Música:

Silent Hill 4 The Room OST 10 Into the Depths of Self Discovery

Silent Hill 4 The Room OST 02 Wavever

Silent Hill 3 OST Clockwork Little Happiness

Silent Hill 2 soundtrack – Red pyramids


Capítulo 11: Lugares oscuros.

Ahora que lo pienso

Es que me doy cuenta.

Que en los lugares oscuros,

Más misterios encuentras.

Pero el miedo siempre acecha

Para que no los veas


(Silent Hill 4 The Room OST 10 Into the Depths of Self Discovery)

En cuanto recuperó el conocimiento, se levantó sobresaltada observando alrededor, sólo para descubrirse en la entrada del parque y descansando sobre una de las bancas. Todo había vuelto a ser "normal" —si es que en ese lugar podía usarse tal palabra—, pero no recordaba cómo había llegado a ese sitio aunque tampoco es que eso importara tanto.

Observó distraída un rasguño en su pierna a través de una abertura en su pantalón, aquellas garras realmente debían tener mucho filo pensó, al ver la profundidad real de la herida. Tras verificar que no había peligro en los alrededores, sacó un botiquín de su bolso y comenzó a desinfectar la herida, el ardor fue bastante fuerte pero ya casi estaba acostumbrada, finalmente colocó un pequeño parche encima y guardó lo que había sobrado o no ocupó dentro del botiquín, entonces se acurrucó en el asiento, poniendo su cabeza sobre sus piernas, meditando los últimos acontecimientos.

Aún no comprendía la razón de que se llevaran a Jack en lugar de ella, quizá era para asegurarse de que no huyera y fuera directa a ellos, sólo esperaba que estuviera bien. También le inquietaba el tema de su hermano ¿él sabría lo que estaba sucediendo? ¿Conocía los planes del Culto para con él? ¿En qué momento él había…?

La radio emitió una leve estática, la cual se desvaneció tan rápido como había aparecido; tenía que empezar a moverse. Sacó el mapa y lo observó: tenía un tramo bastante largo que recorrer.

Guardó cuidadosamente la pieza piramidal del flauros en el fondo de su bolso, envuelto en aquel pañuelo; a pesar del aumento de peso no parecía influir negativamente en sus movimientos. Sacó su arma y respiró hondo, después de un momento salió al exterior.

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Cuando Jack despertó, se halló en una habitación oscura de piedra, estaba atado firmemente a una silla y sentía todo su cuerpo acalambrado. A través de los barrotes de la puerta, se notaba una parpadeante y tenue luz por la cual se veía pasar de cuando en cuando una sombra. No sabía donde estaba ni cuanto tiempo había estado inconsciente, ¿qué había pasado con Sarah? Y ¿por qué lo retenían allí? Lo más obvio sería que lo hubieran asesinado para no dejar testigos ¿lo harían después?, lo mejor en aquellas circunstancias era mantener la calma, así que respiró profundo varias veces. Afuera se escuchaban unos pasos que subían y bajaban, así que supuso que tal vez se encontraba en un sótano… por el momento solo podía esperar y escuchar.

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(Silent Hill 4 The Room OST 02 Wavever)

Sarah se detuvo un instante para recuperar el aliento, se encontraba en la calle TOLUCA Ave., muy cerca del Cedar Grove. Le había costado llegar a tal sitio, principalmente por los perros que no dejaban de molestar y perseguirla, por suerte los había perdido pero sabía que no sería así por mucho tiempo.

Se secó el sudor de la frente y caminó hasta el final de la calle; no sabía cuánto más podría seguir corriendo. Tampoco podía disparar a cuanto monstruo se pusiera en su camino, a esas alturas, ya había aprendido que las armas eran más necesarias al interior de los edificios, pues en un lugar cerrado era bastante difícil evadir un peligro.

Cuando por fin vio la puerta de hierro sintió una gran felicidad, mayoritariamente porque la calle no se hallaba cortada o bloqueada de ningún modo. El portón estaba entreabierto, por lo cual no le costó ingresar al patio, el cual se veía bastante desolado, entonces se dirigió hacia el edificio que emergía de cuando en cuando por entre la niebla. A medio camino la radio emitió su común estática, sin detenerse a buscar entre la niebla y para no gastar munición, corrió hacia el inmueble mientras el sonido de pasos se multiplicaban a su alrededor. En cuanto llegó a la puerta, la abrió bruscamente y cerró del mismo modo, jadeando por el esfuerzo, apoyó las manos sobre sus rodillas y mientras se recuperaba, miró a su alrededor.

El lugar era bastante tétrico, su oscuridad y silencio resultaban claustrofóbicos. Lo más desagradable era el olor a encierro y el polvo que flotaba en el ambiente, volviéndolo pesado y algo asfixiante. Sarah nunca se había considerado paranoica, pero desde que entrara a ese pueblo había comenzado a desarrollarla, lo cual no era completamente malo pues en más de una ocasión le había sido de ayuda, haciéndola evitar peligros y manteniéndola alerta para reaccionar rápido, pero en aquel momento le molestaba.

