Nota: Quería aprovechar este espacio para pedirles a mis lectores un poco de paciencia de ahora en adelante, porque he ingresado a clases en la universidad, y mis ratos libres casi han desaparecido. Seguiré trabajando en esta historia cada vez que pueda, pero es posible que haya demoras- espero no perder su interés por ello.

xXx

"¡Oi, Rukawa!" El aludido miró hacia la fuente del llamado, mientras se sacaba la camisa del instituto, cambiándose para empezar el entrenamiento. El que lo llamaba Mitsui, quien se acercaba con una sonrisa, aún usando el uniforme del instituto. "Me alegra verte por acá. Te ves mejor."

Claro. La última vez que me viste estaba pretendiendo estar sedado en una cama de hospital mientras contemplaba la posibilidad de rasgarme la muñeca con la aguja del suero. Baka.

"Sempai," Rukawa lo saludó con un austero movimiento de su cabeza mientras continuaba cambiándose, guardando metódicamente sus cosas en el bolso. Se hizo un silencio incómodo. Rukawa apresuró sus movimientos, queriendo nada más que salir de allí antes que...

"Rukawa," Mitsui le dijo entonces, y el chico levantó la mirada, encontrándose con los ojos preocupados de su compañero. Sintió náuseas. Basta. ¡Basta! ¡Kami-sama, dejen de mirarme como si fuera a romperme, dejen de esperar que me caiga a pedazos! ¡Dejen de preguntar si estoy bien, por lo que más quieran...!

"¿Estás listo para el partido del jueves?"

"¿Eh?" Sorprendido, Rukawa frunció el ceño, meneando lentamente la cabeza mientras esquivaba los ojos de Mitsui. "¿Hay partido?"

"Hai, Ryonan nos ofreció un nuevo partido de práctica, esta vez aquí en Shohoku. Sendoh vino a proponerlo él mismo la semana pasada y yo le avisé a Sakuragi por teléfono. Supongo que habrá olvidado decírtelo..."

Rukawa asintió como distante, tratando de alejar la idea estúpida que surgió en su cabeza con ésas palabras. Vamos. Hanamichi no tiene motivos para esconder algo tan simple como un juego de práctica. Seguro que se olvidó decirme de ello entre- todo lo demás.

"Supongo..." Murmuró, terminando de alistarse y dejando su bolso en la banca. "Estoy listo para jugar, Sempai. Tengo que ganarle a Sendoh."

"Claro," Le dijo Mitsui divertido, comenzando a cambiarse mientras Rukawa caminaba hacia la entrada de los vestuarios. "¡Eh, Rukawa!" El chico menor se dio vuelta, sin cambiar la expresión del rostro. "Te apuesto un café en Danny's que Sendoh se aparece hoy en la práctica."

Silencio. Rukawa se extrañó, tanto por el precio de la apuesta como por la apuesta misma. ¿Sendoh? ¿A qué tendría que venir? ¿Y por qué un café...?

"Hai." Dijo finalmente, saliendo de los vestuarios mientras Mitsui se reía para sí, cambiándose rápidamente.

"Sakuragi se va a poner verde..." Murmuró Mitsui entre risas, escuchando la voz de Akagi en la cancha que los llamaba para iniciar los ejercicios.

xXx

Estaban jugando un nuevo partido de práctica, y Hanamichi había quedado en el equipo opuesto a Rukawa, quien lo marcaba de cerca con ésos ojos de hielo que lo miraban atentamente.

Akagi había ganado el salto a favor del equipo de Rukawa, pasándole a este la pelota, quien tomándola, no tuvo mayores problemas en esquivar al pelirrojo. Haciendo una finta a la derecha y corriendo a toda velocidad por la izquierda, dribbleando con habilidad, Rukawa cruzó la cancha, esquivando la defensa de Miyagi.

