Capítulo 10: La decisión de Estela

Estela estaba insegura con lo que estaba haciendo, pero aun así, se ponía en posición ofensiva mirando a Luna que le dedicaba una sonrisa infantil.

—… ¿Empiezas tu o empiezo yo? Aunque da igual quien empieza ¿no? Je, je, je— la alicornio azul le disparaba un rayo mágico, pero de color negro hacia la gata. La susodicha rápidamente, chasqueaba su garra para aparecer un escudo de magia frente suyo para protegerse del ataque, pero la princesa emprendía vuelo y volaba velozmente hacia la felina a una velocidad abismal. Estela asustada, se lanzaba a un lado haciendo que pasara de largo, aunque sus cascos se clavaban a un árbol y se impulsaba hacia la gata nuevamente. La felina rápidamente desaparecía por un chasquido esquivando la embestida y aparecía en el cielo, pero Luna giraba su cabeza para mirarla de forma lunática y le disparaba de su cuerno un rayo mágico, aunque cuando se estaba acercando, se formaba un puño el rayo mágico. Estela chasqueaba su garra para hacer aparecer dos guantes de box en sus garras, los ponía en frente para detener el ataque, pero fue arrastrada por el cielo hasta que desapareció el puño.

La gata respiraba un poco agitada, aunque una sombra la cubría haciendo que la felina alzara su vista para ver a la alicornio azul más alto en el cielo con las alas extendidas y con una sonrisa maniática.

— ¡Ahí voy, hermanita! Ja, ja, ja, ja— se reía la princesa mientras empezaba a girar en su propio eje rápidamente haciendo que fuera como un taladro y fue hacia Estela que se echaba a un lado justo a tiempo para que pasara de largo, y atravesaba todos los árboles que tenía en frente por un lado del claro.

La gata aterrizaba en el suelo para ver arboles destrozados por donde pasaba la alicornio.

—Oh vaya ¿Desde cuando Luna tiene tanta fuerza?— preguntaba Dark Cloud asombrado.

—No lo sé. Será por…— la potrilla fue interrumpida por la felina que no apartaba la vista por donde se había ido Luna

—Es por mi hermano. Cuando posee un cuerpo, su poder y el de Luna se combinan entre si haciendo que sea más fuerte que antes— explicaba Estela muy preocupada.

—Aaaaaa con razón que Luna nos dio una paliza de lo lindo y eso que teníamos el bankai— decía el fénix sobándose sus alas.

—Pero eso significa que… tu. Emmm. Hermano ¿es muy fuerte?— preguntaba Darkwing preocupada.

—Sip. Por desgracia así es— decía la gata suspirando deprimida, pero en eso, se veía salir de entre los arboles una pequeña esfera que se acercaba al trio rebotando un poco hasta chocar con un casco de la potrilla.

— ¿Eh? ¿Qué es esto?— preguntaba la potra a punto de agarrar la esfera con una pezuña, si no fuera por Estela.

— ¡Cuidado!— la felina la empujaba alejándola de la esfera antes de que se produjera una pequeña explosión de confeti y estaba chamuscado en esa parte del suelo. Darkwing miraba el lugar donde explotó quedándose sorprendida igual que Dark Cloud.

—Vaya, estuvo cerca— decía el fénix sin quitar su expresión de sorpresa.

—Je, je, je ¿Qué pasa? ¿No les gustó mi regalo? Je, je— los presentes escuchaban la voz de Luna arriba. Alzaban la vista para ver a la alicornio volando de forma estática en el cielo que tenía los cascos delanteros cruzados y con su típica sonrisa.

— ¿Eso era un regalo? Yo prefiero que me regalen una revista con yeguas sexys, no que me explote en mi cara— decía Dark Cloud un poco molesto.

—Je, je, je. Ah bueno. De igual forma, aún tengo muchos regaaaaaalos para ustedes. Je, je— comentaba entre risitas la yegua lunática con un tono infantil y alrededor suyo, aparecía muchas pequeñas esferas haciendo que el trio se preocupara.

—Oh oh— decían los tres al unísono.

— ¡Tomen! ¡Su princesa de la noche, se los regala! Ja, ja, ja, ja— la alicornio lanzaba todas las esferas en dirección a ellos. Los tres tenían que apartarse por lados diferentes para esquivar las esferas. Estela tenía que esquivar las pequeñas esferas volando hasta tuvo que tele transportarse con un chasquido. Darkwing esquivaba las esferas volando también igual que el fénix para que no los tocaran. Se producía explosiones por todo el claro hasta le llegó a la estatua destrozándola completamente, solo quedaba sus dos patas.

