Amor y Quidditch a través de nuestro tiempo

Y al fin, me declaró una persona libre. Hola, ha sido un gran tiempo, pero como les había explicado antes, la universidad en estos meses es demasiado arpía.

Este capítulo salió volando, lo único que estaba esperando era salir a vacaciones y ponerme en esto, por eso traté de escribirlo lo más rápido que podía, lo cual fue toda una hazaña porque no tenía ideas.

Lamento haberles abandonado por tanto tiempo, pero como reivindicación este capítulo trae una sorpresa, además creo que salió bastante bien, sí puedo decirlo yo misma.

Gracias a todas las personas que se mantienen allí, leyendo agregando y comentando, son un apoyo enorme.

Oh y antes de pasar a lo que, espero, están esperando, debo hacer algo que aún no he hecho a pesar de llevar diez capítulos ya: contextualizar. La guerra fue e de mayo de 1998, hubo cuatro meses de reconstrucción del castillo, se inició el octavo curso el 1 de setiembre de 1998, se termina en julio de 1999, Harry se encierra por ocho meses en su casa, entonces esta historia inicia en mayo del año 2000. Sí ven algún error en las cuentas o fechas, o en lo que sea, ¿serían tan amables de avisarme? He hecho esta cuenta un montón de veces y nunca me sale bien, pero para esta investigue un poco, así que espero que esté bien.

Aclaración: Los personajes y elementos del mundo de Harry Potter son propiedad y creación de J.K Rowling.

Ahora ¡Disfruten la lectura!


Amor y Quidditch a través de nuestro tiempo

Capítulo 10. La pareja más adorable.

Todo estaba un poco oscuro, y Harry no veía nada. Trató de aclarar su mirada tallándose los ojos y cuando bajo sus puños vio unos ojos grises sumamente cerca de su cara.

—Harry— susurró esa persona soplando sobre sus labios con suavidad, por cada palabra que decía; la racionalidad de Harry se fue de paseo— Te amo.

El ojiverde movió sus ojos, totalmente confundido por lo que pasaba. La luz entraba muy tenuemente por entre las pesadas cortinas, pero casualmente iluminaban a Malfoy de una manera tan perfecta, que el chico recostado al lado suyo parecía brillar.

—¿Malfoy?— murmuró sintiendo su cuerpo adormecido por las suaves caricias que el rubio empezaba a regalarle en su brazo— ¿Qué haces?

—Te amo— volvió a susurrar y antes que el morocho entendiera qué significaba todo eso, el rubio le besó.

Los labios de Malfoy eran suaves, similar a la textura del algodón, eran dulces, y con dulces significa dulces, como el sabor que queda al morder una pera. Los labios de Malfoy eran delicados pero al mismo tiempo se sentía como si quisieran robarle toda su energía hasta que estuviera tan débil que no podría resistirse a nada. Por cada movimiento Harry sentía una parte de su alma arder con el nombre del rubio marcando lo más profundo de su ser, y no, no se enojaría, porque con ese sólo beso supo que le pertenecería por siempre, y que sería muy feliz haciéndolo.

Entonces el rubio se separó, con una sonrisa suave que denotaba tanta paz, que le hizo volver a sentirse adormecido.

—Potter, despierta— resonó en la habitación, pero Malfoy no había movido sus labios. En lugar de eso sonrió con ternura y deposito un besito dulce en la punta de su nariz— Potter, necesitas despertar— el sonido llegaba amortiguado, cómo si quien lo pronunciaba estuviera muy lejos y detrás de varias puertas cerradas—Te amo— volvió a decir la persona que estaba a su lado, acariciándole el rostro, entonces sonrió por última vez y un destello de luz le cegó.

Sus ojos poco a poco se volvieron a abrir, pero ya no había luz, ni había un Malfoy brillante acostado junto a él, tampoco había un beso adictivo, ni "te amo´s" que se repetían seguido, y por ultimo no habían sonrisas pacíficas, que le hacían sentir que todo, fuera lo que fuera, estaría bien. En su lugar sólo había un Malfoy que lo miraba desde arriba, de pie al lado de su cama, con el ceño fruncido y un evidente malhumor mañanero.

—Potter, que sueño tan pesado tienes, llevo varios minutos tratando de despertarte— gruñó Malfoy, pero Harry en ese momento únicamente pensaba en una cosa.

—Esta vez no te marchaste— eso pareció ser suficiente para bajarle el malhumor a Malfoy, y lo único que hizo fue lanzar un suspiro que sonó ¿resignado?

