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Capítulo Once
Linaje

Despertar a las cinco y entrenar hasta las siete de la noche se había vuelto una rutina. Al regresar a se departamento, Sasuke cenaría, tomaría un baño y luego se iría a la cama sólo para comenzar toda la misma rutina en la mañana. Con su chakra sellado, la mayor parte de su día era dividido entre el manejo de espada y taijutsu, ambos igualmente de paralizantes.

Al menos había sido exitosamente paralizante hasta nueve días atrás cuando Sasuke habló con Kazue y su hijo. Sólo pensar sobre todo lo que esa mujer dijo le sacaba una fulminada a sus rasgos.

Era en estos períodos de entrenamiento—mientras elegantemente usaba su chokutō deseando, esperando, ansiando el momento en que fuera capaz de correr un chidori a lo largo de la hoja y escuchar el agudo pa-chi-chi-chi-chi—que Sasuke era perseguido por el firme ataque de incertidumbre traído por Tazuna y alimentado por Kazue.

Era por esta incertidumbre que chocaba con su convicción de vengarse que Sasuke encontró la necesidad de presionar su cuerpo hasta su límite absoluto—para reemplazar los pensamientos en disputa con el dolor acumulado a través de entrenamiento rigoroso. A veces funcionaba. A veces era capaz de dejar de lado todo lo que lo molestaba y enfocarse en la forma y lo fundamental. Cuales sólo lograron tener su atención por lo que pareció la más breve cantidad de tiempo antes de que todo se volviera innato—antes de que no se necesitara pensar en lo absoluto.

Antes de que sus pensamientos fueran libres de sucumbir a la incertidumbre.

Apretando la mandíbula, los ojos de Sasuke se entrecerraron una fracción al tratar de reprimir sus pensamientos—pensamientos ahora pisando territorio prohibido.

Sus ojos de un profundo rojo y ensombrecidos cuando el decline de la luz solar golpeó su espalda, Sasuke pareció únicamente intimidante cuando se paró en el campo abierto del área de entrenamiento. Agudamente consciente de los cuatro pares de ojos sobre él, Sasuke apenas logró mantener sus emociones a raya mientras repasaba otro grupo de posiciones de espada; pero sólo exacerbando la situación cuando la irritación se acumuló.

Los pensamientos.

Los sellos de chakra.

La vigilancia.

Continuó así—Sasuke blandiendo su chokutō mientras hacía todo para evitar que su expresión cambiara en caso de que empeorara. Era una constante lucha. Cada célula en su cuerpo casi estallando con fina irritación que pronto avivó una potente rabia. Tener las despreciables emociones pudriéndose bajo su piel y disparándose a través de su sangre era casi exasperante. Aun peor era la necesidad de mantenerse a raya—especialmente cuando todo lo que quería hacer era arremeter contra algo.

Con un falso esquive y una estocada, la mandíbula de Sasuke se crispó cuando se dio cuenta que inconscientemente había apuntado su espada hacia una de las figuras enmascaradas escondida entre los árboles en el campo de entrenamiento. Entrecerró los ojos, la punta de su espada todavía en línea con el débil signo de chakra.

Sasuke apenas logró retener su sonrisa arrogante cuando notó el ligero destello a la energía.

'Si te quisiera muerto,' pensó Sasuke, 'no tendrías tiempo de contratacar.'

Una fruncida rápidamente alzó sus labios cuando el chakra desapareció del radar. Parpadeando el Sharingan alrededor del área, Sasuke sólo aumentó su curiosidad al notar que los ANBU habían terminado su vigilancia del día. Con brevedad, se preguntó se debería preocuparse sobre tu tiempo; pero estaba demasiado agitado por el momento como para darle demasiada cavilación mientras encontraba libertad de su constante enojo creciente.

Hábilmente rajando con su chokutō, el viento soplando a su alrededor, Sasuke observó con satisfacción brillando en sus orbes rojas cuando un árbol se derrumbó en el suelo. Hubo una casi lenta moción de crrr-ack cuando se deslizó del tocón antes de que un estruendoso bam sonara al golpear al suelo, extremidades quebrándose y astillando mientras las hojas se revolvía alrededor—cada pájaro en el área ahora yéndose al cielo en un frenesí de alas aleteadoras.

Detonó su memoria casi al instante—un cierto odio continuamente surgiendo por el genjutsu favorito de su hermano. A pesar de saber que la raíz de su agravación venía de su propia recolección perfecta; palabras que pronto deseó no haber escuchado nunca, pistas que deseó haber notado antes de que fuera demasiado tarde.

'La gente vive su vida ligada a lo que ellos mismos aceptan como correcto y cierto. Así es como definen su 'realidad'.'

