Esa mañana cuando Momo despertó se llevó un buen susto al ver de nuevo a Toshiro durmiendo plácidamente del otro lado de la cama, pensó en despertarlo de la misma manera que lo había hecho hacía unas horas pero descartó la idea al recordar cómo se lo había tomado Matsumoto.
- Sin embargo no te dejaré ganar esta vez, Shiro-chan – sonrió con satisfacción mientras lo miraba con altivez.
Se acercó más al cuerpo del chico, y lo abrazó por la espalda entrelazando una de sus manos con la suya y cerró los ojos fingiendo estar dormida, Toshiro no tardó en sentirse acorralado y abrió los ojos sobresaltado, vio su mano entrelazada con la de Hinamori y su corazón comenzó a latir fuerte cuando sintió su respiración muy cerca de su cuello. "No puede ser… moriré si despierta" pensaba con el sudor frío ya recorriendo su frente. Trató de quitársela de encima, pero por alguna extraña razón no podía, aun dormida Momo era más fuerte y se negaba a soltarlo.
- Momo… quítate… - Toshiro luchaba contra el fuerte agarre de la chica y está al sentir su voz sollozó entre sueños.
- N-no… Shiro-chan, no… me dejes… Shiro-chan – Toshiro la escuchó y sus mejillas se tiñeron del color de un tomate, de repente comenzó a tener mucho calor y el corazón parecía a punto de salir disparado de su cavidad.
- M-Momo… Momo ya suéltame… estás soñando… suéltame… - decía agitado mientras seguía peleando inútilmente por zafarse del abrazo. Cuando por fin lo logró Momo abrió los ojos y lo miró fijamente a los ojos con una sonrisa extraña en sus labios.
- ¿Por qué me alejas de ti Shiro-chan? – le hablaba en un tono seductor que hizo que Toshiro se le erizaran los pelos de la nuca.
- ¿Q-qué?
- ¿Qué, no entiendes? Quiero estar contigo, a tu lado. Pensé que lo había dejado claro aquella vez cuando nos besamos. – le dijo en tono inocente mientras agachaba la cabeza y sus ojos de humedecían.
- M-Momo n-no entiendes…. – Toshiro no podía evitar tartamudear de los nervios, jamás se imaginó a Hinamori diciendo esas cosas. Se levantó de la cama y retrocedió unos pasos alejándose de ella. – Y-yo… ahh… yo… ya tengo novia. – finalizó sus palabras rascándose la nuca. Hinamori abrió los ojos por la sorpresa, verdadera sorpresa.
- Ahh… ¿En serio? – de repente el juego había perdido su gracia, ya no tenía ganas de seguir con la farsa.
- ¿Eh? Q-quiero decir… sí, en serio.
- Oh, bien por ti entonces. – se levantó de la cama con indiferencia y comenzó a atarse las zapatillas. "Un momento… ¿Por qué retrocedo? Esto es para darle una lección" recapacitó, se incorporó nuevamente y miró a Toshiro sonriente. – Pero ella no tendría por qué enterarse de nosotros. – caminó a paso lento hacia donde él estaba. – Además, dudo que la vuelvas a ver en un buen tiempo. – acomodó algunos cabellos rebeldes que caían en su frente y luego lo miró a los ojos.
- ¿D-de q-qué rayos es-estás hablando? – Toshiro estaba cada vez más nervioso, si Hinamori no oía desde esa distancia el latir de su acelerado corazón era un milagro. – M-Momo no creo que quieras…
- Oh claro que quiero Shiro-chan. Te quiero a ti, ahora. – Hinamori rodeó con sus brazos el cuello de Toshiro y lo acercó a ella pese a la resistencia que oponía el pobre, sonrió más y cerró los ojos dispuesta a besarlo. Él también lo hizo, seguía resistiéndose a su cercanía tomándola por la cintura y tratando de alejarla pero ahora con menos fuerza, "Al menos así fingiremos mejor ser una pareja de enamorados" se descubrió a sí mismo pensando. – Así que sí tenía razón, eres un maldito pervertido Shiro-chan. – Toshiro abrió los ojos y vio como Momo lo perforaba con su mirada.
- ¿Q-qué? – preguntó confundido.
- Que eres un maldito y odioso pervertido.
