Los personajes no nos pertenecen, ellos son de la autoría de la grandiosa Rumiko Takahashi.
Disfrútenlo.
Soun y Nodoka salieron del hospital con Ryu de la mano. El niño se veía mucho más fuerte y estable; el pequeño vestía una camisa china muy parecida al de su padre, si no es que idéntica, una boina que ocultaba el tono azulado de su cabello y la trenza característica de Ranma. Cuando Soun y Nodoka oyeron el disparo proveniente del ala sur del hospital, se asustaron. Soun envió a Nodoka a casa quien tomó al pequeño en brazos y salió corriendo con él. Antes de salir Soun le dijo - Averiguaré qué sucedió y los veré en casa en un par de horas, ten todo listo para salir.
Nodoka asintió y se dio media vuelta con el niño en brazos, aún se veía hermosa cargando a su nieto, quien con sus manitas tomaba su pecho. Soun la tomó por el talle.
- ¿Estarás bien tú sola camino a casa con el niño?- preguntó.
- Estuve toda mi vida sola con el niño…-respondió con unos ojos intensos; una mano sostenía a Ryu y con la otra tomó la empuñadura de su Katana, que adornaba su largo Kimono, sin más se dio la vuelta y salió. Antes de irse ofreció una plegaria por Akane y su hijo. Soun por su parte de dio las ultimas indicaciones - No se te ocurra mirar hacia atrás. – Sin mediar más palabras corrió lo más fuerte que sus piernas se lo permitieron al interior del hospital.
El doctor Kuno volvía a la terapia intensiva cuando escuchó la detonación, al entrar encontró a Tofú con una herida en el brazo derecho, que oprimía él mismo sin mucha fuerza, e intentando arrastrarse a la cama de Akane. El personal del hospital intentó abrirse paso ante una furiosa pelirroja que llamaba desesperada a Akane por su nombre, ésta estaba envuelta en sangre. Era una escena digna de memoria; sangre en el piso por donde se arrastraba un médico, sangre por todos lados y una chica moribunda recibiendo maniobras de resucitación mientras la chica de cabello púrpura, había huido fugazmente. El monitor sólo sonaba estático, con un sonido continuo…
- ¿Cuánto tiempo llevan dando maniobras?- preguntó el Dr. Kuno a una enfermera.
- Dos minutos doctor.
- Atiendan a Tofú, yo me encargo de relevarlos con la chica.
Ranma entró en estado de shock, ver ahí a Akane tan frágil, tan indefensa, tan sin vida, siendo manipulada como un objeto, ¿hasta dónde había llegado su error de haberse ido y dejar a su familia? ¿Por qué la vida le estaba cobrando tan caro? Todas esas cosas pasaban por su mente cuando escuchó decir al médico, que estaba dando resucitación manual a Akane, que sacaran a la pelirroja.
- ¡Nadie va a separarme de ella! - rugió Ranma al médico. - ¡Ella y yo… ella y yo… - no podía continuar con la frase porque ellas morían en su garganta.
Una enfermera de la sala se acercó hasta Ranma y con un tono de voz muy suave y calmado le dijo - Deje que los profesionales hagan su trabajo, señorita. Le prometo que la mantendremos informada y ahora por favor salga para que podamos seguir atendiendo a su amiga - la chica de la trenza pelirroja seguía sin querer moverse pero entendió que nada podía hacer allí… así que salió muy a su pesar.
El médico siguió por tres minutos más mientras una pelirroja afuera, observaba las puertas de la terapia con el alma en un hilo y una chica de cabellos castaños llegaba corriendo hasta la terapia.
-¡Onno! ¿Sabes cómo está? ¡Onno es mi esposo! ¡Le han disparado!
- ¿Ehhh?, no sé… - atinó a decir la turbada pelirroja mientras la enfermera que antes le había hablado, salía corriendo a toda prisa.
La pelirroja le dio alcance y la sujetó por el brazo -¿Qué ha pasado dentro? ¿Por qué corres?... Me dijiste que me mantendría informado.
La enfermera miró a Ranma con lástima - La chica murió...Tenemos que avisar al emperador…
- ¡Eso que estás diciendo no puede ser cierto! - sujetó a la chica por los hombros y la zarandeó - ¡Dime que estás mintiendo! - la enfermera la miró muy asustada. - ¡Ella no puede estar muerta! Por un demonio dígame que no es cierto lo que me está diciendo. – en sus ojos se podía leer la desesperación y el dolor que su alma sentía en ese momento.
