Los personajes de esta historia pertenecen a la serie Naruto & Naruto Shippūden © Masashi Kishimoto

Capítulo 11. El juego del amor.

- Entonces... si vas a ir a Sunagakure no tiene sentido que yo vaya a Konoha – dijo Temari.

- Si te vas a Konoha iré detrás de ti – dijo él clavando su mirada en ella. – ya sabes, yo sólo quería... Hablar contigo y... e-escuchar tu voz...

Según Shikamaru le decía esto le temblaba la voz y se ponía colorado.

Ahora se miraban las caras y los dos se rieron como tontos.

- Como eres Shikamaru... ¿venir a verme? – susurró ella cuando ya no se estaba riendo – ni que yo fuera divertida.

- Tu concepto de la diversión se parece más al mío que el de otras personas. – dijo él sobándose la nuca.

- ¿Te refieres a estar tirados mirando la nada? ¡Qué divertido! – dijo ella con ironía.

- Para mí ese plan es perfecto – dijo Shikamaru y sonrió arrebatadoramente sexy.

Y se hizo el silencio de nuevo entre ellos.

- Bien, podemos hacer dos cosas: parar varias veces en el camino a Suna o sólo parar si hay tormenta – explicó Temari con voz dulce.

- Yo prefiero no parar – dijo Shikamaru. – pero, tú decides.

Temari asintió y poniéndose la mano en la barbilla meditó durante unos segundos.

- Lo mejor es ir con calma – dijo Temari – ¿no tienes prisa no?

- Tengo limitados mis días de vacaciones pero no quiero ir con prisa tampoco...

- Ahora es tarde para seguir caminando. Será mejor que descansemos y volvamos a emprender el viaje cuando esté amaneciendo – Temari recogió su mochila para sacar sus cosas. Shikamaru repitió el proceso.

- ¿No llevas saco de dormir? – preguntó Shikamaru fijándose en que ella no llevaba el saco encima de su mochila como solían hacer la mayoría de shinobis.

- Oh, es que suelo quedarme en algún sitio por el camino o bien contra un árbol y me tapo con una manta. Se nota que no haces mucho este viaje.

- Puede ser – dijo él suspirando – pero aun así corres riesgos. ¿Y si hace mucho frío?

- Tengo buena resistencia Shikamaru – dijo ella sonriendo de medio lado.

Shikamaru extendió su saco al lado de la hoguera mientras que ella sacó su manta y se recostó contra un árbol que había justo al lado. Estaban situados en un pequeño claro, en medio de un círculo de árboles. Al lado de cada uno reposaban sus sandalias de ninja.

- ¿De verdad vas a estar bien así? – insistió él viéndola acomodarse mientras él se quitaba el chaleco táctico.

- Sí, llevo haciéndolo mucho tiempo – dijo ella – no te preocupes.

Shikamaru finalmente dejó de insistir, se metió en el saco y trató de conciliar el sueño. No obstante, pasó una hora completa y al final, soltando un suspiro se levantó quedándose sentado mirando el último estertor de la hoguera.

- ¿No puedes dormir? – preguntó Temari dándose cuenta de que Shikamaru se había levantado.

- ¿Tú tampoco? – respondió él con otra pregunta porque no pensaba que ella siguiera despierta.

- Yo duermo pero sigo alerta cuando estoy al aire libre – explicó la kunoichi. Shikamaru asintió ante la explicación. – Pero es raro que tú no te duermas.

- Desde lo de Asuma no puedo dormir bien. – confesó el joven Nara. – Me da miedo quedarme dormido porque tengo pesadillas.

- ¿En serio? – dijo ella sorprendida. No pensaba que Shikamaru se encontrara en un estado mental tan frágil.

Llevada por el impulso de protegerlo se levantó y con su manta en la mano se sentó frente a él sentada sobre sus rodillas. Temari se quedó observando su rostro muy de cerca. Él se estaba poniendo ya nervioso por tenerla tan cerca. Sabía que en el pasado cuando habían estado así de cerca acababan haciendo cosas indebidas.

Ella puso sus manos en sus mejillas y luego las movió un poco más arriba para darle un ligero masaje en las sienes. Shikamaru cerró los ojos y suspiró aliviado viendo que lo que ella quería era relajarlo.

- ¿Puedo hacer algo por ti? – susurró ella.

- Tú eres la única que puede hacer algo por mí... – dijo él también muy bajito manteniendo sus ojos cerrados.

- ¿Yo? ¿Por qué yo? – preguntó ella sorprendida.

- Porque tu... presencia... me hace sentir tranquilo y en paz conmigo mismo. Me das confianza. Por eso estoy aquí.

- ¿Todo eso te hago sentir? – dijo ella ahora avergonzada porque él aprovechando que estaba con los ojos cerrados estaba confesando todos sus sentimientos por ella. - ¿Por qué...? – preguntó ella de nuevo.

- Sólo con tu existencia...

Ella se levantó ligeramente sobre sus rodillas para darle un beso en la frente. Luego ella se apartó pero en los segundos que ella volvía a estar completamente sentada a su altura Shikamaru abrió los ojos y se encontró con el escote que asomaba entre el yukata.

Al instante enrojeció y ella notó el calor en sus mejillas.

- Tus ojos brillan con un color verde muy bonito con la luz de la luna – susurró él sin darse cuenta de lo que estaba diciendo.

- ¿Por qué me dices estas cosas? Haces que me sienta nerviosa – dijo ella demasiado sonrojada súbitamente.

- Porque, creo que a ti también te pasa, entro en un estado de éxtasis cuando estoy solo contigo. Cuando pasas tiempo conmigo y no estamos trabajando. Cuando tocas mi piel por accidente o bien porque simplemente deseas tocarme. Adoro esta sensación.

Temari iba a bajar sus manos porque estaba muy nerviosa pero él evitó que las quitara de su rostro poniendo sus manos encima de las de ella. El joven Nara cerró los ojos y le dijo:

- Duerme conmigo. Esa será mi terapia. Me ayudará a curarme.

Shikamaru cogió una de sus manos y la besó. Luego él se echó hacia atrás llevándola consigo para meterse en el saco. Los dos cabían bien aunque quizás demasiado apretados para mantener las distancias.

Estando los dos de lado mirándose el uno al otro, Shikamaru se acercó a los labios sonrosados de la kunoichi y la besó tiernamente mientras ella dejaba escapar un gemido ante el contacto.

En ese momento, tras escuchar un tercer gemido, Shikamaru profundizó el beso buscando su lengua. La acarició con la punta de la suya y después se apartó ligeramente provocando ansiedad en ella porque quería que siguiera. Él sólo quería mirarla un poco de lejos pero se dio cuenta de las ganas que tenía ella y sonrió con una sonrisa maligna.

- Tú... No sé cómo consigues convencerme de que esto está bien – se quejó ella avergonzada por haber sido descubierta.

- Yo no te convenzo, eres tú la que quiere al igual que yo...

- Pero eres demasiado joven, podrían acusarme de que abuso de ti o algo peor.

- Yo no se lo diré a nadie. Además, tú también eres joven. Apenas superas en un año la mayoría de edad. Te reto a que me pruebes. Pruébame y te darás cuenta de que en verdad no soy tan joven como crees.

- Maldito adolescente caliente... – dijo ella entre dientes.

- ¿Es eso lo que crees? Yo no sólo me siento atraído físicamente por ti. Desde hace un par de años me he sentido impotente porque tú nunca me mirabas como yo a ti. Y otros hombres se acercaban a ti con intenciones de... Y yo sin embargo nunca me atrevía a acercarme más... Por ser un cobarde.

- Pero yo nunca les hacía caso. Nunca me ha interesado ninguno de esos babosos. – dijo ella confesando que sabía lo de aquellos tipos que se acercaban a ella con intenciones de conquistarla.

- Lo sé pero aun así odiaba como te miraban. Odiaba que no miraran más allá de tu cuerpo. Y me sentía impotente porque tampoco era lo suficientemente fuerte como para protegerte si alguno se sobrepasaba.

- Tampoco he necesitado que nadie me protegiera – dijo ella sintiendo su orgullo herido.

- Lo sé, eso me tranquilizaba un poco. Pero los hombres pueden llegar a ser muy malos con las mujeres. Y tú, has sido la única para la que he tenido ojos durante mucho tiempo.

- ¿Tanto tiempo...?

- Sí... – confesó él – y todavía no sé si tu me ves como yo a ti.

- No sé Shikamaru... – dijo ella – no creo que esté bien.

- Seré paciente como hasta ahora y te besaré si me dejas hasta que sepas si sientes lo mismo que yo siento cuando estoy contigo.

- Entonces bésame. Ahora. – dijo ella ordenándolo más que pidiéndolo y él no esperó demasiado para acatar sus órdenes.

Shikamaru reposaba su mano en la cintura de la kunoichi mientras la besaba pero ella cogió su mano derecha y la llevó hasta su pecho. Movió sus dedos para indicarle que podía apretar ligeramente uno de sus senos y el Nara sintió que de su glande duro brotó un fluido que mojó sus calzoncillos aunque fue breve.

