10


Faltaban sólo dos meses para que me fuera. En mis oídos se había plasmado el tic toc del reloj y no podía concentrarme en algo más que no fuera eso.

Muchas dudas empezaron a aparecerme, y de pronto ya no me hallaba tan seguro de querer seguir con aquello. Estudiar una maestría en el extranjero había sido algo por lo que me esforcé durante años. Un anhelo, que sabía no sólo estaba haciendo orgulloso a mis padres, sino que le callaría la boca a muchos que creyeron y dijeron que no podría hacerlo.

Pero la situación cambió. Kari apareció y yo…

-¡TK!- escuché la voz de Matt y sacudí la cabeza.

-¿Eh?

-Anda tonto, te toca tirar.- dijo. Estábamos en un parque a unas cuadras de mi casa jugando básquetbol. Hacía mucho calor y la tarde se prestaba para eso.

Boté el balón, mi hermano intentó quitármelo varias veces, hasta que lo encesté en una cancha.

-¡Sí!- exclamé, sonriendo victoriosamente. Matt se alejó y fue a una banca en donde habíamos dejado una mochila con toallas y agua. Lo seguí.

-Toma.- me arrojó una botella de agua.- No has perdido la práctica, hermanito.

-¿Práctica? Tú y yo sabemos que yo siempre he sido el mejor en el juego.

-Claro.- comentó con sarcasmo y yo me reí.

Me senté en la banca y perdí mi mirada a lo lejos, no enfocándome en un punto.

-¿Pasa algo?

-Voy a extrañar mucho esto, ¿sabes? Cuando me vaya.

-TK no empieces con tus cosas.

-Algún día debemos hablar de ello, Matt.

-Pero no tiene que ser hoy.

Sabía que a mi hermano también le costaba hablar de mi partida. Ambos éramos muy unidos y, aunque él pasaba más tiempo con Sora, no perdíamos la oportunidad de hacer algo juntos en nuestros ratos libres.

-Te voy a extrañar mucho.- susurré, con melancolía.

-¡Basta!- exclamó, y pude ver que sus ojos se enrojecieron.- Sólo serán dos años, no es como que te vas a ir para siempre. Además…- dudó antes de seguir hablando.

-¿Qué?- soltó un fuerte suspiro y dejó la botella, ya vacía, dentro de la mochila.

-Iré a verte en Navidad.

-¿Qué!- dije, sorprendido.- ¿Estás hablando en serio, Matt?

-Sí.- respondió, sonriente.

-Pero… ¿y mamá?- mi hermano sonrió aún más ampliamente.

-Ella también va.

-¡Wow, qué noticia!- me levanté de la banca y le di un fuerte abrazo.- ¿Cuándo pensabas decírmelo?

-Mamá me pidió que fuera sorpresa. Pero como te has puesto de niñita llorona tuve que hacerlo.- dijo, riendo.

-¿Niñita llorona? A mí no se me aguaron los ojos.- Matt me golpeó en el brazo y reímos.

Adoraba a mi hermano. Pese a que teníamos muchas diferencias que en ocasiones terminaban en discusiones, era como mi mejor amigo.

-Matt…

-¿Si?

-Hay algo que he estado pensando.- él asintió, esperando a que continuara. Me llevé una mano al cabello, alborotándolo aún más, sintiendo la humedad por el sudor.- ¿Qué pasa si no me voy?- él abrió sus azules ojos sorprendido por mi pregunta.

-Explícate, por favor. ¿A qué te refieres?

-Sí, eso. ¿Qué si no quiero irme?- y como respuesta, recibí una bofetada.- Vale, me quedó claro.- dije, tocando mi mejilla.

-¡TK! ¿Qué diablos ocurre contigo? ¿Cómo puedes pensar eso ahorita? Ya tienes todo, el pasaje, la estancia, la beca…

-Lo sé, lo sé.

-¿Por qué no querrías irte?- me mordí el labio, reprimiendo una sonrisa ante el recuerdo de Kari.

-Oh no…

-Estoy enamorado de ella, Matt.- mi hermano me dio la espalda y negó con la cabeza.

-No puedes abandonar tu sueño por una mujer, TK.

-¿Y qué si ese ya no es mi sueño? No tienes idea de lo difícil que esto es para mí. Pienso en cuando me vaya, ¿qué voy a hacer sin ella?

-¡Habrá más mujeres allá!

-¿Qué?- exclamé consternado. Sabía que Matt no tenía fama de ser exactamente fiel a sus parejas, pero esto era demasiado para mí.- Ponte en mis zapatos, por favor. Piensa en Sora, ¿qué harías tú en mi lugar?

Se llevó una mano a la cabeza y lo pensó un momento. Después suspiró.

-Tal vez me excedí un poco.- dijo, a manera de disculpa y asentí.- Sólo quiero que estés seguro de esto, ¿ok? Si te vas, que sea por la razón correcta y si te quedas, igual. Y que la decisión que tomes no te lleve a arrepentirte y lo lamentes el resto de tu vida.

-Como si no hubiera pensado en eso.- me dije a mí mismo.

Mi celular sonó, voltee a la pantalla: Llamada entrante: Kari.


Sé que le estoy dando muchas vueltas al asunto, pero no se preocupen, les prometo que las cosas van a cambiar significativamente... creo que alguien me preguntó (no recuerdo) por qué tanto drama en la vida de Kari, por qué lidiar con tantas cosas... bueno, les diré, en la vida real, ella ha lidiado con cosas peores a estas.

En la vida real TK tiene el plan de irse, aún no lo hace, y Kari... bueno, ella sigue enamorada de él desde la primera vez que lo vio :)