Labios presionados fuertemente, Sasuke cerró los ojos fuertemente ante el repentino arranque de recuerdos.

'Él estaba llorando. Pensé… que estaba viendo cosas. No podía saberlo.'

Rechinando los dientes tan fuertemente que pensó que su mandíbula podía reventarse, Sasuke clavó su chokutō en el suelo mientras él se hundía en el recién tocón creado. Alzando sus rodillas, presionó sus codos casi dolorosamente contra estas mientras corría sus dedos a través de su cabello, agarrándose fuertemente mientras intentaba sacarse de la mente por la fuerza todos los recuerdos de la muerte de su hermano.

—¡Joder! —insultó, golpeando su cabeza contra el tocón detrás de él con un hueco thud.

Era la misma cosa de nuevo—diminutas discrepancias aparentemente sin trascendencia surgiendo y confundiéndolo hasta el punto de la provocación. ¿Sería imprudente ignorar sus sentimientos de incertidumbre, de tachar estos pensamientos como algo sin sentido como lo había hecho con Itachi? ¿Resultaría ser perjudicial?

Los pensamientos rondaron sin cesar por su mente. Dando vueltas y vueltas antes de que todo lo que él pudiera deducir fuera una indescifrable red de incertidumbres y contradicciones. Estaba confundido e inseguro y todo lo que él podía hacer era tratar de deshacerse de los pensamientos a la fuerza. Parecía imposible, como un sólo pensamiento daría pie a otro y luego a otro. Así que cuando finalmente recobró alguna especie de control, todo lo que Sasuke sintió fue alivio. Eso fue hasta que finalmente abrió sus ojos haca un vasto cielo nocturno, unas cuantas estrellas ya parpadeando en este.

La preocupación se disparó dentro de él casi al instante al darse cuenta de que la lucha interna tardó mucho más de lo que hubiera esperado.

Silencionsamente, cuidadosamente—alterado de lo fácil de que perdido noción del tiempo, perdido noción lo que estaba ocurriendo a su alrededor—Sasuke se levantó de su lugar y jaló su chokutō del suelo, envainándola sin esfuerzo mientras se dirigía a su departamento.

Ya estaba mentalmente reprendiéndose por dejar que los pensamientos errantes tuvieran semejante efecto. No le haría bien perder la compostura de esa forma tan seguido; no le haría bien perderla en lo absoluto—especialmente ante semejantes pensamientos absurdos como el mérito de Konoha.

Aun así incluso mientras intentaba de restarle importancia a la noción de que destruir Konoha no era el camino ideal para lograr la venganza por su Clan, Sasuke lo encontró imposible. Demasiadas áreas grises comenzaron a surgir—las palabras de Tazuna sobre el bien que había llegado gracias a los shinobi de Konoha; y Kazue—la mera prueba de la vida de su hijo Fugaku de que el Clan Uchiha no veía a la población entera como un enemigo.

Descubrió que no podía refutar esas verdades

Con una agitada mueca de desdén, Sasuke se dio cuenta que se había permitido consumirse por las burlonas nociones una vez más. Estos pensamientos estaban tomando tan prominente espacio en su mente que casi falló en notar a su veterana arrendadora luchando con una escalera justo al frente del complejo de departamentos.

Con cabello gris recogido en un firme moño y arrugas en su piel, la mujer adulta no pareció estar en forma como para manejar una pesada escalera de madera. Aunque pareció estarlo logrando con un poco de dificultad. Alcanzando una distancia segura de la pared del edifico, se giró—el extenso radio de la escalera dirigiéndose directo a Sasuke.

Por reflejo, él alzó su mano sólo para que le mujer se detuviera a un pelo no seguro de su palma.

—¡Oh, lo siento! Casi no te vi ahí, chico.

Con una igualmente inquietante comodidad, la mujer mayor trotó la escalera hacia el parpadeante poste de luz justo afuera del complejo de departamentos. Colocándolo contra la luz, ella le dio un fuerte tambaleo para asegurarse de que estuviera resistente.

—Ha pasado mucho tiempo desde que tuve que lidiar con algo como esto. Me hace sentir vieja —le dirigió una mirada intencionada a Sasuke mientras hablaba; una que él regresó con una en blanco. Frunciendo el entrecejo, la mujer de cabello grisáceo dijo con vehemencia, —¡La juventud de hoy! Honestamente chico, ¡simplemente te vas a quedar ahí y dejar que arriesgue mi vida al trepar esa desvencijada cosa vieja!

