Disclaimer: Dragon Ball Z y sus personajes no me pertenecen, son de Akira Toriyama así como la película es de Yann Samuell.

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Ya estaba el atardecer en todo su esplendor en el planeta Vegita donde la mayoría de sus habitantes se encontraban comiendo o finalizando sus actividades del día. En el castillo se podía sentir el movimiento que producía la que sería la siguiente salida del rey, pero esta no era una misión cualquiera, se trataba de una de las más importantes que hubieran tenido debido a que del planeta saldrían varias naves, en algunas se transportarían los miembros de la realeza junto con sus escoltas, en otra irían los del área científica, por último en la más grande se transportarían todos los equipos que eran necesarios para el viaje.

Existían muchos rumores sobre el propósito de este principalmente porque lo único que sabía la población saiyajin y de las otras especies es que su destino es la Tierra. Era de conocimiento público que esta era usada para la extracción de sus recursos, lo que producía más incertidumbre por la misión, siendo solo conocedores totales los allegados al Rey y los que se encargarían de la tecnología.

En uno de tantos pasillos se escuchaban los pasos rápidos de Bulma que resonaban por la piedra grisácea acompañados de otros más acompasados a su lado. Ambos se dirigían al ala de despegue en donde estaba siendo cargada la nave con cajas y distintos aparatos metálicos, en este se encontraban varios saiyajins hablando en grupos separados, pero el objetivo era uno solo.

─Ya quiero verte haciéndolo─ Vegeta hablaba con burla a la humana quien observaba fijamente hacia enfrente─ No creo que tengas el valor.

─Por supuesto que soy capaz de hacerlo, ya lo verás─ Respiró profundamente viendo como los dos saiyajins junto a Kale se marchaban dejándolo solo─ Espera un poco.

─Esto no será nada difícil si ya tuviste sexo con él.

─Pues estuvo bien como segunda elección─ Dijo Bulma caminando coquetamente hacia el saiya con una sonrisa.

─ ¿Segunda elección? ¿Quién es tu primera elección?─ No obtuvo respuesta, simplemente observó cómo Bulma se acercó a Kale y sin explicación alguna le dio una bofetada alejándose rápidamente de vuelta.

─Rápido, te toca─ Dijo mientras recibía la caja musical viendo como Vegeta se acercaba al enfurecido saiyajin que caminaba directo a ella.

─Imbécil─ Al escuchar a Vegeta, Kale detuvo su marcha viendo al príncipe con el ceño fruncido, sin previo aviso recibió un puñetazo en la cara que lo hizo retroceder tapándose la nariz, como respuesta intentó asestarle un golpe, pero Vegeta lo esquivó y se alejó unos pasos de él con una sonrisa de lado. Kale observó a Bulma y se dirigió a ella nuevamente aún aturdido por el dolor, moviéndose rápidamente la chica le propinó otra cachetada y salió corriendo.

─ ¿Y ahora?─ Preguntó Bulma oculta detrás de una columna tratando de normalizar su respiración.

─Dale una patada en los testículos─ Al escuchar al saiyajin no pudo evitar abrir los ojos de la sorpresa, pasando fuertemente saliva caminó de vuelta al área recién abandonada y pudo notar como Kale, ahora rodeado por varios soldados burlándose de él, formaba en su rostro una expresión de furia y parecía estar maldiciendo─ ¿Capaz?

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─ ¿Cómo van las preparaciones de la misión?─ El Rey se encontraba sentado en su trono revisando todo sobre cómo se desarrollaría el viaje, frente a él Bardock le llevaba un informe completo sobre los últimos reportes enviados desde la Tierra.

─Van bien, dentro de unas horas estará todo listo para el despegue.

─De acuerdo, manda un mensaje a la Tierra para confirmar que ya está todo para nuestra llegada.

─Hace unos minutos me fue avisado que estos últimos días el clima ha variado mucho, hay más lloviznas de las normales por la temporada, están arreglando que esto no interfiera con el aterrizaje.

─Diles que hagan todo lo necesario, esto no lo podemos retrasar más tiempo, debió haber quedado listo hace unos meses─ Hojeo el papeleo que Bardock le entregó, no veía nada importante por lo que debería preocuparse.

─Ya todos saben sus obligaciones, están terminando de cargar las naves. Al parecer por los nuevos arreglos en estas podremos llegar antes del tiempo estimado.

─ Bien, cuanto antes mejor. ¿Vegeta ya está preparado?─ Observó al soldado atento a su respuesta.

─No lo he visto desde hace un rato.

─Ese chiquillo no entiende, creí que había entendido que este asunto es de suma importancia ya que de él depende nuestro tratado con Freezer─ Masajeándose las sienes intentó calmarse.

─Él siempre ha dicho no estar de acuerdo con ese convenio─ Internamente el saiyajin pensaba que a veces el monarca era muy injusto con el príncipe, como el obligarlo a hacer cosas con las que su hijo no compartía la misma opinión.

─No podía hacer otra cosa, si no aceptaba nos hubiera destruido.

─Tal vez si hubiera hablado con el príncipe desde el inicio no se estaría comportando así─ Dijo intentando razonar con él.