- Pe-pero…
- ¿Acaso lo vas a negar? – levantó una ceja irónicamente. – Metiéndote nuevamente a la cama cuando yo estoy durmiendo, tomándome por la cintura – miró hacia abajo haciendo que él hiciera lo mismo. – y preparándote sin ninguna molestia para besarme.
- Pe-pero… ¡Tú ibas a besarme! ¡Tú estuviste seduciéndome todo el tiempo! Ni siquiera podía quitarte de encima de mí. – decía visiblemente alterado.
- Todo eso fue en venganza de lo que hiciste la noche anterior. No iba a dejar que te salieras con la tuya ¿O sí Shiro-chan? Además, ¿realmente creías que iba enserio con aquellas absurdas palabras?
- Eres una maldita…
Así comenzó una nueva pelea entre los dos, salieron de la habitación gritándose ante las miradas confundidas de los demás trabajadores y los pequeños cuchicheos sobre lo tiernos que se veían aun discutiendo como si fueran pareja de casados.
- Ay, ay el amor… - decía Matsumoto escondida detrás de unas cajas con ojos soñadores.
ooOoo
- ¿Has visto a Rukia? Por favor dime que la has visto. – Momo estaba supervisando el entrenamiento de Renji y Madarame cuando Orihime se acercó a ella corriendo y con una cara sumamente preocupada que la alertó.
- No, no la he visto desde ayer cuando estábamos con Ichigo ¿Qué ocurrió, por cierto? – súbitamente había dejado de importarle el entrenamiento de tiro al blanco y tanto Rukia como Nozomi habían ocupado el mayor porcentaje de sus pensamientos.
- No hay tiempo de explicar ahora pero debes ayudarme a encontrar a Rukia, no la he visto desde anoche y no se encuentra muy bien. Esta mañana al despertar ella ya no estaba en su cama y la esperé por horas pero nunca apareció. Ichigo la está buscando pero…
- Inoue, habla lento por favor. – Momo apenas podía llevar el hilo de la historia por la rapidez con la que la chica hablaba. Si había entendido bien Rukia estaba perdida y no en buen estado.
- Sí, lo siento. – Sonrió nerviosamente. – Te decía que Ichigo la está buscando pero no me ha llamado todavía y creo que no tiene señales de ella.
- ¿Qué le ha ocurrido? ¿Por qué dijiste que no se encuentra bien?
- Ella llegó anoche muy lastimada. Tenía cortadas por los brazos, raspones en la cara y un ojo negro. – decía mientras se tocaba en los lugares que nombraba. – Me dijo que no quería hablar y que solo quería dormir pero en cuanto se recostó simplemente se desmayó. Le curé algunas heridas pero no sé dónde se pudo haber metido que ahora no le encuentro por ningún lado, ella está débil y creo que no ha comido nada ayer, temó que le pueda haber ocurrido algo malo, además nadie de aquí puede reconocerla ¿Qué pasa si cae en manos de quien no debería? Sabes cómo son algunos aquí. – Orihime cambió la expresión de su rostro en cuanto acabó de hablar, nuevamente había adoptado la misma rapidez que antes pero esta vez Hinamori no la detuvo y se limitó a escucharla atentamente.
- Te ayudaré a buscarla, pero debes estar tranquila Orihime, ya que Rukia es fuerte y no se dejará vencer fácilmente. – Hinamori no se creía sus propias palabras pero debía, de alguna forma, calmar a la pobre y alterada Orihime que estaba al borde de la desesperación. – Además creo que Ichigo es bastante estúpido como para encontrarla por sí solo y ahora mismo debe estar más alterado que tú. – Le sonrió burlonamente haciendo que su humor cambiará aunque sea levemente.
- ¿Qué es lo que harán? – Renji se había acercado al escuchar "Ichigo" y "estúpido" en la misma oración, después de todo él también creía lo mismo.
- No te inntere… - Momo se había adelantado a contestarle para evitar posibles intromisiones, además él no tenía por qué saber sobre la nueva Rukia. Sin embargo, Inoue la cortó y habló con energía.
- ¡Tú nos ayudarás Renji! – dijo emocionada y casi gritando como loca. El aludido la miró confundido. – Debemos buscar a Rukia y asegurarnos de que está a salvo.
- ¿Rukia… está en peligro? – preguntó preocupado.
