Yo: halo jóvenes ninjas y feliz navidad y reyes!

Raph: atrasados.

Yo: si si ya lo sé y lo siento, pero estuve castigada.

Leo: y sigues.

Yo: ya lo sé pero me dejan un rato con el móvil para escribir. Y tengo mis pelis de terror para ver con vosotros.

Donnie: bueno...

Yo: vale con Raph y Mikey, pero me llega.

Todos: pues vale.

Yo: mmmm (los miro con mala cara). Bueno después de ni se sabe de tiempo

dejando esta historia de lado por fin la continuación. Y el siguiente estará repleto de acción.

Raph: verás...

Yo: cállate. Bueno como siempre nos leemos abajo y que empiece el show.

Mikey: por cierto hay una canción en este cap que es preciosa. Se llama "Secret garden flowerfell" y el cantante es Riglox. La recomiendo.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

A la mañana siguiente Mikey se despertó normal. No había tenido otra pesadilla, por suerte. Se levantó, arregló su cama y salió por la puerta dirigiéndose hacia la mesa para desayunar.

Allí ya estaban todos sentados desayunando. Leo y Usagi estaban juntos con cada uno una taza en su mano llena de té. Al lado de Usagi estaba Yukî comiendo un trozo gigante de pastel color rosa. A su lado estaba April con su armadura plateada. Al otro lado de la mesa estaba Chesire sentado (milagrosamente) en la silla comiendo una galleta de chocolate. A su lado estaba Raphael con un plato lleno de bayas. Después había un sitio vació y a su lado estaba Donatello comiendo lo que parecían tortitas de colores con un vaso de leche. Mikey sonrió y fue rumbo a la mesa rogando que no les preguntase la pesadilla de anoche. Pero antes de asomarse por la puerta escuchó unos ruidos provenientes del pasillo de su derecha. Desde donde estaba pudo ver una mesa gigante donde estaba el rey sentado junto a muchas personas.

Extrañado por eso entró en la habitación donde estaban sus amigos. Yukî fue el primero en verle.

-Fuenf fias Mifey.- saludo Yukî con la boca llena de tarta. Todos miraron a Mikey.

-Buenos días.- dejó ver una hermosa sonrisa.

-Ya era hora de que despertaras.- le dijo Raph mientras veía como se sentaba a su lado. Mikey cogió tarta hecha de aquellas frutas que cogió con Yukî y un mogollón de galletas de todos los colores y sabores. Todos se quedaron boquiabiertos al ver el hambre del chico.

-¿Pero cuándo fue la última vez que comiste?- preguntó April.

-Anoche.- dijo Mikey y acto seguido bebió un vaso de leche. April se quedó aún más sorprendida.

-Tranquila April, este tiene un agujero negro en el estómago.- dijo Raph con gracia. Todos se rieron.

-Ja ja, muy gracioso Raphita.- este abrió los ojos ante el mote.

-¿Raphita?- preguntó con cierto enojo en su voz. Los demás se aguantaban las ganas de reír.

-Si, así es como llamo al de mi dimensión- tragó su comida y miró a Raph con duda-. ¿Te molesta que te llame así? Por que si quieres paro de llamarte así.- Raph sintió pena por él.

-No tranquilo, no pasa nada- le pone la mano en el hombro-. Siempre que solo tú me llames así.

-Aahh, Raph- se quejó Chesire-. No vale.

-Tú te callas.- Mikey se rió ante eso.

-No te pases hombre.- intentó controlar Donatello.

-Aunque bueno, tampoco me importaría que me llamase así una chica guapa, en mi habitación.- sonrió con picardía.

-¡RAPHAEL!- le gritó Leo y Donnie a la vez. April sólo cerró los ojos con fastidio, Chesire sonrió por lo dicho por Raph y Usagi... la verdad él estaba sumido en sus pensamientos mientras hablaba con su taza llena de té. Mikey y Yukî ladearon la cabeza.

-¿Qué pasa?- preguntó Yukî.

-No lo entiendo.- dijo Mikey con su característica inocencia. Los demás suspiraron al saber que no pilló la broma.

-Es mejor así- dijo Leo-. No me gustaría que Raphael fuera el culpable de la muerte de tu inocencia.

