Llegamos a otro capítulo, ya faltan menos capitulos para que está historia terminé.
De verdad, gracias por leer mi historia y sus comentarios.
11 ¡Yo no soy celoso!
Era un día sábado, los pájaros cantaban de tal manera que parecían un canto mortal.
«Buenos días gente de KREB, no olviden que la gira de La dirección termina hoy, así que apresuranse a conseguir sus entradas, el clima de hoy será muy ca...»
— Estúpido aparato parlante — Volvió a tirarlo, después de todo siempre había uno mágicamente al día siguiente para torturarlo. Quitando todo eso su día era relativamente bueno. Había tenido un buen sueño y tendría una cita.
— No es cita — murmuró el gato.
— ¿Porqué cuentas mi historia?
— Pensé que debía hacerlo... Pero adelante, puedes contar la historia.
— Lo haces bien, solo quería recordarte que es mi historia... cliché pero mía, así que cuentala bien.
— Pero no saldrás en una cita.
— Floki, deja de leer mis pensamientos.
— No los leí, eres muy obvio, esa sonrisa, esa manera de acomodar tu cabello... Estas pensando en que saldrás con Astrid...
— Solo déjame continuar mi día... Y mi cabello no tiene nada, ¡NADA! — Grito lo último porque estaba 90% seguro; que su cabello estaba bien, mejor quitar todos esos pensamientos con un baño, porque nada mejor que el agua fría para despejar la mente
El joven Vikingo estaba seguro que cada día era mucho más raro que el anterior, aunque tampoco tenía nada con que comparar esa rareza. Después de terminar de despertar se fijó bien en su habitación, solo porque no quería una ventana abierta. Se cambió de ropa; está vez probó con una camisa verde, solo para variar, no es que no tuviera más colores de camisa, solo le gustaba el color Rojo y café.
— ¿Que rayos hago? La ropa no me interesa ni un poco. —Se estába regañando mentalmente, pero no podía olvidar las palabras de Astrid. Ella también creía que debía vestirse un poco ¿Diferente?
— No es una cita, porque hasta donde se las citas no son con varias personas. Pero Hiccup, hay algo que no has notado aún sobre este ¿Juego? ¿Desafío? Cómo quieras llamarle. — El gato lo observó desde su cama — Crees que fueron tus palabras lo que captaron la atención de Loki, pero esa noche no solo tú hablaste. ¿Que dijo Astrid?
Había dado sin duda con la llave de todas sus preguntas.
— Que se enamoria de mi incluso si no tuviera un dragón.
— Ella se refiera a tu personalidad. Es toda la ayuda que te daré. Pero antes.. ¿La personalidad en base a ese libro de vida que te dio Loki no es la misma que tienes en tu mundo?
Hiccup se quedó pensando unos minutos, la verdad era que si, la personalidad era la misma, recordó en día que imagino como sería si jamás hubiera disparado a chimuelo. Jamas se convirtió en jinete de dragones y ella estaba comprometida con Patán Jorgenson. ¿Que era diferente ese lugar al que había imaginado?
— Recuerda Alimentarme, humano ingrato — Floki lo mordió antes de salir por la ventana.
Hiccup ignoro al gato y el dolor en el dedo donde lo habia mordido, ademá si veían que el gato estaba ahí, estaría en problemas.
Demasiado tarde. Escucho la voz de Astrid buscando al felino del mal.
— Genial, ahora volveré a tener esa charla de no comenzar con robos o seré un vago. — Suspiro resignado a que su madre volvería a regañarlo.
Salió de su casa algo desilusionado por tener que ir con Brutilda, y realmente estaba aterrado. Sinceramente si era verdad que conducía peor que su hermano; sin duda sentiría la muerte pisando sus talones. Pero sería un buen momento para pensar en las palabras del gato.
.-.-.-.-
Astrid despertó, como de costumbre, o eso había dicho a su amiga dos horas antes de la hora en la que había acordado salir con sus amigos solo para correr a su amiga para que pudiera ir a su casa por su auto y llevarse a Hiccup. Ella no pensaba ir en el mismo auto que él... Todo eso para irse con Brutacio y no darle oportunidad a su amiga de más comentarios mordaces o en defecto, tener que ver a Hiccup, aún tenía la imagen mental del chico sin camisa. Brutilda había dicho algo sobre que era una tirana, pero había aceptado después de chantajearla. Astrid sabía que aquello podría salirle caro. Espero en la puerta de su casa hasta que escuchó la bocina del auto de Brutacio. Salió con su mochila al hombro y vio que el chico parecía no muy feliz por tener que conducir.
