Fría como el viento

By: Angel Zafiro.

Summary: Fría como el viento peligrosa como el mar dulce como un beso no te dejas amar, por eso…

Declaimer: Card Captor Sakura no me pertenece, todos sus personajes le corresponden a Clamp; lo único de esto que me pertenece es la historia.

En el capitulo anterior:

-"¿Cómo conseguiste mi teléfono?"

-"Tu hermano me lo dio".- dijo Faren sorprendida por la forma en la que Sakura se presentó.

-"¿Qué quieres, Faren?".- preguntó Sakura un tanto cansada y molesta.

-"Quiero que me cuentes qué pasó con Shaoran, no quiero verlos sufrir, a ninguno de los dos".- comentó la chica con decisión.

Sakura se sorprendió de la actitud de la chica Li y sin poder evitarlo, comenzó a llorar. Faren tomó las manos de Sakura entre las suyas, añadiendo:

-"Cuenta conmigo Sakura, todo estará bien"

Sakura siguió llorando.

Necesitaba contarle a alguien lo que pasó.

Sus sentimientos.

Necesitaba el apoyo de alguien.

Y ese alguien había ido a ella.

Capitulo once:

"No sé tú"

No sé tú

Pero yo no dejo de pensar

Ni un minuto me logro despojar

De tus besos, tus abrazos,

De lo bien que la pasamos la otra vez

Después de que Sakura se tranquilizara y luego de haber pedido dos tazas de café, era el momento de que la castaña se desahogara de todos sus problemas. Puso sus manos y su mirada en su regazo. Estaba nerviosa, no sabía por dónde comenzar a relatar la historia, cosa que Faren notó.

-"Puedes contarme cuando estés lista, Sakura".- comentó Faren mientras daba un sorbo a su café.

Sakura empezaba a sentirse cómoda con la compañía de la chica Li. Se sentía agradecida con ella, pero antes de relatar su historia tenía unas preguntas que hacerle.

-"¿Puedo preguntarte algo?".- le dijo en voz baja aunque Faren la escuchó perfectamente.

-"Por supuesto"

-"Mi hermano… ¿Qué te dijo cuando hablaste con él? ¿Le comentaste sobre…? Ya sabes…"

-"¿Que si le dije a Touya que mi hermano y tú se quedaron en su departamento anoche?".- Sakura asintió preocupada por la respuesta. Sin embargo, Faren le dio una sonrisa cómplice y respondió: –"No le dije… sólo le dije que quería tu número para saber cómo estabas. Me preguntó por Xiao Lang, pero le dije que pasó la noche con un amigo después de dejarte en su departamento… ¿te imaginas si se enterara de que fue lo contrario? Creo que hubiera tomado el primer vuelo hacía acá nada más que para golpear a mi hermano"

Sakura formó una pequeña sonrisa en su rostro, era raro escuchar el nombre de él en otro idioma, pero aún así sonaba hermoso para ella. Por otro lado, lo que dijo Faren de su hermano era verdad, era capaz de eso y más; Faren también sonrió complacida por la reacción de la castaña. Tomó otro sorbo de café, cuando Sakura la volvió a cuestionar:

-"Faren… ¿te gusta Touya?".- el café de la chica Li se atoró en su garganta y Sakura se paró para darle unas palmaditas en la espalda para que pasara el liquido y no se ahogara. Cuando todo estuvo en calma nuevamente el silencio se hizo entre ambas, analizando la cuestión antes mencionada.

-"¡Qué cosas dices Sakura!".- respondió la chica muy nerviosa, Sakura podría ser distraída, pero el nerviosismo de Faren la había delatado. Una punzada en su corazón le hizo darse cuenta de que ella también había experimentado esa emoción cuando Shaoran la quiso besar una vez… la primera vez… -"Tu hermano y yo siempre nos hemos llevado muy bien… eso es todo"

-"Pues hacen una linda pareja… sin ánimos de ofender a Kai, por supuesto".

Esta vez la sonrisa de Faren fue triste y Sakura se sorprendió por el repentino cambio de humor de la chica ante la mención de su novio.