─En primera yo conozco a mi hijo, si esta así es por culpa de esa terrícola. Y en segunda, deja de criticar mis decisiones y has tu trabajo─ Molesto le hizo una seña a Bardock para que lo dejara solo, suspirando el saiyajin obedeció y prendiendo su scouter procedió a buscar al príncipe detectándolo cerca del ala de despegues.

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Los relojes marcaban las dos de la madrugada, todos en el castillo estaban organizando los últimos preparativos, dentro de treinta minutos iniciaría el conteo regresivo. Vegeta se encontraba en su habitación, no quería estar rodeado de un montón de insectos según él, además de que tuvo una conversación con el marica de Zarbon quien le informó que Freezer necesitaba de su presencia urgente, despectivamente le dijo únicamente que iría a verlo en cuanto se desocupara de la misión en la Tierra. Sinceramente no le interesaba en lo más mínimo ir a ese planeta pero tenía que, así que guardando su caja de capsulas dentro de su armadura decidió que ya era hora de salir. De todos modos no tendría que escuchar nada y a nadie en lo que durara el efecto de hibernación.

Con postura firme caminaba hacia el área de las naves ignorando las reverencias de los soldados, al llegar vio como ya todos se encontraban abordando las esferas, observando a su alrededor pudo notar la nave en la que subían criaturas de distintas especies que trabajaban en los laboratorios del castillo, inconscientemente buscó entre todos una cabellera azulada, frunció el ceño al no encontrar nada y sacudiendo su cabeza se dirigió hacia donde se hallaba su nave, al lado de la de su padre, caminó sin hacer caso de Nappa quien al verlo llegar corrió hacia el hablándole sobre cosas que no le interesaban para nada. En todo el lugar se escuchó la voz monótona que indicaba cinco minutos para el despegue.

─Si no fueras el heredero a la corona ten por seguro que acabaría yo mismo contigo─ Dijo Kale acercándose a Vegeta quien ni siquiera volteo a verlo.

─Sigue soñando idiota─ Se burló de espaldas a él e ignorándolo procedió a revisar su scouter.

─No entiendo cómo es que vas a ser el siguiente rey, no eres lo suficientemente hombre para serlo.

─Cuida tus palabras Kale, que no dudaré en mandarte al infierno de un solo golpe─ Nappa se acercó amenazadoramente al saiyajin que altivo sonrió de forma altanera.

─ ¿Tu? No me hagas reír─ Y señalándolo con el índice soltó una carcajada que hizo al otro gruñir, pero inmediatamente formó en su rostro una sonrisa llena de sorna.

─ ¿Qué? O prefieres que traiga a esa humana para que te deje en tu lugar─ Al instante el saiyajin paró de reír y sintiendo un sabor amargo en la boca recordó lo sucedido la tarde del día anterior, molesto por escuchar las burlas de su compañero apretó los puños dispuesto a estrellar uno en su cara.

─ ¡¿Quieren callarse de una maldita vez?!─ Vegeta interrumpió la pelea harto de escucharlos, ambos agacharon la cabeza en silencio─ Nappa, ve a tu nave─ Sin chistar el saiyajin camino hacia la esfera ubicada a unos metros de distancia─ Y tu insecto, soy el príncipe de Vegetasei y el próximo rey, así que veme teniendo respeto si quieres salvar tu miserable vida gusano, y ahora lárgate─ Sin decir otra cosa, Kale se alejó de allí maldiciendo por lo bajo jurando vengarse algún día.

Sin darle más importancia a eso Vegeta abordó su nave que una vez dentro se cerró, al igual que todas las demás y con el conteo regresivo se escuchó como los motores se encendían despegando al mismo tiempo hacia su destino, al salir del planeta la hibernación se activó desprendiendo el gas somnífero hasta una hora antes del aterrizaje en la Tierra.

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Efectivamente el viaje tardo menos de lo calculado llegando un par de días antes al planeta azul. Antes de entrar a la atmosfera ya todos se encontraban listos para llegar, en la superficie las alarmas se encendieron dejando saber a todos que los saiyajins estaban a punto de descender. El área donde tocarían las naves era un gran campo donde estaba anclada una enorme plataforma metálica en la cual estaba marcado donde aterrizaría cada una. En ese mismo lugar se encontraba una cabina donde había saiyajins y extraterrestres monitoreando que todo saliera bien, el clima era favorable así que no necesitaron más medidas de seguridad que las necesarias.

A los pocos minutos comenzaron a distinguirse varios puntos en el cielo hasta que lograron verse las estructuras de las naves que aterrizaron impecablemente en el suelo dejando un rastro de polvo. Se formó un gran silencio que solamente se rompió al escucharse el sonido de las compuertas activadas. El primero en salir fue el Rey, seguido de Vegeta y así poco a poco de todos los demás saiyajins y criaturas, el monarca observó detenidamente cada detalle del lugar y dando dos pasos hacia el frente se dirigió con el que estaba a cargo del control de la Tierra junto con algunos técnicos.

─Supongo que ya saben cómo va a funcionar todo, quiero que se haga lo más pronto posible─ Señaló con voz autoritaria que hizo temblar a más de uno.