—Tenemos un problema— agitando la varita convoco un tempus* frente a Harry, y el morocho se levantó de un brinco al ver la hora: 11:30.

—¡Caracoles hervidos! Ahora si creerán que follamos toda la noche— la cara del rubio se puso roja tan rápido que fue gracioso de ver, pero entonces Harry entendió lo que había dicho y la rapidez con la que él mismo tomó el color de un tomate, venció por completo a Malfoy— Esto, no es lo que crees… Yo no he dicho nada— gritó al final, tapándose con las sabanas.

El silencio que cayó sobre la habitación fue tan incómodo que casi era palpable, Malfoy no pudo evitar las imágenes que vinieron a su cabeza y ver a un tierno Harry Potter oculto y hecho bolita bajo las sabanas, le dio aún más ideas e imágenes que evitar. Harry por su parte, no pudo darle la cara a Malfoy, no cuando había dicho algo tan comprometedor temprano en la mañana, con el rubio cabello de Malfoy luciendo despeinado causándole una mezcla de ternura y diversión, vistiendo su ropa como si fueran una pareja, y con el recuerdo del beso que soñó tan vivido en sus recuerdos. Realmente eso que estaba pasando allí era un mal escenario para ambos.

Al final, fue Malfoy, con la voz ronca y ligeramente excitada, el que se atrevió a hablar, carraspeando luego para disimular el tono de su voz.

—Emm, Potter, ¿qué hacemos con los entrenamientos?— la pena era evidente y Harry quiso ver la cara avergonzada de Malfoy, ya que era algo tan exótico en el rubio— Creo que para la hora qué es, es mejor que no aparezcamos.

—Creo lo mismo— concordó el morocho saliendo de su escondite— Mejor invirtamos el tiempo libre pensando en una excusa que no suene tan mal— su mañoso e inoportuno estómago sonó nuevamente, avisándole a su propietario que era hora de desayunar. El ojiverde avergonzado y con las mejillas rojas propuso: — Pero antes vayamos a desayunar.

Malfoy sonrió y asintió agachándose un poco, involuntariamente, para mirar a Harry más de cerca. De pronto sentía el impulso de besar la frente del chico, justo como había hecho el día anterior, para agradecerle por todo lo que estaba haciendo por él, porque aunque Potter no lo supiera, lo estaba rescatando de la soledad en la cual se había recluido después de haber terminado sus estudios mágicos. Pero Harry, más por un instinto que porqué realmente lo quisiera hacer, se alejó del rubio viendo como el rostro de este se molestaba un poco. Entonces entendió que si hacía eso, Malfoy pensaría que le estaba rechazando nuevamente, y viendo cómo era realmente el rubio, eso le dolería. Valientemente, se acercó nuevamente al rubio y le dio un golpecito en el brazo, uno cariñoso y con un tinte de incomodidad evidente, pero aun así Malfoy sonrió por el gesto.

—Vamos al Caldero Chorreante, sirven muy buenos desayunos— planteó Malfoy, ofreciéndole la mano a Harry para que se levantará del nido de cobijas— No creo que con estas fachas nos vayan a reconocer muy fácilmente.

Pero, al haber bajado por las escaleras hasta el vestíbulo, encontraron una carta. Harry la tomó, extrañado porqué poca gente sabía de esa casa, o qué él estaba allí en esos momentos, y vio la inconfundible y pulcra letra de Hermione. Intrigado abrió el sobre, para ver la escueta línea que cargaba muchos significados.

Harry:

No salgas, y dile lo mismo a Malfoy.

Hermione.

—Malfoy, creo que ese no es el único problema que tenemos— suspiró el morocho pasándole la carta al rubio.

Malfoy, extrañado porque se le permitiera ver una correspondencia, que él considero privada, miró a Harry con ojos confundidos, pero ante el movimiento de cabeza que su anfitrión le mando, indicándole que leyera la misiva, dirigió sus ojos al papel. Allí vio la extraña línea que no sólo indicaba que tenían serios problemas, sino que los amigos de Potter sabían perfectamente que estaban juntos en esa casa que, según lo que entendía, estaba en desuso.

—Creo que nuestro desayuno se ha cancelado— realmente no era el momento, pero no pudo evitar burlarse de lo ridículo de la situación— ¿Cómo es que Granger sabe que estamos aquí?

—No le sé, ella da bastante miedo— murmuró Potter tirándose despreocupadamente sobre un sillón, pareciendo cansado por la situación— ¿Qué hacemos ahora? Sí Hermione me escribió eso es porque en serio no debemos salir, pero como te dije ayer, aquí no hay comida, y mi casa tiene la chimenea desconectada de la red flú.

