Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son de Kishimoto.

Antes de partir

Como había dicho, Hinata dio aviso a los once de Konoha y para cuando Naruto y los demás llegaron se encontraban todos reunidos. Kakashi había llevado a Karin a ser interrogada. En los primeros minutos nadie hablo y los que estaban en la aldea sospecharon que algo había pasado pues Sakura se aseguró de no estar cerca de Hinata, evitando su mirada. Naruto y Lee parecían confundidos y Kiba tenía un expresión de molestia. Luego el rubio dio aviso a sus compañeros de su decisión. Por supuesto, los jóvenes ninja estuvieron en contra. Más la decisión de Naruto era fuerte, así que la conversación de que el rubio pelearía solo contra Sasuke llegado el momento llego a su fin pronto.

Hinata lo observaba mientras su figura se perdía, preguntando que pasaría en el futuro. Suspiró. El futuro… ¿qué tendría planeado para ella?

"Hinata, ella ya despertó"—oyó decir a Yuka.

"¿Quién?"

"¡Tsunade!"

— ¡Oh, esas son buenas noticias!—exclamó en voz alta, llamado la atención de los ninjas que aún se encontraban pensando en las palabras del rubio.

—Hinata-sama, ¿Cuáles son esas noticias?—pregunto Neji.

Hinata sonrió y dijo:

— ¡Tsunade-sama ya despertó!

Todos gritaron e incluso algunos ninjas que alcanzaron a oír las palabras de la ojiperla dejaron lo que estaban haciendo para echarse a correr, para dar la buenas nuevas seguramente. Sakura se les unió, emocionada por ver a su maestra.

— ¿Cómo sabes eso? —interviniendo la emoción del momento, Ten Ten preguntó. Hinata empezó a sudar frio, por lo que recurrió a Yuka.

—Fue Yuka-chan. Adiós. — Tan rápido como pudo la ojiperla escapó, dejando a todos con la boca abierta.

— ¿Yuka-chan?

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Era increíble la velocidad que podía alcanzar aun sin usar el cristal naranja. Pero siendo mitad Bijuu no tenía por qué sorprenderse. Camino por unos minutos sin rumbo fijo, recordando lo que había pasado. ¿Quién hubiera dicho que conocería al tal famoso Sasuke? ¿Y saber que Naruto era el portador de uno de los Bijuu? ¿Y golpear a Sakura? ¡Impensable! Pasaban demasiadas cosas en poco tiempo. Hinata suspiró, otra vez. ¿Era mucho pedir un día tranquilo al lado de Kiba?

— ¡A comer!—Esa era la voz de Naruto, estaba segura, tan segura como que algo pasaría en los siguientes segundos. Intento no mirar, pero Hinata fue dotada por el don de la curiosidad, por lo que volteó y se arrepintió. Frente a sus ojos Naruto desapareció, dejando su plato de ramen sin probar. Haberlo dejado intacto demostraba que su desaparición no fue intencional… y ella tuvo que preguntar.

"¿Dónde fue Naruto?"

Por supuesto, Yuka le contesto.

"A la montaña Myouboku"—Por alguna razón la voz de la loba sonaba entusiasmada, entonces espero y Yuka continuo—. "Ya llevo tiempo sin visitar a Gamamaru."

Lo único que supo Hinata es que paso de estar en las calles de la aldea a aparecer en medio de un lugar extraño con muchas estatuas esparcidas por ahí y por allá. La montaña Myouboku, pues.

— ¡Es una Hyuga! ¿Cómo llegó aquí?

— Tal vez tenga un contrato con nosotros.

—No seas tonto, Naruto es el último que hizo un contrato.

—Oye hermano, no creo que sea una Hyuga.

— ¿De que estas hablando? Claro que lo es, mira sus ojos.

—Tienes razón, hermano. Pero ¿los Hyuga tienen orejas y cola?

— ¿Pero que di…? ¡Oh, es cierto! ¿Sera una criatura con la capacidad de transformarse?

Hinata se frotó los ojos, no, aún estaban ahí. Ella era consciente de que había perdido la memoria, pero alguien pudo tomarse las molestias de avisarle que en este extraño mundo los sapos hablaban… y que eran grandes, muy grandes. ¿Debía escapar?, se preguntó. Eran tan grandes que podían aplastarla y comérsela. Así, haciendo gala de su posición como mitad Bijuu, se echó a correr con una velocidad increíble y de la que sentía un enorme orgullo. Los sapos quedaron atrás, entretenidos en su discusión que tenía como tema: Extrañas criaturas con forma humanoide.

