Capítulo 11

Aunque no se acercó a la chica el resto de la noche, no dejó de observarla, mejor dicho, no dejó de vigilar a todos los hombres que buscaban cortejarla. Había uno en especial que siempre buscaba su compañía y no perdía la oportunidad para lucirse frente a ella. La joven solo respondía de forma cortés con una sonrisa las insinuaciones de los casanovas. No los rechazaba, pero tampoco los aceptaba, por alguna razón la ojiazul manipulaba los hilos de tal forma que los mantenía interesados sin la necesidad de coquetéales. - ingenuos, Aoko jamás caería en esos trucos – dijo susurrando de mal humor mientras desviaba su mirada- si alguno se atreve a propasarse lo mataré- su mal humor solo crecía mientras pasaban los minutos. – contrólate Kaito, Aoko es ingenua pero no tonta, no se dejará embaucar por un montón de niños mimados.- suspiró sin esperanzas desde el fondo del salón- si voy a estar aquí, por lo menos aprovecharé esta oportunidad- en esta ocasión se disfrazó de camarero para poder escuchar con calma las conversaciones de los invitados. Muchos simplemente comentaban con emoción el robo que se realizaría el día de mañana, sin proporcionarle datos de interés relevantes. Las mujeres comentaban el atractivo del ladrón fantasma y lo hombres de la posible estrategia de la policía. Aburrido se volteó a buscar a Aoko pero no la encontró entre el gentío. Por un momento se sorprendió, hasta que algo en su cabeza hizo click y miró la hora- ¡llegaré tarde!, por estar distraído ella se fue sin darme cuenta.- algo dentro de su interior se removió, estaba nervioso por su encuentro con Aoko, casi parecía una cita, de pronto se sonrojó levemente.

La joven aún vestida de gala esperaba sentada frente a la torre de reloj con una taza de café humeante entre sus manos.- ¿Qué estoy haciendo? Él es un criminal por todos los santos – suspiró un poco confundida- hace unos meses apenas y podía escuchar su nombre y ahora me reúno con él como si fuéramos viejos amigos- su cuerpo estaba un poco tenso- tranquila, solo responderé sus preguntas y luego me largo- algo le decía que si no se quedaba a esperarlo, el ladrón la seguiría de todas formas.- debo ser paciente- susurró muy seria.

-espero no esté pensando en huir y dejarme plantado- se sonrojó notoriamente ante la voz que evidenciaba sus pensamientos- Así que sí estaba pensando en dejarme plantado -se rió suavemente el ladrón. Conocía de memoria las expresiones de Aoko, conocerla desde niños le daba cierta ventaja.

- eres un cuarentón conocido mundialmente por tu galantería con las mujeres, no esperarás que no tenga mis dudas- la joven dejo con la boca abierta a Kaito, él hasta el momento no se había planteado la posición de la muchacha.

-tienes razón…yo lo sient…- antes de dejarlo terminar la joven se puso de pie y le ordenó que la siguiera. - ¿ a dónde vamos?

- ya verás- respondió la ojiazul con una sonrisa traviesa- tranquilo, no planeo entregarte a la policía o algo parecido – Kaito solo pudo sonreír nerviosamente ante su comentario.

- ¿ésta es la torre del reloj?- Preguntó el mago al ver a la joven entrar al edificio por la puerta trasera.

- tranquilo, no voy a agregar otro cago criminal a tu largo historial- se burló la joven mientras abría la puerta al final del pasillo. Antes de que el joven pudiese objetarla Aoko habló.

- Hola Sano-san

- Pero si es la pequeña Aoko-chan!- exclamó un anciano hombre vestido con el uniforme de guardia de seguridad.- supongo que me traes mi café – le sonrió el hombre.

- Con leche y sin azúcar como siempre- se rio suavemente la joven – el hombre agradeció la bebida caliente y se apresuró a volver su puesto de trabajo.

