Los personajes de esta historia son propiedad de Stephenie Meyer

CUIDA MI VIDA

"Nueva vida"

Edward POV:

Yo por mi parte, estaba deslumbrado con la imagen que tenía ante mí. La mujer que amo con toda mi alma, con la pequeña a la que ya consideraba mi hija, entre sus brazos. Sólo faltaba que pudiera hablar con Bella y solucionar las cosas. Conseguiría que ella me escuchara, y al final formaríamos esa familia que yo tanto deseaba. Dedicaría el resto de mi existencia a hacerla feliz.

Sólo necesitaba saber que estaba pasando por la cabeza de Bella en estos momentos, como se sentía, y porqué no dejaba que me acercara a ella.

Bella POV: (volvemos un poco atrás, durante la transformación)

Me sentía impotente, un dolor indescriptible atenazaba mi cuerpo, era como si llamaradas de fuego recorrieran mis venas haciendo arder mi cuerpo desde dentro, pero ni siquiera podía moverme o gritar, que era lo que realmente necesitaba. Era como si hubiera estado dormida, un sueño tranquilo en el que no sientes nada, para después despertar en la más horrible de las pesadillas, y ni siquiera sabía la razón, ni lo que me estaba pasando.

Intenté concentrarme, quería recordar lo que había pasado, tal vez había tenido un accidente y estaba en el hospital, por eso me dolía todo el cuerpo. Pero en mi último recuerdo, yo ya estaba en el hospital, ¿pero porqué?, entonces recordé… Mi niña! Algo había ido mal, algo le había pasado a mi hija.

No podía moverme, pero me di cuenta de que podía escuchar lo que pasaba a mi alrededor. Había alguien acompañándome, podía oír su respiración, podía sentir como tenía sujeta una de mis manos y como acariciaba suavemente mi mejilla. Supongo que en otras circunstancias, esa caricia me habría parecido agradable, pero en ese momento no era capaz de apreciarlo, lo único que parecía capaz de ocupar mi mente, era el inmenso dolor que recorría mi cuerpo.

Pensé que si me concentraba en otra cosa, tal vez podría distraerme y el dolor se haría más soportable. Empecé a escuchar atentamente, necesitaba saber lo que había a mi alrededor. Empecé a prestar más atención, la persona que estaba a mi lado, me estaba tarareando algo, cuando descubrí que era mi nana, no me lo podía creer… la única persona que conocía mi nana, era… No, eso era imposible.

Estaba intentando convencerme a mí misma de que era imposible que él estuviera conmigo, cuando escuché como una puerta se abría y alguien entraba a la habitación. Cuando oí esas voces, se confirmaron mis sospechas.

-He venido a enseñarte algo- dijo la voz de Esme. Oí como si se estuvieran pasando algo el uno al otro, supuse que Esme le habría traído algo a mi acompañante. Todo se quedó en silencio por unos minutos.

-¿Me la dejas un rato Esme?- esa voz… no me lo podía creer, realmente era él. Era Edward, y estaba conmigo.

-Claro hijo, sólo espero que tus hermanas no se pongan muy ansiosas, jeje. En estas pocas horas, todos hemos creado una especia de dependencia de la pequeña, incluso Jasper y Emmett. Es como si no pudiéramos dejar de mirarla, este angelito ha llegado para alegrar nuestras vidas.- esas palabras de Esme me dejaron sorprendida, estaban hablando de una pequeña, seguramente mi pequeña. Por lo que pude deducir, Edward tenía mi hija en sus brazos, y todos la querían.

Mi hija… ¿Cómo sería…? Jamás pensé que diría esto, pero esperaba que se pareciera a mí, me daba miedo pensar, que el rostro de mi pequeña pudiera ser un recordatorio de esos hombres…

Oí como alguien se alejaba, y una puerta se cerraba. No me lo podía creer, estaba con los Cullen, ellos se estaban haciendo cargo de mi hija, y por lo que pude suponer, también de mí. Entonces volví a oír su voz.

