Esta es una traducción autorizada de Healer Mione de TheMalfoys.

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Hermione se estremeció a la vez que ajustaba su abrigo alrededor de su pequeña figura. Wow, parecía que el verano vendría temprano este año.

Ella miró a Malfoy mientras caminaban por una estrecha acera. Habían estado caminando en silencio por un tiempo, excepto por las observaciones ocasionales de Scorpius acerca del Londres Muggle. Había sido hermoso ver sus ojos iluminarse cada vez que veía algo con lo que no estaba familiarizado.

De hecho, ella estaba sorprendida de encontrar el silencio reconfortante a diferencia de lo que ella imaginaba, que sería un viaje incómodo.

Sonrió mientras veía a Scorpius saltar por el pavimento un poco más adelante que ellos.

- ¡Sanadora Mione! ¿Qué tipo de flor es esa? – gritó Scorpius, apuntando a una brillante flor morada cerca de un parque. Hermione aceleró un poco sus pasos para llegar donde el chico.

- Jum, me parece que eso es una frittillary (1).

- ¿Una qué?

- Una fritillary. – repitió Hermione con una sonrisa. – Son flores muy extrañas. Estoy sorprendida de verlas por aquí, de hecho. Los sanadores solemos utilizarlas para hacer pociones para reducir el dolor. Pero es muy difícil de encontrar. Son muy sensibles y la más mínima cosa las puede destruir.

- Supongo que eso significa que no puedo coger una, ¿huh? – Hermione soltó una carcajada.

- Nope, lo siento compañero. No te preocupes, veremos más flores.

- Qué lástima, es bastante hermosa.

- Y rara – agregó Draco. Hermione dio un salto sorprendida de sentir el aliento de Draco en su cuello. ¿Cuándo se había acercado tanto?

Malditos Slytherin's y su habilidad de acechar a la gente.

- Uh, sí, son bastante raras. – respondió Hermione mientras se aclaraba la garganta.

Draco sonrió mientras veía a Hermione ajustarse el sombrero que llevaba. Parecía que Granger se estaba sintiendo incómoda en su compañía. Quizá solo estaba falsificando su compostura amable de antes, pensó Draco.

- ¿Por qué no seguimos con nuestro trayecto, Srta. Granger? Es tarde y Scorpius no comió lo suficiente esta mañana en el desayuno. Estoy seguro de que está famélico.

- Cierto. – respondió Hermione, levantando la barbilla de manera desafiante.

Draco casi sonrió ante la audacia de los Gryffindor, un día de estos su estúpida valentía la metería problemas, se dijo a si mismo con diversión mientras disfrutaba del sonrojo de Hermione cuando sonrió otra vez.


Después de caminar unas cuadras más, llegaron frente a un brillante edificio anaranjado con una enorme estatua en forma de ratón frente a sus puertas. Tenía un brillante letrero en la parte de arriba donde se podía leer: "Popper Pete's Pizza".

Draco casi se atraganta ante lo que veía. ¿Qué clase de establecimiento era ese? ¿Quién en el jodido nombre de Merlín querría pintar un restaurante con ese horrible color naranja? Además de las horribles comadrejas, claro.

Hermione abrió las puertas y Scorpius corrió dentro.

¡El interior era incluso más horrible! ¡Había niños por todos lados! No niños educados como Scorpius, eran niños mocosos y sucios. Le tomó todo el autocontrol a Draco para no tomar a Scorpius entre sus brazos y sacarlo de allí.

Y lo que más le molestó fue que su hijo estaba socializando con esa gente y al parecer disfrutaba su compañía.

Se mantuvo paralizado por un momento mientras veía a su hijo jugar algún estúpido juego con los sucios niños antes de que Hermione lo tomara del brazo y lo arrastrara a una mesa pintada de un horrible color violeta.

- ¡Vamos, Malfoy! – lo apuró Hermione, obligándolo a sentarse.

- ¿Qu.. ¿Dón…Scorpius – le tomó unos segundos antes de poder calmarse lo suficiente para decir palabras que Hermione pudiera entender. - ¡Mi hijo! ¿Dónde demonios está mi hijo? ¿Por qué vinimos aquí, Granger? Obviamente esto no es un lugar seguro para niños, especialmente para mi hijo. – Hermione se rio ante la cara estresada de Draco.