Sasuke entrecerró los ojos. Había pensado que este día no podía volverse más irritante

A pesar de todo, no pudo encontrar en él el simplemente ignorar a la veterana mujer al caminar con fatiga hacia las escaleras y comenzar a subir. Después de todo, cambiar un foco de luz era mejor que tener que lidiar con una arrendadora enojada.

—Ese es un buen chico —dijo la mujer mayor. —La luz ha estado parpadeando por semanas. Uno pensaría que para ahora habría alguien que lo arreglara, pero supongo que es como dicen. Si quieres que algo se haga, es mejor hacerlo por ti mismo —dando un vistazo, la mujer murmuró, —¡Oh, ostras! Debí haber dejado el nuevo bulbo adentro. Sólo quédate justo ahí.

Sasuke sólo gruñó con molestia al bajar la vista para ver a la mujer apresurándose al interior. No podía creer que se hubiera dejado amarrar en eso. Mientras le daba la vuelta al bulbo en extinción, su agarre se intensificó en su agitación y el frágil cristal se destrozó y se incrustó en su palma. Aventó los restos del cristal al suelo mientras murmuraba una serie de insultos—más que nada por la irritación ante el giro de los eventos que por el dolor en sí.

—Aquí tienes, chico —dijo la mujer al regresar.

Sasuke bajó unos cuantos tablones para acercarse a tomar el nuevo bulbo, cuidadoso de no quebrar este; se subió de nuevo—consciente de su mano rajada.

Poniéndolo rápidamente, descendió de la escalera. En el momento en que tocó suelo notó a la mujer mirar con desaprobación al cristal roto ahora esparcido en el camino. Sus ojos parpadearon hacia él e igualmente de rápida su mano libre se disparó para agarrar la muñeca de Sasuke.

Sasuke estuvo un poco alterado por la velocidad.

Cloqueando su lengua, lo regañó, —Deberías ser más ciudadoso, chico. Vamos, ahora. Arreglaré eso.

—Estoy bien —murmuró Sasuke, liberando su mano de un tirón, pero la mujer no iba a hacerle ningún caso.

Elevando la escalera, ella renqueó para apoyarla contra la pared. —Sígueme y no voy a tomar un no por respuesta. Apúrate ahora. No te servirá ser más lento que una mujer viejita como yo.

Su ojo teniendo un tic de molestia, Sasuke la siguió a regañadientes hasta su propio departamento en el edificio. Si no fuera por su visión borrosa—prácticamente garantizándole el lamentable trabajo que había hecho de su mano lastimada—Sasuke no hubiera pensado dos veces el ignorar su oferta, pero supuso que no lo mataría.

No fue sino hasta que estuvo sentado en la mesa de la cocina que comenzó arrepentirse de su decisión. Sentado sobre el alféizar justo arriba de su tarja había un retrato de un equipo genin, los tres chicos de doce años acomodados en una muy familiar moda con un jounin-sensei posicionado detrás de ellos.

A Sasuke casi le entra la nostalgia.

—Tú espera justo aquí —dijo la arrendadora, efectivamente interrumpiendo la mente deambulante de Sasuke. —Iré por mi kit de primeros auxilios.

La observó apresurarse hacia el pasillo antes de regresar la vista a la imagen. Sólo pudo asumir que una de las dos chicas era ella. Explicaría las habilidosas acciones contradiciendo su obvia edad. Observando de forma más inquisitva ahora, Sasuke unió a la castaña sonriente con su arrendadora debido a los brillantes ojos azules. La otra chica, teniendo ojos oscuros y cabello aun más oscuro, jugó casi tortuosamente con su mente.

Hubo algo de topeteo en la otra habitación y una fuerte colisión que hizo que su cabeza girara con brusquedad en la dirección de la entrada de la cocina. Un distraído grito de, —Estoy bien —casi logró que Sasuke rodara los ojos. Hubo un poco más de arrastre antes de que la viejita regresara con un kit básico de primeros auxilios.

—Aquí está —dijo, asentando la pequeña caja sobre la mesa y jalando su silla hacia Sasuke. Recuperando una par de pincitas, ordenó, —Déjame ver tu mano. Presionando los labios, Sasuke hizo lo que le dijo; un poco cauteloso cuando vio sus manos temblorosas acercarse a su herida. Sorprendentemente, sin embargo, ella fue bastante rápida al sacar las finas esquirlas de cristal.

—Entonces —comenzó, —¿Cómo te sientes estando de regreso en Konoha, hmmm?

—Bien —murmuró, no gustándole para nada la inconsciente mirada inquisitiva de la viejita desconocida frente a él.

—¡No me mientas, chico! —dijo la mujer con una ancha sonrisa. —Me recuerdas mucho a Uchiha Mariko, sabes. Ella hubiera estado lanzando golpes si alguien se atrevía a sellar su chakra.