─Por supuesto su majestad, estimamos que todo estará listo en menos de una semana─ Contestó un saiyajin alto de uniforme y la misma estatura que el rey, quien con un gruñido de afirmación se alejó para hablar con los demás soldados seguido por Bardock.

De otra de las naves fueron saliendo los científicos que apresurados se dirigieron a donde se estaban descargando todas las cajas, la última en salir fue Bulma que al dar el primer paso hacia la salida lo primero que hizo fue recorrer con la mirada el planeta donde habían nacido sus padres, por un instante sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas al evocar todos los recuerdos e historias que alguna vez su madre le había contado y que sentía a la vez tan lejano.

Intentando calmarse bajó lentamente la rampa sosteniendo con su brazo derecho el izquierdo, el cual estaba vendado desde la muñeca hasta casi llegar al codo, en la cintura llevaba una pequeña cangurera en la cual llevaba sus capsulas con todo lo necesario, antes de llegar a suelo firme sin querer su mirada se topó con unos ojos negros que la observaban desde una distancia considerable, sin embargo este contacto duró tan solo un par de segundos antes de que Bulma apartara la vista y fuera con los demás a supervisar las tareas de adaptación en los laboratorios de la Tierra, ya quería conocer todo acerca de ese lugar,

Del mismo modo Vegeta se fue por el lado contrario junto a su escuadrón para organizar todo acerca de su próxima misión que tomaría lugar en cuanto se marcharan de ese planeta.

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─ ¿Y cómo ha estado Kakarotto?─ Bulma se encontraba ya instalada en el laboratorio temporalmente hasta que se terminara el propósito por el que viajo a la Tierra. En ese momento estaba programando el sistema y los rastreadores a los ordenadores de las naves.

─Bien, me parece─ Recargado sobre una pared, Bardock observaba el lugar sin mucho interés, el Rey le había ordenado que fuera con la humana hasta que esta le indicara cuando ya estuviera listo todo.

─ ¿Por qué no pueden decirme exactamente de qué se trata este proyecto? No le contaría nada a nadie─ Comentó mientras ingresaba unas clases a la base de datos.

─Es un secreto, lo sabrás cuando sea el momento.

─Solo espero que no sea nada malvado─ Suspiró deteniéndose un momento para sobar su antebrazo, en el momento en que posó los ojos sobre el enorme ventanal pudo observar a través del cristal como aterrizaba una pequeña nave, curiosa se acercó para ver quien salía de ella. Bardock imitándola se paró a su lado y encendiendo su scouter identificó quien era el visitante.

─Zarbon─ Murmuró al verlo salir campante y con la cabeza en alto mientras ondeaba su capa, no tenía idea del porqué había viajado hasta allí, supuso que debía estar relacionado con el príncipe Vegeta. Por otro lado Bulma lo observó maravillada, claro que ya otras veces lo había visto, pero esta ocasión pensaba que lucía especialmente bien. Había que ser ciega para no fijarse en lo guapo que era, esas perfectas facciones, ese cabello tan sedoso y ese cuerpo alto y atlético, soltó otro suspiro pero ahora de anhelación. El saiyajin a su lado al escucharla volteó hacia ella observando con extrañeza el comportamiento de la terrícola, siguiendo el camino de su mirada se encontró al motivo que la tenía así haciendo que frunciera el ceño.

─ ¿Qué tanto vez humana?─ Al escucharlo Bulma despertó de su ensoñación logrando que se sonrojara, tratando de disimular se volteó rápidamente para seguir con su trabajo caminando torpemente hacia el tablero electrónico bajo la mirada de Bardock.

─Solo me preguntaba a qué habrá venido a la Tierra─ Trató de controlar sus nervios mientras conectaba cables.

─Supongo que habrá sido para tratar un asunto con el Rey, o el príncipe─ Bulma al escucharlo nombrar a Vegeta se tensó en su lugar, pasó saliva y continuó con su tarea.

─Tal vez─ Se limitó a responder, el saiyajin pasó su vista por el rostro de la chica, que se hallaba de perfil. Volviendo a encender su rastreador mandó un mensaje a Raditz para saber si él conocía el motivo de la llegada del lacayo de Freezer. Minutos después le respondió únicamente que fue por el príncipe Vegeta.

─Voy con el Rey, para cuando vuelva quiero que ya hayas terminado─ Caminó hacia la salida pero la voz de Bulma lo interrumpió.

─ ¿Cómo que ya debe estar terminado? Esto es muy tardado, así que haré lo que pueda─ Sentenció firmemente sin voltear a verlo, Bardock volteó a verla y meneando su cabeza, resignado retomó el trayecto.

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Dentro de su sala de entrenamiento Vegeta se encontraba luchando contra un integrante de su escuadrón, la ventaja la llevaba por supuesto el heredero al trono quien con un último golpe mandó al otro de lleno al suelo.

─Dos minutos, un nuevo record para ti insecto. ¡Ahora largo!─ El aludido salió lo más rápido que pudo a rastras dejando completamente solo al saiyajin. Vegeta caminó impaciente alrededor del salón, sentía que iba a explotar. Respiró profundamente intentando pensar lo que lo tenía así. Nada. No encontró ninguna razón en especial. Cerrando los ojos trató de concentrarse, entonces escuchó un pitido proveniente de su rastreador el cual había dejado botado en una esquina, fastidiado por el ruido caminó hacia el aparato que recogió de mala gana, revisándolo se encontró con un mensaje del idiota de Raditz, al parecer el gusano de Zarbon había llegado y lo estaba buscando.

