Retos de la vida

10. Me confundes

Angielizz


- Entonces…

- Comenzamos a salir, nos conocíamos desde hace bastantes meses atrás y creo que vimos la atracción que sentíamos en muchos aspectos mutuos – le dije, Charlotte asintió y escribió rápidamente algo en su libreta

- Así que… ¿Cómo formalizaron?

- Edward… fuimos a un baile, me invito a salir, está a las afueras de la ciudad es una disco bastante interesante – murmuro Bella, sabia a cuál se refería, fue al lugar al que fuimos… "esa noche"

- Supongo que fue ahí donde hablamos de un noviazgo y ella acepto – termine de contar yo

- ¿Y nadie se dio cuenta?

- Eso parece – murmure encogiéndome de hombros y pasando mi brazo por los hombros de Bella

- Hacen una linda pareja – asentimos en silencio – pero creo que lo que todo mundo se pregunta es… ¿Es amor? O solo… algo de momento pero formalizado – no supe que responder y Bella tampoco, la primer pregunta que no supimos que decir en esta media hora

- Yo… - empezó Bella pero se callo

- Algo de momento – dijo Charlotte, negué con mi cabeza, vamos Edward sal de este aprieto como siempre

- Creo que es algo fuerte lo que nos une – murmure, no era amor, ni siquiera había una relación de verdad y no podía imaginarme de verdad enamorado, pero la quería de eso no me quedaban dudas

- ¿Amor?

- Algo fuerte – insistí

- O lo es o no lo es

- Creo que es otra cosa… - la corte mirándola de una manera dándole a entender que si quería seguir con esto cambiara de preguntas

- ¿Qué tiene Bella? – Pregunto – Todo mundo se lo cuestiona, queremos saberlo…- Se giró hacia Bella sonriéndolo como amigas - Te quiero nena, pero no es como si fueras distinta a las demás, todos los periodistas opinan eso y quiero sacarlos de dudas, ¿Qué tiene ella?

- Ella es especial, dulce, divertida a su manera, tiene una rara manera de ser, no suele abrir sus sentimiento a las personas, no trata con desconocidos, muy difícilmente deja entrar a las personas en su vida… pero sé que una vez dentro no las deja salir – le sonreí a Bella y ella a mí – me gusta el color de su cabello y sus ojos oscuros y vaya, no creo que alguien se le compare – fue mi respuesta más sincera en todo lo que llevábamos de entrevista.

- Algo que muchas chicas tienen… - me interrumpió pero yo a ella también

- Su manera de sonreír, su forma de burlarse de mi con su mirada, no teme rechazarme como otras lo harían… no es mi billetera ni mi poder lo que ve – claro que si mi fama y por eso había ideado este plan – y me gusta… demasiado – murmure, Bella sonreía nerviosa desviando su mirada de mi

- Gracias, creo que eso es todo… te lo agradezco demasiado Bella, te quiero, te llamare por la noche – le dijo Charlotte levantándose y abrazándola, luego me tendió su mano y se la estreche

- Adiós – me despedí

- Nos vemos – se levantó del asiento – la comida corre por cuenta de la revista – con ese último comentario se marcho

- ¿Dónde aprendiste a mentir tan bien? – me pregunto Bella cuando Charlotte estuvo fuera de nuestra vista

- ¿De qué hablas?

- No creo tener esas cualidades

- Las tienes – asegure

- No, no es así

- Claro que lo es – ella no dijo nada, así que creía que había preferido cambiar de tema o dejar esta platica para después, le tome un sorbo a mi vino cuando escuche un sollozo… - ¿Bella? – tome su cara entre mis manos haciéndola verme, sus ojos estaban rojos e intentaba tomar aire provocando sollozos

- Odio que mientas, lo odio – dijo quitando mis manos de su cara

- No lo hago, no te miento

- Oh claro que lo haces…

- ¿En qué? – saco algo de su bolso, y me lo dio, lo tome era una hoja doblada, como un articulo de alguna revista arrancado

Lo leí rápidamente aunque sabía que era lo que decía y de que se trataba, una entrevista que me habían hecho hace tiempo

-Tu chica ideal es Rubia, alta, piernas largas, amante de las compras como cualquiera, divertida, hermosa, sofisticada, elegante, seria, y a la vez juguetona, sensual y muy segura de sí misma – dijo las palabras exactas del artículo, se las había memorizado– dime algo que tenga de eso

- Ah…

- Nada, no mientas Edward…

- A veces no te das cuenta de lo que quieres hasta que lo tienes…

- Deja de mentirme – dijo golpeando mi mano que había vuelto a su mejilla para quitar sus lágrimas, ¿Qué demonios le pasaba hoy?