- Se-señorita… si no me suelta ahora mismo llamaré a seguridad.
Ranma no pudo más y cayó de rodillas al piso, la joven enfermera aprovechó para escapar de la loca pelirroja.
- ¡AKANE NO! ¿POR QUÉ?- gritaba mientras tomaba su cabello. Se levantó en tono funesto y caminó a traspiés a la terapia, se le había muerto el alma de saber que Akane, su Akane, ya no estaría ahí para él. Entonces para qué el torneo, para qué una familia, para qué un dojo, para qué seguir aquí... Abrió la puerta de la terapia y encontró a su chica con el pecho descubierto y electrodos conectados.
El Dr. Kuno se giró al verla y le dijo - Lo siento niña, no hay nada que hacer, se ha ido...- tomó el teléfono e hizo una llamada. Llamó un par de veces el teléfono - Hibiki, soy el Dr. Kuno, hazme el favor de comunicarme con el emperador... hmmm entiendo, sólo quería decirle que la chica murió. Sí, la prostituta murió. No, no pude hacer nada, le dispararon en la terapia del hospital, venían por ella...es todo lo que sé, yo sólo oí la detonación, incluso le dispararon a un médico que estaba aquí con ella... Sí, espero la llamada de vuelta.
Cuando se dio vuelta una pelirroja estaba dando resucitación manual a la peliazul, mientras balbuceaba cosas incomprensibles para el doctor en pie.
-Déjala marchar muchacha, se ha ido... sin duda es una mujer hermosa aun tratándose de una prostituta. - dijo el Dr. y fue percibido por Ranma.
-¡No es una prostituta, es mi esposa! - dijo mientras continuaba con la reanimación.
El Dr. pensó que había perdido la cabeza, pobre chica.
- ¡Akane no te dejaré ir, me oyes! ¡No te irás! ¡Tú eres mía que te quede claro, no puedes escapar ni con Taro ni con nadie, ni la muerte puede arrebatarme lo que es mío, maldición!- decía mientras con una gota de sudor en la frente y agotada por el esfuerzo, seguía dándole resucitación manual. De pronto, el sonido del monitor hizo voltear la cara al Dr. Kuno, que quitó a la chica pelirroja de en medio mientras trató de estabilizar a la paciente.
- ¡Quítate! Sáquenla de aquí, la chica ha vuelto… denme un tubo de drenaje pleural - dijo al observar el monitor - Traigan paquete de transfusión de inmediato, debemos estabilizarla.
Ranma salió agotado, pero una pequeña esperanza, que era lo único a lo que podía aferrarse, se había encendido al salir de esa terapia intensiva. Esperaba fuera, una enfermera salía a darle informes a la chica que había preguntado por el Dr. Tofú, le parecía muy tierna, ahí sentada preocupada por su esposo. Pensó que daría lo que fuera porque fuera Akane la que estuviera a salvo y él hubiera recibido el ataque... Cuando vio a la joven señora Tofú, supo que el aire de ternura que tenía en la mirada, le recordaba a Akane y cada vez se atormentaba más.
La enfermera dijo a la joven señora Tofú - Hubo un atentado contra la chica que estaba en la terapia y tu esposo recibió un impacto de bala, pero está estable, entrará a cirugía sólo para la remoción de la bala. Se ha impactado en su brazo derecho de manera superficial, pero de igual manera debe entrar a cirugía - Kasumi Tofú sintió que el alma le regresaba al cuerpo.
- ¿Puedo pasar a verlo? - Fue lo único que dijo aun tomándose las manos en el pecho.
- En cuanto lo subamos a piso y hagamos la programación de la cirugía, lo verás- Kasumi suspiró aliviada por las buenas noticias, la enfermera se disponía a marcharse cuando la chica de cabello castaño la interrumpió - Por cierto, ¿cómo está la chica? - Ella sabía de sobra que era paciente de su esposo, además, él le había contado su historia... Kasumi sentía pena por la atormentada vida que llevaba esa esa mujer de cabello azulado.
- La perdimos por unos minutos, pero están tratando de estabilizarla, por ahora está muy mal, no creo que pase la noche - dijo la enfermera - pero no te preocupes, tu esposo estará bien.