─Ahora que querrá ese imbécil─ Con el ceño fruncido se colocó el scouter y apagando las luces salió hacia el área de aterrizaje que es donde lo esperaría. En el camino observó a varios terrícolas acarreando bultos hacia las naves, los vio con el mismo desprecio que ellos hacia su raza, alejó esos pensamientos entre más se acercaba al lugar.

A lado de un poste metálico Zarbon se encontraba divertido viendo a las criaturas que lo observaban con asombro, al ver a Vegeta acercarse se puso serio recordando el motivo de su visita. Ambos quedaron frente al otro, entonces el decidió cortar el silencio.

─Vaya, creí que tardarías más, ya me había comenzado a entretener con todos estos esclavos─ Con una sonrisa burlona observó de nuevo a los terrícolas que ya se habían dispersado al ver llegar al saiyajin.

─Mph, déjate de tonterías y dime a qué viniste─ Cruzándose de brazos observó desafiante al extraterrestre.

─No seas apresurado, para tu alivio me envió Lord Freezer, está algo…preocupado porque aún no has partido hacia donde te envió hace días, por eso me pidió escoltarte personalmente hacia allá─

─Creí haberte dejado claro que viajaría en cuanto me desocupara aquí─ Soltó despectivamente.

─Bien, tienes tres días para cumplir la orden, sino yo mismo me encargaré que se te castigué como es debido, monito─ Y con una carcajada subió a su nave que despegó hacia la oscuridad del universo. Furioso Vegeta caminó de vuelta a su sala de entrenamiento pero entonces decidió cambiar su plan al ver una cabellera azulada moviéndose de un lado a otro dentro de una cabina de cristal.

Bulma se detuvo un momento en medio de toda la maraña de cables, se estiró pensando en cómo terminar eso más rápido para poder tomar su descanso, después de haber ingresado todas las claves debía de conectar algunos cables, al principio fue fácil porque solo era acomodarlos por color, pero entonces se dio cuenta que más de la mitad se encontraban enredados unos con otros, posiblemente durante el traslado. Rendida fue hacia el asiento donde colgaba su bolso buscando un medicamento que calamara su estrés, entonces sacó algo que no había visto desde hace días; la caja musical. Con una expresión de amargura la dejó sobre el escritorio mientras buscaba una pastilla.

─Veo que aún la tienes─ Espantada al escuchar su voz a lado de su oreja soltó el frasquito de plástico provocando un ruido al rodar debajo de la mesa, nerviosa se agachó tanteando el pedazo de plástico hasta dar con él, ya en su poder se levantó ignorando al saiyajin que estaba entretenido con la caja. Ambos se quedaron en silencio durante un par de minutos, alejados a una distancia considerable.

─Di que lo sientes─ Bulma habló por primera vez observando a Vegeta que ahora estaba reclinado sobre la pared con el objeto en la mano.

─No tendría por qué─ Frunció el ceño ante la orden de la humana, su idea principal al ir ahí fue el molestarla con algo para descargar un poco de su enojo, pero cuando la vio sacando la caja y depositándola en la mesa cambio el transcurso de sus planes.

─Di que lo sientes─ Repitió ahora con más determinación en su voz.

─A mí no me da órdenes una vulgar y gritona terrícola─ Dijo con despreció apretando un poco el objeto de hojalata abollando uno de sus lados─ Si no eras capaz, no lo hubieras hecho.

Bulma abrió la boca sorprendida al escucharlo, se acercó amenazadoramente hacia él quedando a menos de un metro de distancia de su rostro─ Mírame bien imbécil, si estoy así es porque soy capaz de todo y ahora discúlpate.

─Me importa muy poco─ Viéndola fijamente a sus ojos azules se acercó un paso acortando la distancia entre ellos, Bulma al notar esto intentó tomar la caja de las manos del príncipe.

─Dámela─ Vegeta reaccionando rápidamente la alejó de ella comenzando a forcejear, en uno de estos movimientos ambos quedaron pegados y con la cara muy cerca del otro, lentamente Bulma quien se había apoderado del pequeño objeto bajo el brazo lentamente sintiendo un nudo en el estómago, sin poderlo evitar desvió la vista desde los ojos negros hasta los labios del saiyajin, sin percatarse que éste hacía lo mismo con ella. Ninguno de los dos escuchaba que al otro lado de la puerta, que había sido cerrada con seguro por el príncipe, Bardock tocaba insistentemente─ Bésame, ¿capaz?

Vegeta la observó y sintió algo tensarse dentro de él al escucharla, tardó unos segundos en volver en sí para darse cuenta que Bulma esbozaba una pequeña sonrisa, su mente le decía que se alejara y se largara de allí pero otra parte de él no respondía haciendo que se sintiera confundido, entonces volvió a ver sus zafiros brillantes y allí fue cuando todo se fue al demonio; tomándola de la cintura cubrió sus labios en un beso profundo que los hizo acercarse lo más que podían, Bulma posó sus manos sobre el cuello del saiyajin rodeándolo a la vez que lanzaba la caja sin fijarse en donde cayera. Se separaban a pequeños momentos para tomar aire y seguir consumiéndose en una desesperación demandante que no sabían por cuanto tiempo habían estado guardando.