Sasuke descubrió un sentimiento de shock y curiosidad bañarlo. La pequeña chica en la foto, ahora bloqueada por la viejita sentada frente a él, llegó a pararse frente al ojo de su mente. La curiosidad incrementó y antes de que se pudiera detener, preguntó, —¿Quién?

La mujer negó con la cabeza mientras sacaba otra esquirla de cristal.

—No lo conocerías. Ella fue antes de tu tiempo, chico. Sin embargo, fue una gran kunoichi. Fui en suficientes misiones con ella para decir eso. Cuando tú apareciste aquí buscando un departamento, tan asombrosamente parecido a Mariko, ¡casi muero! Es chistoso como funciona el destino, ¿no?

—Hn.

—Ya está —dijo la mujer mientras rociaba otro poco de alcohol en la gasa y limpiaba las cortadas pequeñas. —Deberías ser más cuidadoso.

—¿Qué le sucedió a ella? —preguntó Sasuke, casi exigiéndolo, incapaz de mantener su curiosidad a raya.

—Murió en la Tercera Guerra Ninja —respondió la mujer mientras comenzaba a envolver la venda alrededor de su mano. —No me preocuparía mucho por eso —agregó, su tono sombrío indicando que ella lo había hecho. Metiendo el final de la venda, la mujer soltó la mano de Sasuke para ocuparse de recoger todo. Todo el rato, dijo ella, como si tratara de convencerse a sí misma, —Fue una shinobi hasta la médula. Morir con honor en batalle era la única forma para ella. ¡Luego me contaron que ella murió con una sonrisa en su rostro y no dudo eso ni por un segundo! Puedo imaginar esa creída sonrisa suya

La viejita negó con la cabeza, la nostalgia instalándose con pesadez en su voz.

—Oh, mírame poniéndome toda sentimental —dijo la viejita, sus ojos vidriosos. —¡Mi punto es que tú y ese chico Uzumaki hicieron un gran trabajo al detener esta guerra antes de que pudiera comenzar! He visto suficientes muertes en el tiempo que he vivido.

Sasuke casi se siente asqueado, aunque nunca lo admitiría. ¡Si otra persona le agradecía por hacer algo por esa jodida aldea podría explotar! No fue como si él hubiera tenido intención de proteger a Konoha. No era ni siquiera que creyera que Konoha mereciera protección¿o sí?

Justo como minutos antes, el pensamiento le ganó a Sasuke nada más que una respuesta con rodeos. Konoha, se trató de convencer a sí mismo, podría no merecer protección; pero el País de las Olas no se merecía la persecución que sufrieron. Kazue y su hijo, Fugaku, no se merecían la muerte y esa viejita frente a él ciertamente no parecía albergar ningún deseo enfermizo hacia el Clan Uchiha.

Como olas, los pensamientos cayeron sobre él, hundiéndolo en la verdad; pero era difícil de digerir. Necesitaba aire. Necesitaba algún tipo de apoyo. Konoha había maltratado a su Clan. No podía negar el odio que todavía sentía, ¿pero a quién era dirigido? ¿Quién realmente se merecía sufrir su odio? Ciertamente no esta frágil viejita o la mujer y el niño quienes tan sólo le habían ofrecido su bondad, hacia el recuerdo del Clan Uchiha. ¿Cuántos otros rostros existían en Konoha que no veían al Clan Uchiha como un clan impregnado de sangre y odio? Si la aldea hubiera sabido del maltrato hacia el Clan Uchiha, ¿cuántos hubieran estado en contra?

—Tengo que irme —murmuró Sasuke, su mente ahora atormentado. Se sintió con ochos años de nuevo—el mundo derrumbándose a sus pies.

—De acuerdo, de acuerdo. No hay necesidad de quejarse. ¡Ustedes jovencitos siempre tan inquietos! —la viejita arrendadora lo llevó hasta la puerta, Sasuke siguiéndola en algo así como un trance. —Gracias por tu ayuda —dijo mientras él se ponía sus sandalias ninja. —¡Nada más molesto que una luz parpadeante, déjame decirte!

Sasuke no mostró ningún indicio de haberla escuchado. Estuvo demasiado atrapado en sus propias agravaciones como para preocuparse de lo que su viejita arrendadora estaba diciendo mientras abandonaba el complejo de departamentos.

Ahora bañado en la misma luz que él había arreglado, Sasuke descubrió a sus piernas moverse por voluntad propia. No tuvo idea de a dónde exactamente quería ir, pero sí supo que no quería estar en los confines de su departamento—estar atrapado a solas con sus pensamientos.

