XI
Memorias perdidas
Anakyn Skywalker se instaló junto a las casas de los Jedis, construyéndose su propio refugio. La cercanía permitió que entre él y Earth se desarrollara una bonita amistad, fortalecida tanto en el vínculo sanguíneo como en su calidad de Maestros de Luke... Earth se encargó de poner al tanto de las debilidades y fortalezas del joven a su padre, quién lo reemplazó en su entrenamiento.
Además de ello, Skywalker tenía aún muchas preguntas acerca de la raza de su hermana y la de su sobrino, por lo que la mayoría de ocasiones en las que Kenobi marchaba a meditar en algún cañón vecino, ellos se sentaban a charlar durante horas, contándose las partes de sus vidas que desconocían.
Anakyn le describía las situaciones que había vivido junto a su padre, cómo había conocido a Jinn, a Kenobi, a su esposa... Lo que había tenido que pasar junto al Emperador, cometiendo actos que no sentía dignos de su persona, pero que tenía que realizar más por un instinto de supervivencia que por mera maldad.
Por su parte, Earth le hacía conocer las implicancias de ser un Darth Jedi y un Luminar, con lo que siempre lograba que su rostro se transformara en un verdadero mar de desconcierto.
Desde la muerte de Ogul, algunas cosas no habían quedado muy claras para Skywalker y para Kenobi. Sin embargo, este último prefería quedarse con las preguntas en su mente a ser malinterpretado como falto de confianza hacia su esposa. Pero en vista de que la relación con su amigo había renacido, y viendo que iba a estallar de la curiosidad, un día que marchó a meditar al Mar de la Duna Occidental, le encargó a Ani la misión de formular esa pregunta a su hijo, con la esperanza de que la respuesta les proporcionara una luz a la cual aferrarse en el oscuro futuro que iba a llegar.
¿Terminaste con el pozo? – Anakyn lo miró sonriente.
Sí, tío… – se limpió el sudor exhausto.
Perfecto... Es hora de platicar… – le puso una mano en el hombro y avanzaron hacia unas rocas.
Eligieron un montículo elevado, desde el cual se podía ver con claridad el horizonte. Se sentaron uno al lado del otro. Por un instante, Skywalker miró a su sobrino y, por primera vez, se sorprendió de que fuera el vivo retrato de su Maestro, esa imagen del Kenobi que se había fastidiado de la presencia de una nueva patética forma de vida en la Nubian, cuando Jinn y Padmé estaban en una misión diplomática hacia Naboo. Sonrió recordando ese rostro de desconcierto, pero se puso serio en el instante. Había sido otra época, menos dura y triste, el camino hacia una vida que él no había elegido por voluntad propia, pero que gracias a su hermana había recuperado.
No puedo creer, que tu madre deba agotar su energía totalmente para morir... No me parece justo… – se llevó a los labios una pipa con agua.
Para los Darth Jedis nada es justo, tío... Yo tampoco creo que se merezcan ésto… Como tampoco me parece correcto que los Luminar hayamos tenido tantos privilegios siendo descendientes de ellos… – bajó la cabeza tristemente.
¿Privilegios? – frunció las cejas extrañado.
No podíamos ser heridos a menos que nuestros padres se desligaran de los vínculos con nuestras almas y mentes; vivimos hasta que nuestros padres mueren; podemos manejar el Lado Oscuro sin sucumbir ante su poder… Y hay cosas menos importantes, como la habilidad de curar sin perder energía o tiempo de vida…
Ya veo… Sí, tienes razón, son privilegios que ellos no pudieron tener… Pero Patra fue afortunada… Si Mel no la hubiera... – prefirió obviar la palabra para no generar malos recuerdos – habría vivido más tiempo, ¿no?
No lo sé... Ella era muy especial… Logró… por ser hija del amor… tener la inmortalidad absoluta…
Pero... está muerta, Earth... Ya no pertenece a este mundo… – en su interior temió que el chico siguiera aún muy afectado psicológica y sentimentalmente.
Eso no es del todo cierto, tío – lo miró serio.
¿Qué quieres decir… acaso Patra... venció...? – la preocupación dio paso al desconcierto.