— ¿¡Podrías dejar de disparar esas cosas!?— exclamaba la gata molesta hasta que cuando esquivó una pequeña esfera, apuntaba una garrita de su garra derecha a Luna, brillaba de color blanco y disparaba un rayo blanco. La princesa veía eso, se reía un poco y disparaba un rayo mágico haciendo que los dos se chocaran haciendo un fuerte viento en el lugar. La potrilla al ver eso, miraba una oportunidad de atacarla, pero aun así, no se atrevía a atacar a su mentora hasta que sintió el ala de su compañero fénix posando en su hombro mientras volaba.

—Te entiendo, Darkwing. Tampoco me atrevería a lastimar ese hermoso cuerpo de Luna, pero tampoco no podemos estar de cascos cruzados— decía Dark Cloud compresivo.

—Sí, lo sé, pero no quiero que termine en un hospital en estado crítico por mi culpa— decía la potra impotente. La felina y la alicornio seguían con su choque de poderes hasta que produjo una explosión haciendo que Estela se tuviera que aferrarse al suelo con sus garras para no terminar volando por la explosión. Luna ni se movía del lugar, su melena y cola se movían con locura. Darkwing tenía que taparse sus ojos con una pezuña por el fuerte viento que había y el fénix se agarraba del cuello de la potrilla con sus alas para no ser llevado.

La yegua lunática había aparecido con una tele transportación frente a la gata para darle con una sartén que tenía en su pezuña derecha. La felina rápidamente hacía aparecer una sartén en sus garras para bloquear el ataque. La alicornio empezaba a darle "tajos" en vertical, diagonal u horizontal.

—Je, je, je. Una sartén es mejor que una espada ¿no crees? Je, je— se reía infantil Luna. Estela no respondía, solo bloqueaba los ataques de la sartén que sonaban al chocar dos sartenes entre si hasta que la alicornio desaparecía sorprendiéndola y la buscaba con su mirada, pero en eso, Darkwing alarmada, le gritaba.

— ¡Está detrás de ti!— la gata giraba su cabeza para ver a la princesa con una sonrisa de lunática y la sartén en alto.

— ¡Sorpresa!— pero antes de que le diera, la felina chasqueaba su garra rápidamente para hacer aparecer un caparazón azul en su cuerpecito y se escondía dentro como si fuera una tortuga para recibir el golpe. Fue tanta fuerza que el caparazón se hundió un poco al suelo —Je, je, je. Buena reacción, hermanita. Je, je, je— Estela desaparecía para aparecer a lo lejos aun teniendo puesto el caparazón. Corría para luego saltar y se metía nuevamente en la concha para empezar a rodar a toda velocidad en dirección a Luna. La alicornio daba un salto con el sonido de Mario y miraba por donde iba el caparazón de forma desafiante —Je, je. Bueno, jugaré a tu juego, hermanita. Je, je— su cuerno brillaba para aparecer una concha blanca que cubría todo su cuerpo, galopaba un poco para saltar y se metía dentro del caparazón para empezar a girar hacia la gata. La aludida chocaba contra un árbol para devolverse por donde vino para chocarse con la concha de la princesa. Era un choque de caparazones. Los dos giraban de forma abismal. Dark Cloud que estaba encima de la cabeza de Darkwing, apoyaba a Estela.

— ¡Dale, linda gatita! ¡Enséñale quien manda, enséñale tus garras… o caparazón!— exclamaba el fénix. La potrilla miraba con detenimiento la pelea y apretaba un poco sus pezuñas. Los dos caparazones no se movían del sitio hasta que los dos fueron repelidos hacia atrás para chocarse con un árbol y volvían a chocarse mutuamente para luego volver hacia atrás, y chocaban con otro árbol para embestirse de nuevo. Así estaban chocándose contra los árboles y mutuamente. Los dos no daban tregua hasta los arboles salían volando por la fuerza que se daban contra dicho árbol y cuando iban a chocarse otra vez, el caparazón de Luna daba un salto dejando que Estela pasara de largo para luego dar la media vuelta y la perseguía por detrás. La gata se daba cuenta de eso y con un chasquido, desaparecía para estar detrás de la alicornio.