"¡K'so!" masculló el pelirrojo, corriendo tras él y alcanzándolo debajo de la canasta, momento en que Rukawa se alistó para lanzar al aro. Hanamichi vio el movimiento y saltó como reflejo, más- demasiado tarde- notó que la mirada de Rukawa estaba clavada en un punto sobre su hombro, donde le esperaba Kogure. Rukawa hizo el pase y el cuatroojos encestó limpiamente ganándoles dos puntos. "¡Grr, zorro tramposo!"

"Te pasa por impulsivo," Le dijo Rukawa por lo bajo, y en sus ojos Sakuragi notó un dejo de risa mientras el balón volvía al juego. "Do'aho."

"¡Teme...!"

"¡Sakuragi! ¡Concéntrate!" El pelirrojo miró a Mitsui quien en un movimiento rápido recibió el balón y se lo lanzó. Hanamichi, tomándolo y esquivando la mano de Rukawa, corrió hacia la canasta, consciente de la sombra del kitsune le seguía, haciendo pantalla y evitando que el pelirrojo pudiera realizar un pase.

¡Distráelo! Se dijo a si mismo, mirando a los ojos azules de Rukawa frente a él.

"Ne, Kaede," Susurró, acercando más de lo necesario su rostro al del otro chico, "Que cara más seria que traes."

Rukawa- turbado- dio un paso atrás y le dejó el camino abierto a Sakuragi quien lanzó a la canasta. El pelirrojo miró satisfecho como su tiro caía, dirigiéndose limpiamente hacia el... borde del aro...generando un rebote que Akagi tomó sin problemas, devolviendo el balón a Rukawa, quien salió disparado a encestar con un pelirrojo furioso detrás.

"¡K'so! ¡Maldito balón! ¡Está defectuoso!"

Pero aún mientras lo decía, Rukawa estaba tomando la posición de lanzamiento. Seguro que era otro engaño, el pelirrojo esperó el pase, más Rukawa no se inmutó y lanzó hacia el aro, encestando un tiro de tres puntos que sacó un coro de gritos histéricos de las muchas chicas que lo habían ido a ver jugar ahora que había regresado.

"Engreído," Le murmuró Hanamichi, encontrando los ojos azules que le miraban burlones.

"Torpe." Le dijo el moreno, corriendo de vuelta a su posición inicial.

"¡Gambatte, Rukawa-kun!" Gritó una voz dulce, y Hanamichi se volvió para saludar a Haruko con la mano, antes de ponerse frente al zorro nuevamente, imperturbado. Rukawa le dio una mirada sorprendida, quizás esperando su habitual acto de enamorado sin remedio hacia la chica, pero Sakuragi evitó su mirada y se concentró en el juego, logrando realizar un espectacular slam dunk cuando volvió a tomar el balón.

"¡Nyahaha! ¡Ore wa tensai!" Gritó el pelirrojo, esquivando el puño de Gori mientras se reía como desquiciado.

En eso las puertas del gimnasio se abrieron, y Hanamichi se estrelló contra la espalda de Rukawa cuando éste frenó en seco, mirando con el ceño fruncido la puerta. El pelirrojo, extrañado por la actitud de Rukawa miró también, y se encontró con una figura alta y de inconfundible peinado que entraba con toda calma en el gimnasio, ignorando las miradas sorprendidas de la mayoría del equipo, que detuvo el partido de práctica.

"¡Sendoh-san!" Le llamó Ayako, recibiendo una de las típicas sonrisas del jugador de Ryonan "¿Qué haces por aquí?"

Hanamichi se volvió hacia Rukawa, y extrañado, vio como éste le daba una mirada a Mitsui, quien le sonreía encantador. Algo dentro de Hanamichi dio un giro doloroso, que le hizo- inconscientemente- dar un paso que lo acercó más al kitsune, topándole el hombro.

"Ne, Kaede, ¿un uno contra uno después de la práctica?"

Rukawa le miró un momento, y luego se volvió a mirar a Mitsui, quien seguía sonriendo. Hanamichi sintió unas ganas incontrolables de arrancarle la sonrisa de un puñetazo.

"No puedo hoy," Murmuró Rukawa encarándolo, dándole una mirada indecisa. "Mitsui-sempai..."

