11. Una melodía confusa
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Abrió la llave del agua y volvió a empapar su rostro, para luego levantarlo y contemplar nuevamente su pálido rostro. Escuchó la cadena del retrete correr y a Misako salir de uno de los cubículos del baño de mujeres.
-"que mierda fue lo que me diste esta vez, se nota demasiado que estoy drogada"- dijo la rubia acercándose al espejo para observar con detención sus ojos.
Sintió cómo la pelinegra le tomó del rostro posesivamente para besarle, que fue correspondido sin mayores molestias, pero de manera algo torpe.
-"y que importa si se nota, no eras tú la que necesitaba estímulo para entrar a la clase de música?"
-"cierto, pero no quiero que alguien me descubra tampoco"- dijo volviendo al espejo arreglando sus cabellos.
-"es porque está ella en esa clase, no?"-reclamó seria.
-"que? y ahora sigue una escena de celos?"- preguntó alzando una ceja.
-"y si es así?"
Haruka no respondió, pues creía que la pelinegra tenía claro que no había ningún compromiso en la relación que se estaba dando entre ellas, especialmente después del incidente con Michiru.
-"jajaja, te asusté?"- rompió el silencio la pelinegra. La rubia rió levemente con ella.
-"es solo que eso no sonó como tú, Misako"
-"pues déjame decirte que hace tiempo tú ya no suenas como tú"- al escuchar eso la rubia rió restregando la mano en su propio rostro.
-"a veces creo que ya no soy la de antes… lo siento, aun estoy bajo el efecto, quiero caminar"
Abrió la puerta para salir, dejando atrás a Misako con su ceño visiblemente fruncido. Mientras caminaba vio su reloj cayendo en cuenta que ya estaba muy atrasada para la clase y que no le dejarían entrar. Estuvo largo rato sin saber bien que hacer, pero no importaba, pues estaba lo suficientemente atenta en nada en específico, haciéndole perder la noción del correr del día.
Estaba tirada boca arriba en el pasto observando las nubes moverse cuando sintió una bella melodía, tal vez la más hipnotizarte que hubiese oído. Levantó su dorso del pasto curiosa, para ver si reconocía el ritmo. No se dio cuenta cuando ya estaba caminando, siguiendo el origen de la melodía.
No sabía bien si era el efecto de la droga, pero esa música realmente la hacía viajar. Si, debía estar bajo el efecto. Caminó por el pasillo hasta encontrarse con la puerta semi abierta de la sala de música. No había nadie más que Michiru tocando su violín, absorta sin notar nada a su alrededor, ni siquiera a Haruka que permaneció en el umbral de la puerta.
Definitivamente esa melodía tenía un efecto lejos mejor que cualquier droga. Sin pensar en nada más se perdió observando y escuchándole. Ni siquiera pestañeaba, solo miraba sus movimientos acompañados de la maestría de su música. Pasaron varios minutos antes que Michiru se diese cuenta que había público. Separó su mentón del violín y dejó de tocar. Se sintió nerviosa, no lo podía evitar, pero aun así se acercó lentamente a Haruka, quien aun parecía ida. Le asustaba la situación, pero debía armarse de coraje y hablarle para solucionar todo el enredo que se había formado hace semanas.
-"Haruka, se que han pasado muchas cosas este último tiempo, pero necesito que hablemos y…"
La chica comenzó a hablar, pero la rubia no le escuchaba, estaba como en otra parte a pesar de estar en la misma sala, y que la miraba a los ojos. La chica, quien con rodeos y más rodeos trataba de hablarle y tocar el tema difícil entre ambas, pudo notar los ojos un tanto perdidos de la rubia.
-"… y bueno, tu entiendes, entonces… Haruka"- detuvo su discurso pero la rubia aun le veía sin pestañar. –"Haruka!"
Ese último llamado la trajo nuevamente a la tierra. Sacudió la cabeza y enfocó nuevamente a la chica que le miraba confundida. Pestañó un par de veces, suspiró y se dio media vuelta, dejando a la chica prácticamente hablando sola. Pasó la mano por su cara esperando a que el efecto de lo que había ingerido se pasara pronto.
-"pero que…? me ha dejado hablando sola"- dijo para sí misma viendo cómo se iba la rubia.
