¿Hace cuanto que no actualiza este fic Safamantica? Han pasado 84 añ ¡Just Kidding! XD
Como avisé actualmente solo estoy en wattpad, quiero corregir y revisar mis fic's antes de actualizarlos aquí, este capítulo en particular me tomó tiempo así que espero no decepcionarlos después de tanta espera.
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—¿Vas a querer volver al pergamino, Akamaru-kun?— preguntó. Estaba sola en la habitación ya que los estudiantes le habían dado su espacio para descansar, era lo que necesitaba. Un fuerte y agudo latido dejó en claro las intenciones de Akamaru. Con el tiempo que habían pasado juntos Hinata había aprendido a comprender lo que él deseaba comunicar o al menos lo más cercano que podía ya que jamás sería tan acertado cómo Kiba lograba. — Supongo que está vez quieres pasar un tiempo en el exterior ¿verdad? Ha pasado mucho tiempo desde que decidiste firmar un contrato conmigo, y jamás deseaste quedarte afuera del pergamino nuevamente...—murmuró con agobio.
Dos toques suaves en la puerta hicieron que Hinata alzará la cabeza hacía donde provenía el sonido.
— Sensei...¿Puedo pasar?— reconoció la voz de Sakura que sonó tras la puerta, parada cerca de la ventana abierta Hinata el frío helado y dedujo que era de noche al no sentir ningún cálido rayo de sol calentar su piel.
—Adelante—permitió.
Escuchó la puerta rechinar con lentitud y luego unos pasos casi imperceptibles que sonaban demasiado cautelosos, cómo si la persona quisiera pasar desapercibida, luego la puerta volvió a cerrarse. Hinata trataba de oír atentamente para imaginar que sucedía pero ninguna idea le venía en mente, no imaginaba que su estudiante con el más fuerte carácter estuviera apoyada con la espalda en la puerta mirando sus propios pies.
—Sensei yo... —reconoció la voz de Sakura pero no comprendió ese tono que poseía, tan triste y resignado — Lo siento tanto...Si tan sólo hubiera sido un poco más fuerte cómo ellos lo son quizás...Podría haber aguantando más tiempo...y no tendrías que haber usado ese doujutsu tan peligroso y así no...— balbuceando cómo no había imaginado oírla nunca Hinata se mostró sorprendida pero luego suavizó su expresión comprendiendo su actitud.
— Sakura — la voz seria de su sensei la hizo sobresaltarse y callarse de inmediato.
— ¿S-sí? — cuestionó al ver que la mayor no decía nada por un buen tiempo, solamente permanecía con el rostro expuesto a la brisa nocturna.
—¿Quieres oír una historia? — preguntó causando confusión en la pelirosa.
— Eh...Sí —murmuró titubeante sin estar muy segura pero curiosa del repentino cambio de asunto, un largo silencio siguió antes de que Hinata lo rompiera.
— Yo también estuve enamorada a tu edad — confesó la peliazul aparentando cambiar el rumo de la conversación. Sakura alzó bruscamente la cabeza y la encaró sorprendida mientras con lentitud se acercaba a su maestra— Dos veces — reveló con un risa divertida al recordar eso, la pelirosa ensanchó los ojos impresionada ya que no había esperado que se hubiera enamorado dos veces pero la miró confundida al no entender a que venía eso de repente.
—¿Dos veces sensei? — preguntó con curiosidad poniéndose al lado de la mayor con las manos apoyadas en el umbral de la ventana.
La mayor, con una sonrisa comprensiva en los labios, asintió tranquilamente, luego volteó su rostro hacía la pelirosa a su lado aunque no pudiera verla y sólo siguiendo su voz.
— Antes de caer enamorada, existió un chico que fue mi guía...
*Flash Back*
— ¿¡Entraste a la academia!? — la voz estridente sobresaltó a la pequeña peliazul, sentada sobre el banco del parque, con las mejillas coloreadas y el rostro cabizbajo ella asintió vacilante.
Hinata se había acercado a él al ver las heridas que tenía en el rostro que fueron tratadas cómo siempre por Rin Nohara, o cómo la misma pedía que la llamará, "Rin-oneesan". El pelinegro rápidamente le explicó que había hecho un trabajo genial protegiendo a sus compañeros de equipo y salvando el trasero de Kakashi, Hinata sabía que alardeaba pero no le molestó para nada, al contrario le divirtió cómo una niña de 6 años que era, entonces con el tema de las batallas terminaron en la noticia de que ella acababa de ingresar a la academia, aunque ocultó la parte en que fue obligada por el clan a entrar a temprana edad a diferencia de los demás.
La ojiperla ensanchó los ojos al ser alzada del banco por un par de manos fuertes y vio asombrada que Obito le sonreía animado mientras la sostenía de la cintura en el aire.