No lo sé, tío… Pero creo que responderé a la pregunta que le encargó mi padre y que los ha mantenido en tensión desde su muerte – luego de un breve instante en el que pensó estar soñando, Anakyn recordó que con el regreso de su madre al buen sendero, Earth había recuperado totalmente su poder de ingresar a cualquier mente, incluso la de su madre – Patra, haya o no vencido a la muerte, es un ser inmortal por ser fruto del amor... Por eso, a pesar de haber muerto, nosotros la recordamos. Será olvidada sólo si lo desea, si tiene esa voluntad... Yo creo que así será, cuando yo muera… y estemos juntos al fin – sonrió complacido.
Entonces, lamentablemente... – sintió que su esperanza se desvanecía.
Sí, tío… Por culpa de mi abuelo, mi madre no será recordada por quienes la conocieron... Y yo tampoco…
Anakyn sólo atinó a bajar la mirada… Había recuperado muy tarde el sendero bueno... El tiempo que pudo haber disfrutado con su hermana lo había desperdiciado en atrocidades... Ahora, ya no había tiempo suficiente…
Bajo la mirada triste de su sobrino, no pudo evitar derramar lágrimas de arrepentimiento y dolor, al imaginar el momento en que tendría que despedirse de la mujer… de la niña… que le había enseñado a emplear sus habilidades…
Aunque había contribuido directamente a alejarlo del ser que lo había formado por acción de la Fuerza, Anakyn Skywalker, el elegido de la profecía, sintió que una vez más se alejaba de
Mel-Anie Giure, pero esta vez… para siempre…
Comprendiendo su sufrimiento, Earth prefirió no entrar en su mente, respetar su dolor… Puso una mano en su hombro y cuando lo miró, le sonrió. Al fijar sus ojos azules en los del muchacho, Skywalker pudo ver con claridad la manera en que retribuiría tanto dolor causado... Su corazón se llenó de esperanza y de deseos de alcanzar su destino lo más pronto posible, ahora al lado de su hijo…
҈…..҈
Mos Eisley fue testigo, durante 2 meses, del incansable trabajo de la Darth Jedi. Han Solo, quien se convirtió en su mano derecha, se encargó de llevarle a los criminales más avezados, a los cuales ella curaba de heridas antiguas y los influenciaba al cambio. Sólo regresaba a los cañones los fines de semana e intentaba aprovechar al máximo los momentos con su familia. Sabía bien que Kenobi sufría al no tenerla con él, estando tan cerca la despedida, pero era admirable ver la forma en que ahora la apoyaba, aún a costa de su propia soledad.
Sin embargo, a pesar de su buena voluntad, Solo no contaba con los conocimientos suficientes en la Fuerza para saber las particularidades de ciertas razas… Fue así que conoció en una taberna a un delincuente muy particular, azul y con alas de mariposa, que por su aspecto bien podría haberse ganado la confianza de cualquier Jedi ingenuo. Confiado en el poder de su amiga, Han lo llevó ante ella…
Mel, te presento a mi amigo... Se llama Iguzimal Tapaki – Solo se acercó a la chica que estaba de espaldas.
Mucho gusto – al voltear para darle la mano, Mel dejó a la vista los efectos de la pérdida de su energía. Cada día su apariencia se asimilaba más a la de su esposo.
Encantado… – con una mirada extraña, el ser apretó con fingida cortesía mal disimulada la mano que le era ofrecida.
Los dejo para que conversen… Voy a los cañones a visitar a Earth…
҈…..҈
Al llegar a las casas de los Jedis, Solo observó que no estaban. Se volteó para retirarse, cuando una voz lo llamó.
Hola, Han, ¿se te ofrece algo? – conociendo el destino que el muchacho tenía con su hija, y que era motivo de burla por parte de Kenobi, Anakyn lo trataba siempre con frialdad. Después de todo, padre al fin, era relativamente celoso con la hija lejana.
Oh… señor Skywalker… – hizo una reverencia, mientras en su interior se pesaba de haber ido – Quería hablar con Earth… Viajo mañana a Bespin para visitar a un amigo y quería despedirme…
Ya veo... El problema es que mi sobrino salió con Obi-Wan de compras, pero no deben tardar en regresar…
Oh, qué lástima… Me despide de él en ese caso… Hasta pronto – Solo, tristemente, hizo una reverencia y se volteó para irse. Aunque le costaba reconocerlo, el que existiera una sola persona en el universo que no lo quisiera había herido terriblemente su ego.