Pensó en detenerla, pero creyó que la rubia aun estaba molesta. Suspiró pesadamente y se recargó en el marco de la puerta. Luego se giró un hasta cargar su espalda y cabeza en la pared de la sala. Ya habían pasado semanas desde lo ocurrido y ya no se hablaban. Solo podía sentir la mirada de la rubia sobre sus hombros, pero cuando volteaba, ella ya miraba hacia otro lado. La extrañaba demasiado, todas esas rutinas que tenían juntas, sus bromas, su sonrisa infantil, e incluso todas esas cosas que hacía solo con el fin de sacarla de quicio. Y es que el cambio de tener toda su atención, las 24 horas del día de los 7 días a la semana, a este silencio frío era muy abrupto, más de lo que sentía podía aguantar.
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-"me pasas el azúcar por favor"- la voz de su madre la sacó de sus pensamientos desde el otro lado de la mesa.
-"em, si claro". Dijo volviendo entregándosela.
-"te noto preocupada últimamente Michiru, sucedió algo?"- preguntó recibiéndola para luego echar un poco a su té.
-"no, no es nada. Enserio"- dijo disimulando.
-"oye, hace días que no veo a la revoltosa de Haruka por aquí, ya se le extraña. Tuvieron alguna pelea?"- preguntó de pronto el padre.
La chica se atoró con el trozo de pastel que estaba comiendo en ese momento, cosa que extrañó a los padres quienes se miraron el uno al otro, como confirmando lo que el padre preguntó.
-"pero supongo que se van a arreglar, no? después de todo ustedes son muy buenas amigas"
-"s sí, eso espero papá"- dijo sin levantar la mirada. Se sentía un tanto cohibida hablar de Haruka con sus padres.
-"esa chica me inspira mucha ternura. Digo, es terca y bastante malcriada, pero es una buena chica y se deja querer. Debe estar muy sola"- dijo la madre.
-"porque lo dices?"- levantó la mirada intrigada.
-"a tu edad aunque no quieran admitirlo, necesitas de alguien que pueda ser de hombro cuando necesitas uno. Que te reprendan cuando haces algo mal, aunque sea molesto para ustedes, que te controlen un poco para orientarte. En otras palabras, todo lo que representan los padres. Y bueno, esa chica no tiene nada de eso, solo empleados que le obedecen lo que ordena, y amigos que ayudan a llenar eso, pero nada remplaza al cariño paternal"
La chica se quedo pensando lo que su madre dijo, mientras perdió su mirada en la taza de té. Siempre creyó que la rubia era feliz, después de todo siempre alardeaba de lo afortunada que era de tener todo lo que quería y no tener control alguno. Nunca se puso a pensar más allá de eso.
-"permiso, ya terminé"
Se levantó y fue a su alcoba. Se cambió de ropa y se sentó frente al mueble que tenía un espejo, y comenzó a peinar con delicadeza su cabello. Dejó el cepillo a un lado y abrió un cajón, sacando una tira de fotografías de ella y la rubia. Aun recordaba cuando paseando se metieron a la cabina para tomar un recuerdo. Comenzó a reír al ver la primera foto y el gesto infantil de la rubia, que se estiraba la boca sacando la lengua, la segunda con un gesto rudo, y la tercera abrazándole por el hombro con una mano y con la otra haciendo el gesto de 'paz'. La nostalgia fue inevitable, daría lo que fuese porque todo volviese a ser despreocupado como siempre, que jamás hubiese besado a Seiya, el torbellino que se desató por aquel motivo, y no haber escuchado esa confesión. Pasó el pulgar por la foto delicadamente, dando un pesado suspiro, para luego acostarse e intentar dormir.
En otro lado de la ciudad, en un club nocturno la rubia se encontraba viendo una foto de ellas de su celular, dónde la rubia sostenía la cámara del celular al momento de tomarla.
-"aquí tienes"- una voz femenina entre la música la sacó de pensamientos y dejó un vaso en la mesa.
-"gracias Misako"
-"que veías"
-"nada, solo la hora"- dijo guardando el celular para dar un sorbo.