Llegó a lo que parecía un templo, puso las manos en sus rodillas e intento recuperar el aliento que había perdido en el camino. Creyó haber visto a los sapos más grandes que podrían existir, no se sorprendió cuando un sapo de grandes dimensiones casi se la traga confundiéndola por una mosca. ¡Era tan grande como una montaña! Tal vez andaba exagerando, pero quien no se sorprendería si un sapo estuviera a punto de almorzarlo.

Ya calmada inspecciono el lugar con curiosidad hasta que sintió el chakra de Naruto. Últimamente seguir a Naruto era buscar problemas. Llevaba consigo lo suficientes para que uno más le afectara, decidió entonces, seguir el rastro del ninja rubio. Lo encontró hablando con un sapo gigante y otros tres más pequeños. El grande que era muy viejo elevó la vista y la miró.

—Hola, señorita. ¿Podría decirme como llegó aquí?— Todos voltearon a verla, Naruto grito un "¡¿otra vez?!", los sapos más pequeños se limitaron a mirarla en silencio. Se acercó lentamente, temiendo que otra lengua gigante se extienda con intenciones de saborearla.

—Este… Yuka-chan me trajo, señor. Hablo de un tal Gamamaru que no había visto hace mucho tiempo, señor. —Hablo tímida, no sin advertir la cara que puso Naruto al oír el nombre de la loba. Los ojos cerrados del sapo se abrieron un poco antes de cerrarlos nuevamente y sonreír. Los más pequeños no se esforzaron en ocultar su sorpresa pues enseguida repitieron el nombre dado con exaltación. Naruto se veía confundido.

—Esto no lo veía venir— empezó a decir el gran sapo—. Así que tú eres la causa de su desaparición. Yuka-san me ha contado mucho de ti, Hinata Hyuga. Me imagino que ella ha de estar dentro de ti, podrías llamarla. —Hinata asintió, cerró los ojos y cuando los abrió un brillo violáceo bañaba sus grandes orbes grises.

— Ha sido ya mucho tiempo, Gamamaru. —Con una sonrisa el cuerpo de la ojiperla se acercó hacia donde Gamamaru estaba sentado—. Sigues siendo un viejo sapo senil como siempre. Dime, ¿tienes algo para mí y mi elegida?

—Me temo que debes espe…

— ¡Un momento!—intervino la voz de Naruto—. ¡¿Cómo llego aquí Hinata?! ¡¿Y porque su voz suena extraña?!—Porque la voz era un mezcla de la ojiperla y la loba.

Uno de los sapos, que era de color violeta, salto y de dio un golpe a la cabeza al rubio.

— ¿Por qué hiciste eso?

—Niño desvergonzado. ¡Ten más respeto! Estamos hablando de Yuka-sama—regañó. El rubio volteo a ver a la ojiperla, después miro al sapo que lo había golpeado.

—Ella es Hinata Hyuga. Una shinobi de Konoha—dijo.

—Lo sabemos. Sin embargo, también es la elegida de Yuka-sama—dijo el otro sapo.

— ¡¿Quién demonios es Yuka?!

—Porque no cierras tu maldita boca para que me dejes presentarme, idiota. —espeto Yuka en el cuerpo de Hinata— ¿o no puedes entender una simple cosa como esa?

— ¡¿Qué?!

Gamamaru observo al Uzumaki, que estaba entre frustrado y molesto. También observo a Yuka, ella se mostraba indiferente ante los humanos, aunque con Naruto parecía tener cierto interés en sacarlo de sus casillas. ¿La razón? No lo sabía, o tal vez su actitud estaba relacionada con una imagen difusa que tuvo hace poco: eran dos manos entrelazadas, portando anillos de matrimonio. La predicción era de un futuro lejano, un futuro que no tenía relevancia en tiempos oscuros como en los que estaban.

—Bien—comenzó a decir Yuka—Mi nombre ya lo conoces, entonces te diré quién me lo puso: Fue mi maestro, pero ustedes lo conocen como el sabio de los seis caminos…

— ¡¿Eh?!—grito Naruto.