- Relájate Malfoy, es un lugar completamente seguro.

- ¡Para niños muggles! – gritó. Hermione rodó los ojos. Honestamente, ¿qué tan tonto podía llegar a ser?

- Si los niños muggles están perfectamente seguros aquí, te aseguro que tu hijo sangre pura también lo está. – Draco la miró con incredulidad, como si no le encontrara sentido a sus palabras. – Mira, Malfoy… - continuó Hermione con un suspiro. - ¿Ves a todos esos padres muggles que tenemos alrededor? Ellos no ven ningún problema con que sus niños estén aquí corriendo y jugando. Así que si los muggles sienten que sus hijos están seguros aquí, un hombre la de la alta sociedad mágica que está capacitado para salvar a su hijo de cualquier cosa, debería estarlo también.

- ¿Y qué pasa si se corta o se cae y se lastima? ¿Ah, Granger? – le dijo Draco fulminándola con la mirada.

- Malfoy, no sé si eres malditamente idiota o solo estas siendo tu mismo, pero, ¿se te olvida que soy sanadora? – Draco suspiró con alivio. Bueno, al menos su hijo estaba a salvo. Lo único que tenía que hacer ahora era sobrevivir unos minutos más rodeado de pequeños y raros muggles y estaría bien.

Se sentó en su lugar un poco más cómodo y dejó que sus ojos recorrieran el lugar donde los niños estaban jugando. Encontró a Scorpius en menos de un segundo, su cabello rubio platino era reconocible incluso en la distancia. Observó como corría en compañía de un horrible niño muggle que vestía ropa horrible. Ahora sabia de donde las comadrejas habían adquirido sus gustos en moda.

Después de acostumbrarse a su entorno comenzó a relajarse poco a poco. Esto no era tan malo. De hecho, era bastante relajante solo sentarse, sin tener que escuchar a su hijo corretear a su alrededor hablando sobre su Sanadora Mione.

Inconscientemente su mirada se desvió hasta Hermione. Inclinó la cabeza hacia un lado un poco y la observó mientras ella mordía sus labios. Observó los detalles de su rostro. Las pecas de su nariz, el hoyuelo que se formaba en su mejilla derecha siempre que sonreía, sus ojos color chocolate y por supuesto su horrible cabello. Le daba el crédito de que su cabello lucía menos terrible ahora que cuando iban en Hogwarts, pero era Hermione Granger de quien estaban hablando. Su pelo encrespado nunca se iria de la memoria de nadie.

Ella se veía tan ordinaria y aburrida y aun así su hijo encontraba algo extraordinario en ella. Me pregunto, ¿qué es?, pensó.

Quizás algún día lo descubras. Le susurró una voz en su cabeza. Sacudió la cabeza, eso no sucedería si él podía evitarlo.

Mientras él la observaba, Hermione se giró y lo miró también. Se miraron por unos momentos sin que ninguno de los dos apartara la mirada.

Finalmente, Hermione pareció salir del hechizo en el que estaba y rápidamente alejó la mirada, pretendiendo buscar algo en el bolsillo de su abrigo.

Draco sonrió, si había algo que disfrutara grandemente, era hacer sentir a Hermione Granger incómoda.

Nota de Traductora:

Lo sé, ha pasado mucho tiempo. También sé que el capítulo es demasiado corto para todo el tiempo que les he hecho esperar, pero el semestre fue un hijo de puta y apenas sobreviví. Así que, con los ojos pegados al cráneo, unas ojeras que me llegan a la nariz y la décima taza de café del día en la mano, les traigo el capítulo 11 de Healer Mione. Realmente espero que les guste, a mí en lo personal me gustó mucho y disfruté mucho traduciéndolo. Draco es tan sobreprotector con Scorpius, aunque es entendible, porque es lo único que le queda.

Mientras escribía esta nota me ha llegado la notificación de que Ilwen ha actualizado Blindness, así que quienes sigan la historia corran a leerla y a dejarle un hermoso review, que bien merecido lo tiene; igual que todas las autoras.

Como suelo hacer, quiero recomendarles una historia muy buena llamada El Pacto. Su autora es May Traumend. El link de la historia lo pueden encontrar en mis favoritos y para que sepan, actualiza fielmente cada domingo.

Feliz Dramione Day, por cierto.

¿Un review?

Besos, Nat.