Bueno gracias chicas, por leer mi fic, espero que les guste este cap, ya leí el 5 libro ,casi se me da un vuelco en el corazón cuando me di cuenta la semejanza que tenían mis personajes con los JK en el pensadero, así que espero que lo disfruten.
11.- Noche de Navidad
La mañana siguiente le mandaron la carta a Peter, después decidieron ir al patio a jugar, con la gran tormenta de anoche todo estaba cubierto de nieve.
- Miren – Dijo James cuando les mostraba un muñeco de nieve hecho con magia, era igual a Severus.
- Solo le falta la grasa en el pelo – Dijo Sirius, mientras recolectaba ramas y tablas del suelo, Remus miraba un muñeco que Sirius acababa de hacer, era una mujer con expresión muy severa.
- ¿Quién es? – Dijo Remus, mientras James buscaba nieve con barro para ponerle en el cabello al muñeco Snape.
- Mi madre – Dijo Sirius acercándose al muñeco, cuando empezó a enterrarle las ramas y pegarle con las tablas de manera brusca, haciendo que Remus se alejara. Cuando de repente con una gran tabla le voló la cabeza al muñeco – Vaya esto si se sintió bien – Remus no borrar su expresión de espanto, y James tardo en reaccionar después de unos minutos.
Esa tarde se quedaron jugando a los soldados de nieve, haciendo ejecitos de muñecos de nieve similares a los muggles, Remus gano ya que tenia mejor conocimiento con respecto a los aparatos muggles, porque su madre trabajaba en el Ministerio de Magia en el Departamento Contra el Uso Indebido de los Objetos Muggles. Después de eso pasearon con trineo por todo patio porque un prefecto los venia siguiendo, por los gritos que les lanzaba eran muy pequeños para pertenecer allí afuera con ese frió.
Unos dos días después de hacer varias travesuras Peter les mando una carta de respuesta, sus padres efectivamente lo habían castigado por el hecho de no haber tenido buenas calificaciones tuvo que prometerles que le iba a ir bien, así que en la carta venia llena de ruegos y suplicas, así que la respuesta tuvo que ser lo suficientemente larga para dejarlo tranquilo.
Para la noche buena los chicos tenían planeado una especie de fiesta en su habitación, iban a juntar las camas para hacer una especie de pijama party, demás tenían que robar comida en la cocina lo cual era muy fácil los elfos domésticos eran muy amables con ellos.
- Esta noche va a ser increíble por primera vez no voy a estar con mi horrible familia – Dijo Sirius.
- ¿Qué tiene de malo tu familia? – Dijo Remus, que traía un libro.
- Ya te dije son sangre pura.
- Pero por qué dices eso, mi familia es sangre pura y no son horribles ni desagradables – Dijo James.
- Bueno supongo que tu familia, no se cree como de la realeza por ser sangre pura ¿verdad? – Dijo Sirius.
- Bueno, no – Dijo algo apenado James.
- Hablemos de otra cosa – Dijo Sirius – Bueno tenemos que ir temprano a cocina.
- Si – Dijo Remus, mientras comenzaba a leer el libro.
- Porque sigues estudiando si esta semanas las tenemos de vacaciones, demás estamos recién saliendo de los exámenes – Dijo James.
- Bueno, es que quiero aprobar Pociones, y no soy muy bueno sabes – Dijo Remus.
- Pero como dijo James, venimos recién saliendo de los exámenes, deberías descansar – Dijo Sirius.
- Claro, es que para ustedes descansar es dejar la mente en blanco parece, a mi nadie me apura en estudiar – Dijo Remus muy tranquilo.
- Bueno, si eso te entretiene – Dijo James.
Iban caminando tranquilamente por el pasillo hacia el Gran Salón, estaba desierto por suerte Snape también se había ido del castillo a pasar la navidad con su familia así que todo era tranquilo.
- El otro día, en el castigo con Filch, me dijo que si seguíamos así probablemente la profesora McGonnagall nos citaría a una reunión por problemas de conducta – Dijo Sirius – Eso a mi madre le fascinaría, lastima que no puedo ver su cara cuando ve las cartas – Dijo en tono soñador.
- Crees que será verdad – Dijo Remus algo nervioso, pero el sabia salvado en varias ocasiones de los castigos, ya que casi siempre encontraban a Sirius riendo frenéticamente, mientras James intentaba calmarlo.
- No te preocupes, de seguro a ti no te sucede nada – Dijo James.
Más tarde en cuanto llegaron la cocina, venían preparados con las mochilas vacías, para llenarlas de comida, después de hacerle cosquillas a la pera del cuadro que protegía la entrada de la cocina se decidieron entrar, la vez pasada cuando habían llegado unos pocos elfos los habían atendido, pero ahora la cocina estaba repleta de ellos preparando millones de tipos de dulces para la cena.
- Hola señores amos, ¿qué desean? – Dijo uno de ellos acercándoseles.
- Venimos a pedirles comida para la noche – Dijo James.
- Esperen aquí señores – Dijo el elfo, los chicos empezaron a abrir sus mochilas cuando miles de elfos comenzaron a acercándoseles dándoles miles de paquetes con dulces que tenían perfectamente envueltos.
- Gracias – Decía Remus cada vez que un elfo le metía un paquete a su mochila, cuando estaban lo bastante cargados se fueron de allí, a dejar las mochilas en su habitación., de regreso al Gran Salón para asistir a la cena que habían preparado.
En el banquete, habían puesto una mesa central para que todos se sentaran juntos los chicos se acercaron con sigilo hacia el director Dumbledore, unos pocos alumnos y algunos profesores.
- Hola chicos – Dijo el director – Siéntense. ¿Ustedes son los nuevos alborotadores, cierto?
Los chicos sentían mucha vergüenza, pero sólo lo miraron y se sentaron.
- Si ellos son - Dijo la profesora McGonnagall mirándolos con odio.
- Creo que ustedes son como unos merodeadores en Hogwarts – prosiguió – Casi todas las noches Filch viene a informarme que los a encontrado vagando por el castillo.
Remus de encogía en su asiento mirando para otra dirección menos a Dumbledore o a la Profesora McGonnagall, mientas Sirius miraba al director con aire de superioridad, pero conservando un aire elegante que siempre tenia, un pequeño residuo de su sangre Black.
- Coman chicos, hoy es un día especial no se preocupen que yo empiece a comer – Dijo Dumbledore cuando noto que había probado bocado alguno, y entonces todo comenzaron a comer.