"¡Rukawa!" Gritó Ayako entonces, distrayendo al moreno que se volvió hace ella. "Sendoh quiere hablar contigo un momento."

El rostro desconcertado de Rukawa hubiera sido cómico, si Hanamichi no estuviera tan ocupado pensando cómo apalear a un puercoespín y a un ex-gángster de un solo golpe.

"Si que te has vuelto inusualmente popular hoy ¿no crees, Rukawa?" Hanamichi le ladró sin pensar, enfrentándose de pronto a una rápida mirada dolida de Kaede, la cual cambió de inmediato a una mirada glacial que detuvo su arranque de golpe. Tomando gentilmente el brazo del moreno, suavizó el tono "Kaede, no quise..." pero era tarde.

Rukawa se soltó de su agarre con una sacudida de su brazo, caminando hacia donde le esperaba Sendoh con expresión tranquila.

"Baka."

Hanamichi se volvió para encarar a Mitsui, quien sacudió su cabeza negativamente. Ambos se giraron a observar como Sendoh saludaba efusivamente a Rukawa y comenzaba a hablarle, mientras Kaede lo miraba, para desconcierto del pelirrojo, con un grado genuino de atención.

"¿Qué sabes?" preguntó finalmente Hanamichi, encarando al chico de tercero. Mitsui sólo se encogió de hombros, mirando aún a Sendoh y Rukawa.

"Eres un baka."

Y se alejó, dejando a Hanamichi mirando la espalda de Rukawa mientras éste le decía algo al puercoespín sonrisas.

Maldito Sendoh. ¡Déjale en paz! ¿Qué pretendes metiendo las narices con nosotros? ¿Qué quieres con Kaede?

xXx

"¿Qué?"

"Vamos, sólo una soda o quizás un sándwich. ¿Tienes hambre? Seguro que sí, con lo flaco que te ves." Sendoh le dijo despreocupadamente, sin borrar por un segundo su perpetua sonrisa. Kaede se preguntaba para sus adentros si le dolería la cara por las noches, mientras se cruzaba de brazos, bastante incómodo.

¿Qué rayos le pasa a todo el mundo hoy? se preguntó para sí, esquivando los enormes ojos suplicantes del jugador de Ryonan para evitar reírse de su expresión lastimera. Reírme sería como decirle que sí. Apuesto a que haría un bailecito idiota como los amigos de Sakuragi.

"¿Por qué?" Se decidió a preguntar finalmente, encarando al chico más alto con el ceño fruncido. "No somos amigos."

La sonrisa no falló ni un segundo, pero Kaede tuvo la latente sensación de que había lastimado los sentimientos del otro chico. Se mordió el labio, mirando hacia el techo del gimnasio como esperando que hubiera una cámara indiscreta grabando este momento. El segundo en que me importó Sendoh. Debe ser un día histórico.

Gruñó por lo bajo, mirando a la cancha mientras Mitsui realizaba un triple en la práctica.

"No puedo ir a Danny's hoy," Dijo al fin, rascándose la cabeza cuando la expresión del jugador de Ryonan pareció derrumbarse. "Ya quedé con Mitsui-sempai..."

"¿Mitsui?" Repitió Sendoh con ojos enormes, mirando de Rukawa a Mitsui y de vuelta en rápida sucesión, mareando al chico de Shohoku al tratar de seguir los movimientos de su cabeza. "¡¿Dijiste Mitsui?!"

"¡Hola Sendoh!" Saludó entusiasta el aludido desde la cancha y Rukawa se volvió a mirarlo, encontrando para su sorpresa que el chico de pelo azul estaba mirando con una expresión maliciosa al as de pelos parados, al punto que casi podían verse cachos sobre su cabeza. "¿Qué tal?"

"¡Maldito macarro! ¡Lo hizo a propósito!" Masculló Sendoh por lo bajo, pero Rukawa lo escuchó, sintiendo una opresión en el pecho mientras su mente sacaba rápidas conclusiones. Observó con ojos ausentes como Sendoh se volvía a preguntarle algo que ni siquiera pudo escuchar, ahogándose en las sensaciones que lo embargaron en un segundo sofocante.