De pronto él separó su boca porque sabía que si la seguía besando acabaría corriéndose ahí mismo.

- Date la vuelta – le ordenó y la kunoichi sorprendida abrió más sus ojos extrañada por lo que tramaba el chico.

Ahora que ella estaba de espaldas se aproximó a la kunoichi quedándose tan cerca que ella pudo notar su erección en su trasero.

Temari volvió a coger su mano y la volvió a poner en su seno, esta vez en el derecho.

Pero el Nara soltó su mano porque quería tocar algo más. Lo siguiente que sintió ella fue la mano del joven tocando su muslo y subiendo la falda del yukata.

- ¿Te gusta que te toque? – dijo él muy cerca de su oreja.

- Sí... – susurró ella girando su cabeza para buscar el rostro del Nara.

- Déjame que intente algo – dijo el Nara metiendo la mano entre sus braguitas. – Quiero oírte gemir más que cuando te beso.

- Oh no... – dijo ella intentando pensar en una excusa para decirle que no quería que la tocara ahí pero no se le ocurrió nada. Su mente se quedó en blanco cuando él tocó con la yema de uno de sus dedos su clítoris inflamado.

Shikamaru notó en sus manos lo mojada que estaba y sonrió satisfecho así que siguió tocando el punto débil de la kunoichi lo mejor que pudo a la vez que la besaba en el cuello.

De pronto él mismo se descubrió soltando gemidos graves cuando veía que ella se estaba muriendo de placer. Con su mano izquierda apresada por estar de lado, trató de liberarla para poder tocar su trasero ahora al descubierto porque había levantado su falda.

En ese momento la temperatura dentro del saco se había elevado varios grados y los dos empezaron a sudar un poco.

Y Temari, que no paraba de escucharlo gemir entre lo que le permitía su propio ruido, estalló de placer sintiendo que mojaba aún más si era posible la mano del shinobi. En pocos segundos ella quitó abruptamente la mano del joven y le dijo:

- Para, para... – decía entre gemidos – es suficiente.

Shikamaru, que ahora había recuperado su mano de entre ese lugar húmedo y palpitante, sabía que ahora debía atender sus propios asuntos.

Los dos se sentaron y ella aprovechó para recomponerse la ropa. Él la observaba contento y se levantó rogando para que ella no se diera cuenta de la erección que se marcaba en su pantalón.

- Tengo que hacer pis – dijo él dando demasiada información porque en verdad estaba mintiendo aunque ella asintió completamente inocente ajena a lo que iba a hacer el shinobi.

El Nara se fue unos metros de allí y se abrió la bragueta y bajó un poco su calzoncillo para liberar su pene completamente erecto y sensibilizado. Con su mano derecha se dispuso a masturbarse pero se dio cuenta de que algo andaba mal. La piel de sus dedos estaba toda arrugada como cuando estás un tiempo en el agua. ¿Cuánto tiempo había estado su mano entre su vulva húmeda? Era increíble.

Ahora que sabía que no pasaba nada raro siguió con su trabajo que fue bastante rápido y eyaculó con tanta fuerza que tuvo que contener un gruñido para que ella no lograra escucharlo.

Después de eso sacó un pañuelo de su bolsillo y se limpió la mano para poder volver junto a ella y que ella no pudiera oler nada sospechoso.

Se subió el calzoncillo y cerró su bragueta. Ahora relajado volvió a su lado y comprobó contento que ella seguía en su saco.

- ¿Te sientes bien? – dijo él metiéndose de nuevo.

- Joder sí... – dijo ella – pero si alguien se entera de lo que me has hecho, te mato.

- Si alguien se entera probablemente seas tú la que menos quiera matarme... – dijo él pensando en sus hermanos ya que ella parecía que no los tenía en cuenta. Pero Temari se dio cuenta de a qué se refería y finalmente se rió contagiándole la risa a él.

Se quedaron dormidos al poco rato y Shikamaru durmió por primera vez en muchos días sin tener pesadillas.

...

Se despertaron cuando la luz del sol comenzaba a salir y a darles en los ojos a través de las hojas de los árboles.

Shikamaru se despertó con bastante hambre así que fue a su mochila a coger algún snack. Ella hizo lo mismo y desayunaron entorno a la hoguera aunque ya estaba apagada hacía horas.

- ¿Has podido dormir? – preguntó ella.

- Sí, he dormido muy bien – dijo él sonriendo y ella correspondió su sonrisa.

Volvieron a reanudar el viaje sin hablar demasiado. Shikamaru agradecía que ella no fuera una parlanchina como lo eran Ino o Sakura. Era una de las muchas cosas que le gustaba de ella.

En el último tramo de zona verde, antes de llegar al desierto, se tomaron un té en una casa de té y fueron al baño para asearse un poco. Era la costumbre de los shinobis que viajaban a Sunagakure. También solían comprar provisiones aunque a ellos no les hacía falta.

Finalmente llegaron al desierto, aunque llegaron cuando oscureció demasiado como para viajar con completa visibilidad. Se pararon en una de las muchas grutas que había entre algunas formaciones rocosas que había por el camino.

Prendieron una hoguera pequeña esta vez con un sello de ninjutsu de un pergamino puesto que no había leña allí.

Temari no se hizo la dura en esta ocasión y se metió con él en el saco de dormir.

- Anoche no tuve pesadillas gracias a ti – dijo él sonriente. Ella también esbozó una sonrisa.

- Sé que te he dicho algunas veces que eres muy joven, pero en verdad pienso que eres más viejo de mente que tiene un cuerpo de joven.

Shikamaru no pudo contener la risa. Y ella también se rió aunque le pegó un ligero puñetazo por reírse de ella.

- Eso suena bastante a mí, la verdad. – afirmó él cuando se cansó de reír.

Luego aprovecharon la proximidad para besarse un rato hasta que ella lo apartó diciendo:

- Mucha gente que viaja suele entrar en estos sitios – explicó Temari – no debería seguir haciendo esto.

- Vale... – dijo él asintiendo y maldiciendo por dentro porque ella había encontrado la excusa perfecta para alejarse de él y evitar darse cuenta de que no podía estar sin tocarlo y sin sus labios.

Estuvieron hablando hasta tarde de cosas varias y al final se quedaron dormidos.

Ahora era Temari la que tendría sueños muy vívidos en lugar de Shikamaru que dormía como un bebé.

En su sueño estaban en el mismo sitio así que dejó de saber si estaba despierta o dormida. Los dos se estaban besando y ella no paraba de pensar en las palabras que el joven le había dicho "Pruébame y te darás cuenta de que en verdad no soy tan joven como crees". Ella estaba muy excitada y le estaba metiendo la mano por debajo de la camiseta, tocando sus abdominales.

- "Hey, ¿qué quieres?" – le dijo él con mirada pervertida. – "¿Quieres...?"

Shikamaru se había acercado a su cuello, metiendo la nariz entre su pelo y la movió ligeramente hacia él con la mano que había puesto en su cintura mientras le decía eso.

- "Sí..." – dijo ella sintiendo que no aguantaba un segundo más sin tener sexo con él. Los acercamientos entre ellos la habían calentado demasiado – "quiero saber cómo haces el amor."

Lo siguiente que vio era a Shikamaru desnudándola por completo. Ella estaba de rodillas en frente de él. Él estaba sin camiseta pero conservaba su pantalón. Ella en cambio se miró abajo y no vio prenda alguna. Estaba como había venido al mundo.

Shikamaru se tumbó y puso las manos por detrás de la cabeza. Se podía apreciar un bulto en su pantalón y él le dijo:

- "Quítamelo" – refiriéndose al pantalón.

Ella no tardó en ayudarle a quitarse el pantalón y ella vio, por primera vez en directo, como era un pene erecto. En su mente no podía formarse una imagen clara pero ella sentía que era agradable y que hacía que se sintiera más excitada. Shikamaru tomó su mano y la estiró hacia adelante para que se acostara a su lado. Y lo siguiente que sintió fue una oleada de placer y calor. Se podía escuchar a sí misma y a Shikamaru gimiendo. Él era delicado y no paraba de besarla...

...

Se hizo de día pero ellos seguían ahí acurrucados y bien entrada la mañana empezaron a despertarse.

Ella se encontró con la cabeza recostada sobre el pecho del shinobi y él reposaba bocarriba. Temari se miró y vio que estaba vestida. También se fijó en que él llevaba toda la ropa. Shikamaru la miraba de manera que parecía divertirse con la situación pues ella no salía de su confusión.

¿Todo lo había soñado?

Si era sincera con ella misma, la verdad es que llevaba mucho tiempo con esa confusión de sentimientos. Quizás el mismo tiempo que él llevaba mirándola de esa manera. Ella nunca quiso verlo porque no quería complicarse la vida. Sabía que si dejaba fluir su relación con él lo pasaría mal cuando estuvieran lejos teniendo en cuenta que eran demasiado jóvenes como para irse a vivir juntos. Y además tampoco ninguno de los dos era, de momento, libre de su destino. Estaban ligados a sus deberes con su clan. Así que ella siempre lo negó. Se lo negó a sí misma y se lo negaba a todo el mundo. Pero los últimos meses había vivido determinados momentos con él que ahora estaban ratificando lo que más temía: ellos dos tenían algo. Era sin duda la afirmación más acertada.