Cualquier tipo de distracción sería bienvenida, decidió, incluso si era en la forma de los siempre exasperantes civiles de Konoha. El alivio, sin embargo, no fue hallado cuando la misma gente rodeándolo eran el objeto de su angustia. Cada rostro al que él como mucho miraba era grabado a fuego en su mente; una pequeña semilla de duda surgiendo casi al instante. No pudo evitar preguntarse si el hombre castaño que estaba con su familia tenía algún problema con su Clan o si la alegre mujer tratando de atraer clientes le había vendido alguna vez algo al Clan Uchiha.

Fue como si la irritación hubiera crecido diez veces mientras se dirigía a la calle principal—las calles ajetreadas con esos que salían en la tarde. Una familia yendo a cenar. Una pareja viejita dando una caminata. Hermanos caminando de regreso a casa luego de entrenar todo el día.

Fue una difícil escena para Sasuke de digerir.

Así que no lo hizo.

Girando casi por instinto en la siguiente calle, pronto se encontró en una calle menos poblada justo afuera del distrito de tiendas. Dando un vistazo a su alrededor, Sasuke frunció el entrecejo cuando reconoció el lago justo al frente.

Ahí solía haber más árboles, notó inconscientemente.

Habitualmente, se dirigió hacia el recién muelle construido. Sintió como si el símbolo del Clan Uchiha tras su espalda tomara su peso propio mientras más se acercaba al final. Sasuke fácilmente recordó las incontables horas que había pasado trabajando en el jutsu de su Clan mientras sus ojos se entrecerraban en la oscura superficie ondeante del lago—tejedores entrando y saliendo de la rota luz de luna lanzada por los árboles de alrededor, los juncos del lago y las totoras rozando contra el borde del muelle.

Todo era tan familiar y aun así sorprendentemente diferente.

Quizás era un atentado para recordar los suyos propios, pero Sasuke formó fácilmente los sellos de mano tan natural para él como respirar mientras acumulaba chakra en su pecho. En un simple aliento, el lago estuvo encendido con un katon. Las llamas reflejándose en orbes negros mientras bajaba la mano de su boca, Sasuke observó con cautivado interés mientras el jutsu morir con un ligero hiss.

Tan real y tan fugaz como las llamas, Sasuke escuchó la voz de su papá tan clara como si estuviera parado justo a un lado de él.

—De ahora en adelante, podrás portar la insignia de la familia sobre tu espalda sin vergüenza.

Fue como si cualquiera pensamiento que lo hubiera agobiado, torturado desde que había regresado a esta infernal aldea, colisionado dentro de él y enroscado por sus extremidades como cuando una fuertemente herida brotaba y sus manos se enroscaban; sus hombros tensándose y su espalda volviéndose rígida.

—¡Qué demonios se supone que haga! —murmuró casi con súplica. Era catártico, admitir su incertidumbre. Al mismo tiempo, sin embargo, lo dejaba con un sentimiento de desprecio a sí mismo—su estómago revolviéndose y su corazón sintiéndose repulsivamente pesado en su pecho.

Luego escuchó el aparentemente prolongado clll-ack, clll-ack, clll-ack de pasos al final del muelle. Sólo le tomó un segundo para saber quién era mientras el mundo a su alrededor regresaba con brusquedad a la vista.

Naruto siempre tuvo una irritante habilidad de aparecer cuando menos quería verlo.

—¡Oi, deja de presumir! —dijo Naruto alegremente cuando llegó a pararse a lado de Sasuke.

Sasuke bufó, deseando nada más que Naruto lo dejara en paz. Ignorar al rubio, sin embargo, consiguió poco para ganarle su soledad.

—Sabes, creo que entrenas suficiente para una persona —Naruto observó a Sasuke con duda—una engañosa fruncida sin interés no ocultó la inquisitiva mirada del rubio.

—¡Cuántas veces lo tengo que decir para que lo entiendas! —espetó Sasuke. —No somos amigos. Nada cambiará eso. ¡Así que deja de intentar!

Naruto frunció el entrecejo, su ceja juntándose con duda. Dando un vistazo por la colina hacia el camino, dijo, —Sabes, no puedo evitar preguntarme si las cosas hubieran resultado diferentes si hubiéramos hablado antes.

La mandíbula de Sasuke se apretó y estuvo a punto de decirle a Naruto bajo inciertos términos que era un estúpido idiota, pero el rubio no le dio la oportunidad cuando continuó, —Realmente me alegro de conocerte, Sasuke —los ojos de Sasuke se entrecerraron cuando Naruto lo miró con una inusitada expresión seria. —Sólo desearía no haber estado tan celosa antes. Quizás si no hubiera estado siempre enfocado en tratar de ser mejor que tú, hubiera entendido que realmente no éramos tan iguales como pensé. Ambos estábamos solos, pero tú tenías razón. No sabía lo que era perder a alguien, pero ya lo sé ahora. Entiendo tu dolor, Sasuke. Entiendo tu odio, pero destruir Konoha no arreglará nada. Todo lo que estarías haciendo sería esparcir ese odio.