—Cielos Potter, en verdad no sirves para aguantar un poquito de hambre ¿cierto?— Se mofó Malfoy, pero la cara triste de Harry le hizo callar de pronto.

—Estuve haciéndolo durante ocho meses Malfoy, ya no quiero hacerlo ahora que he conseguido recuperar un poco el apetito.

—Lo siento, fui insensible- susurró el rubio afligido por el evidente dolor de su ¿amigo? Entonces pensó en algo, y no pudo evitar exteriorizarle— Emm, sé que no te agrada demasiado la idea pero… ¿quieres venir a desayunar a mi casa?

Harry miró a Malfoy, el cual tenía la cabeza gacha y no le miraba a él, y comprendió que Malfoy se preocupaba más por él, por su precario estado mental (no el de ese momento, sino el de todo el tiempo que estuvo desaparecido) que ninguna otra persona. No entendió por qué, es decir, a Malfoy debería de darle muy igual lo que haya o no haya pasado él durante sus momentos más duros, pero el rubio siempre, al menos por lo que él conseguía notar, era muy cuidadoso con las cosas que mencionaba en su presencia, y trataba de no mencionar ni su desaparición, ni el porqué de esta. ¿Sería preocupación de verdad? tal vez sólo era compresión, pero más que alguna de esas sentía que la emoción que guardaba Malfoy sobre ese tema era culpabilidad, y eso se le hacía menos fácil de entender porque: ¿Por qué tenía que sentir Malfoy culpabilidad de sus pérdidas y batallas cuando no había hecho nada para que eso pasara?

Pensó que sí, era cierto que los Malfoy, como familia, habían contribuido grandemente a sus desgracias, como cuando estuvo a punto de perder a Ginny, y de morir al salvarla a manos del basilisco, porque Lucius le había dado un asqueroso horrocrux a la Weasley, o como cuando murió su padrino a manos de Bellatrix por causa de la información que los Malfoy le dieron a Voldemort, pero Draco no había hecho ninguna de esas cosas solo, ni habría podido hacer nada por evitarlo, y quizás en su momento no le importaba y lo único que quería era vengarse de él por haberlo despreciado, pero Draco era bueno, él no disfrutaba con su dolor aunque fingiera hacerlo, lo sabía porque lo había comprobado con las mismas acciones que le dio el día anterior al rubio. Draco era bueno, y quizás era por ese motivo por el cual se sentía culpable. Draco era… tierno.

Harry sonrió cálidamente, y quizás el rubio sintió el cambio en la atmosfera, porque levantó la mirada hacia el pelinegro quien tenía una cara de bobo que le hizo bastante gracia.

—Claro, sino te molesta, estaré encantado— respondió finalmente Harry, y Malfoy suspiró aliviado.

Nuevamente, sin tener demasiado conciencia, más bien como algo instintivo y adictivo, se fue hasta el morocho y le tomó la mano para ir juntos hacia la cocina, lugar donde estaba la chimenea. Usando los polvos flú que se le había ocurrido llevar a la cita (lo cual no tenía nada que ver con algún tipo de esperanza de quedarse nuevamente con Potter, para NADA) se metieron a la chimenea, muy juntitos por el poco espacio, y se marcharon entre nubes de ceniza hasta Malfoy Manor.

Al entrar a aquel vestíbulo amplio que ya había visto una vez en su vida, un lugar manchado de recuerdos desesperados y dolorosos, Harry sintió unas tremendas e inmediatas ganas de echarse a llorar y su cuerpo empezó a temblar fuertemente, expresando todo el miedo que en aquellos momentos no había podido por tener la certeza, o más bien la necesidad, de ser fuerte para salir de allí vivo y con sus amigos. Podía sentir la presencia de esas sombras tenebrosas y acechantes que aunque no estuvieran vivas o presentes, no dejaban de acosarlo en sus largas y detalladas pesadillas, podía escuchar los gritos de Hermione al ser torturada por la desquiciada de Bellatrix, podía ver el cuchillo volando hacia el lugar donde Dobby los estaba desapareciendo, el mismo que lo había matado, robándole la libertad que tanto había deseado, y por la que había luchado largo y tendido.