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La chica iba caminando a su casillero. Se le había hecho tarde practicando en la alberca de natación a solas, por lo que ya no quedaba nadie en la escuela. Tenía una sensación extraña, de estar siendo seguida. Detuvo el paso y miró hacia atrás, no había nadie. Continuó caminando, pero juraría que unos pasos sincronizados a los de ella le seguían. Nuevamente se detuvo y giró bruscamente, pero no encontró nada. Otro repentino ruido de pasos rápidos a otro lado, volteó rápidamente y podría jurar haber visto una sombra fugaz pasar. Eso si la asustó. El pasillo estaba más oscuro que antes, ya había anochecido completamente.
-"te atraparé"- escuchó un susurro que la hizo voltear, alcanzando a ver sólo la sombra pasar fugazmente.
-"q quien anda ahí"- preguntó sonando inevitablemente temblorosa.
Tragó saliva con dificultad y decidió salir de la escuela pronto, no sabía lo que fuese pero ya estaba realmente asustada. Definitivamente alguien le seguía.
-"deja de huir"- ahora ya no era un susurro lo que le hablaba, era una voz claramente conocida.
Volteó entonces para comprobar que era Haruka mirándole desde un rincón. Traía esa mirada seria, con esa expresión en sus ojos que siempre le infundían temor, en especial ahora, que lucían de manera casi sobrenatural, parecían tener intenciones de lastimarla. Dio un par de pasos hacia atrás con intenciones de correr, pero mientras volteaba grande fue su sorpresa al encontrarse de frente con la rubia.
-"co como…"- pronunció casi sin voz aterrada.
-"ya te dije, no puedes huir de mi"- dijo con una sonrisa que la aterrorizó aun más. De cerca pudo notar su extrema palidez iluminada tenuemente por la luz de la luna.
Sin pensarlo dos veces corrió en sentido contrario con todas sus fuerzas. Dobló a la derecha, chocando nuevamente de frente con la rubia, con una sonrisa ladina. Sin importar a su respiración agitada corrió nuevamente hacia otra dirección. No pasó más de un minuto en encontrarse nuevamente con la rubia de frente. Quiso correr nuevamente, pero Haruka la tomó de la muñeca sin mayor esfuerzo, a pesar de que la chica intentaba jalar para zafarse. Su piel era fría.
-"me gusta jugar un rato con mi presa, pero ya tengo hambre"- con un delicado movimiento sacó los cabellos aguamarina que cubrían su cuello.
Un leve soplido en su cuello y su cercanía le erizó la piel. La rubia acercó sus labios a su oído, para susurrarle.
-"sabes que por más que corras, te encontraré… y te devoraré"-sintió aterrada ahora sus labios en su cuello, y ahora un par de cosas puntiagudas.
-"NOO!"
El impulso a correr solo se manifestó con un pataleo en su colchón. Le tomó unos tres segundos orientarse y notar que estaba en su cuarto, solo había sido una pesadilla. No sabía bien si había gritado solo en su sueño o también al despertar, solo esperaba que no alarmara a sus padres. Vio la hora en el reloj de su buró, solo había despertado cinco minutos antes de que la alarma sonara. Aun estaba agitada y algo sudorosa por el sueño.
-"no importa que tan romántica sea, última vez que leo esa novela de vampiros"- reclamó para sí misma restregando sus ojos. Volvió a caer pesadamente a la cama, pero no por mucho, pues la alarma comenzó a sonar.
Ya en la escuela se encontró con las chicas, que como siempre comieron juntas. Mientras hablaban cosas cotidianas, chica no pudo evitar mirar a su alrededor a los demás alumnos. Desde aquel día en que la rubia dijo que dejaría su plan de que se fuera, ya nadie se metía con ella. Todo como si nada hubiese pasado, incluso algunos le saludaban. Realmente la rubia tenía ese poder de liderazgo, además de tomar en cuenta de lo aduladores que eran los de la escuela.
'Hablando del rey de roma' fue lo que pensó la chica al ver que la rubia aparecía en la cafetería de la escuela. Caminaba mecánicamente, con esa expresión tan distinta a la altanera y alegre de siempre. Vio como tomó una bandeja con una mano, mientras la otra la mantenía en el bolsillo.