Eh, Han – arrepintiéndose de haberlo tratado mal, decidió rectificarse – Me puedes ir ayudando con el pozo… si tienes tiempo… claro… Se ha colmatado nuevamente y necesita limpieza… Creo que el buen Earth no es muy afecto a esos trabajos…
¡POR SUPUESTO! – se alegró de serle útil y avanzaron. Muy a su pesar, Anakyn sonrió divertido.
¿Y Mel, en qué loca cruzada humanista se encuentra hoy?
Oh, conocí hace unas horas a un tipo muy peligroso al que sé que le podrá ayudar... Es extraño, pero estoy seguro de que ella lo cambiará…
¿Extraño, por qué, no es humano? – Anakyn lo miró sorprendido.
No, su raza no la había visto antes… – el Jedi lo miró preocupado – Es azul y tiene alitas de mariposa... Se ve realmente ridículo pero...
¿AZUL Y CON ALAS DIJISTE? – Skywalker lo interrumpió tomándolo fuertemente de los hombros.
Sí, pero, ¿por qué, es malo? – estaba asustado temiendo que el Sith regresara a su cuerpo.
¡ES UN TOYDARIANO!
Bueno, seguramente…
¡HAN ESA RAZA NO PUEDE SER INFLUENCIADA! – Anakyn estaba realmente aterrorizado.
Yo… no… lo sabía… – lo miró aterrado.
Descuida… No fue tu culpa… ¿Viniste en tu spider?
Sí, está allá – señaló su vehículo.
De acuerdo, ven, tenemos que evitar que le haga algo... Ella está muy débil, no podría defenderse… Y estoy seguro, que al igual que tú, no sabe que está en peligro… – corrieron desesperados.
҈…..҈
La vida no consiste solamente en vivir para tener dinero, mi querido Tapaki – estaban sentados en un extremo de la sala, casi a oscuras.
Supongo que tiene razón – el ser azul simuló contrición – Sálveme… quiero ser bueno… – sus ojos fingieron un arrepentimiento que no existía.
Tiene suerte… Lamentablemente mi muerte está cada vez más cercana… Usted será el último ser al que le pueda dar otra vida… Míreme a los ojos…
El toydariano hizo lo que ella le dijo. Por su debilidad, por la raza del ser, o por lo que fuese, Mel no dio muestras de haber descubierto las verdaderas intenciones de Tapaki.
Usted se volverá bueno…
Me volveré bueno…
Todo lo que ha robado, lo devolverá con creces y ayudará a los jawas cuyos padres asesinó…
Ayudaré a los jawas huérfanos…
Bien, creo que terminamos... Lo felicito – ella lo abrazó y no pudo ver la sonrisa maliciosa que se dibujó en su rostro – Le serviré un vaso con extracto – se puso de pie y caminó hacia una mesa.
No sabe cuánto le agradezco el que me haya devuelto la vida, y la razón para vivirla…
Uno nunca la pierde en realidad… – volteó un momento y le sonrió.
Oh, tal vez… Pero, sabe, Mel-Anie, yo creía que había perdido el encanto propio de mi raza… – lentamente, se elevó y comenzó a acercársele – Hacía mucho que no lo había puesto en práctica…
¿A qué se refiere? – confiada en su éxito, no volteó – ¿Algún talento escondido, quizás?
Verá soy un toydariano... ¿Nunca le han contado acerca de nuestra... característica principal… nuestra... mayor… cualidad? – comenzó a sacar el arma de su estuche, poniendo cara inocente.
Hum, la verdad es que... – al voltear y ver que el ser tenía el arma apuntándole directamente, no supo cómo reaccionar – Tapaki... ¿qué ocurre?, no bromee de esta manera, no es gracioso…
Pero si no bromeo, querida tontita… – sonrió satisfecho – Serás mi millonésima víctima… y lo mejor es que recibiré una buena recompensa, entenderás que no todos en Mos Eisley y en el Universo están contentos al no tener mano de obra para los trabajitos interesantes…
¿A qué se refiere? – retrocedió un paso.
A que eres una metiche, muy guapa, pero metiche al fin… en fin, eso ya no tiene importancia – sonrió con mayor crueldad – Y respecto a mi característica… pues… jamás podrías haber influenciado en mí… Mi cerebro es duro como una piedra… igual que mi corazoncito, ¡jajaja…!