— ¿En verdad? En verdad que Hiccup es desconsiderado, mira que llamar de última hora para salir a un "Paseo" porque no lo dice cómo es...
— ¿Cómo es? — Astrid no quería escuchar que dijeran la palabra "Cita"
— Es obvio que están planeando una fiesta sorpresa para mi cumpleaños.
— Cumples años el mismo día que tú hermana... Eso no... Olvidalo.
— ¿Estas diciendo que es una fiesta que debo compartir con mi hermana? ¿No puede conseguirse su propia fiesta sorpresa?
— Para empezar cumplieron años hace tres meses. — Astrid estaba comenzando a extrañar los comentarios mordaces de su amiga.
La suave música que surgía de los altavoces del coche la había hecho cerrar los ojos durante un rato y no los abrió de nuevo,
—¿ Astrid?
—¿Sí? —contestó a la vez que miraba por el parabrisas—. ¿Qué ocurre?
—Casi hemos llegado —dijo Brutacio a modo de explicación.
—No entiendo qué es lo que quiere ahora Tonto Haddock. —Ella se irguió en el asiento y miró a su amigo con curiosidad.—No tengo ni idea, pero se que sus ideas son retorcidas. Ayer me preguntó por lo que pasó con Heather.
— Eso debió ser incomodo. — Dijo el chico.— Hasta yo estoy incomodo y no fue mi problema. Pero oye deberías relajarte, eres igual de irritante que Hiccup cuando piensan algo. Pero lo más importante ¿Porqué te estoy llevando yo? Es más fácil si vas con él, Viven cerca.
Astrid medito un poco y estaba segura que quería decirle a Brutacio, que no quería ir en el mismo auto que Hiccup Haddock. Que ir con él, tan cerca la ponía un poco incómoda. Pero no dijo nada.
— Creo que tu hermana debe pasar tiempo con él, soy buena amiga después de todo. Además tu irías con Patapez, así que pensé que podría hablar un poco más con él. Ayer creo que corrió de mi
— Puedes asustar a cualquier chico, pregúntale a Hiccup, lo asustaste muchos años, pero míralo ahora ¿Quien diría que le gustas después de todo?
— ¿Que tonterías dices?
—¿Que? Todos saben eso, está tatuado en su cara, es como un letrero grande ¡Espera quizás lo confundo con alguien más! Es que recordé de un primo que tenía tatuado en la cara que le gustaba alguien.
Aquellas palabras dejaron paralizada a Astrid ¿Le gustaba al tonto Haddock? Aquello seguro era una broma de Tacio, como buen Bru, solo sabía molestarla. El auto se detuvo y Papatez subió, el chico siempre estaba con una sonrisa en el rostro, era algo tierno si le prestaban suficiente atención.
— Hola Astrid — Murmuró algo bajó
Astrid se dio cuenta. ¿cómo era la palabra con la que la describirán? Ah, sí: Intimidante
¿Es posible que haya cometido un error? ¿Es posible, como Brutilda sugirió una vez, que no esté enamorada de ningún chico porque siempre ha proyectado en ellos la personalidad que ella quiere que tengan?
¿Podría ser que su amiga tuviera razón y durante todo este tiempo ella haya rechazado testarudamente ver a Hiccup como es realmente, porque inventántando que es idiota se siente segura (Y se había sentido tan halagada por que ella era quien rechazaba a los chicos) que no quiere admitir que su atracción hacia él no es sólo física? Que si podía ser un poco intimidante con los chicos como Papatez y quizás, solo quizás por eso se había fijado en Magnus. El chico no era del tipo que se dejará intimidar, pero tampoco tenía cerebro. Debía aceptarlo, desde los quince años, cuando vio a Hiccup siendo voluntario en un refugio de animales. Aquello la había hecho sonreír. Ese día quiso hablar con el nuevamente, pero tuvo miedo de hacer más complicada su relación
Patapez sonría mientras hablaba con Brutacio quien aveces hacia una cara de completa perplejidad.
