ¿Pero cómo? Si antes el que se cansaba era yo.

—Ya no soy tan ágil y rápido como antes, tengo kilos de más y años de vejez. No es lo mismo. Mi cuerpo no lo tengo tan ejercitado. — Jack se sintió un poco mal por ello. — Pero aún así me he divertido. — rió el chico pelicafé sentándose en la banca anterior y jadeando cansado. Jack le correspondió la misma sonrisa divertida.

—Yo igual.

—Bien Jack, creo que es hora de que regrese a casa de Carol, si no me matará por no haberla traído conmigo y conocer al gran Jack Frost.

—Es una pena. — respondió el peliblanco. — Quizá otro día conozca a la famosa prometida de Jamie.

—Quizá otro día… — repetió Jamie con voz cansada, se recuperó pronto y se despidió. — Hasta la próxima Jack, luego nos juntaremos para hablar más sobre tu vida. Sólo hablamos de mí.

—Tú sabes que yo no salgo de lo mismo. — rió Jack. Bennett se despidió con un abrazo y fue avanzando hasta la casa, a lo lejos sólo movió la mano de un lado para otro diciendo adiós.

Frost lo miró hasta que desapareció de su vista, había vuelto a ver a su gran amigo y había tenido un momento muy divertido con él. Sabía que sería uno de los últimos y por eso lo había aprovechado al máximo. Jamie ya era un hombre, ya no era un niño. Jack dejó soltar un gran suspiro y se sentó en la banca. Después de un rato, se quedó observando la nieve y recordó que tenía que hacer más y así lo hizo. Duro un par de horas, tenía que hacer nevar en otros lugares pero realmente estaba cansado así que volvió al parque y se quedó recostado en una banca cerrando los ojos y sin darse cuenta se quedó dormido.

—Jack… Jack… — Poco a poco el nombrado fue despertando al sentir que lo llamaban por su nombre, eran susurros de una chica ¿Sarah? Jack abrió los ojos adormilado pero al ver la cara de su amiga muy cerca de la suya, soltó un grito asustado por la cercanía. Sarah igualmente soltó un grito y dio un brinco hacia atrás asustándose también.

—¡¿Qué haces aquí?! ¡¿Y a estas horas?! — preguntó Jack confuso, se sentó en la banca, estaba algo adolorido por la terrible posición en la que había quedado, tomó el cayado en sus manos, se notaba muy agitado.

—¡Lo siento! No quise asustarte. Fui a la tienda a comprar un par de cosas que necesitaba mi madre. Además no es tan tarde, sólo son las Seis. — comentó Sarah cruzándose de brazos. — ¿Tú qué hacías aquí dormido? — Sarah sonrió tiernamente al ver el estado de Jack quien se quejaba por la espalda.

—Estaba cansado, parece que me quedé dormido… Ouch. — dijo tocándose la espalda para ver qué punto le dolía más.

—¿Te duele mucho? — le preguntó Sarah sentándose junto a él.

—No mucho, puedo soportarlo, sólo me ha sorprendido el dolor. — dijo él. Giró su vista y observó bien a la chica, al parecer seguía usando la pijama. — Tan tarde y sigues usando tu pijama, eh, ¿No te has duchado? — la chica inmediatamente se puso roja, pasó un mechón detrás de la oreja, pensaba que no se notaría, traía un abrigo y unas botas calientitas y esponjosas ocultando la pantalonera, pero lo que ella no sabía es que él la había visto justo así la noche anterior.

—¿Q…qué? ¿Cómo sabes? — preguntó más nerviosa, era la mayor vergüenza jamás pasada, siempre se duchaba y justo ahora tenía que encontrarse con Jack.

—Fui yo a dejarles los regalos a casa de tus abuelos. Te encontré dormida: roncando. — explicó Jack con una pequeña sonrisa, al ver que Sarah se ponía más colorada, soltó una carcajada.

—¡Que horror! ¡¿Por qué no me despertaste en ese momento?! — preguntó, o más bien exigió saber, le dio pequeños manotazos a Jack en busca de la respuesta.

—Te veías tan tierna durmiendo que hubiese sido una pena despertarte, aunque también hubiese sido divertido verte somnolienta. — rió una vez más el chico. Sarah apartó la mirada.

—Disculpa si me has visto de esta manera, yo no soy así pero eso como es 25 ni siquiera mis padres han ido a trabajar… espera un momento entonces si fuiste a mi casa y me viste ¿Has visto tu regalo? — se emocionó la chica dejando atrás la vergüenza.

—Si… — respondió Jack recordando. — Ha estado muy delicioso, me lo he comido todo esta mañana.

—¿De verdad? ¡Eso suena fantástico! ¿Y apoco te lo has comido todo? — preguntó Sarah sorprendida para después soltar unas risas al ver a Jack un poco nervioso.