Anakyn y el coreliano irrumpieron rápidamente en el establecimiento donde Han había dejado a Mel y miraron como poseídos la escena que se desarrollaba frente a ellos, en una esquina… La sombra reflejada en la pared mostraba al ser azul disparando hacia Mel… Desesperado, Anakyn corrió y lo eliminó con su sable… Pero ya el daño estaba hecho…
Debemos llevarla a los cañones... ¡PUEDE SER DEMASIADO TARDE ESTA VEZ! – la cargó y corrió hacia la puerta.
Sí – aún turbado por lo que acababa de presenciar, Solo corrió detrás de Skywalker, luego de observar el cuerpo aún humeante.
҈…..҈
Hacía poco que Kenobi y Earth habían regresado de Anchorhead. Estaban bajando las provisiones del spider, cuando el chico se cogió la cabeza, presa de un súbito presentimiento.
¿Qué ocurre? – tirando la bolsa, se acercó preocupado.
Papá – lo miró con ojos llorosos – el momento ha llegado…
¿De qué hablas? – retrocedió temeroso.
Mi madre... mi tío y Han la traen, está gravemente herida – bajó la mirada.
¿Qué ocurrió, por qué está herida? – lo sacudió por los hombros, desesperado.
No lo sé, no puedo entrar a la mente de mi madre... Pero ya llegan, prepara el cuarto – sin que Kenobi distinguiera algo en el horizonte, Earth corrió siguiendo un camino fijo.
҈…..҈
Skywalker echó a una agonizante Mel en la cama, mientras Earth colocaba una mano en la herida, en un vano intento por curarla. Lo lograría, sí, pero en más tiempo, ya que por la gravedad de su madre, el chico iría perdiendo gradualmente sus poderes.
Yo… no lo sabía… – por primera vez en su vida, Solo dejó a un lado la vanidad y la arrogancia propios de su carácter, dejando que las lágrimas cayeran. En ese momento, su galantería y fanfarronería habían quedado muy lejos.
Han, cálmate – Anakyn, comprensivo, puso las manos sobre sus hombros – No ha sido tu culpa, ni la de Mel… Debía ocurrir y punto... ¿entiendes? – el chico parecía no encontrar consuelo.
Han… – Kenobi se acercó a él, igual de lloroso – si nos... ve así... no… podrá irse… tranquila… – bajó la cabeza destrozado.
Ustedes... desean mi muerte... ¿verdad? – con dificultad, articuló unas palabras y los miró con ojos vidriosos.
¡MEL! – Kenobi corrió desesperado y luego de arrodillarse junto a la cama, ocultó el rostro en su regazo. Skywalker se acercó y acarició su mano.
Mi amado tonto – acarició con la mano libre las canas de su esposo, y al fijar la mirada en el petrificado Solo, le dirigió una mirada tierna – ¿Ves... por qué te dije siempre... que escucharas a Luke? Siendo más joven que tú es más avispado… Nunca... me haces caso…
No me retes… – no paraba de llorar.
Sin ti... no habría llegado a ésto, Han... Y mi hijo no estaría ahora conmigo – extendió una mano llamándolo.
Siempre he sido un inútil… – Kenobi le cedió su lugar y él se arrodilló junto a ella, acariciándole el rostro – Aceleré tu muerte…
No… – todos la miraron extrañados – Earth, ya no podrás hacer nada más, mi amor… Está bien – sonrió a su hijo y le dio la mano – Yo sabía qué era Tapaki, Han.
¿Cómo? – Anakyn comenzó a llorar.
Era... el último al que le pude haber dado una nueva vida, la oportunidad de cambiar... Pero no quiso, su alma la rechazó… – todos bajaron la mirada – Le hablé a su alma para que aceptara el que yo le arrebatara la capacidad de no ser influenciado... Pero ella no aceptó… No había marcha atrás, Han... Era mi destino… Ahora... – cerró los ojos un momento y emitió un profundo suspiro – me toca estar con ustedes, mi verdadera familia.
Todos la vieron dormir y, aunque destrozados, sus corazones sintieron que era lo mejor. Retenerla más tiempo a su lado habría sido terrible, ya que el dolor de perderla habría sido mayor. Agradecieron a la Fuerza por habérsela mandado, y dejaron, aunque lentamente, de llorar.
