"La fuerza del destino" pertenece a Mecano. Ranma pertenece a Rumiko Takahashi.

¡Hoy capitulazo! En un ataque de benevolencia he querido aclarar muchas cosas en un solo capítulo. Creo que es, por ahora, de todos los que he escrito el que más me gusta. He disfrutado mucho escribiéndolo.

Disfrútenlo ahora ustedes ;)

- - Reedición 2017


Capítulo 11

ACLARANDO MALENTENDIDOS


❤ - - ❤ - - ❤ - - ❤ - - ❤ RANMA ❤ - - ❤ - - ❤ - - ❤ - - ❤

Despierto, con los ojos entreabiertos me estiro en la cama y mi brazo la busca. Aún noto su olor en mis sábanas, pero al igual que aquel lunes, ella no está en mi cama.

Hace unas horas, Akane borró de un plumazo todas mis dudas, me sonsacó todas mis verdades sin siquiera pretenderlo y volvió a jugar conmigo. Porque eso es lo que hace ella, juega conmigo a su antojo.

Me siento en la cama y pienso en la noche anterior. Algo no debe andar bien en mi cabeza para actuar como lo hice. A lo hecho pecho, además en ese momento tuve la seguridad de saber que, en realidad, nunca me había ido. Fue como si en mi vida hubiera habido un parón, fue como si siguiera allí donde lo dejé antes de despertar aquel trágico lunes.

Pero me fui, aún sigo fuera, por muchos años más… da igual lo sinceros que fuéramos ayer, da igual lo que pasara ayer. Akane me dejó muy claro que no debía dejar mi trabajo por ella. Pues nada, el lunes cogeré el vuelo que tengo planeado y volveré a irme.

Una amarga sonrisa de medio lado se forma en mis labios pensando en lo qué pasó.

Akane y yo somos instinto, hay algo que nos hace ser irracionales. No podemos poner frenos al deseo.

Y es su magia, es ese algo que sólo tiene ella que hace que no lo pueda evitar…

Una vez llegamos a mi habitación no sabíamos muy bien como actuar. Yo le puse las manos en las caderas un poco indeciso y ella me rodeó con sus brazos cogiéndome por la nuca, creí que era más por obligación que por otra cosa. Al igual sin querer ella se había metido en algo de lo que no sabía como salir. Nos acercamos lentamente para besarnos. Fuimos muy torpes. Algo fallaba, algo faltaba...

— Akane, no tenemos por qué hacer esto.

Yo tampoco estaba seguro de que el sexo fuera buena idea. Ni siquiera había aclarado lo que había pasado. Y si… ¿seguía con Shinnosuke? Imposible, había dicho que no tenía ninguna cita por San Valentín. Debía estar soltera ¿no? Pero ya me había mentido antes.

— Lo sé… y quiero, créeme. Aunque hay algo que debo decirte antes de continuar. No quiero que haya más malentendidos entre nosotros después.

— No me digas más: eres virgen.

Me reí, vi que mi chiste no le hacía ninguna gracia.

— No tonto, era virgen hace unos dos años. Quiero ser sincera contigo.

— Antes de que digas nada, yo también quiero ser sincero.

Luego dije algo que debería haberme callado para siempre para mí, no sé a qué venía ese arrebato de sinceridad.

— Tú no eras la única virgen hace unos dos años. Hablaba en serio cuando te lo dije, sé que pensaste que bromeaba. Tú eras, y eres, tan guapa, habías tenido algún novio y eras tan amiga de Ukyo… a la que adoro, no pienses mal, pero ya sabes como es. Me daba mucho corte que lo descubrieras tú misma. Estaba tan nervioso que ni me di cuenta que para ti también era la primera vez.

— ¡No puede ser! —exclamó abriendo mucho la boca impresionada por mi declaración— ¿Y todas aquellas chicas? Tenías fama de ligón.