Afuera, Bardock seguía golpeando la puerta. Después de ir con el Rey a consultarle algunas cosas regresó y con sorpresa observó a través del ventanal como dentro de la cabina Bulma y el príncipe se encontraban discutiendo, rápidamente llegó a la entrada ya que no quería que se volviera a repetir otro incidente como en Vegetasei donde la terrícola estuvo a punto de perder el brazo si no hubiera sido porque intervino entre ella y Kale. Al pasar los segundos desistió y prefirió esperar hasta que salieran.

Sin separarse completamente, ambos se miraron a los ojos recuperando el aliento─ Capaz─ Vegeta murmuro antes de acercarse nuevamente a ella, que al oír sus palabras se alejó del saiyajin viéndolo con una expresión de seriedad y decepción.

─ ¿Esto es un juego para ti?─ Bulma sintió como si le exprimieran el corazón.

─Fue una apuesta, la propusiste tu─ Respondió con normalidad sin interesarle la forma en que Bulma lo observo, con tristeza aparentada.

─Bien, entonces voy a seguir con mi trabajo. Llévate la caja─ Intentando sonar indiferente levantó la caja y se la entregó al saiyajin que molesto por el rechazo, la tomó sin delicadeza alguna caminando hacia la salida. Al abrir la puerta se encontró con Bardock, quien lo reverenció echándose a un lado al ver la cara poco amigable del príncipe. Después de verlo irse hacia el lado contrario entró a la cabina en donde Bulma estaba agachada con cables en la mano y quien parecía no haber notado su presencia.

─ ¿Ocurrió algo?

Bulma trató de calmar la ola de amargura que sentía, haciendo un gesto de negación le pidió al saiyajin adulto quedarse a solas, después de oírlo marcharse exhaló viendo hacia el cristal imaginando como sería si su madre aún estuviera con ella.

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En una sala se encontraba el rey junto a los demás miembros del consejo para discutir sobre el proyecto en la Tierra, el monarca estaba sentado en una especie de trono a la cabeza de la impresionante y larga mesa de caoba.

─Creo que Freezer ha sido muy benevolente al darnos a nosotros el privilegio de encargarnos de la construcción de la nueva sede de la OIC en esta zona del Universo─ Comentó mientras observaba a todos los presentes.

─Con respeto señor pero no logro comprender por qué decidió hacerlo en la Tierra, si hay otros planetas con mejores recursos y espacio─ Dijo Bardock sentado al lado derecho del Rey.

─Tal vez pensó en un lugar estratégico─ Otro saiyajin habló produciendo susurros entre los demás.

─Yo digo que esto nos perjudicara, ya no podremos extraer los recursos de la misma manera─ Dijo Nappa haciéndose escuchar, después de unos segundos el Rey calló a todos para volver a hablar.

─Estoy consciente de esto, pero también pienso que esto elevara nuestro respeto ante la raza de Freezer. ¿O qué piensas tu hijo?─ Preguntó observando fijamente al aludido al igual que los demás y quien había permanecido todo este tiempo en silencio.

─Me parece una estupidez. No somos sus esclavos para hacer todo lo que nos diga─ Dijo severamente observando a su padre que lo miraba estoico.

─Pero bien sabes lo que puede pasar si no lo obedecemos─ Los demás saiyajins únicamente observaban el intercambio de palabras entre padre e hijo sintiéndose ajenos a esa conversación.

─Mph, no me interesa. Solo quiero acabar con él para finalmente librarnos de esa sabandija─ Gruño frunciendo aún más en ceño si se podía.

─Y lo haremos pero todavía no es el momento, hijo.

─Eso ya lo sé, aun no soy lo suficientemente fuerte para lograrlo ¡y no lo haré si estoy aquí como imbécil perdiendo el tiempo!─ Bruscamente se levantó y con ambas manos lanzó la mesa hacia el otro extremo de la sala sobresaltando a todos los presentes que temerosos se alejaron lo más que pudieron, Vegeta respiraba pesadamente, de nuevo sentía esa sensación opresora en el pecho y lo que pasó con la terrícola únicamente lo empeoraba. Todo quedó en silencio hasta que Bardock habló.

─Con su permiso majestad, nosotros nos retiramos─ Y con una reverencia se marcharon dejando solos a padre e hijo.

─ ¿Me puedes decir qué diablos te sucede?─ Preguntó observando duramente a su primogénito quien le daba la espalda─ Seguramente tiene algo que ver con esa humana. ¡Respóndeme!

─No digas estupideces─ Se volteó mirándolo de frente y con los brazos cruzados─ Es asunto mío lo que me pase y no estoy dispuesto a que me quieras seguir controlando como se te de la maldita gana.

─No me vengas con eso, quien sabe que ideas tontas te ha metido en la cabeza esa terrícola que solo te ha estado envenenado desde que eras un crío, yo tuve que educarte solo después de que tu madre se fue así que me debes respeto quieras o no─ Se acercó a él con una expresión de enojo puro, sabía que era hora de aclarar todo lo que había estado pasando estos últimos años.