—¡Ah! Entonces desde ahora tendrás que llamarme senpai Hinata-chan — declaró sonriendo abiertamente girándola en es aire y sobresaltando a la pequeña que sostenía su propia falda rosada para que esta no expusiera su ropa interior.
—¡O-O-Obito-senpai!— chilló ruborizada con los ojos bien cerrados alegrando al azabache.
—Sí, así debes llamarme Hinata-chan — contestó.
—No, O-Obito-se-senpai, por favor, bá-bájeme me mareo — esclareció ya que después de tantas vueltas sus ojos se hacían un remolino, Obito se detuvo y parpadeó.
—¡Oh! ¡Lo siento! —se disculpó alarmado al comprender, bajando a la niña delicadamente que tambaleó mareada hacía atrás y luego sacudió su cabeza para recobrar los sentidos, Obito sonrió resignado con ternura por la escena. — Mira Hinata-chan— la mencionada alzó la cabeza aturdida y lo encaró con interés mientras recuperaba los sentidos —¿Ves ese monte?—preguntó señalando hacía atrás de su cabeza en donde los rostros de los Hokage se mostraban iluminados por los rayos de sol del atardecer — Un día, mi rostro estará en ese lugar — aseguró a la pequeña con una sonrisa confiada antes de voltear a verla —Pero antes de eso tengo que demostrar mi valor para —Y tu tendrás un equipo y formaras lazos importantes por el camino, demostrarás lo valiosa que eres y protegerás la aldea con tu fuerza y yo estaré ahí para guiarte — Me alegro por ti Hinata-chan, pero cuando lo hagas, no te olvides de trabajar en equipo, y siempre ve por el equipo primero. No te preocupes en romper una regla o dos —él rió rascando su cabeza y luego se puso serio — Porque los que abandonan a sus amigos jamás serán verdaderos ninjas, son menos que la basura.
Hinata ensanchó los ojos y esas palabras quedaron grabadas en su alma.
[...]
Fue a mediados de la Tercera Guerra Ninja.
Hinata lo esperaba en la entrada de la aldea, con un pequeño paraguas rojo adecuado para su tamaño, a su lado, Ko Hyuga, su guardián le sostenía la mano mientras en la otra tenía su propio paraguas, había intentado convencerla de que esperará al otro día cuando la lluvia parará para encontrarse con su amigo pero cuando falló en convencerla decidió acompañarla antes de que ella decidiera escapar debajo de sus narices e ir esperar sola. La lluvia no era suficiente para amenizar el entusiasmo y nerviosismo de la peliazul, que sólo aumentó al ver la silueta del equipo Minato regresando en el horizonte.
Solo que no reconoció la silueta de Obito, y aunque achicó los ojos y dio vacilantes pasos hacía adelante soltando la mano de su protector no lo avistó en ninguna parte y eso la preocupó.
Fue por un impulso y un mal presentimiento que salió corriendo hacía ellos a pesar de su guardián llamó por su nombre y le gritó que no saliera bajo la lluvia.
El paraguas rojo escapó de sus dedos cortos y ella siquiera se dio cuenta, incluso cuando las gotas frías empezaron a mojar su cabellos y enfriar su rostro Hinata no volvió para recogerlo sólo corrió lo más rápido que podía hasta los recién llegados que entraban con pasos pesados y tan lentos que mal parecían moverse.
Minato la vio con tristeza y por la lluvia Hinata no sabría definir si de sus ojos caían lágrimas o era la lluvia que le lavaba el rostro. Asustada vio a Rin, una chica que fue casi cómo una hermana mayor que ahora la miraba con pesadumbre y agonía, sus ojos estaban rojos y Hinata pensó que se veían dolorosos y que le debían de arder de tan secos que aparentaban, por último miró al chico con quien mantenía una pacífica relación sin muchos intercambios de comunicación y por alguna razón fue a él a quien se dirigió, sorprendida al ver el Sharingan en su ojo cortado recientemente cicatrizado y la mirada muerta que tenía en su rostro cuando entre la lluvia distinguió una pesada lágrima escurriendo de ese ojo carmesí Hinata tembló con un pésimo sentimiento.
—¿Do-donde está Obito-senpai? —preguntó esperanzada, cómo si de pronto fuera a aparecer desde atrás de ellos con un salto gritando "Sorpresa, te asuste ¿verdad?''.
Rin la miró tensa, enmudecida y bajó la mirada hacía un lado cerrando los ojos hasta empezar a sollozar, su respuesta aunque clara no fue suficiente para Hinata, ella no quería creer en la obvio respuesta. Miró al sensei, Minato Namikaze y notó cómo él la miraba con compasión y sin ser capaz de contestarle a la pequeña niña y ver cómo ella se rompía esquivó la mirada negando con la cabeza.
Cómo futura ninja, cómo heredera del clan y conocedora del destino que le esperaba a los shinobis porque ella misma estaría destinada a correr esos riesgos supo que no había forma de cambiar la realidad y negarlo era en vano.
