Pov Hermione
Me aferre al pantalón blanco de San Mungo que ya estaba húmedo con mis lágrimas, la expresión tranquila de Luna lejos de calmarme me aterraba, sentía que en cualquier momento se levantaría e iría, tal vez ella no estallaría en maldiciones como Ron pero cualquier persona en su sano juicio se alejaría de mi a excepción de Malfoy que se decía loco de antemano.
Mientras le contaba toda la verdad no había dejado de llorar e inconsientemente había comenzado de nuevo a rascarme el antebrazo izquierdo tan fuerte que ya podía sentir sangre y carne en mis dedos.
Aún así no perdí la razón, lo recordaba todo como una película pero no me había ido a la oscuridad mental como en San Mungo.
—lamento mucho lo que te ocurrió— Luna se empino lo último que quedaba en su copa —no imagino la difícil decisión por la que pasaste— dijo manteniendo su tono suave
—Se que después de esto será difícil estar cerca de mi— suspire
—porque?
—lo que hice...es imperdonable
—es curioso que lo veas así, en el momento que tomaste la decisión de no ver sufrir a tus padres te pareció la mejor idea y ahora lo ves moustroso, porque?— las preguntas de Luna me sacaron de contexto, no esperaba que me cuestionara esa clase de cosas a las cuales no tenía una respuesta
—porque lo es, que hijo arrebataría la vida a sus padres? Fui egoísta, debí hacer lo que Ron me dijo, traerlos y pedir ayuda de mis amigos
—bueno yo no podría decir si fuiste egoista o no, es difícil definir lo que sentías, es como cuando ves a un ave moribunda en invierno, sabes que ya no volará y que en tierra firme será presa fácil, que puede ser despedazada por cualquier depredador o que puede morir de frío lentamente... Un alma caritativa acabaría con el ave, rápido y sin dolor pero también habrá otros que se quedarían junto al ave protegiéndola de todo hasta que partiera del mundo y eso también es caridad, entiendes?— Luna decía las cosas como si fueran sencillas
—pero no eran aves, eran mis padres
—si y sopesaste si querias verlos mal el resto de sus vidas o darles descanso adelantado, optaste por lo segundo y no tengo nada que objetar, eres una mujer inteligente, fuerte y capaz de tomar una buena decisión, si eso fue lo que quisiste hacer nadie tiene porqué juzgarte, nunca podremos vivir en tus zapatos. Yo también vi a Neville sufrir mucho por la condición de sus papás de hecho fue por el que me ofrecí voluntaria en San Mungo, quería ayudarlo pero era difícil verlo acabarse en atenciones a sus padres dejando de lado su vida así que entiendo porque lo hiciste
—eso quiere decir...que tú no me ves como un mounstro?— pregunte temerosa
—no, yo nunca podría verte así Hermi, eres mi amiga y a partir de hoy mi hermana, aquí nadie te juzga, todos los que se sienten mal son bienvenidos, se qué tal vez a fuera no encuentres un consuelo o comprensión pero aquí, aquí todos somos iguales— Luna envolvió sus manos en las mías, eran calidas y aún más pequeñas que las mías, mire su expresión comprensiva decorada por sus dos ojos brillantes y por tercera vez me sentí en casa.
Pov Luna
Al parecer nadie había comprendido nunca a Hermione eso fue lo que la derroto, su secreto no me hizo sentir nada más que mucho amor por ella, había tenido una vida difícil, ahora estaba feliz de poder ayudarla, ella no era una mala persona pero si le habían pasado cosas horribles; ahora lloraba en mis brazos y esperaba que fuera de alegría por tener alguien más en quien confiar a parte de Malfoy. La voz de mi cabeza me indico que entre el rubio y yo la sacaríamos adelante.