- Idiota, es la hija de un enemigo de Aizen y la tenemos secuestrada ¿Tú qué crees, flamita? – preguntó Madarame en un tono arrogante, irónico y burlón.
- ¡TE DIJE QUE DEJARAS DE LLAMARME ASÍ! – le gritó enfadado Renji, a lo que el otro solo sonrió sobradoramente.
- ¡Déjense de tonterías y ayúdennos de una vez si piensan hacerlo! – les gritó Hinamori con la poca paciencia que le quedaba.
- Yo nunca dije que ayudaría. – Madarame se dio la vuelta y caminó en dirección opuesta rogando que Momo lo dejara ir sin ningún problema.
- Entonces te encargarás de limpiar este asqueroso lugar y la sala de entrenamientos donde se encuentra Hisagi.
- ¡¿Solo?! – la cabeza de Madarame giró como la del exorcista en su momento. Hinamori asintió con una sonrisa ladeada en su rostro y ceja levantada. – Creo que será divertido jugar a las escondidas con Rukia. – comenzó a reír nerviosamente, mientras se acercaba nuevamente al grupo. – Rukia ¿Dónde estás? – comenzó a gritar ante la atenta mirada de los otros tres. – Rukia, sal de donde sea que te encuentres. ¿Rukia? Ven aquí Rukia, Rukia…
- ¡NO ES UN PERRO! – Gritaron al unísono Inoue y Renji con la cara roja de la ira. Momo los miró sorprendida por tal reacción.
- Lo que sea… Solo debemos encontrarla y ya ¿verdad? – les respondió calmado y restándole importancia al asunto. Nuevamente comenzó a llamarla a gritos y silbidos, justo como si tratara de un perro…
ooOoo
Rukia siguió inconsciente por un buen rato, pero no dejaba de gemir y removerse entre sueños, parecía como si se encontrara en una pesadilla de la cual no podía despertar, sudaba frío y en ocasiones hablaba en voz alta.
- No… Nozomi, no… por favor… vete… Miyako… corre… - decía moviendo la cabeza de un lado a otro. – Yo… las protegeré… Aizen…
Había dicho esas mismas palabras desde hace exactamente veinte minutos atrás, Kaien no lograba que la chica despertara pero tampoco le molestaba escuchar una y otra vez lo mismo, pues así se convencía cada vez más de que no estaba loco y realmente escuchaba el nombre de su querida Miyako entre las pesadillas de esa mujer extrañamente familiar.
- ¿Quién eres? – le preguntó esperando estúpidamente a que le respondiera, pronto se pegó en la frente mientras reía de sí mismo. – ¿En serio creías que te respondería? Ja, si Kuukaku me escuchara de seguro me daría un buen golpe. – dijo en voz alta sobándose inconscientemente la cabeza, una profunda nostalgia adornó su rostro con una sonrisa triste y se quedó mirando hacia la nada recordando a su hermana. – ¿Dónde te encontrarás ahora, hermana?
Rukia comenzó a removerse una vez más en la cama y Kaien se alarmó al sentir su frente mucho más caliente que antes y ahora perlada del sudor. Se levantó del piso y se dirigió casi corriendo a la puerta, la miró de reojo y frunció su ceño, ya sabía a quién recurrir por ayuda.
Ichigo seguía corriendo de un lado para otro en busca de la maldita enana que tan bien había decidido esconderse "¿Dónde diablos te encuentras Rukia?" pensaba desesperado, todavía no entendía por qué le preocupaba tanto, después de todo si ella desperdiciaba su intento de ayuda ya no era su problema, sin embargo se sentía nervioso con tan solo imaginarla en peligro.
- ¡Ichigo! – escuchó que lo llamaban por detrás. – Sabía que te encontraría por aquí ¿Qué haces? Pareces desesperado. – Se le burló Ishida mientras se le acercaba tranquilamente con las manos en los bolsillos.
- ¡Uryuu! ¿Has visto a Rukia?
- ¿Qué? ¿La has perdido? – Ishida pasó de su tranquilo temperamento a uno más inquieto y alarmado. - ¿Cómo fue que…?
- ¡No hay tiempo de explicaciones! – le gritó más desesperado que antes. – Anoche la dejé en su habitación pero esta mañana Inoue no la vio en su cama y no ha vuelto desde entonces.
- ¿Dónde crees que pueda estar? – le preguntó tratando de recuperar la calma.
