Ya sé, merezco de todo, pero bueno aquí sigo cumpliendo por todos ustedes, de verdad gracias por su apoyo y demás, espero y les guste
lo dedico a todas esas personas que les gusta la historia y que me han esperado todo este tiempo...
la verdad ya quiero terminarlo, se que es una desesperacion que no actualizen pero ya basta, es hora de complacerlas a todas...
=)
enjoy it!
— ¿Quieres ser mi novia? —preguntó Naruto algo dudoso—. No, así no.
El rubio ensayaba lo que sería su gran declaración. Llevaba un buen rato ahí así que decidió matar el tiempo de una forma productiva, porque realmente no sabía cómo se lo diría. Lo había visualizado tanto en su mente pero plasmarlo en la vida real no era nada fácil. Tal vez cuando ella llegué las palabras saldrían, pensó con entusiasmo. Se recargó en una gran roca y siguió esperando.
Suspiró y miró a ese pequeño peluche en sus manos. No podía negarlo, estaba nervioso y ansioso a la vez. Ya quería que llegara y decirle, por fin, después de años y año él le confesaría su amor como debe de ser. Escuchó unos ruidos y miró hacia enfrente con una gran sonrisa.
—Naruto-kun.
— ¿Hinata? —aquella sonrisa desapareció—. ¿Qué haces aquí?
—Bueno…
Buena pregunta. Al ver como Sasuke se llevaba a Sakura y escuchar de Konohamaru que Naruto se declararía esa noche, una necesidad la invadió de ir a ver al rubio. Cuando menos lo pensó ya se encontraba frente a él. Se acercó un poco y notó aquel peluche que sostenía Naruto en sus manos.
—Esperas a Sakura-san ¿verdad? —cuestionó la Hyuga.
—Si, voy a tomar tu consejo y le voy a decir todo—comentó Naruto. Sus ojos azules demostraban tanta ilusión—. Por cierto ¿qué haces aquí?
—Naruto-kun—susurró la chica. Le destrozaba ver así al chico, sabia de sobra que Sakura no iría, después de lo que vio, pero no sabía como decírselo, no iba a permitir que se estuviera esperando toda la noche, no lo merecía.
— ¿Qué pasa?
—Quería decirte que…
—No es por ser grosero, pero no tarda en llegar Sakura-chan y me gustaría estar solo.
Apretó sus labios y un nudo en la garganta se le formo. De por sí ya era difícil saber que la persona que amas declarará su amor a otra persona, pero esta circunstancia era diferente, ella no vendría, nunca llegaría y él se quedaría esperando, no podía permitir eso. Tomó aire y valor para hablarle de frente.
—Ella no vendrá—soltó de golpe, sus manos subieron a su boca tratando de controlar la verborrea.
— ¿Eh?
—Yo vi cuando Sasuke-kun llegó y se la llevó a otro lado—comentó Hinata tratando de calmar la oleada de nervios que sentía.
—Pero ¿ella sabía que la estaba esperando? —preguntó el rubio algo esperanzado.
—Precisamente Konohamaru le acababa de dar el mensaje y fue cuando llegó Sasuke-kun y se la llevó a la fuerza—explicó Hinata. Bien podría alterar la verdad, pero no era su estilo, no jugaría sucio para ganarse el amor del rubio.
Naruto apretó sus manos. Le daba coraje, había sido muy claro con Sasuke y él le aseguró que no había nada. No podía tapar con un dedo el hecho de que aun Sakura sentía algo por el Uchiha, pero Naruto quería hacer su intento. Lo que más le molestó fue esa acción de su supuesto amigo, nunca había mostrado interés en Sakura y ahora de buenas a primeras se la lleva justamente el día que se le va a declarar. Aunque no culpaba del todo a Sasuke, también él tenía culpa por ilusionarse tanto.
— ¿Naruto-kun?
—Gracias por avisarme, Hinata—susurró Naruto bastante ido.