-No lo pillo- todos menos Yukî rieron ante el menor-. ¿Qué pasa? ¿Qué me perdí?- miró a Yukî.

-Ni idea, no lo pillo.- todos se levantaron de la mesa.

-Venid, os llevaremos a la sala de armas.- dijo April. Todos les siguieron.

-Mikey, tú lo entendiste?- preguntó Yukî subiéndose a los hombros de Mikey.

-No. Venga vamos.

Los siete fueron todos juntos por los largos pasillos de la cueva hasta que llegaron a una puerta gigante de metal. April se acercó a la puerta y la empujó como si nada, haciendo que se abriera. Los chicos miraron dentro asombrados. Una habitación blanca del tamaño de su Dojo estaba con estanterías llenas de espadas de piedra, arcos, flechas, lanzas, cadenas... había de todo. Bueno, casi de todo.

-Aquí es donde se guardan todas las armas de la cueva- los chicos se acercaban para tocarlas-. Aunque veo que tenéis armas nuevas.- dijo April señalando los sais, el boo y los nunchakus de Mikey.

-Sí, pero no viene mal coger algo normal también.- dijo Raph mientras cogía un mazo lleno de pinchos.

-A Slash no le gustará que le cojas su arma.- le dijo Chesire.

-Es verdad.- dijo dejando el mazo donde estaba.

-Yo cogeré estas.- Mikey cogió un arco de madera clara junto a un montón de flechas con la punta negra.

-Pfff, ¿Qué vas a hacer tú con eso?- preguntó Raphael divertido. Mikey le miró enfadado y luego giró su cabeza buscando algo. Sonrió al encontrar un cráneo humano que llevaría muerto muchos años.

-Oye April- la nombrada le miró-. ¿Esa calavera es importante?- le señaló el objeto.

-Ah no, está solo de decoración. Por?- dijo April.

-Gracias.- Mikey cogió una flecha y la puso en el arco. Tenso la cuerda y entre cerró los ojos para concentrarse en su objetivo.

-Venga, quieron ver cuántos centímetros alcanzas.- dijo Raph.

-Raphael, yo que tú no me burlaria del pequeñín.- le advirtió Chesire.

-Venga ya, pero ni siquiera April, que es la mejor apuntando puede...- Raphael se calló la boca al ver cómo la flecha de Mikey se clavaba justo en la mitad de la frente de la calavera. Mikey sonrió de oreja a oreja y se giró para ver la cara de sus amigos. Todos menos Chesire estaban impresionados, pero el que más era Raphael. Un poco más y se hubiera desencajado la mandíbula. Mikey fue caminando hasta ellos y cuando pasó delante de Raph le dijo sin pararse.

-¿Decías Raph?- y salió del cuarto con el arco y la flecha.

-Te lo dije.- Chesire le dio un choque amistoso en la espalda y empezó a flotar en el aire.

-Vaya con el Mikey, está lleno de secretos que desconocemos.- dijo Usagi moviendo sus brazos con misterio.

-¿Eres consciente de lo que dices?- le preguntó Yukî.

-La mayoría de las veces.- sonrió con una cara de loco, cosa que sin querer asusto un poco al conejo.

-Usagi, le asustas.- le dijo Leo al sentir al conejo sujetando un poco la pierna izquierda de este. Usagi puso una cara normal y agachó sus orejas.

-Lo siento mucho chico, sabes que no era mi intención asustarte.- le pasó la mano en la cabeza.

-Ya lo sé.- se separó de la pierna de Leo y sonrió.

-Lo que me sorprende es que aún no hayas asustado a Mikey.- dijo Raph con gracia.

-Y yo.- bromeó el Sabio. April solo sonrió.

-Coger las armas que necesitáis y vamos.- Leo cogió una espada de piedra un poco más grande que sus katanas; Raphael cogió unas diez piedras de metal rodeadas de pinchos o mejor dicho, clavos; Donatello al no ser de lucha y ser más de leer y fabricar cosas no sabía mucho de armas por lo que no cogió nada más al igual que Usagi. Pero este lo hacía por pura pereza de llevar otra arma; Yukî estaba encantado con esto, debido a que no lo trataban como a un niño, al contrario, lo trataban como a un auténtico guerrero. Le gustaba que la gente y sobre todo sus amigos se preocuparan por él, pero cuando esa preocupación era exceso no le agradaba. Yukî cogió una daga que había en uno de las estanterías de la pared. Era de metal y de un color gris muy blanquito y el mango de madera oscura. En el mango llevaba el dibujo del rey negro.