— ¡Cállate, idiota!

—Yuka-sama, tenga paciencia con el—declaro el sapo de color violeta.

—Continuo. Y si vuelves a interrumpirme te juro que te arranco un brazo—Ajena al rostro aterrorizado del rubio Yuka prosiguió—. Fui creada para resguardar este mundo, protegerlo de cualquier peligro posible, sea humano o no. Años después, cuando los Bijuu eran creados ocurrió un accidente, una gran cantidad de chakra se separó e iba dirigida a un bosque, yo estaba ahí y antes de que impactara con una cría de león me interpuse. El chakra, originalmente del Juubi para crear a las nueve bestias, termino convirtiéndome en otra bestia más. Perdí mis memorias, pero las recupere con el tiempo. —Su rostro se frunció y lo miro fijamente— Que te quede claro, cuando hablo de mundo, me refiero a la tierra misma. Los humanos quedan fuera de mi jurisdicción. Los vigilo sin interponerme en sus asuntos, a menos que se involucren con los míos, claro está.

—En palabras simples, no te importan los humanos—declaró Naruto. Yuka sonrió.

—Y yo creí que eras tonto.

— ¡Tu!

—Oye, tranquilo. Tampoco creas que tengo intenciones escondidas como destruir tu raza o algo así. Solo tengo prioridades más importantes que ustedes, es todo.

Naruto aunque se calmó, una duda lo tenía inquieto.

— ¿Qué hay de Hinata? ¿Por qué estas usando su cuerpo? ¡¿Fuiste tú quien la convenció de no recuperar sus memorias?! —Su voz bajó, sonando casi un susurro— ¿Tú la trajiste de vuelta?

—Muchas preguntas—respondió Yuka— ¿Por qué no terminas el asunto que te trajo aquí? Yo también tengo cosas que preguntarle a Gamamaru. Cuando hayamos terminado, regresaremos a la aldea, ahí, en presencia de Tsunade y los demás, revelare todo.

Yuka espero en una esquina del cuarto, atenta a lo que el viejo sapo le contaba al rubio. Cuando Gamamaru mencionó a un pulpo supo exactamente a quien se refería. El mundo shinobi estaba en problemas. Yuka se arrepintió de haber revivido a Hinata en esta época oscura, una guerra era lo que menos quería para ella. Naruto se retiró poco después.

—Bien. ¿Qué tienes para mi Gamamaru?

—Lo cierto es que el futuro para ti es confuso, Yuka. — La mencionada guardo silencio, expectante—. Veo nueve colas ondeando en una noche roja, tan oscuras como el abismo más profundo. No es el Kyuubi.

Se hizo el silencio.

—Entiendo. Gamamaru, has confirmado la sospecha que tenía. Te lo agradezco. —Se dio media vuelta y alzo un brazo en un ademan de despedida. Gamamaru la miro irse, preocupado.

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— ¿Esto es correcto? Tsunade-sama acaba de despertar—La voz de Neji se alzó entre todas las demás. Los once novatos con sus maestros estaban reunidos en la oficina del Hokage, esperando la razón del porqué de su llamado. Se sentían un poco preocupados pues Naruto se veía serio a unos pasos alejado de los demás. Hinata no estaba con ellos. Todos miraron a Shikamaru y él entendió.

—Creo que es claro que tú sabes más que nosotros, Naruto—dijo— ¿Qué Hinata no esté aquí se relaciona con el motivo de esta reunión?

—Al parecer si la tiene—No fue Naruto quien contesto sino Tsunade entrando al cuarto, detrás de ella aparecieron Shizune con TonTon y por ultimo Hinata. Recorrió el camino hasta su escritorio, se sentó y miro a la ojiperla— ¿Y bien? ¿Qué es lo tienes que contarnos? Me gustaría que empezaras revelando quien eres en realidad.

Yuka, aun en el cuerpo de Hinata, procedió a contar todo: Desde su creación, su encuentro con la Hinata del pasado hasta el día de la invasión de Pain. Era difícil de creer para los presentes pero tuvieron que aceptarlo, las evidencias se mostraron, las piezas encajaban, no había duda.

—Entonces, Hinata-sama ¿es una reencarnación?—preguntó un Neji conmocionado. Yuka asintió. EL ojiperla se desplomo en un asiento cercano. Se aseguraría de investigar a fondo en casa.