Obito no había regresado con ellos, porque había muerto en batalla.
Cayó de rodillas en el suelo embarrado, rendida cómo si le extrajeran el alma, los presentes se asustaron y Hinata con el rostro hacía arriba, sin importarse con la lluvia fría que golpeaba con furia su piel ocultando las lágrimas empezó a llorar, su sonido fue ahogado por las gruesas gotas.
Kakashi frente a ella observó su dolor transmitido a los cielos, sorprendido con el fervor con el que gritaba y rompía su propia garganta por el llanto, ella no simplemente lloraba, demostraba arrodillada en el suelo con los brazos pendidos a su lado y el rostro hacía las nubes que estaba rogando, rogando para que Obito estuviera ahí.
Se dejó caer arrodillado frente a ella y abrazó ese pequeño y tembloroso cuerpo contra él con las fuerzas que tenía, comprendió su dolor ya que sentía lo mismo, por eso trató de reconfortarla porque era lo que él mismo necesitaba, se reconfortaba a sí al llorar junto a ella. La escondió entre sus brazos cómo si la protegiera mientras apoyaba su mentón en los hombros diminutos siendo bañados por la lluvia.
[...]
Semanas después presenció otro funeral.
El de Rin-oneesan.
Hinata no preguntó cómo sucedió aun a su corta edad tenía la madurez de saber que no tenía la fuerza suficiente para descubrir cómo fue el último aliento de Rin Nohara, sin embargo, mientras trataba de mantenerse en pie y mostrar fortaleza porque sabía que era lo que Rin-oneesan, y Obito desearían, notó el hábito que Kakashi obtuvo después de la muerte de Rin, constantemente se lavaba las manos hasta que la sangre saliera de ellas y lloraba.
Cuando por fin el funeral fue realizado, aun a metros de distancia de él, ante sus ojos no escapó cómo las manos del Hatake temblaban compulsivas.
Con una expresión de comprensión, compartiendo el mismo sentimiento que él, Hinata se aventuró entre los adultos hasta detenerse al lado del peliplata que siquiera se dio cuenta de su presencia.
Del equipo 7 Kakashi era con quien menos había hablado hasta ahora, a penas se saludaban cuando él venía a buscar a Obito para una misión pero aun cuando no compartían un lazo sus sentimientos de angustia y desolación estaban sincronizados. Sin palabras Hinata lo comprendía a él, eso le dio la valentía para tomar entre su pequeña mano la del peliplata.
Kakashi se tensó y la encaró sorprendido mientras Hinata aun miraba con pesadumbre la tumba de los héroes caídos. Por un largo tiempo la observó en silencio con los ojos enrojecidos y secos por el llanto y luego volvió su vista al suelo correspondiendo el agarre.
En ese momento Kakashi guardó silencio pero fue cómo si se llevará consigo la sensación insoportable de recordar cómo había atravesado aquel frágil cuerpo, por eso se sintió eternamente agradecido de que Hinata hubiera hecho eso.
Gracias a ella sus manos habían dejado de temblar.
[...]
Las batallas debido a la disminución del poder nacional, seguían sin anunció de un posible fin, el reinado de las Cinco Grandes Naciones Shinobi se estaba desmoronando. A lo largo de sus fronteras, las escaramuzas con naciones más pequeñas estallaban todo el tiempo. La guerra prolongada extendió sus fuegos a lo largo y ancho, hasta que finalmente se convirtió en la Tercera Guerra Mundial.
Esta guerra se convirtió en una sin precedentes en cuanto a desgaste, atormentando a todas las naciones con un corto poder militar. Ni siquiera sin excluir a una gran potencia como Konoha, niños muy pequeños, algunos de los cuales a penas habían salido de la Academia, fueron arrojados a los campos de batalla, eventualmente perdiendo sus cortas vidas durante la guerra y en medio a esa catástrofe, antes de ser enviada cómo una de las kunoichi's en batalla a sus cumplido ocho años Hinata fue testigo de una catástrofe que debilitó a Konoha.
Despertó en medio a la noche tras oír un estallido que la hizo levantar asustada de la cama. En la oscuridad de su alcoba saltó de su cama y corrió hasta la ventana poniéndose de puntitas para alcanzar a ver a afuera.
Explosiones de luces alumbraban a cada instante su habitación y su rostro con sonidos ensordecedores que eran ahogados por la ventana cerrada, protegiendo sus oídos de los sonidos del exterior, jadeó cuando vio a lo lejos lo que parecía una enorme bestia con nueve colas pero no tuvo tiempo de saber si era su mente adormilada o la realidad lo que veía.
—¡Hinata! — la mencionada se sobresaltó y volteó alarmada hacía la puerta que había sido abierta de un azote por su madre.
—Kaa-san, ¿que está sucediendo?— preguntó alejándose de la ventana y corriendo en dirección a su madre, que se acuclillaba en el suelo con una bebé en brazos, era Hanabi su hermanita, cubierta por un manto mientras lloraba por los ruídos que la habían despertado.
