Yamcha y Suri se llevaron una capsula con una casa de camping y se fueron volando rumbo al mar, empezaron a recorrer las islas y por último bajaron en una que estaba cerca de Kame House, una muy pequeña, donde solo había arena y unas palmeras, una islita que una vez Bulma había elegido para tomar sol tranquila y que había visitado una noche con Yamcha …
Pero esta vez era de día, hacía bastante frio y el viento traía un olor extraño, como de cosas muertas y podridas…
-No me gusta este lugar, vámonos- le dijo Suri -y la verdad, no entiendo porque bajamos acá ¿Qué tiene de especial esta islita?
-Me parece que más solos que acá no vamos a estar en ningún lado… ¿no crees?-
-Pero, esto no es solitario, es desolado… y muy triste… bueno… supongo que en toda la tierra en estos días hay esta sensación de desolación ¿no? Pero vamos a otro lado, adonde no se note tanto-
Fueron a una isla vecina, muy adentrada en el mar, tan alejada que desde allí no se veía ninguna otra.
Como ya era hora de cenar, Yamcha atrapó un desprevenido pez que pasaba demasiado cerca de la orilla y enseguida empezaron a asarlo con un fuego que él mismo encendió con un rayo de ki.
-¡Hasta que sabes cocinar…!- se admiró" Suri -yo no sé cocinar nada… para eso hay gente que te trae comida, ¿no?-
Estaban a punto de armar su casa de camping e irse a dormir cuando escucharon ruidos: una nave con un gran motor aterrizaba, empezó a bajar gente, y al poco rato la isla se vio invadida de personas asustadas que gritaban:
-¿Aquí estaremos seguros? ¡señor Cheyto, señor Cheyto! Cree que aquí estaremos seguros?-
El señor Cheyto en cuestión era un hombre de escasa estatura, lentes oscuros y un traje a rayas que caminaba acompañado por dos matones. O sea; tenía toda la pinta de un mafioso -Claro que van a estar seguros"- respondió Cheyto -Ese monstruo no llegará hasta aquí, como dice el gran Mister Satán, lo único que puede hacer son trucos… hasta acá no llega, seguro-
Yamcha tomo a su novia por la cintura y empezó a elevarse como para salir volando de ese lugar demasiado concurrido pero Suri se soltó y se dirigió directamente al tipo de los lentes oscuros. Había escuchado todo lo que había dicho.
-Oiga… usted… señor como se llame… ¡deje de engañar a esta gente! El monstruo que nos amenaza puede destruir la tierra completa y ningún lugar es seguro… y esta isla es el lugar menos seguro de todos…-
El aludido la miró asombrado como preguntándose de donde habría salido esa criatura gritona-
-¡Ah sí! ¿Entonces que haces tú acá si no estás refugiándote eh?-
Yamcha no podía creer que Suri fuera tan atrevida… pero no la iba a dejar correr peligro así que fue junto a ella.
-Ya veo- dijo el señor Cheyto -Estabas acá con ese tipo… bien, pues te informo que esta isla es mía y que toda esta gente pagó mucho dinero por estar aquí, por eso no pienso permitir que dos sabandijas como ustedes nos molesten-
-Oiga… ¿a quienes les dice sabandijas?- Yamcha ya se estaba enojando… y allí se vinieron los dos matones y allí se armó el revuelo, en un par de minutos quedaron los matones y otros que fueron con ellos, tirados sobre la arena y quejándose.
Cheyto, que los había traído hasta allí ya estaba subiéndose a nave como para escapar pero Yamcha no lo dejó. De un salto se paró delante de él y le impidió subir
-Váyase si quiere- dijo -Pero primero devuélvale su dinero a la gente-
El mafioso miro la luz que empezaba a aparecer en las manos del guerrero… cada vez más y más brillante… y más y más caliente… y miró esas grandes manos que, llenas de esa energía, se dirigían a su cara…
En pocas palabras: estaba frito.
-AAhhhh…. ¡Tomen su dinero!- Y les tiró con un bolso, de donde las personas empezaron a repartirse los billetes.
Las personas estaban tan ocupadas con su recuperado dinero que no vieron a la pareja que se iba volando.
Yamcha y Suri al fin llegaron a Kame House que, a esas alturas parecía el único lugar tranquilo de la tierra.
El maestro Roshi y Oolong miraban un programa con modelos en bikini mientras Krilin y la tortuga jugaban a las cartas sentados detrás. La puerta estaba abierta así que entraron sin problemas y saludaron. Los cuatro amigos se alegraron de verlos.