- Bella, hablo en serio, nada de lo que he dicho hoy en la entrevista además de las cosas obvias han sido mentira

- ¿En serio? – me pregunto con sus ojos rojos

- Lo digo muy en serio – murmure acercándome a su cara y besándola, me respondió inmediatamente cosa que me hizo sonreír sobre sus labios

- Te… agradezco todo lo que haces por mí – dijo separándose, deje unos billetes en la mesa como propina y la ayude a levantarse

- No hay de qué – murmure en su cabello, Bella tomo mi mejilla y me sonrió antes de besarme, lleve mis manos a su cintura acercándola a mi

Cuando regresamos a la oficina, no había más camarógrafos cosa que fue una suerte para ambos, Bella se fue a su oficina alegando que tenía demasiado trabajo y yo tenía una reunión a la que atender.

POV BELLA

Lave mi cara de nuevo, odiaba sentirme tan cansada, sentía mi cuerpo pesado y mi mente lenta, demasiado para mi gusto, me seque la cara con una toalla que estaba colgada.

- Swan – me saludo una chica, que no había visto antes, intente hacer memoria pero nada

- ¿Nos conocemos?

- Claro hemos trabajado juntas los últimos dos meses, ¿no recuerdas?

- Ah… - que incomodo momento

- Vamos Bella, la semana pasada te di un café y té encargue un archivo – sonreí, no recordaba

- Lo siento, no…

- Fátima – se presento

- Bella – murmure asintió

- Ya sabes que para lo que necesites aquí estoy – fruncí mis cejas pero aun así asentí confundida

Salí de ahí y entre a la oficina de Edward, Carmen no se encontraba ahí, así que supuse que no sería un problema si entraba sin más

Al abrir la puerta me encontré con Edward mirando hacia su ventana

- Espero no interrumpir nada – le dije entrando, se giró hacia mí y me sonrió

- Para nada – se acercó hasta quedar frente a mí

- Estuve pensando que quizás podíamos salir… a… - trague saliva sintiéndome un poco nerviosa, no acostumbraba a ser yo la que invitaba, realmente nunca me había puesto en esta situación… no solía tener ninguna relación de verdad, solo aburridas citas de únicas veces y no creía que esto fuera una relación real pero el punto era el mismo: quería invitarlo a salir.

- Hay un restaurante cerca de aquí, podríamos ir saliendo del trabajo

- No creo estar demasiado presentable – puso un mechón de mi cabello detrás de mi oreja

- Lo estas, créeme que lo estas – sonreí, dejo su mano en mi mejilla y se acercó después a mi besándome, correspondí automáticamente, puse mis manos en sus hombros acercándolo a mí y dándome resistencia para elevar mi cara hacia él, me llevaba algunos muchos centímetros de altura, me tomo de la cintura y me elevo del suelo, intente sujetarme por sus hombros y elevarme aún más para no caer, paso su mano de mi cintura, y luego la bajo por mi falda, mientras me estremecía de pies a cabeza, su mano se detuvo en mis piernas, paso su mano debajo de esta y me alzo aún más, mientras la otra me sujetaba de la espalda, cambie mis manos de sus hombros a su cara y lo bese enredando mi otra pierna entre la suya para darme apoyo, en algún momento me dejo encima de su escritorio mientras me besaba con pasión

- Edward…

- ¿Si? – separo nuestros labios rompiendo el beso

- Nada – dije intentando volver a besarlo, pero el dio un paso atrás con una rara mueca en su rostro

- Aquí no – fue todo lo que dijo, intente mirar a otra parte, rubia, sofisticada, hermosa en cualquier termino… no era una descripción para mi…

- Bien, nos vemos en la salida – me aleje de ahí caminando rápido, y sin mirar atrás con mi mirada en el suelo