Su madre la miró con una expresión ilegible y luego sonrió imperceptible, dejándola confundida y asustada ya que sintió que era una sonrisa despedida.
—Escucha Hinata, quiero que cuides a tu hermana...tu padre, está en una importante reunión junto a Fugaku Uchiha en otra región y yo...—hizo una pausa mientras le entregaba a Hanabi y Hinata la tomaba entre sus brazos con cuidado y el mayor recelo del mundo temiendo dejarla caer—Hinata, las mujeres necesitamos ser fuertes y proteger a nuestros seres queridos con todo lo que tenemos por eso...— dejando de mirar a su hermana en sus brazos Hinata encaró con temor a su madre y luego se tensó, sorprendida cuando activando su Byakugan su madre concentró chakra en la palma de sus manos pero diferente a usual no era azul sino púrpura — Voy a confiarte un secreto...Y espero me perdones y recuerdes que las amo a ambas...
Hinata retrocedió al ver que su madre iba a tocarla con las palmas cubiertas de chakra.
—Kaa-san, no entiendo, ¿que sucede? Me estás asustando...— confesó abrazando a su hermanita con la fuerza que tenía.
Su madre sonrió y le sostuvo con suavidad la coronilla, después de eso Hinata no tenía recuerdo alguno de que sucedió, despertó sobre su cama y si no fuera porque Hanabi estaba ahí con ella estaría segura de que había sido un sueño.
Horas después de buscar desesperada a su madre dejando a Hanabi a cuidados de una sirvienta, se perdió en medio a la aldea destruida, casi no reconocía en donde estaba y fue traumático presenciar los cadáveres siendo llevados por los los shinobis sobrevivientes.
Cuando finalmente la encontró deseó no haberlo hecho.
Comprendió entonces que había querido decir la noche anterior.
" — Las mujeres necesitamos ser fuertes y proteger a nuestros seres queridos con todo lo que tenemos."
El funeral fue en respeto a cientos de shinobis que cayeron ese día pero quedó marcada principalmente por tres muertes en específico le dolía cómo si la oprimieran sin compasión, sus piernas se sentían débiles y no sentía su propio pulso al ver en la piedra grabados esos nombre.
Minato Namikaze, Kushina Uzumaki; Hitomi Hyuga.
Mientras observaban el funeral las manos de Kakashi y Hinata se juntaron, cómo la última vez, para darse fuerzas el uno al otro por que en ese momento se tenían a ellos.
[...]
La guerra obligó a que los ninjas recién ingresados fueran enviados a campo de batalla sin preparación alguna y aun siendo niños. Hinata estaba incluida en la categoría de ninjas que participaron de la guerra pero al contrario de los desafortunados niños que fueron lanzados sin preparación adecuada Hinata fue entrenada para la guerra.
—¿Equipo secreto? — preguntó vacilante hacía el Hokage, la oficina estaba oscura y estaban a solas, la única iluminación que entraba por la ventana era la de la luna en el cielo parcialmente nublado.
El Hokage con las codos apoyados en la mesa asintió, su rostro expresaba debilidad e impotencia, la muerte de Minato había sido un duro golpe y la muerte de cientos de sus ninjas, incluidos niños era una roca sobre sus hombros, rara vez se encontraba en su oficina ya que constantemente estaba en campo de batalla.
—Sabrás que toda la Academia ya está en campo de batalla pero tu...quiero que formes parte del equipo Kurenai, su objetivo será el de recolectar información — amenizó con nerviosismo el mayor y Hinata no dejó pasar desapercibido eso. Ella encaró el suelo con su pequeño cuerpo rígido, el ambiente le era tan denso.
— Hokage-sama...no...no hay necesidad de que me oculte que vamos a infiltrarnos en bases enemigas...— avisó.
El Hokage la vio impresionado y luego suavizó la mirada, además de ser una Hyuga
— Dicen que los niños son los que aprenden más rápido...— murmuró con tristeza el Hokage ocultando su rostro con el sombrero.
Hinata no contestó, igual que él permanecía con la cabeza gacha.
Muerte tras muerte de sus seres queridos ella había aprendido lecciones en un corto período de tiempo que le grabaron un huella imborrable. Decidida a cumplir las palabras de su madre aceptó la oferta.
Fue donde conoció mas a fondo a Kiba Inuzuka, su compañero de equipo.
*Fin del Flash Back*
—Con el estallo de la guerra muchos shinobis entrantes no tuvieron la oportunidad de tener equipos designados, pero durante los primeros días ya me había encontrado con él, sólo que jamás le había prestado más atención de la debida. Un niño alegre que destacaba era todo lo que sabía sobre él pero cuando los equipos fueron designados y él fue uno de los integrantes de mi equipo... — la voz de su maestra sonaba tranquila mientras relataba
" — Saben porque están aquí, ¿verdad? Y si no lo hacen se los diré, para detener una guerra. Y van a morir en medio a la misión a menos que estén preparados.— declaró sin rodeos la maestra designada al equipo, sus ojos intimidaban y su postura era imponente, los encaraba cómo si no fuera a verlos el día de mañana, cómo si no valiera el esfuerzo siquiera saber sus nombres porque de cualquier forma no sobrevivirí no quiso demostrarlo, pero temía y en medio a su propio temor la voz de él sobresalió.