Ellos dos tenían algo incluso antes de que los besos comenzaran. Pasaban tiempo juntos no solo en el trabajo, sino también por gusto. Su tiempo era sólo para ellos ya que nunca incluían a nadie más en sus planes. Bueno llamarlo planes quizás eran palabras mayores pero la realidad es que sí, hacían planes juntos.

De pronto a Temari le vinieron a la mente recuerdos con él y se acordó de cuando tocó la nieve en Konoha. Cuando le puso la bufanda y como él se avergonzaba. Cuando durmieron juntos por primera vez de un modo totalmente inocente y manteniendo la distancia. Que no era la primera vez que dormían juntos si contaba todas las veces que durmieron en la colina. Las veces que tomaban té juntos y comían dango...

Si lo pensaba, empezaba a acumular más recuerdos con él que con cualquier otra persona.

Los dos recogieron sus cosas y salieron de aquella gruta pero Temari seguía como en una especie de trance. Shikamaru la observó con detenimiento un par de horas porque la notaba extraña. Al final le dijo algo que la sacó de sus pensamientos y volvió a ser la misma el resto del viaje, aparentemente.

Cuando llegaron a Suna volvía a ser de noche. Y estuvieron todavía un rato más caminando por la aldea sin encontrar un hostal.

- ¿En serio no hay ningún hostal abierto o que no esté lleno? – exclamó Temari – es indignante.

- Tal vez es que es muy tarde... a esta hora ya no reciben gente.

- Me avergüenzo – respondió ella – en Konoha siempre encuentro algún lugar. No importa a la hora que llegue...

Los dos se quedaron parados pensando delante del décimo hostal que buscaron para que Shikamaru tuviera un lugar donde quedarse.

- Sólo se me ocurre... – empezó diciendo la rubia. Shikamaru ya lo estaba pensando pero le daba vergüenza sugerirlo – que te quedes en mi casa.

- Si no hay problema con tus hermanos... – dijo él como si se resistiera un poquito a la idea. Pero en verdad no.

- No creo – dijo Temari animada – ven, vamos.

Ella lo guió hasta su casa. Entraron y ella cerró la puerta tras de sí.

Se quitaron las sandalias y las dejaron en la entrada. Temari pudo ver que había una nota en la entrada que decía que sus hermanos tardarían unos cinco días en volver debido a que se habían tenido que ir y el viaje de regreso era largo.

- Parece que mis hermanos no estarán por aquí unos días – comentó ella tras leer la nota. A Shikamaru se le iluminó la cara sólo por pensar que estaría con ella en su casa a solas. La idea le agradaba. Estar solo con ella era todo lo que necesitaba para ser feliz.

Él salió de sus pensamientos cuando ella siguió hablando:

- Lo mejor será que nos duchemos y cenemos algo. Aunque ya casi va a ser medianoche... – Temari le señaló un sitio en el salón para que dejara su equipaje y él le hizo caso.

Shikamaru la seguía mientras ella le enseñaba donde estaba cada cosa en la casa.

- Yo usaré este baño porque es el baño donde tengo todas mis cosas – ella señaló la primera puerta que había en el largo pasillo. – Y mi habitación es esta – dijo señalando la puerta contigua a la del baño.

Al lado de la de Temari había otra puerta que debía ser el cuarto de alguno de sus hermanos. Al fondo del pasillo había otra puerta. Y ella dijo:

- Tú puedes ducharte en el baño de mi hermano – Temari abrió esa puerta y lo llevó hasta el baño que aquella habitación tenía adentro. – Él tiene cosas de hombres por si necesitas algo.

- ¿De quién es? – preguntó Shikamaru.

- De Gaara – respondió ella.

- ¿Tu hermano pequeño se queda la habitación matrimonial? – preguntó Shikamaru recordándole que era el menor de los tres hermanos.

- Es el Kazekage después de todo – Temari respondió encogiéndose de hombros y le hizo señas de que se iba y lo dejaba tranquilo para que se duchara. Él asintió y ella desapareció de su vista.

Temari sabía que si se dedicaba el tiempo normal que se tardaba en ducharse probablemente él saldría antes que ella y sería un problema porque tendría que dejarlo esperando la cena. Por este motivo ella se arregló a la velocidad del rayo pero tratando de quedar perfecta. El pelo se lo dejó suelto para que se le secara.

Luego se fue a la cocina para preparar algo sencillo. Pero no había terminado de mirar los ingredientes en la nevera cuando él hizo su aparición en la cocina.

Shikamaru se quedó mirándola en silencio, como movía inconsciente su culito mientras pensaba qué preparar. En ese momento casi se le va la cabeza pero justo cuando Temari se iba a girar miró hacia otro lado y se terminó de hacer la coleta.

- ¡Ah! Shikamaru – dijo ella dándose cuenta de que él estaba ya ahí. Cuando Temari lo vio se lo encontró con pantalón pero sin camiseta. La pobre se ruborizó un poco. - ¿Qué quieres cenar? Pensaba hacer un sándwich y ya.

- Por mí bien – dijo Shikamaru sentándose en uno de los taburetes de la cocina. - ¿Te ayudo en algo?

- No tranquilo, esto es sencillo...

El Nara esperó, ante la negativa de Temari, pero ella no tardó mucho en tener los sándwiches listos en la mesa pequeña que había contra la pared de la cocina. Luego sacó un refresco de limón sin gas para acompañar.

- Perdona por esta cena tan ridícula – le dijo ella sintiéndose culpable pero es que era tarde.

- No te preocupes – dijo él sonriente – si no te hubiera encontrado en el camino no tendría ahora un sitio donde quedarme y un sitio donde me alimenten.

Cenaron en silencio uno al lado del otro. Temari se puso a mirar al joven shinobi y se fijó en que Shikamaru solo tenía pelo en las axilas y en la parte baja del vientre. Él por su parte le echó alguna que otra ojeada a las piernas de la kunoichi que se podían ver porque el vestido de algodón color azul celeste que llevaba Temari era bastante corto. También pudo apreciar que no llevaba sujetador porque sus pezones se marcaban.

Todas las miradas furtivas se las lanzaban durante fracciones de segundo para no ser pillados.

Cuando terminaron, ella recogió los platos y vasos y los dejó en la pica.

- Me iré a lavar los dientes... – le dijo ella a Shikamaru - ya es hora de dormir.

Shikamaru asintió pero en un minuto apareció al lado de ella en el baño y le dijo:

- ¿Puedo lavarme los dientes aquí? – haciendo referencia al baño de Temari – es que me da vergüenza seguir usando el baño personal del Kazekage.

Ella solo asintió con una sonrisa de medio lado porque la boca la tenía ocupada con el cepillo de dientes.

Shikamaru terminó de lavarse los dientes después de ella y dejó su neceser al lado del lavamanos. Ella ahora lo esperaba afuera del baño, delante de la puerta de su habitación, en el pasillo. Ella tenía los brazos semi-cruzados.

Cuando el Nara terminó fue a buscarla impaciente. No quería perderla de vista ni por un segundo.

- ¿Y dónde... dónde puedo dormir? – preguntó Shikamaru tras pararse delante de ella en el pasillo. Lo pregunto dudoso porque no quería que sonara mal. Ella ya sabía cómo Shikamaru se fijaba en ella porque él no había parado de recordárselo durante el viaje. Ya no era un misterio.

Pero Temari no le dijo nada. Tan solo tomó la mano derecha de Shikamaru con su mano izquierda. Durante unos segundos, mirando hacia abajo acarició los dedos de Shikamaru con los suyos.

Él entonces también miró hacia bajo, y tomó la mano libre de Temari con su mano izquierda.

Tras unos segundos así Temari paso las manos de Shikamaru por detrás de su espalda obligándolo a abrazarla. Bueno, obligación sonaba como si él no quisiera cuando en verdad era lo único que deseaba en ese momento.

Shikamaru la apretó más contra su cuerpo y ella apoyo la mejilla derecha en sus pectorales. Se iba a morir ahí mismo pues ella soltó un gemido involuntario al sentirse abrazada..

- Me muero por hacerte el amor Temari... – pensó él en ese momento al tenerla toda pegada contra su cuerpo. Pero no fue capaz de verbalizar sus deseos.

Y Temari, que estaba pegada contra su pecho, escuchó perfectamente el latido desbocado del corazón de Shikamaru en ese pasillo silencioso. Ese corazón latía así por ella.

Habían pasado varios meses desde que se dieron su primer beso, luego en su cumpleaños. Luego estuvo la noche en su casa y ahora ese viaje a Suna… Cuando ella pensó que Shikamaru podía estar muerto se arrepintió profundamente de no haber vivido intensamente con él y, sobre todo, de haber evitado el afrontar lo que sentía por él.