Las horas siguientes habían sido demasiado rápidas para mi gusto, apague la computadora y tome mi bolso, apenas eleve mi mirada de este y él ya estaba ahí

Pensé en escapar de ahí y tomar un taxi y luego alegarle que me sentía cansada, pero sabía que no funcionaria

Debería verlo, sentir su rechazo, el dolor que eso me ocasionaba y aun así intentar sonreírle, tome un bocado de aire esperando que él hablara, pero no lo hizo solo me miraba a mi lo que lo hacía mil veces peor

- ¿Nos vamos? – pregunte caminando hacia la puerta, pero Edward no se movió, evitándome avanzar más, ahora tendría que soportar esto, pensé con molestia

- Quiero hablar antes contigo

- No hay nada de qué hablar, creo que ya hablaste demasiado

- No dije nada, no hice nada – elevo las manos al cielo confuso, podía ver cómo la gente que pasaba detrás de él se detenían para ver el espectáculo, mierda

- Bien, ahora vámonos – intente pasar de nuevo, pero Edward lo volvió a evitar, camino hacia mi haciendo que yo retrocediera, después cerró la puerta cuando tuvo suficiente espacio para hacerlo

- ¿Qué demonios te pasa? – me pregunto con voz tranquila sin furia, solo tranquilidad

- Nada, ¿A ti? – entrecerró sus ojos

- Bella, tú me pasas, demasiado, me das jaqueca, en serio, no sé qué demonios te sucede pero me estas agobiando de verdad

- ¿Ah… en serio? – pregunte levantando la barbilla, se acercó a mí y me tomo las manos, pero solté el agarre

- Sí ¿Qué sucede contigo? – no comprendía como demonios podía hablar tan tranquilamente cuando yo solo quería gritarle

- Nada Edward, nada – dije intentando mantener mi voz serena

- Te conozco, te pusiste a la defensiva desde que… - se calló, llegando a su propia conclusión, o a la única que podía haber

- ¿Qué cosa?

- Fue porque te dije que en la oficina no podíamos hacer nada de…– pregunto, o quizás lo estaba diciendo como un hecho, no lo supe

- Yo le llamo rechazo pero puedes nombrarlo como quieras

- No te rechace – dijo tomando su cabello y jalándolo hacia atrás

- Perdón, la próxima vez que nos besemos de esa manera y terminemos en tu escritorio y después tú digas que no, entonces sabré que no es necesariamente un rechazo – dije con ironía

- Bien, ¿Qué hubiera pasado si entra alguien?

- Cerramos con seguro y listo

- ¿Y si llega Caius? – ese sí sería un problema

- Yo… sería demasiado normal, supongo…

- Además no creo que estés… lista – murmuro viéndome a mí, desvié la mirada hacia el suelo

- No soy una niña para no estar preparada para algo como eso, tengo edad suficiente para…

- Oh vamos Bella, aun serias… virgen si no fuera por… mi – dijo Edward, me congele, nunca le dije que yo era virgen, obviamente no, intente respirar para tranquilizarme

- ¿Quién dice que era virgen? – alzo una ceja, lo mire retándolo, obviamente lo era en ese entonces pero no era una conversación que quieres tener con un hombre que… vive la vida y a su lado el letrero de inexperiencia se alza.

- Oh… ¿Me equivoque? – pregunto, casi fingía inocencia y arrepentimiento

- Sí – me sonroje

- Perdona… ¿una larga lista?

- ¿Larga lista? – repetí sin comprender

- Ya sabes, una larga lista de chicos en tu cama – apreté mis manos convirtiéndolas en puños

- ¿En verdad quieres saber?

- Sorpréndeme – dijo sin bajar sus cejas

- Es bastante… interesante

- Oh, lo imagino

- Sí

- ¿Puedo saber nombres?

- Muchos, y eso es algo que no te incumbe

- Claro que lo hace – parecía tan divertido

- Dime tu lista – intente salir por la tangente

- ¿Por nombres, países, color de cabello o simplemente por mejor experiencia? – mi sangre comenzó a hervir, y me sentí lastimada, mil chicas habían pasado por su cama y… obviamente lo recordaban, con total claridad.