҈…..҈
Su agonía duró un mes. En ese mes, fueron una familia. Han la visitaba todos los días e intentaba, aunque no con mucho éxito, ganarse el afecto de su futuro suegro… Aunque Anakyn lo disimulaba muy bien, había reconocido en el corazón del coreliano un ser bueno, y digno de su princesita... Pero prefirió no hacérselo notar... Luke estaba con su padre todo el día, entrenando. Hacía tiempo que los últimos rezagos del Imperio habían sido eliminados. Algo inútil a futuro, pero placentero de vivir en el momento.
Leia, alertada de lo que iba a ocurrir, visitó Tatooine y conoció el verdadero rostro de Darth Vader. Anakyn no la obligó a acercarse, pero le entregó un obsequio: un collar similar al que Padmé se había llevado al sepulcro. Lamentablemente, al irse luego de la despedida, ella lo perdió en las arenas, y no guardó recuerdo alguno de lo vivido con el que ella no conocía como padre. La Fuerza, sin embargo, haría que en el momento oportuno ella misma lo reconociera… y a su hermano.
Las últimas horas, Mel respiraba con dificultad, sufrió una considerable elevación de su temperatura corporal y sus ojos se oscurecieron visiblemente. Kenobi no se apartó y, llegado el momento, ella quiso hablar con cada uno, para dejar un mensaje en su corazón.
Leia… prométeme… que cuando dirijas… las guerras civiles… y obtengas… los planos… buscarás al viejo Ben…
Te – lloraba – lo prometo…
No llore, Princesa... Usted es fuerte... Váyase ya, no debe estar aquí… cuando me haya ido…
Sí… – la besó y se marchó rápidamente.
Jar Jar… te quiero mucho… Earth te mandará a tu nuevo planeta... Espero que seas el nuevo dirigente de los gungans…
Misa… lo hairé… te lo promeitio – hizo una reverencia – Aunquie… te extrañairé… muichio… ¡BUAAA! – el gungan no resistió más y salió corriendo. Cuando estuvo fuera de la casa, desapareció… Había sido enviado al nuevo Naboo.
Chewie… y Han… llegado el momento… ayuden sabiamente a Obi y a Luke… se los pido de corazón…
Preciosa… será un honor ayudar al General, aunque a veces no lo soporte… – le sonrió pícaramente – No me despido… Algún día moriré y nos encontraremos en la... Fuerza… – la besó, igual que el wookie, y salieron a paso lento, sin hablar.
Luke – le acarició al rostro – Ya te di una idea... Ahora… está en tus manos… sobrino…
Sí… Yo lo traeré de vuelta… – le dio un beso en la frente y volteó donde Kenobi y su padre – Espero… ser un buen Padawan…
Lo serás… – Kenobi le sonrió.
Sólo espero que no tanto… Deberá ser una mano nada más, ¿eh? – Anakyn le sonrió con dulzura.
Lo intentaré, papá… Adiós – los abrazó a ambos.
Hasta pronto, mas bien – Kenobi le acarició la cabeza y él salió mirando al piso.
Ahora… ustedes… – ellos se acercaron – Ani… por favor… no olvides lo que hay dentro de ti… Mi presencia cambió muchas cosas… pero debes tenerte siempre…
Lo haré... Así me veo más guapo… – intentó sonreír, pero las lágrimas cayeron – Me duele no volver a verte más…
Sé sabio… mi querido primer Padawan… como Han Solo… Estaremos juntos… en un lugar mejor y con mayor poder... Algún día... Ahora vete… no puedes estar cuando yo… me haya ido… podrías dañar a Obi o él a ti… – comenzó a llorar en silencio.
De acuerdo…. Lo haré... Pero necesito saber algo… antes de irme… y sé que a mi Maestro también le hará bien el saberlo… Nos debes esa explicación, ¿recuerdas? – le cogió las manos con ternura.
¿Qué cosa, Ani? – Kenobi se extrañó.
Pensé… que me habrías perdonado de corazón… – miró a un costado tristemente.
Claro que sí… pero no es justo que no quieras explicar la verdadera razón…
Es que... – al mirar hacia ellos, observó la figura luminosa de Ogul, sonriéndole. Comprendió que no era bueno callar – Probablemente… tengas razón…. Sí, les contaré… – lanzó un suspiro – Cuando te conocí… te dije que nunca había cometido una atrocidad… Y cuando supiste lo de Shmi… supongo que pensaste que te había mentido… ¿verdad Obi?