-"Kai ha estado muy distante últimamente, dice que sus negocios necesitan mejorar para poder darme todo lo que necesito".- suspiró.- "Pero él no entiende que eso no importa, que seré feliz si esta conmigo, aunque ya no sé si realmente lo quiero".- terminó su relato con otro sorbo a su café.

Sakura por otro lado no había probado el suyo, sólo veía como el vapor abandonaba el calor de su bebida. Así como ella se sentía.

-"Deberías de pedirle un tiempo para poner en orden tus sentimientos, ¿no crees?".- sugirió la castaña por fin dando un trago largo a su bebida.

Sakura se quedó analizando sus propias palabras, ¿desde cuando ella daba consejos a los demás sobre el amor? Su vida amorosa era un desastre y ella diciendo esas cosas. Sin duda sentía como si la experiencia estuviera hablando por ella.

Faren también se sorprendió por el consejo de la chica y para animarla le contestó:

-"Puede que tengas razón… quizás en una de esas terminas por tenerme de cuñada…".- volvió a suspirar.- "Mi madre estaría encantada, después de todo; pero seguramente se alegraría más si tú y Xiao…".- Faren no terminó de expresar lo que pensaba y volvió su mirada preocupada hacia Sakura. -"Ya basta de hablar de mí, dime por favor qué fue lo que pasó anoche y por que mi hermano llegó tan alterado esta mañana… llegó rompiendo de todo y se lastimó una mano pero…"

-"¿Shaoran se lastimó? ¿Está herido?".- Sakura se alteró al escuchar las palabras de la hermana de Shaoran, pero ésta la tomó de las manos para tranquilizarla.

-"Descuida, sólo fue un pequeño corte. Nada grave".

Sakura volvió a agachar la mirada y a llorar nuevamente, pero dispuesta a rememorar todo.

-"Anoche… anoche Shao…".- calló antes de decir su nombre, se le hacía un nudo en la garganta si lo mencionaba. –"Anoche… tu hermano y yo… hicimos…".- Sakura levantó la vista hacia su interlocutora quien estaba ansiosa por escuchar las palabras de la castaña. Ella no podía evitar morderse el labio inferior por la vergüenza de contar su historia. –"Hicimos… el amor".- terminó con voz muy bajita que sólo ella pudo escuchar.

O eso creyó.

Las palabras de Sakura fueron procesadas poco a poco por Faren. Si eso era verdad, ¿Por qué entonces Shaoran había llegado de esa manera a la casa al día siguiente? Debió llegar con una sonrisa en el rostro, o flotando en una nube. Pero nunca enojado y destrozando todo a su paso. Una parte de ella estaba realmente feliz por su hermano, él siempre había querido mucho a Sakura y qué mejor manera de demostrárselo que haciendo el acto más hermoso en el que se puede manifestar del amor.

Aunque aún no encajaba el enojo de su hermano en todo esto.

-"Pero hoy en la mañana…".- continuó Sakura como leyendo el pensamiento de Faren. –"…yo le dije… le dije que había sido todo un error. Él… él se enojó… se enojó mucho. Me insultó, cosa que merezco, y… se fue".- Faren quiso golpear a la castaña en ese momento, sin embargo en la mirada verdosa de Sakura se mostraba el arrepentimiento y la necesidad de un consejo. –"Ahora no sé qué hacer… dudo mucho que quiera volver a hablarme… y quiero decirle…".- Sakura volvió a llorar y la chica Li le preguntó:

-"¿Lo amas?". –Sakura alzó su mirada para encontrarse con la café muy parecida a la de Shaoran, sólo que sin esas tonalidades ambarinas y doradas que a ella le encantaban. No supo cómo contestar a esa pregunta y desvió la mirada hacía fuera del local, donde pasaba toda la gente… sin problemas ni contradicciones como las de ella. –"¿Lo amas, Sakura? ¿Amas a…?"

-"¡Sí, sí lo amo, Faren! Lo amo".- gritó la castaña y todos los comensales de la pequeña cafetería la miraron feo, cosa que a ella no le importó. –"Sí lo amo, y soy una tonta por no darme cuenta a tiempo, por abrir mi estúpida boca y decir cosas que no quería, por no haberlo valorado, porque él siempre quiso mi amistad; me brindó su apoyo y yo nunca supe corresponderle, y ahora estoy arrepentida… sé que no me va a escuchar nunca más, que no querrá verme en todo lo que le resta de vida… y voy a aceptarlo… porque me lo merezco".