-Pero mira que deditos más largos tienes mi princesa, tienes manos de pianista.- le decía Edward a la pequeña. Y la había llamado su princesa, él la quería, se había encariñado con ella, al parecer estaba dispuesto a cuidar de ella como yo le pedí, pero se suponía que yo tendría que haber muerto, en cambio estaba aquí sufriendo, siempre había pensado que la muerte debía de ser pacífica, no esta agonía, ¿qué me estaba pasando? - Yo te enseñaré, ya lo verás. Le tocaremos su nana a tú mama. Y ahora que lo pienso, tendré que componer otra nana, para mi otro ángel.- y después de unos segundos empecé a oír como tarareaba una suave melodía, creo que de haber podido, me habría puesto a llorar, era tan dulce…

Pero… ¿por qué no me podía mover? El doctor me dijo que había riesgo de que entrara en coma, ¿era eso lo que me pasaba? ¿Pero por qué dolía tanto? Entonces recordé algo que me dijo Edward sobre la transformación, dijo que era muy dolorosa, como si el fuego recorriera tu cuerpo, ¿era eso lo que me estaba pasando? ¿me estaba convirtiendo en vampiro? No podía ser, Edward me dijo que no me quería, que yo no le convenía, que no era lo suficientemente buena para él. Pero esa era la única explicación que tenía, para este dolor que estaba sufriendo.

Sentí como pasaba el tiempo, me concentré en la nana que él tarareaba, pero el dolor cada vez parecía más insufrible. Oí como llamaba a Esme, y como ella entraba a la habitación acompañada por alguien. No reconocí quien era hasta que no lo escuché hablar, era Carlisle.

-Parece que todo está bien hijo, sus constantes son normales. Recuerda en qué estado estaban Emmett y Esme, ellos estaban peor que Bella, y se recuperaron.

Entonces era cierto, me estaba transformando… no lo podía creer. Sería un vampiro como los Cullen. Siguieron hablando sobre mi estado, hasta que llegó Alice, y les dijo que podían quitarme el respirador, era tanto el dolor, que ni siquiera había sentido la molestia de tener un tubo en la garganta. Cuando me lo quitaron, tuve que recordar como respirar.

Y así seguía pasando el tiempo, y yo seguía sin poder moverme. Hasta que noté como alguien me cogía en brazos, y supuse que era Edward, creo que me llevó a otra habitación, aparte de por el hecho de que lo había sentido andar, también noté algunos cambios en el ambiente, como el olor, era curioso que pudiese notar esas diferencias tan sutiles. Cuando se detuvo, me sentí envuelta por sus brazos. ¿por qué lo hacía? El me abandonó, ¿por qué ahora parecía tan preocupado?

El tiempo pasaba, y yo cada vez estaba más desesperada, quería moverme, gritarles que me mataran, porque no podía soportarlo más, en algunos momentos oía como entraba algún miembro de la familia, pero la visita que realmente me sorprendió, fue la de Jasper.

-Sigue sin reaccionar por lo que veo. – su tono parecía desconcertado.

Edward le preguntó si no sentía nada procedente de mí, a lo que Jasper le contestó que no, como podía ser que no notara todo el dolor que yo estaba sintiendo, en ese momento noté como se quedaba callado a media frase, mis ojos se abrieron de golpe y el alarido de dolor que llevaba tanto tiempo queriendo soltar, por fin salió de mi boca.

Noté unas manos en mis mejillas, y como el rostro de Edward apareció ante mis ojos, entonces me habló.

-Bella, mi amor ¿me oyes?- preguntó. Yo intentaba concentrarme, fijar mi mirada en él. Pero me estaba resultando muy difícil. Su rostro seguía siendo igual de prefecto. Me dio miedo pensar, la razón por la que me había convertido, ¿lo habría hecho por lástima?- Bella, perdóname mi amor, pero no podía perderte otra vez y te mordí. Te estás convirtiendo en vampiro, por eso sientes ese dolor tan intenso.- sus palabras fueron la confirmación de lo que yo había sospechado, lo que no esperaba oír era que me llamara mi amor, y que dijera que no quería volver a perderme, ¿Cómo podía decir eso cuando fue él el que me dejó? Pero no pude seguir pensando en eso, porqué el dolor cada vez se hacía más intenso, y no fui capaz de reprimir los sollozos ni las lágrimas que escapaban de mi cuerpo.