— Amigo, solo Hiccup entiende lo que dices, bueno también yo, pero después de tres palabras dejó de prestar atención... Mira un letrero gracioso. — Brutacio giro su rostro, cosa que no era nada seguro. Astrid también temía a la muerte a manos de algúnos de los gemelos, sobre todo porque los ellos eran los únicos con auto. Eso era inquietante ¿Cómo habían conseguido su licencia de conducir?
Tuvo un poco de tiempo para recordar a Heather
— ¿En verdad? — Había preguntado la chica
— En verdad, bueno creo que debería tratar de hablarle, aveces me habla por la ventana sonriendo.Pero odio su cara de chico bueno.
— No deberías, es decir... Creó que no le agradas desde ese día... Tú lo golpeaste
— Bueno, quizás no fue tan malo, era niña, hasta compré una de esas tontas figuras de dragones que tanto le gusta, aún con diecisiete años sigue coleccionandolos. Se lo daré en la fiesta de los gemelos
Heather había sonreído. Ella debió darse cuenta que algo no estaba bien.
— Bueno, yo estudio con el y sé que... No le agradas, perdón por decírtelo así, pero realmente te odia.
— Aún así, seguirá siendo mi vecino y ya me cansé de pelear con el
Qué tonta había sido, Heather realmente había mentido sobre aquello. Pero era su mejor amiga. Por eso confiar en el tonto Haddock era muy difícil, porque siempre era idiota y no sabía decir que no.
—Astrid ¿vas a bajar? —preguntó Tacio rompiendo sus pensamientos
—Sí, estaba recordando algo. — estiró sus brazos al bajar del auto.
.-.-.-
Brutilda ya estaba ahí con Hiccup esperando, el chico parecía que estaba blanco y nuevamente estaba sin aire
— Te dije que yo conduzco de manera segura. — Brutacio dijo con orgullo, como si ir viendo a otro lado mientras conducía fuera una gran hazaña.
Después de aquella recuperación por parte de todos (que no fueran los gemelos) Hiccup trato de no parecer sorprendido por todo. Aunque en definitiva evitaría tomar una soda, pero no podía evitar recordar el sabor, sintio una interesante reacción en su garganta, realmente quería tomar una soda. «Basta, no» se regaño.
— ¿Bien se supone que haremos algo? Porqué no quiero caminar por todo el lugar. Aunque— Brutilda se colgó del brazo de Hiccup. — Si quieres caminar a mi no me molesta lindo Hiccup.
— No, yo solo quería salir de mi casa. — Respondió con evidente voz de resignación, debía aceptar que no era una cita. Pero tampoco sabía cómo tener una cita en ese lugar ¿Que hacían? ¿A dónde iban? La canción de misterio, ahí estaba ¿Que rayos? ¿Acaso no podían dejar que disfrutara de un día de paz? Vio para todos lados como si algún Nader salvaje estuviera cerca y dispuesto a atacarlo, en su lugar se encontró con su primo quien le lanzó una mirada de hastío total, según lo que sabía, que realmente no era mucho. «Estupido libro» en las cosas relevantes solo tenía ese pie de página donde debía averiguar por si mismo lo que había pasado.
— Cara de pez.— Veo que te has juntado con esta panda de idiotas, no es novedad, ya te dije que era obvio. — Nuevamente vio a Astrid con ojos Amorós. — Tu no, es obvio que eres una buena amiga, pero deberías tener mejores amigos.
— Patán — La voz de Heather puso a Astrid molesta
Hiccup pensó que quizás esa canción tétrica de suspenso no era por el, más bien porque un giro en la historia en general.
Heather le sonrió e Hiccup se sintió incómodo, aunque aún no estaba seguro del todo tenía una leve idea y realmente no le gustaba estar en medio de aquella pelea silenciosa. Sin duda esta vez estaría del lado de Astrid
— Hola. — Respondió sin mucha emoción.
— ¿Que hacen aquí? ¿Viniste por más fotos?
Hiccup rodó los ojos, ante aquel afán de mencionar la vida privada que no tenía, era hasta cierto punto... Cansado.
— Sí patán vine por eso, porque no puedo estar sin una foto de mi. — Abrió las manos y acomodo su cabello. — Fotos de mi ropa. — Está vez vio a Heather. — Porque eso es importante hoy en día.
Astrid sonrió por la manera que Patán Jorgenson podía ponerse rojo de maneras inhumanas.
— ¿Sabes que te odio?