Sakura sintió como se liberaba de un peso después de toda esa confesión. Pero aun así su corazón se sentía vacío por no tener a Shaoran cerca, o ser él quien escuchara esa confesión. Faren se quedó con la boca abierta por la declaración de la castaña que tuvo que acomodarse mejor en su asiento y tratar de buscar una solución al problema de esos cabezas huecas.

-"Mira Sakura… mi hermano…"

-"Sé que no va a hablar conmigo, lo tengo muy presente".- suspiró. –"Sólo espero que encuentre a una chica que lo sepa valorar a tiempo y le demuestre su amor como él"

-"No te des por vencida, Sakura, puedes hablar con él. Sé que te quiere… siempre te ha querido, y sé que te escuchará, sólo… dale tiempo por ahora, ¿si?, trata de no presionarlo mucho. Tendrás la oportunidad a su debido tiempo"

Sakura sentía una especie de agradecimiento hacia la hermana de Shaoran, que sin pensarlo dos veces se levantó y la abrazó. Al principio se sorprendió pero después también correspondió el gesto.

-"Ya verás que todo saldrá bien… cuñada".

La castaña se soltó de Li, sonriendo con melancolía volviéndose a sentar en su lugar, contagiando a Faren.

-"Muchas gracias por escucharme, Faren".

-"Oh, no es nada… sólo quiero que tú y mi hermano sean felices".

-"Pues entonces también deberías de pensar mi propuesta"

O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O

Sakura

Tres días después de mí platica con Faren, decidí hablar con Shaoran. Lo esperé en el estacionamiento de la Universidad a cinco coches del suyo. Tan cobarde soy que no me atrevía a esperarlo frente al suyo. Así que estaba en el interior del mío buscando entre el mar de chicos que salían de la facultad. Cuando divisé una melena castaña chocolate, sabía que era él porque se dirigía hacía la zona donde yo tenía vigilando su coche.

Traté de esconderme en mi auto, haciendo como si no hubiera nadie; pero parece que mi plan falló, pues se paró a unos cinco metros de mi carro y vi como suspiraba al irse hasta su BMW verde. Quizás supo que estaba ahí por el llamativo color de mi coche; y es que es fácil distinguir el blanco entre tonalidades negras, azules, rojas y verdes. Seguro soy el punto entre todos ellos.

Nota mental: cambiar el color del auto.

No tenía caso seguir ocultándome, así que salí del vehículo, pero Shaoran ya había echado la reversa y estaba saliendo de las instalaciones de la Universidad.

Este plan sin duda se había ido al caño.

O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O

Llegué a mi casa esa tarde y Haruko me llevó la comida a mi recámara. Me tumbé en la cama. No quería comer, moverme, o ver a alguien, sólo a él; quien sabe cómo habrá hecho Haruko para que Shigure no subiera a mi cuarto, pero hoy sí estaba agradecida; no quería que el niño me viera en este estado otra vez, si de por sí cuando regresé después de mi charla con Faren fue vergonzoso y triste ver la carita de mi niño llena de preocupación.

Suspiré y me senté en el borde de la cama, abrazándome a una almohada.

Alguien tocó la puerta. Rolé los ojos con cansancio, dije un leve "pase", y mi sorpresa se hizo evidente al ver a la persona que menos necesitaba tener conmigo en estos momentos.

-"Hola, hija… ¿puedo pasar?"

Hija…

¿Hija?

¿Ahora sí era su hija?

Me encogí de hombros y ese hombre entró con una sonrisa que se esfumó al verme en mi cama con la mirada perdida. Hizo el ademán de querer acercarse a donde yo estaba, pero cambió de parecer, sentándose en el frente de la cama. El silencio reinó en la habitación por varios minutos y sólo una pregunta cruzaba en mi mente: ¿Qué quería?

No aguanté más y fui yo la primera en formularla:

-"¿Qué quieres?"

Su reacción fue evidente, pues mi pregunta lo tomó por sorpresa, además del hecho de cómo de insolente se lo había preguntado.