—Ay no. Eso sí que no. A mí nadie me huele el trasero. Je, je— decía Luna para tele transportarse atrás de la felina y de repente, salía un rayo mágico del hueco del caparazón chocando al caparazón de Estela haciendo que desapareciera y la gata rodaba en el suelo hasta chocarse contra un árbol quedando de cabeza.

—Auch…— se quejaba un poco de dolor, pero en eso, se empezaba a aterrar al ver como la concha de la alicornio, iba hacia ella sin detenerse. La felina no le daría tiempo hasta que se escuchaba un grito.

— ¡Puñales de sombra!— dicho eso, unos puñales hechos de sombra atacaban al caparazón de Luna haciendo que desapareciera de golpe y la princesa caía de cara al suelo. Estela sorprendida, se sentaba para mirar quien había lanzado el ataque y fue nada menos que Darkwing que tenía una expresión seria, aterrizaba frente a la gata — ¡No dejaré que la lastimes, aunque sea el cuerpo de mi maestra, no me quedaré de cascos cruzados viendo como lastimas a alguien indefensa!— exclamaba con seriedad. Dark Cloud que estaba encima de su cabeza, habló.

—Lo que ella decía, no dejaremos que lastimes a esta linda gatita. Si la quieres, tendrás que pasar encima de mí, digo de nosotros— decía el fénix desafiante y movía sus alas como si fueran puños. La felina se sorprendía por eso, aunque hubo una palabra que la molestó.

— ¿Indefensa yo? Me ves con cara de damisela en apuro o que cosa— pensaba Estela un poco molesta y se levantaba del suelo. Luna se levantaba del piso sacudiéndose como si fuera un perro y salía polvo de su cuerpo. Miraba a la potrilla con una sonrisa infantil.

—Vaya, vaya. Je, je, je. Esta vez ¿pelearás en serio? Je, je, je, je. Pues adelante, mí querida aprendiz. Je, je, je— se reía infantil la alicornio azul.

—… ¿Estas segura de esto?— preguntaba la gata a un lado de la potra con una expresión de preocupada. Darkwing giraba sus ojos para verla y le dedicaba una sonrisa.

—Pues claro, aunque sea mi maestra, no puedo quedarme con los cascos cruzados viendo como lastima a otro usando el cuerpo de mi mentora— decía la potrilla determinada para mirar a la alicornio con seriedad. La felina se sorprendía un poco por lo que decía —Vamos Dark Cloud, por la revancha.

—Oh sí. Esta vez, no perderemos nena— decía el fénix determinado.

— ¡Bankai!— cuando decía eso, Dark Cloud se fusionó con Darkwing dejando ver a la potrilla con una armadura de energía oscura con detalles rojos. Con un casco en forma de cabeza de fénix y con la marca de su cutie mark en la pechera de la armadura.

—Je, je ¿Vas a intentarlo de nuevo? Je, je, je— las risitas de Luna paraban de golpe para decirle de forma siniestra y con una sonrisa perturbadora —Pues inténtalo mocosa— la potrilla sin decir nada, voló a toda velocidad hacia la alicornio.

— ¡Garra Sombría!— se creaba unas garras oscuras en las pezuñas de Darkwing para cuando estuvo cerca de su mentora, empezaba a atacarla con sus garras oscuras, pero la princesa los esquivaba con facilidad mientras retrocedía. La potrilla alzaba vuelo hacia arriba para desaparecer sus garras, alzaba su pezuña derecha y gritaba — ¡Aguijón letal!— se concentraba energía oscura formando una esfera negra en su pezuña para luego lanzarla al aire y cuando estuvo frente de ella, le daba una patada haciendo que se dirigiera hacia Luna. La alicornio veía eso con una sonrisa infantil.

— ¡Oh genial! ¿Jugaremos a la pelotita? Porque yo tengo muchas ganas. Je, je, je— la princesa daba un salto, cuando la esfera estaba cerca de ella, le daba una patada con su casco trasero derecho regresándole la esfera a Darkwing.

— ¿¡Que!?— la potrilla se sorprendía de que le devolviera su ataque.