—¡Ja! Entonces estoy es para mi. Estoy más que preparado para volver el día de mañana y ser conocido cómo un héroe.— su declaración fue fuerte y clara, sin vacilo y con una confianza que Hinata envidió desde el momento que puso los ojos sobre el chico a su lado, que por primera vez prestaba atención en su presencia. Todos voltearon a verlo. La mayor lo encaró arqueando a la perfección la ceja.
— Pareces muy seguro de eso muchacho. — contestó. De la chamarra entreabierta del castaño un pequeño can se mostró al tiempo que la sonrisa de éste se alargaba de mejilla a mejilla, creando pequeñas comillas en los costados de sus labios y entrecerrando sus ojos de una manera que sus ojos café tan profundos se suavizaron.
— Claro, por que esta viendo frente a usted al próximo Hokage y su fiel mascota — proclamó provocando que Hinata ensanchará los ojos y sintiera su latir fallar al recordar a Obito.
La maestra en cambio le sonrió con sarcasmo.
— ¿A sí? Es un objetivo muy grande pequeño, ¿para que quieres ser el Hokage? — cuestionó descruzando los brazos y demostrando con su lenguaje corporal que su interés había sido despertado.
— Pues, para promover el día del perro. — profesó encogiéndose de hombros siendo acompañado por un ladrido afirmativo de blanco cachorro.
Y así, por primera vez en ese círculo vicioso de guerra tras guerra, de sentimientos amargos de perdidas y temores de ser el próximo en esa sala no estallaron más que risas, y entre ellas Hinata jamás se había sentido tan relajada.
Fue cómo si hubiera llevado todos sus miedos.
Mientras su risa, que trataba de ocultar cubriendo con su mano, se detenía Hinata temblaba ligeramente y inconsciente volteó a verlo por el rabillo del ojo. Se tensó cuando notó que él ya la estaba mirando de reojo, y cuando sus miradas se cruzaron él deshizo su expresión seria y le sonrió de lado, guiñéndole el ojo de forma cómplice. Ella ruborizó y sin palabras percibió que aunque lo había dicho en un tono serio lo hecho a propósito con el fin de relajar ese denso ambiente en esa sala."
—Su presencia trajo a los días grises de mísera colores, cómo si cargar consigo un arcoíris entero. Era el primero en meterse en problemas en los entrenamientos especiales y sus escándalos provocaban a nuestra maestra hasta agotarla, pero fue gracias a él que encaramos nuestras misiones con valentía en vez de temor.
— No entiendo porqué habla de él en el pasado— habían dejado de estar en la ventana por el sereno frío de la noche y Sakura se había ofrecido para arreglar la vendas de su maestra sentándola en el borde de la cama, pero se detuvo unos segundos para preguntar esa duda que la molestaba, volviendo rápidamente a su labor.
Cuando las vendas fueron retiradas los ojos cristalinos de su maestra no veían nada pero la encaraban cómo si pudieran traspasarle el alma, por eso Sakura sentía que ella si veía algo.
Sentía que veía el pasado cómo si lo estuviera viviendo nuevamente.
— Fue en una misión para lograr un tratado de paz. Fuimos objetivos de una emboscada y yo...no pude matar al enemigo, mi titubeo puso en riesgo la misión...
" Hinata no estaba preparada para morir y mucho menos para matar.
Jamás había lamentado tanto el ser compasiva y ver en cada uno la oportunidad de redimirse. Obito le había dejado la lección de que debía proteger a su equipo, las consecuencias no importaban, sin embargo Hinata no estaba segura de que haría Obito en su lugar.
Para un shinobi arrebatar otra vida era parte del oficio, entonces mientras veía el temor en los ojos del enemigo atado frente a ella se preguntó si no matarlo la haría menos shinobi.
— No...No puedo hacerlo...— confesó retrocediendo mientras los demás cuidaban cada uno de un enemigo, su equipo de espaldas a ella volteó a verla por sobre el hombro,sabía que era su deber pero necesitaba una excusa para encubrir su debilidad — ...¡Somos sólo un equipo de rastreo, nuestro objetivo es recolectar información! — declaró dándole la espalda al enemigo y volteando a excusarse con su maestra — Yo...¡no puedo matarlo! — las lágrimas caían a la tierra mojada por la actual tormenta mientras sus manos temblaban sosteniendo el kunai hasta que resignada lo dejó caer al suelo agachando la cabeza.