- Él es el señor Sano, siempre que le traiga un café caliente me permite entrar a la torre del reloj el tiempo que quiera- explicó con simpleza la chica mientras subía al ascensor.

- con eso debo entender que viene seguido- pregunto con curiosidad el mago

-cada vez que lo necesito- ¿Por qué Aoko necesitaría venir a este lugar? Se cuestionó el joven mago.

-¡ya llegamos!- exclamó la chica al entrar a una habitación en donde estaban los enormes engranajes del reloj que hacían un sin parar tic-tac. Aoko se sentó con cuidado en los escalones de metal que llevaban a la parte superior del reloj, apoyó levemente su cuerpo contra el barandal y esperó el interrogatorio.

- te quedan ocho preguntas- dijo tranquilamente la joven sin dejar de mirar al ladrón. Kaito guardó sus manos en los bolsillos y apoyó su espalda en la pared que le permitía quedar enfrente de la chica. Su disfraz era el de un hombre joven que tendría la misma edad de Aoko, con una sonrisa coqueta habló

-¿Por qué este lugar es tan importante para usted?- Aoko pestañó asombrada

- ¿vas a gastar un de tus preguntas en eso?

- yo elijo en que gastar mis ocho preguntas- dijo seguro. Aoko un poco resignada comenzó a responder.

-En este lugar conocí a una persona muy importante para mí- la chica al recordar a Kaito sonrió levemente- es por eso que estoy tan agradecida con este lugar. Por alguna razón cuando estoy angustiada, me encierro en esta habitación y escucho el tic-tac hasta encontrar la calma, siempre funciona… además- sacó su teléfono celular e indicó la pantalla- aquí no llega la señal de teléfono, así que nadie me puede molestar- mientras la escuchaba con atención se acercó hasta estar a menos de un metro de diferencia. Sabía que ella hablaba de él, pero aún así necesitaba confirmarlo de su boca- ¿esa persona es su novio el mago?- Aoko decidió esconder su asombro y vergüenza con otra pregunta.

- Ya has insinuado que Kaito es mi novio más de una vez ¿Por qué quieres saber con tanto ahínco mi estado civil? -preguntó la joven mientras se paraba y le hablaba de forma insinuante. Kaito por su parte se sonrojó brutalmente. La joven jamás había tenido esos arranques y mucho menos con él, por segunda vez en la vida dejaban al ladrón de la luna con un nudo en la garganta, y para colmo fue la misma mujer en las dos ocasiones. Ante el continuo silencio de parte del ladrón Aoko cruzo sus brazos y algo una de sus cejas con una sonrisa victoriosa.

-¿ qué edad tienes?- la pregunta de Aoko lo descolocó por un segundo- pregunto porque claramente no tienes cuarenta como todo el mundo sospecha, creo que es bastante menos- aseguró confiada la joven. Kaito no entendió su lógica, pero se negaba a responder si ella no lo hacia primero.

- aún no me responde- atacó mientras se sentaba en los escalones dejándole espacio a la joven para que lo siguiera.

-kaito es mi mejor amigo- afirmó mientras tomaba asiento junto a kid- nos conocimos en frente de esta misma torre cuando éramos niños, desde entonces no nos hemos separado- las palabras de Aoko lo enternecieron en lo más profundo de su ser, debía admitir que para él también era un lugar muy especial.

-tengo 18 años – confesó un poco angustiado- supongo que no correrá a la policía a delatarme ¿verdad?- aunque Aoko tenía sus sospechas por la clara inexperiencia del hombre con las chicas fue imposible no sorprenderse de igual forma.

- ¿y quién me creería? además, tendría que admitir que me junto a escondidas con uno de los criminales más buscados del mundo- bromeó la joven para tranquilizarlo, a lo que el ladrón sonrió más tranquilo. De pronto una duda asaltó al hombre.

