Se me olvidó decirles que esta es la pareja de la semana chicos: Franada!, tiene un lime muy muy ligero y mención de FrUK. Están advertidos. Nos leemos abajo~!

Se encontraban en otra conferencia mundial, esta vez en Viena, Austria; a lo cual Roderich no estaba muy de acuerdo, pero no podía hacer mucho al respecto, le había tocado ser el país anfitrión por sorteo y debía acatar como todos, aunque su pobre cordura pagase las consecuencias.

Estados Unidos estaba proclamando ser el héroe de todos, Inglaterra y Francia se entretenían discutiendo, España trataba de llamar la atención de Romano, Italia decía 've~', Alemania lidiaba con un dolor de cabeza y Japón conversaba amablemente con China, a la vez que Rusia los observaba con una sonrisa. Todo normal.

Un rubio de gafas y sudadera roja observaba todo con una sonrisa, su rizo sobresaliente estaba enroscado como siempre y en sus brazos sostenía un osito polar que parecía de peluche. Miraba expectante a todo el mundo esperando para que se calmasen de a poco y comenzar la verdadera reunión, pacientemente aguardaba su turno para hablar con una dulce sonrisa.

Matthew Williams era realmente un encanto de persona, alegre, amable y muy dulce, lástima que muy poca gente podía verlo. Entre ellos, la mayoría, o todos en realidad, eran parte de su familia.

Primero estaba Alfred, por supuesto, él siempre podía verlo, sus casas estaban muy cerca una de la otra y se llevaban bastante bien. Tenían sus riñas pero no eran tan graves. A veces Alfred se olvidaba de él, de cuando en cuando.

Luego, estaba Inglaterra, muchas veces lo pasaba por alto gracias al "Efecto Estadounidense", pero las pocas veces que lo veía o lo recordaba era bastante amable con él, aunque no tanto como lo es con Estados Unidos.

Y por último…Francia, su papa, su hermano mayor, su todo…Francis siempre iba a visitarlo cuando podía y al parecer era el único al cual el "Efecto Estadounidense" no afectaba. Siempre tenía una sonrisa para él, lo invitaba a comer y charlaban mucho, aunque eso se daba de vez en cuando ya que este vivía y moría con su grupo, el Bad Friends Trio. Pero un poco cuenta más que nada ¿O no?

Estaba perdidamente enamorado de él, y Francia de él, pero nunca podían hacer su relación pública. No mientras existiera el tabú de las relaciones entre naciones y el odio de Arthur hacia Francis. Triste, pero cierto, debían conformarse con verse de vez en cuando y guardar el secreto para ellos mismos, ni siquiera compartible con los amigos de Francis, no estaba permitido decírselo a nadie.

Pero eran felices, a pesar de eso. No era un secreto que Francia era el país del romanticismo y el título no era solo turístico en realidad, muchas veces Canadá se encontró con un ramo de rosas en su puerta o un nuevo peluche para su cuarto. Cursi quizás, pero a él le gustaba, encontraba hermoso que alguien se diese la molestia de mandarle un obsequio y más aún si este era de parte de la persona que ama. Muy dulce.

Canadá suspiró en derrota, al ver que había terminado la reunión y como siempre no había tenido turno de habla. Recogió sus papeles, afirmó mejor a Kumajiro y se levantó dispuesto a irse. La sala ya estaba vacía, muchos habían salido corriendo disparados, otros más lento. Ordenó su silla y estaba a punto de cruzar la puerta cuando…

-Hey, Matthew, mon cher~!- Francia venía directo hacia él con una de las sonrisas que tanto le gustaban, le extendió una rosa y él la recogió- Espero que te guste, pensé en ti cuando la ví.-

Se sonrojó y solo atinó a asentir en gesto de agradecimiento. Sentía las palabras agolparse en su garganta pero no podían salir con fluidez, su corazón latía a mil.

-Pensaba que te gustaría ir mañana a cenar conmigo a París ¿Qué me dices?-

-Yo…s-sí, m-me gustaría- Le sonrió ¡Estaba a punto de sufrir un paro! Francis era tan…

-¡Entonces supongo que te veré mañana, mon amour~!- Se acercó al rostro de su rubio amante y le besó, despacio y con cuidado, alguien podría venir en cualquier momento, Canadá le correspondió igual de dulce. Se separaron y el francés acarició su mejilla con cuidado- ¡Au Revoir!-

Se fue alejándose lentamente y cerró la puerta, Matthew se quedó allí con el corazón en la mano y un gran sonrojo en sus mejillas.

-S-Será mejor irnos, Kumajiko- Le habló a su oso

-¿Quién eres?-

-Canadá-

oOoOooOo

-F-Francis, no debiste…esto es…-

-Solo lo mejor para ti, mon cher-

Se encontraban en París, la capital francesa era realmente muy hermosa, Canadá había estado allí muchas veces por sus conferencias o simplemente para ver a Francis, pero nunca habían venido a este restaurante.