Ranma había oído cada palabra y se sentía el más miserable de los hombres, peor aún, convertido en una débil chica pelirroja e insignificante. Kasumi la miró y se acercó, la abrazó por la espalda mientras la pelirroja era un ovillo en una silla, con los ojos hinchados de llorar y el alma por el suelo le dijo -¿La quiere mucho verdad? Ánimo, va a ver que su amiga saldrá de esta. Es madre soltera, no puede dejar a su hijo, y menos a su suegra que por lo que me ha dicho Onno, es como una madre para ella. Y también es una linda y dulce chica que se merece vivir y ser feliz. - Ranko sintió una calidez inexplicable que emanaba de la esposa de Tofú, como un abrazo maternal, sí, eso era.
-
- Comuníqueme con el capitán Genma Saotome - dijo al otro lado del teléfono.
- ¿Quién le llama?
- El que se convertirá en el futuro emperador de Japón en unos días, ¿cómo que quién le llama? ¡Habla Taro idiota! ¡Quien seas comunícame ya! - dijo del otro lado del teléfono.
- ¡Diga! - dijo una voz conocida por Taro.
- Capitán Genma Saotome, ¿cómo está? unos meses sin recibir noticias suyas... Está enterado supongo, de que comandaré a los Black Shadows, y usted podría ser el oficial al mando del ejército de todo el Japón si así lo desea... - dijo el chico.
- Su majestad, claro que lo deseo, cuente conmigo - dijo el hombre al otro lado del auricular - ¿En qué puedo servirle?- preguntó determinante del otro lado de la línea.
- Capitán Saotome, ¿está usted seguro que su hijo murió en esa celda en Jusenkyo? Es que resulta que yo jamás olvido los ojos de un guerrero con el que me bato a duelo, y menos uno que es el hijo del capitán de mis fuerzas armadas... He pensado que quizá el chico está vivo y usted como se trata de su hijo, se atrevió a desafiarme, ¿y sabe qué? no lo he pensado tanto, tengo la certeza y si no me lo dice usted, lo voy a comprobar. Entienda que una vez que lo compruebe asesinaré a ese bastardo y a usted por traidor. El chico debió caer en los estanques, y si bien sabré yo que esa maldición es incurable, también puedo reconocer un maldito cuando lo veo... o cuando hablo con él por teléfono...- dijo Taro sonriendo.
Genma Saotome se quedó de piedra, es que ni siquiera no haber vuelto y haber abandonado a su familia podría hacer que no los alcanzara esto, él sabía que tarde o temprano Ranma sabría todo, pero era demasiado temprano. Tenía que hacer algo, pensaba mientras sostenía el auricular.
- ¿Qué contesta Capitán? - dijo el muchacho por la línea.
- Su señoría, mi muchacho murió en esa celda, yo mismo fui en persona a asegurarme de levantar los cuerpos después de que me comunicaran que habían muerto, no sé a qué se refiere. Sabe que cuenta conmigo para lo que necesite. - dijo de manera esquiva y rutinaria.
- Está bien Capitán, que comience la cacería en 3, 2, 1- colgó el teléfono.
-Ranma Saotome, está vivo, yo lo sé... y lo voy a probar, voy a asesinarlo por intentar burlarse de mí, entrar a mi casa e intentar quitarme a la que por derecho me pertenece. Soy yo la raza más pura del Japón y pronto seré el emperador. - fue interrumpido en sus pensamientos por Hibiki, su más cercano escolta.
- Disculpe señor, tiene una llamada del hospital...- dijo de manera tímida el chico de los colmillos y salió de la oficina de Taro.
- ¡Kuno! - dijo Taro.
- Su majestad, la chica cayó en paro por varios minutos, más de 10... pero hemos logrado sacarla, está con ventilación mecánica y estoy tratando de estabilizarla. Al parecer le disparó una chica dentro del hospital, venían por ella, fue una venganza; de cualquier manera lo mantendré informado.
Xian- Pu - pensó Taro mientras apagaba furioso el cigarrillo en su escritorio - Está bien Kuno, saca a esa mujer viva de ahí, será mi esposa y madre de los herederos del Japón, ¿entendiste? Si Kana pierde la vida, tu esposa perderá la suya - dijo el chico.
- Sí su majestad, como ordene - fue la escueta respuesta del médico, quien entendió bien la amenaza.
-¡Yuka! - dijo a gritos y entró una chica castaña demasiado delgada, de ojos rasgados y vestida de servidumbre.
- Diga señor - la mujer le respondió en actitud sumisa.
- ¡Llama a Hibiki, ahora! - dijo Taro.
Ryoga tenía cara de preocupación cuando entró por la puerta, hacía más de 7 días que no iba a su casa, y hoy había estado llamando pero nadie contestaba.