- ¿Qué le hizo pensar que no tengo 40 años?- Aoko lo miró con burla- por cada vez que hago esto- aproximó su cuerpo al de mago y le toco rápidamente la nariz con su dedo- te sonrojas, entorpeces y tartamudeas- Kaito ante lo evidente se rascó la cabeza con nerviosismo- pero eso no me pasa con todas las mujeres- dijo mirándola intensamente- solo con una chiquilla para ser especifico- Aoko apoyo su mejilla en la palma de su mano y lo miró aburrida.

- ¿y tu crees que te creeré esa mentira? Todos los hombres son iguales.

-ningún hombre es como yo- fanfarroneó el mago haciendo aparecer una rosa frente el rostro de Aoko

- Tu no te rindes- dijo ahora sonriendo- no puedo aceptarla, lo sabes

- algún día las aceptarás- Aoko debía admitir que era un chico muy agradable, un poco presumido, pero era gracioso y atento, no entendía porque un hombre como él hacía lo que hacía.

- ¿Por qué eres kaitou Kid?- susurró Aoko sin dejar de mirarlo. El ladrón le devolvió la mirada por largo rato.

-no puedo responder esa pregunta, lo siento- Aoko frunció levemente el entrecejo

-pensé que lo único que no podía preguntar era tu identidad

- hay cosas que jamás podré contarte, aunque lo desee, es muy peligroso inmiscuirte en mi vida- Kaito no dejaba de pensar si estaba tomando la decisión correcta. Tal vez esta era la oportunidad perfecta para que ella lo conociera de a poco.

-comprendo- respondió sin expresión la joven, mientras que por su mente pensaba-estúpido ladrón mentiroso.-en ese caso- se puso de pie mientras alisaba su falda- creo que ya es hora de irme- Kaito ante el repentino impulso de la joven la tomó por su muñeca y con rapidez la arrinconó contra la pared

-por favor no te enojes, lo que te estoy diciendo es verdad, no quiero que te pase algo malo por estar junto a mi.- el miedo a que Aoko odiara de nuevo a Kid lo invadió de pronto, sabía que no debía darle explicaciones, pero necesitaba que comprendiera. La joven por su lado estaba nerviosa, pero no se dejaría seducir por criminal promiscuo, así que prefirió cambiar de tema.

-¿Por qué me ayudaste hoy en el robo?- Kaito no dejaba de mirarla angustiado- yo debería preguntarle eso

-aceptaste ingresar de forma ilegal sin cuestionar mis intenciones y formas. Te utilicé para conseguir lo que necesitaba. ¿Por qué me ayudaste?- la mente de la joven estaba colapsando, no podía entender cómo funcionaba la mente del ladrón ni sus propósitos.

-porque confío en usted- y era verdad, tal vez Aoko no confiara en el ladrón, pero Kaito confiaba ciegamente en Aoko, estaba preocupado por el nuevo estilo de vida que llevaba, pero eso no significaba que no era lo correcto.

- no deberías, si algún día llego a sospechar que no eres el hombre que veo hoy, no dudaré en traicionarte- Aoko seguía son expresión en su rostro mientras Kaito escuchaba lo que ya sospechaba

-le prometo que siempre podrá confiar en mí, tal vez no pueda saber mis razones, pero le aseguro que siempre serán las correctas.- ante su confiada afirmación Aoko suspiró tratando de asimilar su respuesta.

- realmente quiero confiar en ti, pero temo equivocarme contigo- confesó la muchacha- dices que confías en mi pero no respondes mis interrogantes. - ahora más segura empujo al joven para tener un poco más de espacio y meditar con calma. Hasta entonces Kaito no había visto lo cerca que estaban y lo arrebatado que fue su movimiento.