Bueno, los dos lo evitaban... porque ninguno había dado el paso durante tanto tiempo. Temari temía ahora que cualquiera de los dos muriera joven y nunca se hubieran expresado sin palabras lo bien que se sentían estando juntos. Así que le dijo:

- Hazlo Shikamaru – como si hubiera escuchado los pensamientos del shinobi – He estado a punto de perderte...

Shikamaru pensó "por fin" así, descaradamente. Él se moría por besarla y llegar a intimar con ella pero nunca se atrevía por miedo a ofenderla. Si ella le estaba diciendo que "" a "eso" entonces era la respuesta a sus plegarias.

Era ahora o nunca: debía arriesgarse.

Era el momento de pasar a la acción. Shikamaru tenía derecho. Él era el único hombre que escoltaba a Temari veinticuatro horas al día, y era el único que hacía cosas que ningún otro hombre hacía por ella. Cosas que no hacía por ninguna otra mujer.

Era el único que la quería de esa manera. Y ella deseaba ser querida intensamente.

Shikamaru no se anduvo con tonterías y nada más ella decírselo, buscó los labios de la kunoichi y le dio el beso más pasional de toda su vida. Fue el primer beso en el que buscó más la lengua de Temari que sus labios.

La rubia no se guardó los gemidos de placer que le producían los besos. Por primera vez se soltó por completo y expresó lo bien que se sentía mediante esos sonidos de placer.

Eso era definitivamente un sí.

Shikamaru abandonó por un momento la boca de la kunoichi porque quería saborearla entera.

Bajó hasta su cuello y se entretuvo besándolo con sus labios húmedos por la saliva que habían compartido los dos. Temari aprovechó que su rostro estaba libre para girar un poco la cabeza y mirar hacia el pomo de la puerta.

Estuvo unos segundos tratando de alcanzarlo y al final con su mano derecha llegó al pomo y lo giró. En ese momento la puerta se abrió por el peso de los dos ya que Shikamaru la empujaba cada vez más contra la puerta y casi se caen pero él fue veloz y evitó que se cayeran.

Los dos se rieron nerviosos por la impresión de casi caerse. Pero él la volvió a poner recta a la vez que estabilizaba su propia espalda.

Shikamaru volvió a besarla, esta vez más despacio. Con calma. Se entretuvo memorizando la textura y el grosor de los labios de la kunoichi.

- ¿Vamos a hacer el amor o me vas a estar besando toda la vida? – pensó Temari impacientándose por tenerlo.

Y, de nuevo, cómo si él pudiera escuchar sus pensamientos, llevó sus manos al trasero de la rubia y aunque ella se esperaba que él se entretuviera tocando sus nalgas, lo que hizo Shikamaru fue meter la mano por debajo de la corta falda del vestido y cogió con sus dos manos el borde de las braguitas. Shikamaru en ese momento tuvo que separar las piernas de la kunoichi porque se iba a agachar para llevarlas hasta el suelo y sacárselas de los tobillos. Temari gimió levemente por la sorpresa de verse sin bragas antes que sin vestido.

Luego, reanudó su tarea. Ahora desde abajo. Comenzó besando sus tobillos, su espinilla, la rodilla, el muslo... Temari juraba que le flaqueaban las piernas en ese momento. Cuando él llegó hasta su pubis se detuvo allí porque para continuar besando su piel debía levantar el vestido.

Shikamaru no tuvo que hacer nada porque ella misma se quitó el vestido y lo tiró al suelo. Él la observó desde abajo, como lo tiraba por ahí. Una vez todo su pubis estaba a la vista Shikamaru se debatió sobre si darse el banquete ya o esperar. Ver todo el cuerpo desnudo de la kunoichi empezaba a afectar su capacidad para pensar pero todavía debía ser capaz de mantenerse cuerdo.

Pensó también que, mientras él no se quitara el pantalón, todo estaría bien.

Al final decidió posponer su banquete pues lo único que hizo en ese momento fue, con su dedo anular de la mano derecha, introducirse suavemente entre los labios mayores de la kunoichi y comprobar gratamente que ella estaba muy mojada.

- Shikamaru... – dijo la rubia acariciando su cabeza desde arriba. Él levantó la mirada para ver su cara y allí se la encontró con una expresión que no había visto nunca. Los ojos un poco llorosos y las mejillas rojas. Los ojos entrecerrados como si tuviera sueño. El Nara se preocupó.

- ¿Qué ocurre? – dijo levantándose del suelo para hablarle de frente. Ella tuvo que levantar la mirada para poder mirarlo a los ojos. - ¿no es lo que quieres?

- No es eso... sí quiero – susurró ella ahora sin mirarlo directamente. Ella miraba hacia abajo y mientras lo decía pudo ver lo excitado que estaba el Nara. – Pero es que siento como si no pudiera mantenerme de pie...

- Ah... lo siento – dijo él dándose cuenta de que le estaba haciendo de todo de pie y ella se sentía hipersensible. Entonces se agachó un poco pero esta vez sólo para cogerla en brazos y meterla en la cama. Temari tuvo un atisbo de primer orgasmo en ese momento.

Él se iba a meter en la cama con ella pero ella lo paró con un pie. Temari intentó acercarse para bajarle el pantalón sacando fuerzas de donde no las había pero él pensó "Ni hablar, todavía no" aunque no lo verbalizó porque la estaba besando mientras retiraba las manos de la kunoichi del pantalón a la vez que le decía que no con la cabeza.

Cuando ya se metió en la cama la giró poniéndola de espaldas a él y retiró su cabello a un lado para besar su cuello. Temari gimió más alto que nunca. Y más cuando él tomó su pecho derecho con la mano que le pasó por encima de su costado. La rubia puso la mano encima de la mano del joven para apretar el pecho suavemente.

Shikamaru sintió que llegaba a su límite. Si él empezaba a practicar el coito con ella se iba a ir en dos segundos. Él lo sabía.

Dado su estado de enajenación mental debido a que toda la sangre estaba en otro sitio -aquello debía estar ultrasensible- tenía que conseguir que ella lo disfrutara antes de que él muriera. Aunque no morir en sentido literal.

Desesperado, la volvió a girar esta vez dejándola bocarriba. Temari le sonrió. Ella había podido sentir la excitación de su miembro en su trasero. Sospechaba que él la quería, y la quería ya.

A pesar de eso, Shikamaru no hizo amago de penetrarla sino que, estando por encima de ella, bajo hasta su pubis, pero ahora ella acostada. El Nara acarició sus piernas, besó su vientre, por debajo del ombligo.

- Temari... abre las piernas... – Shikamaru se lo intentaba decir sutilmente mediante caricias pero ella no lo captaba. La kunoichi se sentía en las nubes desde que empezaron.

- ¿Qué... qué vas a hacer? – dijo ella nerviosa. Se lo preguntaba porque él estaba demasiado lejos como para penetrarla y Shikamaru tenía la cabeza a la altura de su vulva.

Él no respondió con palabras, respondió con hechos. Shikamaru metió su boca y su lengua lo que pudo, con ella todavía sin abrir las piernas, entre sus labios mayores y ella gimió sonoramente.

Entonces la rubia ya no pudo resistirse a abrir sus piernas, aunque le daba enorme vergüenza que él viera toda su intimidad. Aunque también, con lo oscuro que estaba, que sólo entraba un poco de luz por la ventana, lo justo para verse más o menos... ella pensó que él no podría verla en alto detalle.

No obstante, Shikamaru levantó las piernas de Temari dándoselas para que se las aguantara con las manos y, de pronto, él paró de lamerla y se levantó hacia su mesita de noche. Ella se temía lo peor, él quería encender la luz.

- ¿Qué haces? – preguntó ella todavía en esa postura en la que él la había dejado, notablemente alterada.

- Necesito un poco de luz... – dijo él. Para Temari ya era demasiado tarde, no pudo impedírselo.

El Nara ya había encendido la maldita luz y volvía a meter su lengua entre sus labios. Ella estaba con los sentidos demasiado aturdidos como para luchar.

Shikamaru encontró ahora fácilmente su clítoris. Con ella exponiendo toda su vulva pudo ver, y ahora con la luz, que ella estaba sonrosada también allí abajo. El vello púbico de Temari era del mismo color de su cabello.

Después de terminar de observarla detenidamente volvió a meter su lengua, acariciando el clítoris. Empujándolo y estimulándolo en círculos. Hubo un momento en que se alejó del clítoris sólo para besar toda la vulva como si fuera su boca. Besando los labios como si fueran los labios de su boca. Y tocando el clítoris con la lengua como si fuera su lengua.

Temari sentía extraños espasmos y de repente el Nara se paró para meter un dedo dentro de ella. Ese dedo terminó de sobre estimularla porque las dos cosas juntas no las podía soportar. Y ella entró en el principio de un orgasmo.

Shikamaru, al notarlo, paró de repente y se separó de ella completamente. Ella gruñó en señal de desaprobación. ¿Por qué se había parado así sin más? Pero de pronto vio como él, de rodillas en la cama, se desabrochaba el pantalón y comenzaba a bajárselo a la vez que los calzoncillos.

Ahora sí, él no podía esperar más.