- Mejor olvídalo

- Mejor admítelo, no es como si fuera malo Bella – dijo, lo mire mal, entrecerrando los ojos y lanzando humo por las orejas, gire sobre mis talones.

- Ángela me invito a cenar, podemos posponer mejor nuestra cena para mañana – dije intentando sonar normal y sobre todo cambiar el tema

- Supongo que sí, ¿Quieres que te lleve a… - lo interrumpí

- No, ella pasara por mi… nos vemos mañana – dije sin voltear

- Bella…

- Se va a tardar un poco en llegar así que adelantare mis trabajos pendientes

- Si insistes tanto – escuche sus pasos y luego su mano en mi hombro, pero no me gire, beso mi cabeza

- Hasta mañana

- Adiós – y después se fue

Espere diez minutos, primero para relajarme y después para irme, obviamente no existía ninguna salida con Ángela, pero no podría arriesgarme a ponerme hormonal y llorar frente a él.

Tome el ascensor, no sin antes haberle preguntado a alguien lo que yo necesitaba saber: Si él ya se había ido, la secretaria del área respondió que lo había visto usar el elevador por lo que no creía que estuviera en el edificio.

Cuando llegue al primer piso salí de ahí mirando de un lado a otro como si estuviera en una persecución, me sentí como una tonta al no verlo y baje la guardia, simplemente podría decirle que Ángela me cancelo y fin.

Salí del edificio acercándome a donde solían estar los taxis, para mala suerte mía no había ni uno solo.

Caminar o esperar que alguno llegue, caminar.

Aun transitaban los carros, ya casi no había personas caminando, pero era lo común, nada del otro mundo, y era bastante común en mi caminar la mayor parte del tiempo, realmente me gustaba hacerlo, sobre todo porque los taxis se llevaban bastante de mi monedero

Sentí la mirada de alguien en mí y me detuve, convencida de que eran cosas mías, seguí avanzando, pero de nuevo y ahora acompañada con pisadas, claro que había algunas personas, pero a unos dos o tres metros y todos parecían apresurados, estos parecían ir con la misma lentitud que mis pasos, me detuve y el sonido de las otras pisadas también, trague saliva y comencé a andar de nuevo, me concentre en acelerar mi paso, y no parecer que intentaba escapar de quien me siguiera, si es que en realidad alguien me seguía

Avance sin detenerme solamente al cruzar la calle y asegurarme que ningún carro me arroyaría, pero por todo lo demás seguí caminando, sentí que fue una eternidad, cuando simplemente fueron… dos cuadras, las dos cuadras más largas de mi vida, voltee decidida a enfrentar a esa persona, pero estaba a dos metros de mí, parado y girando hacia mí, solo veía su sombra, ya que no se encontraba en un lugar donde la luz le daba

Oh, ya había visto esto en las películas de terror y yo no llegaba al final, definitivamente no lo hacía, su complexión me decía que era hombre, y que estaba bien formado… en otras palabras yo no tenía posibilidades ante él, corrí sin tener una mejor opción.

Me sentía tan cansada, mi garganta ardía y no recordaba si debía respirar al correr por la nariz o solo por la boca, por lo que me estaba asfixiando en mi propio oxigeno

Me detuve, aunque hubiese deseado hacer cualquier otra cosa, era lo único que podía hacer no tenía demasiada condición, aunque creía tener más que esto

- Bella… - me gire en un salto de sorpresa total

- Oh, diablos me has dado el peor susto de toda mi vida – dije sin voz

- ¿Qué haces aquí?

- ¿Qué haces tú aquí? Yo iré a mi apartamento – diablos, me he delatado

- Creía que dijiste que irías con Ángela

- Bueno… cambie de planes

- No querías ir conmigo a cenar – parecía en verdad herido por ese hecho

- No puedes rechazarme y esperar que salgamos

- ¡Estábamos en mi oficina! – gruño molesto

- Me vas a hacer creer que nunca lo hiciste en… - realmente no quería saber así que me mordí la lengua

- Sí lo hice – la imagen que hubiera deseado que no se creara en mi mente se creó, ¿Cuántas chicas se vieron en la misma posición que yo?, ¿Cuántas?, ¿Eran más hermosas que yo? Sí estaba segura que lo eran. No supe que decir, quizás nunca haber sabido la respuesta hubiese estado bien, esto era bastante humillante