Comenzó a caminar lentamente, sintió ese peluche en sus manos y lo tiró. No lo quería, ahora era una tontería. Siguió su camino sin siquiera voltear a ver a Hinata, no la culpaba, ella sólo fue a avisarle y en el fondo se lo agradecía, así no tendría que seguir con lo mismo.
Hinata miró fijamente al rubio, se sentía mal por haberlo hecho, pero era lo correcto. Vio el peluche que tiró y se acercó para levantarlo, a lo mejor no se había dado cuenta.
—Naruto-kun, se te cayó esto—dijo la chica acercándose al rubio.
—No lo quiero, puedes quedártelo.
La chica de ojos perla miró el monito y lo acarició levemente, levantó la vista y ya no pudo ver a Naruto, se había ido. Bien sabia que ese peluche era para Sakura, conservarlo sería recordarse todos los días que Naruto ama a la ninja medico y no a ella. Aún así, desidia guardarlo.
Se separaron por falta de oxigeno. Las mejillas de Sakura estaban rosadas, junto con sus labios. Sentía la boca seca y una sensación extraña en su pecho. Se alejó poco a poco de Sasuke para evitar algún comentario o reproche.
Mordió su labio e internamente sonrió. No podía evitarlo, estaba contenta, a pesar de todo. Ese cosquilleo que sintió en su estomago después de rozar los labios de Sasuke, labios que esta vez no fueron indiferentes. Quería decirle tantas cosas, pero ¿cómo empezar? Sintió aquel incomodo silencio y no se atrevía a quebrantarlo.
—Me voy—dijo Sasuke. Aun no podía creer la tontería que acababa de cometer. Se regañó mil veces mentalmente, pero no bastaba, está todo hecho.
Se arrepentía de haber hecho eso. Lo que fue el colmo es haber sentido algo, ese revoloteo en su estomago no era normal. Bufó y comenzó su marcha, quería alejarse de ella, de todos. Sakura lo miró y agachó la mirada, no podía esperar más, conocía bien a Sasuke y no por esa muestra de… ¿cariño? Él iba a cambiar.
—Espera—gritó Sakura. Necesitaba alguna explicación.
—Debes entender una cosa—Sasuke giró para verla de frente—. Lo que pasó no significo nada, sólo estaba probando algo.
— ¿Qué?—cuestionó ella.
—No es algo que te interese—giró de nuevo para seguir su camino.
—Me acabas de besar—gritó con desespero.
Con el filo de su mirada vio a la chica, ella no reaccionó y sólo sintió cuando Sasuke la arrinconó contra un árbol. Su mirada lucia diferente, molesta y con algo de frustración. Sakura tragó gordo, sintiendo los nervios de punta, esa mirada le daba miedo, mucho miedo. El Uchiha menor bufó y ella lo sintió, aquel aliento que hace rato sentía en sus labios dulcemente, ahora lo sentía como si fuera un animal atrapando a su presa.
—No vuelvas a repetirlo, esto fue un error. Déjalo como un recuerdo cursi si quieres, pero no pienses que se repetirá.
Soltó de golpe a la chica y desapareció completamente de ahí. No pudo detener esa lágrima rebelde que resbalo por su ojo derecho. Como siempre llorando por él, ¿hasta cuándo terminaría con todo esto? Tocó sus labios y sonrió, a pesar de todo, aunque sea una masoquista disfruto tanto de ese beso y sin dudarlo lo volvería a hacer.
Desesperación, eso estaba sintiendo Sasuke en ese momento. Frustrado, caminó hacia su hogar esperando encontrarse con todo su equipo. Debían hablar.
Entró y llegó directo a la cocina, ahí se encontraba Juugo con una taza de té. Sasuke lo miró algo extrañado, pero no le prestó mucha atención. Por otro lado, el gigante observó a su líder, obviamente notó que venía de un pésimo genio así que decidió no comentar nada. Últimamente esa era su actitud.
—Juugo, ¿están todos?—preguntó Sasuke.
—Karin está en su habitación y Suigetsu…
—Aquí estoy.