-solo puedo ofrecerle mi palabra -admitió el ladrón con una sonrisa sincera. Debía seguir insistiendo, era muy importante para él que Aoko confiara en que kid era una buena persona y que no hacia su trabajo solo por codicia. No podía dejarla marchar con esa impresión- si le sirve de confort, aún le quedan 8 preguntas y si después del cuestionario aún no confía en mí, le prometo que jamás volveremos a encontrarnos.

- si sigues ese camino, será inevitable nuestro encuentro, así que no prometas los que no puedes cumplir- sentenció la joven con una media sonrisa

- ¿a qué se refiere con eso?

-a nada especial- desvió la mirada cansada- ya es tarde, debo volver a casa.

- la llevaré a su casa- la conocía tan bien que sabía que reclamaría- igual la seguiré si no me permite hacerlo.- así que se adelantó.

-te podría denunciar por acoso- infló sus mejillas con reproche mientras lo acusaba. De pronto el mago lanzó una carcajada, al ver su cara aniñada apareció de pronto la Aoko de siempre y de todos los días. Aoko se sonrojó al darse cuenta de su descuido

-tu solo quieres seguir haciendo preguntas en el camino-

- ha descubierto mis intenciones, es usted muy inteligente señorita Nakamori – la alabó el joven

- lame botas- lo atacó mientras le sacaba la lengua- vamos

Una vez en la calle el ladrón miro la torre y sonrió- es un lugar muy agradable.

Lo es- reconoció con simpleza – y es todo mío, así que tienes prohibido venir a conquistar chicas aquí.- el joven rio con ganas- lo prometo, no vendré con ninguna otra chica que no seas tu- dijo mientras le pasaba su chaqueta- mientras tu prometas no venir con ningún otro chico que no sea yo- cada vez era más fácil coquetear con Aoko siendo Kid.

Prometo no traer a un hombre- Aoko le siguió el juego y lo miro con esos ojos que lo traían loco- después de todo no desperdiciaría un lugar tan lindo por un hombre- ahora se reía con burla ante la cara de sorpresa del joven.

Creo que sus pretendientes se desilusionarían si la escuchasen- el joven insinuó, quería obtener información sin gastar las 6 preguntas que le quedaban.

¿Qué pretendientes? - Aoko pestaño sin entender a que se refería- los que hoy no paraban de acosarla en la fiesta – respondió un poco más molesto

Vaya, algún día de verdad creeré que estas celoso si sigues así- se rio la joven. Kaito se abofeteo mentalmente ante su descuido- si lo que quieres saber es si estoy con alguien, la respuesta es no, no estoy saliendo con ninguno de ellos…por suerte- ante su ultimo comentario Kaito algo una ceja

No sabría cómo describirlos, pero digamos que no son de mi gusto- Aoko recordó lo aburridos y monótonos que eran los jóvenes de hoy ¿acaso pasaba mucho tiempo con Kaito? Estaba tan acostumbrada a sus jugarretas e impredecible vida que cualquier otro hombre menos divertido quedaba reducido por el recuerdo del mago.

¿tiene un tipo de hombre?! – preguntó alarmado el mago, acaso Aoko ya había pensado en buscar un novio, habría pensado en el cómo un posible pretendiente.

Esa es una de las muchas preguntas que jamás responderé- se rio Aoko incapaz de confesar que solo pensaba en su amigo como el hombre ideal. Mientras tanto, Kaito hervía de curiosidad.

Siguieron charlado y molestándose mutuamente hasta llegar a la vivienda de la joven

-tengo una última pregunta esta noche para usted- dijo Kaito mirándola con tranquilidad- ¿Qué buscaba en la oficina hoy?

Aoko lo miro tranquilamente, una parte de ella quería contarle, pero no sabía si él tendría la misma confianza

Prometo que te contaré el día que tú me digas la razón de tus robos- el ladron rio antes su respuesta, no podría extraer más información esa noche.

Buenas noches señorita Nakamori – dijo mientras se volteaba con una sonrisa presumida en su rostro

Buenas noches- dijo ella mientras entraba a su casa.