Capítulo 11

La noche del viernes había llegado y una castaña se encontraba en su pequeño departamento arreglándose para el momento en que su pelirrojo amigo viniera por ella.

Estaba muy frustrada porque no sabía que ponerse, siempre tenía este dilema cuando salía con alguien o con sus amigas, en vista de que salía muy poco a bailar o por uno trago nunca sabía que ropa era la indicada para la ocasión y vivía con el temor de desentonar. Además quería verse realmente bien para el chico, esto último la hizo sonrojarse mucho ¿desde cuándo quería verse bonita para Ron? A decir verdad últimamente pensaba mucho en él, más de lo que debería, eso la hacía sentirse bien, parecía una adolescente enamorada –aguarda un minuto ¿enamorada? ¿Quién hablo de amor?- ella no podía estar enamorándose de Ron, simplemente no, habían muchas cosas que lo impiden: el acuerdo al que llegaron, sus padres, su pasado. Pero no podía evitarlo, tenía que admitir que el chico a veces era el idiota más grande del mundo pero al momento siguiente era el hombre más adorable y pasional que tanto la dejaba sin aliento.

-Tal vez, él no sienta lo mismo. Al fin y al cabo es sólo un juego y hacemos esto sólo para tener sexo. A quien engaño, él ya me superó hace años, no puedo hacerme falsas ilusiones- Pensó esto bastante desanimada ya que ella estaba empezando a sentir cosas fuertes por Ron y el solo imaginarse que él no le correspondiera la hacía sentirse fatal. Trató de alejar estas ideas de su cabeza y seguir arreglándose para cuando llegara el pelirrojo.

Optó por ponerse un vestido color rojo ceñido al cuerpo que dejaba ver sus curvas, poco más arriba de las rodillas, tenía un pequeño escote en la espalda y adelante era más reservado; decidió usar zapatos de tacón del mismo color, un poco de maquillaje y definió muy bien sus rizos para dejarlos decentes. Estaba terminando de admirar su traje de esa noche cuando escuchó el timbre. Debía ser Ron por la hora, tomó su pequeño bolso de mano y su teléfono celular para dirigirse a la puerta donde se encontraba el pelirrojo.

-Hola Ron – Saludó ella alegremente. Pudo notar que el chico estaba realmente guapo. Tenía una camisa color negra que tenía los primeros botones desajustados dejando a Hermione ver su cuello y el comienzo de su pecho, unos pantalones del mismo color, lucía un maravilloso reloj color dorado en su muñeca izquierda y su cabello estaba cuidadosamente peinado. Había quedado muda mirándolo.

-Ho... Hola Her... Hermione, lu...luces hermosa hoy – Trató de decir el chico al verla, se puso bastante nervioso cuando la vio con aquel vestido rojo, la miraba de los pies a la cabeza y sus orejas empezaron a calentarse, a decir verdad no podía esperar para sacar toda esa ropa en unas horas.

-Gracias Ron, tú también luces muy guapo – Dijo ella bastante roja y nerviosa. Se sentía un poco avergonzada mientras miraba al pelirrojo ya que en lo único que pensaba era en que en unas horas debía quitar todas esas prendas que lo hacían ver tan guapo.

-Gracias, entonces ¿nos vamos? Nos espera una larga noche – Dijo él ofreciéndole su brazo de manera caballerosa.

-Sí, vámonos, tú lo has dicho será una larga noche – Dijo ella tomando el brazo del pelirrojo.

Ambos bajaron el ascensor del edificio donde vivía la chica y se montaron en auto de Ron para partir a su rumbo "Las Tres Escobas" en una noche que cambiaría sus vidas drásticamente como aquella noche de verano hace seis años.

Un pelirrojo y una castaña llegaban a un local muy reconocido, "Las Tres Escobas", como cada fin de semana el lugar se encontraba repleto de gente, sobre todo jóvenes que iban en busca de diversión. El chico y la chica se estacionaron para luego entrar. El salón estaba atestado de personas y francamente no sabían siquiera donde sentarse así que decidieron hacerlo en la barra y ahí pidieron los que iban a beber.

No habían hablado mucho desde que salieron del departamento de Hermione así que Ron decidió romper el silencio tratando de buscarle conversación, se veía un poco pensativa.

-Oye ¿te pasa algo? Te noto algo rara desde que salimos de tu casa – Dijo él mirándola con preocupación.

La sacó de sus pensamientos sorprendiéndola un poco, ella respondió amablemente – No te preocupes, no tengo nada, solo que últimamente he estado muy estresada por el trabajo y todo eso.

-Hermione es viernes, no te estreses por nada de eso, no todo en la vida es trabajo, a veces necesitas relajarte y divertirte un poco. Prométeme que esta noche no pensarás ni un poco en eso y la pasarás de lo mejor ¿sí? – Dijo el pelirrojo.

-Está bien, lo prometo, tienes razón debo dejar de pensar solo en trabajo o terminaré loca un día de estos – Dijo ella con una sonrisa.