Sasuke giró a la puerta para toparse de frente con el chico tiburón. Por un momento la tensión invadió la habitación y Juugo tragó gordo, sabía bien el carácter que tenia cada uno y lo que podía resultar. Sasuke hizo una mueca y voltio a ver al chico de cabellos naranjas.
—Busca a Karin, necesitamos hablar—ordenó el de cabello azabache. Juugo no esperó más y se fue rápidamente a buscar a la única mujer del grupo.
Silencio. Ninguno de los dos decía absolutamente nada, y no tenían por qué hacerlo. Suigetsu sabia de ante mano que la actitud de hace unos momentos no era normal en él, siempre hacia lo mismo cuando ella estaba presente. Sonrió con algo de malicia al armar todas las piezas del rompecabezas, aunque aún faltaba una, la más importante para descifrar por completo todo el embrollo.
Tenía pensado preguntárselo pero sus compañeros regresaron, no le importó, ya después tendría tiempo de preguntarlo. Sabía que no era algo de su incumbencia, pero le daba mucha curiosidad. Miró a Karin por un momento y juraría que notó un leve sonrojo en sus mejillas, de seguro por Sasuke.
Karin no tenia ánimos de nada, estaba que echaba fuego y todo por culpa de esa estúpida pelirrosa, como decía ella. Había sentido el chacra de Sasuke que se acercaba a la casa, eso la tranquilizó un poco, pero logro percatarse que algo malo pasaba con él y no tardó en deducir la causa. Su calma no duró mucho al sentir que también Suigetsu se acercaba a la casa. Soltó un gran bufido de frustración y nervios.
Desde aquel suceso, siempre que veía a Suigetsu se alteraba demasiado, y eso era algo que le preocupaba mucho. Trató de no darle mucha importancia, pero era como si el destino insistiera en recordarle lo que pasó. Karma, probablemente era eso.
Bajó a la cocina después de que Juugo le avisó que Sasuke quería hablar con todos. No quería bajar, pero le intrigaba que pudiera decir Sasuke. Al llegar sintió una gran tensión en el ambiente, algo no andaba bien entre esos dos.
— ¿Qué sucede?—preguntó Juugo ya que nadie hablaba.
—Como saben, estoy buscando información. Aún no encuentro nada, así que les aviso que si dentro de una semana no encontramos nada, nos largamos de este pueblo.
Todos se quedaron serios, no les sorprendió esa noticia, sabían que tarde o temprano la abandonarían. Karin sonrió internamente, por fin se largarían de ahí y no tendría que volver a ver a esa odiosa.
— ¿Karin?—llamó Sasuke a la pelirroja.
— ¿S-si?—dijo acomodando sus anteojos.
—Me ayudaras a buscar la información—sentenció sin siquiera pedir opinión.
— ¿Qué no la señorita Sakura te estaba ayudando?—cuestionó Juugo.
—No más—dijo Sasuke para salir de ahí.
Karin sonrió de oreja a oreja, eso le había dado una excelente idea. Por fin podría vengarse de Sakura y qué mejor que una semana antes de irse, todo era perfecto. Miró a su alrededor y sólo pudo apreciar la espalda de Juugo que desaparecía en la otra habitación. Giró para tomar su rumbo y chocó contra un cuerpo.
Esa fragancia la inundó por completo, la reconocía bien, se había quedado impregnada en ella desde aquella noche. Por unos efímeros segundos sus miradas chocaron y no había más, sólo simples miradas que decían mucho y a la vez nada. Ella reaccionó y él no dijo nada, sólo la vio salir de la habitación.
El festival había quedado en el ayer con un nuevo día. Todos limpiaban y dejaban en orden todo para volver a la normalidad con sus jornadas. Sakura caminaba lentamente por el centro dirigiéndose a la bodega, a pesar de todo tenía que cumplir con su misión, ayudar al Uchiha. No estaba muy cómoda con eso, pero había sido una orden de Tsunade, además no perdería ninguna oportunidad para estar con Sasuke y saber bien el porqué de sus acciones recientes.