-Tienes buen gusto.- le dijo April.

-Gracias.

-Vamos, el rey quería deciros algo antes de que nos fuéramos.- April seguido de los otros salieron del salón de armas (que nada más quedarse vacía se cerró sola mágicamente) y empezaron a caminar hacia el salón. Mikey los esperaba delante de la puerta con el caparazón pegado a la misma.

April tocó la puerta y la abrió. Los ocho entraron como un pelotón (un grupo militar) y al estar cerca del trono del rey hicieron una reverencia normal. A Mikey se le hacía raro no hacerle la reverencia japonesa, pero la hizo igualmente.

-¿Nos quería ver, majestad?- preguntó April sin mirarle.

-Así es- respondió el rey-. Podéis levantaros ya- dijo amablemente pero con su cara de explicación (la cara que pone Splinter cuando habla con sus hijos). Los chicos le hicieron caso y se quedaron de pie-. Ya me he enterado se que vais a ir al palacio del rey rojo.

-Así es.- afirmó April.

-Y yo voy con ellos, me sé ese castillo de pe a pa.- dijo Raph poniendo su pulgar en su pecho orgulloso.

-Ya veo. Estoy seguro de que tenéis un plan para llevar a Michelangelo hacia el portal del castillo para devolverlo a casa.- dijo seguro el rey.

-Si majestad.- dijo el Sabio.

-Pero quiero saber cuál es el...- pero el rey no pudo terminar ya que Slash entró a toda prisa a la sala sel trono.

-Majestad, siento mucho interrumpirle pero tengo una noticia muy urgente.

-¿Qué sucede, Slash?- preguntó el rey.

-Es oficial majestad- enseñó un pergamino de papel blanco-, estamos en guerra.

-¿¡Qué?!- exclamaron todos al unísono.

-Un caballero joven del rey rojo estaba andando por alrededor, y cuando los hombres y yo fuimos para pelear con él, me dio esto y se fue hacia el castillo de cartas.

El tomó el papel y lo leyó. Su cara demostraba una preocupación asombrosa.

-Gran Sabio, es mejor que esperéis por ahora.- levantó la mirada para mirar al nombrado.

-Si majestad.

-Pe-pero necesito ir allí- empezó a decir Mikey-. Tengo que atravesar el portal ese para volver a casa.

-Ya lo sabemos Mikey pero es mejor esperar.- intentó razonar Donatello.

-Es que no puedo esperar. Necesito volver cuanto antes y no puedo esperar a que termine la guerra.

-Pero no vas a esperar a que termine.- dijo Leo.

-Pero necesito...sabéis que? Como veo que no me vais a ayudar, lo haré yo solo- diho con voz firme-. Entraré yo en el castillo de cartas y atravesare ese portal.

-Mikey, es muy peligroso.- dijo Raph al ver que lo decía en serio.

-En mi dimensión me he enfrentado al peligro todos los días durante el último año de mi vida, podré con esto- se dio la vuelta y empezó a caminar hacia la puerta-. Gracias por la ayuda.

-Majestad, por favor- Yukî subió las escaleras y quedó justo enfrente del trono para hablar con el rey-. Mikey necesita ayuda, y podemos ayudar- todos le escucharon, incluso Mikey que se quedó parado en la puerta-. Ahora que el rey declaró la guerra tenéis razón para salir y atacar el castillo. En eso los soldados estarán distraídos y será más fácil entrar al castillo. Mikey nos ha ayudado mucho, no podemos dejarle ahora- todos le prestaban atención-. Él está muy preocupado por su familia y si nosotros ya nos preocupamos por él, su familia aún más. Además, hasta que se vaya a casa estará en peligro, es mejor que se vaya cuanto antes- miró suplicante al rey-. Por favor majestad.

El rey miró al conejito y luego a Mikey que estaba parado en la puerta. El niño tenía razón, mientras permaneciera en Habilon estaría en peligro, era mejor llevarlo a casa cuanto antes. Suspiró.

-Tienes razón.- todos (incluido Mikey) miraron sorprendidos al rey.