— Lo se, lo sé desde que tengo memoria. — Hiccup hizo algo que jamás, pero jamás hubiera hecho. Tomo a su primo de los hombros para hacerlo caminar con él lejos de los demás — Entonces, deberíamos hablar sobre eso.
Patán Jorgenson había visto la cara de Astrid quien obviamente tenía el ceño frunció y realmente el chico tenía miedo de Astrid.
— Solo no la hagas enojar más. — Hiccup sonrió hacia sus amigos — Yo y mi... Primo... Sí mi primo debemos hablar de cosas... — Pensó una palabra. — Familiares.
— ¿Porque me hablas? No me agradas.
— Lo sé, pero sigues siendo familia, aún si no te agrado y me odias... Sobre eso aún se porque me odias, salvo que soy vecino de Astrid.
Patán le dio un pequeño golpe en la cabeza. — Fue porque hiciste llorar a Astrid y ella no llora jamás, además comenzaste a dejar a todos atrás, siempre siendo "Don Perfecto" desde los quince años solo escuché de mi padre: Debes ser como tu primo, tu primo entro a esa academia prestigiosa. Siempre es sobre Hiccup.
— Bueno, no soy perfecto. — Suspiro profundo, estaba tratando de no sonar algo cansado, a esas alturas le recordaba mucho al chico vikingo que conocía.
— ¡Espera! ¿Hice llorar a Astrid?
Patán Jorgenson se cruzó de brazos con el gesto que podía decir: No me jodas.
— Claro que sí, no creas que lo olvido, jamás había visto eso... Y te odio, aunque agradezco que lo hicieras, porque ella te odia, así que no se qué tramas ahora.
— Eso es imposible, Astrid ella no llora..
— Exactamente ¿Entiendes porque eres tan molesto? Porque eres tan amable con otras personas.
— Bien, lamento ser quien te cause tanto... Mal humor.— Por un momento unió las piezas de ese rompecabezas que no terminaba de entender. Aun no comprendía del todo como había arruinado una amistad. Pero había leído su libro y realmente sabía la mayoría de las cosas, tanto como si las hubiera realmente vivido, suponía que ese era el fin. Retomando a lo que sabía de la trama:
Clichés románticos, según Loki
Cliché de Nerd y chico malo.
Ese no era del todo cierto, el no era demasiado inteligente, lo suyo era más el ingenio y bueno no sabía usar una computadora ni la mitad de las cosas, pero sabía hacer cosas, él era un herrero después de todo y trabajaba con las manos. Así que en definitiva no era esa historia.
Vecinos
Viven cerca se gustan pero jamás han estado juntos del todo.. se aman en secreto
Ese encajaba demasiado, salvo que se aman, ni sabía si ella lo amaba secretamente.
Mejores amigos.
Siempre se han amado en secreto (al menos uno de ellos, mentira casi siempre es ambos) tardan en dar el paso por miedo a arruinar la amistad, alguno o ambos salen con alguien más, pero siempre compararán a sus parejas con su amigo(a)
Eso sí era muy difícil de saber ¿Qué categoría era él? ¿Cómo podía haber tantas historias? Aunque también había leído de esas historias sádicas donde por alguna razón alguien estaba enfermo de algo y se moría al final
— Ves, ahí estás de nuevo ignorandome
— No es eso, solo veía algo. — Hiccup observó fijamente hacia donde estaban los demás, ahí estaba el tal Marcus, Mario. No le importaba mucho el nombre.
— Ese Maldito no pierde el tiempo. Pero claro jamás estará a mi altura, los Jorgenson somos atractivos por naturaleza.
— Patán, eso no importa..— Por inercia fue hasta los demás, escucho a Heather decirle algo.
— Luego, luego — Solo eso le respondió un poco más fuerte de lo que hubiera querido. Sé coloco al lado de Astrid cruzándose de brazos observando fijamente al chico/rival. A esa altura no sabía que era, pero no le agradaba para nada.
— Hola — Trato de sonar amigable pero estaba seguro que su rostro decía algo como «Muerete»
— Mira está celoso — Murmuró Brutacio hacia Papatez. — Su vena en la frente está por estallar como palomita de maiz.
— Si, tiene esa mirada de asesino….
Hiccup simplemente los vio de forma fea, quizás se cumplía lo que decían los gemelos sobre el tío de un amigo, no recordaba bien la historia, pero, según ellos había muerto alguien porque vio feo a esa persona, volviendo a su problema actual delante de él... Celos si esos malditos celos estaban presentes de una manera tan evidente.