Eso no interesa ahora – se arrodilló a su lado – Yo ya lo olvidé.
No mentí, Obi... En esa ocasión… Maul me ofreció mi libertad y… la resurrección de Mishaj… a cambio de que les ayudara en esa encomienda... Al principio no me dijo que era Shmi… sólo me refirió la existencia de un Jedi con aptitudes Sith… cuya madre podría ayudarlos a dirigir su camino hacia el Lado Oscuro… mediante la simulación de su secuestro... No me contó su verdadero plan… por lo que consideré no era arriesgado... Me dijo que si hacía eso… adquiriría el poder suficiente para traer a mi madre a este mundo nuevamente… Cuando supe que se trataba de Shmi… mi tía… sentí terror… pero confié en que con mi libertad y poder ganados… podría liberarla… sola o con tu ayuda… Y se lo dije a ella… Pero no pude lograr lo que me propuse... Eso es todo… hermano... Lo siento...
Sabía... que no lo habías hecho voluntariamente... Nada tengo que reprocharte... Te amo, hermana… – le dio un beso en la frente – Hasta, pronto, Maestro… – los tres se miraron y él, caminando de espaldas, salió de la habitación – Siempre serás mi hermana… – no lo soportó más y llorando, se fue corriendo.
Aunque no me creas, siempre confié en ti, y yo... – su dedo lo hizo callar, al ponerlo sobre sus labios.
Siempre lo supe, mi amor… Tu desconfianza no era hacia mí… sino hacia los peligros a los que me enfrentaba... Eso ya pasó…
Me quedaré hasta el final y... – Mel repitió la acción y le acarició el rostro dulcemente.
Me duele… haber desperdiciado… el tiempo juntos que hubiera traido… momentos muy valiosos…
Estos tres meses, lo fueron, mi amor… Eso debemos rescatar... lo bueno de nuestra relación, nuestro Earth – sabía que el chico desaparecería también, por lo que suspiró – Y la que venía en camino… – acarició su vientre – Me hubiera gustado conocerla, criarla como a mi hijo…
Lo sé… y lamento que no haya podido ser así... Pero recuerda… que siempre te amé y te amaré… – se dieron un beso – Por esa razón… Obi… te voy a regalar algo… algo que sé te hará muy feliz… en su momento…
¿Qué cosa? – la miró resignado.
Al igual que en el caso… de Padmé y Qui-Gon… a los cuales ya no podemos ver… salvo en algunos momentos de desesperación… en los que el octavo sentido despierta… nuestros amigos vivos… no me verán ni recordarán… pero tú… sí…
Entonces… ¿te veré estando vivo…?
Así es…
¿Y estaremos juntos? – su mirada era anhelante.
Sí... Sólo tú y nuestros amigos muertos… podrán verme…
҈…..҈
Salió de la casa tranquilamente. Earth le había preparado su spider, con el cual iría a la casa que su hijo había levantado para él el día anterior, cerca al Mar de la Duna Occidental, su lugar preferido para meditar.
Cuídala, por favor… Hasta que estemos juntos de nuevo… – lo abrazó.
No lo dudes… Papá, éxitos… Y jamás dudes de ti, nuevamente... Recuerda que eres humano y que puedes fallar, pero ten presente que la Fuerza siempre estará contigo… igual que nosotros…
Lo sé, hijo… No estoy triste... Nunca estaré solo, y sé, que a pesar de no saber el por qué, siempre lo voy a sentir así…
Cuídate mucho, papá… Te amo – se separaron y el Maestro Jedi caminó hasta su nave. Earth alzó el brazo en señal de despedida, hasta que la figura de su padre sobre el vehículo se perdió en el horizonte.
Entró a la casa y se sentó junto a su madre. Cada vez estaba más y más débil, a la par de su cuerpo, que envejecía con rapidez.
¿Se… fueron? – con dificultad, le lanzó una mirada débil.
Sí mamá, ya se fueron... Calculo… que papá llegará a su casa justo cuando nosotros...
Sabías que... Patra venció a la muerte…
Sí, y me alegró comprobarlo… Era una Jedi magnífica y una mujer maravillosa… Tenía que ser así, sus padres se amaban…
Sabes… mi madre… cuando nací… llamaba a papá Fizarl…
¿Ese era su nombre…?