—Bueno, he recibido algo de ayuda pero la mayor parte me la comí yo. — confesó el chico apenado.

—Que bien, en realidad no sabía qué regalarte y soy malísima con los regalos… así que…

—Me ha gustado. — Jack intentó tranquilizar a Sarah que se veía bastante nerviosa por saber si le había agradado su obsequio.

—Tampoco es que sea una gran cocinera ni pastelera, sólo que ese pay lo hago demasiado fácil. — rió la chica. — La nota no la terminé de escribir, ¿Qué decía?

—Tan sólo me deseabas Feliz Navidad. Y yo te respondí lo mismo dejándote en tu saco de dormir. — Jack observó de nuevo cómo la chica se ponía colorada de nuevo, ahora se avecinaba su ataque de nervios, ahora que lo pensaba, se ponía nerviosa y avergonzada más a menudo ¿Tenía algo que ver con la adolescencia?

—¿Ah… ah si? ¿No he pesado demasiado…?

—La verdad es que si pesaste y tardé bastante en llegar a la sala pero… — la chica se encontraba más horrorizada y Jack soltó una carcajada por ello. — ¡Es broma! ¡Claro que no! Eres tan pesada como una pluma. Fue fácil. — aclaró el albino sonriéndole deslumbrantemente a la chica como siempre pero descubrió que Sarah volvía a ponerse colorada y decir un leve "Ah…". —¿Tienes fiebre o ya es una costumbre en ti ponerte tan roja? — preguntó el chico un poco exasperado por verla siempre tan roja. — ¿O es que acaso tienes frío? Porque también tu nariz está igual de fría. — notó Jack señalándolo todo a él mismo.

—Creo que es el frío, ¿Hiciste nevar no? Yo creo que es por eso. — se excusó la chica rápidamente. — Además estoy cerca de ti y como tu eres el frío, pues por eso precisamente. — dijo la chica aunque de nuevo repitió el proceso al darse cuenta de lo que había dicho.

—Será mejor que vuelvas a casa o terminarás refriada ¿Quieres que te acompañe? — La peli—café aceptó.

—Podrías quedarte en mi cuarto y hablar, me debes tu parte de la historia acordada ¿Recuerdas? — repitió la chica con una sonrisa.

—Si, si, ya lo sé. ¿Es que no me dejarás en paz?

—¡Es que no me dices nada! Y siempre que tenemos tiempo, el señorito quiere dormir en mi habitación. — Sarah lo miró divertida mientras Jack hacía lo mismo. Después soltaron otras risas, vaya que se divertían mucho. — Aguarda, ¡Tenía que llevarte a ver a Jamie! — recordó Sarah.

—No hay necesidad de eso, ya me lo encontré.

—¡¿Enserio?! ¡Genial! Supongo que ha sido un encuentro muy bonito. — dijo Sarah enternecida.

—Lo dices como si hubiese sido un antiguo amor o yo que sé. — se quejó Jack, vaya que había sido nostálgico y divertido pero no 'bonito', él no caía en esas cursilerías.

—Yo pienso que es muy tierno que antiguas amistades se reencuentren, siendo del mismo género o no. Es muy tierno. — habló la chica caminando.

—Pues ha sido divertido y un poco nostálgico. Nos lo hemos pasado bien y ya sabemos más de nosotros. — Siguieron caminando, Jack no quería volar por ahora, tenía que guardar fuerzas para cuando tuviera que hacer su trabajo, tenía que ser más responsable que antes. Mientras Jack pensaba, Sarah iba igual de distraída y no se fijó bien que por donde pisaría era un lugar con mucha nieve así que al pisar, el pie se le hundió por completo haciendo que ésta tropezara dando un gritito ahogado. Pero su cara no se vio embarrada de nieve blanca, si no que sintió los brazos de Jack rodeando su cintura haciéndola sentir caliente de las mejillas, se había ruborizado de nuevo. —¿Estás bien? — le preguntó el chico.

—Si… no me fijé. — Sarah rió nerviosamente sin dirigirle la mirada de Jack, pues se daría cuenta que estaba muy roja pero él ya lo sabía.

—Oye… es que acaso ¿Yo te gusto? — quiso saber el chico.


¿Y bien? ¿Qué les ha parecido?

Espero que les haya agradado, es lo que ha salido de mi loca cabeza .

Ahora han habido menos reviews pero igual muchisimas gracias a los que han dejado alguno ;D

Hikari Hye, sheblunar, Fluttershy, damelifrost, nacha, ¡Muchas gracias! Amo leer los reviews y pues gracias a ustedes pude traer este capítulo ahora XD me daba flojera pero me dije: No, no puedo fallarles XD ok no haha

Pero se agradece a cada uno que comenta :3 No los estoy obligando, pero se agradece con todo el alma haha

En fin, espero les haya gustado y háganme saber si voy bien, si tengo algún error, cualquier cosa n.n