Ok. Eso no me lo esperaba— decía Dark Cloud en la mente de la potra. La aludida pateaba para devolver la esfera por donde vino. Luna se reía un poco, daba un salto para dar la chilena y regresaba la esfera nuevamente. Darkwing le seguía dándole patadas, pero la alicornio azul no se dejaba, se lo regresaba, aunque cuando se lo devolvía, la esfera se hacía más grande. La gata veía desde el suelo la pelea y observaba como la esfera se hacía cada vez más grande hasta que cuando la princesa la pateó, la esfera era del tamaño de una casa. La potrilla veía que no podía regresarlo, así que tuvo que apartarse haciendo que fuera volando al cielo de forma anormal y se producía una explosión de oscuridad. Darkwing miraba la explosión para luego mirar a la alicornio.

— ¿Eso es todo lo que tienes, mi querida aprendiz? Je, je— decía Luna de forma burlona. La potrilla no decía nada, apretaba sus dientes y volaba a toda velocidad hacia su mentora.

— ¡Tridente oscuro!— aparecía un tridente oscuro hecha de rayos en sus pezuñas. Iba volando hacia el suelo cerca de la alicornio para clavar el tridente en dicho suelo y al hacerlo se creaba una explosión de oscuridad. Estela se tapaba sus ojos con un brazo por el viento fuerte que había producido por la explosión. Cuando se disipaba, Darkwing estaba en el suelo con el tridente oscuro clavado en el piso, miraba en donde estaría Luna para ver impactada que no estaba.

Oh no. Fue tan fuerte la explosión que la desintegraste— decía el fénix en su mente impactado.

—N-no, eso no puede e-estar pasando… no quería matarla… s-solo quería…— la potra se empezaba a asustar al no ver rastro de su maestra por ningún lado. La gata no se mostraba impactada, solo le decía.

—Darkwing, cálmate. Luna o mejor dicho, el cuerpo de Luna, está detrás de ti— al oír eso, hacía que la potrilla se volteara para ver a su mentora recostada en un árbol con un vaso de leche en una pezuña mientras le daba un gran sorbo.

—Je, je, je. Te felicito por esos fuegos artificiales. Je, je— Darkwing suspiraba un poco aliviada de que no la había desintegrado. La alicornio se levantaba y el vaso desaparecía mientras se sacudía el polvo —Bueno, bueno, si no vas a mostrar nada nuevo, iré yo entonces. Je, je.

— ¡Todavía no has visto nada!— exclamaba la potrilla volando hacia ella enojada — ¡Espada Sombra!— aparecía una espada de sombra en una de sus pezuñas para llegar a ella y empezaba a darle tajos, pero teniendo cuidado de no herirla de gravedad. Aun así, Luna los esquivaba con facilidad.

—En serio, que decepcionante resultaste, mi querida aprendiz y tú vas por ahí salvando al mundo. Je, je. Que buen chiste— decía la princesa con burla. La potra seguía dándole tajos, pero no le daba ninguno. Estela observaba como Darkwing seguía tratando de darle con la espada. La gata se quedaba pensativa, aunque sacudía su cabeza y chasqueaba su garra para aparecer a un lado de Luna con una espada hecha de luz sosteniéndolo con su garra derecha para empezar a darle tajos también— Awwwwww. Que tierno. Mi hermanita se unió también. Je, je, je. Esta diversión aumenta. Je, je, je— esquivaba los tajos como un profesional, pero en eso, la alicornio bloqueaba las espada con dos espadas de juguetes que tenía en sus pezuñas y los retenía —Déjenme participar con el juego de las espaditas ¿ok? Je, je, je.

Las dos se alejaban para lanzar una estocada conjunta, pero Luna los bloqueaba con sus dos espadas. La alicornio se tele transportaba para atrás de las dos y lanzaba un tajo vertical hacia Darkwing. La potrilla reaccionó a tiempo para echarse a un lado y esquivaba el tajo, pero no fue lo único que hizo ya que lanzaba una diagonal a Estela que estaba a su lado. La gata lo bloqueaba con la espada, pero fue muy fuerte el tajo que la mandaba hacia atrás.

La potra aterrizaba en el suelo para desaparecer su espada y luego gritaba.

— ¡Látigo de Condenación!— aparecía un látigo encadenado de oscuridad desde su brazo y daba un salto para lanzar un latigazo a su mentora. La aludida al ver eso, daba un salto y lanzaba una de sus espadas hacia ella a una velocidad abismal. Darkwing reaccionaba rápidamente para dar un mortal hacia atrás haciendo que se pasara de largo. La potrilla daba una voltereta hacia un lado mientras lanzaba su látigo a la alicornio. La princesa lo esquivaba echándose a un lado, pero luego tuvo que dar un salto hacia atrás para esquivar un yunque que cayó del cielo. Luna alzaba la vista para ver que fue Estela que lanzó eso. La gata hacía aparecer con un chasquido un piano que iba a caer encima de la alicornio, pero se tele transportaba para esquivarlo.