— Bueno… antes de verte, que fue… mucho antes de que nos conociéramos; nunca me había gustado ninguna chica. Con los colegas hacía ver que era un Don Juan, me hacía el caballero diciendo que no hablaba de lo que hacía con una chica a solas, que me parecía una vulgaridad liarme con alguna en la discoteca…

Akane rompió el abrazo, se sentó en la cama y se tapó la boca con la mano. Yo seguí explicando:

— Me da vergüenza admitirlo, pero también fuiste la primera que me besó. Luego cuando empezaste a salir con Shinnosuke. Yo, no sé, sólo quería ponerte celosa para ver si reaccionabas. Y nada… parecía no importarte. Luego me iba con cualquier chica e intentaba olvidarte besándola, con aquellas chicas solo me daba cuatro besos y me iba a casa. No me aportaban nada, no sentía nada. No como contigo…

— Ahora es cuando dices que es una broma ¿no?

Estaba de pie delante de ella. Me miró fijamente esperando una respuesta, noté la incredulidad que sentía.

Yo negué con la cabeza sentándome a su lado. Se estiró encima de la cama con tanto impulsó que rebotó en el colchón, sus piernas colgaban por el lateral de la cama y las suelas de las botas le reposaban en el suelo. Extendió muy lentamente los brazos por el edredón. Al rato se echó a reír. No paraba de reír. Al final acabé riéndome con ella, me gustó oír su risa de nuevo y toda aquella situación me pareció surrealista.

¿Qué me había llevado a explicarle todo eso? No había ninguna necesidad.

Akane se incorporó ya más tranquila. Se quitó las botas de tacón y las tiró al suelo. Yo seguía sentado y ella se sentó en mi regazo, con sus piernas abrazándome por la cintura y sus brazos rodeando mis hombros. Me besó, fue un beso de verdad, no como el que nos habíamos dado antes.

Entre besos, roces de lengua, algún mordisco, suspiros, caricias y dificultad para quitarnos la ropa porque no queríamos dejar de tocarnos, mientras ella movía de manera muy sensual sus caderas sobre mí, cuando se nos empezó a escapar algún que otro gemido y nuestra respiración era agitada y entrecortada… noté que Akane volvía a reír y le costaba besarme.

— Akane bonita, si no dejas de reírte de mí, me parece que hoy no habrá temita ¡eh!

Estaba seguro que ella ya había notado el bulto de mi pantalón, sabía que no hablaba en serio.

— Lo siento Ranma, sólo es que, estoy ya deseando que mañana te enteres de porque te oculté lo que te oculté. De verdad que lo siento, pero no puedo dejar de reír. Aunque creo que río por no llorar.

Se mordió los labios intentando no reír más. La tiré en la cama colocando su espalda sobre el edredón y me puse encima de ella con mis manos en su cintura.

— Pues explícamelo ahora y así nos reímos o lloramos los dos ¿no te parece? —gruñí como si estuviera cabreado.

— Será más divertido que lo descubras tú.

Iba a volver a besarla cuando se apartó de mí.

— Ranma espera, antes de que esto vaya a más tengo que decirte algo. Es que si no lo hago ahora no sé si luego podré. Yo, no quiero que te hagas ilusiones conmigo, ni ahora, ni después, ni mañana, ni… nunca.

Vi un semblante serio que se reflejó en su rostro.

— Quiero que sepas que, en el fondo, me alegro de lo que pasó. No sé cómo te enteraste exactamente de todo, si por mí fuera no lo hubieras sabido nunca porque no podía fallar a Shinnosuke, pero te enteraste. Estoy convencida que lo supiste el día que me dejaste, ¿me equivoco?

Ladeé un poco la cabeza haciendo una mueca como dándole la razón, no dije ni que sí ni que no. No quería que supiera como lo supe.

— Hasta hoy no me había dado cuenta. Por no fallarle a él, te fallé a ti. Y me alegro —¿se alegraba? ¿Ella quería que la dejara?— Porque supongo que fue lo que hizo que decidieras aceptar la beca, sé que de no ser así tú te hubieras quedado aquí, conmigo. Nunca me hubiera enterado de lo de la beca ¿a qué no?

