Después morder el cuello de su senpai Kyoko quiso correr pero Setsu no podía hacer eso, así que solo se quedó recostada sobre el acariciando la marca.
-ahora eres mío niisan.
-siempre lo he sido, aunque tu marca es más un mordisco que la de una amante.
-ya sabes que nunca he hecho una, pero igual todos sabrán que eres mío especialmente la estúpida esa de Manaka.
- Ya te dije que no quiero nada con ella, eras una celosa. -expuso el pelinegro mientras giraba su cuerpo quedando encima de la rubia. -pero ¿qué garantías tengo yo? te fuiste con Murasame y no lo puedes negar, hay fotos tuyas. Nunca creí que le regalarías tus sonrojos a otro hombre que no fuera yo y esa cercanía como si se fueran a besar no es propia de ti.
-idiota, ya te dije que no he besado a nadie más que a ti.
-lo sé, porque se nota tu falta de experiencia. -explico acariciando la clavícula de la chica.
-idiota -fue la respuesta junto con un rodillazo en los testículos del mayor -si soy tan novata creo que me iré a practicar con otros hombres, regreso cuando sepa besar. - dijo empujando a su hermano.
-ni se te ocurra -ordeno Caín -si vas a practicar con alguien será conmigo - argumento antes de tomar el mentón de la chica y darle un beso intenso. Poco le valía en dolor en su parte noble, no dejaría que la mujer que amaba se fuese bajo ninguna excusa. –me gustas tal como eres.
Setsu cerró los ojos, sin pelear permitió que sus labios fuesen tomados otra vez, luego intentaría aplicar la regla del corazón del actor sin embargo deseaba no hacerlo y solo disfrutar del beso que le daba no solo Caín sino propiamente Ren, mil veces el recuerdo de esa noche de locura a pensar como su primer beso al que le dio Sho egoístamente.
Ren entendía lo peligroso de su actuar, cada vez su corazón se esperanzaba más, lo que indicaba que cuando terminaran de interpretar a los Hell sufriría de la cruda realidad, su corazón se haría añicos al volver a hacer un simple senpai enamorado de su kohai y sin ninguna posibilidad pero si podía implantar un poco de su esencia, guardar un recuerdo, jugarse todas sus cartas por ella no le importaba saltar al vacío sin paracaídas.
-Te amo, te amo más allá de esta piel, más allá de cualquier barrera Kyo… Setsu. -dijo al terminar el beso.
Kyoko no daba creído a lo escuchado, no podía negarse más lo que sentía y era claro que el peli negro había usado su actuación para darle señales de sus sentimientos, ya no podía hacerse por más tiempo la ciega pero no se sentía preparada aun para una relación y menos bajo aquella mascara que habían puesto los dos.
-Eres la persona más importante para mí-respondió la rubia -no iré a ningún lugar. Pero ya es tarde, debemos dormir.-dijo permitiendo que algo de lo que sentía se asomara pero dispersando con una orden, dormir solo era una excusa para no dejarse dominar de sus sentimientos o al menos evitar que el hombre junto a ella no siguiese mandando más dardos a su abatido corazón.
Caín se levantó brindándole una cálida sonrisa antes de ir al baño, se prepararía para dormir sin poner excusas. Además era peligroso para el mostrarse cariñoso, su corazón estaba sumamente acelerado producto de aquel beso, las esperanzas apuntaban en lo más alto. Era mejor dormir o intentarlo que continuar con una cercanía que podría robarse todo su autocontrol y hacer algo más que un beso actuado.
Kyoko saco sus libros y los puso en la cocina, buscaría algún pretexto para leer media hora y luego a la cama.
Al siguiente día los hermanos peligrosos regresaban a su último día en aquella locación antes del descanso para partir a la isla donde sería la filmación de exteriores. Caminaba como siempre directo a maquillaje. Cuando prontamente escucharon una voz chillona gritando mientras se acercaba a toda carrera.
-otra vez la chica hámster - murmuro Caín llevándose la mano a la cabeza, ya se estaba hartando de la joven.
-Caín-kun Caín-kun - gritaba antes de lanzarse encima del actor con la mala suerte que no contaba con la astucia y rapidez de Setsuka quien rápidamente se interpuso entre ambos.
La fuerza con que la pelicorta se había lanzado por poco tumba a Setsuka al suelo de no ser porque Caín la sujeto impidiendo la caída.
-Setsu no debería hacer ese tipo de acciones peligrosas - indicó acariciando el brazo de la rubia. - y tú no molestes más - ordeno a Manaka separándola de su hermana mientras la llevaba como si fuese un trapo y la depositó en una esquina.