Es una broma. Claro que es una broma. Debieron haber hecho una estúpida apuesta sobre cuál de los dos podría llevarme a algún lado. ¿Quién logra convencer al antisocial 'rey del hielo' para ir a Danny's? Y el muy imbécil que soy, iba a decirles que si. Seguramente se iban a burlar de mí. Pensé que querían estar conmigo. Por supuesto. ¿Por qué querrían ellos estar conmigo? ¿Mitsui-sempai? ¡¿Sendoh?! Vamos, si ni siquiera me soportan...

"Mitsui-sempai sabía que vendrías hoy ¿verdad?" Preguntó Kaede suavemente, como ido, interrumpiendo una pregunta de Sendoh a medio camino. El jugador de Ryonan lo miró con el ceño fruncido, rascándose la cabeza por un momento.

"Bueno, le dije que vendría esta semana, y pudo haber adivinado que sería hoy pero -"

Te apuesto un café en Danny's que Sendoh se aparece hoy en la práctica.

"¿...Rukawa-kun?"

¡Qué tal Rukawa-kun! Vine a invitarte a Danny's hoy por la tarde. Vamos, sólo una soda o quizás un sándwich. ¿Tienes hambre? Seguro que sí, con lo flaco que te ves.

Rukawa dio un paso atrás sin una palabra, encontrando los ojos de Sendoh con los suyos por sólo un instante antes de girarse y empezar a caminar hacia la entrada, sintiendo que le estaba faltando el aire.

Baka. Imbécil. Nada ha cambiado, por mucho que quisieras. Todavía eres la misma jodida broma de siempre. No te conocen, ni quieren hacerlo.

"¡Rukawa! ¿Qué sucede? ¿Dije algo malo? ¿Rukawa?"

Apuró el paso sin darse cuenta, desesperado de alejarse de ésa voz que lo llamaba, de la cancha, del gimnasio, de todos esos imbéciles que de pronto empezaron a tratarlo como uno más. Él no era uno más. Nunca lo fue. Nunca lo sería.

"Kaede ¿qué-?"

Violentamente se libró de la mano que recayó sobre su hombro y abrió las puertas del gimnasio corriendo tan rápido como podía hacia ningún sitio, consciente de pasos que intentaron seguirle y que pronto desistieron, confirmando sus sospechas.

Solo. Siempre solo. Eso no cambia en un día, no cambia en una semana, no cambiará nunca. No cambiará porque intentes matarte, eso no te hace distinto. Sigues siendo el mismo imbécil de siempre.

"Si que te has vuelto inusualmente popular hoy ¿no crees, Rukawa?""

Corrió hasta que le faltó el aliento y para entonces ya ni sabía donde estaba. Miró hacia arriba y reconoció vagamente el camino hacia el único lugar que le quedaba para él. Se restregó el rostro, satisfecho que ninguna lágrima hubiera escapado luego de todo lo que había llorando la semana anterior, y se enderezó, caminando lentamente.

Se sentía helado. El sudor frío del entrenamiento y de su imprevista carrera se estaba secando en su piel, haciendo que la delgada camiseta se le pegara al cuerpo. Los shorts que usaba para practicar no eran lo más apropiado ahora que se hacía de noche, pero era poco importante.

Tendría que volver al instituto a buscar su ropa. Antes, congelado.

xXx

Todos en el gimnasio se volvieron a mirar la puerta ante los llamados de Sendoh, mirando sorprendidos como Rukawa se apresuraba a salir del gimnasio sin llevarse nada, comenzando a correr una vez afuera como si tuviera que escaparse. Sendoh salió tras él, y Hanamichi ignoró las miradas de sus compañeros, haciendo lo mismo. Corrió como pocas veces antes, la imagen de lo ocurrido en la terraza demasiado vívida como para ignorar el miedo que sintió al ver al moreno huyendo de ésa forma.