— Mira qué hora... Deberíamos ir.— Señaló cualquier lugar, lejos muy lejos del músculoso chico, porque a esas alturas no pensaba recordar su nombre ni de broma. Tomo a Astrid del brazo solo para indicar que estaban ocupados, casi podía verse como Brutilda cuando tomaba su brazo ¿Que rayos hacia? No sabía, pero se sentía muy bien .
— Oye. — Astrid lo detuvo en seco. — Estas mas loco de lo que creo. ¿Porque hiciste eso?
—¿ Porque lo hice? Esa es una excelente pregunta. En verdad si llegas a la respuesta me avisas, pero quizás es porque a falta de pasteles podía terminar con... ¿Traes algo doloroso?
— ¿Que?
— Nada. — Negó Hiccup, porque realmente siempre lo golpeaban a él.
— Mi bello Hiccup, se ve lindo celoso. — Brutilda se colgó nuevamente del brazo del chico. — Como un príncipe de zanahoria rescatando a la princesa Brócoli, ni una novela es tan romántica
— ¡Yo, no soy celoso! — Aclaro. — ¿De que? ¿De sus músculos? ¿De su cabellos café como estiércol de Yak? Pues yo también tengo musculos, escondidos pero están ahí. — Dijo con toda la dignidad del mundo.
Astrid lo observó fijamente ¿Y si Brutacio tenía razón? Porque Hiccup que conoce, o que siente que conoce, ese Hiccup no habría ignorado a Heather. El Hiccup que Ella conoce ni siquiera se habría dado cuenta que estaba incómoda por la presencia de Magnus. Pero es que jamás quizo darle una oportunidad de conocerlo realmente
—¿Astrid? —La voz de Tilda crepita en su oído y la asusta, ya que había estado pensando demasiado en esa faceta del chico —. ¿Te has muerto?
— Nadie está celoso de nada, Hiccup es solo amable.
— Los celos provienen de un área muy primitiva del cerebro. — Mencionó Patapez.
— No lo sabía, pero mi vida está completa con esa información, gracias Patapez.
— Solo igonralo. — Pidió Astrid.— Hiccup es insensible.
Todos se quedaron impactados al escuchar el nombre "Hiccup"
— ¿Sin apodos? ¿No hay insultó? ¿Que pasa contigo? — Brutacio pregunto con su evidente cara de sorpresa al cien. — Astrid ¿Porqué me haces esto? ¿Porqué haces que traiga mI libreta para anotar tus atinados insultos? ¿PORQUÉ?
— Son insoportables — Murmuró Astrid entre dientes.
— ¿No tienes corazón Astrid?¿Como puedes ilucionarlo y luego nada?
— Lágrimas — Murmuró haciendo que Brutacio se soltara a llorar. — Lágrimas
— Eres una demente. — Obviamente Brutilda si estaba preocupada por su hermano quién se retorcia en el suelo como un bebé.
A Hiccup le sorprendía que no los hubieran corrido del lugar después de semejante escándalo, otro misterio que no pensaba averiguar
Aquella no cita se volvió interesante, Hiccup probó los helados, y más cosas que sin duda eran nuevas para él. Incluso se olvidó de ese miedo a la muerte que lo perseguía, y no era broma cada vez que subia a un auto Torton veía a las Valquirias detrás de ellos, aunque seguro no iría a Valhalla si moría
.-.-.-.-.
El trayecto de vuelta lo pasaron en silencio, ninguno de los dos habló
Esos silencios que para Hiccup (desgraciadamente) venían acompañados de alguna canción del índole triste y separación.
Nuevamente salieron, cada vez era obvio que algo pasaba..
— ¡Oigan! Aun no nos vamos. ,— Brutilda suspiro al verlo. — .que groseros.
Papatez sonreía con la emoción que siempre lo caracterizaba.
— Chicos me divertí mucho, espero salgamos de nuevo.
Ambos sonrieron y se despidieron,.Astrid pensó un poco antes de hablar. — ¿Quieres ver unas fotos?
