Capitulo 11: una hermandad eterna parte 1.

En todo momento de mi vida he hecho lo correcto, siempre fui alguien amistosa y agradecida con todo, no creo que haberme enamorado de mi hermano fuera del todo malo, el amor es algo que se presenta pocas veces siendo bueno, casi todos hemos sufrido por amor ya sea por abandono, muerte, engaño y entre muchas razones mas que pueden hacernos pasar del bien al mal, claro que el deseo y la lujuria es algo malo, cuando es solo por obtener el placer de este, en mi caso yo deseaba mas que eso en Tai.

El se volteó, me miró fijamente a los ojos, parecía enojado y muy serio, pude notar que si estaba realmente excitado al verme pero a él no le importó que lo viera, con brusquedad tomó mi toalla y me la entregó fuertemente tapándome con ella.

—¿Debo entender que tratas de hacer "algo" conmigo?

—Bueno… ¿tu no lo quieres?—pregunté con la esperanza que recordara todo.

— ¡¿Qué?! Por supuesto que no, somos hermanos—se alejó bruscamente de mí—. Definitivamente es lo peor que has hecho Kari.

—Pero…Yo…

—¡Cállate, no hay "peros" para algo como esto! estoy realmente decepcionado de ti, vete de aquí.

Bueno ¿Qué mas se podía esperar? me tardé en descubrir que fue realmente estúpido lo que había hecho, él no recordaba nada y por lo tanto me seguía viendo solo como su hermana.

—¿Le vas a decir a mamá algo?—pregunté con miedo.

—solo… olvidemos esto, en especial tú—respondió aun enojado.

Al momento que terminó de decir esto yo salí de su cuarto, no podía creer lo que había hecho, la vez que abrió su corazón conmigo yo le correspondí, pero cuando fui yo quien reveló sus sentimientos lo único que recibí fue un rechazo que no sólo destrozó mis esperanzas, también acabó con mi corazón.

Ese mismo día papá llegó de su viaje y al igual que nosotros se preocupó de el, pero no creí que de verdad Tai se pusiera tan furioso por lo que hice.

Papá había llegado y toda la familia estaba reunida en su habitación, él le preguntó si recordaba algo, pero obviamente le explicamos todo, yo le aclaré que no había visto nada, luego de eso Tai me miró fríamente al tiempo de decir—Mamá, creo que deberías llevar a Kari a casa.

—¿Qué? ¿Pero por qué hijo?

—Pues ella debe estar cansada, es solo una niña—dijo con sarcasmo mirándome con la intención de incomodarme.

Supe porque lo hacía, creo que entendía perfectamente que no quisiera tenerme cerca, pero al tiempo que lo entendía me lastimaba los sentimientos.

—Si, estoy algo cansada—respondí bajando la mirada.

—De acuerdo vamos hija, despídete de Tai y tu padre.

Me acerqué a mi padre y le besé la mejilla, pero al acercarme a mi hermano él me detuvo y se acercó a mi oído.

—Mejor cuida lo que haces—gruñó con un tono de autoridad.

Cuando terminó de decirme esto me soltó alejándome de él y fingió una sonrisa —Adiós Kari, te quiero.

No me sorprendió mucho, ya había notado que él puede ser muy astuto tanto como es temperamental, definitivamente mi corazón estaba roto, la persona que mas amaba ahora sentía desprecio por mi, él me veía como alguien que intentó que se le entregara sin mas, obviamente al ser solo una niña pensó lo peor de mi y fue mucho mas horrible al tratarse de su hermana.

Con mucha tristeza salí con mamá de la habitación y nos dirigimos a casa dejando a papá y a Tai, en el camino mamá notó que yo me veía bastante deprimida, no es que yo quisiera que ella lo notara solo es que la tristeza era mas fuerte que mi voluntad.

—¿Te pasa algo hija?—preguntó un rato después de notar mi rostro.

—No, no es nada—dije deprimida y sin éxito de que ella se lo creyera.

—Tu rostro dice lo contrario, soy tu madre y deberías confiar en mí.

—Yo no sé, no creo que tú me entiendas mamá.

—Eres mi hija, te entenderé de cualquier manera.

—Ahh… ¿Tu que piensas de enamorarse?

—Bueno, creo que es algo rápido para tu edad—dijo asustada con mi pregunta.

—Lo sé ¿Acaso te incomoda hablar de eso conmigo?

—Eso depende ¿Dime quien es el que te gusta?

No supe que responder en ese momento, sobra decir que no podía decirle la verdad, solo me limité a buscar una respuesta para cubrir mi secreto.

