Capitulo 10: La calma después de la tormenta.
Ha pasado una semana desde que todo se destruyo en las relaciones amorosas que mantenían dos vampiros con los hermanos kiryuu.
En este momento en la residencia de la luna todo había cambiado drásticamente, era algo escalofriante pero triste, Takuma Ichijou volvió a los dormitorios de los alumnos de la noche, pero algo había cambiado ya no sonreía por nada, sus ojos estaban sin vida y nada le apetecía, sin embargo seguía haciendo muy bien su trabajo solo que ahora era como alguien sin vida, y por alguna extraña razón evitaba o fulminaba a Aido con la mirada, Kain no entendía esa acción pero trataba de proteger a su pequeño ángel.
Kaname Kuran estaba diferente o al menos eso notaban los demás vampiros, aunque su líder lo intentaba disimular no funcionaba en absoluto, ninguno sabía que había pasado, pero sabían que el castaño estaba triste y destruido, quería deseaban y debían ayudarlo pero, no podían si no saben que paso, intentaron preguntarle a Takuma pero este solo se escogió de hombros dando a entender con esa acción que no sabía nada y que realmente ahora no deseaba averiguarlo.
Shiki y Rima intentaron por todos los medios animar a su mejor amigo pero nada funcionaba, sabían que pudo haberlo puesto así, "el menor de los kiryuu",intentaron buscarlo pero no lo encontraron por ningún lado y era realmente frustrante, pues ese niño era el único que podría devolverle la sonrisa a Takuma Ichijou, su mejor amigo.
— Es hora – dijo Kaname parándose de su asiento encaminándose con su habitual elegancia hacia la puerta para salir y ver a las odiosas mocosas gritándoles, antes añoraba cada cambio de turno para ver a su hermoso Zero kiryuu pero ahora que terminaron… el cazador ya no va hacer su labor por así decirlo, lo extraña y lo extraña demasiado, necesita estar con él se siente completamente estúpido por decir esas palabras, pero solo deseaba protegerlo… sin embargo seguirá cuidándolo nunca dejara que alguien le haga daño, y jura por lo más sagrado que hay en este mundo que volverá con su ángel.
Takuma se levanto por inercia y camino tras Kaname para ir a sus respectivas clases, aun espera salir por esa puerta y ver a Ichiru haciéndole un desprecio o sonrojándose, pero muy dentro de sí sabe que eso no sucederá, por la única razón que su pequeño se fue, quien sabe a dónde, pero… aunque no esté con él ahora seguirá confiando en su peli plata y lo protegerá si es que en algún momento lo ve en peligro, lo ama, y ese sentimiento es mucho más fuerte de lo que alguna vez pensó que sería, dar la vida por Ichiru, no lo dudaría ni un segundo, promete encontrarlo aunque sea lo último que haga.
Los demás vampiros solo se pararon y siguieron a su líder suspirando algo frustrados pues ni Kaname ni Takuma estaban en condiciones como para ir a clases pero… ellos no podían decir ni hacer nada solo protegerlos a ambos.
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En la casa de Cross Kaien, en una de las habitación del segundo piso se encuentra Zero kiryuu encerrado en su cuarto, está deprimido y ha llorado bastante por Kaname, nunca en su vida pensó en sufrir por amor y menos el llorar por un vampiro, aunque no se arrepiente de proteger a Ichiru, aunque sea el causante del asesinato de sus padres y que no lo vio durante años, sigue siendo su hermano y sigue teniendo ese amor fraternal, lo protegerá aunque destruya su vida amorosa.
El peli plata abrazo un peluche que Kaname le dio para el día de los enamorados mientras dejaba salir sus lágrimas de dolor por no estar con su castaño.
— Kaname – sollozo con sufrimiento.
La puerta de la habitación se abrió con cuidado dejando ver a un hombre de apariencia hostil.
— Mocoso deja de llorar por el vampiro – dijo el hombre de voz grave mientras se fumaba un cigarrillo y se apoyaba en la puerta.
— Ya… Yagari sensei – dijo sorprendido secándose las lagrimas viendo a su maestro – yo…. Yo no estoy llorando por un vampiro – aseguro el peli plata
— En serio creíste que no me iba a dar cuenta que estabas con el chupasangre de sangre pura – pregunto acercándose a la cama en donde estaba su hijo.
— Pues… - el menor intento aguantarse las lágrimas.
— ¿Qué paso? – Le pregunto acariciándole el cabello y lo abrazo consolándolo – aunque no me agrada la idea de que estés enamorado de una sanguijuela, pero creo que me lo tenía previsto – comento.
— ¿Por qué? – pregunto confundido.
— Aun no es tiempo para que lo sepas – le dijo – desahógate.