Sasuke rechinó los dientes y en un destello de movimiento tomó el cuello de la playera de Naruto mientras comentaba de forma despectiva, —¡Esto no es de tu jodida incumbencia, así que CÁLLATE!

—Prometí que te ayudaría… —dijo Naruto rígidamente antes de que Sasuke lo soltara con un enojado empujón.

—¡Al hacer qué! —lo retó. —¡No seas tan idiota! ¡La única forma de liberar a mi Clan es cortando cada lazo con este jodido lugar! ¡Al deshacerse de todos lo que alguna vez degradaron al Clan Uchiha!

—¿Y realmente crees que todos en Konoha son culpables? —preguntó Naruto. Mirando a Sasuke directo a los ojos, dijo con reverencia, —Porque sólo he escuchado a la gente hablar con respeto para el Clan Uchiha—el genio clan ninja.

—No sabes nada —murmuró Sasuke cuando miró hacia el lago con incertidumbre grabada en la arruga entre sus cejas.

—Hay más de una forma para corregir las cosas —persistió Naruto.

—¡No! —Sasuke dirigió al instante una mirada fulminante a Naruto, su Sharingan ahora activo por voluntad propia. —¡No hay otra forma! ¡Sólo deja de hablar, cállate! ¡No sabes nada! ¡No entiendes ni una sola jodida cosa! ¡Nada los traerá de regreso, Naruto, nada! ¡Y no me sentaré y permitiré que sus muertes se queden sin castigar!

—Sólo piensa en esto, Sasuke…

—¡Ya lo hice! —gritó Sasuke, los pensamientos que habían estado circulando en su mente todo el día regresando con una venganza. —Yo… —hizo una pausa Sasuke, presionó sus labios y trató de ignorar su deteriorada convicción.

En verdad había estado pensando en su venganza, en todo. Eso era precisamente el problema.

—Un día, cuando no estés tan enojado, realmente creo que te arrepentirás —murmuró Naruto, su tono de simpatía tan sólo mosqueando a Sasuke aun más—fue el último empujón que lo hizo colapsar.

—¡DE LO ÚNICO QUE ME ARREPIENTO ES DE HABER MATADO A MI HERMANO!

Sasuke tomó una fuerte inhalada de aire, sus ojos ensanchándose con la confesión. La desesperación lo inundó al instante cuando la verdad de la declaración fue asimilada.

Había matado a su hermano.

No era un hecho que hubiera ignorado, pero se había permitido estar tan concentrado en su obsesión con la venganza que había conseguido extinguir la realidad de la muerte de Itachi—evitar el corazón del asunto.

—Sasuke…

La mandíbula de Sasuke se apretó dolorosamente fuerte cuando Naruto extendió una consoladora mano hacia su hombro. Furioso, se quitó la extremidad de un manotazo.

—¡Detente! Sólo… yo…

Sin importar a dónde mirara, todo lo que Sasuke podía ver era la sonrisa en el rostro de su hermano antes de que muriera—la sangre goteando de la alzada comisura de los labios de Itachi.

Sasuke sintió el dolor incrementarse dentro de él. Su estómago alojándose en su garganta, murmuró en silencio, —No lo sabía. Nunca me lo dijo. Pensé que…

Apretando los labios, Sasuke se giró antes de que otra palabra pudiera salir de su boca. Pudo sentir los ojos inquisitivos de Naruto en su espalda cuando dio pasos rígidos a través del muelle, el dolor inundándolo.

Sin embargo, no lo podía dejar escaparse, no lo dejaría. No todavía. No hasta que le diera a su familia la paz que se merecían. Sus puños se apretaron a sus costados, ojos cerrándose fuertemente y dientes apretados, Sasuke estaba temblando con las agudas emociones envolviéndolo—su agonía casi palpable en el silencio.

Ascendiendo las escaleras que dirigían al camino, Sasuke no estuvo exactamente seguro de qué lo había incentivado a mirar sobre su hombro hacia el muelle; Naruto todavía parado ahí, ojos azules encontrándose con los suyos con una fiera determinación. Lo que el rubio idiota probablemente quería hacer ver como una confirmación reiterada fue sólo burla para Sasuke, pero no ignoró la irritación. Le dio la bienvenida, la abrazó incluso, sobre la desesperación; cualquiera cosa era mejor que la desgarradora emoción.

