Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, solo la trama es mía.
Aviso: Este fic participa en el reto especial "Romance en navidad" del foro Sol de Medianoche.
-Capítulo 11-
Fue Jasper quien encontró el cadáver de su padre en su casa. Había salido un momento a comprar algún ingrediente que le faltaba para la cena, apenas tardó veinte minutos, y cuando regresó el cuerpo sin vida de su padre se hallaba tumbado en el sofá con una sobredosis de pastillas. Por eso Jasper detestaba tanto la Navidad y todo lo que representaba, pues fue esa misma noche la que se quedó huérfano de padre y solo. Su madre se limitó a llamar desde su nueva casa en Arizona, pero no se molestó en apenas preocuparse por quien había sido su marido durante tantos años. Jasper tenía algún tío en Europa pero nunca había mantenido contacto con él, así que no podía considerarlo familia, por lo que desde que me enteré de lo sucedido me di cuenta de que solo le quedábamos sus amigos y yo.
Aquella Navidad fue una nebulosa para los que rodeábamos a Jasper, pues fue tal el shock que sufrió al encontrarse a su padre muerto que se pasó semanas sin abrir la boca. Yo temí que cayera enfermo, ya que no quería salir de su habitación ni dejó que nadie entrara durante días. Para nosotros aquellos dejaron de ser días festivos, a pesar de que tuvimos que fingir por Cynthia, que apenas tenía siete años y no nos parecía justo que ella se quedara sin Navidad.
Jasper no quiso ir al funeral de su padre, ni tener contacto con nadie, pero yo no iba a dejar que me apartara de su vida así como así. Cada día iba a su casa, entraba con una copia de las llaves que tenía mi padre, y llamaba a la puerta de su habitación, suplicándole que me dejara entrar para estar con él, pero nunca cedía. Mi madre solía acompañarme para que no fuera sola, pero siempre regresábamos a casa llenas de frustración porque no recibíamos ningún tipo de respuesta por su parte.
Al morir su padre, y como Jasper era mayor de edad, las deudas fueron traspasadas a él, y yo temía que no pudiera hacerles frente y que acabara en la calle o algo peor. No sabía qué hacía en su habitación, y la sola idea de que se le pasara por la cabeza hacer lo mismo que su padre me helaba la sangre. Jasper no asistió a clase cuando estas empezaron después de las vacaciones de Navidad, y no me sorprendió porque ya me lo suponía. Un día de mediados de enero, por la tarde, regresé a casa de Jasper y me sorprendí tan gratamente al verlo de pie en la cocina que se me aceleró el corazón. No obstante, se me rompió en pedazos cuando vi su estado: su rostro pálido y hundido, con los ojos rojos, hinchados, rodeados por unas prominentes ojeras, el cabello rubio despeinado que le caía de cualquier manera sobre la cara y la mirada perdida. Aparte de eso, se notaba que no se había afeitado en días y que no había comido como era debido en bastante tiempo.
—Jasper —susurré, y cuando alzó la cabeza y clavó sus ojos en mí fui capaz de sentir toda su tristeza y desolación. Me acerqué a él lentamente y cogí una de sus manos entre las mías, notándola helada—. ¿Cómo estás?
No me respondió. Solo se quedó frente a mí, quieto, como si estuviera muerto en vida.
— ¿Tienes hambre? ¿Quieres…?
—No —masculló con la voz ronca—. No quiero nada.
—Pero…
—Deberías irte —apartó su mano de entre las mías y sin mirarme se dio la vuelta y se apoyó en la encimera de la cocina, como si el simple hecho de estar de pie le costara un mundo.
—No, no me voy a ir. No te voy a dejar solo.
—Ya qué más da… Qué más da todo.
No entendía sus palabras, pero estaban llenas de una amargura tan grande que me hicieron sentir incluso incómoda.
—Escucha, todo va a salir bien. Yo estoy aquí —le expliqué haciendo el gesto de abrazarlo por detrás, pero se apartó de mí como si quemara.
—Nada va a salir bien, Alice. Nada ha salido bien nunca.
—Entiendo que estés triste y enfadado, pero…
—No, no entiendes nada. No entiendes nada, no sabes cómo me siento. Ni siquiera te haces una mínima idea.
No dejaba de repetirme en silencio que en realidad Jasper no quería hacerme daño, que estaba herido y que era normal que estuviese furioso, pero se me hacía difícil convencerme cuando veía sus ojos fríos clavados en mí como si deseara hacerme desaparecer de allí.
—Quizá no pueda entenderte, pero quiero ayudarte, Jasper.
— ¿Por qué?
— ¿Cómo que por qué? Porque te quiero —le respondí sencillamente.
—Mis padres también me querían, o eso creía. Pero mi madre me abandonó para irse con su amante y parece que mi padre no soportaba la idea de pasar conmigo lo que le quedaba de vida, así que prefirió suicidarse. Ellos también decían que me querían, Alice.
—Yo jamás te voy a abandonar. Nunca.
Jasper cerró los ojos y apretó los puños.
—Vete, por favor.
—No.
—Ahora mismo no te quiero aquí, así que vete. ¡Vete!
Jamás me había gritado de ese modo, y entendí que realmente necesitaba que me fuera. Me mordí el labio inferior cuando empezó a temblarme y di un paso hacia él, que también lo dio pero hacia atrás.
—Me voy a ir por ahora, Jasper, pero volveré mañana. Por favor, no me apartes de tu lado —casi le supliqué—. No lo hagas.
Él me miró y respiró hondo.
—Mañana hablaremos…
Asentí en silencio y, tras dedicarle una última mirada, me marché, siendo consciente en el fondo de que para nosotros no se avecinaba nada bueno.
Sniff... Pero esto es solo el principio. Y no digo más, que siempre hago lo mismo, jajajaja. El siguiente es también un flashback, la continuación de este capítulo. Espero que os haya gustado y que me lo digáis en vuestros reviews :3
¡Hasta mañana! Xo