(Insertar sonido de un piano cayendo con fuerza al suelo)

—Je, je, je. Vaya, vaya ¿Las dos están peleando juntas para detenerme? Je, je. Qué lindo. Je, je— se reía con burla la princesa. Darkwing daba una voltereta hacia delante y daba un latigazo hacia Luna, y lograba darle en un flanco de Luna —Auch— se sobaba el flanco — ¿Es en serio? De todos los lugares que pudiste darme un latigazo, tuvo que ser en mi retaguardia o mejor dicho, la retaguardia de Luna. Je, je— la potrilla iba a darle otro latigazo, pero la alicornio en vez de esquivarlo, agarró el látigo con una pezuña haciendo que se quedara sorprendida —Ya me cansé de tus latigazos mija. Je, je— la princesa miraba fijamente a Darkwing, sin ver que a un lado de ella, iba volando Estela con un bate de hierro en sus garras. Cuando había llegado hacia la yegua lunática para darle un batazo en la cabeza. Luna sin voltearse, detenía el bate con una pezuña —Je, je ¿Saben una cosa? Me aburrieron las dos. Je, je— agregaba con una sonrisa maligna. Con la pezuña que tenía agarrado el bate, lanzó con fuerza a la gata que se alejara de ellas mientras con la otra pezuña que aún tenía el látigo de la potrilla que intentaba hacer que lo soltara, su mentora hacía girar rápidamente el látigo junto con la potra al tenerlo en su brazo haciendo que se chocara con Estela que estaba en pleno vuelo enviándolas al suelo violentamente. El látigo desaparecía y las dos se quejaban de dolor, pero aun así, se levantaban del suelo, adoloridas.

— ¿E-estas bien, amiga?— preguntaba Darkwing al estar en cuatro y se sobaba la cabeza.

—Sí. Estoy bien…— la gata también se sobaba la cabeza, aunque en eso, recordaba la última palabra que decía —Espera… ¿me dijo amiga? Si apenas me conoce— pensaba sorprendida.

—Je, je ¿Qué les pareció al conocerse muy de "cerca"? je, je— se reía de forma burlona Luna.

¿Sabes algo, compañera? Vamos a terminar como la otra vez— decía el fénix fastidiado en su mente.

—No, si yo no lo permito— mencionaba la potrilla sin intenciones de rendirse. La gata miraba la mirada de Darkwing que aunque vería la pelea perdida, aún no se rendía.

Vaya diferencia de ver a Darkwing en un fic y a Darkwing en persona— pensaba la felina sin quitar la cara de sorpresa. La potrilla empezaba a brillar su cuerno con fuerza.

—Je, je, je. Ahora ¿Qué harás? Je, je— decía Luna curiosa al ver como brillaba el cuerno.

—Esta es una técnica que aprendí gracias a mi mentora Luna. Lo cual le agradezco mucho y con esto— su cuerno brillaba con intensidad — ¡Podré liberar a mi maestra de ti! ¡Rayo Lunar!— lanzaba un gran rayo de su cuerno.

—Oh. Qué bonito rayo. Je, je, je— su cuerno brillaba con fuerza y lanzaba un gran rayo negro haciendo que los dos rayos se chocaran entre sí. Los dos se mantenían en el centro hasta que poco a poco la alicornio azul estaba ganando terreno.

—No… me… puedo… rendir…— Darkwing se esforzaba mucho para dar más fuerza en el rayo, aunque seguía igual y eso que era de noche ya que el rayo lunar se hacía más fuerte si era de noche. La princesa seguía ganando terreno y poco a poco le ganaría. Estela al ver el esfuerzo que daba la potrilla, se quedaba pensativa.

— ¿Qué carajo estoy haciendo?... Darkwing está dando de todo y eso que es su maestra… aunque ella pelea contra su maestra… pero yo… ni me atrevo a pelear contra mi hermano… y mira… aquí estoy decidiendo pelear contra…— pensaba la gata mirando a Luna que tenía una sonrisa maniática mientras seguía ganando un poco más de terreno con el rayo —… Mi hermano… y no he hecho gran cosa… y veo como Darkwing pelea mejor que yo… …— miraba a la potra que le sudaba la frente por el gran esfuerzo que hacía —…— apretaba sus garras y empezaba a salirle lágrimas de sus hermosos ojos —… Soy una inútil… mejor me hubiera quedado en casa… y ya está…— se lamentaba hasta que una voz le interrumpía sus pensamientos.