Ella entonces lo supo.

Iba a ser penetrada por primera vez en su vida.

El orgasmo que tenía en stand-by se reactivó cuando él se puso encima de ella, esta vez metiendo su cabeza entre su cuello y su pelo. Ella puso sus manos en la nuca del chico y Shikamaru se posicionó ahí abajo, alineándose con su vagina.

Hubo unos segundos de absoluto silencio por parte de los dos porque él se había quedado parado con su miembro a las puertas del placer.

Ella entonces con uno de sus pies comenzó a acariciar el muslo del shinobi para animarlo a que continuara. Shikamaru le dio un besito en el cuello donde estaba reposando sus labios y… se hundió en ella.

Todos los años que fantaseó con ella y todos los sueños húmedos se habían hecho realidad. Él no se explicaba cómo podía ser tan placentero. Para el colmo de las cosas ella podía apretar y soltar a voluntad. Aunque la mayoría de veces lo hacía inconsciente, según dedujo al mirar su rostro.

Temari escuchó perfectamente el ruido que salió de la garganta de Shikamaru porque lo tenía cerca de su oreja. Él parecía que moría de placer con los jadeos que emitía. Ella en cambio gimió sintiendo un poco de dolor mezclado con placer.

- ¿Estás bien? – preguntó él de repente tratando de respirar bien. Parece que había notado el dolor que ella sintió. Shikamaru se había levantado un poco de la cama para mirarla desde arriba y analizar su cara.

- Sí... – dijo ella ansiosa porque continuara. Pero Shikamaru la miraba preocupado.

Él entonces salió un momento sólo para tratar de aliviar su dolor. Con el dedo índice y pulgar acarició sus labios creando en ella la necesidad de volver a ser penetrada. Y no sólo eso, volvió a besarla ahí abajo como antes. Poco a poco, y lentamente Shikamaru volvió a ponerse encima de ella y la penetró de nuevo. Ella estaba terminando su orgasmo y ahora lo apretaba fuerte, agarrada a su espalda.

Sus espasmos estaban desapareciendo cuando de pronto él se separó completamente y ella, ahora más relajada, lo vio de rodillas frente a ella saliendo de adentro y erguido sobre la cama cogía su miembro con una mano para justo después eyacular encima de ella, en su vientre.

Juraría que él no la había embestido ni diez veces en total durante el coito pero sin embargo él consiguió su orgasmo rápido.

La imagen de Shikamaru frente a ella era perfecta. Era increíblemente guapo y perfecto. Su piel iluminada por la luz de la lamparita parecía de color dulce de leche. Su miembro erecto parecía fuerte y robusto. Por no hablar de que su semen salió disparado como si estuviera a presión adentro. Nadie diría que ese chico frente a ella tenía dieciséis años.

Cuando terminó, él sonrió pareciendo aún más sexy, si es que se podía serlo. Ella todavía estaba embelesada mirándolo pero entonces él mismo le recordó que ahora estaba toda pringada de semen.

Shikamaru salió rápidamente de la habitación y cuando volvió a entrar traía su mochila de viaje. De allí sacó unas toallitas húmedas que usaba durante el viaje cuando había que limpiarse el sudor o la sangre de la batalla.

- La ironía de la vida... – susurró él haciéndole un gesto para que supiera que iba a limpiarla – mi padre me da una caja de condones y a mí se me olvida llevarlos encima. Ella se rio bajito por el comentario que había hecho.

Shikamaru se entretuvo a propósito limpiándola sólo para apreciar cada detalle de su cuerpo. El color de su piel era más clarito que el suyo. Sus pezones rosados ahora estaban recogidos por el contacto con la toallita húmeda y fría. El vello rubio se estaba erizando a su paso. Ella sólo se dejaba hacer mientras lo miraba con esa mirada que lo estaría excitando si no fuera porque por ahora estaba relajado.

Cuando terminó con ella sacó otra toallita para limpiarse él mismo. Su pene ya no estaba erecto y sus testículos reposaban tranquilos. Cuando terminó de limpiarse se dio cuenta de que había algo de sangre en él. Entonces miró a Temari acostada y le enseñó la sangre en la toallita.

- ¿Sangre tuya? – preguntó él.

- Debe ser... – dio ella levantándose para coger una de sus toallitas y limpiarse ella misma. Temari pudo comprobar cuando se lo pasó por la zona que, en efecto, tenía un ligero sangrado ahí abajo pero parecía que ya estuviera cicatrizando.

Él la observaba buscando alguna señal de dolor en su rostro pero no pudo apreciar ninguna. Entonces Shikamaru le pidió la toallita con la que ella se acababa de limpiar y la dejó junto al resto hechas una bola la mesita de noche. Se metió a su lado entre las sábanas apagando la lamparita y de pronto notó algo raro en ella.

- ¿Qué te pasa Temari? – ahora estaba preocupado. De nuevo. Demasiadas inseguridades. ¿Había hecho algo mal? Temari le daba la espalda. - ¿te... arrepientes?

- No... – respondió ella – es sólo que no me lo acabo de creer...

- Entiendo que las cosas son muy problemáticas ahora que no podemos ser sólo amigos – dijo él sonando un poco triste – pero... te agradezco que me hagas feliz...

- No sólo lo hago por ti – Temari se giró y se puso bocarriba. Él se inclinó para mirarla por encima – Esto también me hace feliz a mí.

Ella lo rodeó con sus brazos y le puso la cabeza en su pecho. Shikamaru se durmió ahí mismo lleno de paz.

...

Entrada la mañana, Shikamaru se despertó y se sintió solo en la cama. Estaba bocarriba todo destapado y con la sábana en la otra punta de la cama.

Algo no iba bien, ¿no debería estar Temari con él?

Desesperado como un niño que no encuentra a su madre, se levantó de un salto y se puso los calzoncillos que no sabía cómo pero habían acabado en la otra punta de la habitación de Temari.

Por suerte sus pantalones andaban más cerca de la cama.

Shikamaru salió del cuarto y notó que a lo largo del pasillo olía como si alguien estuviera preparando comida. Comida muy deliciosa.

También le llegaba el ruido de un equipo de música.

Llevaba las manos en los bolsillos mientras caminaba descalzo, despacio hasta que entró en la cocina. Temari estaba bailando mientras escuchaba algo de música en un pequeño equipo que tenía enchufado en la pared. Sonaba como el tipo de música que le pegaba a ella. Algo como rock indie alternativo.

Él trató de no moverse y no hacer ruido para que la kunoichi no se diera cuenta de que estaba ahí. Le fascinaba verla comportarse como ella misma. Podía llegar a convertirse en su nuevo hobbie. Probablemente ella sólo lo hacía cuando estaba sola.

And you'll ask yourself... Where is my mind?

Way out in the water. See it swimmin'...

De pronto, Temari se giró y se sintió avergonzada inmediatamente porque Shikamaru llevaba mirándola no se sabe cuánto rato.

- ¿Qué haces? No me mires así – se quejó ella porque él estaba con cara de idiota, sonriendo de medio lado y con esos ojos con la expresión de quien mira a una presa.

- ¿Por qué? – dijo él despreocupado – si me gustas mucho mucho...

Temari sintió que se le salía el corazón. ¿En serio le acababa de decir que le gustaba mucho, mucho (*)? Le iba a dar un ataque... sus manos temblaron por unos segundos.

(*) dai dai suki

- ¿Qué estás preparando? – preguntó él yendo hacia ella.

- Algo de comer más decente que ayer – respondió ella notablemente contenta – nos hemos despertado tardísimo.

- También nos dormimos tardísimo... – Shikamaru todavía tenía esa cara de embobado recordando la noche anterior.

Ella soltó una risita por lo bajini consciente de que se habían dormido tarde por tener sexo.

...

- ¿Y qué quieres hacer hoy? – le preguntó Temari cuando terminaron de comer y estaban recogiendo los platos.

- ¿Que qué quiero hacer? – preguntó él con su mirada erótico-festiva – ¿en serio me lo preguntas?

- ¿No te apetecería conocer Sunagakure? – dijo la kunoichi, como si fuera inocente, y no supiera lo que él estaba pensando.

- Quiero conocerte un poco más a ti... – susurró él acercándose a su oreja desde atrás. A ella un rayo le recorrió todo el cuerpo.

- A mí ya no puedes conocerme más – dijo ella riéndose nerviosa.

- ¿Ah no? – dijo Shikamaru – antes te he visto bailando. No tenía ni idea de que bailabas. Quiero verte bailar más.

- Yo no sé bailar – dijo ella con una sonrisa de medio lado – pero si quieres... puedo bailar de otra manera.

Shikamaru sonrió y la agarró por la cadera para atraerla a su zona viril. Entonces ella siguió bailando despacio una canción que sonaba de fondo. Luego, agarró el cuello del chico alzando sus brazos hacia atrás.

- ¿Te sientes mejor? – preguntó Temari refiriéndose al motivo que le había hecho emprender ese viaje y lo había arrastrado hasta ella. Él sabía perfectamente a qué se refería.