— Seguramente… ¿dónde quieres ir a parar Akane?

No la entendía.

— Verás, he leído en alguna revista de medicina reportajes sobre ti. Sé que gracias a la beca de investigación conseguiste crear un medicamento experimental que acaba con la enfermedad que mató a tu madre. Sé que después de aquello aceptaste un trabajo en un prestigioso hospital de Houston y que ahora estás investigando en la unidad de oncología infantil con resultados muy positivos.

Me cogió las mejillas con sus manos y me miró a los ojos con una mirada muy tierna.

— Estoy muy orgullosa de ti Ranma. No quiero que dejes de hacer lo que haces. Debes volver a Houston, tienes una mente prodigiosa que no puedes desperdiciar por quedarte con una donnadie como yo. Hoy he entendido que para ti no fui una más. Te pido perdón y te perdono.

Suspiró. Luego, con una sonrisa triste, me dijo algo que me destrozó y a lo que no me pudo negar:

— Esta noche solamente quiero que me ames y que a partir de mañana nos olvidemos de que nunca ha existido algo entre nosotros. Prométeme que te irás…

Esto último lo dijo con un susurro suplicante.

Quería gritarle que no, que ella era alguien muy importante, sobretodo para mí. No pude. Simplemente no pude, tenía que respetar lo que me pedía. Porque por fin la entendí.

Entendí que pasa en su cabecita, su miedo, lo que no la deja avanzar conmigo, siempre hay una excusa: su enfermedad según me contó el día que le preparé el desayuno en mi casa, el novio que no era novio pero sí y al que no podía fallar, la expulsión de la biblioteca, que mi trabajo es más importante que ella…

Entendí su miedo a comprometerse. Ella había dicho: "Creo que el problema fue empezamos a sentir algo muy fuerte antes de crear una confianza entre nosotros", "he hecho estupideces por no confiar en ti", "Me puse muy celosa cuando te vi con Ranko y me enfadé mucho contigo", "también me pongo muy celosa con la chica esa que trabaja con Mousse… No soporto que te abrace, odio que te llame amor o cariño y casi me dio algo cuando te besó", "Me gustaría saber por qué me siento así cuando te veo con ella"…

¡Entendí! Por fin entendí. Ella no es capaz de entender lo que siente. Debía ganarme su confianza.

Lo único que podía hacer era decirle a todo que sí.

Que me quiere como amigo: Sí Akane, seré tu amigo. Pero ahí estaré.

Que quiere que la ame y luego lo olvide: Sí Akane, te amo. Pero no olvido, eso forma parte de mí.

Que quiere que me vaya el lunes: Sí Akane, me voy el lunes. Pero no te dejo.

Te digo que sí, luego yo ya haré lo que me dé la puta gana.

Algún día, cuando se sienta preparada, pase el tiempo que pase: me juré a mí mismo que iba a ser mía.

— Sí Akane, te prometo que me iré.

Y sin más: la amé. La amé más y mejor que las otras veces, al fin la había entendido.

Nos amamos durante horas y al final caí rendido entre sus pechos, abrazándola por la cintura. Me dormí encima de ella agotado, por la hora que era, por el jetlag, por la fiesta de la noche anterior, porque por fin estaba con ella, por las veces que hicimos el amor, porque la entendía, porque me sentía en paz conmigo mismo…

Antes de quedarme dormido o después, no sé si fue un sueño o si realmente pasó, oí la voz de Akane susurrarme al oído "Te quiero bobo" notando una lágrima suya que cayó sobre mi piel. Y estoy convencido de que contesté "También te quiero", pero también estoy seguro que ni siquiera abrí la boca.

Ayer era ayer, hoy es hoy. Bueno, a ver, ayer es hoy, pero no…

Joder, será duro hacer ver que la noche de ayer no existió. Pero le dije que eso haría y lo haré, tengo que ganarme su confianza.