—Amiga… necesito tu… ayuda— pedía ayuda Darkwing haciendo un gran esfuerzo de retener el rayo de Luna, pero cada vez se acercaba a la potrilla —… Yo no… puedo hacer esto sola…

—Je, je, je. Ay que potrilla tan estúpida. Debiste pensarlo antes de enfrentarte a tu maestra. Je, je, je. Hubieras quedado viendo el espectáculo y no entrometerte en asuntos "familiares". Je, je, je— se reía su mentora de forma maniática.

—Yo nunca haría eso… no me quedaría al margen viendo… como alguien como tu… lastimas a otros… no sé quién eres… pero lo que me queda claro… es que te voy a detener para… que no uses a mi maestra para… tus cosas malvadas…— comentaba Darkwing con dificultad. La gata miraba sorprendida a la potra.

—Sí, sí, sí. Je, je, je. Era mejor que te hubieras quedado en casa, jugando a las muñecas como una potrilla "normal" y sin hacer papeles de heroína, y creerte una adulta. Je, je, je. Porque esto no es un juego. Je, je. La verdad si lo es… para mí. Je, je, je. Pero si no puedes ni dañarme, es mejor que renuncies y regreses a casa niñita. Je, je, je— el rayo de Luna se potenciaba aún más y estaba a poco centímetro de la potrilla. La susodicha daba todo lo que tenía, pero no era suficiente. Estela bajaba la mirada quedándose pensativa por las últimas palabras que dijo la princesa.

… … … Mejor me hubiera rendido… y no perder el tiempo con esa esperanza de… traer a mi hermano de vuelta…— pensaba la gata lamentándose y cerraba sus ojos con fuerza. Salían lágrimas de sus ojos y rodaban por sus mejillas, pero de repente, escuchó una voz en su mente.

— ¿Piensas rendirte?— escuchaba una voz femenina. La felina abría sus ojos llenos de lágrimas, miraba alrededor para localizar la voz, pero no la encontraba, aunque veía muy confundida como Darkwing y Luna o el rayo, no se movían del lugar, como si el tiempo estuviera paralizado — ¿Piensas huir y no hacer nada?

¿Y qué quieres que haga yo? No importa cuanto lo intente, siempre voy a fracasar— decía Estela mirando el suelo con un aura de tristeza.

Ya veo, pero si lo haces, todo tu esfuerzo, sería en vano— la gata no decía nada, solo se quedaba mirando el suelo —Puede ser que no hayas logrado nada, pero llevaste días, semanas, años, intentando detener a tu hermano ¿vas a dejarlo así? ¿Vas a arrojar la toalla?— la felina seguía sin decir nada —Si te sientes siempre insegura, no lograrás nada.

—…

—Mira a Darkwing— Estela alzaba la vista para ver a la potrilla que tenía una expresión de cansancio —Ella está haciendo un gran esfuerzo con detener a su maestra que está siendo poseída por tu hermano, aunque sea el cuerpo de su maestra lo que ve, ella no se quedaría sentada sin hacer nada viendo como otros sufren, como terminan todo en ruinas, no dejaría que eso pasara, aunque sea inútil de intentar detener un desastre. Al menos lo intentas ¿no?

—…— la gata miraba fijamente a la potra, luego bajaba su mirada para ver sus garras.

Tú puedes detenerlo, si te esfuerzas al máximo. Solo tienes que intentarlo cuantas veces puedas, solo tienes que creer en ti misma y no tan insegura con lo que haces— decía la voz con un tono maternal.

—…— la felina se quedaba meditando un momento hasta que decía —Dime… ¿Quién eres tú?— preguntaba mientras levantaba un poco la mirada.

Oh. Solo soy una "amiga" que quiere ayudarte Estela Soul. Recuerda mis palabras y no dejes que tus inseguridades se apoderen de ti— la voz se dejó de escucharse y el tiempo volvía a la normalidad. Estela se quedaba pensativa por lo que dijo.

Darkwing ya no podía más, estaba llegando a su límite.

Vamos Darkwing. No podemos rendirnos aun— decía su fénix en la mente.