-Y no queremos una presidenta loca ¿cierto? – Dijo Ron divertidamente y al ver la cara de ofendida que ponía Hermione decidió decir – Anda me gusta tu actitud divertida ¿quieres bailar un rato?

-Sí, eso sería genial, vamos – Dijo la castaña tomando la mano del chico y dirigiéndose a la pista.

Ron se sonrojó un poco ante el contacto de su mano con la de ella, al pasar esto inmediatamente pensó en la conversación que había tenido con Ginny el día anterior, aun no tenía claro sus sentimientos hacia Hermione, pero al sentir el roce de sus manos tuvo como una especie de descarga eléctrica que le recorrió por la espalda, eso no debía ser casualidad y cada vez confundía más su relación y la atracción que sentía por la castaña. Debía poner en orden sus sentimientos lo antes posible o enloquecería.

Llegaron a la pista de baile donde empezaron a moverse alegremente con las canciones que ponían esa noche.

Al cabo de unas horas ya habían tomado varios tragos y cada vez que bailaban se acercaban más el uno al otro, Hermione se movía al ritmo de la canción y a veces lo hacía de una manera sexy que al pelirrojo lo volvía loco y confundía aún más. El chico posó sus manos en su cadera y acortando más la distancia entre ellos. Al sentir este contacto a pesar de su nivel de alcohol Hermione no pudo evitar sonrojarse mucho y pensar en los nuevos sentimientos que estaba albergando en su corazón por Ron, la verdad es que era complicado para ella ya que ellos sólo eran amigos con derechos, y estaba claramente establecido que no podían haber sentimientos de por medio pero era inevitable. Tal vez era cierto y se estaba empezando a enamorar de Ron, aunque ella no quería hacerlo porque no soportaría que el mismo chico que le rompió el corazón hace seis año lo volviera a hacer y siendo adultos, no podía permitirlo, pero estaba muy confundida así que decidió dejar esta batalla consigo misma para otro momento y disfrutar de su noche con el chico que le hacía perder la cabeza en todos los sentidos.

-Oye Hermione – Dijo él sacándola de sus pensamientos – estar bailando así y aquí en este lugar ¿no te hace recordar algo?

-Vaya que si – Dijo ella sonriendo – verano de hace seis año ¿no?

-Fue una noche memorable para todos – Dijo el pelirrojo.

-Y que lo digas. Sabes estoy un poco cansada de bailar y francamente ya nos pasamos de copas ¿Te parece irnos? – Dijo ella mirándolo fijamente.

-Sabes estaba pensando exactamente lo mismo ¿quieres ir a mi departamento? – Dijo él con una sonrisa pícara

La castaña no lo pensó dos veces y respondió – Sería un placer, tal vez podamos jugar un poco.

-Entonces no perdamos más tiempo, andando – Y tras decir esto ambos jóvenes abandonaron el local y fueron rumbo al departamento del chico.

Al entrar al apartamento empezaron a besarse con tal pasión que apenas y pudieron cerrar la puerta de la entrada. Hermione tenía sus brazos alrededor del cuello del chico, mientras él posaba sus manos en su cintura, ninguno paraba de besarse y de esa forma avanzaron poco hasta la habitación de Ron.

Al llegar al cuarto Hermione recostó al pelirrojo en la cama y ella se sentó a horcadas sobre él y empezaba a besarle el cuello mientras desabotonaba su camisa color negra, había deseado hacer eso desde que lo vio en el marco de la puerta de su casa. En lo que ella hacía esto el chico acariciaba sus muslos y adentraba su mano por el vestido rojo de la chica, ella terminó de quitar su camisa y de inmediato empezó a besar todo su cuello dejando de vez en cuando algunos mordiscos. El pelirrojo decidió cambiar un poco de posición y se levantó para quedar sentado con ella en sus piernas, poco a poco fue retirando su vestido pasándolo por arriba de su cabeza y más delante de deshizo de sus zapatos de tacón, la dejo solo con un brassier color negro sin tirantes y una tanga que hacían juego, eso lo dejó sorprendido, la chica nunca había usado ese tipo de ropa interior y la verdad es que no se quejaba, se veía realmente sexy.

Hermione volvió a besarlo mientras intentaba sacar los zapatos y pantalones de Ron, como de costumbre pudo ver el bulto que se formaba en los bóxer del pelirrojo y esta vez decidió rozarlo un poco con su mano, él gimió ante el contacto y empezó a besarle el cuello a ella mientras la abrazaba y con sus manos recorría su espalda lentamente en busca del broche de su brassier, al encontrarlo no dudó en quitarlo hábilmente dejando a la vista los pechos de la chica, ella mientras seguía con su mano en los calzoncillos del chico decidió sacarla y bajar poco a poco la prenda para dejarlo totalmente expuesto, él acariciaba sus pezones mientras se besaban con mucha pasión, el pelirrojo decidió retirar la última prenda de la chica para que todo fuera justo, la castaña al quedar en el mismo estado que él decidió recostarlo en la cama como cuando llegaron a la habitación y volvió a ponerse a horcadas sobre él empezando a moverse instintivamente hacía atrás y adelante, al verdad es que nunca habían hecho algo parecido pero se sentía genial, ambos pensaban así.