—Pues, tu no lo conoces, es un chico mayor que yo, es atlético y realmente considerado conmigo, se podría decir que siempre cuida de mi—respondí con algo que me gustaba de Tai.

—¿Enserio y como se llama?—preguntó con intriga.

—Su nombre es Ta…Ta…Takeru… es mi amigo Takeru—dije corrigiéndome, casi cometo un error.

—Y ¿qué es exactamente lo que quieres saber?

—Pues, creo que es como volver a enamorar a alguien—dije respondiendo con sinceridad.

—No sé que responderte, todos los hombres no son iguales y el único chico que conozco bien es Tai—fue conveniente y sorpresivo que me dijera esto.

—¿Enserio? ¿Entonces para enamorar a alguien como él… que se necesita?

—La verdad, sé que a él no le gusta ir muy rápido, una vez me dijo que se tardó mucho para decirle lo que sentía a su amiga Sora así que la perdió.

—Entonces es alguien que prefiere tomarse un tiempo ¿verdad?

—Sí, pero si algo sé, es que no perdona fácilmente, cuando se enoja solo se le pasa cuando el problema ya no está o que algo lo convenza.

—Si, eso lo sé muy bien—dije recordando el enojo que tenia conmigo.

—Bueno, espero haberte ayudado hija y que tengas suerte con tu amigo—dijo sonriéndome.

Yo al principio bajé la mirada pero no quise preocuparla y la miré fijamente para devolverle la sonrisa—Si me has ayudado, gracias.

Lo que me dijo mamá no me sirvió de mucho, sabía perfectamente que Tai no era de los que perdonaba y que tan tímido era, y aunque por poco estuve apunto de decirle que él nombre de mi chico era Tai pude corregirme, por un lado mejor ya que sabría a quien usar para mentirles, si es que volvía con Tai claro.

Al siguiente día desperté sola, mamá ya se había ido a trabajar al igual que papá, Tai de seguro seguía enojado conmigo, quise llamarlo pero pensé que tal vez debería dejar pasar un tiempo antes de volver a hablarle.

Preparé mi desayuno, no podía dejar de pensar en él pero no en nuestra relación, en esos momentos mis pensamientos solo se centraban en lo que me había dicho, sé que debió haber sido por alguna razón en especial, debía haber sido por algo que no me correspondió, después de todo él si estaba enamorado de mi antes, la pregunta era ¿Por qué?, ¿por que estaba enamorado de mi, qué habrá sido lo que lo llevó a enamorarse de mi? Con este cuestionamiento mi cabeza no dejaba de dar vueltas, trataba de recordar que había pasado últimamente entre él y yo para volverlo a enamorar, después de tanto pensar sin encontrar una respuesta note que si seguía así se me haría tarde para ir a la escuela, por lo que recogí las cosas y salí con prisa de casa.

Cuando llegué varios de mis amigos me preguntaron si tenía noticias de Tai—Pues se supone que saldrá mañana—respondí tímidamente.

—Y ¿de verdad no recuerda nada?—preguntó Tk desviando la mirada.

—No, no recuerda nada—recordé la injusta realidad.

—Bueno me alegro que él esté bien—dijo con un tono despreocupado a comparación de antes—. Entonces creo que tendremos tiempo ¿verdad?—dijo acercándose y tomándome la mano.

¿Tiempo? ¿Para que?—lo evadí, sabía que no me gustaría.

—Tú sabes de que hablo, ahora que el esta mas tonto que antes podremos salir juntos.

Sus palabras como era obvio me enojaron, no quería que se refiriera así a la persona que amaba—No digas eso, él solo fue una victima de un accidente.

—Pues esos golpes se los merecía—dijo con un tono seguro.

No comprendí lo que dijo al principio, pero luego recordé que el día después que lo habían asaltado estuvo bastante adolorido.

—¿Qué? ¿Tu sabes quien le dio esos golpes a mi hermano?—interrogué preocupada por la respuesta de Tk.

—Amm…No, digo los golpes que yo le di—mintió.

—Ahh… Pues tal vez Él no tenía derecho a golpearte, pero yo no sé como empezó su pelea.

—Por que cuando te traté de explicar no me dejaste—me reprendió molesto.

—Es que en ese momento no sabía que pensar de ambos—respondía mi defensa.

—Eso no es cierto, tú pensaste que tu hermano fue el bueno, después de que intentó separarnos—dijo aun con un tono molesto.

—Entonces ¿Como empezó su pelea?