Michiru se levantó con la intención de hablar con ella, necesitaba solucionar la situación, pero se detuvo en seco al ver cómo unas manos le cubrían los ojos a la rubia por la espalda. Notó cómo la rubia dijo algo y quien le había cubierto los ojos se ponía ahora frente a ella. Se sorprendió al notar que era Misako, aunque no tanto pues hace días ya la veía un tanto cercana a la rubia. Observó cómo la pelinegra le hablaba risueña, mientras la rubia asentía sin mayor interés para luego seguir caminando. Tuvo una extraña sensación de molestia al ver aquella escena.
-"oye Haruka, no crees que has estado muy cercana últimamente de Misako?"- preguntó Yaten una vez que la rubia se sentó en la mesa con sus amigos.
-"que te extraña, no es nada nuevo que juegue con Misako"- dijo con tono monótono mientras veía con desagrado su comida.
-"si, pero esa chica no me agrada"
-"y que chica te ha agradado a ti Yaten"- levantó la cabeza Taiki.
-"eso es cierto"- reafirmó el pelinegro sin dejar de ver su propio plato.
-"no es eso, es solo que ella se me hace mala junta para ti"
-"mmm, eso es cierto"- apuntó Taiki al más bajo, asintiendo con la cabeza. –"siempre que te juntas con ella llevas tus excesos a ser aun más excesivos. Y esta vez sí que te estás excediendo"
-"te gusta la palabra exceder, no?"- preguntó Yaten saliéndose del tema.
-"bueno, ya basta no? si quisiera que me controlen y me sermoneen llamaría a mi padre y le contaría lo que hago, pero ya ven, ni a él le hago caso"
-"solo nos preocupamos por ti, golfa!"- reclamó molesto Yaten.
-"pues no lo hagan porque se lo que hago, enano!"
-"ya los dos, de vuelta a sus jaulas. Pero es enserio, cuídate"- volvió a la seriedad el más alto.
-"que odiosos. Se me quitó el hambre"- dijo soltando el tenedor de mala gana levantándose para irse, siendo seguida con la mirada de Michiru.
-"esta debe ser mi oportunidad para hablar con ella"- pensó al verla salir.
Se levantó con la intención de ir tras ella, pero rápidamente se detuvo al notar cómo Seiya se había levantado y salido de la cafetería también siguiéndola. Un sonoro suspiro dejó salir, maldiciendo por dentro su suerte. Pero luego pensó en lo que significaba que Seiya fuese a hablar con Haruka y comenzó a temer lo peor de una reacción de la rubia, por lo que se preguntó si sería correcto seguirle con discreción, sólo para asegurarse de que nada se saliera de control, en especial de las manos de la rubia.
Mientras la rubia se detenía a sacar un cigarrillo de su bolsillo y a sentarse en una banca. Una vez que le dio la primera aspirada sintió unos pasos acercándose. Sin mover más que sus ojos comprobó que era Seiya. Volvió a darle otra aspirada a su cigarrillo.
-"tan rápido terminaste tu comida?"- dijo sin dejar de ver un árbol.
-"quería hablar contigo"
En ese momento la chica llegó hasta donde hablaban, escondiéndose rápidamente tras un árbol. Inclinó levemente la cabeza para poder ver cómo el chico se mantenía de pie frente a ella, mientras Haruka seguía sentada.
-"esto no es espiar… es solo asegurarme de que todo esté bien… si, solo eso"- pensaba mientras trataba de oír la conversación con atención.
-"acerca de qué?"
-"de lo que ya sabes"
-"ohh… eso"
-"de veras siento que todo haya terminado así. Jamás quise hacerte daño"
-"eso es todo lo que sientes?"- esta vez volteó a verle directo a los ojos. El chico solo desvió la mirada hacia el suelo, la rubia hizo lo mismo. Un incómodo silencio.
-"yo… me iré un tiempo a la casa de mis abuelos"- al escuchar eso la rubia volteó rápidamente a verle. –"mi abuelo quiere que le ayude en unos negocios a los que quiere presentarme, para dar una imagen 'familiar' con unos inversionistas"
-"creí que te aburría ir para allá"- dijo camuflando su curiosidad.