Una sonrisa de esperanza apareció en sus labios, no estaba del todo perdido, Sasuke se había acercado mucho a ella, más de lo que ella pudiera haber esperado y eso le encantó. Tenía que aprovechar todo lo que podía pues no sabía cuando se iría de nuevo. Pensar eso provocó un escalofrió en la kunoichi. Si lo pensaba bien, Sasuke tendría que irse tarde o temprano para concluir su venganza, pero al menos esperaba que no se fuera como la última vez.
Llegó a la bodega y notó que estaba abierta, de seguro fue Sasuke y no le dio mucha importancia. Entró y –como los últimos días- se dirigía a la sección de Sasuke. En el fondo, siempre lo sentía como una cita, aunque fuera bobo, para ella esas horas eran especiales por estar con él.
Se acercó a la zona exclusiva de los Uchiha y en efecto, ahí estaba Sasuke, pero no solo. Ahí a su lado estaba Karin, donde tendría que estar ella. Mordió sus labios para contener el grito y reclamo que estaban a punto de salir de su boca.
Carraspeó con su garganta para llamar la atención. Karin que revisaba una caja con muchos pergaminos giró para verla. La había sentido desde que se acercó pero prefirió hacerse la sorprendida. Sasuke sólo miró de soslayo y siguió con lo que estaba haciendo.
— ¿Sasuke-kun?—Sakura trató de llamar su atención ya que –al parecer- él no se había dado cuenta de su presencia.
— ¿Qué haces aquí?—preguntó Sasuke sin siquiera mirarla.
—Pues, vengo a ayudarte como estos últimos días—aclaró la chica.
—No hace falta, ahora yo le ayudaré—comentó Karin poniéndose enfrente de la chica de cabellos rosas.
—Pero, Tsunade-sama me dijo…
—Hablé con ella y no encontró ningún inconveniente que Karin me ayudara—Sasuke se puso de pie para ver a Sakura, sin ninguna expresión en el rostro.
—Ya escuchaste, así que te puedes marchar—soltó Karin como si de veneno se tratase, cosa que le alegró.
Sasuke ya no dijo nada mas, siguió buscando pergaminos ignorando completamente a la chica. Sakura se sintió que era suplantada. Debía aceptar que se sentía bien al ayudarlo, porque por primera vez lo hacía, pero olvidó ese pequeño detalle de que no es indispensable y completamente suplantable.
Se disculpó con una reverencia y se fue de ahí, dejando todo atrás, hasta una lagrima que había escapado sin su consentimiento. De verdad que se sentía como una tonta, una ilusa que acaba de caer a la realidad, la cruel realidad de que para Sasuke no es nadie. Trató de no prestarle atención, conocía de sobra a Sasuke como era y no era ninguna novedad, no tenia porque tomárselo personal. Pero después de todo lo que había pasado, era lógico que pasara eso.
Karin sonrió, su plan iba bastante bien. Cuando terminara con Sasuke haría su segundo movimiento. Ya más tranquila, siguió con su trabajo. Trataba de sacarle plática a Sasuke, pero era imposible, estaba muy metido en sus pensamientos. De no ser porque llegaron juntos, no se daría cuenta de su presencia.
No podía evitarlo, desde que la vio se molestó más de lo que estaba. Trataba de guardar la compostura, pero cada día se le hacía más difícil, más cuando la veía. Del coraje, aventó una caja, la cual cayó y de ahí salieron varios pergaminos muy diferentes a los que había visto, eso llamó su atención. Se acercó y comenzó a revisarlos, eran muy viejos y un poco más grandes que los normales.
Abrió uno y lo miró con mucho detenimiento, sonrió de lado. Por fin encontró lo que tanto estaba buscando –aunque realmente no sabía bien que buscaba– y era mucho mejor de lo que hubiera pensado. Muchas técnicas que nunca hubiera imaginado que existían. Por fin podría acabar con Itachi.