—Es que ese día yo había ido a tu casa y él me dijo que no estabas pero yo no te fui a buscar a ti.

—¿No? ¿Entonces por que fuiste?

—Tú ese día habías dicho que él te había castigado, entonces traté de hablar con él y bueno el me golpeó sin razón—de nuevo estaba mintiéndome puesto que después me enteré que el lo había empujado primero—. Claro que no me quedé quieto, entonces tuve que defenderme, eso es todo.

—Bien, perdona a Tai, él últimamente a tenido muchos problemas.

—Descuida, lo entiendo perfectamente, entonces ¿En qué estábamos tú y yo?—dijo acercándose y abrazándome pero yo lo retiré.

—¿Que pasa?—pregunto con una mirada triste.

—Mira, no creo que con lo que pasó me sienta de humor para esto, creo que necesito un tiempo.

Lo vi suspirar decepcionado, pero luego me miró y me sonrió.

—De acuerdo, quiero que sepas que siempre estaré para poyarte en todo—agregó besando mi mejilla.

—Yo…—no pude terminar la oración y me lancé a sus brazos, aunque amaba a Tai en esos momentos no podía dejar de ver a Takeru como lo que era, mi mejor amigo que siempre estaba apoyándome y dándome su amistad, una de las pocas cosas que me daban alegría en esos momentos.

El solo correspondió el abrazo y comenzó a acariciar mi cabello con la intención de consolarme de nuevo, sus manos eran tan delicadas conmigo, su compañía me reconfortaba mucho pero de allí no pasaba, debo reconocer que el amor y la amistad pueden estar relacionados pero son dos cosas diferentes y lo mío con Tk solo era amistad.
Cada vez que me acariciaba en mi mente se dibujaba el recuerdo de yo y mi hermano, mis ojos se humedecían pero lo pude ocultar, no quería que el me viera así de nuevo, aun con este recuerdo sus caricias hacían que mí tristeza disminuyera, después de esa unión me separé y acaricié su mejilla.

—Tai…te amo.

Igualmente que se esperaba de alguien que amaba tanto a una persona como yo, era obvio que el nombre se escapara pero esto fue un gran error.

—¿Que has dicho?—Tk se sorprendió y enojó al tiempo.

—Yo… que amo mucho a mi hermano y a ti también…son lo único que tengo—dije corrigiendo mi frase que pudo haber sido mi sentencia.

—Ahh era eso, gracias, yo también te amo y después hablare con Tai—habló algo nervioso al final.

De este modo las clases transcurrieron con normalidad, todo era igual de tedioso, al llegar a casa de nuevo me percaté de que estaba sola, así pasó el día, no podía dejar de observar su cama, deseaba que estuviera allí para besarlo y abrazarlo pero no, ni siquiera tenia el valor para llamarlo.

Al siguiente día se repitió mi historia pero al llegar a casa no quería sentirme así por lo que decidí salir a la calle y tomar cierta ruta.

Si, me dirigía a ver a mi hermano, a pesar de que ese mismo día lo dejarían salir quería verlo, no estoy segura del porque pero al igual que mi mente mi corazón estaba confuso, al llegar al hospital no perdí ni un solo segundo y subí las escaleras directo a donde recordaba que Tai estaba, al llegar abrí levemente la puerta pero me sorprendí con la escena que vi.

—¿Entonces no recuerdas nada amigo?—preguntó una vos muy conocida.

—No, para nada, es realmente extraño, y bueno ¿Como va todo? ¿Me he perdido de algo?—cuestionó mi hermano.

—Pues, a decir verdad, tu hermana y yo estamos saliendo—ahora sabía que Tk había ido a visitar a mi hermano.

—¿En serio? Me alegro por ti.

—¿Te sorprende la noticia?—preguntó el rubio.

—No, para nada enserio me alegra, tal vez tu puedas enseñarle educación a mi hermana.

—La verdad dudo que necesite mas de la que tiene—respondió Tk.

—Ahhh…créeme que si la necesita—dijo Tai con una mirada que seguro mostraba los recuerdos del día anterior.

Veía como ellos seguían conversando y en ocasiones riendo, al parecer se divertían bastante, al principio me pareció extraño ya que cuando Tai y yo estábamos juntos él y Tk pasaron de una gran amistad a una rivalidad pero Tai no se acordaba de nada de lo que había pasado así que de este modo él no tenia ninguna razón para enojarse con Tk.

