¡Qué rápido se pasan las semanas cuando se trata de actualizar! Uff...

Les doy la bienvenida una vez más a un nuevo capítulo de este fic. ¿Notaron las referencias en el capítulo anterior? Bueno, sí es así, en este habrá todavía más y además se explicará de mejor manera el concepto de las dimensiones en lo que respecta en mi pequeño universo de fanfics.

Espero que les guste y como ya lo saben, mi dislexia no me dejará tranquilo, así que sepan perdonar si encuentran alguna palabra incongruente. Nos leemos abajo para comentarios finales.

Gravity Falls Es una obra perteneciente a Disney. Todo lo escrito y expresado dentro de este Fanfic tiene como propósito principal el enriquecer al Fandom de la misma. Todos los personajes utilizados dentro de esta historia son una creación y propiedad original de la talentosísima y brillante mente e ingenio del animador estadounidense: Alex Hirsch. Nada será utilizado con fines lucrativos o comerciales. ¡Disfrútenlo!

Reverse Falls Fanfic: Ojos de Demonio

Capítulo 10: "Bóveda, Parte 2"

—Más poderoso que Stanford...

—No se preocupe, señorita... —Indicó el hombrecillo—. Es completamente seguro. Tal vez ahora mismo no me encuentre de parte de nadie, pero ustedes no son mis enemigos.

—Lo... Lo siento... Por un momento me paralicé... —Sus piernas volvieron a ponerse en marcha, como sí el engrane imaginario que las hace funcionar hubiera vuelto a su lugar—. Francamente... No creí que llegaría a entablar conversación con alguien aún más poderoso que Stanford sin estar amenazada de muerte.

—¿Miedo? —Dipper soltó una discreta risa.

—No debería ser tan rudo con la señorita aquí presente, señor Gleeful. No hubiera sido nombrado como El Bibliotecario sino estuviera acostumbrado a lidiar con cosas como esta. Ahora responderé con gusto cada una de sus preguntas. Tal y como lo dijo el señor Gleeful; Mi nombre es Blinder y mi trabajo consiste en mantener bajo extrema vigilancia todo lo que yace contenido aquí, dentro del Almacén 88 2/3. Verá... Siguiendo los términos usados en su propio planeta y por su propia lengua... El Almacén 88 2/3 es como una especie de banco... Un banco cósmico sí así lo prefiere llamar. Un lugar dónde algunos de los seres más importantes y poderosos de todo el universo, así como de todas las dimensiones registradas hasta la fecha; vienen y guardan celosamente sus objetos de más grande valor dentro de una de las millones de bóvedas con las que cuenta este sitio. En total, existen 237 Almacenes como este, los cuales se encuentran distribuidos por todo el universo. A este almacén se le dio el nombre que tiene por ser la construcción número 88 de 237. El 2/3 es solo una nomenclatura que indica su ubicación, siendo más fácil su pronta localización. Cuadrante 2, sector 3... ¡Almacén 88 2/3!

—¡Un momento! Sí en este lugar se encuentran escondidos varios de los tesoros más grandes del universo... ¿No es un poco imprudente dejar la recepción sola? Es decir, no vi ninguna clase de seguridad en la puerta cuando llegamos.

—No hay la necesidad de contar con un cuerpo externo de seguridad, señorita...

—Southeast... Pacifica Southeast.

—Gracias. Como decía... No hay la necesidad de contar con un cuerpo externo de seguridad, señorita Southeast. De hecho... ¿Qué me diría si le dijera, que yo aún me encuentro en la recepción esperando por nuevos clientes? El Almacén 88 2/3 y yo somos uno solo. Sé perfectamente todo lo que ocurre en el interior de este edificio. En pocas palabras, en este lugar, y solo en este lugar soy prácticamente un ser omnisciente y omnipotente.

—Entonces... ¿Eres una especie de inteligencia artificial?

—Se equivoca, señorita Southeast. Digamos... Que soy algo mucho más complejo que eso... Aunque debo admitir que también he cometido errores graves. Después de lo que sucedió hace 7.5 millones de años Dhartanianos, lo que equivaldría a cuatro años terrestres; he tomado mis precauciones para evitar que algo así nunca vuelva a ocurrir.

—¿Por qué? ¿Qué sucedió hace cuatro años? —Pacifica preguntó.

—Hace cuatro años terrestres, recibí la inesperada visita de cinco terrícolas.