-"lo hace, pero no pude negarme"
-"claro que puedes negarte… no lo haces por lo que sucedió, verdad?"
-"no… no es eso. Solo necesito… aire"
-"necesitas aire, pues aquí también lo tienes. No tienes que irte"- dijo levantándose, tratando de convencerle con disimulo.
-"Haruka…"
-"no, Haruka nada. Te vas por cobarde, eso pasa"- dijo tirando el cigarrillo al suelo.
-"solo serán unas semanas"
La rubia se quedó pensativa mirándole, otro largo silencio. Paulatinamente dejó de fruncir el ceño y luego se encogió de hombros, aun seria.
-"como sea. Pero si no te devuelves juro que te iré a buscar para golpearte yo misma y arrastrarte de vuelta"
El chico al escucharle se echó a reír asintiendo con la cabeza. Haruka a pesar de lo que había sucedido no cambiaba, aun cuando la relación entre ellos se había vuelto más fría y se evitaban. Y era precisamente por ello que el pelinegro necesitaba irse, para pensar y poner sus ideas en orden. Y no cometer alguna otra imprudencia.
-"Michiru, que haces a…"- llegó Lita de pronto, sobresaltándola al tomarla por sorpresa.
-"shh…"
-"estas…"- entrecerró sus ojos y sonrió. –"estas espiándolos?"
-"no… no es eso. Solo quería asegurarme de que Haruka no hiciera nada"
-"ohh… ya veo"
-"es enserio! Yo… jamás espiaría a alguien"
-"jaja, bien bien, te creo. Pero ya no tienes a quien espiar más, se fueron"- dijo señalando a espaldas de la chica.
-"que"- volteó rápidamente para comprobar que no había ya nadie. –"bien… al menos no sucedió nada"
-"y que hablaban"- preguntó risueña la pelicastaño.
-"em… nada, como te decía, no los espiaba jeje"- dijo nerviosa para comenzar a caminar.
Mientras lo hacía se fue pensando en lo que Seiya había dicho. Se sintió algo triste de que se fuera y como Haruka, no podía evitar pensar que fue por lo que sucedió. Aun así serían solo unas semanas, no podía ser el fin del mundo.
Esa tarde se encontró con él a la salida. Conversaron amistosamente como siempre de cosas sin mucha importancia pero entretenidas. Él fue a la máquina de la escuela por dos cafés y le pasó uno a ella. Ahí le contó de sus planes de irse de viaje fuera de la ciudad. Ella disimuló sorpresa. Le contó que se iría ese día por la noche y que no sería por mucho.
-"y de verdad te vas solo por eso?"- no pudo evitar preguntar.
-"bueno, también es porque necesito aclarar mi mente. Creo que unas vacaciones no me harán nada de mal"- dijo sonriendo.
-"supongo que si"- dijo para luego seguir un leve silencio. –"te… te extrañaré"- dijo en voz baja, completamente roja. El chico sonrió.
-"yo también"- respondió pasando su mano por el cabello de la chica de manera fraternal. –"bueno, ya lo sabes, si tienes algún problema con los odiosos de esta escuela llámame y volveré de inmediato"- dijo optimista guiñando el ojo.
La chica sonrió y asintió con la cabeza. Se despidieron y cada uno siguió su camino. Ya no estaba segura de lo que ahora sentía por aquel chico, no después de aquel beso. La confundía, eso era seguro, pero tal vez no de la manera que antes creía. Decidió no darle más vuelta a esa idea y dormirse de una vez.
Estaba tranquila guardando sus cosas en su casillero cuando sintió unos pasos que caminaban a su dirección. Miró de reojo encontrándose con Misako, que se detuvo en su casillero. El sonido del candado, el metal abrirse y mover cosas era lo único que interrumpía el incómodo silencio. Michiru quería salir rápido de allí, pues esa chica realmente no le agradaba. Podía sentir su mirada sobre sus hombros, y luego su risa, que le hizo voltear.
-"aun no puedo entender por qué Haruka se fijó en ti de esa manera, sabes?"- dijo con una sonrisa que contrastaba con el ceño fruncido de Michiru.
-"como sea, no es de tu incumbencia ese tema"- dijo de manera diplomática, pero sin esconder en su tono el desagrado.