- ¿Me mandó llamar señor? - dijo Hibiki.
- Necesito que hagas dos cosas; la primera es que me averigües el paradero de Xian-Pu, porque tengo una cuenta que saldar con esa ramera y la segunda, reúne unos hombres y quema la casa de Kana y el Dojo Tendo. Esta misma noche todo debe parecer un accidente ¿entendiste? Asegúrate de que muera el niño Saotome y la madre de Ranma Saotome - dijo Taro. Pensó para sí que Genma Saotome y su hijo, entenderían perfecto el mensaje de que con él no debían jugar.
Hibiki no pudo disimular el rostro de horror, pero asintió.
-¿Qué pasa? - dijo Taro - ¿Por qué tienes esa cara? ¿Qué no sabes el significado de la palabra órdenes? No me hagas despedirte, sé lo mucho que necesitas el trabajo. Tus hijos son pobres y tu mujer hasta hace poco era cocinera de los Kuno, ¿cierto? - y ahí estaba Taro, había puesto el dedo en la llaga. Hibiki asintió.
- No es eso su majestad, es que no he ido a mi casa en días y estoy preocupado por mi familia - dijo el chico de la bandana visiblemente turbado.
- En cuanto termines mi encargo podrás ir un par de semanas a tu casa, en lo que tomo el poder - sonrió malicioso - pero recuerda, quiero al niño Saotome muerto, ¿entendiste?
- Como diga - dijo un hombre sombrío al recibir esas órdenes. Ryoga sintió que una parte de su alma moriría con esas órdenes.
Cuando Soun encontró el ala sur del hospital, había demasiada gente ahí, entre curiosos, personal del hospital, pero sobre todo, numerosos soldados. No había paso para nadie. Intentó llamar la atención de la pelirroja, cuando la vio ahí sentada.
- RANKO gritó - EHH Ranko - decía.
- ¡No puede pasar señor, es área restringida! - dijo uno de los soldados.
- Lo siento, es que la chica pelirroja es mi hija, ¿puedo verla un segundo?- preguntó Soun Tendo.
El soldado le hizo una seña y llamó a la chica.
- Sólo un instante, será interrogada en breve por el ejército, ¡esta chica es testigo clave en un atentado! - dijo el soldado.
- ¿Atentado?..- Soun se quedó pensando.
-¡Maestro! - dijo la pelirroja cuando estuvo con él.
- ¿Qué ha pasado Ranma? tu madre y yo oímos la detonación. Ryu va para la casa con tu madre.
- Akane está bien - mintió - pero le dispararon a Tofú, estaré aquí con Akane, pero resguarde a mi hijo y a mi madre, por favor.
- No te preocupes hijo, esta tarde nos iremos de Nerima. Ranma hay algo que yo quiero decirte respecto a tu madre...- dijo Soun.
- Maestro, no es el momento.
- ¡Se acabó el tiempo! - el soldado se acercó hasta ellos.
- Lo sé, estoy de acuerdo...- dijo una pelirroja alejándose.
- Ryu - le dijo con un movimiento de labios señalando su corazón y juntando las manos a manera de súplica. Lo que Soun entendió y asintió con la cabeza.
Soun llegó a su casa, Nodoka tenía lista una bolsa con provisiones y un poco de dinero mientras Ryu jugaba en el Jardín.
- Nodoka, debemos partir esta misma noche - dijo Soun - Akane y Ranma están bien y están juntos.
- Gracias a Dios - la mujer suspiró de alivio - Pero no, nos iremos ahora mismo, he visto demasiado movimiento afuera, algo inusual, y tengo un mal presentimiento. Si Akane y Ranma están bien, entonces debemos irnos ya…
Soun asintió, subió por un par de cosas y un abrigo para salir, tomó a Ryu en brazos -Debemos llegar a la estación y tomar el tren lo más pronto posible.
- ¿Ya sabes a dónde iremos? - preguntó la mujer.
- A Nagoya, me parece que ahí encontraremos algo - dijo mirándola y Nodoka lo miró intensa…
- No, no es lo que piensas…- dijo Soun- eso solo es asunto tuyo y de Genma.