No debería sentirse así, pero no puede evitarlo. Esta vez aceptaba que ella tenía toda la culpa, conocía de sobra el comportamiento del moreno, pero por un momento tuvo la esperanza de que él la aceptara y no la vería como solo una molestia. Falló.
Como no tenía que seguir ayudándolo se dirigió al hospital para ver cómo iban las cosas, muchos le habían preguntado sobre su ausencia y ella únicamente contestaba que estaba en una misión que la Hokage le designó. Las enfermeras del lugar le asignaron que vigilara emergencias ya que hoy no había casi trabajo.
Sin quejarse, se fue al escritorio para recibir a quien tuviera alguna emergencia. Tomó una revista y comenzó a ojearla; vio que había un test sobre los besos y elevó una ceja.
—Interesante—comenzó a leerlo atentamente. A lo mejor ahí encontraría alguna respuesta, o al menos se entretendría un buen rato.
Y si que lo hizo. Sakura había hecho el test completo, aunque no le gustó mucho el resultado, así que alteró algunas respuestas obteniendo lo que deseaba. Sonrió como una tonta y arrojó lejos la revista, de verdad parecía una niña tonta. Suspiró con pesadez, de verdad que ese día se estaba volviendo muy tedioso.
—Disculpa.
Sakura miró al frente y se topó con una de las personas que menos quería ver. Karin. Y es que aunque sabía que ella no tenía la culpa de lo que pasaba, le sentía celos, por un momento le gustaría tanto ser ella, ser la compañera de Sasuke, servirle de algo y que no te considere sólo una molestia.
—Karin ¿sucede algo?—cuestionó Sakura. Se le hacía muy extraño que estuviera ahí y no ayudándole al joven Uchiha.
—Veras, me da mucha pena hablar de esto—dijo la pelirroja poniendo una postura de niña tímida.
—Con confianza, dime en qué te puedo ayudar—animó Sakura para que hablara.
Karin miró a todos lados asegurándose de que no hubiera nadie que pudiera escuchar. Se acercó más al escritorio para que Sakura escuchara mejor. La de pelo rosa se acercó sin imaginar lo que estaba a punto de decirle.
—Bueno, no sé si tu estés enterada de que… pues, Sasuke y yo…
Sakura alzó una ceja sumamente extrañada ante los comentarios de la chica. No la conocía muy bien, pero no se veía del tipo tímida que le daba pena hablar de cualquier tema.
— ¿Qué pasa?—insistió ella para que le dijera todo de una buena vez.
—Está bien—tomó aire—. Me gustaría que me recomendaras un método anticonceptivo.
Sakura no razonó bien lo que escuchaba.
—Disculpa, no escuche bien ¿qué?—trataba de negar lo que su cerebro dedujo.
—No es nada del otro mundo, Sasuke y yo lo hacemos todo el tiempo y tú sabes, no quiero que suceda un accidente de nueve meses—comentó Karin con malicia.
Sus ojos verdes se dilataron y una punzada fuerte apareció en su pecho. No podía ser cierto lo que escuchaba, debía ser una mala broma. Pero no lo era, Karin no era de ese tipo. Al menos eso pensaba ella. Pero si es cierto, ¿Qué hay con esas veces donde Sasuke y ella…? ¿Acaso Sasuke es de esas personas que le gusta estar con muchas? Eso podría explicar las cosas claramente. Si, era una buena explicación, pero no era la que ella quería escuchar.
—Dices que tú y Sasuke…—se puso roja como tomate.
—Todo el tiempo. Es tan salvaje en eso—dijo Karin acercándose más a la chica—. Aquí entre nos, aunque Sasuke parezca siempre frio y distante, en la cama es todo lo contrario.
«Primero te confunde con sus comportamientos, después aprovecha cualquier momento para besarte, cualquier situación. Después se hace el molesto contigo y te confunde mucho. Pero al final, cuando piensas que está muy molesto contigo, te toma y te hace el amor como nunca lo hubieras pensado.»