- Sí... – respondió él despacito todavía hablando en su oreja y siguiendo el movimiento de cadera de ella… bailando lento.

- ¿Puedo hacer algo más por ti? – consultó ella. De alguna manera sentía que el corazón de Shikamaru todavía no se había reparado ni un poquito de la enorme grieta que dejó Asuma con su muerte. Eso él también lo sabía. Sólo el tiempo que pasaba con ella le sanaba las heridas, por eso estaba ahí.

- Eres la única persona que puede hacer algo por mí... ya lo sabes...

Temari sabía a qué se refería y se dio la vuelta para besarlo. Tuvo que ponerse un poco de puntillas pero enseguida él bajó la cabeza y le resultó más cómodo. Temari tenía el rostro del shinobi agarrado con las dos manos y él la agarraba por la cintura.

Pronto ese beso se les fue de las manos y él se agachó un poco para levantarla en brazos y ella rodeó al Nara con sus piernas. Al final Shikamaru acabó yendo a toda velocidad sin pensarlo directo a la cama con ella. Temari tuvo que acordarse de apagar la comida antes de irse con él.

Cuando llegaron la dejó en la cama y ella ya estaba alzando los brazos mientras él le quitaba el vestido y tardó menos aún en decirle que levantara la cadera para quitarle las bragas. Esta vez Temari no iba a dejar que él estuviera vestido todo el tiempo. A ella también le gustaba verlo desnudo.

Con Shikamaru ya al descubierto ella vio que el shinobi estaba listo para la acción. A él no le hacía falta mucho para ponerse así de erecto. En ese momento en que lo pudo observar a la luz del día, se preguntó cómo es que fue posible que eso hubiera cabido en su vagina.

En fin.

El caso es que ya estaban los dos besándose en la cama como dos animales en celo. A Shikamaru le gustaba hacer el amago de meterla sólo dejando su miembro en la entrada de la vagina. Aquel acto el único objetivo que tenía era el de mojarla más incrementando sus ganas de tenerlo adentro.

- Me gustas mucho... – volvió a decirle estando encima de ella llenándola de besos por todas partes. – He soñado contigo tantas veces...

- ¿Qué soñabas? – preguntó ella sabiendo la respuesta.

- Que te hacía el amor... – dijo él. En ese momento trató de empujar para colarse adentro y ella arrugó la cara y se quejó un poco.

- ¿Te duele? – preguntó él sin insistir en su intrusión. Y le dio besos en la mejilla para dejarla hablar.

- Me duele... sí... – dijo ella con voz de sufrimiento.

Entonces él se apartó y se puso a un lado. Ella se mostró triste de dejar de tenerlo tan cerca y le dijo:

- ¿Por qué te vas?

- No me voy, solo me pongo a tu lado.

- ¿No quieres intentarlo? – preguntó ella ansiosa a pesar del dolor. – A lo mejor se me pasa el dolor.

- No quiero hacerte daño – dijo él acariciando su mejilla ahora que ella se había puesto de lado para mirarlo de frente.

A pesar del dolor no dejaban de necesitarse y en ese momento se besaron despacio. Sin prisa. El mundo a su alrededor ya no importaba una mierda. Sólo importaban ellos dos ahí amándose sin palabras.

Shikamaru notaba su miembro erecto pero la erección era más soportable esta vez. Ya no le dolía tanto como el día anterior. Quizás por el efecto de haber tenido sexo con ella esa noche. Pero aunque le hubiera estado doliendo a muerte hubiera preferido no hacerlo con tal de no hacerle daño. Verla triste es algo que nunca soportó.

El problema es que ella ahora se mostraba triste porque quería hacer el amor y no estaban haciéndolo por su culpa. Bueno, no era su culpa, pero le dolía. Ella se sentía mal por eso.

Ella tenía ganas de hacerle el amor tantas veces que al final no pudiera ocultar su felicidad. Quería que él se acordara de ella cuando se fuera y no se vieran en nosecuanto tiempo.

Estuvieron casi una hora besándose y aunque Shikamaru se sentía que como siguiera así acabaría corriéndose encima, no intentaba penetrarla.

Ella no sabía qué hacer para seducirlo, después de todo no era experta. Pero entonces, Temari pensó que si se subía encima de él al final no iba a poder decir que no. Y eso hizo.

Suspiró profundamente cuando Shikamaru le dejó un poco de margen y reanudó su beso más pasional si cabe. Temari se agarró a la nuca de él y metió los dedos entre su pelo para finalmente desatarle la coleta. Shikamaru gruñó en desacuerdo porque no le gustaba llevar el pelo suelto pero sus intentos por recuperarla fueron frustrados cuando fue ella la que se hizo una coleta alta ahora. Así como él la solía llevar.

Temari se hizo la coleta a la vez que se subía encima de él y trataba de acomodarse de manera que quedara acariciando su miembro con la vulva pero sin penetrarse. Él sintió toda la humedad y se moría por dentro. Ella aprovechó para acariciar el pecho de Shikamaru son sus dedos. Él sólo la miraba como se divertía jugando con sus pezones.

- ¿Te diviertes problemática? – dijo él muriendo de ganas por el roce que estaba produciéndose ahí abajo.

- Mucho – dijo ella sonriendo pícaramente.

La fricción ahí abajo era tal que ya no aguantaba las ganas. Entonces, bruscamente se dio la vuelta dejándola debajo de él y poniéndose a cuatro patas dispuesto a estimularla.

Shikamaru llevó sus mano derecha a la entrepierna de Temari, acariciándolo todo, aunque con lo receptiva que estaba no le hacía falta demasiado toqueteo para encenderla. El clítoris de Temari se veía claramente erecto, exactamente en el mismo estado que su pene. Los dos a punto de estallar si no se poseían enseguida. Shikamaru recordó que si le dolía podía ser porque no estaba suficientemente dilatada, y más si la noche anterior había sido su primera vez.

Todo eso lo sabía por todo lo que leyó en el pasado, claro. Ahora le tocaba pasar a la práctica.

De pronto Shikamaru dejó de tocar el clítoris para invadir la vagina de Temari. Primero un dedo. Pero un dedo era poca cosa para ella que estaba tan lubricada. Movía el dedo en círculos para intentar hacer la cavidad más grande y poco a poco metió un segundo dedo. Ahora buscó el punto donde la mataría de placer por dentro. Así fue como empezó a mover sus dedos con fuerza dando toques a la parte frontal de la vagina. Temari echó la cabeza hacía atrás y le flaqueaban las piernas. Ahora ya nada le dolía.

- Shikamaru… ¿por qué no me habías hecho esto en todo este tiempo? – susurró ella entre gemidos por lo caliente que estaba.

- No será porque yo no he querido... – respondió él sacando la boca de entre sus labios mayores.

A Shikamaru le brillaba la boca y el contorno debido a que había estado en un lugar muy húmedo un segundo antes.

- Shikamaru, para – dijo ella en un momento determinado.

- ¿Te está doliendo? – preguntó el Nara preocupado.

- No... ya no me duele... No me duele nada...

El joven Nara entendió enseguida que ella estaba más que lista para recibirlo y se posicionó a su lado. Comenzó a besarla tiernamente a la vez que bajaba una mano desde la mejilla de ésta a un pecho. En ese momento, le dio la vuelta y tocó su trasero. Entonces, levantando una de sus piernas agarrándola por el muslo la dejó abierta y expuesta. Ella tenía la cabeza girada hacia él para poder besarlo y se quedaron mirándose a los ojos unos segundos, hasta que casi con un ronroneo, Shikamaru entrecerró los ojos y la penetró. Entró suave y sin dolor alguno. Todo el cuerpo de Temari estaba feliz de recibirlo y ella también gimió en respuesta.

Shikamaru bajó la mano de su pecho hasta el clítoris para estimularla. Entre eso y la penetración del shinobi Temari iba a morir fácilmente. Y lo cumplió cuando volvió a separar su boca de la del otro un milímetro para respirar y él sonrió increíblemente sexy. Ella también sonrió pero en ese momento sintió demasiado placer ahí abajo porque él empezó a frotar más rápido.

Y ella terminó con un orgasmo magnífico.

Justo después, Shikamaru salió de ella y eyaculó pringándola a ella y parte de las sábanas.

El amor era un poco sucio a veces.

En esa postura en la que acababan de hacer el amor Shikamaru se quedó mirando la cara de la kunoichi y en ella vio esa expresión que le traía recuerdos. Era una expresión de felicidad y de paz infinita que tenía su madre cuando hacía el amor con su padre. Esa era la cara, la cara de la felicidad.

Y eso que era Temari la que quería hacer feliz a Shikamaru.

Shikamaru también la hacía feliz a ella.

...

- ¿Qué piensas de mí? – le preguntó Shikamaru entre caricia y caricia. Ahora estaban abrazados de frente y él tenía un brazo pasando por debajo del cuello de ella, acurrucándola en su pecho.

- No dejas de sorprenderme – confesó ella – nunca pensé que serías bueno haciendo esto...

- Nunca antes lo había hecho – admitió de nuevo Shikamaru sobándose la nuca.