-"Bueno… yo… este… en realidad Haruko me dijo que… estabas triste… y… yo… me preocupé".- susurró bajito la última parte, que claramente capté.

Reí con ganas llena de una emoción de amargura, levantando una ceja y encarando al hombre que decía hacía unos días que no era mi padre.

-"¿Y desde cuándo yo te preocupo?".- lo ataqué con otra interrogante, por lo menos desahogaré parte de mi frustración con él, era como un conejo que se acercó demasiado a un león, prácticamente ofreciéndose para que lo comieran.

Su silencio lo delató. No tenía palabras para responder; raro en él que siempre tenía las respuestas para todo.

-"Descubrí algo…".- ¡como si a mí me interesará!, tal vez encontró la forma de deshacerse de mí de una vez por todas. –"Tu madre tenía un diario".- continuó con su relato el señor y yo dejé que siguiera. Sólo que no le prestaba atención. –"En él decía que había un hombre que la molestaba".- ok, esto se ponía bueno, así que disimuladamente fingía no escucharlo, pero tenía el oído bien atento a cualquier cosa. –"Decía… también… que tú sí eres mi hija… que el tipo ese la amenazó y fue por eso que se fue con él".- estaba tan sorprendida por lo que escuchaba que nunca me lo hubiese imaginado, además de que el hombre que relataba esa historia estaba al borde de las lágrimas.

Ese hombre… Fujitaka Kinomoto… ¿llorando?

Él se paró de la cama dirigiéndose a mí, no supe qué cara poner… sólo el asombro se abrió paso en mí. Y más cuando se arrodilló al pie de la cama, tomándome de las manos y mirándome con todo el arrepentimiento del mundo.

-"Sakura, perdóname, por favor. No debí tratarte de esa forma… no lo merecías… fui un mal padre y un mal ser humano contigo… me dejé… me dejé llevar por el momento y no supe sacarlos adelante a tu hermano ni a ti".- sus ojos estaban llenos de lágrimas. Tuvo que quitarse sus anteojos para limpiar bien su vista, pero los dejó en uno de mis muebles de noche y continuó: –"Sé que te alejé de mí… porque pensaba que de verdad no eras mi hija, pero ahora… ahora estoy muy arrepentido… y quiero tu perdón… quiero recuperar el tiempo perdido… ayudarte en todo lo que pueda… y que sepas que cuentas conmigo para lo que sea".

Es increíble ver como cambian las cosas. El hombre que ahora me pide perdón siempre ha sido un hombre imponente. Siempre ha sabido manejar todas las situaciones que se le han puesto en el camino, pero con esta maldita situación no pudo hacerlo… no pudo, y sólo yo tenía las armas necesarias para ayudarlo a sentirse mejor. ¿Podría perdonarlo? ¿Quiero perdonarlo?

Sé que el día que salí de su oficina pensé que lo perdonaría; pero después de saber esto me doy cuenta que tendrá que ganarse poco a poco mi confianza.

Por su culpa soy lo que soy… una mujer que desconfía, que no sabe apreciar a los demás, que piensa que no puede merecer ser amada. Fría en una sola palabra. Me levanté de la cama y miré al piso donde se encuentra mi padre. El hombre al que todos decían que el tiempo no había pasado por su rostro, ahora los años le pesaban, junto con su cruz de pecados y errores.

-"Tomará su tiempo. No creo que sea hoy o mañana… quizás nunca". –sentencié con crueldad. ¿Qué más quería? –"Me has hecho mucho daño… y eso no se olvida tan fácil. No lo perdono tan fácil".

-"Lo siento".

-"No basta con que lo digas… debes sentirlo de verdad"

-"Créeme que lo siento… de verdad quiero ayudarte en todo lo que pueda… quiero que cuentes conmigo…"

-"¿Entonces por qué no conté contigo cuando era niña?, cuando quería un abrazo… el consuelo por haber perdido a mi madre, por pensar que había sido mi culpa… ¿qué me dices de mis cumpleaños? ¿Alguna vez fuiste tú el que me mandaba esos malditos regalos? Te puedo asegurar que ni siquiera sabes mi color favorito…".- no sé de dónde empecé a decir todo eso, pero era la verdad y necesitaba decirla de una vez. –"Siempre me has tratado como si fuera una mascota, siempre menospreciando lo que hago, diciendo que soy una inútil, y yo siempre buscando que me tomaras en cuenta… que me admiraras, que te sintieras orgulloso como lo hacías con mi hermano. Pero así lo has querido".- lo volteé a ver con lágrimas en mis ojos, él sólo escuchaba todo lo que decía.