-Maestro Roshi, Krilin, Umigame… les presento a mi novia… Suri.-
El viejo Roshi, entusiasmado se adelantó a saludar. Conociendo la maña del maestro con las mujeres Yamcha intentó que no se acercara mucho… pero ya era tarde: y Suri de un empujón lo sentó en el piso.
-Que niña tan bonita ¡pero que carácter!- dijo el viejo mientras se reacomodaba… pero… pasen y sírvanse té, está caliente.-
Krilin acomodó unas tazas en una bandeja mientras admiraba a la pareja y se alegraba secretamente de que su amigo tuviera con quien olvidar a Bulma. -Tu sí que tienes suerte con las mujeres- le dijo -Vaya… lo que vale ser alto y guapo ¿no?-
Una voz muy dulce sorprendió al pequeño guerrero que creía estar hablando solo con Yamcha: -Tu pronto tendrás suerte también…-
-Hazle caso porque esta mujer tiene un sexto sentido- le dijo Yamcha muy seriamente.
Y sin querer en la mente de Krilin aparecieron una melena rubia y unos ojos verdes… pero, que caso tenía, su querida androide dieciocho ya formaba parte del monstruo…
-Maestro… ¿podemos armar la casa de camping en alguna parte de la isla?-
-Claro que sí Yamcha, adonde quieras…-
La casa era en realidad una habitación y un baño con ducha, algo parecido a las capsulas que llevaba Bulma en sus viajes, claro que más modesta.
Y al fin después de ese día tan complicado Yamcha y Suri estaban solos…
-Uffff… que cansancio… querida… que bien nos vendría un baño ¿no?-
Yamcha en ese momento pensaba: "bueno… ahora va a hablar, y me va a decir de todo"
Y así era. Pero Suri no habló para reprocharle sus regalos baratos o sus mentiras, en cambio le dijo muy seriamente:
-Yam… tú y tus amigos se merecen un poco de reconocimiento… hasta ahora pelearon para salvar a la tierra y lo van a hacer en la hora decisiva… se merecerían la gloria que ahora tiene un tipo mediocre y engreído… pero, claro, la gente solo ve y entiende lo que los medios le ponen adelante, y creen lo que les conviene creer para estar tranquilos… alguien les tiene que mostrar la verdad y como parece que no hay nadie interesado en hacerlo… voy a ser yo-
-¿Y como vas a hacer eso? No pensaras ir al torneo ¿o si?-
-Existen unas filmadoras con mira telescópica que pueden ver y filmar desde muy lejos. No voy a necesitar acercarme mucho, pero voy a ir. Además ganaría mucho dinero con la filmación, y no tengo miedo porque estoy segura de que ustedes van a triunfar-
-Suri… eres… ¿que puedo decirte? Increíble… me estás robando el corazón….-
-Siempre con esa ternura… mi Yam… tú también eres increíble… ven… dame un beso…-
Al amanecer Yamcha estaba ya entrenando un poco un una pelea con Krilin. El viejo maestro Roshi, en Kame House, había hecho el desayuno para todos, ¡resultaba que la llegada de una linda mujer lo volvía muy amable!
Pero la linda mujer ya estaba equipada con su grabadora portátil y pensaba llevarse una buena historia.
-Yamcha me dijo que usted fue el hombre más fuerte de su época ¿me puede contar? ¿Cómo fue todo eso? ¿Qué otros peleadores hubo? Como fue la lucha contra el primer Piccoro?-
-Ahhh!... vamos de a poco muchacha… estaré complacido de contarte todo, pero ten calma… y al final me das un besito ¿eh?-
"Qué asco" pensó Suri pero no dijo nada. Que primero le contara todo, y que se quedara soñando con sus besitos, ¡el viejo verde…!
Pasaron dos noches más allí. A la tercera llegó Puar para esperar el torneo en Kame House. Antes de venir había dejado a Assam y sus humanos en una casa de campo, que si bien no se iba a salvar en caso de una destrucción masiva, por lo menos estaba lejos del caos.
Cuando faltaba poco para el día del torneo Suri y Yamcha se despidieron de todos y muy especialmente de Puar. Yamcha se iría al torneo y Suri a buscar su nave para ir a filmar.
-Amigo… cuídate mucho por favor…- Puar no sabía que decirle en ese momento… era un hecho que Yamcha, por su honor, iba ir a la pelea pero era también un hecho que el enemigo era infinitamente más poderoso. Solo quedaba confiar… Cuando ya se iban y sin que nadie pudiera oírlo el gatito murmuró
-Y por favor no te mueras… Yamcha…- mientras tanto unas lagrimitas caían de sus ojos.