Los dos se miraron y sonrieron. Ella se dio la vuelta posando su trasero en la zona prohibida del chico de ojos negros.

- Abrázame fuerte – le reclamó ella. Y él lo cumplió enseguida.

- Mujer problemática… - dijo Shikamaru contento enterrando la nariz entre el pelo de la chica aspirando con fuerza su aroma. Olía de maravilla, sólo ella podía oler así de bien, pensó.

Se quedaron dormidos de nuevo abrazados. Estuvieron durmiendo durante varias horas.

- ¿Estás despierto? – preguntó Temari cuando ya era casi de noche.

- Mmmmm más o menos… - dijo perezoso Shikamaru. Se remoloneó un poco pero al final abrió los ojos y le dijo frotándose los ojos: – Tus hermanos, ¿de verdad no vendrán a casa? Si me encuentran en tu cama a lo mejor querrán matar…

- Ya te dije que Gaara y Kankurō están de viaje… admite que te pone el riesgo – dijo ella poniéndole el dedo índice en la frente. Él se rio ante el gesto.

- ¿Y tú no deberías estar trabajando? – preguntó Shikamaru recordando que aunque él estuviera de vacaciones, ella no tenía por qué estarlo.

- He decidido tomarme unos días libres, mientras estés aquí – dijo Temari.

- A lo mejor se está cayendo Suna a trozos con tus hermanos fuera y tú aquí teniendo sexo conmigo...

Ella se rio y enterró por un momento la cabeza en la almohada.

- Se ha quedado Baki a cargo – dijo Temari sonando segura – y también hay más gente detrás. Suna no se lleva entre tres personas, ¿sabes? Además, se supone que yo a estas alturas debería estar en Konoha.

Pasaron otros minutos de silencio. Estaban disfrutando el uno del otro. Entonces ella se giró y le puso una mano en la frente y le acarició el rostro y después el cabello. Luego el mentón y bajó hacia sus pectorales cada vez más desarrollados. Dios, la volvía loca.

Él observaba atentamente el recorrido de sus manos.

- ¿Por qué no te dejas barba? – preguntó Temari pensando que así parecería mayor.

- Je… eso sería muy problemático…

- ¿Por qué? – dijo ella.

- Porque no me gusta.

- Mentiroso – dijo Temari al ver que él miraba hacia otro lado.

- Jum… me parecería demasiado a mi padre – dijo él de nuevo esquivando sus ojos.

- Mentiroso – dijo ella picándole.- Dime la verdad, mirándome a los ojos.

Entonces él la miró a los ojos y frunció el ceño como molesto.

- Mendokusai…. todavía no me sale bastante – confesó él avergonzado. - ¿Contenta?

Ella parecía divertirse con aquella conversación y él relajó la expresión.

- ¿Qué se siente al ser Jōnin? – preguntó él rompiendo el silencio.

- Más responsabilidades, misiones más complejas… - explicó ella. - ¿Todavía no te piensas promocionar?

- No me emociona realmente – dijo él con su expresión de pereza habitual. Ella pensó que no tenía remedio.

Shikamaru se sintió mal porque pensó que le había bajado su nivel de admiración a Temari con aquel comentario así que decidió contarle alguna buena noticia.

- Recibí una carta personal del señor feudal del País del Fuego – le dijo Shikamaru. La rubia abrió los ojos sorprendida. – decía que quería convertirme en su guardia personal.

Ella emitió un ruido como si intentara decir algo y no le salieran las palabras.

- E-e-eso es impresionante Shikamaru – dijo ella - ¿Vas a aceptarla?

- No, ya la he rechazado. Eso implicaría irme de Konoha y hay demasiada gente que me importa en la aldea, es problemático pero siento que debo cuidar de ellos. Es la voluntad de Fuego que nos vamos pasando de unos a otros, como me enseñó Asuma.

- Y además – continuó – Ahora tengo una misión más importante.

- ¿Cuál? – preguntó Temari intrigada. ¿Una misión más importante que trabajar para el señor feudal directamente? Shikamaru debía estar bromeando.

- Debo cuidar del bebé de Asuma. – dijo el joven Nara.

La rubia dudó por un momento.

- Espera, ¿bebé?

- Si, él y Kurenai-sensei tenían una relación. Ella está embarazada y él me pidió el favor de cuidar a su hijo en sus últimas palabras.

La kunoichi no pudo articular palabra, le llenaba de satisfacción ver lo maduro que era de repente y le robó los labios con deseo. De nuevo las lenguas iniciaron una batalla en sus bocas. Temari pudo sentir al rozar su entrepierna que lo ponía más grande y rígido. Él abrió sus ojos negros sorprendido por la osadía de la rubia. El contacto con otra cosa que no fuera su propia mano fue excitante descubrimiento. Poco hizo falta para que el estuviera totalmente erecto de nuevo.

- Shikamaru, hagámoslo otra vez… - susurró.

- No me digas que tú también quieres un bebé – dijo él bromeando.

- Para eso ya te tengo a ti – dijo ella burlona.

- Mendokusai...

...

- Temari – dijo en un momento Shikamaru al ver que ella iba en serio con lo de volverlo a hacer. Parecía insaciable. – Ahora no puedo... necesito comer algo... e ir al baño.

Ella sonrió y le dio un besito casto.

- Vale. – y ella se puso de pie sin ponerse la ropa pero si la recogió del suelo. – Yo en verdad quiero darme una ducha. No sé por qué será pero me siento pegajosa – dijo exagerando el sarcasmo. Él si sabía por qué.

Al final Temari si se puso el vestido. Aunque iba por ahí sin bragas. Debía asegurarse de que su invitado tenía todas las necesidades cubiertas antes de meterse en la ducha. Shikamaru salió del baño y se reunió con ella en la cocina. Allí picoteó algo de la despensa, mientras ella servía la comida que había preparado por la mañana:

- Te voy a dejar sin comida – dijo Shikamaru dándose cuenta de que casi se había comido todo el paquete de galletas saladas que había en la despensa.

- No te preocupes... Kankurō se come tres o cuatro paquetes de esos – dijo Temari como si fuera una lucha eterna con su hermano – así se pone de gordo...

- ¿Kankurō se pone gordo? – preguntó el Nara pensando en que no recordaba que el hermano de la kunoichi estuviera gordo.

- Bueno, quiero decir... más gordo de lo que es su constitución habitual. Si se cuidara estaría siempre bien. De hecho entrena un poco y baja de peso – explicó ella. – en cambio tú Shikamaru... estás muy delgado.

- Bueno, quizás es porque últimamente he estado haciendo bastante ejercicio – dijo él guiñándole un ojo. Ella se sonrojó y cerró los ojos frunciendo el ceño.

- Te mato... – dijo ella odiando que saliera en las conversaciones el tema del sexo.

- Quizás si yo me tuviera que mover un poco menos podría engordar algo – Shikamaru se terminó la última galleta y arrugó el envoltorio entre sus manos. Ella se lo pidió para tirarlo a la basura.

- Te voy a decir quién va a tener sexo contigo a partir de ahora por decir esas cosas – y ella se fue al baño para ducharse como le había dicho hacía un rato. – Y ponte algo de ropa. Se te ve todo.

¿Ella se había enfadado? No era posible...

Shikamaru la siguió hasta el baño y cuando entró ella ya estaba dentro de la ducha. El agua caliente ya había empañado la mampara y ella no pudo ver cuando él entró. Él entonces escribió del revés para que ella lo pudiera leer "SHIKA x TEMA" y lo rodeó con un corazón. Enseguida dio un golpecito en la mampara para que ella se girara y lo viera. Ella comenzó a reírse de aquello porque no se lo esperaba y entonces abrió la puerta y lo llevó adentro con ella.

Cuando Shikamaru entró lo primero que hizo ella fue enjabonarlo con su esponja deleitándose con el cuerpo del shinobi. Era flaco sí pero tenía algo que lo hacía demasiado atractivo. El chaleco ese que fabricaban en Konoha le quitaba todo el sexappeal a los hombres. Ella nunca se lo imaginó tan tan apuesto.

Shikamaru había cerrado los ojos dejándose hacer. Su pelo largo ahora mojado caía sobre sus hombros. Temari enjabonó su cuello y luego su pecho. Bajó hasta sus abdominales y luego volvió a subir para pasar a sus brazos y sus axilas. Sólo entonces ella se dio cuenta en el lío en el que se había metido cuando le tocaba ir más abajo y limpiarlo allí.

- Shika... – dijo ella queriendo saber si podía limpiarle allí abajo. Le daba una vergüenza enorme y ahora volvía a sentirse como una cría como le pasaba a veces cuando estaba con él. Shikamaru tenía ese efecto. - ¿puedo...?

- ¿Eh? – dijo él abriendo los ojos - ¿qué quieres?

- Si puedo... – y ella señaló sus vergüenzas. Él sonrió

- Claro – dijo con su sonrisa de medio lado.

Temari comenzó a frotar suavemente sus testículos por debajo, luego por delante hasta que consideró que estaba bien pasar al otro asunto. El problema es que mientras estuvo frotando ahí abajo Shikamaru pasó de estar en reposo a estar en erección.