Se fue acercando y me abrazó. No le correspondí. Me sentía tan mal, por fin le había dicho todo lo que sentía, sin embargo no podía perdonarlo por todo lo que tuve que vivir.

No aún.

Me solté de su abrazo sin mirarlo, pero él tomó mi rostro entre sus manos, sonriéndome:

-"De verdad… espero que tu corazón te diga lo que tienes que hacer, y tomes la decisión correcta. Yo sabré aceptarla".- me dio un beso en la mejilla y salió de mi habitación. Ese era el hombre que recordaba. El hombre que me cargó entre sus brazos, que me cuidó y abrigó en las noches de lluvia. El hombre que admiraba, amaba y respetaba.

El hombre que una vez fue mi padre.

O-O-O-O-O-O

Un mes después

Estaba aburrida en su casa. Los días lluviosos habían pasado, pero en su corazón esos días no se terminaban. Después de haber salido del departamento de quien pensó podría ser algo más en su vida, había tomado la decisión de partir a Europa como se lo había propuesto su madre, quien emocionada, le preparaba sus maletas y le decía de toda la diversión que tendría cuando llegara a su nuevo destino.

En su habitación ya estaban todas sus maletas listas, esperando a que su madre llegara con los boletos de avión de ambas.

Tomoyo estaba muy triste, no quería dejar la ciudad por varias razones; todos sus amigos estaban allí, y ahora que veía que Shaoran empezaba a tener una buena relación con Sakura, pensaba que ella quizás se podría hacer amiga de… la señorita de hielo –como la llamaban –; siempre había querido conocerla y brindarle su amistad. Aunque a pesar del acercamiento continuo… Shaoran había comenzado a mostrarse taciturno, y casi no sonreía. Ya no lo veía tanto con Sakura…

Pero a quien sin duda extrañaría más que a nadie, sería a ese profesor, que si bien en un principio pensaba que nunca tendría una oportunidad con él, cuando supo que ambos sentían lo mismo, se sintió la mujer más feliz del mundo. Sin embargo, su mundo se vino abajo cuando le dijo que no podía darle todos los lujos de los que ella gozaba, cosa que a la amatista le tenía sin cuidado, siempre y cuando estuviera con su persona amada, lo demás no le interesaba.

El sonido de la puerta la sacó de sus pensamientos y su madre entró con unos documentos, mostrándole además, los boletos de avión.

-"Ya compré los boletos, querida, partiremos hoy por la tarde… por cierto, me llegaron los nombres de mis socios de Europa, tienen hijos varones de tu edad".- dijo Sonomi revisando la lista de los nuevos miembros de las empresas de la familia Daidouji en Europa. –"Oh, mira, el señor Robbins tiene un hijo de tu edad. Se llama James… y el señor Smith tiene dos. El mayor, Robert, tiene dos años más que William… no estaría mal que te hicieras amiga de alguno de ellos. ¿No crees, amor?"

-"Lo que tú digas, madre".- contestó Tomoyo con cansancio. Estaba harta que su madre le buscara buenos partidos para marido, y ahora que partía a Europa seguramente la casaría con algún "junior" de la lista que seguía leyendo.

Mirando por la ventana de su balcón, Tomoyo vio pasar un destello de un cabello negro azulado escondiéndose detrás de uno de los árboles que estaban en el jardín. Se levantó rápidamente del sofá donde se encontraba sentada, sobresaltando a su madre que la miró escéptica mientras su hija abandonaba la habitación.

Ya en el jardín, Tomoyo sentía su corazón latiendo desesperadamente, cuando llegó al árbol donde había visto el destello, se llevó una gran desilusión al ver que no era nada. Su mente estaba jugando con ella...

Pero esta vez fue diferente, unos brazos la rodearon por la cintura, llevándola lejos de la vista de alguien indiscreto. Al ver quien era la persona en la que pensaba desde hace varios días, y también la que quería golpear con todas sus fuerzas.