─Me vale un comino, a ti solo te interesa quedar bien con el insecto de Freezer, por esa razón es que estamos en este maldito lugar─ Desvió la vista hacia sus brazos con indiferencia.

─Tu no lo entiendes porque apenas te estas formando, debes entender que un día todo esto será tu responsabilidad.

─Yo lo único que sé es que te trata como una basura, se la pasa burlándose de nosotros y tú sigues de lambiscón con ese marica en lugar de hacer algo al respecto─ Dijo con veneno mirando de igual forma al monarca por el que alguna vez sintió una pizca de respeto y admiración.

─Tanto me críticas y tú que hacías hoy con esa zorra, me informaron que te vieron besuqueándote con ella. Bien sabes lo que pienso de las relaciones con otras especies, nosotros no mezclamos nuestra sangre con otras de razas inferiores. ¡Esa terrícola es la que inició con todo esto!

─Te oyes como un idiota mezclando cosas que no tienen nada que ver, y lo que yo haga o no eso no te importa─ Dijo fríamente a la vez que caminaba hacia la salida.

─Entonces elige, ella… o tu padre─ Vegeta se detuvo a la mitad, mirando por encima del hombro al adulto que estaba parado en medio de la sala desordenada, sin decir una palabra salió por la puerta de madera cerrándola con un portazo.

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No sabía por cuánto tiempo había estado volando; después de la discusión con su padre fue a su salón de entrenamiento para intentar entrenar, pero no pudo concentrarse así que sin otra opción en la mente se elevó en el aire y comenzó a volar observando todos los paisajes que formaban al planeta. Para cuando regresó de nuevo ya estaba cayendo el atardecer, aterrizó en el lugar donde se quedaría los siguientes tres días hasta salir en su nueva misión, resopló al observar a dos soldados resguardando la que sería su habitación, de pronto se le fueron las ganas de ir hacia allá, dándose media vuelta volvió a surcar los aires pero ahora a una distancia más cercana al suelo; pudo observar a los terrícolas que iban a una zona donde había un montón de casas, del otro lado vio saiyajins riéndose y haciendo tonterías entre ellos, le pareció que ese lugar se figuraba mucho a la zona donde vivían los clase baja y otras criaturas en su planeta, pero más colorido. Frunció el ceño, mucho más colorido.

Entonces la vio, caminando por un sendero cubierto por arboles de gran follaje observó a Bulma caminar con un racimo de lo que parecían flores con hojas moradas y blancas, descendió a una distancia prudente de ella y la siguió unos metros más adelante hasta cruzar un viejo portón de metal oxidado, allí pudo ver como se alzaban millones de lapidas de piedra, algunas más descuidadas que otras, observó como la científica llegaba hasta un enorme mausoleo con forma extraña que terminaba en puntas pintado completamente de blanco y la parte frontal hecha totalmente de cristal. Bulma se acercó lentamente hasta el acceso electrónico de donde salió un tablero para ingresar la clave de entrada.

Al dar el primer paso en el interior las luces blanquecinas se encendieron formando un camino hasta dos enormes bloques de concreto en donde descansaban las placas con los nombres del Dr. Y la Sra. Briefs, la chica con paso dudoso se acercó titubeante a las grabaciones permitiendo que salieran algunas lágrimas que inmediatamente se secó como si alguien más la estuviera viendo.

─Ay mamá, como me hubiera gustado estar aquí cuando te fuiste─ Dijo a la fotografía sonriente de la mujer que colgaba del muro y que parecía como si la hubieran tomado ese mismo día─ Por lo menos sé que papá te cuido hasta el último momento y que ahora ambos están juntos y nadie podrá separarlos─ Diciendo esto se agachó sollozando encima del bloque dejando salir todo eso que sintió aquellos años alejada de sus padres. Cuando finalmente se levantó aún sentía los rastros de llanto sobre su cara, limpiándose se acomodó el cabello y dejando en un cáliz las flores se despidió de ellos con unas últimas palabras para ir de regreso a la estación. Entonces lo vio.

─ ¿Qué haces aquí?─ Preguntó fríamente mientras bajaba los escalones. Vegeta estaba parado a lado de una tumba abandonada, al ver como lo pasaba de largo y sin pensarlo dos veces decidió seguirla.

─Ni creas que vine aquí por ti, no eres tan importante─ Dijo estoico caminando un metro detrás de ella.

─Entonces a qué has venido, no creo que tengas a alguien a quien visitar en este lugar─ Respondió con ironía, sintiéndose incomoda de que la siguiera de cerca.

─Mph, solo estoy de paso─ Ambos cruzaron la reja metálica hacia el largo camino de piedra, sus pasos resonaban con el crujir de las hojas dando a entender que estaban a mitad del otoño.

─Entonces lárgate─ Vegeta sintió una vena palpitar en su sien por su forma de dirigirse hacia él, rebasándola se puso frente a ella cortando sus pasos con una expresión de molestia.

─No tienes ningún derecho para hablarme así mujer estúpida, yo puedo estar donde yo quiera.