-¿Caín kun porque eres tan frio conmigo? Sigues aún con ella pese a que estaba con otro hombre - reclamó la chica.
-¿qué sucede aquí? - interrogó Murasame quien llegaba a la locación.
-tu amiguita que no comprende con palabras que mi niisan es mío y solamente mío.- hablo la menor de los Hell.
-pero es que…- la objeción de Manaka se vio interrumpida al ver la escena que se desarrollaba ante sus ojos.
Setsuka había halado con fuerza del cuello del abrigo de Caín produciendo que este llegase a la su altura y sin ningún estigma poso sus labios sobre los del mayor.
Ren se sorprendió por el rumbo de las cosas pero no dejaría caer la actuación y mucho menos se perdería de disfrutar un beso con la mujer que amaba aunque fuese solo una falacia.
El moreno rodeo la pequeña cintura de la rubia con sus brazos, ligeramente poso su lengua sobre el labio inferior de la chica pudiendo paso al interior.
Kyoko no comprendía el porqué de haberse lanzado a besar a Caín frente a todos, entraba en la línea de actitudes de Setsuka pero no de ella. Decidió no manchar su actuación pese a no saber cómo continuar con aquel beso, así le cedió el control de la situación a su senpai, ella sólo seguiría la corriente.
Abrió la boca permitiendo el acceso de la lengua de Caín quien no demoro en hurgar por todo el interior de la húmeda cavidad. Pronto invito a la lengua de Setsu a moverse a su compás en un baile frenético y exquisito.
Para Kyoko ese tipo de beso era una experiencia nueva, arrolladora pero le encantaba. Acarició con ternura los sedosos cabellos del azabache. Caín acariciaba con dulzura la espalda de aquella chica que lo enloquecía a tal punto de hacer lo inimaginable.
Pronto el aire comenzó a escasear por lo que pese al dolor de Ren que no sabía si alguna vez podría volver a besar así a su amada, Caín se separó de Setsuka notando el fuerte rubor en sus mejillas, los labios hinchados, una fuerte tentación, deseaba volver a besarla allí mismo pero los gritos de Manaka lo sacaron de su ensoñación.
-asquerosos, pecadores - grito molesta ¿cómo es posible si son hermanos? - pregunto en medio de una fuerte pataleta.
-cálmate de una buena vez, idiota - gruñó Murasame. - ya sabíamos que ellos tenían algo, pero tu tuviste que interferir dañando el ambiente que de por si es tenso. No te pudiste controlar hasta que hicieron público su oscuro secreto.
-¿cómo es posible que lo aceptes tan fácilmente, acaso no te gusta Setsuka?
-claro que me gusta, es la chica más hermosa e interesante que he conocido, pero no puedo forzar sus sentimientos. Ella no me ama y no hare que me odie y mucho menos quiero un enemigo de la talla de ese. Mejor me rindo a tiempo y no hago el ridículo como tú. -argumentó antes de tomar a su amiga y cargarla como si fuese un muñeco. -algún día me agradecerás que te salve de tu propia locura.
-pero no entiendo porque si, te seguí y tome fotos comprometedoras entre tú y setsu, ellos están juntos. -grito en medio de su berrinche.
-¡Manaka basta! he sido tu amigo y he querido ayudarte, no me metas en tus asuntos. -afirmo soltándola en el suelo -has perdido mi respeto, piensa bien lo que haces hasta que lo hagas no vuelvas a hablarme- indico el moreno antes de voltear a ver a los hermanos Hell -no es que esté de acuerdo con lo que hacen, pero es su problema y en cuanto a las fotos no sé qué rayos haya tomado esta loca pero tal como te lo dije Setsu no luchare por un amor que desde el principio se es una causa perdida. -sin esperar respuesta Murasame se dirigió a maquillaje.
Caín y Setsu se dirigieron al camerino del mayor mientras Manaka solo se quedó llorando como la peor de las malcriadas. Una de sus amigas se acercó, Taira tenía razón y era hora que su amiga madurara.
El día paso y pese a los malentendidos y problemas causados por Manaka las filmaciones se llevaron a cabo sin mayores contratiempos. El director dio la orden que se prepararan para el viaje, tendrían dos días libres para descansar mientras él y el equipo técnico tomaban un avión directo a Guam necesitaban preparar todo antes de volver a rodar la filmación.
En la entrada de la vieja bodega que servía de set se hallaba un hombre de vestuario extravagante, muy similar a Setsuka y Caín pero obviamente mayor.