Sentía sus brazos a mi alrededor, y como intentaba darme ánimos mientras me decía que el dolor pronto terminaría.

No sabía cuánto tiempo llevaba en este infierno, pero se me hacía una eternidad. Empecé a notar como mis extremidades ya no estaban entumecidas, incluso podía decir que las sentía más frescas, como si el fuego hubiera desaparecido. Pero no sabía si alegrarme por eso, porque era como si el fuego que había desaparecido de mis piernas y brazos, estuviera concentrándose en mi pecho, cada vez más cerca del corazón, y cada vez más doloroso. Mis latidos cada vez eran más rápidos, como si fuera una carrera para llegar al final. Yo no podía dejar de gritar, hasta que por fin mi corazón dio su último latido y el dolor desapareció completamente.

Mi cuerpo que había estado en tensión, para soportar ese horrible dolor, se relajó automáticamente, pensé que sentiría algún tipo de incomodidad, como cuando haces mucho ejercicio y después tienes agujetas, pero no sentía nada de eso, mi cuerpo se sentía perfectamente bien, sin ninguna molestia. No me di cuenta de que mi mirada había quedado fija en la ventana, hasta que noté una mano en mi mejilla y giró mi cara para que le mirara. Entonces vi esos ojos dorados que tanto había amado hacía cinco años, y siendo sincera aún seguía amando.

Nos quedamos mirando a los ojos, y sentí como él acariciaba mi mejilla, noté como la misma corriente eléctrica de siempre, me recorría donde nuestras pieles se tocaban. Era tan placentero…, no pude evitar que mis ojos se cerraran, y una tonta sonrisa se instalara en mi cara, había ansiado tanto volver a sentir esa sensación… sentirme amada por él. Era como volver el tiempo atrás. Quería creer que me amaba, que había vuelto para estar conmigo. Pero recordé cuando me dejó, el dolor que sentí.

¿Por qué me hacía esto? ¿Es que no había jugado suficiente conmigo? Cuando nos conocimos, me ofreció el mundo, me hizo creer que me amaba, que yo era la única para él, pero después me abandonó, me dejó tirada en el bosque como si yo no valiera nada. No podía permitirme estar cerca de él, únicamente me haría daño otra vez. Me incorporé rápidamente, de hecho… creo que demasiado rápidamente, así que eso era la velocidad vampírica, es curioso, porque aunque me moví muy deprisa, no perdí ningún detalle de mi alrededor en ningún momento.

Me di la vuelta para encararlo y retrocedí hasta que noté la pared a mis espaldas, todo se veía mucho más claro, los colores eran más nítidos. Mi mirada vagó por la habitación, hasta que se detuvo en la cama, donde Edward estaba arrodillado con actitud suplicante.

-Bella mi amor, mírame. Bella, se que estás desconcertada, todo esto es nuevo para ti. Pero te prometo que te acostumbrarás. –no pude responder, ¿por qué era tan cariñoso, y por qué me llamaba mi amor?- Bella, ¿recuerdas lo que te pasó?, tu abogado vino a buscarnos, leímos tu carta, y fuimos a Seattle.- estaba intentado hacer memoria de lo que había pasado, tenía recuerdos, pero la mayoría eran muy borrosos.- Cuando llegamos allí el médico nos dijo que estabas en coma, por eso te trajimos aquí, y después de que naciera Elizabeth…- no pude evitar angustiarme, ¿dónde estaba mi pequeña?, la última vez que la sentí, ella aún estaba en mi vientre.

-Tranquila Bella.- se bajó de la cama y se acercó a mí, venía con las manos levantadas, como si me tuviera miedo. –Elizabeth está bien, está con Esme y con Rosalie.- él no sabía que yo había estado consciente el tiempo que Esme le llevó a mi hija, yo ya suponía que Elizabeth estaba bien, lo que quería era verla.

Me sorprendieron unos toques en la puerta, un instinto de protección desconocido para mí hasta ahora, salió a la luz, y ni siquiera me di cuenta, de cuando me agache en posición de ataque, y incluso me asusté de mi misma cuando un siseo salió de mis labios. La puerta se abrió levemente, y apareció un rostro surcado por una gran sonrisa y unos hoyuelos.