—¿Cinco? —Dipper se mostró asombrado—. ¿Estás seguro? ¿Qué te hace pensar que eran personas de la tierra?

—A pesar de que no he tenido la oportunidad de interactuar mucho con la gente del planeta tierra, he conseguido memorizar su fisionomía. Y puedo deducir sin temor a equivocarme que en efecto; esas personas provenían del planeta tierra. O al menos cuatro de ellas. Sin embargo, todos ellos pertenecían a una dimensión muy diferente a la suya, señor Gleeful. Como sabe, la dimensión de donde ustedes provienen es la número 77. Estas personas eran originarias de la dimensión gemela: La dimensión número 76. Me genera intriga, pero no he vuelto a saber de esa dimensión en estos últimos cuatro años... Creo que fue destruida... Es una verdadera lástima.

—¿Entonces en este lugar pueden venir seres de distintas dimensiones? —Pacifica continuó con la ronda de preguntas.

—Está en lo correcto, señorita Southeast. Los 237 Almacenes están ubicados en puntos determinados a lo largo de todo el universo. Lugares estratégicos dónde una, dos o inclusive múltiples dimensiones convergen entre sí. El Almacén 88 2/3 se encuentra relativamente cerca de las dimensiones 74, 75, 76, 77, 78 y 79. Y aunque también hemos recibido visitas de dimensiones mucho más remotas, el 97% de los seres que suelen venir a este lugar pertenecen a las dimensiones antes mencionadas.

—Ahora comprendo... —Pacifica se cruzó de brazos, mostrándose pensativa, tratando de comprimir y asimilar toda la información

—¿Y se puede saber qué es lo qué vinieron a hacer aquí esos sujetos de la dimensión 76? —Preguntó Dipper.

—Lo lamento, señor Gleeful. Pero no puedo divulgar información que compromete la confidencialidad de mis clientes. Lo único que puedo decirles es que dos de ellos eran un par de niños y tenían una gran similitud con ustedes dos. —Dipper y Pacifica se miraron el uno al otro, confundidos—. Hace cuatro años, ese grupo me causó muchos problemas. Tal parece que fueron atacados por una banda de delincuentes espaciales, y más tarde, ambos grupos fueron atacados por otro más, el cual estaba conformado por cuatro seres de aspecto realmente escalofriante. Ahora que lo recuerdo... Uno de ellos también parecía ser un terrícola; un hombre de elegante porte y ojos amarillos.

—¿Y qué pasó después? —Dipper realizó otra pregunta, ya que repentinamente, parecía haberse interesado mucho en lo que Blinder se hallaba diciendo.

—Tuve que expulsarlos a todos. Su estúpida riña dejó varias secciones del almacén en ruinas y tuve que reconstruirlas por mí mismo. Me tomó mucho tiempo, aunque gracias a eso pude darme a la tarea de remodelar este lugar casi en su totalidad.

—Idiotas... —Finiquitó el joven de cabello castaño.

Una vez que Pacifica sació su curiosidad por saber la identidad del lugar y del singular individuo que los acompañaba, los tres permanecieron en silencio hasta que el pasillo que hasta entonces; aún se encontraban recorriendo, culminó para abrirse paso hacia una nueva sección, dejando perplejos tanto a Dipper, cómo a Pacifica.

—Este lugar... Es muy diferente a como yo lo recordaba. —Dijo Dipper.

—Es... Hermoso... —Pacifica continuó, apreciando lo que para ella era hasta la fecha, el lugar más esplendido y radiante que jamás había visto en toda su vida.

El escenario se componía principalmente por un gigantesco patio, en cuyo centro se podía encontrar un conjunto de edificios erigidos con paredes se encontraban hechas casi en su totalidad de una especie de material muy parecido al cristal, y cuya luminiscencia interior de color azul le proporcionaba al lugar un aspecto glorioso y único, dándole a todo aquél ser vivo que lo visitara una sensación de encontrarse en un lugar completamente mágico y entrañable que no tenía nada que envidiarle a aquello que los seres humanos suelen imaginarse que hay después de la muerte sí sus actos en su tiempo de vida sobre la faz de la tierra fueron los apropiados. A su vez, estos edificios se hallaban rodeados e interconectados entre sí por una gran red de callejuelas construidas estratégicamente sobre un lago artificial, y sobre la cuales había instalados una serie de mini árboles que de alguna manera inexplicable desprendían un intenso brillo de color dorado. Todo bajo una gigantesca capa de nubes verdosas que a su vez; se encontraban por debajo de un inmenso y majestuoso cielo estrellado que apenas y se dejaba entrever gracias a varios agujeros en la capa de nubes.