-"Me asustaste".- le dijo Tomoyo mientras golpeaba el pecho del joven profesor.

-"Lo siento, pero no quería que alguien nos viera".- la soltó y la chica sintió una especie de abandono en su cuerpo. Miró al chico como pidiendo una explicación.

El silencio se hizo entre los dos; sólo era roto por el sonido de los pájaros en la lejanía y la caída de agua de la fuente en la entrada de la mansión. Ambos tenían la cabeza baja, Tomoyo tenía las manos juntas y Eriol no sabía cómo empezar la conversación.

-"Esta tarde… me voy a Europa con mi madre".- dijo por fin la amatista para iniciar la plática, lo que al joven profesor no le agradó para nada. Tomó de las manos a la joven, obligándola a verlo a los ojos.

-"No quiero que te vayas, Tomoyo… no te quiero perder… fui un tonto cuando dije todo eso… pero… pero sabes de mi situación y sabes que no te puedo ofrecer nada a lo que tú estás acostumbrada. Por eso yo… yo…".- pero no terminó su discurso, pues los labios de la chica ahora se posaban sobre los de él. Dejándose llevar por el momento, correspondió con pasión y desenfreno.

Cuando la falta de aire se hizo presente, se separaron con una sonrisa en sus rostros y se abrazaron. No querían que el tiempo siguiera su curso.

-"No te vayas Tomoyo, por favor".- dijo el maestro mientras sostenía entre sus brazos a la joven de cabello negro. Ella se separó de su amado y con una sonrisa traviesa le dijo su idea.

-"Huyamos"

Eriol se quedó muy sorprendido con la propuesta. Al parecer su querida Tomoyo hablaba en serio. Muy en serio.

-"Huyamos… tengo unos ahorros y con eso podremos buscar un lugar para comenzar, donde nadie nos conozca, solos tú y yo"

-"Pero… Tomoyo, eso sería…"

-"Vamos Eriol, no reprimas más tus sentimientos. Luchemos por este amor que sentimos… es algo más fuerte que nosotros mismos".- Eriol la miró con un poco de duda. Él también la quería, pero no deseaba que las cosas se dieran así…

¡Al diablo con todo y con todos!

-"De acuerdo… pero, ¿Qué le dirás a tu madre?"

-"Le diré que me adelantaré al aeropuerto. Le pediré mi boleto y lo cambiaremos por el lugar que tú escojas. Entre más lejos, mejor".- el joven maestro sonrió. Nunca había pensado en encontrarse con semejante mujer, tan decidida y apasionada, siguiendo los impulsos por lo que sentía, defendiendo todo lo que ella quería a pesar de los demás.

-"Pero… no todo será fácil Tomoyo… a ti nunca te ha faltado nada…"

-"Me acostumbraré"

-"Puede que discutamos… o quizás habrá veces donde quieras regresar…"

-"No lo haré… porque mientras estemos juntos siempre seré feliz"

-"Volveremos algún día"

-"Pero Eriol…"

-"Promételo"

Suspirando puso su mano en su pecho y dijo: -"Esta bien, lo prometo".- se acercó nuevamente al profesor y le plantó un beso en los labios. -"Te veré en media hora en el aeropuerto, ¿de acuerdo?".- Tomoyo se despidió de su amado, entrando corriendo a la casa por sus cosas. Sería la última vez que pisaría la casa de sus padres, el lugar donde creció, y pese a que siempre fue tratada con los mejores lujos, ella quería ser libre y conocer el mundo al lado de un hombre que la amara de verdad, no sus cuentas bancarias, ni su belleza, sino… lo que era ella.

O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O

Shaoran

¡Maldita sea!

Que mes estoy teniendo. La universidad me está volviendo loco y encima no me puedo sacar de la cabeza todo lo que ha pasado con Sakura y sus fracasados intentos por hablar conmigo. No me he podido concentrar en nada desde ese día. La mano ya no me duele tanto, aún así el doctor dijo que no hiciera mucho esfuerzo con ella. Estoy tan cansado. Si no es la escuela, tengo que estar yendo a Automotriz Kinomoto para supervisar la fabricación del automóvil, son una molestia esas personas, ¿Qué, no saben leer los planos? Ahí viene todo.