—Malditos bastardos—dijo Kiba antes de irse. Shino se encontraba demasiado impresionado para ir a calmarlo.

—La idea de diez bestias con cola ya es impresionante, pero ¿mitad Bijuu? ¿Es en serio? —dijo Ino impactada, observando las extremidades no humanas de la ojiperla.

—Siendo sincera no quería que ustedes supieran sobre esto. Sin embargo, Hinata desea comenzar de nuevo y no desea ocultarles nada a los que considera sus amigos. La pregunta aquí es ¿la aceptaran ahora que saben la verdad?

— ¡Por supuesto!—gritaron al unísono y luego Lee dijo—: Hinata-san es uno de nosotros. No nos importa su apariencia o de donde provenga. Hinata-san siempre será Hinata-san.

—Bien dicho, Lee—apoyo Ten Ten.

—Me alegra su compañerismo, chicos. Pueden seguir su conversación cuando ella y yo hablemos en privado. Retírense, por favor— Haciendo caso de sus palabras los presentes se retiraron. Naruto vio de soslayo a Hinata antes irse.

— ¿Qué desea hablar conmigo? Ya le informe de la situación que concierne a Hinata y a mí. — Tsunade la miro atenta.

—Tengo el presentimiento de que estas ocultando algo. —Suspiró—. La verdad es que la situacion de nuestro mundo es grave.

—Lo sé—interrumpió Yuka— No tengo intención en participar en esta guerra, Tsunade. Sus asuntos me importan muy poco, pero…

— ¿Pero?

—Hinata nunca me perdonaría si no ayudo a sus amigos. Estaré con ustedes solo si la situación lo amerita. Mi principal prioridad es mi elegida. No resguarde su alma por todos estos años para que termine involucrada en una guerra.

—Lo entiendo.

—Eso es todo entonces. Me retiro—Con una mano en el manubrio se volvió y dijo— Yo iré con él.

Tsunade ladeo la cabeza.

— ¿A qué te refieres?

— Ya lo sabrás.

Volvió a la pradera donde Hinata lo esperaba con una sonrisa. Yuka sonrió, era una buena vista. Pensó en el pasado, antes lo peor que podía pasar era que los Hyuga se metieran con su amiga, ella la consolaría, las dos reirían y entrenarían todo el día. No podía ser cierto que esos momentos estaban muy lejos de su alcance.

—Gracias. —La dulce voz la saco de sus pensamientos.

—No tienes por qué agradecer. Solo me ahorre tus reclamos y pucheros.

— ¡Oye!—La cara que puso provoco que Yuka se echara a reír.

"Disfrútalo mientras puedas"

Un escalofrió rodeo su cuerpo, alterándola de una manera inexplicable. Volteo hacia el charco sin saber que esperar. Sus emociones debieron reflejarse en su rostro porque su compañera la miro preocupada. Tenía que controlarse, el cristal negro no se liberaría, no pronto por lo menos.

—Yu...

—Voy a protegerte de cualquier cosa, pase lo que pase. — Coloco su cabeza en el estómago de la chica, frotándose un poco. Hinata en respuesta empezó a acariciarla. Yuka estaba ocultando algo y ella averiguaría que.

Tres días después se decidió mandar a los Jinchuriki del Kyuubi y Hachibi a una solitaria isla con el objetivo de ocultarlos del enemigo. En la reunión de los Kages Tsunade no revelo nada a pedido de Yuka. Fueron unos tres días muy extraños para Hinata, pues sus compañeros estaban con ella todo el tiempo que podían. En especial Kiba, algo que le agrado y la mantuvo sonriendo la mayor parte del tiempo. No podía explicar porque cada vez que veía al Inuzuca no quería separarse de él, solo sentía que debía hacerlo. Lo extraño no era lo anterior o lo que pasaba durante el día, lo extraño ocurría en las noches. Su cuerpo no podía descansar si no mantenía un mínimo contacto con el de Naruto. Al otro parecía ocurrirle lo mismo, así que los dos se acostaban sin decir ni una palabra. La cola tenía la manía de rodear el cuerpo del rubio y una vez así los dos dormían con tranquilidad. A la mañana siguiente se despertaban como si nada hubiera pasado.