Oyó sus compañeros y la voz femenina junto a un ladrido gritando su nombre.
Sintió una ráfaga pasar de viento pasar de ella y fue cómo si el tiempo pasara en cámara lenta sola Cuando alzó la mirada vio la sangre siendo salpicada y la mayor jounin y maestra que conoció morir frente a sus ojos.
El enemigo que ella dejó escapar y el que su maestra estaba tratando de arrancar información se había unido para atacarla aprovechando que ésta estaba distraída en las palabras de su estudiante.
El error resultó en una masacre de la cual a penas del equipo especial Hinata fue la única que se salvó, sin oportunidad de siquiera asimilar lo que había sucedido.
Su mente se había paralizado cuando ella incapaz de moverse fue protegida por la persona que más amaba, a cambio de la vida de ésta.
Mientras el cuerpo de Kiba caía frente a ella, cerrando sus ojos después de escupir sangre fue cuando sus ojos pálidos le enviaron una descarga de dolor, pulsando desde adentro seguido de dolorosos martillazos en su sien.
En ese momento sus ojos había dejado de ser lavanda para adquirir un débil tono azulado y ver más halla de lo que veía normalmente.
No contaría a nadie lo que sucedió en esa fracción de tiempo perdido, su mente se había nublado y para cuando sus demonios internos se sintieron satisfechos se dio cuenta que en el campo de batalla solo restaba ella con vida porque ella había matado a todos los que se atrevieron a poner un dedo sobre su enemigo. Salpicada con sangre ajena sostenía en sus manos un espada desconocida, seguramente de uno de los enemigos, y observaba la tierra húmeda pintada de rojo.
— Hi...Hinata. — en medio al trance oyó la voz entrecortada de Kiba y sobresaltada volteó hacía atrás para verlo tratando de levantarse.
— ¡Kiba-kun! — ella exclamó y asustada corrió hasta él, con una dosis de alivio y esperanza en oírlo imaginando que aun había posibilidad de salvarlo, con delicadeza y dificultad lo hizo sentarse mientras lo sostenía por la espalda, sin preocuparse con la sangre que ahora lo manchaba también a él, de cualquier manera no veía con claridad sino que su visión estaba nublada y débil — N-no no te preocupes seguramente los refuerzos no tardaran en venir, y tratará tus heridas y las de sensei y Shino-kun también...solo debes resistir un poco ne? — balbuceaba sonriendo con nerviosismo y si humor, tratando de tranquilzarlo cuando era ella quien necesitaba calmarse.
— Hinata, esto ...no puede ser curado. — le cortó y aunque Hinata veía frente a ella el estado de su cuerpo, siguió sonriendo cómo si no le creyera y éste solo bromeará, pero las lágrimas que de sus ojos resbalaron le hicieron imposible mantener esa temblorosa sonrisa en el rostro y fue remplazada por una mueca de dolor.
Hinata creyó que su visión se borraba por culpa de las lágrimas.
— No puedes rendirte aun...Kiba-kun...yo aun...no he dicho que...aun no te di el regalo de...— fue interrumpida por la sonrisa manchada de sangre pero llena de espíritu como ella creía que solo él poseía.
— Hinata, yo ya lo sé— confesó— Porque me siento de la misma manera por ti — le aseguró provocando que Hinata no pudiera pronunciar una sola palabra en respuesta ante la sorpresa — Y lo único que lamento es...no habértelo dicho antes, por eso quiero que seas tu quien cuide a me compañero, Akamaru, no quiero que sea nadie del clan, Hinata yo... en verdad ...
Estaba tan concentrada en sus palabras que poco se dio cuenta de que la cercanía entre ellos disminuía. Fue un beso fugaz con sabor metálico y una mezcla de lluvia y granos de tierra mojada, cuando sus labios se rozaron rápidamente se separaron ya que Kiba al cerrar los ojos y sentir los labios resecos pero cálidos contra los suyos, se rindió en la batalla interna que sufría y cayó inerte sobre el hombro de Hinata.
[...]
Cuando despertó imaginó que tenía vendas gruesas sobre los ojos ya que sabía que había abierto los párpados pero aun así no veía nada.
Sus ojos fueron revisados con una linterna de bolsillo por la doctora.
— Soy Tsunade, me escuchas ¿no es así? — cuestionó y débilmente Hinata asintió. — Has perdido tu visión, seguramente por el uso excesivo del Byakugan. Las buenas noticias son estarás tu visión volverá en dos días, cómo ya has pasado cinco días inconsciente, y que la misión por el tratado de paz fue un éxito, sin duda serán recordados cómo héroes pero tu equipo...
— ¿Puede alguien llevarme? — Hinata la cortó, sentada sobre la camilla con la cabeza gacha y las manos arrugando las sábanas en su regazo.
— ¿Qué? — la mayor la encaró confundida.
—Han hecho el funeral a mi equipo ¿verdad? — cuestionó — Necesito visitarlos. — declaró.