Luego el dichoso proyecto de Hiraguizawa, que no se ha aparecido por aquí en varios días, y como "la señorita Kinomoto" no ha venido a clases yo tengo que adelantar todo, pues el suplente es más estricto que el propio titular de la materia. Pero ahora que lo pienso tampoco he visto a Tomoyo ¿estará enferma? Después le hablaré para saber de ella. Porque ahora más que nunca necesito el consejo de una amiga para mis problemas. Por ejemplo, hoy en la tarde después de clase Ayumi me retuvo un momento en el salón. Me dijo que yo le gustaba y me besó. Me sorprendió tanto su actitud… ella nunca había mostrado interés en mí, y siempre creí que estaba enamorada de Koichi, pero el beso que me estaba dando no sabía a nada. No eran los besos de ella. La rabia volvió a mí y le devolví el beso, recargándola en una de las mesas de trabajo del salón con más intensidad, con más violencia.

Pero la imagen de ella llorando ese día que me fui, hizo que me separara de la chica, quien me miró sorprendida y llena de lujuria pensando que correspondería a todo. Le pedí disculpas, le dije que no la quería y que ese beso había sido error… así como ella me había dicho que todo el amor que yo le había entregado había sido un error. ¡Ja! Un error…

Tomé mis cosas, salí del salón y ya en mi coche, golpeé el volante.

¡¿Es que acaso el recuerdo de ella me perseguiría por siempre?!

Cuando llegué a casa descubrí que no había nadie, ni las señoras del servicio. Fui al refrigerador y me encontré con una nota de mi hermana:

Mamá y papá fueron a cenar; yo voy a ver a una amiga, regresaremos muy tarde, aprovéchalo.

Dejé la nota pegada y saqué un jugo de naranja. Aprovecharía que la casa estaría en silencio para descansar y dormir tranquilamente. Aunque sólo fueran un par de horas, pues seguramente en la madrugada despertaría pensando en ella, nuevamente.

Entré a mi habitación, estaría en penumbras de no ser por que las cortinas estaban corridas y dejaban que la luz de la luna se colara por la ventana.

Pensé que de verdad podía descansar, pero la visión que me devolvía la habitación era escalofriante. Cualquiera se moriría de un susto si vieran la silueta de una mujer mirando a la noche con una gabardina negra; cualquiera pensaría que es la muerte que vino a buscarlo. Aunque ella no era la causa de mi falta de sueño y concentración. Pero en realidad era la persona que menos esperaba ver en ese momento.

A la que menos quería ver en esos momentos.

¿Qué hacía Sakura Kinomoto en mi casa?

O mejor dicho…

¡¿En mi habitación?!

Me quedé en el umbral de la puerta para que notara mi presencia. Cuando por fin volteó, su belleza me dio de lleno en el rostro, pues debajo de esa gabardina traía un conjunto de botas altas, un pantalón pesquero y una blusa que se le ceñía perfectamente a su cuerpo… un cuerpo que tuve el placer de conocer por primera vez. Por primera y última vez.

A veces no sabía si había sido lo mejor haberla probado y no volver a hacerlo, o no haberlo hecho nunca. Maldición… nunca podría sacármela de la cabeza… y mucho menos de la piel.

-"Que bueno que volviste".- susurró la chica, sin apartarse de la ventana y sin mostrar una expresión en su rostro.

Dejé mis cosas en mi mesa mientras me dirigía a recostarme en mi cama, sólo sentía la mirada verdosa sobre mí, haciendo todo mi recorrido. Ya en mi cama cerré mis ojos y puse mis brazos como almohada para descansar, pero aún sentía su mirada sobre mí.

-"¿Qué haces aquí?".- fue lo primero que se me vino a la mente para preguntar. No quería saber nada de ella, sólo quería olvidarla.

-"Quiero hablar contigo".

-"Yo no quiero saber nada de ti Sakura, así que porque no mejor te vas de aquí, estoy muy cansado".- le dije sin abrir los ojos y con mucha molestia y cansancio.