-Espere, ¿de verdad?- preguntó Yukî.

-Si. Es mejor que Michelangelo se marche lo más rápido posible. Mientras permanezca aquí estará en peligro, es mejor que se marche de Habilon lo antes posible.

Los chicos sonrieron ante la noticia, pero se giraron para ver a Mikey, que estaba cabizbajo. Yukî estaba por acercarse cuando Mikey levantó la cabeza y se dirigió hacia los presentes con una sonrisa. Se paró delante de todos.

-Gracias, de verdad, pero aún no me voy a ir.

-¿Qué?- preguntaron todos, incluido el rey.

-Donnie, ¿recuerdas que dijiste que podía participar en la guerra?- el nombrado asintió-. Pues hasta que hayamos derrotado al rey rojo yo no me muevo de Habilon.

-Espera, pero sabes lo que dices?- le dijo Raphael.

-Si, pero no os voy a dejar solos- sacó sus nunchakus y puso pose de defensa-. Si vosotros vais a luchar, yo os acompaño en la batalla.- el rey se sorprendió por la actitud del chico.

-Michelangelo, por favor, acerca te- Mikey subió las escaleras y se puso delante del rey-. He podido ver en ti una gran determinación y valor ahora, algo que me ha sorprendido y alegrado. Eres un gran guerrero y un buen compañero, estoy seguro de que ganarás todas las batallas en las que participes- Mikey estaba conteniendo toda su alegría y tenía una minúscula sonrisa en su rostro-. Tus amigos me han dicho que eres muy hábil y rápido en las batallas, y eso ayuda mucho. Por tu corazón tan especial que tienes quiero darte esto.- de su costado sacó un cuchillo de unos 25 cm de largo junto con el mango. Era de un color plateado color plata y el mango color dorado. Junto al mango estaba el mismo dibujo de su clan, pero en vez de círculos eran corazones.

-"Si Raph viera esto ya no llevaría sus sais ni en broma."- pensó divertido Mikey.

-Este cuchillo era mío. Se suponía que iba a ser de mi hijo cuando ascendiera al trono, pero como eso ya no va a ser posible, prefiero dartelo a ti, sé que sabrás usarlo.- Mikey después de curiosear un poco el cuchillo miró al rey con una sonrisa enorme.

-Gracias majestad.- agradeció mientras hacía una reverencia japonesa. Los chicos sonrieron.

-Muy bien. Slash- la tortuga gigante se acercó al rey-, prepara a los guerreros, en unas horas partiremos hacia el castillo.

-A la orden majestad.- desapareció por la puerta.

-Mientras podéis ir yendo al castillo, pero tened cuidado.

-Si.- dijo April e hicieron una reverencia antes de salir por la gran puerta de madera.

Mikey guardó el cuchillo del rey al lado de su nunchaku.

-Vaya, chicos gracias por...

-¿¡DONNIE?!- preguntaron todos a la vez (excepto Donatello). Mikey saltó ante el tremendo grito.

-¿Qué pasa?- preguntó asustado.

-En la sala del trono lo has llamado Donnie.- dijo Leo incrédulo.

-Si. ¿Por qué? ¿Que pasa?- miró a Donnie.

-Mikey, recuerdas cuando nos conocimos?- le preguntó al chico.

-Sí, que te llamaban el Sabio o Gran Sabio. ¿Qué pasa con eso?- no entendía.

-Pues que es así como me llaman realmente- Mikey abrió los ojos sorprendido-. Son muy pocos los que me llaman por mi nombre, incluso se pueden contar menos que con una mano sola.

-¿Pero por qué?- preguntó.

-Mikey, el Sabio es un puesto de mucha autoridad, casi tanta como la del rey.- le dijo Raphael.

-Solamente April le llama así.- dijo Usagi señalando a la nombrada.

-Incluso yo le llamo así.- dijo Chesire levitando.

-Entonces, ¿está mal que te llame así y no por el Sabio?- preguntó tímidamente Mikey con los ojos tristes y una pequeña mueca. Donatello se rió y puso una mano en su cabeza.

-Recuerda que cuando nos conocimos te dije que me podías llamar así que no me importaba, y es verdad.- Mikey sonrió.

-¿Nosotros te podemos llamar así?- preguntó Chesire.

-No.- dijo con voz firme y cara seria.