Sí… Patra… me hizo ver el… sentimiento… con el que mi… padre… me recibió… – torpemente, apoyó la mano en su hombro y lo miró fijamente.
Entonces... nosotros... – luego de un instante, le sonrió emocionado, mientras su presencia comenzaba a oscilar.
Se miraron y se abrazaron. Así, como un suspiro, les llegó la muerte. Y con ella, la vida en una nueva forma.
Cuando ocurrió, un suceso profetizado por Mel a través de Anakyn se cumplió.
҈…..҈
En Earth, desde las entrañas de su centro, una mano afloró entre unos peñascos. Poco a poco, el resto del cuerpo afloró, en medio de resoplidos y elevaciones leves de polvo, que evidenciaban el enorme esfuerzo realizado por la persona que buscaba la superficie con tanta desesperación.
¿Qué demonios pasó… qué hago en este sistema? Tiene que ser obra de esos malditos jedis, de esa Alianza estúpida que rumorean en los sistemas exteriores… Bueno, será mejor destruirlo todo dentro de poco – Darth Sidius había vencido una vez más... Pero era la última… Su destino estaba ya escrito.
҈…..҈
Mientras cocinaba sus raíces favoritas, el pequeño y poderoso Yoda, en su casa, sintió un leve vértigo. Como Mel suponía desde antes de su muerte, pudo vencer por un instante la voluntad de la Fuerza.
Adiós, amiga mía… Sé que el momento de decirte adiós llegado ha… – una lágrima cayó por su rostro – Hum, tu destino alcanzar lograste, con éxito… Jum, jum… – asintió sonriente con la cabeza – Listo estoy para momentáneamente olvidarte... Pero contigo... en la Fuerza he de encontrarme... muy pronto… – en ese momento, su fortaleza desapareció y como por arte de magia, no supo qué hacía fuera de la casa con una cuchara en la mano – Extraño, muy extraño... Ya muy viejo estoy…
҈…..҈
¿Qué diablos estoy haciendo sola y en un sistema tan alejado? – Leia temió haber enloquecido – Será mejor que me comunique con mi padre para pedir protección... Alderaan aún está muy lejos, pero Vader debe estar cerca… – ingresó una clave en la computadora y siguió su camino.
҈…..҈
Chewie, ¿estás seguro que no sabes por qué estamos en territorio tusken? – Solo miraba irritado a su peludo amigo, que no hacía otra cosa que gruñir en un dialecto ininteligible – Bah, bola de pelos, a veces no sé por qué eres mi amigo… Ruega porque no nos ataquen, porque ten por seguro que no haré nada por defenderte… – siguieron caminando sin rumbo fijo.
҈…..҈
¿Se puede saber dónde estabas? – Owen Lars miraba con seriedad al chico que no hacía otra cosa más que mirar desorientado a su alrededor.
No lo sé, tío... Créeme… no lo sé… – Luke lo miró extraviado, mientras Lars sentía que acababa de olvidar algo que había sido muy importante.
҈…..҈
Dile a Artoo que no sé qué quiere decir con eso de que la Reina de Naboo acaba de morir… – Antinis miraba fastidiado a Threepio – No sé quién es ella ni qué planeta es ese…
Artoo, ya oíste al amo... Si no dejas de decir esas tonterías, nos enviarán a las minas de Kessel… O peor aún, ¡pueden desmantelarnos!
Artoo, el momento ha llegado... Conéctate a la célula de poder de Threepio... Es lo mejor para ti pequeño… Ya tienes bastante con callar el secreto de los gemelos... Debes olvidarme… Te quiero mucho, amigo… – aunque sólo el la escuchó, Artoo lanzó un bip lastimero, casi un suspiro doloroso humano ante una despedida, al oír la voz conocida dentro de sus circuitos.
Me parece bien que hayas dejado de decir tonterías… Pero, ¡QUÉ HACES, CHATARRA OXIDADA, DETENTE! – el androide de protocolo intentó sin éxito zafarse del pequeño... Al conectarse a su amigo, Artoo sintió como lentamente, una parte de su memoria le era borrada… de manera selectiva.
҈…..҈
Misa aceipto con muy muy humildad... La reinia Me – en el momento en que recibía, una vez más, las llaves que lo proclamaban como Gobernante de Theed, Jar Jar y los demás gungas y naboos sintieron un inesperado y súbito dolor de cabeza – Hem, ¿quei estaiba diciendio?