Tenía la desagradable sensación de que en cualquier momento aparecería algo intentando atraparla, lo cual era bastante probable, lo malo era que eso descontrolaba sus sentidos de manera negativa. Respiró profundo y se internó a las entrañas del edificio, encendiendo su linterna para alejar a las sombras; en una pared encontró pegado el mapa del lugar, lo sacó cuidando que no se rompiera y lo guardó.

La mayoría de las puertas estaban cerradas, bloqueadas o rotas. La única por la cual pudo entrar fue en la East Solarium, a través de la cual accedió a los pasillos del ala este; el suelo se encontraba lleno de papeles y reinaba un gran desorden. Por primera vez se preguntó si aquel era el verdadero Silent Hill u otra dimensión o plano —cómo recordaba haberle oído decir a Megan— que pocas personas podían ver, tal vez una especie de ilusión… ¿Cómo lo verían los demás que no se hallaban en su situación? ¿Cómo un lugar normal y aburrido igual que cualquier otro pueblo? Intentó pasar por la puerta hacia los pasillos, pero estaba cerrado, así que se conformó con ir a través de las escaleras. Se abrieron fácilmente y tras pensar un momento, decidió ir al segundo piso. Una barra de hierro mantenía sus puertas cerradas, pero tras sacarla, comprobó con cierto alivio que nada más las obstruía y entró.

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Sarah caminó lentamente por el pasillo, pero al no ver señales de "vida" caminó más segura hacia la puerta que tenía en frente, al traspasarla se encontró en un espacio abierto y algo iluminado parecido al del primer piso. Observó con precaución los alrededores, pero no había ningún peligro a la vista y la radio tampoco emitió estática; suspiró. Aquello era demasiado fácil y eso la hacía tener un mal presentimiento: en cualquier momento ocurriría algo. Intentó borrar ese pensamiento pero era demasiado insistente.

Casi sin darse cuenta sus pasos la guiaron hasta el Archive, el cual estaba abierto. Por segunda vez en aquellos últimos días se preguntó si aquello no estaba escrito ya, o si no era pieza de un sádico juego en el cual era guiada hacia un inevitable y horrible final. Era difícil no pensarlo tomando en cuanto las circunstancias.

Entró al cuarto con cautela y observó un gran desorden de papeles en el suelo y objetos rotos, además de rastros de sangre que salpicaban todo el lugar. Un solo documento llamó su atención, parecía que una mano ensangrentada hubiera intentado cogerla, manchándola ligeramente. La tomó y leyó:

"El tipo… escondido en… llevaba consigo la pieza. No sabemos donde está, quizá… sepa algo; la enfermera dijo que posiblemente la habitación en la que se encuentre se halle escrita en algún lugar del Dr's Office, entre los documentos nuevos. Su nombre era… pero es posible que lo haya cambiado para… de nosotros y… Recuerda que el objeto es muy importante, necesitamos hallarlo pronto antes que… lo encuentre, ella ya tiene uno, de encontrar éste podrá… además, no olvides tener cuidado, el otro mundo se halla bastante alterado ahora, resultando imprevisible saber… Por cierto, el ex policía anda rondando por allí, si lo ves… de todas formas hay que librarse de él, es un estorbo para nuestros planes. Sobre el muchacho que el grupo raptó, hay órdenes de no hacerle daño, ahora mismo se halla en el sótano de… una última cosa. Si ves a la chica NO le hagas nada, ella tiene… recuérdalo, sólo… y el resto lo hará Él."

(Silent Hill 3 OST Clockwork Little Happiness)

Resumió gran parte del mensaje que pudo entender en tres puntos: primero, la otra parte del flauros, al parecer, estaba en manos de algún tipo que se había escondido en ese lugar del Culto; segundo, David Riddell se encontraba cerca y no cabía duda de que en cualquier momento se iba a topar con él y tercero, estaba segura que el chico al cual mencionaban era su amigo, en cierta forma le aliviaba el saber que no le harían daño, pero no sabía por cuanto tiempo iba a ser esto, así que igualmente debía darse prisa.

Al parecer estaba en un sótano, pero por desgracia la sangre manchaba la ubicación del edificio donde lo mantenían cautivo, no tenía de otra que seguir buscando pistas.

Observó el mapa y descubrió que debía volver al primer piso, lo que no sabía era como iba a ingresar a esa zona, ya que la mayoría de las puertas de ese lugar no podían abrirse. Inició su camino hacia fuera del cuarto, aún pensando en esto, cuando el sonido de unas sirenas se dejó oír, destruyendo el silencio al cual ya se había estado habituando. El dolor de cabeza llegó solo segundos después, así que se apoyó en la pared y esperó a que pasase el cambio.