¡Mierda! Me va a costar. Se acaba de ir y ya me molesta su ausencia. Lo que daría por escucharla cantar ahora mismo en mi baño como aquel lunes que cambió mi vida.

Aquel lunes… el trágico lunes en que desperté después de otra noche maravillosa con Akane.

Cada vez íbamos perfeccionando más nuestros encuentros y acabamos haciéndolo en todas las estancias de la casa. Normal que ahora me invadan los recuerdos en todas y cada una de ellas.

Desperté solo en la cama, aquel día Akane estaba en la ducha. Oí el agua. La oí cantar. Ella también cantaba bajo la ducha. Lo hacía mucho mejor que yo, sonreí como un bobo. Supe en aquel momento que nunca había querido tanto a nadie en mi puñetera vida.

Mi móvil no dejaba de vibrar en la mesilla de noche. Estaba conectado a la electricidad, Akane debía haberlo confundido con el suyo y lo estaba recargando. El móvil volvió a vibrar, debían ser Ranko o Ryoga o el decano. De Ranko y Ryoga podía pasar, pero del decano no, no podía no darle una respuesta aunque sabía que a él no le iba a gustar lo que le iba a decir.

Perezosamente lo cogí y puse mi código de desbloqueo: 1234. En su momento pensé que era un código tan tonto que nadie lo adivinaría.

Había tres llamadas perdidas, veintiún WhatsApps y un mensaje de voz.

Las llamadas perdidas eran de esa mañana, un tal Shinnosuke. El único Shinnosuke que tenía yo en los contactos era un compañero de clase con el que había hecho algún trabajo, pensé que debía querer algo. Recordé que era un poco aprovechado. Pasé de contestarle la llamada.

Abrí los WhatsApps. Quince eran de Ukyo y seis de Shinnosuke. Algo no cuadraba en mi móvil. Reaccioné de repente, aquel no era mi móvil: era el móvil de Akane, ¿hasta en el código de desbloqueo teníamos que coincidir?

Supuse que Akane no había leído ni visto nada porque no tenía batería y por eso tenía el móvil recargando. Debería haber dejado el móvil donde estaba, debería… sin embargo ya era tarde porque yo ya estaba leyendo los mensajes de Shinnosuke.

Cinco de los WhatsApps de Shinnosuke eran de la noche anterior, decían:

"¡Cariño! He hablado con mi abuelo de lo que habíamos hablado tú y yo ayer, necesito tu DNI para comprar el vuelo para este sábado"

"Mi abuelo tiene muchas ganas de verte, eres la novia que he tenido que más le ha gustado"

"Eres la mejor, gracias por todo"

"Te quiero hasta el infinito"

Y otro mensaje con muchos corazones de todos los colores.

El último era de ese día:

"Amor, ¿por qué no contestas? ¿Te han secuestrado? (Carita sonriente). Llámame, tengo algo muy importante que explicarte".

Seguían juntos. Estaba muy claro que no lo habían dejado. Me sentí muy estúpido, deseaba pegar a Shinnosuke, acabar con él. Se estaba llevando lo único que me había hecho feliz.

Debería haber dejado de leer y pedirle una explicación a Akane. Aunque sabía que la verdad me destrozaría, hubiera sido lo correcto. En vez de eso, seguí leyendo los mensajes buscando una respuesta incapaz de enfrentarme a ella.

Leí los mensajes de Ukyo:

"Estoy tan emocionada!"

"Veo una boda doble"

"Qué buena pareja hacéis"

"¡Os quiero tanto!"

Muchos emoticones con corazones, una sevillana bailando, manos aplaudiendo…

"Por fin"

"Mañana comemos juntas y me lo explicas todo"

Era obvio que Ukyo se refería a Akane y a mí. Era posible que, ¿Ukyo tampoco supiese lo de Shinnosuke?

Nos estaba engañando a todos.

Borré las dos conversaciones y entonces vi otra conversación, era conmigo y había un mensaje escrito sin enviar:

"Ranma lo siento mucho, esta noche no voy a poder salir contigo, no me encuentro bien. Otra vez será."