Estaba lleno de pilares hechos de mármol, italiano por lo que había escuchado, tenía grandes ventanales y cortinas púrpuras de la más pura seda, muchos camareros vestidos con camisa y corbata que servían la comida en grandes platos de plata. Había un murmullo agradable y música de fondo suave.

Francia siempre le consentía demasiado, quizás para llenar el vacío de su presencia en muchas ocasiones, pero aún así su relación era tan…

Dulce

Tanto que empalagaba, lo suyo era tanta miel, demasiado, como la que a Matthew le gustaba comer siempre, siempre tan dulce.

Cursi dirían algunos, pero para el canadiense era perfecta, no le faltaba nada.

El francés tenía otra opinión, amaba a Matthew, sí, pero no le bastaba solo él, su personalidad y naturaleza le impedía quedarse solo con una persona o nación, siempre quería más, y por eso intentaba llenar el vacío con halagos y regalos a su pequeña ex colonia, quizás así la culpa disminuiría un poco…

-¿Francis?-

-¿Oui?- El canadiense lo miraba preocupado, al parecer se había perdido demasiado tiempo en sus pensamientos.

-¿Estás bien?-

-Sí, no te preocupes-

-Okey-

Siguieron comiendo, disfrutando el ambiente y la compañía del otro, el tiempo pasó agradable pero el rubio mayor rehuía la mirada del canadiense. Simplemente no podía mirar a esos inocentes ojos y tener que mentirles.

No podía por moral y por amor.

Pero muchas veces lo había hecho.

oOoOOoOo

Fue una velada agradable, pensó Canadá, ya era de noche en Ottawa y podía ver las hermosas luces de la ciudad desde su apartamento en el norte de su capital. Estaba en su cama, recostado y pensando.

Hacía poco que había llegado a su hogar, luego de su vuelo desde París, hace como una media hora. Desempacó sus cosas, se bañó, se vistió y se cocinó unos panqueques con miel de maple, para ver un par de películas en su cuarto.

Encendió la televisión y se sentó en su cama, dispuesto a ver una película de comedia que estaban anunciando, pero apenas empezó la película su mente se desconectó, no tenía caso no podía centrarla, estaba muy cansado. Así que terminó los panqueques y fue a dejar el plato a la cocina, se devolvió, apagó la tele y se dispuso a dormir.

Pero antes reflexionó un poco acerca de su día, lo había pasado muy bien estando con Francis, luego del restaurante, lo llevó a pasear por las calles de París y hasta le compró una bonita boina. Luego de eso fueron a su casa y entre juegos, risas y cosquillas hicieron el amor. Tan dulcemente como siempre.

Matthew sonrió, siempre podía contar con su amante para hacerlo sentir feliz y placentero, no había nadie que encajase mejor con Canadá que él y nunca lo habría.

Ya sus párpados se cerraban, fue un viaje muy largo, bostezó y se dio la vuelta. Su cama era muy blandita, daba tanto gusto.

oOoOooOo

Se levantó a la mañana siguiente con muy buen ánimo, hizo su cama, se vistió y acicaló. Prendió la televisión y se puso a preparar unos waffles para él y para Kumajiro cuando vio a una linda mariposa color morado entrar por su ventana y posarse sobre las flores encima de la mesa. Colocó los platos sobre ella y se sentó, sin dejar de observarla.

Sonrió extrañado pero no le dio importancia, no pensaba que una mariposa pudiese estar por aquí en medio del otoño. Comió despacio viendo las noticias internacionales por televisión, nada nuevo, crisis económicas, temporales, sismos. Suspiró, lamentablemente no podía hacer mucho para cambiar eso.

Terminó de comer y levantó los platos para lavarlos cuando la pequeña mariposa se posó en su hombro, acompañándolo. Sonrió.

Cuando terminó de limpiar, se metió un rato a la computadora, habló un poco con Alfred por Hetabook y se desconectó. Realmente no tenía nada que hacer, así que se fue a ver tele. Fue puramente un día de ocio. La mariposa lo acompañó a todos lados.

Se largó a dormir y decidió que tal vez mañana visitaría a Francis, era su último día de vacaciones y no quería pasarlo solo en casa como hoy.

- Good night, little butterfly (Buenas noches, pequeña mariposa)-

La mariposa brilló.

oOooOoOo

Se levantó temprano, hizo un pequeño bolso con ropa de cambio, uno nunca sabe, y tomó un taxi con rumbo al aeropuerto. Dentro del taxi, tarareaba una canción y tamborileaba con sus dedos el ritmo, Kumajiro prefirió quedarse en casa por lo que había venido solo. O eso creyó hasta que vio a la pequeña mariposa salir del taxi.

-Oh, hola pequeña ¿Quieres acompañarme?- Debía de parecer un loco hablándole a un pequeño bicho, pero no le importaba. La mariposa brilló en respuesta- Ok, let's go then (Ok, entonces vamos)-

Abordó el avión y apenas unos minutos después, despegaron. Estaba ansioso por llegar a Francia, pero esa ansiedad no le dejaría dormir por lo que el viaje sería más largo, así que se tomó un par de pastillas para el mareo y rápidamente se quedó dormido.