Zero dejo caer libremente sus lágrimas mientras gemía por el dolor que sentía en su pecho.
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En una habitación de poca iluminación se encuentra un chico de cabellos plateados, ojos color violeta, vestido con unos jeans casuales y una playera color negra, está parado al lado de la ventana observando las estrellas con nostalgia, no ha salido de ese cuarto en todo el día, realmente está deprimido, quiere llorar, pero no debe hacerlo, el es fuerte y frio que no muestra sus sentimientos y aparte se supone que no se había enamorado… ¿Quién podría enamorarse de un tonto vampiro de hermosa sonrisa? ¿Quién podría enamorarse de un chico que es amable con él? ¿Quién podría…?
El menor tomo una gran bocanada de aire intentando calmar los sollozos que involuntariamente salían de su boca, y se seco las lágrimas que traicioneramente abandonaron sus ojos, por Dios no puede creer esto, ¿Por qué? ¿Por qué tuvo que separarse de Takuma? Lo extraña en verdad lo extraña.
— Ichiru – llamo una chica de estatura de 1,60 más o menos, vestida con un vestido negro con un cinturón blanco en la cintura, de cabellos plateados con destellos morados, ojos color morado un poco más oscuro que el de los Kiryuu.
— María – dijo Ichiru aguantándose las lágrimas, no debía mostrar debilidad, aparte su hermana no debe enterarse de su situación sentimental – dime, ¿necesitan algo? – pregunto sin darle la cara.
La chica miro la espalda tensa de su hermano y se mordió los labios, sabe que esta triste y uhm… que extraña al vampiro rubio, pero un día Ichiru llego y dijo "lo siento, no puedo seguir con el trabajo"y luego se fue a su habitación y desde ese día no ha salido y está segura no ha comido nada, Shizuka no está enfadada ni nada por el estilo pero si esta preocupada al igual que ella.
— No – le dijo acercándose lentamente al peli plata - ¿lo extrañas? – pregunto.
Ichiru no pudo evitar cuadrar los hombros y se dio la vuelta para enfrentar a la chica mirándola a los ojos viendo la verdadera preocupación en ellos.
— No – le mintió con una sonrisa que no llegaba a sus ojos.
— No me mientas – le pidió abrazándolo – si lo amas ¿Por qué no vas tras él? ¿Tan grande fue su pelea? – cuestiono.
— No nos peleamos María – le respondió abrazándola sintiendo un apoyo – nosotros terminamos – expreso mordiéndose los labios.
— ¿Eh? – pregunto intentando separarse del cazador para mirarlo a los ojos.
— No… por favor quédate unos minutos así, por favor – suplico dejando caer sus lagrimas libremente por sus mejillas, realmente necesitaba un apoyo.
María se sorprendió al darse cuenta que su hermanito estaba llorando, pero no dijo nada y solo lo abrazo dándole su apoyo acariciándole la espalda, sin darse cuenta terminaron arrodillados en el suelo, aun abrazos, con el llanto silencioso del cazador.
— Todo se solucionara – comento la chica.
— No lo creo – susurro en un sollozo – fui demasiado cruel con el… además… no quiero que salga dañado – murmuro secándose las lagrimas y se separo de María.
— Mm… ¿Por qué fuiste cruel? ¿Quién quiere dañarlo? – cuestiono.
— Uno de nuestros aliados – murmuro haciendo una mueca de disgusto.
— ¿Acaso es… Tom? – pregunto la chica astutamente, es con el único que Ichiru nunca se ha llevado bien, además que este siempre se le insinuaba.
— Si – respondió secamente.
— Pero Ichiru el no podría matarlo – comento la chica -¿Por qué caíste en su trampa? No dejes que te manipule.
— El no puede, pero los cazadores si – murmuro – además, si vuelvo a ver a Takuma las dañara a ustedes – susurro –no debería estar contándote esto enana te puedo poner en peligro.
— No me digas enana – expreso en un puchero – pero… ¿Ichiru te separaste por… por protegernos a nosotras? – pregunto.
— Si, además hay que tener cerca a tus enemigos – expreso - no confió en el, para mí es un enemigo del cual debemos cuidarnos – susurro – también debemos cuidarnos de Yuuki – comento – estoy seguro que ella es…
— ¿La que está con Rido? – pregunto.
— Mm… algo así – acepto el peli plata – pero descubrí algo estando allá, Kaname neutralizo a Rido antes de nuestro incidente, el no pudo cometer aquello, es imposible, fue otra persona – le aseguro.
— Pero… ¿Quién? – pregunto.
— Lo desconozco, pero Yuuki trabaja y está aliado con él o ella, al igual que Tom – comento serio pero aun con lágrimas en sus ojos – es peligroso acercarme a Takuma ahora, debo protegerlo, porque él me enseño muchas cosas que jamás imagine – comento.