-Oh venga- repuso Usagi-. ¿Y por qué él si puede?- señaló al nombrado.

-Por que soy especial.- dijo poniendo una careta como un niño pequeño y colocándose detrás de Donnie. Todos se rieron.

-Muy bien, andando.- dijo April metiendo prisa.

-Ahh son cuatro horas de camino.- se quejó Usagi.

-Pues cuanto antes salgamos antes llegaremos.- April estaba casi en la entrada. Todos soltaron una queja general y empezaron a andar hasta que a Mikey se le ocurre algo.

-Donnie- miró al niño-, no habrá por casualidad un cuarto de fabricar cosas con herramientas, no?

-Pues si, justo allí- señaló una puerta pequeña con una habitación no muy amplia. Era oscuro y tenía una mesa repleta de trastos-. Para que?- pero le ignoró.

-Esperad unos minutos aquí, ahora vereis.- dijo con una extraña sonrisa.

Todos salieron a fuera a esperar al chico. Hacía calor ahí fuera pero la sombra de los árboles y el ligero viento que hacía lo refrescaba. Leo y Usagi estaban de pie cantando canciones sobre té y estrellas; Raphael entrenaba con sus nuevos conocimientos de lucha contra el tronco de un árbol; Donatello y April estaban sentados al lado de la entrada hablando sobre las posibles consecuencias de la guerra; Yukî estaba andando y saltando entre las ramas de los árboles mientras con movimientos rápidos cortaba las hojas; y Chesire estaba casi durmiendo en la rama de un árbol.

-¿Qué será que está haciendo Mikey para que esté 20 minutos ahí dentro?- preguntó molesto Raphael.

-Raph tranquilo, no le metas prisa y disfruta de este momento de paz. Siempre estás corriendo por esas cartas.- le dijo Chesire.

-Puff, vale. Pero que no tarde mucho.- se cruzó de brazos. Chesire estaba a punto de dormir cuando se empezó a sonar. Todos se giraron para saber qué producía ese sonido y daba la casualidad que era Mikey. Este salió de la guarida montado en algo.

-¿Qué es eso?- preguntó curioso Yukî mientras bajaba del árbol.

-Se llama skate. Lo he fabricado yo.- Mikey estaba montado en una tabla de madera negra con unas ruedas pequeñas parecidas al plástico.

-Guauuuuuu.- exclamaron todos.

-Sirve para ir más rápido y divertirte.

-Oye eso no vale- dijo Usagi enfadado-. Así no te vas a cansar.

-Je, en ningún momento dije que lo hice sólo para mí.- de detrás suya sacó 6 skates más. Todos abrieron los ojos.

-¿Existe alguien más bondadoso y amistoso que Michelangelo aparte de mi Leonardo?- dijo Usagi dando vueltas alrededor de Mikey y después le cogió un skate.

-Pelotero.- dijo Mikey.

-¿Qué significa pelotero?- preguntó Yukî.

-Pelotero es una persona que está diciendo cosas buenas o que favorecen a otra persona para caerle bien o conseguir algo.- le explicó Donatello.

-Vale.

-Venga andando.- dijo Raphael cogiendo un skate al igual que el resto.

-Esperad, ¿sabéis como montar en...- pero antes de que Mikey terminase la pregunta todos se subían al skate, pero inmediatamente todos se cayeron, todos menos Yukî que mantenía el equilibrio- skate?- terminó con una cara de "como no".

-Vaya, tampoco es tan difícil.- Yukî ya estaba andando un poco encima de la tabla.

-Para ti no será difícil.- dijo Raphael.

-Tranquilos, el maestro os enseñará. Primero...- Mikey estaba enseñando a los demás a andar.

Una hora después todos estaban de camino al castillo montados en los skates. Mikey iba al frente seguido del resto. Mikey iba tarareando una canción sin letra.

-Tu tu tu-ru, tu tu tu tu-ru-ru,tu-ru-ru-tu.

-¿Qué haces?- preguntó curioso Usagi.

-Ah tararear una canción que es de mis favoritas, se llama Megalovania.

-Canta una canción.- sugirió Yukî al recordar cantar a andar Mikey.

-Bueno, por mí...

-¿Te sabes alguna bonita?- preguntó Leo.

-Pues sí. Si la sé.