-¿Podemos entrar? ¿O nos vas a morder Bella?- ese era Emmett, no lo podía creer, le había echado tanto de menos, mi cuerpo se fue relajando, y me incorporé. No pude evitar sonreír en respuesta a su sonrisa. Antes de que me diera cuenta, él me había rodeado con sus brazos y estaba abrazándome, en un primer momento no sabía qué hacer, recordaba levemente los abrazos que me daba cuando yo era humana, y solían dejarme sin aire. Pero ahora eso no pasó, le devolví el abrazo con fuerza, hasta que escuché un "aaaucchh", proveniente de él. Me asusté y le solté inmediatamente, ¿yo le había hecho daño? ¿se habría enfadado?

Entonces oí risas, no sólo la de Edward, sino también las de los que entraban a la habitación en ese momento, Alice, Jasper y Carlisle.

-Tenemos que hacer un pulso tu y yo, eh!- dijo Emmett, por un momento pensé que se había enfadado conmigo, pero ese pensamiento se borró de mi mente cuando vi su gran sonrisa. Entonces me giré a ver a los demás, y mi mirada quedó conectada con la de Alice, pero cuando pensé que ella se acercaría a mí, Jasper se interpuso entre nosotras, era como si intentara protegerla, ¿realmente estaba intentando protegerla de mí? La verdad no sabía cuál sería mi aspecto en estos momentos, pero dudaba mucho, que mi aspecto fuera más amenazante que el de él, tenía varias cicatrices en el rostro que le daban un aspecto amenazante, si él seguía con vida, significaba que los que le habían hecho eso, habían muerto. No me gustaría ser su enemiga.

-Cuidado Alice, es una neófita…- dijo él sin dejar de observarme ni un momento, y Alice bufó ante ese comentario.

Alice intentó calmar a su pareja, mientras seguía acercándose a mí, con los brazos abiertos. -Suave, eh! Que si has podido hacer que Emmett se quejara, a mi me puedes romper- dijo con una gran sonrisa.

No quería hacerle daño, así que cuando ella me abrazo, yo intenté devolvérselo lo más suavemente posible. Cuando por fin nos separamos, no pude evitar sonreírle, la había echado muchísimo de menos, y con su comentario me hizo saber que ella también me había extrañado.

Entonces fue Carlisle quien se acercó a preocuparse por mí, y a preguntarme como estaba, no supe cómo responder y simplemente me encogí de hombros, me encontraba bien, no me dolía nada, pero me sentía extraña, había notado que no necesitaba respirar. Y mis sentidos estaban más desarrollado, podía oír incluso los más leves sonidos, lo veía todo mucho más nítidamente, y eso me dejaba apreciar que aunque siendo humana, había pensado que los Cullen eran guapos, en este momento no tenía palabras para describirlos, eran lo más hermoso que había visto nunca.

Había estado tan concentrada en el reencuentro con los Cullen, que hasta que Carlisle no mencionó la sed, no me había dado cuenta de esa quemazón en la garganta. Entonces Carlisle comentó que tendría que ir a cazar.

Con mi visión periférica, pude ver como Edward se acercaba a mí, no podía hablar con él, no me sentía preparada todavía, quería saber porque estaba aquí conmigo, pero me daba miedo su respuesta, que él me dijera que lo hacía porque me tenía lastima, o porque se sentía comprometido conmigo. Esperaba que alguien pudiera ayudarme, porque de verdad que no quería estar con él a solas. Miré a Alice, y parece que comprendió mi mirada, porque se ofreció a acompañarme, y Emmett, ¡cómo no! También se apuntó. Cuando dijo que cazaríamos un oso, la verdad me asusté, esas bestias eran enormes. Pero Emmett me hizo ver que yo ahora era más fuerte que antes, y que podría con el oso, eso me dio ánimos, ya tenía ganas de comprobarlo.

Y así, cogida de la mano de Alice y Emmett como si fuera una niña pequeña, salimos de la casa, Jasper nos seguía, creo que no se fiaba de mí. Había oído contar historias a los Cullen, sobre los vampiros neófitos, decían que estaban muy descontrolados, pero yo no me sentía así. Me sentía yo mismo, sólo que con algunas sensaciones extrañas en mi cuerpo, como la quemazón de la garganta.