Salieron por la puerta de atrás intentando no ser notados entre la gente. Caminaron hacia la estación de tren vestidos como campesinos y con un niño en brazos, a pesar de que Nodoka era una mujer mayor tampoco se veía como una abuela. Soun iba vestido como un hombre de clase media baja y Nodoka llevaba un Kimono estampado en flores con un obi en color verde y su típica Katana. El pequeño iba vestido con ropa china y una boina. Compraron tickets hacia Nagoya, era una hora y media de camino. Cuando subieron, el oficial pidió sus tickets, y al ver al niño preguntó si era su hijo, a lo que Soun lo miro serio y ofendido. Tomó a Nodoka por el talle, la acercó a él y le dijo - Por supuesto, y esta linda señora me honra con ser mi esposa - Tomó a Nodoka por el mentón y con la brisa acarició sus labios, fue un pequeño toque pero suficiente para que el oficial se pusiera incómodo y los dejara pasar sin decir nada. Nodoka sentía sus mejillas arder pero entro en silencio al tren y acomodó a Ryu sobre su regazo, que dormía plácidamente.
- Discúlpame - dijo Soun - hace mucho que había querido hacer eso... pero si te fue desagradable no volverá a suceder… nunca más- tenía un semblante avergonzado, se sentía como un adolescente enamorado.
Nodoka no respondió, sólo comenzó a acariciar la frente y el cabello de su nieto.
Eran las 5 pm, todo estaba dispuesto para quemar el Dojo y la casa Tendo esa misma noche. Hibiki pensó que sobraban un par de horas antes de que pudiera cumplir la misión de su jefe, no sin pensar cómo es que Taro estaba tan ensañado con la familia de Ranma. Recordó cuando conoció a Ranma años atrás en el torneo, cómo pensó en que la final la ganaría él y ahora sería dueño de ese dinero y no tendría que estar metido en esta banda de gangsters para poder medio acomodar a su familia. Pero la noche antes de la final un extraño minotauro con alas lo atacó sin que pudiera darse cuenta, parecía que era una criatura humana, no lo mató y pudo haberlo hecho pero se detuvo cuando lo vio muy mal herido y se marchó, dejándolo incapaz de pelear la final. Jamás comprendería eso, pensó. Una idea se le vino a la mente, con el tiempo que le sobraba iría a casa a darle un beso a Ukyo; extrañaba el sabor de sus labios y sus pechos contra su torso cuando lo abrazaba. Quería abrazar a sus hijos y contarles que en unos días estaría con ellos, por una semana o lo que dispusiera su jefe. Sí, eso haría, iría rápidamente a casa. Se marchó dejando a uno de los hombres vigilando la casa Tendo.
Cuando llegó a su casa, la puerta estaba abierta, una ráfaga helada se colaba por el portón. Al entrar encontró una sandalia que pertenecía a uno de sus hijos en el piso y platos servidos en la mesa con estofado, pero con moho negro, parecía que tenía ahí varios días. No había rastro de nadie, comenzó a llamar a U-chan y a los niños, pero nada. Salió a toda prisa y tocó en la casa vecina, la señora, una anciana, abrió la puerta.
- Ryoga-Kun qué bueno que has venido, desaparecieron los niños y U-chan, no sé qué pasó, no escuchamos nada. Tiene días abierta tu casa... algo pasó, ¿por qué no habías venido? - dijo la señora con un tono afligido.
- ¿Qué? - atinó a decir Ryoga - ¿pero cómo? ¿Quién fue? ¿Sabe quién se los llevó? - preguntó muy agitado.
- Dice mi hija que vio a un hombre calvo de lentes dando órdenes a otros de sacar a los niños por la fuerza, pero de U-chan nadie vio nada...- dijo la señora con pesar.
-Gracias - dijo Ryoga con el alma en un hilo y un semblante sombrío totalmente, ¿qué demonios estaba pasando? ¿Por qué no vino antes? Regresó una vez más a su casa y observó la escena con detenimiento para tratar de encontrar una pista sobre lo que había sucedido. Ranma se le vino a la mente y lo que sucedió en su familia, tal vez era el karma por prestarse para hacer daño a otros, tal vez por no creer en Ranma, tal vez por dejar a sus hijos solos y Ukyo, su mujer ¿dónde estará? Tomó la pequeña sandalia desgastada del suelo y salió, solo Taro podría ayudarlo, sí eso es, tenía que recuperar a su familia y si Taro le ofrecía el infierno con tal de recuperarlos iría allí.
Volvió a la residencia de Taro, tocó en su oficina y lo encontró bebiendo y fumando un cigarrillo, pidió permiso para entrar. Se arrodillo...
- ¿Qué pasa Hibiki? - dijo Taro viéndolo humillado ante él - ¿Ya está mi encargo?