— Te enseño a amar – comento.
— Sí, completamente – aseguro el peli plata – y no dejare que él sea el dañado.
— Hay que decirle a Shizuka que… el no fue el causante del robo de bebes – menciono la chica.
— Lo sé, me pregunto quién fue el o la causante de ello – susurro bajito.
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Días después.
Ichiru estaba apoyado en un árbol viendo como comenzaban los días de primavera, el molesto sol era realmente tedioso, se cruzo de brazos y vio al ser delante de si serio y sin expresión, al fin de cuenta lo odia con todo su ser, realmente es un fastidio, pero hay que tener a tus enemigos cerca.
— Tan serio – dijo el chico acercándose al peli plata tomando un mechón plateado con delicadeza.
— No me toques – le gruño dándole un manotazo para que lo soltara.
— Y tan arisco como siempre – expreso en un suspiro y lo encaro – eres un buen chico, no has vuelto a verlo, eso me hace feliz, Ichi kun – dijo burlándose y se acerco a su rostro – deseo comerte – le ronroneo en el oído.
— Como si te fuera a dejar – expreso con sarcasmo – jamás me fijaría en alguien como tu Tom, me das asco – menciono como si nada.
— No te creas tanto – le gruño tomándolo de la barbilla con fuerza, acercándose a él lentamente con claras intenciones de besarlo.
— Ichi ni san – llamo María apareciendo en el lugar.
Tom soltó de inmediato al cazador y bufo por lo bajo viendo a la chica parada allí viendo la escena.
— ¿Pasa algo? – pregunto con inocencia la chica.
— No Mari – le aseguro Ichiru dándole las gracias con la mirada.
— Me voy – dijo Tom mirando a Ichiru y luego le dio la espada.
— Espero que cumplas tu trato Tom – gruño el cazador viendo la espalda de ese malnacido.
— Sí, claro – acepto despidiéndose con la mano, y siguió caminando debía ir con ella para decirle que ya cumplió en separar a Ichiru y al rubio de gran sonrisa.
Ichiru suspiro frustrado y miro a María.
— ¿Dónde está? – cuestiono curioso.
— Aquí – expreso un chico de cabellos castaños y ojos del mismo color, tenia cierto parecido con Kaname Kuran pero este mas bien era un gran amigo - ¿Qué quieres que haga Ichi? – le pregunto acercándose a él para besarle la mejilla cerca de la boca.
— No hagas eso – pidió el menor – síguelo averigua para quien trabaja, por favor Kaito – expreso el chico de cabellos plateados.
— Será un honor – le dijo haciéndole una leve reverencia – sabes que mi lealtad está contigo – comento – pero luego tendrás que pagármelo – bromeo y luego desapareció del lugar para seguir discretamente a Tom.
— Gracias María – susurro el chico de ojos color amatista y le beso la mejilla castamente – iré a comer algo – comento.
— De nada, haría lo que sea por ti Ichi – le aseguro la muchacha con una sonrisa y lo vio irse del lugar, ella solo pudo suspirar.
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Aido Hanabusa solo caminaba por la residencia de la luna con algo de inquietes, hasta el momento no ha tenido oportunidad de decirle a su líder lo que vio ese día donde al final todo acabo demasiado mal, donde por alguna razón Takuma y su Kaname sama terminaron deprimidos…
— Aido – dijo una voz seria y sin mucha emoción.
El rubio se dio vuelta y vio al vampiro de ojos verdes mirándolo a los ojos con curiosidad.
— T… Takuma sama – dijo el chico, en estas semanas el vampiro frente de si solo ha querido fulminarlo con la mirada.
— Necesito hablar contigo – expreso fríamente.
— ¿De… de qué? – cuestiono un poco a la defensiva.
— Del día en el que vigilaste a Ichiru kiryuu – susurro - ¿Qué viste? ¿Qué le hiciste? Cuéntamelo todo, no puedo seguir con esta incertidumbre – suplico
— Uhm… - Aido lo miro a los ojos dudando si en decirle o no, pero los ojos de su vicepresidente realmente eran opacos nada comparados a los de antes – está bien – asintió el chico.
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Zero kiryuu regresaba a la academia Cross con algo de dificultad, después de la conversación con su "padre"entiéndase Yagari sensei, salió de caza, por recomendación de este, le dijo que así se sentiría mucho mejor, que dejara salir su tristeza y dolor matando chupasangre; al principio funciono esa idea hasta que se cruzo con un vampiro de alta clase y se le ocurrió insultarlo, resultando herido en el proceso, "demonios", aparte de que sus peleas con los nivel E ya lo habían dejado un poco herido, ahora estaba peor, con suerte podía levantar los pies para caminar o mejor dicho arrastrarse…
El peli plata bufo por lo bajo y se detuvo para tomar aire, debía llegar rápido a su casa específicamente su cuarto, antes de que el olor de su sangre se esparciera por la academia alertando a los vampiros y a… "Kaname"
— Maldición – gruño audiblemente comenzando a caminar apoyándose de los árboles o de cualquier cosa solida que estuviera a su alcance.