Eso lo intento… pero Luna es muy fuerte— pensaba la potrilla con un gran esfuerzo. El rayo ya la iba a tocar, pero de repente, un rayo blanco salía por un costado de ella que se chocaba contra el rayo de Luna deteniendo su avance. Darkwing confundida, giraba un poco su cabeza para ver sorprendida a la responsable del rayo que era nada menos que Estela que tenía la garra levantada y en una garrita, salía un rayo blanco que detenía el rayo de la princesa. Además que hacía que retrocediera un poco.

—Perdón por tardar. Estaba en un conflicto mental— decía la gata apenada. La potra al verla, le dedicaba una sonrisa.

—No te preocupes, amiga. Mejor tarde que nunca— mencionaba Darkwing un poco bromista.

Genial. Ahora sí. Vamos a patearle los sexys flancos de Luna— decía Dark Cloud en la mente de la potrilla. Ella asentía con la cabeza y miraba a la felina de reojo.

—Vamos. Juntas podemos detenerla— comentó Darkwing determinada. Estela la veía un momento a los ojos para luego sonreírle y asentía con la cabeza. Las dos miraban al rayo y daban un grito de guerra haciendo que el rayo de ambas se combinara, y retrocedía el rayo de Luna. La princesa no se mostraba preocupaba, sino más bien que lo disfrutaba.

—Je, je, je, je. Así que mi hermanita une fuerzas con la chiquilla para ganarme. Je, je, je. Mi hermanita es toooooda una yegua o gata. Je, je, je. Me hace sentir tan "orgullosa". Je, je— de repente, la risa maniática de Luna calló de golpe para mirarlas con una sonrisa siniestra —Pero aun así, no será suficiente— el rayo de la alicornio empezaba a ganar más potencia haciendo retroceder el rayo combinado de ambas.

—No podemos rendirnos… podemos lograrlo…— decía Darkwing con dificultad mientras mantenía el rayo lunar. La gata la veía de reojo y por alguna razón, su inseguridad que sentía desapareció y miraba al frente, específicamente a Luna y aumentó la potencia de su rayo haciendo que retrocediera el rayo de la princesa. Ninguno daba tregua, el rayo se mantenía en el centro y se formaba una bola de energía que creaban por el choque hasta que de un momento a otro, se producía una fuerte explosión que desapareció los últimos arboles del claro y el lugar estaba cubierto de humo, pero poco a poco, el humo se disipaba para dejar ver a un gran cráter en el centro del claro. A un lado, estaba la potrilla sombría sin el bankai y a su fénix a un lado de ella, también estaba a otro lado de la aludida, la gata con su túnica rasgada.

En el otro lado del cráter, estaba Luna tirada en el suelo, parecía que estuviera inconsciente, pero de repente, sus ojos se abrían de golpe y se escuchaba su típica risa infantil. Se levantaba como si nada, aunque tenía algunos moretones por su cuerpo, pero pareciera que ella no sentía dolor alguno.

—Je, je, je. Bravo. Bravo. Menuda explosión. Je, je, je— se reía con burla y aplaudía con sus pezuñas. Darkwing se quejaba de dolor y se levantaba lentamente igual que Estela.

—… ¿Ahora qué? … Ni siquiera juntas podemos vencerla… — decía la potra respirando agitada.

—…— la gata se quedaba pensativa ya que en su mente se repetía la palabra "juntas" —… … ¡Eso es! ¡Ya sé cómo derrotarlo… o estar a su nivel!— exclamaba la felina con una solución. El fénix se levantaba y se sobaba sus alas.

—Pues linda, dilo de una vez para patearle esos flancos que tiene— decía Dark Cloud adolorido. La potrilla miraba atentamente a Estela, pero al hacerlo, la gata se sonrojaba mucho.

—P-pues es una solución… que puede ser que… me odies después de esto…— comentó la felina juntando sus garras de forma tímida.

— ¿Qué? ¿Por qué te odiaría?— preguntaba Darkwing confundida.

—Pues… esto…— se ponía nerviosa. Caminaba un poco para ponerse al frente suyo —Solo respóndeme algo… ¿me prestarías tu cuerpo?...— miraba a otro lado sonrojada. La potra al escuchar eso, se sorprendía.

— ¿Prestarte mi cuerpo?— preguntaba la potrilla con sorpresa. El fénix no decía nada, estaba un poco sorprendido y le daba curiosidad eso.