Era al fin el famoso día. Yamcha se vestía con su traje de pelea y Suri con un jean y zapatillas para estar lo más cómoda posible, ya que se iba a las montañas con su nave y su equipo de filmación.
-Querida… me voy a encontrar con Ten Shin Han para ir a pelear… ya sé que no soy el más fuerte pero algo voy a poder hacer… por favor, cuídate mucho, quiero verte después que todo pase…-
-Vas a verme… querido… por mí, no te preocupes, cualquier cosa me darás una de tus semillas mágicas, pero por ahora, dame un beso…-
Horas más tarde Suri llegaba en su nave, pero… que cosas, ahí estaban, en la colina más cercana sus antiguos compañeros de ZTV… ¿y quien estaba a cargo de la cobertura del evento sino Remus el periodista más obsecuente de la historia?
Suri estacionó su nave cerca del equipo, iba a saludar a su ex compañero de trabajo.
-Lo siento muchacha…- le dijo -Tenemos la exclusiva-
-¡Bah! Yo no vine a filmar solamente a Mister Satan, vine a mostrar la verdad-
-Nunca entendí que tienes en contra de Mister Satan, debe ser porque nunca más te invitó a salir ¿o no?-
-Jajajaja,¡ pero que tonto eres!-
Suri volvió a su nave y buscó un lugar alejado del peligro pero donde llegara con su cámara. Con su mira telescópica podría ver todo. Y lo primero que vio fue al monstruo. Que extraño era… gigantesco y muy parecido a un insecto con cara humana, en general, no parecía tan terrorífico…
Después llegó Mister Satán con gran pompa y confianza. Y allí estaba el chupamedias de Remus rindiéndole homenaje…y luego… un gran destello de energía del cielo descendiendo a la tierra y allí parado frente a la plataforma… ¿Quién estaba? Suri lo enfocó de cerca ¿Quién sería ese guerrero imponente pese a su escasa estatura con una armadura azul y blanca y cabellos erizados? Uf… ¡ese guerrero parecía el más terrorífico de todos! Después llegó el gigantesco androide dieciseis… también volando.
Y esos dos seguían hablándole a las cámaras: Mister Satán y el periodista que no paraban de mandarse la parte, ¡que fastidio!
¡Pero ya llegaban todos los demás! Y entre ellos, su Yamcha… igual que sus amigos, rodeado por un halo de energía brillante. Su Yam…
Una enorme emoción se apoderó de Suri al ver a Piccoro… el famoso hijo del terrible Piccoro Dai-ma-ku, el extraterrestre de Namek, ¡nadie que lo viera podía dudar que viniera de otro mundo! Pero en fin, si la masa de gente se creía que el poder de Cell se debía a trucos, que había rechazado a todo el ejército por trucos y se creía todo lo que ZTV le vendía… creerían que Piccoro no era extraterrestre, se creerían que, tal vez ese color verde se debía a un ataque al hígado… en fin.
Suri siguió filmando. Ya empezaba a aburrirse. Primero parecía que Mr. Satán iba a pelear, y no veía las horas de conseguir el testimonio de su ineptitud, pero, uf, ahí llegaban los payasos de su discípulos a lo que creían era una pelea fácil, pobrecitos… se ¿enfrentaron? A Cell y ahí fueron, uno tras otro… ¡y Cell ni se molestaba en pelear! Si, era terrorífico, sin duda, no era cuestión de dejarse llevar por las apariencias.
¡Al fin peleaba Mr. Satán! Y allí fue, a hacerle compañía a sus discípulos, el insecto gigante apenas levantó una mano y estampó al campeón contra la colina más cercana… Bueno, listo, Mister Satán era historia… pero… recién allí entendió también Suri: ahora se decidía el destino de la tierra.
Siguió filmando, sosteniéndose en las piedras, lo más firmemente posible y soportando las tremendas explosiones de energía que llegaban hasta allí. Y siguió filmando hasta que vio a todos los guerreros atacados por réplicas en pequeño de Cell, ahí solo pudo concentrarse en tratar de ver que le sucedía a Yamcha que peleaba con su monstruito, un monstruito tremendamente fuerte, igual que el grande . ¡Ay! … Yamcha cada vez estaba quedando más golpeado…
Suri estaba tan desesperada viendo a su novio caído que no vio el abismo que se abría a sus espaldas, resbaló y cayó por él…cayó y llegó al fondo sin lastimase mucho (eso creía) y llorando… Yamcha estaba muy lastimado… y su filmadora con el testimonio de la verdadera batalla… en el fondo, destruida.
Y ella, ahora… Y ¿Cómo iba a salir de allí?