— Claro. — tenía un poco se idea de lo que eran y realmente quería ver unas fotos, había memorizado casi todo lo que tenía que ver con ambos, claro las partes no censuradas, pero sabía que había fotos. Entro a la casa de los Hofferson evitando ser mordido por la perrita tormenta, quien parecía querer morderlo de formas muy dolorosas. Los padres de Astrid se quedaron como estatuas al verlo ¿Que? ¿El vecino en su casa? ¿El enemigo jurado de su hija? Aunque tampoco era sorpresa, después de semejantes gritos. Estaban completamente seguros que todo el vecindario había escuchado aquella ¿Declaracion? ¿Plática? Incluso los señores Hofferson sentían pena ajena por ambos
— Estaremos arriba
— Puerta abierta. — Señaló su padre.
Hiccup estaba nervioso, feliz, ancioso, no se sentía a si desde que se había comprometido con ella en Berk, pero claro eso había sido diferente.
— Recuerdo eso. — Murmuró Hiccup, aunque solo por el libró de Loki sabía sobre esas cosas, pero las sentía como propias — Comiste mucho — Señaló un foto
—Fue por tu culpa. Me dijiste que si no me la comía rápido, se la ibas a regarlar a tu primo. —Se acercó y le golpeó el hombro con su puño cariñosamente.
—Me gustaba molestarte y me sigue gustando. Tu cara se convierte en un cuadro de colores vivos y eso, es una vista que no todos aprecian—Dejó la foto de golpe en el mueble al darse cuenta de que había admitido algo que tenía escondido en el fondo de su corazón— Creo que es mi forma de pedir perdón, por ser ¿Inconciente? Es que aveces tienes razón en lo que dices, casi siempre. Pero funciona, me notas, de Mala forma pero lo haces. — Puso un rostro pensativo. — ¿Porque soy así?
El escuchar al chico hablar así de ella y verlo después de aquel paseo, la hizo sentir un suave escalofrío. No podía negar que él era muy atractivo y que siempre había comparado a todos los chicos con Hiccup, aunque ella misma dijera que no era así y que lo Odiaba, pero ningún chico era tan decidió y comprometido con lo que pensaba
Hiccup sonrió aún viendo las fotos, ambos estaban peligrosamente cerca, tuvo el impulso de besarla,pero se contuvo
— ¿Tú? — Astrid dudó un poco antes de seguir hablando — Eres extraño y no sé porque. Aunque creo que siempre lo fuiste... — Lo jalo de la camisa para darle un pequeño beso
Estaba sorprendido, había sido un beso rápido como los que solía recibir a los quince años, en su época, siempre jalandolo de la camisa ¿Podía ser más romántica? El tenía si corazoncito ¿Donde quedaba el romance? Solo le robaba besos sin previo aviso.— Eso es por ser tú. — Luego golpeó su brazo un poco fuerte — Eso es por lo de anoche
— ¿Que siempre será así? Porque podría acostumbrarme a esto.
— Si, no, deja de confundirme tu forma de ser.— Admitió Astrid
— Tú si que eres complicada, es como tratar de entender cómo funciona el mundo, porque hay tantos lugares que jamás has visto. Y siempre hay algo nuevo que descubrir.
Astrid se sorprendió y sonrojo al mismo tiempo. Acomodo su cabello.
— Se que quizás no hice muchas cosas bien y una amiga se fue por mi culpa
— Pero conseguí un amigo. — Lo señaló. — Realmente no eres tan tonto, solo eres diferente.
.-.-.-.-
Ahí estaba Hiccup Haddock con esa sonrisa tonta que tenía a los quince años cuando ella lo beso por primera vez. Sin saber bien como proceder, no quería asustarla cuando apenas y había ganado su confianza.
Al regresar a su casa estaba más que feliz por aquel beso, pero también porque había ganado otro Round contra Loki.
Aunque A Loki aún le quedaban algunos trucos antes de admitir que ha perdido en su propio juego.
— Espera ¿Aun hay más?
— Pues claro... Aun no terminó. ¿Ya volviste a tu tiempo?
— ¿No era un beso?
— Yo solo narró no me molestes, ahora devuelveme con mi dueña, tu perro me persigue.
.-.-.-.-.
— Entonces es Hiccup Haddock 2 / Clichés de Loki 0 — Freya levantó sus manos en evidente señal de triunfo. — Mejor rindete. Es obvio que jamás va a caer en tus trucos, bueno no del todo. — Freya lanzó corazones por todos lados impregnando todo el lugar con un aura rosa
— No, esto no acaba hasta que la gorda cante. — Loki sonrió porque aún tenía unos dos trucos bajo la manga. — Es obvio que está cerca del final, pero que final espectacular.
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