Disclamer: La mayoría de los personajes son de Kishimoto~sama, a excepción de Chiie Taruma que es propiedad de Marisol Rodríguez, Amelia Samake es propiedad de Angelica Chávez, Yuki Uzishiro es de Lorena Chávez, Kuromi es de Atziri García y Azumi Furukawa es de mi propiedad
Advertencias: Si eres fan del Yaoi, aquí no lo vas a encontrar, dirígete a otro de mis fanfics, exceso de miel, y creo que es todo
GRITOS Pensamientos Énfasis
I x C Momentos ItaChiie
N x A Momentos NejiAmy
S x A Momentos ShikAzumi
K x Y Momentos KibaYuki
S x K Momentos SasuKuro
Capitulo XI. Corazones solitarios parte I. ¡Suelta la sopa Inuzuka!
Azumi se encontraba en su habitación, todos los bocetos de diseños para las futuras pasarelas que tendría se encontraban regados a su alrededor, unos incluso se encontraban tachados y hechos bolita, a pesar de que la misma Azumi les había dado el visto bueno hacía ya mucho tiempo. La ojilila se encontraba mirando al techo de la habitación, en casa de sus padres…
Hacia exactamente 3 días no contestaba ninguna llamada telefónica, a pesar de que estas no eran escasas y podrían tratarse de su agente de viajes o de algunos de sus clientes. La única razón para explicar el estado de encierro de la ojilila, había sido la fiesta de bienvenida que su padre había dado en su honor, esa fiesta que había desencadenado el desastre.
En esa fiesta, había descubierto a Shikamaru Nara, su prometido, besando a Ino Yamanaka, su modelo principal desde que ambas habían terminado sus carreras. Y también, en esa fiesta, había descubierto los sentimientos que Deidara, uno de sus amigos, tenía hacia ella; había descubierto esos sentimientos con un beso que él le había robado, un beso que no había podido corresponder porque su corazón pertenecía al Nara. Azumi aun podía recordar, con terrible precisión lo que había ocurrido después de aquel beso
Flashback
— Deidara… — fue lo único que alcanzó a decir Azumi cuando el rubio se separó de ella, puesto que en menos de un segundo, había llegado junto a ellos Shikamaru y, aunque para él, la violencia era "problemática" había derribado al rubio de un solo golpe en el rostro
— Deidara ¡¿Cómo te atreves a besar a mi prometida?! — preguntó el ciervo. A pesar de que casi nunca levantaba la voz, en ese instante, el enojo y la confusión, pero sobre todo el temor lo invadían. Sí, el temor, temor de perder a Azumi, de perderla por una confusión, de perderla por la trampa que Ino, Yukiko y Kazahaya habían preparado — Creí que todos teníamos claro que pasaba en este lugar
— Basta — interrumpió la ojilila, enojada por el trato que Shikamaru daba a Deidara, y de que el castaño se creyera con derecho a reclamar después de haber sido sorprendido con la Yamanaka — no sé con qué derecho crees que puedes…
— Azumi — interrumpió Deidara, a pesar del golpe y de que un pequeño hilillo de sangre recorría su rostro, tenía una pequeña sonrisa, aunque ésta no le llegaba a los ojos — ¿sabes por qué no pudiste corresponder mi beso? — Preguntó, a lo cual la castaña solo cayó — es porque aun lo amas, además, no te has puesto a pensar ¿por qué tu madre te llevó precisamente a ese lugar? ¿Fue casualidad o acaso ya sabía que ibas a ver eso? — Se limpió la sangre con un pañuelo que llevaba — ¿de verdad vas a mandar todo a la mierda por culpa de esas tres, uhn?
― Quiero pensar ― Azumi salió corriendo dejando a ambos jóvenes mirándose como si fueran a matarse en cuanto ella se diera la vuelta y lo único en lo que podía pensar era en que no le importaba. ¿Qué si Deidara se rompía los dedos golpeando la cara de Shikamaru? Se lo merecía por besarla de improvisto. ¿Qué si Shikamaru terminaba con cargos de agresión y su carrera se iba a la mierda? Se lo merecía por besar a Ino.
¡A Ino! ¡A su modelo! ¡A la novia de su mejor amigo! El pobre Chouji iba a estar bastante deprimido cuando se enterara de lo que había pasado e iba a querer golpear a Shikamaru. Ojalá le rompiera la boca y le tirara todos los dientes a ese estúpido ciervo.