—S-si… es la única forma de detener a mi hermano… si mi hermano está en el cuerpo de Luna combinando sus poderes en sí, entonces… si poseo tu cuerpo… pues con nuestro poder combinado, podemos hacerle frente… creo… — explicaba Estela con nerviosismo. Luna escuchaba desde lejos todo lo que decía la gata.

Vaya, vaya, es la primera vez que "robarás" un cuerpo. Je, je— pensaba la alicornio con una sonrisa infantil.

—Oh, ya veo… pues adelante amiga. Te puedo prestar mi cuerpo. Si así derrotamos a lo que posee el cuerpo de mi maestra, pues entonces hazlo— decía Darkwing con una sonrisa. La gata se ponía muy nerviosa.

—O-ok— fue lo único que dijo y se acercaba un poco su rostro al de la potrilla haciendo que se sorprendiera un poco al ver la poca distancia que tenían, se ponía un poco roja al mirarla muy de cerca.

— ¿Q-qué haces?— preguntaba la potra nerviosa.

—Esto… que tomaría tu cuerpo…— susurraba Estela con un sonrojo pasando por su nariz.

—E-espera… ¿C-como poseerás mi c—cuerpo?— preguntaba muy nerviosa intentando retroceder, pero la gata la abrazaba del cuello para que no huya.

—Por desgracia… tanto para ti como para mí que es por medio de esto— y antes de que dijera algo más, de forma sorpresiva, le daba un profundo beso en los labios de Darkwing haciendo que quedara impactada. Dark Cloud no decía nada, tenía un pote de palomitas en sus alas que no se sabía de dónde los sacó y se los comía disfrutando el espectáculo.

—Oooooo hermanita. No sabía que esos fueran tus gustos— decía Luna impactada ya que Dark Soul no se lo esperaba para nada y tenía un vaso de refresco con tapa, y con un pitillo que levitaba con su magia para darle unos sorbos mientras lo disfrutaba.

La potrilla estaba paralizada por el beso, no tenía reacción alguna, pero sin poder evitarlo, poco a poco cerraba sus ojos disfrutando ese beso apasionado. De repente, la gata brillaba con intensidad, rompía el beso, aunque la potrilla tenía el hocico abierto. El cuerpo de la felina se volvía intangible como si fuera un humo blanco y se metía dentro de su hocico hasta meterse por completo para luego Darkwing cerrar su hocico de forma inconsciente. El lugar quedaba en silencio y los espectadores no decían nada. Luna tiraba para atrás el vaso vacío que se había tomado.

—Emmmm ¿Darkwing?— preguntaba Dark Cloud al no ver reacción alguna de la potrilla, pero de repente, sus ojos se abrían de golpe y sus ojos brillaban de color verde como los ojos de Estela por un momento para luego volver a la normalidad. La potrilla miraba su cuerpo un momento hasta su retaguardia.

—Vaya, funcionó. No creí que funcionaría— decía Darkwing sorprendida al verse.

—Emmmm ¿eres Darkwing o la linda gatita?— preguntaba el fénix confundido. La potra lo miraba con una pequeña sonrisa y un rubor en sus mejillas.

—Para que sepas… la linda gatita, se llama Estela y sí, soy ella— decía Darkwing incomoda por estar usando el cuerpo de otro.

—Oh. Ya veo. Pues supongo que sigues siendo mi compañera, creo— mencionaba Dark Cloud muy confundido y tiraba el pote de palomitas por ahí.

—Je, je, je. Por lo visto, usarás el cuerpo de la chiquilla para así hacerme frente ¿no? Je, je, je— se reía Luna infantil y sus ojos brillaban a amarillo con intensidad. La potrilla la observaba y sus ojos brillaban a verde también con intensidad mientras se ponía en posición de combate.

—Ya basta de huir. Esta vez, no huiré. No prolongaré más esta batalla hermano— decía Darkwing con una mirada desafiante —No dejaré que hagas daño a este mundo. Esta vez, no pienso fracasar— agregaba decidida mientras el fénix se ponía encima de la cabeza de la potra con las alas hacia adelante como si fuera a boxear.

—Je, je, je. Ya veo, ya veo. Pues entonces, ven hermanita y juguemos un poco más. Je, je, je— decía la alicornio azul con una sonrisa maniática y las dos se miraban fijamente. Una de determinación y la otra de lunática.

Continuará.