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Un hermoso castaño se encuentra apoyado en un árbol mirando la luna que adornaba el enorme y estrellado cielo, últimamente ha estado mucho en ese lugar, rogándole a la luna que cumpla su deseo y pueda volver con Zero, o al menos volver a hablarle, no pide mucho ¿cierto?
El sangre pura tomo una gran cantidad de aire y le llego de golpe el olor a sangre, más específicamente la de su Zero, ese olor era de Zero, se separo del árbol y sin pensarlo dos veces corrió hacia donde provenía el olor y allí vio la única persona que ama y amara, estaba completamente ensangrentado, su camisa que debería ser blanca era roja, sus pantalones estaban rasgados y su cabello también estaban teñidos de rojo.
Negó levemente con la cabeza para salir de su shock y corrió a socorrerlo.
— Zero – llamo tomándolo en brazos – pero… ¿Qué te paso? – le pregunto.
— Kuran – susurro el cazador – solo fue una pelea con nivel E – expreso – suéltame – ordeno.
— Estás loco, jamás te dejare así – expreso y lo cargo estilo nupcial.
— Te dije que me sueltes Kuran – gruño el peli plata luchando para que lo suelte hasta que se detuvo por el dolor en una de sus tantas heridas.
— Eso te pasa por no quedarte quieto – le regaño el castaño y comenzó a caminar muy calmadamente, mirando las heridas en todo el cuerpo de su pequeño, por Dios ¿Cómo es que termino así? – es que acaso intentabas matarte, ¿Cómo demonios terminaste así?
— No te importa – expreso el prefecto con su típico orgullo por delante – además estoy bien.
— Si claro por eso te recargabas de los arboles – le reprendió – te llevare a mi cuarto – le advirtió y corrió a velocidad vampírica hasta la residencia de la luna, llegando a su cuarto acostó al peli plata en su cama.
— Idiota – gruño sentándose en la muy conocida cama.
El castaño suspiro resignado y se acerco a Zero y expuso su cuello.
— Bebe – le pidió el castaño con ternura – no puedo ni quiero verte dañado, sigues siendo mi todo – le aseguro.
— Estás loco idiota – expreso el peli plata parándose de la cama con mucha fuerza de voluntad – tu y yo estamos separados, ya no debes preocuparte por mí, puedo cuidarme solo – aseguro y comenzó a caminar para irse.
— Argg – gruño el castaño y tomo a Zero del brazo aventándolo a la cama, el se le subió encima y atrapo ambas manos del menor con las suyas – Zero sigo amándote – le dijo mirándolo a los ojos.
— Eso no te importo cuando terminaste conmigo – susurro desviando la mirada.
— Sabes que eso fue porque teníamos…
— ¿Teníamos que? – le pregunto molesto.
— Estábamos ambos muy molestos y con las emociones a flor de piel – expreso el mayor – además defendiste a tu hermano que te daño a ti y a Takuma – expreso frunciendo ligeramente los labios.
— Mi hermano… él se fue – susurro en un suspiro – pero no puedo dejar que lo dañes – expreso – el… aunque me dañe, mil veces mas seguiré queriéndole y protegiéndole si es que puedo – comento – mi lazo de hermano sigue presente.
— Lo sé – dijo algo molesto el castaño y soltó una de las manos del peli plata pero la atrapo con su otra mano, con su mano libre tomo el mentón del cazador haciendo que lo mirara directamente – te contare algo – susurro – le tengo celos – susurro.
— ¿Eh? – pregunto el cazador arqueando sus cejas sin creer lo que Kaname decía.
— Le tengo celos a tu hermano – le volvió a decir y se acerco a los labios del menor comenzando a rosarlos con lentitud sintiendo como el chico debajo de si comenzaba a luchar por soltarse – me da coraje ver todo el cariño que le tienes, me da celos pensar que el ocupa un lugar más importante en tu corazón que yo – expreso y termino por atrapar los labios de Zero con los suyos comenzando a besarlo apasionadamente, con su lengua acaricio el labios inferior del peli plata y aprovecho la oportunidad cuando el chico de ojos violeta abrió su boca para protestar, introduciendo su lengua en esa hermosa cavidad tibia y húmeda, enredo su lengua con la del menor comenzando a pelear por el dominio…
Fin del capitulo