─ ¿Y por qué aquí? Hay muchos otros lugares a donde puedes ir y muchas otras personas a las que puedes joder─ Bulma sintió la sangre hervir, pero no tenía ganas de discutir en ese momento con el saiyajin así que se hizo a un lado para seguir su camino aumentando el disgusto del príncipe.

─ Creo que ambos dejamos las cosas claras─ Dijo volviéndose a parar frente a ella haciendo que Bulma rodara los ojos fastidiada.

─ Entonces no veo el motivo por el que sigas aquí─ Desviando la mirada cruzó los brazos tratando de alejar el aire helado que comenzaba a correr.

─Solo quería devolverte esto─ Y extendiendo la caja musical que había des encapsulado cuando Bulma entró al recinto la depositó en el espacio que había entre sus brazos y pecho. Mirando su rostro por última vez emprendió vuelo hacia el sur. La chica al sentirse ya sola elevó su vista hacia el cielo donde quedó la estela en dirección del campamento saiyajin, rogando no encontrárselo de nuevo. Entonces observó la caja que le había entregado el saiyajin, no pudiendo aguantar más se echó a llorar en un banco de madera cubriéndose los ojos con las manos y soltando el juguete que rodó a un lado del asiento.

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Bulma se encontraba en la Corporación Capsula, prefirió quedarse a dormir en donde habían estado habitando sus padres años atrás. Ya habían pasado tres días desde el incidente en el cementerio, lo que le había dado tiempo de pensar, hace unas horas le habían avisado que tendría que partir de nuevo hacia el planeta Vegita ya que su tiempo de estancia allí había terminado, supo por otros medios que Vegeta se iría en una misión esa misma tarde por un tiempo indeterminado, así que dejando de lado su orgullo y pensando que sería lo mejor se planchó con las manos el corto vestido blanco y anaranjado que había comprado el día anterior, agregándole una estampa con su nombre en el escote, al igual que el cabello con una diadema del mismo color. Acomodando sus cosas en un bolso guardó sus capsulas y tomando la caja musical salió al patio para abordar su mini jet directo a la zona de despegues.

Al llegar descubrió a varios terrícolas y criaturas en el área acomodando todos los aparatos que ya habían sido ocupados para su regreso al planeta rojo, intento buscar entre todos al príncipe pero no encontró rastro de él, entonces distinguió al Rey Vegeta caminando junto a Bardock mientras iban hablando, rápidamente les dio alcance.

─Buenos días, su majestad. Buenos días señor Bardock. Me preguntaba si usted sabe ¿dónde se encuentra el príncipe?─ Habló dirigiéndose al monarca con una sonrisa tímida, debía reconocer que el rey le daba miedo en ocasiones. Solamente vio como el saiyajin le hacía señas a unos soldados que se acercaron y la comenzaron a jalar de ambos brazos─ ¡Oigan! Suéltenme ¿Qué están haciendo?─ Intentó defenderse dando patadas pero no la liberaron hasta llegar junto a la nave que despegaría dentro de una hora.

─Por órdenes de su majestad, le ha sido prohibido acercarse a la familia real─ Fue lo único que dijo un saiyajin antes de alejarse. Frustrada decidió ella misma buscarlo en donde fuera que se encontrara.

Ya había pasado más de media hora y sentía que no le iba a dar tiempo suficiente para hallarlo, hasta que finalmente lo encontró junto a su escuadrón organizando lo último del viaje que sería unas horas después del suyo, respiró profundamente mientras lo observaba concentrado. Se acercó cautelosamente hasta quedar frente a él, y utilizando toda la confianza que poseía lo miró fijamente a los ojos.

─No digas nada, yo hablo. ¿Me has echado de menos? Porque yo a ti mucho, eres un verdadero tirano ¿lo sabes? Me cuesta estar molesta contigo, bueno no mucho. Pero está bien ya no importa. Me gustaría hablar sin incluir lo del juego, por una vez; ¿te gusta mi vestido? no estaba segura si este o usar otro rojo, creo que debí ponerme ese, he debido pasar al menos tres horas frente al espejo, pero ha merecido la pena, estoy muy guapa; y espero gustarte. Espera, ¿en dónde me había quedado? El problema es que si me dijeras me encantas no podría creérmelo, Vegeta, ya no sé cuándo es un juego y cuando es verdad. Estoy pérdida. Espera, espera, no he terminado, dime que me quieres, dímelo porque yo nunca me atrevería a decírtelo primero, me daría miedo que pensaras que es un juego; te lo suplico. Gracias─ Le dedicó una sonrisa al pequeño extraterrestre antes de irse, quien únicamente la siguió con la mirada.

A unos metros se encontraba Vegeta hablando con Nappa del informe que había llegado esa mañana, marchándose el segundo a enviar el nuevo mensaje a los soldados de Freezer. Bulma se acercó con paso seguro al saiyajin, que al notar su presencia volteó hacia ella ─Hola─ Dijo Bulma, entonces el saiyajin giró el rostro comenzando a caminar hacia su esfera─ Vegeta…

─ ¿Qué es lo que quieres?─ Parándose en seco observó con indiferencia a la humana que desvió su vista hacia la caja en sus manos.

─Solo quería saludarte─ Respondió aún sin mirarlo.