— Yo lo haré.
Hinata reconoció la voz de inmediato y volteó el rostro hacía un rincón de la habitación de donde provenía la voz, sin saber que ahí Kakashi permanecía con los brazos cruzados apoyando la espalda en la pared justo al lado de la ventana entreabierta. Tsunade lo observó desapoyarse de la pared y acercarse lentamente a la camilla.
— ¿Hatake-san?— cuestionó Hinata extrañada el oírlo en su habitación.
—Él fue el responsable en traerte su equipo había sido enviado cómo refuerzo al ver que se tardaban — explicó la rubia antes de suspirar — La dejo en tus manos Kakashi, vayan que cuando su familia regrese les avisaré que ha despertado — declaró Tsunade.
El peliplata asintió y ayudó a la peliazul a bajar de la camilla.
Aun con la ropa de hospital Hinata se dejó guiar a la tumba de los héroes caídos en batalla, toco la piedra y hablo con ella como si fuera con equipo que estuviera hablando y cuando sus piernas no soportaron su propio peso, cuando el sentimiento amargo se transformó en ácido y cuando por fin sus ojos ciegos vieron la cruda realidad como nunca la habia visto antes las lágrimas fluyeron y Kakashi la oculto entre sus brazos.
— Hatake-san yo...
— Creo que ya hemos empapado demasiado la camisa el uno del otro para seguir tratándonos con formalidades.
Con el rostro oculto en el torso del peliplata Hinata sonrió agridulce, sabía que no era una broma para levantar sus ánimos tampoco una reprimenda, simplemente un hecho que le recordaban que ambos habían compartido suficiente para seguir con los apellidos.
— Kakashi-kun...— el mencionado ensanchó los ojos y sin precedentes sus mejillas ruborizaron en un pálido rosado, no había esperado que lo obedeciera tan pronto, pero el rubor bajo cuando la chica entre sus brazos terminó la frase — Necesito un favor, quiero unirme a las fuerzas ANBU."
— Semanas después de la misión, y de que recuperará mis heridas junto a Akamaru-kun en el hospital fue cuando tuve el valor de visitar a la familia Inuzuka. Los perros de ese clan son fieles a sus dueños hasta la muerte y no aceptan pertenecer a nadie más cuando su dueño fallece, pero cómo último pedido de Kiba-kun...Akamaru-kun y yo firmamos un contrato —al oír su nombre el perro blanco recostado en un rincón de la habitación, sobre una alfombra, ladró.
Cómo no pertenecía al clan Inuzuka la única forma de que Akamaru le perteneciera sería firmando un contrato que fue aceptado por el propio perro, pero eso no lo obligaba a estar dentro de los pergaminos. Hinata sabía que le era doloroso a Akamaru permanecer en el mundo cuando su dueño ya se había ido, por lo que éste prefería permanecer dentro del pergamino, inconsciente de la realidad, y que ahora decidiera permanecer afuera le era extraño y era una pena para ella no poder saber que pensaba el blanco perro.
Oyó la voz de su estudiante y dejó de encarar hacía donde suponía estaba Akamaru, volteando el rostro hacía al frente, donde Sakura estaba parada a escasos centímetros mientras ella estaba sentada en el borde de la cama, haciendo que Sakura en estos momentos estuviera más alta que ella.
— Sensei yo...— Sakura no supo que decir, no encontraba las palabras para confortar el dolor que su sensei había de sentir por dentro y sabía que lo que dijera no sería jamás sería suficiente.
— No fue una historia de romance de ensueño, pero me los que en mi vida se han ido fueron lo que más me dieron lecciones, y esas lecciones quiero pasártelas a ti. Son unos chicos impulsivos Sakura-san, se dejan llevar y comenten errores. Por eso voy a enseñarte...—sin terminar su frase tomó entre sus manos las pequeñas manos de Sakura y ésta embobada siguiendo cada paso ensanchó los ojos cuando el chakra verde cubrió la mano de ambas— La Palma mística, porque confío que tu le cuidarás las espaldas. — le confió su maestra con una sonrisa y confianza que le llego hasta el alma.— Ya que nosotras las mujeres debemos ser fuertes y proteger a nuestros seres queridos con todo lo que tenemos.
Su corazón falló en ese momento y sus pómulos colorearon.
— ¡Lo-Lo haré sensei!— prometió exaltada , la mayor rió divertida y aun embobada, Sakura pensó que era una bonita melodía. Cuando sus manos fueron lentamente soltadas y el chakra dejó de cubrilas tuvo la sensación de vacío e insatisfacción. Confusa encaró sus propias manos que aun cálidas creyó que se había sentido mejor cuando éstas estaban siendo sostenidas por las manos delicadas pero confiables de su sensei, encogiéndose de hombros y poniendo sus manos tras su espalda algo frustrada suspiró para luego recordar que aun había un enorme punto en blanco en esa historia—¡Espere! No ha dicho quien fue su segundo amor aun —recordó la pelirosa.