Quizás fue una mala idea haber venido aquí, pensó Harry en la seminconsciencia que el terror le había dejado, pero justo en el momento en que creyó que dejaría de existir por el horror de los recuerdos, sintió una presión en su mano, una presión que dolía un poco, pero que al mismo tiempo se sentía tan caliente que quemaba. Con un gran esfuerzo entreabrió los ojos (ni siquiera sabía en qué momento los había cerrado) y miró que una mano pálido y bonita, sostenía la suya. Su brazo se durmió, pero su cabeza en lo único que pensaba era en observar con desespero a la persona poseedora de esa mano. Subió sus ojos, aun seminconsciente y vio otros, grises y acuosos, que parecían sentir un terror, si bien no igual, muy similar al suyo.

Entonces, con la mente más centrada, recordó que Malfoy también había estado allí, tembloroso y desorientado al presenciar como su tía torturaba a una persona que, si es cierto nunca apreció mucho, conocía, además de tener la presión de su familia al exigirle delatarlos, y esperar, también, a que Voldemort llegará para matarlo a él. Ahora que lo pensaba, por la negación de Draco a entregarlos, él y su familia habían sufrido la furia de Voldemort. No era extraño que Malfoy también sintiera miedo, porque en una guerra ningún bando sale ileso, ningún combatiente es inmune al dolor, y nadie logra evitar el miedo a algo, y teniendo en cuenta que los mortífagos vivían bajo las ordenes de un demente violento que no discriminaba entre aliados y enemigos a la hora de torturar, era lógico que ellos hayan tenido tanto miedo como los del bando contrario.

Debe ser horrible vivir en un lugar que sólo trae malos recuerdo, pensó Harry acariciando el dorso de la mano de Malfoy con su pulgar, Yo ni siquiera podría pasar cinco minutos en esta estancia.

Entonces, como parte de la inconciencia que estaba abandonando recordó su sueño y las palabras de Malfoy, y sintió deseos de responderle al rubio con un "yo también te amo". Claro todo eso se esfumó de su cabeza, cuando al fin consiguió recomponerse.

—Vamos a la cocina— carraspeó Draco y Harry notó que, aunque más leve, el rubio también estaba temblando.

La cocina, al igual que el resto de la mansión, o eso suponía porque en realidad no la había visitado completa, era un sitio regio y elegante, equipada con muebles hermosos de mármol blanco y un gran grupo de elfos domésticos que la tenían en un estado impecable, pero en contradicción los cazos y demás utensilios de cocina, se veían algo viejos, quizás hasta oxidados, y no se podía observar ningún alimento demasiado lujoso, justo como había visto en la cena del día anterior, además no se veía tampoco una cantidad demasiado abundante de alimentos.

—Perdona que no tenga más cosas que ofrecer— expresó Malfoy, algo cohibido— la situación ya no da para tanto.

—¿De qué hablas?, esto está perfecto— Harry entendiendo que el rubio no estaba acostumbrado a hablar de esos temas pensó que realmente era duro vivir acostumbrado a tener demasiado, porque cuando se perdía dejaba sentimientos de perdida que no eran tanto materiales como emocionales— Me gustan las cosas sencillas, y me gusta ver que tú las tienes, no quiero ofenderte, pero no hace falta tener demasiado si lo que se tiene se debe al esfuerzo.

—No me extraña que pienses así, siempre has sido un simplón— se mofó Malfoy, pero Harry frunció el ceño dispuesto a responder, por lo que se apresuró — No estoy diciendo que eso sea malo, sé que pudiste costear cosas más lujosas pero no quisiste, es sólo que estoy acostumbrado a los lujos, a humillar a la gente que no tiene tanto, pero tienes razón, ahora que he tenido que empezar a gastar lo que me ganó trabajando, se siente mejor, más…libre.

La sonrisa juguetona en la cara de Harry, le indico a Malfoy que había dicho algo bueno, por lo que también sonrió ya que sabía muy bien que era completamente sincero. Desde que había empezado a trabajar, a vivir, para sí mismo se sentía más libre, más confiado, porque ya no dependía de sus padres, ya no debía tener sus mismas creencias, ni sus mismas metas, ahora él hacía lo que quería sin temer la censura de sus progenitores.

—Bien, pero apuesto que aun eres un niño mimado— se burló Harry aunque el rubio no perdió la sonrisa— Imaginó que los elfos hacen todo el trabajo por ti.

Eso sí le hizo perder la sonrisa, porque era totalmente cierto. Había cambiado pero no tanto.

—¿Quieres que cocinemos algo juntos?— propuso de pronto Harry, pareciendo un niño entre maldoso y emocionado— Quiero ver al gran Draco Malfoy poniendo a prueba sus dotes culinarias.