─Hazlo en un año, ahora lárgate─ Dijo cruzando los brazos sobre su pecho sin cambiar su expresión.

─No tienes que portarte tan grosero─ Con el ceño fruncido le reclamó su forma de tratarla olvidando momentáneamente su propósito.

─Pues no puedo hablarle de otra forma a alguien como tú.

─ ¿Ah sí? ¿Y quién soy yo?─ Preguntó aumentando su irritación, se arrepentía de haberlo ido a buscar, ahora se sentía como una tonta.

─Una subordinada. Una simple y débil terrícola que no tiene su futuro asegurado─ Dijo despectivo y mirándola duramente con sus orbes negros.

─Pues suenas como si tú lo tuvieras─ Exclamó.

─Yo me convertiré en Rey y tú seguirás siendo un sirviente más de mi planeta, es todo a lo que puedes aspirar─ Bulma se quedó callada mirándolo directamente.

─Ya veo, al parecer no nos equivocamos mucho. Tu estas aprendiendo a ser un tirano y yo un flan─ Y dándole la caja se alejó rápidamente hacia la cabina de control, Vegeta observó un momento la caja echándola a un lado antes de seguirla, maldiciéndose interiormente.

─Mujer─ Alcanzándola le tomó del brazo dándole la vuelta obligándola a mirarle.

─No me hagas perder el tiempo y yo no te haré perder el tuyo, también tengo una misión que cumplir─ Dijo tratando de no quebrar su voz haciéndole frente a su mirada penetrante.

─Ya lo estás haciendo, así que dime de una vez que es lo que quieres─ Arrinconándola en una pared oculta de la vista de los demás se acercó hasta casi chocar sus alientos. Desvió la mirada aturdida.

─Eso ya no importa─ Intentó zafarse en vano, no podía competir en fuerzas con él.

─ ¿Qué sucede Bulma, estas nerviosa?─ Con una sonrisa seductora se inclinó un centímetro a su rostro percibiendo el leve sonrojo en las mejillas de la chica.

─Para nada─ Dijo tratando de ocultar la impresión de oírlo pronunciar su nombre y calmando sus ansias─ Tu eres el que debería estarlo─ Entonces rozó delicadamente con su mano la zona cercana a la pelvis del saiyajin haciéndole mirarla seriamente─ Tranquilo, es solo una apuesta.

Con una risa burlona Vegeta se separó de ella permitiéndole exhalar aire que no sabía que contenía─ Eso mismo pensaba.

─Bien, entonces nos vemos dentro de un año─ Dándole final a la conversación caminó hacia la nave que ya estaba siendo abordaba por las demás criaturas encargadas del área científica. Vegeta la tomó nuevamente del brazo arrastrándola hacia un lado de la nave.

─Yo nunca te diré eso, lo sabes─ La observaba fijamente estudiando sus reacciones.

─Lo sé, pero bueno, puedes esperar un año ¿no?─ Dijo con más tranquilidad que en verdad sentía. Apretó los labios.

─Eso te da tiempo suficiente para revolcarte con cualquiera, eso es lo que quieres─ Con una expresión grave la contemplaba.

─ ¿Crees que con eso puedes lastimarme? Nunca serías capaz de eso─ Caminó unos pasos delante de él cruzándose de brazos observando toda la actividad en el lugar.

─ ¿Es un reto?─ Habló sin moverse de su lugar.

─No─ Volteó la cabeza hacia él─ Pero ya lo veremos─ Entonces se escuchó la voz que ordenaba debía abordar la nave, miró a todos apresurándose para partir y volvió la vista una última vez hacia el saiyajin, que ahora se encontraba de espaldas. Intentando ocultar su decepción avanzó hacia la rampa lentamente, ilusionada en esperar algo que sabía nunca llegaría.

Vegeta observó como Bulma subía a la nave, observó la compuerta cerrarse para el inicio de la cuenta regresiva, y observó cómo esta despegaba de vuelta a Vegetasei─ Maldita sea─ Masculló antes de elevarse en el aire y seguirla, por una ventanilla distinguió la cabellera de Bulma y aumentando la velocidad trató de acercarse lo más que pudo─ ¡Bulma!─ En el interior la joven intentaba alejar todos esos pensamientos, entonces sintió algo que la hizo voltear hacia el vidrio que daba al exterior, allí volando en su dirección observó al saiyajin que gritaba cosas que no podía entender, pero solo fue un momento porque después de que la nave salió de la atmosfera Vegeta y todo lo demás se quedaron en la Tierra.

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HOLA, HOLA

¡Volví! Creo que se dieron cuenta que lo hice un poquitín más largo que los demás, ¿no? Bueno, ya lo saben. Creo que este ha sido de todos los que he hecho el que me ha gustado más porque es cuando se empieza a fracturar su relación y pues bueno, da paso a todo lo demás. Intente plasmar lo mejor que pude las emociones, igualmente es algo difícil para mí con trabajos, tareas, exámenes. También quería avisar que no desesperen, trataré de actualizar pronto, que aunque no pase de unos cuantos capítulos más me gustaría dar a amar esta historia, extraña pero a la vez linda para mí.

HASTA EL PRÓXIMO

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