Cuando arribaron, Canadá se bajó apresurado del avión, le dio las gracias a las azafatas y se fue directamente a la casa de Francis.

Cuando llegó no esperó que la puerta estuviera entreabierta ¿Habían entrado a robar? ¿Le había pasado algo a Francis? El miedo lo llenó y le retuvo allí, pero no por mucho. Entró sigilosamente a la casa, la pequeña alada purpúrea le seguía de cerca, unos extraños ruidos provenientes de arriba le incitaron a seguir su impulso y subió las escaleras con cuidado.

Ojalá no lo hubiese hecho.

La puerta de la habitación de Francis estaba entreabierta también, y se oían ruidos como ¿G-gemidos? Esto lo desconcertó totalmente, así que cerró un ojo y con el otro miró por entre la abertura. Lo que vio lo dejó sin aliento.

Estaban Francis y Arthur sobre la cama. El francés penetrándolo a todo lo que daba, y el inglés intercalando gemidos e insultos. La cama rechinaba y se golpeaba contra la pared.

Canadá se cayó sentado debido al impacto, y al estamparse contra el suelo hizo ruido, por lo que los amantes se detuvieron y miraron hacia la puerta. El primero en colocarse de pie fue Arthur pero cuando estaba a punto de tomar el pomo, el canadiense se colocó de pie en un instante y cerró la puerta. Pero dejó verse.

-M-Matthew…- Murmuró el inglés.

-¿Q-Qué?-

-Matthew….e-era Matthew- El francés sintió su mundo derrumbarse en ese instante, se colocó lo primero que vio y abrió la puerta de un tirón, esperaba que el canadiense no estuviese muy lejos.

Mientras esto pasaba, Matthew ya había bajado las escaleras. Los sollozos del canadiense eran apenas audibles, tan silenciosos como sus pasos y casi imperceptibles como su presencia. Abandonó la casa y tomó un taxi en la esquina para ir al aeropuerto, no valía la pena quedarse en este momento, conocía como era su amante, pero nunca había llegado a verlo en plena acción con otra persona, hasta ahora.

¿Qué es esto…? ¿L-lágrimas? ¿Por qué…? Si él me ama, siempre me lo ha dicho, entonces… ¿P-por qué….Por qué me siento vacío? Siempre ha tenido a otros, pero yo sé que solo me ama a mí…¿Cierto?

Siempre quiso pensar que eran rumores del pasado, o cuando se volvían muy fuertes él los ignoraba, creía firmemente en Francia, pero por dentro sabía que eran verdad. La mariposa a su lado se colocó sobre su nariz, extendió las alas tapando sus párpados e hizo que su llanto se detuviera. Está brilló, pero no era el mismo brillo que su contraparte, este era color azul.

Escuchó la voz del francés a lo lejos, llamándole, clamando su nombre. Lo ignoró.

Francis siempre estaba dándole amor al mundo, porque según él todos necesitaban de su amor, pero a la persona que realmente lo amaba no podía serle fiel, era su naturaleza y lo sabía bien. Siempre lo supieron.

¿Pero siempre lo amó así a pesar de todo no?

¿Entonces por qué ahora duele tanto? Las preguntas se forman si cesar en la mente de Matthew a medida que el automóvil hace su recorrido. Podría recriminarle a Francis, pero ¿Eso cambiaría algo? Implícitamente había aceptado esto cuando él le dijo si quería ser su amante, no su pareja.

Suspiró.

Quizás se lo dijera, aunque no valiese la pena, para que viese que él no era tonto, pero lo más probable era que mantuviera su boca cerrada y cuando volviese por él le sonriera tan dulcemente como siempre. ¿Lo que hace el amor, no? Nos vuelve sus títeres. Matthew esperaría pacientemente su turno para hablar.

Aunque no llegase nunca.

Hey guys~! (8) Ojala les haya gustado este cap, me maté la cabeza haciéndolo, no escribo muy seguido de estos dos prefiero el Americancest, pero ya que…igual esta pareja tiene su encanto :3

No quería hacer sufrir a Mattie, lo quiero mucho D:! Es uno de mis tres favoritos (Ya se los había dicho) pero necesitaba una trama diferente, no sé si se han dado cuenta, pero cada historia tiene un final diferente esa es la idea para todo el fic, ya que leer una historia de diferentes parejas pero con el mismo final es aburrido, eso creo yo.

Anyway, en el cap anterior el review que me dejaron (el único) me preguntaba si le iba a hacer una continuación al USxUK, no lo sé por mi está bien, me faltan unas 15 parejas más para terminar de rellenar la canción así que no hay problema, pero eso lo deciden ustedes ;)

Por favor chicos, necesito su apoyo! D:, déjenme su opinión en un review, les estaré muy agradecida, recuerden que los review son igual a amor :3.

¡Nos vemos en la próxima actualización~!