Draco, picado por el reto, aceptó, aunque bien sabía que tenía todas las de perder. Harry, con efusividad le dijo que harían tostadas y huevos fritos.

—Porque no quiero que quemes tu hermosa mansión con algo más complicado.

Y se pusieron manos a la obra, ambos varita en mano. Harry le pidió el pan, y los huevos, entonces le enseño los hechizos correspondientes para preparar ambos platillos. Pero no lo ayudó, maliciosamente se quedó algo alejado del rubio viéndolo enredado con los hechizos, con una sonrisa malvada en la cara. Draco intento la primera vez, y quemó tanto las tostadas como los huevos. Se enfurruñó un poco, pero al escuchar la burlona risa de Potter, se propuso callarle. El segundo intento hubiera salido bien si no huebra confundido los hechizos, por lo que las tostadas quedaron tostaditas pero llenas de aceite, y el huevo quedo crujiente por fuera pero crudo por dentro. Harry reía cada vez más fuerte y el rubio se molestaba cada vez más, ahora sabía que no descansaría hasta que lo hiciera perfecto y Harry tuviera que callarse. Al tercer intento, al fin, todo salió perfectamente.

—Ah, yo quería seguir viendo el espectáculo— molestó Harry, pero tuvo que reconocer que a Malfoy le había constado sólo un poquito más que a él, aunque obviamente el no habría sido tan persistente y hubiera usado métodos muggles— Buen chico, ahora hazlo otra vez, esa es sólo tu porción.

—Wow, Potter, eres un profesor estricto— masculló Malfoy sintiéndose como un perrito al recibir el elogio de Harry— Espero que nada malo le pase a tu porción.

Harry, asustado por el peligro que empezó a correr su desayuno/almuerzo, prefirió hacerlo él, y le enseño a Malfoy un hechizo para exprimir naranjas sin semillas, para que tuvieran algo que beber.

Al final terminaron con tostadas, mantequillas mermelada, huevos fritos, zumo de naranja (ese hechizo salió perfectamente a la primera, y Malfoy se había emocionado tanto que habían terminado con un litro de la bebida) y, ya que Harry decidió demostrar su superioridad en la cocina, unas galletas dulces recién horneadas. Harry tuvo que reconocer que a Malfoy no se le dio tan mal la cocina mágica, y Draco quedo enamorado de las galletas de Harry.

—Yo pensaba que eras un torpe, Potter, pero hasta me dan ganas de raptarte para comer así siempre— alabó el rubio con una sonrisa divertida, pero sus palabras le recordaron a Harry las que le había dicho en su sueño y se sonrojó hasta las orejas— Ja, ja, eres malo con los elogios.

Después de haber reposado la comida, regresaron a Grimmauld Place, ya que Harry estaba casi seguro que Hermione iría a hablar con ellos.

Y efectivamente cuando subieron las escaleras de la cocina, la castaña estaba sentada en un sofá en la sala, pero contrario a lo que ambos habían pensado, sí pareció sorprendida cuando vio a Harry y a Malfoy subir juntos, además que los dos vestían los pijamas del primero, las cuales reconocía porque habían sido regalo suyo.

—Mejor pregunto primero— susurró luciendo anormalmente desconcertada—¿Realmente son pareja?

—No— respondieron Harry y Draco al unísono, pero no lucieron espantados ante la idea, en cambio parecían avergonzados— Mione, ¿qué pasó?

—Un nuevo artículo— respondió y sacó un ejemplar de El Profeta y otro de la revista Corazón de Bruja.

Le entregó la revista a Harry y el periódico a Malfoy, quien la recibió dándole una cabezada a modo de saludo y agradecimiento a la castaña. La atmosfera entre ambos, como era de esperarse no era muy cordial que digamos, Malfoy, aunque no detestaba a Hermione, si le tenía una cierta distancia porque no era su persona favorita en el mundo, y estaba seguro que seguía siendo una sabelotodo insufrible, Hermione simplemente, no confiaba en el rubio.

—Malfoy, mira esto— le llamó Harry, extendiendo la revista en las páginas correspondientes.

LA PAREJA MÁS ADORABLE

Harry Potter y Draco Malfoy.

El día de ayer, miércoles, Harry Potter y su pareja Draco Malfoy, salieron en una cita donde dejaron en claro que tienen una relación, y por lo que pudieron observar nuestras corresponsales, la disfrutan mucho.

Los susodichos se presentaron en el Caldero Chorreante cerca de las cinco de la tarde y fue evidente el amor mutuo que sienten. Malfoy, ante la actitud temerosa del héroe, lo protegió detrás de su espalda, y le tomo del brazo hasta que se sentaron en una de las mesas más discretas del lugar.