-"claro que lo es. Desde hace unos días todo lo que sea asunto de Haruka me interesa"- dijo con una sonrisa satisfecha, aun más cuando captó la atención confundida de Michiru.
-"sabes algo Kaioh, creo que debería agradecerte, después de todo de no haber hecho lo que hiciste con Seiya, Haruka seguiría ciega tras de ti. Qué tontería, no?... pero ya dejó su capricho temporal contigo y ahora está conmigo"
-"a que te refieres"
-"que ella y yo ahora estamos juntas. Estamos hablando de intentar algo serio, de seguro funcionará, después de todo siempre volvemos a involucrarnos luego de un tiempo. Como sea, suerte con Seiya, espero que con el tiempo podamos salir los cuatro"- dijo guiñándole el ojo para luego irse con su maletín.
Michiru se quedó en la misma posición desde que escuchó esas palabras de la pelinegra. ¿Es que acaso ellas habían comenzado una relación formal o algo por el estilo? Definitivamente las cosas ya no serían como lo eran antes. Sintió una molesta sensación al recordar las palabras de la chica por enésima vez, tanta autoría y propiedad. Luego pensó en que podían ser inventos de la chica, después de todo sabía cómo era ella y no era primera vez que le increpaba con ese tema. Sí, eso debía ser. Negó con la cabeza auto convenciéndose y cerró su casillero.
Ya en su casa, en su escritorio se encontraba haciendo la tarea, pero cada un promedio de dos minutos su mente se iba para vagar en conclusiones, algunas que no le agradaban pero siempre las concluía de manera de convencerla en lo que estimaba conveniente.
-"si… esa chica debe estar mintiendo. Es absurdo"
Asintió con la cabeza y continuó escribiendo. Después de anotar res líneas de su deber detuvo el lápiz y su mente se desvió nuevamente.
-"y si no es así?... eso no puede ser bueno. No por mí si no por Haruka, esa chica no es buena influencia"- habló para sí, como si estuviese aclarando su preocupación a alguien y no ser mal interpretada.
Volvió a tomar el lápiz y continuó con su deber. Después de anotar un exacto de tres palabras volvió a detenerse y desviar la mirada de su cuaderno.
-"si… eso debe ser. Ella debió especular, es todo. Si"- una final conclusión la dejó satisfecha y continuó su tarea.
Al día siguiente la entregó a la maestra no muy convencida de su desempeño, pero por más que trató de concentrarse no lo logró. Pudo sentir en los ojos de la maestra al recibir el documento que probablemente pensó lo mismo de su entrega. Resignada salió de la sala, chocando con alguien que pasaba.
-"perdón, no me fijé que…"- interrumpió su disculpa al notar que Haruka también estaba en el suelo.
-"no, fue mi culpa. Venía distraída. Perdón"
La rubia se dispuso a ayudarle a recoger lo que la chica había dejado caer pero al escuchar como la chica dejó escapar una risa que no pudo contener. La rubia le miró confundida pero al ver cómo ella no paraba frunció el ceño.
-"y que es lo divertido?"- su ceño permanecía fruncido, pero algo de brillo había vuelto a sus ojos.
-"lo siento, es solo que jamás creí ver el día en que te disculpes y asumas que tienes la culpa"- respondió con espontaneidad. La rubia sonrió y lo camufló volviendo a fruncir el ceño, desviando la mirada.
-"exageras"- luego de recoger el último libro se lo entregó. –"toma, aquí tienes. Pon más atención para la próxima"
-"creí que tú eras la que venías distraída"- comentó divertida.
-"bueno, tu también debiste venir distraída para no notar que yo venía distraída"- dijo tratando de expresarse con complicación, provocando una expresión más divertida aun.
-"bueno, la verdad es que si venía distraída, asumo esa responsabilidad"- caminaron juntas con lentitud.
-"eso te pasa por andar pensando en Seiya"- dijo volviendo a fruncir el ceño mirando a otro lado.
-"Haruka, no es lo que…"- fue inmediatamente interrumpida.
-"tranquila, no quiero saber sus asuntos"- dijo rápidamente para cambiar el tema.