Ella soltó una risita y él esperaba que no fuera porque se burlaba de algo referente a su miembro sino porque le hacía gracia el hecho que se hubiera puesto erecto.

En ese momento Shikamaru sintió terrible el impulso de follársela en la ducha. Así, tal cual suena.

No obstante, estaba convencido de que era quizás demasiado exagerado después de hacerlo tantas veces en poco tiempo..

Además ella lo mataría con toda seguridad.

- Ahora me toca a mí – dijo él quitándole la esponja porque se había dado cuenta de que ahora sólo quedaría por limpiarse ahí atrás y evidentemente él no iba a dejar que ella hiciera eso. Al revés, recordarlo hizo que él si quisiera limpiarla allí atrás. Sólo por la curiosidad. Y si podía, se frotaría un poco el pene entre sus nalgas.

El resto del día lo pasaron viendo películas y comiendo palomitas hasta que se quedaron dormidos en el sofá. Temari se despertó cerca de las doce y apagó la tele. También se encargó de despertar a Shikamaru para que se fueran a dormir a la cama.

Ella lo tuvo que llevar de la mano porque estaba demasiado dormido.

...

Temari se volvió a despertar a las cuatro de la madrugada. Ella juraba que se había dormido con Shikamaru encima aplastándola porque a él le encantaba ser el que durmiera sobre su pecho.

Pero con tal de tenerlo cerca lo aguantaba. De pronto sintió que tenía mucho frío y eso había sido lo que la había llevado a despertarse. Miró a su alrededor adaptando sus pupilas a las condiciones de luz y pudo ver que él estaba de pie en la ventana.

La ventana estaba abierta y él sostenía un cigarrillo entre los dedos. Shikamaru se había despertado porque tenía ganas de fumarse un cigarrillo, pensó ella. Pero la realidad es que el joven Nara estaba teniendo una pesadilla de nuevo por culpa del recuerdo de lo de Hidan, Kakuzu y Asuma.

Desde que había llegado había hecho el amor con Temari y eso lo había mantenido cansado y alejado de las pesadillas.

Sin embargo aquella noche se durmieron después de estar viendo películas dramáticas y quizás el sentimiento de ansiedad volvió a su cuerpo. Era casi como si el « efecto Temari » se hubiera desecho en su cuerpo. Una sola maldita pesadilla le había arruinado el momento. Y ahora necesitaba fumar...

Temari lo observaba en silencio y él sabía que ella ya se había despertado y lo estaba mirando.

- Shikamaru – dijo ella mirándolo preocupada - ¿estás bien?

- Lo estaba... gracias a ti – respondió él viendo como el humo de su cigarro se disipaba en el aire – pero he tenido una pesadilla como las que he tenido los días de antes de venir aquí. Es horrible, no me dejan dormir. Son tan reales... en algunas me he muerto tratando de evitar la muerte de Asuma, pero incluso aunque me esforzaba al máximo al final no servía de nada.

Shikamaru apagó su cigarro y ella lo escuchaba desde la cama. Expulsó la última calada de humo. Dejó el cigarrillo apagado en su pequeño cenicero en la repisa y entonces giró su cabeza sin apartarse de la ventana para mirarla. Temari vio que él tenía lágrimas en sus mejillas.

Ella entonces en absoluto silencio se levantó y tomó sus manos para llevarlo hasta el diván que había cerca de la ventana. Allí le dijo que se sentara y lo abrazó dejando que enterrara su pecho. Él olía a tabaco pero en ese momento no le importaba. Necesitaba que él estuviera bien. Era demasiado importante para ella.

El Nara levantó la cabeza para mirarla y parecía que demandaba un beso. Ella se lo concedió.

Sabía diferente pero seguía siendo él. Por su forma de besar ella podía saberlo.

La rubia de repente se quitó la ropa y se quedó desnuda frente a él. Si la necesitaba ahí la tenía, pensó.

Shikamaru la miró sin caber en sí de asombro y de pronto ya no estaba atendiendo los labios de su boca porque ahora estaba concentrado en succionar su clítoris. Luego la hizo girar para ver su trasero e hizo lo que estaba deseando hacer desde hacía tiempo. Sólo tocar su trasero y masajearlo hasta morir.

Después le apeteció besarlo y morderlo suavemente. Temari nunca pensó que eso la excitaría tanto, pero allí estaba, a su merced. Shikamaru entonces abrió sus nalgas y comenzó a lamer ahí... buscando su ano.

Ella se escandalizó pero también pensó que por suerte estaba bien limpia. Se echó hacia adelante para hacer que parara pero él la tenía bien aferrada por la cadera. Ella notaba que con la punta de la lengua estimulaba esa zona que resultaba tan extraño para la rubia.

El Nara notó que ella no estaba a gusto con eso y la dejó libre.

- Perdona, sólo era una perversión que tenía... – dijo justificando su acto cuando vio la cara de extrañada que tenía. Ella vio como él se levantaba para intentar besarla pero lo empujó hacia atrás. ¿Ahora la iba a besar? Va a ser que no, pensó. En ese momento Shikamaru cayó de nuevo al diván y aprovechó para echarse hacia atrás para quedar acostado y le indicó a ella que se sentara encima. Temari lo hizo y estando encima trató de bajarle el pantalón pero fue con su ayuda cuando finalmente lo consiguió.

Ella se atrevió a tocar su pene directamente con sus manos. Se entretuvo acariciándolo un buen rato mientras lo miraba fijamente a los ojos. Su miembro era más largo que la palma de su mano según pudo apreciar. Y su anchura también era considerable. Temari lo estaba disfrutando demasiado. Y él ya había puesto su cara de embobado y la miraba extasiado por dentro. La kunoichi entonces se posicionó encima del pene para autopenetrarse y él soltó un gemido que retumbó en toda la habitación. Ella se sintió desgarrada de nuevo y apretó sus ojos pero abrió uno para verlo disfrutar.

Temari se puso a cabalgar encima mirándolo a los ojos y apoyando sus manos encima de los hombros del shinobi.

Shikamaru trató de pensar en otra cosa que no fuera ella para no correrse en diez segundos pero no podía hacer otra cosa más que mirarla cabalgarlo. No supo cómo, pero se las apañó para mantenerse cuerdo mientras ella trataba de satisfacerlo. Se preguntaba: "¿a ella le estará gustando?" Y en ese momento alzó la mirada para ver sus ojos verdes que ahora ya no estaban apretados. Ahora sus ojos parecían tranquilos y ella respiraba fuerte con la boca abierta dejando salir sus gemidos.

Sin duda lo disfrutaba.

Shikamaru aprovechó que no tenía nada que hacer para tocar su clítoris mientras lo cabalgaba y ella de pronto sufrió unos espasmos que le hicieron flaquear las piernas. Las contracciones de la vagina casi hacen que se corriera pero de nuevo se libró. El Nara entonces le pidió que se girara e hiciera lo mismo pero de espaldas. Quería una buena visión del trasero de la rubia para acabar.

Temari lo hizo y cuando él estaba llegando la atrajo hacia sí dejando su espalda recostada íntegramente sobre su pecho. Shikamaru tenía su mano en el cuello de la rubia y ella lo miraba de cerca. Tenía una imagen de su cara de perfil con una expresión de placer indescriptible.

El semen que eyaculó esta vez los cubrió a los dos y sin expresarlo pensaron a la vez que se merecían una ducha de nuevo...

...

- ¿Estás bien? – preguntó ella en la misma postura en la que habían terminado. Él giró su rostro para verla de frente pero se alejó un poco porque de tan cerca no la podía mirar.

- Sí – dijo él muy sonriente – mejor que nunca...

...

- ¿Te importa? - le dijo cogiendo otro cigarrillo de la cajetilla que tenía en la repisa de la ventana. La hizo levantarse para poder cogerlos después de que ella asintiera pero luego volvieron a ponerse tumbados casi de la misma manera sólo que ella ahora no estaba encima.

- No me gusta que fumes – dijo ella frunciendo el ceño – no quiero que te mueras...

- Si hay algo que he aprendido de todo lo que me ha pasado es que siendo un shinobi puedes morir en cualquier momento. No importa quién seas y quién te esté esperando en casa. Por eso, debo atreverme a hacer todo lo que siento, antes de que me llegue mi hora...

Shikamaru dio una calada a su cigarrillo y ella seguía observándolo. Temari hacía un buen rato que le había devuelto su coleta y él la llevaba en la muñeca de la mano que sostenía el cigarro.

Los dos habían hecho el amor a pelo y con el pelo suelto.

De pronto ella exigió un beso poniendo su mano en la mejilla del joven y puso su boca contra la de él para absorber el humo que expulsaba. Luego ella lo expulsó también.

- Si te vas a morir me muero contigo – dijo ella después de hacer aquello.

Él entonces se comenzó a reír y ella estaba enfadándose según pudo ver en su ceño fruncido.

- No tiene gracia – dijo la kunoichi muy seria.

- No seas tan dramática... – dijo él parando de reírse. – Creo que por ahora no me muero...