Salió del instituto y continuó su carrera por un par de cuadras, pero pronto perdió de vista a Rukawa, encontrándose en una transitada esquina con Sendoh, quien intentaba recuperar el aliento apoyado en un edificio. Hanamichi lo miró con odio, olvidando su propio cansancio al acercarse y tomar al chico más alto de la camiseta, estrellándolo violentamente contra la pared.

"¿Qué mierda le hiciste?" Siseó entre dientes, atrapando al jugador de Ryonan con su cuerpo contra el concreto. "¡¿Qué coño le dijiste?!"

Sendoh lo miró en silencio por largos segundos, su mirada congelada en una expresión de piedra que difícilmente podría asociarse con él bajo otras circunstancias. Sendoh se enderezó en el agarre de Sakuragi y lo empujó hacia atrás, dando un paso amenazante en claro gesto de pelea, el que Hanamichi estaba demasiado feliz de corresponder.

"¡¿Qué le hiciste?!"

"Nada, imbécil. No le hice nada. ¿Qué les ocurre a todos? Lo invité a comer algo. Quería saber cómo está, quería...estar con él. Luego me dijo algo de Mitsui y salió corriendo como loco."

"Si que te has vuelto inusualmente popular hoy ¿no crees, Rukawa?"

"Mierda." Murmuró Sakuragi, bajando los puños lentamente para restregarse el rostro con violencia, sintiéndose como un imbécil ante la ola de impotencia que lo embargó de golpe. Evadió los ojos de Sendoh, gruñendo como un salvaje para estrellar su puño contra la pared, sintiendo como distante el dolor en sus nudillos. Sendoh no le hizo nada. Fuiste tú.

"Sakuragi ¿dónde está-?" Mitsui se detuvo en seco cuando llegó frente a ellos, mirando desde la postura tensa de Sendoh a los nudillos ensangrentados del pelirrojo que éste no parecía sentir. "¿Y Rukawa?"

"Huyó." Le dijo Sendoh secamente, volteándose para al chico de tercero. "Esto es culpa tuya ¿sabes?"

"¡¿Nani?!" Mitsui respondió incrédulo, sintiendo de inmediato una oleada de ira que lo encendió como una chispa. "¡Ahou! No me culpes porque tú seas un cobarde. Tan sólo le pedí un café-"

"Bastardo, te dije que me gusta," Sendoh lo interrumpió, dando un paso hacia él. "¡Sabías que quería llevarlo a algún lado para hablarle! ¡Estaba preocupado! Tú puedes hablar con él en el instituto, al menos, yo no tengo eso y lo sabes. ¡Sabías que vendría hoy!"

"Claro que lo sabía," Le dijo Mitsui casi en un grito, encarándolo sin retroceder. "Eso no tiene nada que ver. Yo también estoy preocupado, quería hablar con él a solas. Quería alejarlo de ti, Sendoh. ¡Lo último que ése chico necesita es que estés rondándole ahora, hentai!"

"¿Qué coño estaban pensando ambos?" Los interrumpió otra voz, y ambos chicos se voltearon a mirar al pelirrojo que los ojeaba incrédulo. "Estamos hablando de Rukawa. Rukawa Kaede. El chico que cree que tú sólo eres un rival," le dijo a Sendoh, aprovechando de darle una mirada de muerte.

Maldito puercoespín interesado. ¡Así que te gusta! ¿Lo sabrá Rukawa? ¿Se asustó por eso o-? No, no hay forma-

"¡El mismo chico que sabe los sobrenombres que le hemos puesto el equipo!" Se dirigió a Mitsui, gritando a viva voz sin darse cuenta de las miradas molestas de otros transeúntes. "Y de pronto se encuentra con que esos dos conocidos están compitiendo por él, cuando ninguno de los dos siquiera había intentado saludarlo antes. ¡Cree que lo están engañando, par de tontos!"

Silencio.

Sakuragi respiró hondo, tratando de calmarse a la vez que intentaba enumerar los lugares donde pudo haber ido Rukawa, descartándolos mentalmente mientras los otros dos chicos lo miraban, sintiéndose lo suficientemente reprochados. Por Sakuragi. El mundo era un lugar extraño.

