N/T: Siento la demora, es lo que tienen los exámenes. Nada de esto me pertenece, todo es propiedad de Atsusi Okubo y All-American Anteater


Capítulo 11

"Para ser honesto, nunca pensé que acabaría en esta situación," Dijo Soul despreocupadamente, rompiendo el silencio. "Ya sabes, caminando por lo salvaje, buscando comida sin nada más que ropa."

Maka parecía aliviada. "Ya. ¡Nunca imaginé saltar de un avión, tampoco!"

Soul le dedicó una sonrisa llena de dientes, asintiendo conforme. "Eso debe de ser el primer paso para hacer paracaidismo, ¡tener las agallas de saltar de un árbol de quince metros sin equipamiento!"

Comenzaron a hablar de cosas triviales, cosas como cuánto odiaban a sus profesores de matemáticas, cuál es su comida favorita… cosas triviales.

Ninguno de ellos estaba prestando atención a donde estaban yendo hasta que Maka se manchó con un pequeño arbusto de arándanos a pocos metros del río, unos diez minutos más tarde.

"¡Hey, por fin hemos encontrado algo!" Exclamó Maka. Corrió al arbusto cojeando ligeramente. Era evidente que estaba ocultando el dolor.

"Oooh, genial…" Murmuró Soul. Caminó hacia Maka.

"Si, son arándanos. Supongo que ya podemos volver." Dijo la rubia. "Sabes, nunca he sudo una gran fan de los arandanos, siempre han sido demasiado agrios para mí."

Spul se encogió de hombros. "Es raro lo que el hambre puede llegar a hacerle a la gente." Usaron sus camisetas como cestas y comenzaron a recolectar arandanos.

Date prisa Evans; estás perdiendo tu oportunidad…

"Hey Maka, ¡yo-!" Soul se detuvo a mitad de frase cuando un ruido bastante fuerte, como un crujido, se escuchó cerca de ellos.

Ambos miraron por encima de sus hombros, confusos. "¿Es eso…?" Dijo con fuerza al principio pero apenas hablando al final.

"Seeep, es un oso." Soul suspiró con aprehensión. Con rapidez cogió la mano de Maka y la arrastró detrás del arbusto, agachándoles. Estaban más cerca de lo que unos simples amigos lo estarían, pero ninguno de ellos notó nada.

O lo notaron, pero decidieron ignorarlo. De cualquier manera, su atención estaba dirigida al oso.

El oso estaba olfateando por allá, cerca de otro arbusto, seguramente comiendo alguna baya del arbusto.

"No sé si ponerle nombre o no. Lo hemos visto un montón últimamente…" Murmuró Maka.

"Estas tomándotelo muy despreocupadamente." Dijo fríamente Soul.

Maka le ignoró. "Blacky, le voy a llamar Blacky." (*)

"Oh, eso es muy original, Maka." Dijo sardónicamente Soul, poniendo los ojos en blanco.

"¡Cállate Soul! ¡Es lo mejor que se me puede ocurrir con tan poco tiempo! Además, ¡Estoy intentando alegrar el ambiente!" Saltó Maka.

Las orejas del oso temblaron.

"¡Bueno, intenta alegrar el ambiente el cualquier otro lugar!" Soul, con mucho cuidado, se levantó y comenzó a andar en la dirección opuesta a la del oso. Maka le siguió pisándole los talones.

Mientras andaban, la venda de Maka se quedó enganchada en una rama y se rompió.

La rubia siseó de dolor.

"¡Maka! ¿Estás-?" El peliblanco la miró con preocupación.

"Estoy bien. Larguémonos de aquí." Dijo Maka con los dientes apretados.

Debieron de haber sido más ruidosos de lo que pensaban, porque el oso se giró, confuso.

Soul y Maka se quedaron paralizados. Estaban en un espacio abierto, así que el oso les podía ver con facilidad.

Podían o bien quedarse allí y esperar que el oso se alejara, o bien correr y huir del animal.

En la mayoría de las circunstancias, sería poco aconsejable intentar huir de un oso. Pero, en este caso, era una opción bastante tentadora.

"¿Deberíamos echar a correr?" Preguntó Soul.

"¡No! ¡Provocaríamos al oso y nos atacaría!" Dijo Maka rápidamente.

"¡Y entonces que hacemos!"

Maka se encogió de hombros. "Andar despacio." Cuando el oso se acercó un poco más a ellos, Maka añadió, "Oh bien podemos andar rápido…"

Como única respuesta, Soul empujó suavemente a Maka y empezaron a alejarse despacio del oso.

Interesado por la graciosa manera de andar de esos humanos, el oso se les unió.

"No mires, pero creo que nos está siguiendo." Advirtió Soul, mirando por encima de su hombro.

Maka escaneó los alrededores. Apresuradamente, se alejó del camino del riachuelo y guió a Soul bosque adentro, lejos del oso.