Lo que ambos parecieron no notar es que las dos brujas que estaban junto a ellos eran reporteras de nuestro equipo, por lo que actuaron acaramelados entre ellos, compartiendo su postre con la misma cuchara, y lanzándose halagos, sonrisas y mucho cariño.

No hace falta decir que verlos actuar así conmovió el corazón de muchas de las personas que estaban en el local, y parecieron olvidar la oposición que antes sentían hacía la unión de ambos.

"Al principio me parecía una falta de respeto por parte de Harry tener una pareja que había sido mortífago, cuando ellos fueron los causantes de tanto dolor, incluso de sus propios sufrimientos" nos comentó Dorothy Burke, una bruja que estaba en una cita con su esposa "Pero después de verlos ayer, creo que soy una más de los fans que se ganaron. Chicos, sepan que tienen todo mi apoyo"

Muchas más brujas y magos dieron testimonios similares, al parecer todos quedaron encantados con la pareja a la cual nombraron como "La más adorable", y cuando los dos magos abandonaron el local, un suspiro general se extendió en el Caldero Chorreante.

Pero aquí no acabo la cita. Los dos mencionados, siempre tomados del brazo, siguieron caminando por el callejón Diagon en una atmosfera enternecedora, y allí ganaron muchos más corazones de las masas, está de más decir. Luego del apacible paseo, entraron a la tienda Artículos de Calidad para el Juego de Quidditch (ya en uno de nuestro artículos habíamos dicho que ambos magos fueron buscadores en los equipos de quidditch de sus respectivas casas) donde estuvieron comprando varios artículos.

Fue inevitable para los transeúntes quedarse a mirar detrás de la ventana la escena tan tierna que se desarrollaba en el interior: primero estaban viendo artículos y escogiendo algunos cuantos, pero entonces Harry Potter, (ya habíamos aclarado también que al parecer este sufría de depresión post-guerra) empezó a llorar. Draco Malfoy se portó sumamente cariñoso con el héroe, limpiándole las lágrimas en una suave caricia, y eso desencadeno lo que, parecía, iba a ser un beso. Lastimosamente, algo en el interior de la tienda los detuvó, defraudando a los muchos espectadores que los observaban enternecidos.

Al poco tiempo salieron de la tienda con una bolsa de compras y una pequeña escoba envuelta en papel de embalaje, y por lo que nos contaron ciertos informantes usaron la chimenea del Caldero Chorreante, para marcharse juntos.

Pero ahora viene la noticia que hará a todos gritar de emoción. Cuando nuestras corresponsales entraron a la tienda y preguntaron a Sibyl Vertram, el dueño y dependiente, sobre las compras de los magos nos contó lo siguiente:

"Compraron una escoba de juguete para un niño de dos años. Además hablaron de las cualidades de cada uno como padre, en son de broma, lo cual me hizo darme cuenta que…"

Así es, señoras y señores, tal parece que los ocho meses de desaparición de Harry Potter se debieron a un embarazo, y creemos poder afirmar que ellos no sólo son pareja, sino que… ¡tienen un hijo juntos!

—¡¿QUÉ?!— gritaron ambos chicos al unísono mirándose como si no hubieran pasado casi un día entero juntos.

—¿No es verdad?— chilló la chica al mismo tiempo, rogando porque Harry no haya cometido semejante traición. Y no, no se refería a tener un hijo con Malfoy, sino al no haberles contado a ella y Ron— ¿Verdad que no tienes un hijo con… Malfoy?

—¿Tan malo sería acaso?— siseó el rubio, molesto por el tono despreciativo de Granger—Al menos yo no dejo de hablarle a mi amigo porque desapruebe sus decisiones, y menos sabiendo que no está en su mejor momento.

—Nosotros no lo abandonamos— gruñó Hermione mirando al rubio con odio— Y tú no eres quién para hablar de Harry.

—Sí lo abandonaron, Harry me contó que desde que salió la primera noticia dejaron de hablarle, eso no lo hacen los mejores amigos.

—¿Y qué sabes tú de amigos, Malfoy?

—Basta, Hermione— intervinó Harry no resistiendo más la discusión. No le gustaban los pleitos y menos entre Malfoy y sus amigos, además sabía que las palabras de Hermione habían herido al rubio, quien tenía la cabeza gacha y los puños apretados—¿Estás bien, Malfoy?