Hinata parpadeó.
—¿No lo hice? — respondió fingiendo inocencia. Sakura asintió varias veces impaciente y divertida Hinata rió, luego llevó el dedo índice frente a su boca cómo indicando silencio — Es un secreto, pero te lo diré si aprendes la palma mística antes de los exámenes Chunin.
Horas después.
—Voy a quedarme, 'ttebayo.
—No. — recibió como contestación por parte del Uchiha.
—Entonces puedo hacerlo yo, Sasuke-kun —aseguró Sakura empujando a Naruto — Me quedaré a cuidarla y ustedes pueden irse con Tazuna— dijo determinada con sinceridad, aun así Sasuke negó.
Los tres estaban parados en el pasillo, Sasuke de brazos cruzados impedía el pase a la habitación de Hinata al estar parado frente a la puerta, Sakura y Naruto estaban frente a él decidiendo quien iba a quedarse para ayudar a la sensei.
—Yo lo haré— declaró autoritario el azabache haciendo que ambos lo encararan sorprendidos.
— ¿Por qué no puedo ser yo y debes quedarte tu? — reclamó el rubio entrecerrando los ojos hacía Sasuke. El Uchiha frunció el ceño molesto con lo poco cooperativo que era el Uzumaki, y aunque él también se preguntaba "¿Y tu por qué te quieres quedar con ella?" no quería tener que explicarse por lo que tampoco le preguntó a Naruto sus razones de decidir quedarse.
—Por que eres un escandaloso y estorbarías más que ayudar —puntuó Sakura salvándolo a Sasuke sin saber de tener que contestar.
— ¿Eh? Pero entonces ¿porque el bastardo? El contagiaría a Hinata-sensei con su malhumor, de verás — refutó el Uzumaki hacía Sakura.
—La cuidaré yo Naruto... — gruñó Sasuke a punto de defenderse de esa acusación sin embargo no tuvo la oportunidad ya que la puerta de la habitación se abrió justo en ese momento.
—Chicos, cálmense ,por favor, no quieren provocar un alboroto en la casa de un cliente ¿verdad?— preguntó con una tranquilidad y sutileza que dejó al rubio a la Haruno avergonzados de su actitud. Sasuke en cambio se mantenía estático sin atreverse a mover un centímetro de su cuerpo, podía sentir en su espalda el calor corporal que su sensei trasmitía de tan cerca se encontraba y eso por alguna razón lo hizo contener su propio aliento. — No creo que haya inconvenientes el día de hoy, sin enemigos no hay peligros así que no hay de preocuparse, pero por precaución Naruto-kun y Sakura-san acompañaran a Tazuna-san, y me volverán para avisarme si algo sucede — ordenó con delicadeza la maestra.
—¿Y Sasuke? — cuestionó Naruto y Sakura lo fusiló por la falta de respeto y lo indiscreto que era pero agradeció internamente porque también quería saberlo, el Uchiha estaba igual de curioso por no haber sido mencionado.
La expresión sútil de tranquilidad de Hinata fue remplazada por una sonrisa implícita, cómo si guardará un secreto.
—Sasuke-kun y yo...tenemos algo que discutir ¿no es así?— cuestionó moviendo sus ojos hacía abajo de ella, donde sabía aun seguía parado su estudiante.
Al jadear sorprendido Sasuke volvió a respirar.
Verán que fui bastante ambigua en los Flash Back's porque serán retomados en el futuro y para no dejar algo repetitivo no describí muchas cosas importantes.
No me comunique bien en el capítulo anterior XD No pretendo cambiar la pareja SasuHina, sin duda este fic terminará así pero con base en sus respuestas pretendo adicionar las siguientes parejas:
* Enfoque SasuHina; principal.
* KakaHina será la que tendrá segundo más desarrollo, les advierto que si quieren guardar las esperanzas de que terminará en esta pareja yo les dejo XD pero no prometo nada 7w7r
* NaruHina y SakuHina (el desarrollo será menor, el motivo es que simplemente no soy experta en NaruSaku, veré si terminan al final los dos junto o les pongo otra pareja pero vi que a algunos les interesaría ver cómo encajar un SakuHina y NaruHina en medio a la historia y eso me facilita mucho, sin embargo no será un grande desarrollo comparado a los anteriores)
* KibaHina y SecretoxHina (que cómo vieron era la personas de quien Hinata estaba enamorada, muy importante para el desarrollo de la actitud de la misma)
* ItaHina (mostraré algunas escenas)
* Otros...(que ahora no me acuerdo de mencionar pero que aparecerán en el desarrollo de la historia) Así que, terminó en bonito Harem XD
¿Alguien quiere saber quien es el segundo amor de Hinata? Pues, tendrán que confiar que Sakura aprenda la Palma mística ante de los exámenes Chunin 7v7
Att: Safamantica s2