Empezaron a complicar su paseo por el bosque, tratando de perder al oso. Lo más extraño de todo es que el oso no estaba haciendo nada realmente agresivo. Simplemente les seguía con curiosidad.

Esto era un poco desconcertante para Maka y Soul.

"Creo que el oso fue domesticado en el circo o algo así…" Murmuró Soul.

Los ojos de Maka se ampliaron cuando se dio cuenta de algo. "Soul, todavía tenemos los arándanos con nosotros."

Soul le miró confuso.

Maka parecía exasperada. "Una de los alimentos típicos de los osos negros son los arándanos." Inmediatamente, ambos dejaron caer los arándanos y prosiguieron a andar rápidamente otra vez.

El oso les miró inquisitivamente y comenzó a comer las bayas.

Los dos continuaron su retorcido camino por el bosque hasta que estuvieron seguros de que el oso no les seguía. Miraron alrededor y suspiraron de alivio al no ver ningún oso.

"En serio que creo que el oso estaba domesticado." Dijo Soul, sentándose.

"Blacky es un oso muy majo…" Maka se sentó a su lado, respirando pesadamente.

"Hey Maka, ¿estás bien?" Preguntó Soul.

"Sí, estoy bien. Solo estoy un poco mareada." Respondió ella.

Soul le dirigió un a escéptica mirada.

Maka lo notó y decidió cambiar de tema. "¿Por algún casual te sabes el camino de vuelta?"

Soul le devolvió la mirada con una incrédula mirada. "Debería ser yo quien te lo preguntara."

Maka suspiró. "Genial, entonces estamos perdidos."

Soul sonrió para sus adentros. Había una parte buena en toda esa situación, después de todo.

"¡Hey, no hay nada de lo que preocuparse! ¡Sólo tenemos que escuchar el río y hacer el camino de vuelta!" Dijo el albino, tratando de animar el espíritu de Maka. "Tenemos todo el día por delante, de todas formas."

"Claro, tienes razón…" Se apresuró a decir Maka. "¿Qué me estabas diciendo antes de que el oso apareciera?"

Soul cerró los ojos. "No lo sé. Lo he olvidado, supongo." La rubia se encogió de hombros. Soul suspiró con alivio, agradeciendo que Maka lo dejara pasar.

¡Oh, venga ya Soul! ¡Si no se lo dices ahora, nunca tendrás los cojones de hacerlo!

Tras un momento de conflictivo silencio, Soul preguntó, "¿Por qué no deshicimos el camino y ya?"

Maka se encogió de hombros nuevamente. "Lo más seguro es que a nadie le haría mucha gracia saber que habíamos guiado a un oso a donde estábamos." Soul asintió, comprendiendo.

Entonces, el de los ojos rojos vio la gran herida de la pierna de Maka y procedió a quitarse la camiseta.

"O-oye, ¿Qué estás haciendo?" Preguntó Maka con sorprendidos, amplios ojos.

"Voy a usar mi camiseta como vendaje para tu pierna. No puedes permitirte perder más sangre." Respondió Soul.

Ella negó con fuerza con la cabeza. "¡No Soul, no te puedo dejar-!"

"Esto no es discutible, Maka." Dijo con un tono terriblemente serio.

Maka abrió la boca para replicarle, pero la mirada de Soul decía claramente que no iba a cambiar de opinión.

Gruñó. "Vale, pero cuando te quemes la espalda, que fijo que te ocurre, no quiero que te quejes en alto."

Soul sonrió y comenzó a vendar la pierna de Maka con el apañado vendaje. Su sonrisa desapareció en cuanto se dio cuenta de lo mal que estaba la pierna de Maka de verdad.

La piel alrededor de la gasa estaba inflamada y de la herida estaba saliendo pus. Algo de sangre también se escurría lentamente por la gasa, dado que la herida todavía no se había cerrado.

Y teniendo en cuenta las apretadas manos y mandíbulas de Maka, el simple toque también era doloroso.

Lo más probable es que estuviera infectado.

"¿Estás segura de que estás bien?" Preguntó realmente preocupado.

Maka se lo quitó de encima, "¡Pues claro que estoy bien! ¿Por qué no habría de estarlo?"

"Porque apenas te he tocado y te ves como si fuera la peor cosa que jamás hayas experimentado."

La rubia prefirió no contestar a aquel comentario.

"¡Dios, ojalá me habría traído un poco de agua! Ahora mismo no queremos que te deshidrates." Soul parecía medianamente frustrado.

"¡Estoy bien Soul, en serio!" Dijo Maka, tratando de sonar segura.

Soul suspiró y la ayudo a levantarse. Comenzaron a andar en una dirección al azar, sabiendo que no tenían manera de saber hacia dónde ir.

Mientras caminaban, empezaron a hablar.

"Así que… ¿Cuál ha sido el momento más incómodo por el que hayas pasado?" Preguntó Maka con curiosidad.