-Canta.- dijeron todos a la vez.

-Vale vale.- Mikey se preparó para cantar.

QUERIDA, MARÍA

¿COMO CRECE TU JARDÍN?

SERÁS LA, SÉPTIMA

DAMA QUE VINO AQUI.

MUY SUAVE, RESPONDE,

BAJANDO LA MIRADA

NO HAY TIEMPO, Y TEMO,

VER ESTA FLOR MARCHITAR.

Mikey cantaba con un tono un poco agudo, pero eso hacía una canción hermosa.

REINICIO EL TIEMPO

Y CRECE UNA FLOR MÁS.

CRECE UNA FLOR MÁS.

SIN OPORTUNIDAD

MI MAGIA MORIRÁ.

TU MAGIA MORIRÁ.

UNA SOMBRA DETRÁS

ME OFRECE SU AMISTAD.

NO EN-TIEN-DO

EL POR QUE,

DIJO:

QUERIDA, MARÍA

¿CÓMO CRECE TU JARDÍN?

SERÁS LA, SÉPTIMA

DAMA QUE VINO AQUI.

MUY SUAVE, RESPONDE,

BAJANDO LA MIRADA

NO HAY TIEMPO,Y TEMO,

VER ESTA FLOR MARCHITAR.

Todos estaban impresionados ante la voz de Mikey, incluso hacía que sonara triste y a la vez bonita.

ME DESVANEZCO EN ESTA

RUTA SIN FINAL.

RUTA SIN FINAL.

A LA DERIVA ESTOY,

POR ESTA AMISTAD.

POR ESTA AMISTAD.

QUIZÁ ME AMABA POR

LA FORMA EN QUE ME HABLÓ.

NO EN-TIEN-DO EL POR QUE,

DIJE:

En esta parte Mikey cambió su voz a una más grave.

QUERIDA, MARÍA.

¿CÓMO CRECE TU JARDÍN?

QUÉDATE, CONMIGO.

YA NO SÉ HACIA DONDE IR.

MUY SUAVE, BAJANDO LA MIRADA

NO HAY TIEMPO,

Y TEMO, VER ESTA FLOR MARCHITAR.

QUERIDA, MARÍA

¿CÓMO CRECE TU JARDÍN?

NO SEAS LA, SÉPTIMA

DAMA QUE VINO AQUI.

MUY SUAVE, RESPONDE,

BAJANDO LA MIRADA

NO HAY TIEMPO, Y TEMO,

VER ESTA FLOR MARCHITAR.

Mikey acabó de cantar. Todos empezaron a aplaudir.

-Seguro que en tu casa deben estar contentísimos de tenerte como cantante.- dijo Yukî.

-No- dijo Mikey- ni siquiera les he dicho que canto.

-¿CÓMO?- preguntaron Leo y Usagi a la vez.

-Es que no se los quiero decir.

-¿Por qué?- preguntó Chesire.

-Es que mis hermanos suelen reirse de algunas cosas de mí, sobre todo Raph. Mis miedos, las cosas que me gustan, y no quiero que también se ría de mi voz- dijo con la cabeza gacha y tono triste-. Por eso hay veces que me aguanto el miedo en casa, como lo que pasó ayer.

-¿Te escapas de casa cuando tienes pesadillas?- preguntó Donatello.

-Si, desde hace mucho tiempo.- dijo triste. Antes de que pudieran decir nada subió la mirada y vio algo.

-Chicos- todos se detuvieron-. Hemos llegado.

Se pusieron en línea y vieron el castillo de cartas rojo.

-¿Listos?- preguntó April. Todos asintieron- Pues vamos.

Dicho eso fueron corriendo directos al castillo. Lo que Mikey no sabía era que a través de un portal mágico sus hermanos oyeron todas sus palabras.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

Yo: y hasta aquí.

Raph: ya me estoy viendo la paliza.

Yo: ni te imaginas lo que tengo planeado para él.

Leo: Talia, eres nuestra amiga pero si le haces algo a Mikey...

Raph: yo haré un puzzle con tu cuerpo. Así que cuidadito con mi hermano.

Yo: tranquilo fieras, que va a seguir vivito y coleando. Bueno antes de que los tres me maten por que sus caras dicen eso, nos vemos en la siguiente escritura y os mando un enorme booyakasha.