Sentí mucha ira, ¿cómo podía querer así a una persona a la que no conocía? No debería haber confiado nunca en ella. Me sentí muy estafado, imbécil, rabioso. No podía quedarme allí, no quería verla. No podría enfrentarme a su rechazo.

No escuché el mensaje de voz al ver que era de Shinnosuke. Me vestí con lo primero que encontré en el armario, cogí mi móvil, la cartera y las llaves y los puse en los bolsillos traseros de los tejanos. Dejé mi casa con una banda sonora horrible: la dulce voz de Akane que salía de la ducha.

Bajaba en el ascensor cuando sonó mi móvil. Era el decano. Acepté su oferta. Aquella misma mañana firmé la beca de investigación que me iba a llevar un año fuera de allí. Si me precipité o no, era cosa mía. Antes de que Akane me dejara la dejé yo, en ese momento estaba convencido que hacía lo correcto. Ahora esa certeza ya no existe.

En fin, ahora mismo me siento fatal. Me duele que se haya ido sin decirme nada, sé que la veré luego más tarde en la boda, aun así, duele.

Y me acuerdo de su único reproche: "¿Cómo te crees que me sentí cuando me dejaste sola en tu casa y te fuiste sin decir nada?".

Me pasé, ahora veo que me pasé. Ni siquiera le he pedido perdón. Ya me da igual lo que pasara, además la vi tan segura diciéndome que todo tenía una explicación. Hoy por fin sabré la verdad.

Miro la hora, las tres de la tarde pasadas. Mierda, es muy tarde. Los novios me matan si no llego puntual. Pero primero un café.

Al abrir la puerta llega a mí un aroma que conozco bien. Corro emocionado pensando que está en mi cocina. No hay nadie. Olor a café, eso es lo único que me ha dejado. Qué morro tiene Akane, se va sin decirme nada… pero antes de irse se hace un café.

Voy a la cafetera y veo un papel amarillo doblado, escrito en boli azul veo mi nombre. Comprendo que me ha dejado algo más. Abro el papelito y me encuentro una letra que me encanta, mi vista va automáticamente a la firma, lleva su nombre. Para ser médico tiene una letra preciosa.

Leo la nota en voz alta:

"Dormilón,

Me han llamado los de la grúa y no he querido despertarte. Creo que necesitabas dormir.

Te dejo café recién hecho, al igual lo bebes frío. Me hubiera gustado prepararte el desayuno, pero no tienes nada comestible en la cocina.

Nos vemos luego, por primera vez en mucho tiempo, en la boda,

Akane"

¿Seré capaz de dejar a esta chica atrás otra vez después de todo esto? Por mucho que me lo pida no creo ser tan valiente.

Sí Ranma, sí…

Me bebo un café que está templado. Me aseo. Me pongo el estúpido smoking negro. Abotono la camisa blanca y anudo la estúpida corbata rosa. No olvido el estúpido clavel rosa a conjunto.

De verdad que debo querer mucho a Ryoga y a Ukyo para haberme dejado engañar para ponerme este traje. Me miro en el espejo: apretando de nuevo la corbata intentando ocultar el chupetón que me hizo Akane en el cuello. Creo que queda bien tapado con el cuello de la camisa. Me vuelvo a mirar en el espejo, sonrío.

Me voy de boda.

Continuará…


Supongo que será necesaria una segunda parte de "aclarando malentendidos" porque aún quedan muchas cosas jajajaja. Pero no, el próximo capítulo será sobre la boda, no será aclarando malentendidos 2 (aunque podría serlo tranquilamente…), aún no tengo claro el título pero seguramente será: LA BODA.

Amy Sotome Tendo, Akane04, RubD, AbiTaisho y Jess: muchas gracias por comentar, y sí que aclaré algo… aunque fuera poquito.

Akane04, en el próximo capítulo (que ya tengo medio escrito) sabrás porque Akane perdona tan rápido si es que no te ha quedado muy claro con este capítulo.

Nos vemos pronto…