- Te llevo a tu apartamento – dijo tomando mi mano, deseaba resistirme, que el suelo se quedara pegado a mis pies y decirle no, pero no tenía fuerza emocional para hacerlo, además después de correr me sentía agotada

- Seguro – murmure, caminando a su lado, fue uno de esos silencios incómodos, y que aunque intentas romper parece que no hay una buena conversación que logre vencerlo

- No te rechace aunque insistas que así fue, no lo hice, nunca te he rechazado Bella, dudo que sepas que es el rechazo realmente – dijo cuando subió a su carro, después de diez minutos de caminata, quizás cinco, de regreso al estacionamiento de la oficina

- ¿Te han rechazado? – lo dudaba, Edward prendió el carro

- Sí… tú – trague saliva – te devolví el beso, te bese y… no te estaba rechazando, y si tu fueras cualquier otra chica hubiéramos llegado quizás al final – auch, mire hacia mi ventanilla mientras mordía mi labio que temblaba y lágrimas silenciosas corrían por mis mejillas, no era lo suficientemente buena para él, yo ya lo sabía, pero me sorprendió que doliera tanto, deje caer una cortina de cabello entre nosotros para que no viera lo mucho que me habían dolido sus palabras, mi piel se erizo por esa frase tan cruel

- Que bueno que aclaremos ese punto – murmure evitando que mi voz se rompiera

Todo era un plan, un plan frio y calculado con el único propósito de mantener mi puesto en el trabajo, debía recordarme eso… o quizás probablemente era demasiado tarde para recordatorios. Talvez mi plan no tenía nada de frío ni calculado.

- Si fueras otra chica… - lo interrumpí, no quería saberlo, no quería que me dijera si tuviera cabellera rubia y ojos azules, hubiésemos… nosotros… no tenía que escucharlo

- No me importa Edward, realmente no importa, fue un momento estúpido de mi parte dejarme llevar y creer cosas estúpidas

- Cosas estúpidas – repitió con su voz tranquila

- Si, pero no tienes que explicarme que no existe una atracción física de tu parte, no es necesario… - me sentía humillada, y lo peor de todo es que era por mi misma, lagrimas silenciosas caían lentamente

- ¿Eso crees?, ¿Crees que no hay atracción física de mi parte?

- Eso lo sé, no solo lo creo

- Pues entonces no sabes nada

- Realmente no te puedo comprender ni solo un poco… si fuera otra chica habríamos llegado al final, eso dices, pero te atraigo físicamente… o solo te atraigo a medias – dije molesta, farfullando palabras

- ¿Qué? No – apago el carro, vi a mi alrededor ya habíamos llegado a mi apartamento

- Tú me confundes – fue mi mejor frase

- Tú me vuelves loco, en serio Bella

- Perfecto

- Bien

Nos quedamos en silencio

- Yo te confundo, empiezo a creer que tu orgullo estúpido te hace ser demasiado orgullosa para llegar al grado de convertirte en una completa mentirosa

- ¿Disculpa?

- Ni siquiera puedes admitir que tenía razón cuando dije que eras virgen antes que nosotros… – lo interrumpí, molesta, herida y sobre todo humillada

- Eso es todo lo que te importa, ¿cierto? Que te admita que te llevaste el primer lugar, que te diga que has sido el único y sobre todo hacerme parecer una niña indefensa a tu lado, bien lo conseguiste, si era virgen, pero por tu maldita culpa ya no – baje del carro

Nunca en todo este tiempo lo había culpado de esa noche, fue un error de ambos, una equivocación, culpa de dos, nunca lo culpe a él, no lo hacía, pero cuando no estás en un momento tranquilo y normal, puedes decir cosas inapropiadas

Camine a mi edificio, escuche como un carro aceleraba con violencia, pero no me gire a comprobar que se había ido, porque sabía que así era.

Apenas llegue a la puerta del edificio y caí de rodillas ahí, llorando y sollozando audiblemente, me pegue a la puerta y me refugie entre mis piernas, sujetándolas fuertemente, sin importarme qué conjunto de ropa trajera o la mancha que después me quedaría por el sucio suelo o que ni siquiera había sido capaz de abrir la puerta de mi apartamento. Nada importaba.


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