—Luna— la voz de Draco nos hizo dejar el abrazo, Hermione saco el rostro de mi regazo y los ojos le resplandecieron aún en la oscuridad, a el pareció gustarle su expresión y le regaló una sonrisa —a si que escaparon hoy? Eso quiere decir entonces que ya no me necesitarás para venir aqui— le dijo con un tono de enojo falso
—no digas eso— intervine —fue idea mía y yo no siempre puedo venir
—es cierto por Rolf— acompleto Draco sentándose frente a Hermione que sin decirle nada estiro su brazo enredando su mano en el brazo del rubio que pareció más que sadisfecho con la acción
—si por Rolf... El no entendería— dije triste
—pues será mejor que pienses que le dirás por qué está afuera esperando que salgamos
—que!?— Tanto yo como Hermione pegamos un grito
—estaba hecho un manojo de nervios porque no llegaste a casa, cuando fue a la junta pidió mi ayuda y por eso lo traje, será mejor que salgas y hables con el de una buena vez
—pero y Hermi?... Debo llevarla de vuelta— exclamé para recibir una negativa de ambos
—Yo la llevo, sería catastrófico que Rolf la vea aquí, sus principios colapsarían aún mas — comento divertido Malfoy —ve— hizo un seña con la mano para que saliera y como si yo ya no importará, el y Hermione se miraron con intensidad, sin decir palabra.
Pov Harry
Llevaba rato sin ir a ese lugar. A veces lo extrañaba demasiado, había conocido a muchas personas muy interesantes y paz, mucha paz que buena falta me hacía en esos momentos.
Se que me había visto como un imbécil sin sentimientos cuando salí de "la madriguera" casi corriendo pero no era para menos, no podía soportar la mirada desgarrada de Ginny cuando se enteró que había perdido al bebé por el pequeño resbalón que se dió cuando salió de la bañera.
Antes de que por la ira comenzará a atacarla decidí irme, dejar todo lo sucedido atrás, pude oír a Ron y George gritando tras de mí pero antes de que me dieran alcance me desaparecí llegando a "La casa de los locos"
Cuando me apareci frente a la barra "el tío" dió un sobresalto para enfocar su vista en mi como si no logrará reconocerme del todo.
—señor Potter— saludo con respeto
—buenas noches— respondí pasandome la mano por la frente dónde sentía que me escurría el sudor
—que va a querer está noche?
—No tengo idea, no sé qué necesito— respondí atropelladamente, el viejo elfo doméstico sonrió y se alejó de la barra a los anaqueles tras de el, se oía el tintineo de las botellas moverse, regreso un par de minutos después con una copa alta que contenía una bebida naranja y espesa como puré.
—Gas Panic— anuncio poniendo la bebida frente a mí
—esto me ayudara?— cuestione sin fuerzas para discutir lo poco apetitoso que se veía, seguramente mi estómago revuelto lo regresaría en cuanto entrara
—Adelante— ordenó "el tío" mirándome con los ojos entrecerrados, esperando que bebiera
Lo hice, deslice el pure rápido por mi garganta, el sabor era exageradamente dulce y en cuanto mi interior lo sintió mi corazón nervioso comenzó a palpitar a un ritmo tranquilo y acompasado, respire profundo y abrí los ojos, las luces del lugar me parecían muy brillantes, las manos que sentía tensas desde que salí de la madriguera, ahora me colgaban por los costados, cada que hacía algún movimiento sentía como si me moviera en cámara lenta, agradecí al elfo y me dirigí a una orilla del lugar, quería ver a otros bailar, cuando camine descubrí que al pisar no sentía el suelo realmente, era como pisar algo suave que me hacía rebotar, me hizo sonreir pensar como me vería saltando en vez de caminar.
Cuando llegue al lugar que quería ya estaba riendo a carcajadas por las sensaciones, de mi mente salió el rostro destrozado de Molly y Arthur, los gritos de rabia de Ron y el llanto de George, me olvidé de Ginny y su terquedad de bañarse en tina a sabiendas que en su estado ya no era conveniente bañarse asi, me olvidé de todos y rei, rei de lo irónico de todo lo que me pasaba.
No sé cuánto tiempo estuve ahí parado hasta que las parejas de la pista comenzaron a salir para dar paso a otras, el vacío del centro me permitió ver el otro extremo del lugar donde había cubículos privados, en uno de ellos me pareció ver a dos personas que yo conocía pero las luces y el movimiento me impedían ver en totalidad los rostros aunque mi inconsiente respondió antes que mi vista: Oh! Son Malfoy y Hermione—
Sacudí violentamente la cabeza en cuanto termine de decirlo, era imposible, ni por el efecto de la bebida podría creer que aquello sucedia, era imposible, camine de nuevo al rededor de la pista para tener una mejor visibilidad de los cubículos y mis ojos no pudieron engañarme. Eran Malfoy y Hermione.
Malfoy estaba sentado frente a ella y le daba con fervor besos en el antebrazo izquierdo a Hermione que mantenía una expresión placentera y tranquila.
—que mierda está pasando!?— pensé a gritos