Parecía que se estuviera acostumbrando a toda esa transformación, al cambio de presión que hacía pitar un poco sus oídos y a la extraña sensación de modificación de la realidad, que a su cerebro le costaba procesar.

Tras detenerse el sonido y en cuanto el dolor comenzó a remitir, abrió los ojos y comprobó con desagrado los cambio que había sufrido el cuarto, volviéndose más siniestro. Sabía que no iban a ponérselo tan fácil, suspiró con frustración, guardando la hoja en su libreta y continuó caminando.

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Para David Riddell las cosas no iban tan fáciles. Había logrado perder de vista a los del culto y ahora estaba atrapado en ese mundo de pesadillas; en verdad odiaba ese lugar. No entendía como logró vivir allí en el pasado, ignorante de aquella otra realidad o lo sea que fuese. Cuando acabara con su misión tomaría unas largas vacaciones en la playa, definitivo.

No más niebla ni casos fuera de lo común, no señor, viviría una vida apacible, buscaría una compañera y una profesión más tranquila. Escribir estaría bien, siempre había querido ser escritor. En eso pensaba mientras caminaba por fuera del Cedar Grove, buscando una forma de entrar y matando uno que otro monstruo que se cruzaba en su camino.

Estaba cabreado con todo aquello y como muestra de ello, pateó el cadáver de una de las criaturas hasta agotarse, para luego sentarse en una destartalada banca con los brazos cruzados.

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(Silent Hill 2 soundtrack – Red pyramids)

Afuera del cuarto las cosas habían cambiado drásticamente. En vez de encontrar aquel espacio abierto con puertas, se halló en una especie de cueva con camillas de hospital pegadas al techo en distintas posiciones. En el lugar donde debería estar la entrada a través de las cuales se llegaba a las escaleras por las que subiera, ahora había un abismo con una escalinata. En el lado contrario, se veía un pasillo largo y oscuro, demasiado para caber en el edificio, pensó.

No muy segura, se dirigió hacia la escalera cuando se detuvo en seco. Una mano apareció en esa esquina, rompiendo la ley de gravedad, entonces le siguió el cuerpo. Era un ser oscuro y de brazos largos, de ojos negros, sonrisa maliciosa, rostro blanco y chorreando sangre, el cual se mantenía en posición horizontal, asomando desde la mitad de la muralla.

Sarah lo miró fijamente y algo en su interior le dijo que debía alejarse de él, darle la espalda y no mirar atrás. Esa "cosa" no quería que fuera en esa dirección y no le haría daño mientras hiciera caso a la advertencia. Sin dudar se dio la vuelta y caminó por el pasillo oeste, alejándose; aquello no la siguió.

Mientras se alejaba, sintió que una gran ira comenzaba a crecer en su interior; parecía como si aquel lugar la controlase ¡y no soportaba aquello! ¡Ella no era una pieza de ajedrez!

Pronto llegó al final, ahora dos pasillos se habrían a izquierda y derecha, mientras que al frente, una escalera de caracol algo oxidada se hundía en las sombras. Sarah aún no entendía como funcionaban las dimensiones de los lugares en aquel extraño mundo de pesadilla, pero de todas formas, tenía que bajar al primer piso. Caminó hacia las escaleras, cuando creyó escuchar algo que la hizo detener al instante, inmediatamente guardó silencio mientras observaba alrededor, alerta.

El estrepito de la radio cada vez mas fuerte confirmó sus temores y pronto, del pasillo a su derecha un ser horrible apareció. Le encontró una cierta semejanza a los fantasmas del Lake View Hotel: su cara alargada y pálida, cabello negro, sucio, un cuerpo famélico, vestido negro andrajoso, largas uñas, cuencas vacías, quizá la única diferencia era la sangre en su rostro, cuerpo y garras, además de tener cuerdas de cuero amarrados a los pies y las muñecas.

Sarah recordó lo que su amiga le había dicho. "Seguro estos monstruos fueron creados a partir del sufrimiento y el dolor de los enfermos de este lugar". Decidió probar si su arma funcionaba en él, pero tampoco dio resultado, lo atravesó como si fuera aire. Rápidamente Sarah corrió escaleras abajo, sin importarle si éstas resistían su peso. Sentía como ese monstruo la seguía de cerca mientras la radio sonaba con fuerza. Poco a poco su energía se fue agotando, pero aún no llegaba abajo, parecía que no tenía final aquella escalera.

Comenzó a disminuir involuntariamente la velocidad, la iban a atrapar, pero de pronto los monstruos parecieron desaparecer sin más, al igual que la estática de la radio. Antes de que se percatase de lo que sucedía, la escalera cedió y su cuerpo cayó en el vacío.