Fin Flashback
Y tres días después de eso aún no había tenido el valor de decirle a nadie que estaba considerando romper su compromiso y que también debía pagarle una costosa indemnización a Ino por romper su contrato, ni de idiota seguiría trabajando con ella después de lo que le había hecho. ¿Y si después decidía que no quería solo a su novio sino que también quería su vida? ¿Y si en uno de los viajes para presentar una nueva colección, de repente se encontraba a la rubia parada frente a su cama a punto de asesinarla para después hacerse pasar por ella?
Podían llamarla todo lo loca que quisieran pero definitivamente no iba a pasar por alto la posibilidad, ella había visto muchas películas donde eso pasaba y no estaba dispuesta a convertirse en una estadística más.
― Necesito consejo de alguien más o menos maduro ― murmuró la ojilila rebuscando entre las sabanas para encontrar su celular, se dio cuenta de lo mal que había estado esos tres días al encontrar envolturas de caramelos que había empezado a comer la noche de la fiesta en cuanto llegó a su habitación. ― El problema es saber a cuál de los cuatro lunáticos llamar ― murmuró repasando la lista de contactos, solo había cinco números en la lista de contactos frecuentes y uno estaba automáticamente descartado por estar involucrado en el problema. Necesitaba a alguien que supiera lidiar con problemas amorosos lo que descartaba a Neji, alguien que supiera separar las cuestiones personales de las profesionales lo que descartaba a Sasuke y necesitaba a alguien que además fuera maduro, lo que le descartaba a Itachi pero era su última opción ―. Además, él conoce bastante de romper contratos con alguien.
― Uchiha al habla, Azumi, no voy a dejar que juegues con mi cabello por mucho que te deba un enorme favor ― advirtió el pelinegro antes de que la joven pudiera decir cualquier cosa en la conversación, recordando que la diseñadora le había propuesto un cambio de look argumentando que el cabello largo ya no se usaba al extremo en el que él lo usaba.
― Eres un aguafiestas anticuado ― se quejó la diseñadora empezando a ordenar su habitación mientras hablaba con el Uchiha, si quería dar una muestra de profesionalismo tenía que empezar por encontrar los diseños que había destinado para la Yamanaka y encontrar a alguien más para que los usara ―. Pero no te llamaba por eso, necesito que me ayudes a terminar mi contrato con Ino, sucedió algo y ya no quiero trabajar con ella
― ¿Al fin te declaró la guerra por Shikamaru? ― preguntó Itachi con sarcasmo en la voz, recibiendo como respuesta un tenso silencio del otro lado de la línea ―. ¿De verdad lo hizo?
― Solo ven a mi casa ― pidió Azumi soltando un suspiro, no quería entrar en detalles cuando estaba hablando por teléfono porque alguien podría estar escuchando en la otra línea, de hecho casi podía escuchar la respiración de esa persona. O se estaba volviendo loca.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
― ¡Nara!
Shikamaru volteó al escuchar a Itachi gritar su nombre de forma tan alterada, normalmente nada no relacionado con dangos o su familia alteraría al estoico hombre de hielo sin expresiones faciales, pero en este momento el castaño veía al pelinegro acercarse con la palabra "homicidio" grabada en el rostro. Estuvo a punto de preguntarle qué había pasado cuando recibió un puñetazo en la cara lo suficientemente fuerte como para romperle el labio, incluso tuvo que llevarse una mano a la boca para comprobar que todos sus dientes estuvieran aún en su sitio. A veces el costoso traje le hacía olvidar que el Uchiha mayor había sido campeón de boxeo en la universidad.
― ¿Puedo saber el motivo? ― preguntó tratando de permanecer tan serio como solía ser, después de todo no quería armar ningún escándalo que perjudicara al Uchiha o a él mismo, ya que la comadreja no había tenido mejor idea que golpearlo en una comandancia llena de policías que podían testificar si decidía levantar cargos por agresión ―. Normalmente no llegas y sacudes las ideas de las personas ― murmuró llevándose al mayor a una sala apartada, podía ver la vena en la frente del Uchiha hacerse cada vez más grande, lo cual auguraba una inusual tanda de gritos que solo había escuchado proferir al mayor una vez.
― ¿Ser un cerdo miserable, traidor y mentiroso no te parece suficiente motivo? ― a pesar de lo que su postura podía indicar, la voz del Uchiha se mantenía baja, controlada, lo que le daba un aire de peligrosidad que Shikamaru solo le había visto una vez y fue cuando el destinatario de dicho tono había terminado casi en el hospital y él tuvo que librar al Uchiha de cargos por lesiones agravadas ―. Tienes a una de las novias más fiel, leal y divertida del jodido planeta ¡¿y la cambias por Ino?! ¿Ino "me meto con cualquiera que me asegure un buen trabajo como modelo" Yamanaka?