Me escondí detrás de una columna que daba vista a la habitación, no quería que cuando Tk saliera me viera, y así fue cuando el salió fue bastante fácil evitarlo, aunque el se había tardado mucho dialogando con mi hermano, me preguntaba de que podían estar hablando pero no me preocupaba después de ver aquel semblante que mostraba Tk, era el de alguien feliz por su amigo.

Con prisa entré a la habitación de Tai, pero como era de esperarse de inmediato desvió la mirada.

—Hola—saludé tímidamente.

—¿Qué haces aquí?

—Vine a verte ¿Acaso no puedo?

—Si es para lo que creo, pues no.

—Vamos, eso que hice no es tan malo—dije en mi defensa.

—Creo que no, es peor que lo hayas hecho mientras salías con Tk—me miró a los ojos.

—Si me dejaras explicarlo.

—¿Explicarme? Esto no tiene una explicación valida, Kari—habló con un tono de decepción.

—¿Ahora me odias?

Por un momento guardó silencio, no quería responderme y yo no quería seguir sufriendo más ahí.

—Ya veo, te entiendo, perdona por molestarte—me dirigí a la puerta.

—Espera, Kari.

—¿Que quieres?

—Yo no te odio, eres mi hermana y siempre te voy a amar, solo estoy algo sorprendido por lo que intentaste hacer.

—Nunca quise hacerte entender que quería algo contigo—mentí con una gran tristeza oculta.

—¿Entonces? ¿Por qué hiciste eso?

—Solo creí que como hermanos nos teníamos ese tipo de confianza, y bueno solo quería estar contigo por que tu accidente me asustó—ingenié algo rápido.

—¿Es…enserio eso?—preguntó de nuevo.

—Sí, te lo juro—sostuve mi engaño.

—¿Entonces por qué me acariciabas… ya sabes allí abajo?— estaba ruborizado.

—¿Donde?—actué desentendida.

—Tú sabes, no te hagas la inocente—replicó mi respuesta.

—No sé de que me hablas, pero si fue algo malo perdóname.

Al parecer este engaño funcionó, se quedó pensativo por un rato y luego me miró—Kari… yo lo lamento, tal vez exageré—mostró una mirada de arrepentimiento.

Acto seguido de lo que él dijo me le acerqué y lo abrasé, él correspondió normalmente, así nos quedamos un rato, me alegraba saber que ahora estuviéramos bien, bueno, un poco, ya que el no recordaba lo nuestro.

—¿Y cuando podrás salir?—pregunté con emoción.

—Tal vez en la noche que mamá o papá vengan ¿Quieres quedarte?

—Me dejarías hacerlo— bajé la mirada, pues no estaba feliz del todo.

—Claro que si, ya no te preocupes— dijo acariciando mis manos—. Dime ¿Que tal esta todo con ya sabes quien?

—¿De que me hablas?

—Me refiero a Tk.

—Ahh, bueno tú lo sabias antes.

—Lo lamento, es que últimamente no recuerdo muy bien—respondió con sarcasmo y burla.

—Jaja es verdad, lo olvidaba—dije al final sacando la lengua.

Y así volvimos a entrar en confianza de hermanos, reíamos a ratos y el se veía bastante feliz, varias veces me preguntó sobre Tk a lo que yo debía responder como si de verdad fuera mi novio para que no pasara algo como lo ocurrido anteriormente.

Un rato después de haber conversado ya se había hecho tarde y papá llegó.

Habló con varios doctores y en pocas horas llevaron a mi hermano en una silla de ruedas afuera del hospital, se quedó con unas muletas, le dijeron que tendría que caminar con ellas durante dos semanas si quería recuperarse del todo, para él fue incomodo pero debía acostumbrarse.

Al llegar a casa yo lo llevé a la habitación, aun tenia un yeso en la mano y en su pierna, me daba lastima verlo así pero agradecía que no hubiera sido mas fuerte su accidente.

De este modo la noche pasó normalmente y no hubo nada nuevo, pero sabía que así seria por mucho más tiempo.

De esa manera pasaron tres semanas, el seguía viéndome de igual manera, Tk y yo seguíamos hablando pero no tanto como pareja, mis amigos habían notado que yo en esos días había estado deprimida pero sin embargo solo los evitaba, no quería hablar con nadie, mi soledad era mi amiga.

Una tarde de viernes yo había llegado de la escuela, como siempre estaba muy deprimida pero era normal verme así, un rato después visualicé que mi hermano llegaba, se veía muy feliz y estaba hablando por celular.

—¿Es enserio? ¡Genial, me alegro de escuchar eso!… si ya mismo me preparo.
Dijo colgando y dejándome con una gran duda.

Continuará.