"No pensé en eso." Dijo Mitsui finalmente, restregándose el rostro con las manos. "Agh, coño ¡esto es difícil! Sólo quería saber como estaba, no que pensara que le estábamos organizando una especie de conspiración."

"Lo mismo digo," Dijo Sendoh con un suspiro, mirando en todas direcciones como tratando de adivinar donde pudo haber ido el otro chico. "Quería tratar de ser su amigo…"

"Entonces le debieron haber dicho eso en vez de ponerse a competir sobre quien le hablaba primero," Sakuragi les ladró, comenzando sin darse cuenta a pensar en voz alta mientras miraba en todas direcciones junto con Sendoh. "No, al parque no, demasiado cerca. La cancha de básquet tampoco, no tiene pelota con que jugar. ¿La playa? No lo creo, aún anda gente a ésta hora. ¿Su casa? No, no, estaría solo allá, eso lo volvería loco...mierda..." murmuró por lo bajo, volteando entonces para mirar a los otros dos. "Ya sé donde puede estar."

"¿Dónde?" Sendoh saltó de inmediato con ojos esperanzados que no pasaron desapercibidos por un molesto pelirrojo que lo miraba desconfiado. "Vamos Sakuragi, no estoy tratando de engañar a nadie. ¡Le quiero ayudar! No tienes idea cómo me sentí cuando supe lo que había pasado la semana pasada…" La voz se le fue un momento, y en ése segundo, Hanamichi perdió toda duda respecto a las intenciones del jugador de Ryonan. "Sólo quiero ayudar ¿está bien?"

"Entiendo." Sakuragi dijo finalmente, mirando a los dos chicos que esperaban saber dónde pudo haber ido Rukawa. "Miren, entiendo que quieren acercarse a él ¿ok? Yo sentí lo mismo, para mi propia sorpresa. Rukawa pasó el fin de semana en mi casa luego de salir del hospital…"

"¿Cómo?" le interrumpió Mitsui con grandes ojos "¿El fin de semana lo pasó contigo? Pero la doctora había dicho que no lo dejarían ir hasta hoy. Y cuando hablamos me dijiste que-"

"Eh, bueno sí, pero cambió de opinión," El pelirrojo desmintió rápidamente, consciente de las miradas incrédulas de su audiencia. "Como sea, he logrado hablar con él ¿entienden? Estamos…podría decirse que somos amigos ahora y…bueno, le dije algo en la cancha que probablemente no ayudó mucho a todo esto y tengo que disculparme si quiero recuperar su confianza y…"

"…Y no quieres que vayamos contigo a encontrarlo porque vamos a empeorar las cosas." Terminó de decir Mitsui, rascándose la cabeza. "Supongo que tienes razón."

"¿Qué? ¡No!" Sendoh los interrumpió, moviendo las manos frenéticamente a la vez que miraba de Sakuragi a Mitsui y de vuelta. "Vamos, ustedes no entienden, tengo que hablar con Rukawa. No quiero que piense que estoy tratando de aprovecharme de esto como una especie de burla."

"Sendoh…"

"Sólo quiero disculparme con él, Sakuragi. Quiero hablarle."

Y verle. ¡Hentai!

"En este momento sólo lograrás que te odie," Hanamichi le dijo seriamente, negando con la cabeza. "Déjame hablarle y disculparme por todos nosotros ¿está bien? Si aparezco contigo, con cualquiera de los dos, va a pensar que lo estoy traicionando. Déjame explicarle las cosas y hacerle entrar en razón. Te prometo que le pediré que hable contigo, con ambos, una vez que se haya aclarado todo."

Los dos chicos se miraron entre ellos por un momento para luego asentir en silencio, permaneciendo inmóviles mientras Sakuragi les daba una última mirada y se echaba a correr a toda velocidad por las calles de la ciudad, en dirección al único lugar en que Kaede Rukawa podía sentir como propio en ése momento.

El cementerio de Kanagawa- y la tumba de su madre.