― Espera, espera ― el castaño puso sus manos frente a él de forma que sirvieran como escudo ante los avances de Itachi, pues éste se veía con claras intenciones de terminar lo que había empezado y no iba a calmarse hasta dejarle algunas costillas rotas ―. Ya que Azumi no me quiere escuchar, ¿podrías decirle que hay una explicación lógica ante lo que pasó? ¡Puedo decírtelo si no me crees! ― aseguró el castaño tomando la única solución que tenía a mano. Azumi nunca iba a contestar sus llamadas y probablemente ni siquiera lo fuera a recibir si iba a buscarla a casa de sus padres, solo le quedaba la opción de que la comadreja se acordara de los muchos favores que también le debía a él y que le trasmitiera el mensaje a la castaña.
― Bien, te escucho ― concedió el Uchiha sentándose con los brazos cruzados, aun en tensión, tenía claro que si la explicación del ciervo no lo satisfacía entonces su sangre y unas costillas rotas tendrían que hacerlo…
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Mientras Uchiha y Nara se encontraban hablando del delicado tema que involucraba también a Azumi, la diseñadora se encontraba en casa de los Inuzuka esperando a que Kiba terminara de pasear a todos los perros que tenían en la casa, entre él y su hermana bien podrían hacer pasar la mansión como un refugio de animales debido a que casi cada semana alguno de ellos llegaba con al menos un animalito que necesitaba hogar.
― ¡Azumi! ¿Ya te decidiste a adoptar un perro? ― preguntó Kiba al entrar en la habitación, siendo seguido por el animal más grande que la castaña había visto alguna vez, si no fuera por el color de pelo, la chica no habría reconocido a Akamaru en semejante criatura súper desarrollada.
― Soy más de gatos ― le recordó la castaña sin perder de vista cómo el chico se sentaba apoyándose en su perro, lo que tampoco le pasó por alto fue que Kiba aún conservaba las fotografías que se había tomado con Yuki a lo largo de los años hasta culminar la fotografía de su compromiso, perfectamente enmarcada y cuidada junto a la cama del amante de los perros ―. Pero esta vez vine para hacer una intervención urgente, Inuzuka
― ¿Intervención? ― Una risa nerviosa se apoderó del castaño al mismo tiempo que Akamaru intentaba ocultarse de la mirada inquisidora de Azumi, por alguna razón ninguno de los dos quería mirar a los ojos de la castaña ― No sabía que ya eras doctora o algo parecido, ¿vas a ser socia de Sasuke o algo así?
― ¿Por qué terminaste tu compromiso con Uzishiro? ― la pregunta directa hizo que el castaño casi se ahogara con su propia saliva al tiempo que accidentalmente pateaba la mesilla de noche junto a su cama, tirando el retrato que estaba sobre ella, haciendo que el castaño se apresurara a tratar de componerlo ― Por lo que veo no fue por falta de amor de tu parte o lo que sea y por lo que vi en la fiesta no es porque hayas visto que ella no te quiere… ¿sabías que estuvo llorando antes de ir y devolverte el anillo? ― Kiba cerró los ojos como si la castaña lo hubiera abofeteado en ese momento.
― No es algo que entenderías ― replicó sin soltar el marco que tenía entre las manos, después de todo ni siquiera él mismo entendía por qué tenía que terminar con Yuki si todo había ido muy bien hasta el momento de la entrega del anillo, la vida le sonreía y tenía todo lo que alguna vez había podido pedir ―. Si es todo lo que viniste a decirme entonces por favor vete
― ¿Desde cuándo eres un imbécil? ― Azumi se levantó de golpe y tomó a Kiba del cuello de la camisa que estaba vistiendo, Akamaru solamente levantó la mirada sin amago de hacer algo para defender a su dueño de las intenciones claramente hostiles de la castaña, incluso el animal sabía que Kiba se merecía el golpe que la castaña estaba a punto de darle ― ¡¿Por qué demonios la mandaste a la mierda si vas a seguir conservando sus fotos?!
― ¿Quieres que las tire? ― Kiba se soltó del agarre de Azumi de forma brusca, casi empujando a la castaña y golpeando la mano de ésta para que lo soltara y después recorrió su habitación tomando cada una de las fotografías en las que el rostro de Yuki aparecía, ya fuera con él, con Akamaru o con alguien de su familia ― ¿Quieres que las rompa antes de tirarlas o uso un encendedor? ― cuestionó con sarcasmo, sus manos temblaban al hacer el amago de romper las fotografías que había cuidado con tanto cariño, si eso hacía falta para que la castaña dejara de preguntarle algo que no quería responder, entonces lo haría, no es como si fuera a olvidar el rostro de la ojiazul pronto.