Misa no recoirdar, Gobernaidor – su amigo arqueó los hombros, desconcertado.
Bueino… En noimbrie de las reinias Padmé Amidala y Yamila, aceipto de coraizón el cargo de Gobernaidor de Theed – los aplausos no pudieron desterrar de su corazón y de su mente la inexplicable sensación de orfandad que sentía.
҈…..҈
Antes de partir, Anakyn puso a prueba una teoría… Escribió desesperadamente con un trozo de piedra caliza en el panel de control el nombre de Mel, con la esperanza de que le permitiera recordarla súbitamente cuando perdiera la memoria… Además, se escribió un mensaje recomendándose mirar su reflejo en la luna de la ventana.
Pues bien, sólo espe... – vio con desilusión cómo el traje de Jedi se iba desvaneciendo y se transformaba en la armadura de Vader – No pierdas las esperanzas, Anakyn, no... – se cogió la cabeza con ambas manos. Por unos segundos, miró como extrañado el interior del Caza que pilotaba, que parecía mas bien Rebelde que Imperial – ¿Qué hago yo en esta cosa? – miró a su alrededor con evidente desconcierto, cuando en eso fijó su mirada en el mensaje que había en el panel – ¿Mel-Anie Giure… mira tu reflejo? – por un momento, su mente pareció abrirse, la oscuridad desaparecer, pero... – ¿Quién es esa tal Mel-Anie Giure, por qué debo mirar mi reflejo? Bah, creo que ya recuerdo qué hago aquí... De seguro maté a esa persona y le robé su caza... es probable que me golpeara la cabeza en la lucha… Tanto mejor, así sabremos ahora su funcionamiento… Iré a entregársela al Emperador – sonrió detrás de la máscara y fijó las coordenadas respectivas.
҈…..҈
Había estado estudiando atentamente su bien equipada casa, con el pensamiento fijo en los acontecimientos vividos. Ya no tenía miedo ni sentía dolor. Experimentaba una tranquilidad extraña, casi irreal. Decidió salir para gozar un poco de la luz emanada de los soles gemelos. Estando ya fuera, sintió un leve vértigo y la mente se le puso en blanco.
¿Qué estaba haciendo? – Kenobi se pasó una mano por la barba, en actitud reflexiva – Oh, ya recuerdo… Debo visitar a Luke – se subió en su spider rumbo a la casa de donde, seguramente, sería expulsado como antaño, groseramente.
A lo lejos, unas figuras luminosas lo observaban. Patra y Qui-Gon lo miraron sonrientes, convencidos de que haría muy bien su trabajo. De pronto, cerca de ellos, tres figuras se dibujaron lentamente. Eran la Senadora de Naboo, probablemente el único Luminar de la historia y la segunda Darth Jedi más poderosa de todos los existentes en la Galaxia… Dos razas tuvieron que extinguirse para salvar millones de vidas indefensas en el futuro cada vez más cercano... Comenzaron una plática mental basada en las circunstancias.
¿Visitaste a Artoo?
Sí… Threepio ya no guardaba mis recuerdos, su memoria había sido limpiada… Sólo me bastó conectar al pequeño a su cédula de poder para lograr lo mismo... Un peso menos para él, Senadora…
Hiciste bien, el podía recordarte, pero fue lo mejor... Nuevamente me llenas de orgullo, mi pequeña niña…
Gracias, Maestro… Sólo hice que ellos creyeran que no podrían recordarme…
¿Creyeran? Acaso...
Sí, mi amado Luminar... Al igual que yo, tu madre será eternamente inmortal… En el último momento, Darth Maul aceptó en su corazón que cuando formaron a tu madre, él amaba a Mishaj… Tu madre, tampoco fue una aberración…
Pero el olvidarla, es providencial para el desarrollo de los planes... Obi-Wan siempre se sentirá seguro porque estará protegido… Recuperará a mi esposo… Lo sé…
Yo confío en él, hijo… Pronto estaremos juntos… los cuatro…
Mel-Anie volteó brevemente hacia la última figura luminosa que se había acercado, una niña de cabellos tan claros como los de Earth, con ojos tan bellos como los de Obi-Wan, adornando una faz idéntica a la de Mel. Las dos se miraron, felices, al ver que, a pesar de estar aún muy lejos, el momento de estar juntos nuevamente llegaría, y se acercaba... a paso firme.