- Señor, dejé todo dispuesto para quemar la residencia Tendo, los hombres vigilan y esperan mis órdenes, sólo que… - no podía ni hablar de la aflicción.
- Sólo que...- Taro instó para que continuara hablando.
- Sólo que en el tiempo que quedó, fui a mi casa a ver a mi esposa e hijos y no los encontré, al parecer fue un secuestro dicen los vecinos... ayúdeme, haré lo que sea, necesito recuperar a mi familia... - dijo con la cabeza gacha y las manos en el piso de rodillas.
- Así que en el tiempo que te sobró decidiste no cumplir mis órdenes de buscar a Xian-Pu y matarla, si no hiciste lo que te vino en gana... - Taro sacó una arma corto cartucho y le apuntó - Yo no juego Hibiki, no puedes no obedecer mis órdenes. Dame una razón para no matarte en este momento.
- Hágalo, máteme... sin mi familia no podría seguir vivo, por favor ayúdeme...- Taro iba a dispararle pero sonrió y bajó el arma.
- Está bien, te daré esta oportunidad de enmendarte, y voy a ayudarte porque soy un hombre misericordioso. Que no digan que el futuro emperador no es hombre magnánimo. Pero de ahora en adelante tu lealtad y tu alma me pertenecen ¿escuchaste? - dijo Taro sonriendo mientras el chico de la bandana seguía en el suelo con un aura sombría.
- ¿Cuáles son los datos que te dio la gente qué pasó? ¿Por qué no sabías que habían secuestrado a tu familia? - dijo el chico tomando asiento.
- Pues no había ido en días a casa y noté desde hace 2 días que mi esposa no respondía el teléfono, pensé que había extraviado el móvil, no somos ricos su majestad, no tenemos motivos para ser secuestrados, vivimos muy modestamente y con 3 hijos es difícil hacer dinero. - dijo Hibiki - la señora de la casa de a un lado en el barrio me dijo que vio a varios hombres entrar a mi casa comandados por un hombre calvo de lentes llevarse a mis hijos por la fuerza - decía mientras apretaba las manos con una rabia profunda- pero de mi esposa nadie sabe nada…
- ¿Tienes enemigos Hibiki? - Taro estaba complacido al escuchar su historia.
- No señor… - alegó el chico de los colmillos.
- Yo creo que los tienes... en efecto. ¿Te suena el nombre de Ranma Saotome? - Hibiki lo miró intenso.
- Ranma Saotome y tú os conocisteis en el torneo de las artes marciales ¿cierto? y es una certeza que tú ibas a ganar ese torneo, pero Ranma, celoso, planeó un ataque en tu contra. Según me contó mi padrino, para que quedaras fuera del torneo. La descripción que me das del hombre que secuestró a tus hijos, no es otra que el de Genma Saotome, Capitán del ejército de rebeldes de los Black shadow, Dios y mi padrino saben cómo el emperador ha estado buscando desmantelar esa organización de criminales y a sus líderes...y Ranma Saotome es parte de ellos, como saben que trabajas para mí, y yo soy el futuro de esta nación, han empezado su venganza, pero no te preocupes que yo encontraré a tus hijos y cobraré venganza sobre Ranma Saotome y su padre, ahora es aún más importante que el niño Saotome esté dentro de esa casa en el incendio, ¿entiendes? Y nunca más debes desobedecer mis órdenes. Yo encontraré a tus hijos y pondré todo mi poder a tu alcance para encontrar a tu esposa. Ahora ve a cumplir mis órdenes.
Ryoga salió en shock, estaba ido, no entendía por qué Ranma le haría algo así, pero recordaba la plática con él a unas cuadras del club, donde le dijo que Kana o Akane era su esposa y que Taro se la había arrebatado, tal vez, solo tal vez, lo que dijo Taro era verdad y la tomó contra él, pero no sabía de lo que Ryoga Hibiki era capaz por Ukyo y sus muchachos...
Llegó al barrio de Nerima y él mismo encendió la antorcha en el terreno. Es así como veía consumir el Dojo Tendo entre llamas de fuego, el mismo fuego que sentía él al saberse traicionado por el que era… su amigo.
-
Hola chic s, lo siento por la GRAN demora pero ustedes saben que somos un equipo y pues bueno entre una cosa y otra no se podía escribir.
Espero que les guste este capítulo, Sailordancer7, SakuraSaotome (beta reader) y yo estaremos agradecidos y complacidos con sus comentarios, sin más que agregar, no leemos para la próxima.
Sailordancer & Hana Note.