—¿Impresionante, no es así? —Blinder fue el siguiente en articular palabra alguna. Sin embargo, tanto Dipper y Pacifica se hallaban tan maravillados ante tal revelación, que lo único que pudieron hacer fue asentir torpemente con la cabeza—. Yo mismo lo construí todo desde cero. Dentro de cada uno de estos edificios se encuentran almacenadas millones de bóvedas, las cuales se extienden muy por debajo del subsuelo terrestre hasta aproximarse al centro del planeta. Ahora, no nos retrasemos y continuemos.

Blinder retomó el curso de sus pasos y se adentró en una de las muchas callejuelas antes mencionadas. En primera instancia, parecía que el lugar se encontraba vacío, como si fuera una especie de ciudad fantasma. En contraparte, mientras más se adentraban a la ciudadela, mayor era el número de seres y criaturas provenientes de otros mundos y universos que lograban divisar. Todos con el propósito de hacer el viaje hacia ese lugar para asegurar sus más preciados bienes materiales. Como era de esperarse, Dipper y Pacifica se convirtieron rápidamente en el centro de atención, ya que seguramente eran realmente pocos los seres que habían tenido la oportunidad de poder apreciar con mayor detenimiento a una raza como la humana tan de cerca. O probablemente porqué la raza humana ya se encontraba etiquetada de manera general por ser una especie egoísta y atrasada que solo piensa en el bien individual. Pacifica pudo sentir las inevitables miradas mientras más se adentraban hacia el interior del gran patio, cosa que la hizo sentir incómoda. Dipper por su lado, bajó los brazos y se dedicó a dirigirles una mirada retadora a todos y cada uno de esos seres que se atrevían a mirarlo con malos ojos, provocándoles un profundo pavor que los obligaba a agachar la mirada y a continuar con sus respectivos caminos. Sin embargo, el motivo real por el cual se habían convertido en la principal atracción iba mucho más allá de lo que originalmente habían tratado de dilucidar, resultándoles algo bastante lógico. Tal vez injusto, pero lógico.

—¿Se puede saber por qué demonios se nos quedan viendo estos tipos tan feos? ¿Es verdad que jamás habían visto a un ser humano antes? —Pacifica realizó una disimulada pregunta al aire, la cual fue contestada inmediatamente por Blinder.

—Todo lo contrario, señorita Southeast... Es de hecho la imagen de un ser humano la que los ha mantenido en alerta desde hace mucho tiempo. Creo que el señor Gleeful sabe a qué me refiero.

—Estás hablando de Stanford, ¿Cierto?

—Es correcto, señor Gleeful. Todos en este lugar reconocen el oscuro linaje de Stanford, de modo que les es imposible olvidar el infierno por el que una vez los hizo pasar junto a sus amigos y sus familiares. Ellos saben quién es usted. Saben que usted es uno de los sobrinos legítimos de Stanford. Ellos saben que ese apellido no debe ser tomado tan a la ligera y que todo lo relacionado con él se clasifica inmediatamente como peligroso. En este mismo momento varios de ellos deben estar pensando en asesinarlo.

—Los reto a qué se acerquen... —Dijo Dipper sin mostrar temor, enfocando todos sus sentidos por si se producía un ataque sorpresa.

—No habrá la necesidad, señor Gleeful. Mientras yo me encuentre a cargo de este lugar, no podrán hacerles ningún daño.

—¿Y deberíamos sentirnos aliviados? —Dijo Pacifica, tensando los hombros—. Sabía que no debía de haber venido...

Pacifica mostró signos de resignación, cuando en ese momento, Blinder los condujo hacia el interior de uno de aquellos brillantes edificios. Al cruzar las puertas, la increíble vista reveló que el brillo era generado por una esfera gigante que rotaba gracias a un avanzado mecanismo en el centro del recinto. Ubicadas detrás de la esfera, se podían apreciar un total de cinco puertas, mismas que conducían hacia un ascensor cada una de ellas. Colocadas a los lados, se encontraban dos escaleras curvas que conducían al primer piso, y hacia otro conjunto de cinco puertas y que también eran el principal acceso para otros cinco ascensores. A pesar de que las miradas continuaron, Dipper y Pacifica decidieron dejarlo pasar y seguir a Blinder, quién se introdujo dentro de uno de ellos, siendo seguido por Dipper y al final por Pacifica. Una vez que los tres se hallaron dentro, Blinder cerró la puerta al presionar uno de los botones en el panel lateral y el ascensor comenzó a bajar tan velozmente, qué por unos tétricos momentos, Pacifica creyó que el arnés o lo que fuera que lo sostenía, se había roto y ahora caían sin control hacia una muerte segura. No obstante, Pacifica notó como Dipper y Blinder se mantenían inertes, como si nada en lo absoluto ocurriera fuera de sí mismos. Fue en ese momento, cuándo Pacifica supo que haber venido, había sido probablemente una de las peores decisiones de toda su vida.