Mientras ella hacía esto ninguno de los dos podía dejar de gemir, pasado un rato él se levantó un poco para unir sus labios con los ella y cambiar drásticamente de posición dejándola a ella debajo de él. Ron empezó a besar sus pechos al mismo tiempo que una de sus manos recorría sus muslos hasta llegar a la entrepierna de la chica. Hermione ante el contacto de los labios de él con sus pechos y su mano en su intimidad no podía dejar de gemir y clavó sus uñas en la espalda de él para luego introducir sus dedos en su cabello. Al cabo de un rato Ron apartó su mano de ella y dejó de besar sus pechos para mirarla a los ojos unos momentos y besarla de lleno y con una pasión con la que nunca lo había hecho, ese beso era distinto, no sólo había pasión y deseo en él, había algo más algo parecido al amor.

Él decidió que ya era momento de entrar en ella y así lo hizo pero esta vez no fue brusco y pasional como las otras veces, esta era diferente, él lo hacía con ternura como si tuviera miedo a que ella se rompiera o algo, se parecía bastante a como había sido su primera vez, era especial. Ron entraba y salía con mucho cuidado y disfrutaban de cada caricia que se hacían. Llegaron al orgasmo como nunca antes lo habían hecho y después de eso el pelirrojo decidió salir de ella y recostarse a un lado para mirarla fijamente a los ojos.

Ella también lo miraba intensamente y luego se atrevió a decir un poco sonrojada – Fue genial, y algo diferente pero me gustó mucho – tenía una gran sonrisa en el rostro.

-Debo admitir también que fue diferente, tu estuviste fantástica – Dijo el acariciando su mejilla con uno de sus dedos.

Después de estar un tiempo callada mirándolo dijo – Gracias por todo, no hablo sólo de esta noche, hablo de todos los días que aunque siempre tengamos una pequeña discusión estás ahí para mí, eres alguien muy valioso – Finalizó de decir esto para darle un corto pero profundo beso al chico en los labios, eso lo dejó sin palabras. Ella volvió a hablar – Buenas noches Ron.

-Buenas noches Hermione… Te quiero – Esto último lo dijo el pelirrojo casi en susurro pero ella logró escucharlo y le dedicó una miraba y una sonrisa sincera.

-También te quiero Ron – Dijo por último ella.

Y así ambos cayeron sumidos en un sueño, en ese momento sólo eran ellos dos y el resto del mundo no existía, estaban juntos y era más que suficiente, aunque su relación era un poco complicada y sus sentimientos hacía el otro estaban floreciendo poco a poco, tal vez la vida tendría algo bueno para ellos que llegaría antes de lo esperado.

Los rayos de la mañana empezaron a asomarse por la ventana de la habitación donde se encontraban durmiendo plácidamente un pelirrojo y una castaña, ella tenía su cabeza recostada en el pecho del chico mientras lo abrazaba al mismo tiempo que él pasaba uno de sus brazos alrededor de la cintura de ella y la otra mano estaba en el cabello de la chica.

Al sentir como el sol les pegaba en la cara a ambos empezaron a removerse en señal de que se habían despertado. Lo primero que hicieron fue mirarse, al principio no sabían si reír o permanecer serios ya que en la posición que se encontraban no era precisamente de "amigos". Hermione fue la primera en hablar.

-Buenos días ¿Qué tal estás? – esto lo dijo separándose un poco de él y tapándose con las sabanas, aún seguían desnudos.

-Bien ¿tú que tal dormiste? – Dijo Ron.

-Bastante bien, disculpa por usarte de almohada – Dijo ella refiriéndose a la manera en que habían dormido.

-No hay problema – Dijo el pelirrojo despreocupado.

-Oh, debes estar acostumbrado, tu sabes, por todas las chicas con las que has de haber dormido antes – Dijo ella con la voz un poco apagada.

-Para serte sincero nunca he dormido con nadie, si me he acostado con varias, pero dormir y amanecer con una chica… Solo lo he hecho contigo, digo, la primera vez que tuvimos sexo y anoche. Eres la única chica con la que he dormido por así decirlo – Dijo él mirándolo significativamente.

-¿Hablas en serio? Vaya, más primeras veces ¿no? – Dijo Hermione.

-Y que lo digas… ¿Quieres desayunar? Cuando quieras puedo ir a dejarte en tu casa, y sabes que no acepto un "no" por respuesta – Dijo Ron con una sonrisa al recordar que fue exactamente lo que le dijo hace seis años la primera vez que durmieron juntos.

Ella también lo recordó y se limitó a asentir y sonreírle. Ambos empezaron a vestirse silenciosamente recordando los sucesos de la noche anterior. Había sido una gran noche para ambos, nunca habían tenido relaciones de esa manera, se podría decir que hasta hicieron el amor ya que fue distinto, fue tierno y no tenían que otro nombre darle. Quien sabe, tal vez por primera vez en años habían experimentado el amor y quizás les traiga consecuencias no del todo malas, al fin y al cabo por lo visto el juego estaba llegando a su fin y ninguno se daba cuenta.