—Lo siento Potter, creo que mejor me voy— susurró el rubio con voz contenida.

—No, por favor, no te vayas aún— pidió Harry tomándole de una maga.

Hermione estaba realmente impactada, Harry había defendido a Malfoy antes que a ella, y además la forma en que se miraban en ese momento, parecía confirmar todo lo que decía el artículo. Es decir, hasta ella sintió su cara enrojecer por la química que se veía entre ese par. Pero aun así estaba molesta con Malfoy por las cosas que les había dicho, y no, no iba a reconocer que tal vez sí abandonaron un poco a Harry.

—Lo siento, Malfoy— suspiro con cansancio al fin, sacando a los chicos del trance— No quería ofenderte, a lo que me refería es que espero que no hayan tenido un hijo y Harry no los ocultara.

Draco asintió, aún muy alterado para poner sus pensamientos en palabras, y dejó que Potter se encargara de hablar, notando que no le había soltado la manga del pijama.

—¿Qué dice el periódico?— murmuró el ojiverde, sintiéndose un poco triste por la enemistad de la castaña y el rubio, a quien empezaba a considerar un amigo— ¿Malfoy?

—Oh, lo siento— dijo pasándole el papel.

HARRY POTTER Y DRACO MALFOY REAPARECEN

El día miércoles 17 de mayo, la pareja más comentada por todos apareció en el Caldero Chorreante y el Callejón Diagon causando un revuelo entre las multitudes, las cuales, al ver la interacción de ambos magos cambiaron drásticamente de idea sobre ellos. Lo que antes había sido un disgusto general por parte de casi todos los magos y brujas británicos, se convirtió en un verdadero circulo de apoyo hacia la relación.

Hoy 18 de mayo, los correos se han visto bombardeados por cantidades impresionantes de admiradores que quieren enviar sus mejores deseos a la pareja, que se cree ya está enlazada, por lo que el tráfico de palomas se ha visto entorpecido. Además de la cantidad enorme de pedidos, parece que nadie conoce la dirección de ninguno de los susodichos, por lo que se han empezado a interceptar a personas que han tenido o tuvieron contacto con alguno de los magos.

Las hordas de investigadores aun increpando a cualquier amigo o conocido de los chicos, han fallado, y tal parece que ambos viven en propiedades con alta seguridad o protegidas por encantamientos Fidelio.

Nosotros, el personal de El Profeta, queremos solicitarles a Harry Potter y Draco Malfoy que, por favor abran un casillero de correo mágico para poder acabar con los problemas del tráfico de lechuzas, ya que se han producido avistamientos por muggles y esto podría poner en riesgo el estatuto del Secreto de los Brujos.

Además nos permitimos felicitarlos por su unión y su hijo, el cual sabemos será muy feliz con tan maravillosas personas como padres.

(Para más información, leer el artículo doce del ejemplar del día de hoy de la revista Corazón de Bruja.)

—Caramba, realmente fue buena idea no salir hoy— suspiró Harry bajando el periódico— Gracias por avisarnos, Mione.

—No hay problema, pero ¿qué piensan hacer? En serio necesitamos que las lechuzas lleguen a alguna parte, nuestro departamento ha estado corriendo durante todo el día tratando de mantener el Secreto, si quieren yo me encargo de abrirlos pero sería buena idea que se mantengan en el anonimato por mientras se calman las cosas. Sé que no les puedo pedir que no salgan, ambos tienen responsabilidades…supongo— agregó mirando a Malfoy— pero si pueden no se presenten demasiado en público, o sí lo hacen, usen un glamour*.

—¡Dementores!, ¿en qué momento se puso todo así?— exclamó Harry tirándose en el otro sofá, jalando a Malfoy con él al no haber soltado su manga— Lo siento.

—Tranquilo, Potter— masculló Draco, enrojeciendo un poco por lo torpes que se vieron— Gracias por el aviso Granger, puedo encargarme del casillero por mí mismo— Hermione torció el gesto tanto por el agradecimiento del rubio que a ella también se le hizo sumamente extraño presenciar, como por el rechazo a su ayuda.

—Hermione, ¿me ayudarías con eso?— pidió Harry haciéndose bolita y recostándose, inconscientemente, a Malfoy— Creo que debo aprender el hechizo, nunca lo he practicado antes.

—Oh, Harry, lo siento no puedo ayudarte ahora— respondió la castaña poniéndose en pie— Apenas pude tomarme media hora libre para venir a hablar contigo, y como no sabía que estabas aquí fui primero a… tu casa— se cortó mirando al rubio con desconfianza— Debo volver al Ministerio para tratar de solucionar esto lo más pronto posible.