Con nada más que una prominente mirada fruncida, Sasuke giró su cabeza al frente y metió sus puños en los bolsillo—no dándole otra mirada a Naruto.

Regresando hacia la sección residencial de Konoha, los ojos distantes de Sasuke estuvieron fijos en el camino. Frunció el entrecejo cuando la conversación se repitió en su mente. Un interminable círculo de palabras que deseó no haber escuchado—palabras que simplemente no podía ignorar.

'¿Realmente crees que todos en Konoha son culpables?'

Las palabras resonaron fuertemente en su mente. Era una pregunta tan simple, notó. Sí o no. No había engaño, no había un secreto oculto sobre eso. ¿Acaso no había decidido ya que Kazue y Fugaku eran inocentes a sus ojos? ¿Acaso no había decidido que su veterana arrendadora no era culpable de degradar el Clan Uchiha? Quizás podían ser sólo tres personas, pero eran tres personas cuya sangre no quería en sus manos… ¿pero cuánto peso tenían sus vidas contras las muchas otras incontables que manchaban el apellido Uchiha?

Girando en la siguiente esquina, pensó que esa pregunta había sido finalmente respondida. Creyó que sólo pudo ser el destino lo que lo hizo tropezarse con la escena que vio.

Dos chunin caminando por la calle principal de la que él había girado estaban hablando bastante fuera sobre la amenaza de la cuarta guerra ninja, una que había terminado prematuramente gracias a Naruto y a él. Su curiosidad sólo se espoleó más cuando mencionaron al Clan Uchiha.

No había logrado atrapar del todo lo que siguió, —No es sorprendente que fuera Uchiha Madara el que estuviera dirigiendo esta cosa, uno nunca…

Con sólo una muy buena suposición de lo que podría estar hablando de su Clan, Sasuke saltó hasta el techo más cercano, dispuesto en atraparlos deshonrando al Clan Uchiha—en probar que Naruto estaba equivocado.

Dispuesto en mantener la culpa apuntada hacia Konoha.

—Ya sé —respondió uno. —Uno no puede creer que Hokage-sama dejara entrar a Uchiha Sasuke a esta aldea. Nunca nada bueno ha venido del Clan Uchiha. Simplemente deberíamos cortar las de perder mientras llevamos la delantera.

—¿Qué esperabas? Él era el alumno de Hokage-sama. Todos vimos esto venir. Si realmente hubiéramos sido afortunados, él hubiera muerto junto a ese hermano traidor suyo.

—Sí, quizás —el hombre se encogió de hombros antes de agregar, —Sin embargo, todavía creo que debemos considerarnos afortunados de que se hubiera hecho siquiera cargo de Itachi. Siempre he dicho que sólo era cuestión de tiempo antes de que su lamentable trasero regresara y tratara de matar al resto de la aldea. Y no soy tan estúpido para pensar que no hubiera hecho un serio daño. Pudo haber sido alguien jodido, pero se necesita un serio poder para eliminar al Clan Uchiha.

La mirada fulminante de Sasuke sólo se volvió más amenazante cuando la conversación continuó. Luego de escuchar a los shinobi de segunda en la calle de abajo despedazar el nombre de su hermano, Sasuke sintió una desenfrenada furia dispersarse a través de él. Avivado por nada más que sus cegadoras emociones, Sasuke canalizó chakra sin fuerza alguna hasta su brazo. Olvidándose de los sellos de chakra, estuvo esperando el brillo familiar de luz no un ligero crujido cuando su mano tuvo un hormigueo.

—Tch.

Silenciosamente saltando de su percha en una azotea, Sasuke enroscó su puño alrededor de su Kusanagi—completamente decidido a matar a esos dos shinobi. Sin embargo, antes de que pudiera como mucho desenvainar su arma, un amenazador chasquido de los nudillos de alguien llamaron su atención.

Su cabeza haciendo un movimiento brusco al instante para identificar la fuente, Sasuke estuvo sorprendido de ver a Sakura quien tenía una furiosa mirada fulminante dirigida a los dos chunin. Sus manos enroscándose fuertemente a sus lados y sus brazos casi temblando del enojo, reflejó esa misma furia que estaba dispersándose a través de él.

Ambos chunin se detuvieron en seco, sus rostros tornándose blancos cuando observaron a la aprendiz de la Godaime. Curioso, Sasuke se adentró entre dos tiendas, ojos rojos perforando a través de la oscuridad mientras observaba a Sakura acercarse; sus pasos calmados, el clack – clack – clack de sus sandalias ninja repicando ominosamente.