-Oto san -dijo la rubia acercándose a este y saludándolo con aprecio. Caín camino con paso lento pero seguro, no saldría de su personaje además aprovecharía los segundos en que su compañera actuaba para prepararse para la más dura confrontación que seguro le daría su jefe, el hecho que Lory Takarada entrase en escena como el padre de los Hell tenía una razón poderosa de ser.
Algunas de las femeninas que participaban en la grabación al ver al hombre maduro suspiraron, tanto el padre como el hijo estaban más buenos que el pan.
Setsu se hallaba en la habitación recogiendo sus pertenencias y arreglando un poco el desorden, volvería a ser Kyoko por dos días. Tomo sus libros sin notar que junto a estos se llevaba una agenda que no le pertenecía, en el afán de empacar y ordenar tomo todo lo que estaba en la mesita de noche. Caín era sumamente desordenado nada que ver con su senpai quien mantenía su apartamento como si nadie viviese allí. Tan pulcro que era aburrido.
Mientras tanto Caín soportaba el infierno en vida, se hallaba sentado en el interior de la limosina mientras Lory lo miraba fijamente sin decir nada. El cuello de La gabardina se hallaba alzado cuando el mayor se acercó y la bajo. Ren sintió que ahora si moriría, mínimo seria reprendido por aquella marca que para él era como una medalla de oro, en la mañana la había acariciado con vehemencia cerrando los ojos y recordando los besos que le había dado Setsu. Sus labios habían temblado de tal forma llevándolo al cielo y al mismo tiempo que lo arrojaban de este haciéndole sentir culpable.
Anhelaba el amor de esa chica, las caricias certeras y no bajo la actuación, poder decirle de una buena vez que la amaba con locura, a tal punto de mancillar lo más preciado para él. Si Kyoko le diese una oportunidad, por más pequeña que fuese, no importaba estar solo en el plan de amigos pero necesitaba vía para llegar a su corazón. Ya no resistía ser un compañero de trabajo, ni ser el senpai admirado, urgía cercanía e intimidad y no como Caín y Setsu sino como Ren y Kyoko.
-¿Esto te lo hizo ella?- pregunto el mayor sacándolo de sus pensamientos
-…- las palabras no salían de la boca del menor ¿Cómo explicar que la actuación y los deseos internos se mezclaron profundamente? Que había fallado como profesional.
-El gato te comió la lengua o no sabes cómo aceptar que no eres un viejo, Ren por dios eres un joven y no siempre puedes portarte como el perfecto caballero.-sentencio el mayor de los varones.
-pero yo no quiero causar más problemas. –respondió el actor con voz baja.
-no niego que es bueno para el negocio que no causes problemas, pero no puedes continuar viviendo en el pasado y negándote a ser un joven, solo tienes veintiuno. Ama y permite que te amen.
-pero usted sabe que es un amor no correspondido. Mogami san es la miembro número uno de loveme, está en contra del amor y yo… -la fuerte mirada de su jefe lo congelaba.
-no me mientas, que se cuando has pasado ese auto engaño. Sabes que ya no puedes vivir sin ella. Los he observado todos estos días y Caín ha revelado su corazón, a una Setsuka que no esta tan ciega como pretende estarlo.
-¿usted cree que tengo oportunidad de alcanzar el corazón de Mogami san? –pregunto lleno de ilusión, su jefe podía ser un romántico empedernido pero no era ciego, su poder de percepción era increíblemente alto.
-Es algo que tú mismo descubrirás, solo no desaproveches hijo mío la oportunidad que te brinde al crear una hermana pequeña con complejo de hermano.
-perdón por la demora, ya tengo todo listo presidente- dijo Kyoko cargando sus maletas y sin el vestuario de Setsu.
-Yo aún no estoy listo –se excusó Ren, escapando de aquella limosina. Sería peligroso estar con la pelinaranja en el mimo auto junto al monstruo del amor además necesitaba asegurar su diario, habían detalles escritos que serían muy peligrosos si fuesen descubiertos.
Notas de autora: Hola, mil gracias por sus comentarios. Musa está loca y yo feliz, cada vez nos acercamos más a la resolución de esta historia. Próximo capítulo preparen todo el botiquín porque los sentimientos estarán a 100 según lo que musa me dice al oído. No adelanto nada pero ya no hay vuelta atrás para Kyoko y Ren.
Siento un remolino en mi pecho otro hijo a punto de finalizar, si mis fics son mis hijos y a este le restan solo dos capítulos más. Nos leemos, besitos acholatados Xiang Li 3