"Oh tío, um… Creo que debería ser cuando tenía cinco y estaba a punto de cortarme el pelo. El cajero me preguntó si quería el corte especial para mayores…" Soul sacudió la cabeza ante el recuerdo.

"¿En serio? Eso fue… guau." Dijo Maka mientras reía.

"¡No, todavía hay más! Estaba tan avergonzado de que la gente se creyera que era viejo por mi pelo, que intenté teñírmelo de negro." Rió Soul. "Pero en vez de negro, se volvió gris…"

Maka se rió todavía más con aquello. "Soul, ¿no sabías que el pelo blanco tiende a aclarar todo cuando se tiñe?"

"¡Cállate, tenía cinco años! ¡Ahora dime tú algo que te haya hecho pasar vergüenza, Albarn!"

"¡Vale, vale! ¿Te acuerdas de la excursión al campo que hicimos en quinto grado? ¿El restaurante al que fuimos?"

"¿El de marisco?" Dijo Soul, tratando de aclararlo.

"Sí, ese mismo. ¡Bueno, pues fui al lavabo para lavarme las manos, y entonces un par de viejos entraron-!"

"¿Qué te pasó? ¡Recuerdo que estabas tan horrorizada que no nos hablaste por el resto del viaje!" Interrumpió Soul.

"¡Sí, eso es lo que pasó, no me interrumpas!"

Soul puso sus rojizos ojos en blanco.

"Bueno, pues eso, cuando entraron empezaron a decirme que estaba en el baño equivocado. Pronto me di cuenta de que estaban muy borrachos, así que me largué." Tembló ante el recuerdo. "Estaba en el baño correcto, sin embargo…"

Ahora fue el momento de Soul para reír. "Bueno, seguramente estaban a punto de sacarse las tripas por la boca, y simplemente se pensaron que era el baño de los hombres."

Maka suspiró. "Era un único y atascado lavabo individual, Soul. Apenas había sitio para mí cuando tenía once años."

Soul paró de reír. "Oh…"

"Ya…"

Soul sonrió para sus adentros.

Eh… con esto ya vale por ahora.

Los dos continuaron hablando por el resto del día.

Aprendieron cosas el uno del otro que no habrían podido saber de otra manera.

Spul aprendió que la razón por la que a Maka no le gustara el pescado crudo no era por el sabor, si no por una traumática experiencia de cuando era pequeña que tenía que ver con un horripilante documental y algo de sushi crudo.

Pero no os equivoquéis, de todas formas, sabe mal.

Y Maka aprendió que Soul tenía un misterioso pavor a los dentistas del que nunca dijo nada porque no quería dejar de ser guay. Este miedo tampoco era tan descabellado, considerando que tenía unos dientes… únicos.

¿Y a quien le gusta ir al dentista, de todos modos?

Maka y Soul decidieron tras darse cuenta de que el sol se estaba poniendo. No querían andar en la oscuridad por miedo de perderse aún más de lo que ya lo estaban. ¡Y a saber que se podían encontrar en la oscuridad!

Ambos se respaldaron contra un árbol. Estaban hambrientos porque no habían encontrado comida, y estaban completamente secos. Deseaban desesperadamente encontrar algo al día siguiente…

"Me pregunto que estará pensando la gente ahora mismo…" Preguntó en voz alta Maka.

"Seguramente ya sepan que estamos perdidos. Probablemente empezaran a ponerse histéricos de verdad mañana por la mañana." Dijo Soul distraídamente.

"…¿Qué crees que estará haciendo mi padre ahora mismo?" Preguntó Maka con voz suave.

"No tienes que preocuparte por eso, Maka. Sabes que no va a descansar hasta encontrarte." Soul posó una reconfortante mano en su hombro.

"Lo sé. Es solo que estoy… preocupada, supongo." Dijo Maka. Soul asintió, de acuerdo.

Él no le estaba dando demasiadas vueltas porque sabía que su hermano haría algo mientras que sus padres no lo harían. También ayudaba que Spirit Albarn era un padre muy sobreprotector.

El sol poniente le daba a todo un halo dorado. Justo como la primera noche que pasaron allí afuera, la luz intensificó los rasgos de Maka y su pelo, rubio cenizo, brillaba con reflejos dorados.

Y sus ojos, ¡oh Dios, sus ojos! Sus normalmente penetrantes orbes verdes eran ahora brillantes esmeraldas con pequeñas salpicaduras de oro alrededor de la pupila, un reflejo del propio sol.

Estaba atrapado en sus bellos ojos. Simplemente, no podía mirar a otro lado.

Era como si una corriente gravitatoria le arrastrara hacia ella en aquel mismo instante. Y tampoco es como si ella le estuviera rechazando, puesto que ella también se estaba acercando…

Bueno, es ahora o nunca.


(*): Blacky significa literalmente "negrito". Que viva la originalidad!

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