Cuando pude apreciar el exterior, me di cuenta de que estaba todo nevado, cuando les pregunté donde estábamos, me dijeron que en Alaska, más concretamente en Denali. Mi cerebro me decía que tendría que estar sintiendo frio, pero no era así, y eso me gustaba, por supuesto notaba que la temperatura era baja, pero a mi cuerpo no le afectaba. Cuando Alice y Emmett me soltaron las manos y empezaron a correr hacia el bosque que había detrás de la casa, me quedé allí parada, ¿se suponía que podría seguirles? Entonces me percaté de la presencia de Jasper, a mi lado.

-Sólo corre Bella!- y sin decir nada más, me dedico una ligera sonrisa y salió corriendo detrás de los otros.

Y siguiendo el consejo de Jasper, empecé a moverme, nunca se me había dado bien esto de correr, me tropezaba incluso aunque el suelo fuera completamente liso. Pero en esta ocasión fue distinto, sentía el viento en mi rostro, pero en lugar de parecerme desagradable, me pareció vigorizante, me daba una sensación de libertad, que jamás creí posible. Los arboles pasaban a mi lado muy rápidamente, pero no por eso yo dejaba de percibir todos sus detalles, podía esquivarlos sin ningún problema. Cada vez era más consciente de mi fuerza y mis zancadas se hacían más largas, seguí el rastro de los que podía identificar como Alice, Jasper y Emmett. Concentrándome mucho, fui capaz de oír el ruido que hacían sus pies al pisar la nieve. Y al cabo de unos momentos, pude verles, aceleré aún más y no pude evitar soltar una carcajada cuando les adelanté. Pude oír detrás de mí, como ellos me acompañaban en mis risas. Me sentía eufórica, sabía que tenía problemas que solucionar, conocer a mi hija, hablar con Edward, saber cuál sería mi situación a partir de ahora con los Cullen… pero en este momento, únicamente estaba yo, disfrutando de la libertad.

Cuando finalmente nos detuvimos Emmett me hizo cerrar los ojos y concentrarme en lo que había a mi alrededor, todos los sonidos que llegaban a mí. No muy lejos de allí, podía oír lo que parecía un corazón bombeando, pero cuando me concentré en el olor, no me pareció muy apetecible. Cuando abrí los ojos, pude ver a Emmett también olisqueando el aire, entonces una gran sonrisa se formó en su rostro.

-Es un oso! Vamos a ver cómo te defiendes Bella!- y mirándome intensamente, me dijo.- Ve por él!

No me lo pensé y empecé a correr en esa dirección, hasta que atravesé los arboles, y aparecí en un claro. Delante de mí había un oso enorme de color negro. Me sentía insegura de atacar, pero los Cullen no me pondrían en esta situación si no creyeran que era capaz de hacerlo. Así que instintivamente me agaché y empecé a avanzar hacia él, cuando estaba a unos pocos metros de distancia, el animal se percató de mi presencia, y girándose hacia mí intentó darme un zarpazo que esquivé fácilmente. Entonces se puso de pie y soltó un rugido ensordecedor, realmente me asustó ya que debía de medir casi tres metros, estando en esa posición.

-¿Vas a permitir que te gruña Bella?- me preguntó Emmett indignado.- Devuélveselo!

¿Realmente me estaba pidiendo que le gruñera a un animal? Emmett era tan niño… Pero aún así lo intenté. Aunque, lo que salió de mi garganta, fue tan vergonzoso, que cuando los chicos empezaron a reírse a carcajadas, no pude evitar acompañarles. Emmett directamente se estaba revolcando por el suelo, Alice se sujetaba el estomago, y Jasper estaba apoyado en un árbol, creo que de haber podido, estarían llorando de la risa. El animal aprovechó ese momento de distracción para atacarme, me dio un zarpazo en el costado derecho que me destrozó le ropa desde debajo del pecho, hasta la rodilla.