-"pero yo si quiero que sepas. Si crees que entre Seiya y yo hay algo te equivocas"
-"enserio?"-miró de reojo sin dejar de fruncir el ceño, la chica asintió. –"no tienes que contármelo"
-"Haruka…"- se detuvo, haciendo que la rubia también lo hiciese. –"eres una persona importante en mi vida, tal vez una de las más importante y no quiero que las cosas estén mal entre nosotras… yo de verdad te quiero"
Al escuchar tales palabras la rubia abrió más los ojos, sorprendida y a la vez algo atónita, a pesar de lo fraternal que sonaba esa confesión. La chica por su parte dibujaba en su rostro una leve sonrisa, pero sincera, como sus palabras. Pocas veces era capaz de expresar con palabras a alguien el cariño que sentía, tal vez solo a sus padres en una que otra ocasión. Pero eso era porque por primera vez sentía ese cariño tan sincero y profundo por alguien de su edad, jamás había tenido una amiga o a alguien tan cercana y participe en su vida, y la distancia le hizo saber que tanto había entrado en su vida sin que se diera cuenta. A pesar de tal vez no ser una confesión romántica, sin explicarse por qué estaba increíblemente nerviosa y la rapidez de su ritmo cardiaco lo comprobaba.
Se miraron varios minutos en silencio, pero uno para nada incómodo, pues habían perdido la noción de lo que estuviese alrededor. La rubia aun no salía de las emociones en que la sumergieron esas palabras, y al parecer la chica tampoco. Haruka tomó aire para responder, pero sintió cómo le besaban la mejilla.
-"por fin te pillo querida, te he buscado por toda la escuela"- dijo Misako pasando delicadamente sus dedos por el mentón de la rubia, para luego tomarle la mano.
Michiru sin pensarlo fijó su mirada en las manos entrelazadas y no logró despegarla de allí, tanto que fue evidente para la pelinegra y Haruka. La rubia sintió nerviosa y tomó aire para poder decir algo, tal vez aclarar, pero dio cuenta en que no había nada que decir. Mientras la pelinegra sonrió satisfecha comprendiendo lo que sucedía, por lo que decidió tomar con mayor determinación la mano de la rubia, quien no podría zafarse.
-"Se nos hará tarde para nuestros planes, te hice esperar?"- dijo especialmente cariñosa.
Ahora la vista de la chica se levantó hacia la pareja, a Misako sonriendo satisfecha, y Haruka desviando la mirada. Volvió la atención a las manos entrelazadas y luego desvió la mirada a sus zapatos.
-"b bien, se- se me hace tarde para ir a casa jeje…"- dijo nerviosa y moviéndose con torpeza. –"s su- suerte con sus panes, digo planes. Nos vemos"
Trató de no correr, pero caminaba con velocidad. Se subió al auto y le pidió a su chofer si podían irse lo más rápido a su casa. Todo lo que quedó de día se la pasó pensando en las manos entrelazadas y replanteando la conclusión que antes había sacado acerca de Misako, aparentemente no había especulado.
Apagó las luces y después de varios minutos logró dormir. Esa noche tuvo el mismo sueño, se encontraba caminando por el pasillo de la escuela cuando la sensación de que le seguían le asustó. Escuchó pasos que le hacían voltear pero no se encontraba con nada, solo una sombra fugaz pasar a su lado. Volvió a voltear encontrando de frente a Haruka, pálida, con ojos casi metálicos y vapor saliendo de su respiración, que se iluminaba con la luz de la luna. Corrió con todas sus fuerzas aterrada por varios segundos, pero esta vez cuando volteó hacia atrás ya nada la seguía. Se detuvo y miró a su alrededor, Haruka ya no la perseguía.
Bueno, todo se vuelve más complicado y parece ser que Haruka a decidido intentar seguir con su vida. Ahora la duda es cómo Michiru lidiará con todo esto, pues indiferente no le es. Y por otro lado Seiya, quien decidió alejarse para no cometer otro acto imprudente e involuntario. Y ahora psycho Misako que entra en escena con más fuerza, despues de todo ella dijo que ahí estaría para remendar el corazón roto de Haruka. que digo roto, destrozado jaja.
Gracias por los comentarios que siempre me recuerdan volver a escribir la actualización jajaja.
BSOS!