Karin sonrió victoriosa al ver el rostro de la chica, sin aliento y completamente pálido. Karin soltaba todo eso como si de veneno se tratase, pero no se daba cuenta realmente de todo el daño que estaba provocando. Las lágrimas se acumularon en esos ojos verdes y nuevamente la pelirroja sonrió.
—Creo que te sientes mal, mejor le preguntare a alguien más, nos vemos.
Y con completa malicia, Karin se alejó de ahí terminando su plan, que salió mucho mejor de lo que esperaba: destrozar a Sakura.
—Sakura, si quieres ya te puedes ir.
Una enfermera llegó con la chica, ella haría el turno de la noche así que la chica se podía retirar, pero lucia perdida en otro mundo. Por inercia se fue de ahí caminando lentamente. Al salir del hospital su vista se quedo mirando a la nada, recordando esas palabras que la lastimaban como dagas en su corazón. Las dagas eran mejor opción que eso.
Reaccionó y no sabía bien donde andaba. Había caminado sin rumbo y se regañó mentalmente, debía poner más atención. Fijó su vista y se dio cuenta que se encontraba en el centro de Konoha, suspiró cansada y se dirigió a casa.
Esta vez iba poniendo más atención a su camino, no pensaba en absolutamente en nada por salud mental. A lo lejos pudo apreciar una mata rubia, un joven con traje anaranjado: Naruto. Recordó que Konohamaru le había dicho que la esperaba y ella no fue por estar con Sasuke.
Sasuke. Él de nuevo en sus pensamientos. Sacudió la cabeza para sacar esos pensamientos, lo que importaba ahora era disculparse con su rubio amigo
—Naruto—lo llamó, él sólo la miró, sus ojos lucían diferentes, tristes.
No dijo nada y siguió su camino. Sakura se sentía mal, realmente había echado a perder eso. No sabía exactamente que era, pero para que Naruto se ponga así, debió ser algo muy importante.
—Naruto, lo siento, ayer…
—Ya lo sé—interrumpió el rubio—. Como siempre, Sasuke robándose tu atención—soltó con mucho rencor y tristeza.
—Naruto, escúchame, no es lo que…
— ¿Lo que yo creo?—interrumpió nuevamente el chico—. ¿Y qué se supone que creo?
Sakura miró muy sorprendida al rubio, nunca lo había visto así y sinceramente le daba un poco de miedo. Él es alguien muy tranquilo, pero al parecer también tiene su lado negro, lado que Sakura pronto conocería.
— ¿Dime tú qué se supone que creo?—exigió el rubio con algo de enojo—. Tú no sabes nada de mí, no más te importa Sasuke. Sasuke-kun esto… Sasuke –kun lo otro—Naruto estaba muy alterado—. ¿Qué hay de mí? ¿Qué hay del pobre Naruto?
—Naruto, por favor, tranquilízate y escúchame…
—No voy a escucharte—gritó Naruto y por primera vez, Sakura se estremeció—. Estoy harto de que no entiendas lo que siento. Te traigo a Sasuke de vuelta y ve lo que pasa.
— ¿Podrías por favor escucharme?—ahora Sakura fue la que se alteró.
— ¿Sabes qué? Olvídalo.
Naruto se dio media vuelta, no tenia porque seguir con lo mismo, en realidad no tenia porque molestarse con ella, pero no podía evitarlo, tenía que desahogarse de alguna forma y Sakura tuvo la mala suerte de que fuera ella. Por eso mejor optó en irse, ya cuando el coraje se fuera se disculparía con ella.
— ¿Naruto?—llamó la kunoichi.
El rubio giró sin esperarse lo que ella iba a hacer. Sakura se acercó y sin permiso lo beso en los labios, un beso con impacto que sorprendió a ambos. Se quedaron quietos por mucho tiempo, reconociéndose, sintiéndose. Por breves segundos, ella analizó lo que estaba haciendo, si era lo correcto. Mientras, la ira de Naruto desapareció por completo dándole lugar a una sensación que jamás había experimentado en su vida, una sensación que le gusto mucho.
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