― Quiero la verdad Kiba… ― Azumi tomó las fotografías de las manos de Kiba y las dejó a un lado para poder abrazar al castaño, quien empezó a llorar suavemente en el hombro de la chica, hacía mucho que no lloraba como un niño pequeño al pedir un poco de consuelo ― Es obvio que aún quieres a Yuki así que… ¿por qué terminar tu relación con ella?
― La compañía está en números rojos ― susurró como si temiera que alguien estuviera escuchando detrás de la puerta a pesar de saber que estaban solos en esa zona de la casa ― S-si me caso con Hinata entonces ella va a ayudar a la compañía y entonces podremos seguir con los refugios de animales.
― ¿Por qué no me pediste ayuda? ― Azumi se separó de Kiba mientras lo miraba a los ojos ― ¿Hinata te puso esa condición para ayudarte? ― Azumi no podía creer que alguien que parecía tan dulce como Hinata pudiera hacer semejante proposición egoísta, ella podría no conocer mucho a la chica pero no le parecía que fuera tan mala ― ¡¿POR QUÉ DEMONIOS NO LE DIJISTE A NEJI?! ¿ES QUE ERES IDIOTA? ¿ES QUE NO TE HEMOS DEMOSTRADO QUE SOMOS AMIGOS? ¿CONFÍAS TAN MALDITAMENTE POCO EN NOSOTROS?
― Es que ella está… ― Kiba mordió la parte interior de sus mejillas tan fuerte que casi podía saborear su propia sangre ― ella me dijo que está enferma y no le queda mucho… ― confesó sin dejar de jugar nerviosamente con las fotografías de Yuki que había vuelto a tomar en sus manos ― sé que es egoísta pero me gustaría que Yuki me perdonara en el futuro… cuando ya esté con alguien mejor que yo…
Azumi no tenía ni idea de qué podía decirle a Kiba para levantarle el ánimo, le parecía demasiado mezquino de parte de Hinata el usar una enfermedad para hacer que Kiba se quedara con ella, eso si la enfermedad era cierta, había visto demasiados dramas y leído los suficientes libros como para saber que muchas personas usarían horribles estratagemas para lograr sus propósitos. Las palabras de Deidara preguntándole si lo que pasó con Ino no había sido planeado le golpearon como un martillo después de que el pensamiento sobre Hinata la invadió.
― Voy a hacer que Itachi estudie los libros de la compañía y veremos qué tan en números rojos están ― prometió Azumi tratando de acomodar el cabello del Inuzuka y tratando de limpiar las lágrimas del rostro de éste ― a ver si te vuelves un adulto, mírate con las mejillas todas rojas y la nariz escurriendo como cuando tenías cinco años ― lo molestó intentando hacer sonreír al castaño ― pero lo primero que tienes que hacer es cambiarte de ropa y buscar el anillo que Uzishiro te devolvió en el baile ― murmuró levantándose y empezando a revolotear en la habitación de Kiba, siendo seguida por la mirada de éste ― Vas a ir y arrastrarte como el gusano cobarde que eres y decirle toda la verdad esperando que en su infinita bondad te perdone ― instruyó dejando un conjunto cuidadosamente elegido en la cama del Inuzuka ― ¿Qué esperas? ¡A bañarse! ― Lo apresuró tomándolo de uno de los brazos para empujarlo al cuarto de baño, ella podía estar completamente perdida en los temas amorosos pero no iba a permitir que el deseo egoísta de Hinata arruinara la vida del pequeño kindergardiano que tenía por amigo.
Al sentir su teléfono vibrar lo sacó de la bolsa del pantalón y no pudo evitar bufar al ver el nombre del contacto en la pantalla, si todo salía bien con Inuzuka tal vez le daría una oportunidad de explicarse al ciervo idiota… después de hacerle una visita a Hinata y a Neji, por supuesto.
¡Jesús bendito del cielo! ¡No puedo creer que hayan pasado dos años y medio desde la última actualización de este fanfic! Trataré de mantenerme activa con este y todos los que tengo en pausa pero no será cada semana, espérenme el mes que viene. Ya conocen el pago de todo fanficker. Sus reviews alimentan mi imaginación. Hasta la próxima actualización.
Larga vida y prosperidad. Los amo.