—Granger— atajó el rubio, antes que la chica se marchará— Si interfiere que no abras los dos casilleros al mismo tiempo… puedo dejar que lo hagas por mí—masculló desganado.

—¿En serio?— cuestionó Hermione desconcertada por la amabilidad de Malfoy— Me ayudaría bastante hacerlo, sí quieres puedes apuntar tus datos aquí— indicó pasándole un trozo de pergamino, cosa que el rubio hizo rápidamente— Luego te pasó los detalles con Harry.

—Gracias— murmuró impactando a la castaña nuevamente.

Y así, después de unas escuetas despedidas, Hermione se marchó, dejando a los dos chicos en Grimmauld Place. Draco le enseñó el hechizo al morocho y este, por suerte, lo aprendió rápidamente.

—Bueno Potter, creo que ahora sí es hora de retirarme— mencionó algo incómodo por la molestia que le causaba hacer eso (cosa que, por supuesto, no reconocería ni a sí mismo)—Nos vemos.

—Llámame Harry, ya lo hiciste una vez—pidió el ojiverde sintiéndose sumamente tonto— Cuando quiera empezar a entrenar me mandas una lechuza y…cuídate.

—Tú también.

Así se marchó, y ambos se quedaron con un raro vació en el estómago al darse cuenta de las pocas ganas que tenían de separarse, pero al menos sabían que no tardarían tanto en verse de nuevo. Aun así ninguno quiso analizar demasiado los sentimientos y pensamientos que empezaban a surgir.


*Los hechizos tempus y glamour los he visto mencionados en varios fics, no sé si en realidad existen, pero los huecos que deja la trama original lo obligan a uno a tomarse algunas libertades para rellenar lo que no sabe.


Pues espero que les haya gustado el capítulo y el beso que, aunque fue un sueño estuvo presente.

Me he dado cuenta de algo, este fic se llama Amor y Quidditch a través de nuestro tiempo, pero llevo un montón de capítulos en que no hay nada de quidditch, voy a tratar de meterlo más, por lo que seguro en el próximo capítulo saldrá bastante de eso y quizás no tanto amor. Y esto me lleva a otra pregunta que me hago seguido ¿cuántos capítulos pretendo durar en este fic? Ja, ja, ja, ni yo misma lo sé aún, pero por como lo veo, creo que serán muchos

Otra cosa, como ya estoy en vacaciones trataré de actualizar más rápido, tal vez de dos a tres semanas, esto porque quiero escribir cosas nuevas de otros fandoms y de este, además de tener más fics en progreso. Aun así no tendrán que esperar un mes o más como ha sucedido en los últimos dos capítulos, palabra de niña exploradora (sí rompo la palabra es porque no soy niña exploradora pero *shhhh* no le cuenten a nadie *giño, guiño*

Ahora respondiendo reviews:

mESTEFANIAb: Hola, gracias por el review, lamento haber tardado tanto en la conti, pero culpo a la universidad. Jajaja, en realidad creo que aquí se me sale un poco el drama, y tienes razón esos dos chicos han sufrido demasiadas cosas, ambos han pasado por mucho y juntos curarían sus heridas. Espero te haya gustado este capítulo. Saludos.

yumeatelier: Hola, muchas gracias por tu review, siempre es interesante leer tus ideas ya que me inspiran mucho, no son babosadas, y yo más bien encantada de que tomes tiempo para escribirlas. Creo que en este capítulo, al menos, te he complacido, ya que pasaron casi todo el día juntos, pero aún no pueden vivir juntos, aunque quizás eso llegué después (cómo dije en mis notas, ni yo misma se cuánto después je, je) Agradezco muchísimo tu apoyo, y espero este capítulo te haya gustado. Saludos.

DarlingBP: Hola, gracias por tu review, me encanta leer las impresiones que te deja el capítulo. En realidad tengo un conflicto con el Mpreg, porque no me gusta, pero al mismo tiempo me parece injusto que no sea posible, en este capítulo, creo que se nota mi conflicto porque no sé si declarar que los hombre si pueden quedar embarazados, pero por el articulo pareciera que sí. No sé, ya veré si más adelante aclaró. Igual espero te haya gustado el capítulo. Saludos.

No presten tanta atención a la mención del embarazo de Harry, aún no decido si existe o no existe el Mpreg, ja, ja, ja, yo misma me hago bolas sola. Por el momento me despido.

¡Cuídense y nos leemos!

Hasta pronto.