En un cerrar de ojos, Sakura se había acercado y tomado del cuello de las playeras a ambos shinobis. Tirando a los hombres mayores hacia abajo para que así estuvieran a nivel con ella, Sakura escarmentó, —¡Idiotas ignorantes! —dando un vistazo a los dos, sus ojos jade perforando, dijo sombría, —¡No tienen absolutamente idea de lo que están hablando! ¡Uchiha Itachi sacrificó todo por Konoha! ¡Hizo más por esta aldea de lo que ustedes dos algunas vez sabrán! ¡Sin mencionar que ese mismo Clan que ustedes están insultando ayudó a construir a Konoha desde los cimientos! ¡Enserio necesito explicarles a ustedes idiotas que ellos son la mitad de la razón de porqué Konoha se precia de ser una de las cinco Grandes Aldeas Ninja! —dándole a cada uno una mordaz fulminada, Sakura amenazó, —Si escuchó que alguno de los dos se mofa como mucho del apellido Uchiha, puedo asegurarles personalmente que los estaré viendo en el hospital. ¡Queda claro!

Tragando, uno asintió mientras el otro balbuceaba, —S-sí, señora.

Cuando fueron liberados, ambos tropezaron ligeramente antes de rodear apresuradamente a Sakura—nada más que un vistazo abandonándolos.

Los ojos de Sasuke los siguieron hasta que desaparecieron al dar la vuelta en la siguiente esquina—su mano agarrando fuertemente el declive de la hoja todo el tiempo. Estaba seguro que hubiera dado caza a esos dos hombres y degollar sus gargantas si no hubiera sido por la enigmática forma de Sakura parada inmóvil ante él. La defensa de la kunoichi de Itachi, de su Clan, fue inesperada; tanto así, que Sasuke no tuvo idea de qué pensar.

Estaba consciente de que Naruto lo había perdonado y estaba más que dispuesto a darle la bienvenida de regreso a Konoha, pero no pensó que Sakura quisiera siquiera mirarlo y mucho menos defender a su familia después de todo lo que había ocurrido—después de haber estado completamente preparado para matarla.

No sólo preparado, notó con una desconcertada fruncida, sino completamente decidido a realizar esa acción. Pensando de regreso en sus atentados, Sasuke escasamente pudo recordar algún tipo de razón. Todo lo que pudo recordar fue esa burlona insignia de la hoja tan orgullosamente puesta sobre su cabeza—un agudo deseo de borrar esa petulante mirada de su rostro. Pensándolo ahora, Sasuke se dio cuenta que no había ni un sólo signo de petulancia en ella durante ese encuentro. Ella había estado llorando, había declarado que abandonaría a Konoha por él.

'Un día, cuando no estés tan enojado, realmente creo que te arrepentirás.'

La mandíbula de Sasuke se crispó cuando las palabras de Naruto emergieron, sus ojos entrecerrándose con agitación. ¿Estaría arrepintiéndose de la muerte de Sakura al momento? Liberando el agarre en su chokutō, Sasuke se preguntó si este momento hubiera siquiera llegado a pasar. ¿Qué tan diferente hubiera sido su pelea con Naruto si le hubiera quitado la vida a Sakura? ¿Qué tan diferente hubiera sido el castigo de Kakashi?

Saliendo de las sombras, los ojos de Sasuke se mantuvieron fijos en la borrosa figura de Sakura mientras la curiosidad adornaba su expresión—una diferente pregunta ante todo en su mente.

A pesar de todo lo que le había hecho, ¿por qué Sakura incluso estaría dispuesta, estaría interesada, en defender a su familia?


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Btw, no está editado este capítulo. Nop. La desesperación me ha ganado para subirlo antes de editarlo.

¿Se quejaban de la extensión de los capítulos? Pues aquí tienen.

Heh-well. Creí que nunca lo terminaría. Tan largo.

Además, algo pesado por el contenido. Uno de los capítulos con más trascendencia. Creo.

12 días después del último subido. Nada mal. Para lo floja que he andado. XD

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Oigan, hace tiempo me mostraron un artículo sobre por qué el sasusaku es posible. Y porqué no funcionarían otras parejas como el narusaku y el sasunaru. Está analizado de forma, a mi ver, bastante objetiva y pues quería compartirlo con ustedes. Está en inglés, pero traduje la primera parte y está en mi wordpress. Y el link a mi wordpress está en mi página principal. (:

Sólo por si quieren echarle un vistazo. Enserio está muy hermoso y muy inspirador:D

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¡Muchas gracias a todo aquel ser que lee esta historia! ¡Son unos verdaderos dulces de leche! (:

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En fin, ¿Alguien quiere una galleta o un sasupeluche de día de reyes?

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Sasuke-glamour off!