Entonces eso sí que me cabreó, y el rugido que salió entonces de mi cuerpo retumbó en el bosque y cortó las risas de golpe. Me acerqué al oso, y lo golpeé para hacerlo caer, pero él no se amedrentó y siguió atacando, así seguimos hasta que los dos caímos al suelo, llegó un momento en que me cansé de luchar. Mi garganta ardía, así que sin pensarlo mucho, hundí mis dientes en su cuello, y la sangre caliente empezó a entrar en mi boca, parecía que ese líquido era como un bálsamo para mi garganta, así que seguí bebiendo, cada vez más ávidamente. Los movimientos del oso se hacían cada vez más débiles entre mis brazos, hasta que finalmente dejó de moverse, yo seguí succionando hasta que no quedó nada.

Aparté el cuerpo del animal a un lado, y me levanté para encararme a los chicos, pero cuando les miré, Jasper y Emmett se dieron la vuelta avergonzados, y Alice soltó una risita. ¿Qué les pasaba? ¿No lo había hecho bien? Alice al ver la confusión en mi rostro, me señaló. Bajé la mirado, y creo que de haber sido humana, abría alcanzado mi récord de sonrojo. El oso había destrozado completamente mi ropa por la parte delantera, y estaba totalmente expuesta. Levanté la vista completamente asustada de que me estuvieran mirando, pero gracias a dios, tanto Jasper como Emmett eran unos caballeros en ese sentido. Pude ver como aún de espaldas a mí, Emmett empezaba a desabrocharse la camisa y se la quitaba, tendiéndosela a Alice para que me la diera.

-Gracias Emmett!- fue lo único que pude decir, tan avergonzada como me sentía en aquel momento. A lo que él simplemente hizo un gesto con la mano, restándole importancia. Me di cuenta de que esas habían sido mis primeras palabras, mi voz sonaba como campanas, suave y melodiosa.

Todos se volvieron a verme sonriendo, porque hubiera hablado al fin. Ahora que había empezado, necesitaba saber más, sobretodo había un tema que me tenía muy preocupada, y ese era mi pequeña. Les estuve preguntando, como había sido el parto, como estaba mi hija, y ellos me respondían a todo. Pero entonces llegué a una pregunta bastante delicada.

-¿A quién se parece?- pregunté avergonzada, ellos habían leído mi carta y sabían lo que me había pasado, me daba miedo que ella me recordara a alguno de aquellos hombres…

-No te preocupes Bella,- dijo Alice poniendo una mano en mi hombro,- es igual que tú. Es como una copia ¿verdad?- preguntó a los chicos, a lo que ellos asintieron.

-Tiene el pelo de tu mismo color, y los ojos son iguales a los tuyos cuando eras humana. Es una mini-Bella!- dijo Emmett con una sonrisa.- Espero que cuando sea un poco más mayor se sonroje igual que tú, así podré molestarla.

Ante ese comentario, Alice, Jasper y yo, no pudimos evitar poner los ojos en blanco.

Y después de ese momento de preguntas y respuestas, decidimos que había llegado la hora de volver a casa. De camino, no pudimos evitar reír cuando Emmett recordó el incidente del oso, y mi intento de gruñirle.

Cuando entramos a la casa, Carlisle y Edward estaban allí esperándonos, me escondí detrás de Emmett para que no me vieran con esas pintas.

Ante el comentario que le hizo Carlisle a Emmett sobre la ropa, Alice y Jasper empezaron a reírse, pero el hecho de que Emmett se mostrara falsamente indignado, les hizo reír aún más.

Decidí que era el momento de dar la cara, y salí de detrás de su espalda, pero no fui capaz de levantar la mirada.

-¿No iba a dejar que fuera desnuda por ahí, verdad?- no pude evitar bufar ante ese comentario que me avergonzó aún más, si eso era posible- Tendrías que haber visto como ha peleado con el oso, jajaja!- él empezó a reírse, recordando ese momento.

Alice me llevó al piso de arriba, para que pudiera cambiarme de ropa, pero cuando llegamos al primer rellano no pude evitar girarme para mirar a Edward disimuladamente, pero cuando una gran sonrisa se dibujo en su rostro me di cuenta de que no había sido tan disimulada como creía.

Cuando llegamos a su habitación, ella ya lo tenía todo preparado. Me vestí en silencio mientras Alice me miraba fijamente, eso me estaba poniendo nerviosa.

-¿Qué quieres saber?- me preguntó con una sonrisa.- No te preocupes, he advertido a Edward para que no se le ocurra escuchar. Suspiré, y cogí aire profundamente.