Escuché como sus botas hacían su recorrido hasta la puerta, como la abrían y la cerraban y suspiré. Que fácil había sido deshacerme de ella. Hubiese deseado… hubiese deseado que se quedara. Sabía que estaba siendo contradictorio conmigo mismo, pero quería tenerla cerca después de tanto tiempo… necesitaba que me dijera algo… que me dijera… no lo sé, cualquier cosa con tal de aliviar el dolor que me penetraba el pecho cada vez que sus palabras me taladraban el cerebro.

Aunque debo admitir que me sorprendió mucho verla ahí. ¿Quién la habrá dejado entrar? ¿Y cuánto tiempo estuvo esperándome?

De pronto, siento como mi cama se hunde con mi peso y el de alguien más sobre mí, mientras unas manos me toman prisionero de las muñecas con mis brazos sobre mi cabeza. Es cuando abro los ojos y descubro quien me tenía de esa manera un tanto peculiar.

Sakura me había tomado por sorpresa, fingió que se iba pero sólo cerró la puerta para que pensara que se había marchado. Admito que es humillante esta posición, pero al mismo tiempo es… excitante y no puedo dejar de pensar en lo que podría hacerle en este momento si la situación fuera otra. Puedo sentir su respiración cerca de mí, pues poco a poco se ha ido acercando a sus labios, nuestras miradas se cruzan y mi corazón se acelera en ese instante tanto que pienso que ella puede escucharlo.

Odio el control que tiene sobre mí, y odio aún más el saber que eso es algo que no cambiará… en mucho tiempo, al menos.

-"¿Ahora sí me escucharás?".- me pregunta mientras noto su respiración agitarse por el esfuerzo de mantenerme bajo su voluntad. Y yo sólo tengo deseos de besarla y volverle a hacerle el amor… salvajemente. Sí… tan salvajemente que ella no podría separarse de mí.

Pero sé que no sería capaz de eso… porque la amo, y nunca podría hacer algo que pudiera lastimarla.

La miro con mis ojos entornados, asintiendo bruscamente con mi cabeza. Si quería hablar, que hablara… no creía que pudiera hacerme más daño del que me había hecho pero con Sakura Kinomoto siempre es bueno atenerse a las sorpresas.

Por fin había logrado su objetivo.

Después de todo este tiempo.

Sakura Kinomoto me tenía entre ella y… la cama.

Ahora debía escuchar lo que sea que viniera a decirme.

Y así por fin empezar a olvidarme de ella…

Para siempre…

Continuará…

Hola Hola.

¿Cómo están? Yo aquí trayéndoles lo que creo será el penúltimo capitulo. Así como lo leen esta historia esta llegando a su fin y vean de que manera.

¿Y por qué el final se acerca? Bueno porque en un principio mientras hacia el cronograma de la trama, el argumento alcanzó los doce capítulos.

¿No habrá epilogo? Pues lo quisiera incluir en el próximo capitulo, es algo sencillo y que dará el redondeo a todo el asunto y solo espero les guste.

¿Cómo terminará esto? Ah pues eso lo descubrirán si leen el próximo capitulo, que pondré todo mi esfuerzo y empeño para que sea de su agrado n.n

¿Por qué no alargó más los capítulos? No tiene sentido que los este fastidiando a ustedes con cosas de relleno, creo que hay que andar sin rodeos e ir directamente a lo que interesa.

Lo que si necesitaré es de su ayuda; ¿Cómo les gustaría que terminará la pareja de Tomoyo y Eriol? Es que no se me ocurre un final para ellos ñ.ñU Y la verdad me gustaría saber su opinión.

El día de hoy me dio por contestar los reviews a cada cuenta, y los anónimos aparecerán en el perfil, (siempre quise probar el review repreley, gracias Mari por hacerla de mi conejillo de Indias XD jajaja)

Espero que hayan visto la inauguración de los juegos olímpicos, sin duda esperaba que el pebetero fuera un dragón XD jajaja, pero de todos modos si me gusto.

Gracias a todos/todas los que me mandan sus comentarios, o agregan la historia a sus favoritos, o me agregan a sus listas de autores favoritos, o me agregan a las alertas (ya ya Mariana como molestas… ¬¬#) Bueno que tengan un lindo fin de semana y los leo muy pronto.

Saludos y besos.

Angel Zafiro.