Cuando el elevador finalmente se detuvo, Blinder abrió la puerta, revelando un diminuto, aunque espacioso corredor de tan solo unos pocos metros de largo, compuesto por paredes elaboradas de un metal parecido al acero e iluminadas por una serie de luces neón de color azul, similares a las de aquellos edificios. Dipper y Pacifica siguieron con la mirada la longitud de este nuevo y espacioso pasillo, hasta toparse en el fondo con otra puerta más. Una de un tamaño considerablemente mayor a la que poseía el ascensor. Entonces, la pareja pudo captar la voz de Blinder indicándoles una nueva instrucción.

—Es por aquí, ya casi llegamos.

—¿Se puede saber qué es tan importante que tuvimos que llegar hasta este punto? —Pacifica preguntó, comenzando a desesperarse.

—Muy pronto lo sabrás... —Esa fue la respuesta sólida y directa de Dipper antes de que el pequeño Blinder se detuviera frente a la puerta del fondo para utilizar el objeto que Dipper le había dado previamente. Se acercó y lo colocó sobre un panel de control ubicado a un lado de la puerta, de modo que esta no tardó en abrirse por medio de un mecanismo de tracción que empujó la puerta unos cuantos centímetros hacia atrás, para enseguida desplazarse hacia la derecha, revelando que aquello que se encontraba en el fondo de la habitación, era tan aterrador, cómo alucinante y sumamente perverso. Pacifica sintió un estruendo dentro de su cabeza, acompañado por un escalofrío mortal que le recorrió toda la espina dorsal al descubrir que en el interior de aquella fría y solitaria bóveda, colocada en el centro de la misma, se hallaba la imagen de un hombre que había sido convertido en piedra, reflejando en su rostro la pavorosa expresión de una tremebunda muerte.

—¿Stanford...?

Continuará...

Debo decir que han habido varios lectores, que me han preguntado sí esta historia y "La Novia de Dipper" se cruzarán en algún punto. Bueno, la respuesta es no. ¿Por qué? Pues es simple. Cada historia tiene ya su propia problemática. Mientras que en "La Novia de Dipper" están tratando de buscar la manera de evitar un espantoso fallo temporal y de que cuatro entidades ancestrales y malignas despierten por culpa de Bill; en este se aborda el tema de varias desapariciones en las que se presume Stanford, ósea, el villano en turno, tiene algo que ver.

Sería confundir más al lector sí decidiera unirlas. Aunque... Sí algún día me propongo a combinar ambos universos o dimensiones, entonces tendrá que ser en un fic separado de estos dos. No estoy cerrado a la posibilidad. Aunque primero tendría que buscar una buena historia y un buen motivo para que ambos universos tuvieran que colaborar entre sí. El tiempo lo dirá.

Por lo mientras, seguiré los pasos de una de mis aspiraciones en la vida: Stephen King. Como sabrán, la gran mayoría de sus historias son muy separadas una de la otra, pero al mismo tiempo, conectadas entre sí. Se hacen referencias las unas a las otras, y esa mezcla de referencias y guiños finalmente eclipsó en su saga de novelas: La Torre Oscura. En mis fics ocurre lo mismo. Gravity Falls nos da la oportunidad de jugar con múltiples universos y dimensiones, así que aunque no estén relacionados directamente, conviven en una secuencia de dimensiones pero que a fin de cuentas, son parte de un todo.

Sí se presenta la oportunidad, me gustaría hacer algo parecido, pero juntando varios de los universos de Gravity Falls. Esto suena bastante grande e incluso puede hasta superarme, pero como dije antes: solo el tiempo lo dirá.

Espero que les haya gustado el capítulo y muchas gracias por sus comentarios. Los aprecio cada uno de ellos. Nos leemos en la próxima entrega, la cual estaré publicando el próximo 11 de noviembre.

¡Pásenla bien! ¡Chao!