-¿Por qué hizo esto? Quiero decir, el dijo que no me quería, y ahora me llama mi amor, y me dice que no puede vivir sin mí. ¿Por qué? No lo entiendo Alice.

-Mire Bella, se por todo lo que has pasado desde que nos fuimos, pero necesito que entiendas que Edward también lo ha pasado muy mal. Yo no soy quien debe decirte porque te dejó, sólo puedo pedirte que le des una oportunidad para explicarse. Si después no quieres perdonarle… es tu decisión.- murmuró apesadumbrada.- Pero al menos escúchale.

-No sé Alice… Lo pensaré.

Cuando terminé de decir eso, oí como alguien llegaba a la casa.

-Creo que ha llegado el momento de que conozcas a tu hija.- dijo Alice con una gran sonrisa en su rostro.

Al bajar las escaleras pude ver que todos nos estaban esperando abajo, los chicos al pié de la escalera, y Esme y Rosalie, detrás de ellos. Mi vista se fijo automáticamente en el bebé que Esme tenía en sus brazos. Decidí no acercarme más, para no ponerla en peligro, si algo pasaba, sabía que ellos me detendrían. Aspiré aire lentamente, el olor era delicioso, mis manos se cerraron en puños, para intentar controlarme. Tenía que calmarme, no me podía permitir hacerle daño a mi hija. Seguí respirando despacio, tomando el control de mi misma, por fin conseguí relajarme, la seguridad de Elizabeth era mucho más importante que la quemazón de mi garganta. Pero lo soportaría todo con tal de poder tener a mi hija en mis brazos.

Esme me saludó, y me preguntó cómo me sentía, fue muy cariñosa en todo momento, era exactamente como la recordaba. Pero lo que más me sorprendió fue que Rosalie también me saludó, se disculpó por su comportamiento y me pidió que la perdonara. Incluso me dijo que tenía una hija preciosa, mientras acariciaba la cabeza de la pequeña.

Me fui acercando a donde estaba Esme, y no pude evitar sonreír al ver el color de los ojos de Elizabeth, que como había dicho antes Emmett, eran exactamente igual que los míos. Alargué mi mano para acariciarle suavemente el fino cabello castaño.

Me sentía segura de cogerla sin hacerle daño, así que extendí los brazos para que Esme me la diera. Cuando por fin sentí su cuerpecito caliente entre mis brazos, me di cuenta de que en toda mi vida, no había sentido una emoción tan grande, ella era una parte de mí, y aunque pensé que tendría que dejarla sola en este mundo, aquí estaba, segura a mi lado.

En este momento, había dos personas en el mundo a las que amaba, mi hija y Edward. A Elizabeth ya la tenía, ahora sólo me faltaba decidir qué hacer con Edward. ¿Debería hablar con él y dejar que se explicara? Aún no lo había decidido. Pero ya tendría tiempo de pensar en eso. En este momento, lo único que quería, era disfrutar del hermoso ángel que tenía entre mis brazos.


Hola, otra vez! Y siento mucho el retraso, pero como ya dije en el capítulo anterior, no sabía cuándo podría volver a actualizar.

Después de los comentarios del capítulo anterior, he decidido que si finalmente me atrevo a escribir un lemmon lo haré en un outtake a parte, y no subir el fic a M. Sé que a algunas no les habría importado, pero como al parecer hay menores que también leen este fic, así todo el mundo contento, jeje. Os avisaré si llega el momento.

Por otro lado, esta historia está llegando a su fin, creo que el próximo capítulo será el último, y después habrá epílogo. Mi cabecita ya no da para más, y creo que si intentara alargarlo la historia perdería calidad. Como dice el dicho, "Lo bueno, si breve, dos veces bueno", jeje.

Creo que el último capítulo no os gustó tanto como el anterior, porque disminuyó el número de reviews, snif-snif. Espero que eso no signifique que habéis perdido interés en la historia, o que creéis que ha perdido calidad, porque si es así, también podéis decírmelo, e intentaré mejorar.

Espero que a pesar del retraso, os haya gustado el capi y me comentéis que os ha parecido el capítulo!

Nos leemos pronto!