- ¡¿Crees que te lo estaría preguntado si lo supiera?! ¡La he estado buscando desde hace como dos horas y nadie más la ha visto! ¡Estoy al borde de la locura! – le gritó agitando las manos en el aire como un loco, a lo que su amigo simplemente se masajeó el puente de la nariz para evitar sonreír por tal reacción ¿Acaso esa pequeña chica le preocupaba? - ¿Qué? ¿De qué te ríes?
- No me estoy riendo, idiota. – Le contestó tratando de poner su mejor cara de seriedad.
- ¡Sonreías como si algo te divirtiera! – le reprochó encolerizado y rojo de la ira.
- ¿Quieres concentrarte? ¿En dónde no la has buscado todavía? – contraatacó más por desviar el tema que por otra cosa.
- De hecho la he buscado por cada rincón por más pequeño que fuera.
- ¿Y dices que le has preguntado a los demás si la han visto?
- Sí, nadie lo ha hecho.
- ¿Estás seguro de que has preguntado a todos?
- ¡¿Podrías dejar de hacerme un interrogatorio?! ¡Mejor ayúdame a encontrarla!
- ¡Tranquilízate, idiota! – le gritó golpeándole la nuca y haciendo que cayera pesadamente al suelo. – Es importante saberlo para no ir por los mismos lugares otra vez ¿Qué, no piensas?
- Eres un maldito…
- Estoy seguro de que, uno, no has preguntado a nadie sobre ella, y dos, no has pensado en buscar en las habitaciones. – Ichigo tan solo se quedó de piedra mirándolo a los ojos desde el piso, en realidad ahora que recordaba solo le había preguntado a Rangiku y en cuanto a lo de las habitaciones… no lo había pensado. – Eres un imbécil. – fue el juicio final de Ishida.
- ¿Ishida? – el aludido se dio la vuelta al escuchar su nombre. – Ja, ¡Vaya que tengo suerte! Estaba por llamarte, necesito tu ayuda ahora mismo. – le dijo serio.
- ¿Qué es lo que pasa? En realidad… ahora estoy algo ocupado y…
- Pues déjalo, sea lo que sea, esto es más importante…
- Kaien no tienes idea de…
- ¡Escúchame! – le interrumpió el moreno enfadado, si había algo que detestaba era el ser interrumpido por las demás personas y más si trataba de decir algo importante. – Hay una niña, bueno… no es tan niña en realidad – Ichigo prestó mayor atención. – La encontré tirada en el baño y estaba sumamente golpeada…
- ¡ES RUKIA! – gritó de repente Ichigo levantándose del piso a la velocidad de la luz. - ¡¿DÓNDE ESTÁ?! ¡¿DÓNDE LA TIENES?! – le gritó agarrándolo por el cuello de su playera, Kaien tan solo pudo quedarse confundido por tal reacción.
- Cálmate Kurosaki. – le dijo con molestia su amigo. – Kaien, ¿Puedes llevarnos con ella? – Kaien asintió y volvió sobre sus pasos casi corriendo.
Al llegar se sorprendieron los tres, pero Kaien estaba más confundido que los otros dos.
- ¿Qué…? ¿Dónde está? – preguntó adentrándose a la habitación y mirando hacia todos lados. - ¿Dónde pudo haberse metido? Estaba inconsciente y casi delirando por la fiebre…
- ¿Tenía fiebre? – Ishida estaba aún más preocupado por aquella chica, quién sabe lo débil que podría ser ante esas situaciones.
- Estaba volando de fiebre. – le respondió Kaien en igual estado que él. – Hablaba entre sueños y sudaba mucho, la estuve cuidando desde hace un buen tiempo y cuando la fiebre le subió no me quedó más que salir a buscarte, suerte que estabas aquí… pero ahora ya no sé dónde está…
Los tres se adentraron a la habitación y la inspeccionaron por todos los rincones, Rukia ya no estaba allí.
- ¡MALDICIÓN! – gritó desesperado Ichigo golpeando una de las paredes con sus puños, la golpeó una vez más y entonces sus nudillos comenzaron a sangrar, aunque poco le importaba.
- No es momento para desatar tu furia…
- ¿Crees que yo elijo el momento, Ishida? No la he encontrado en todo el día, y cuando creo que puedo verla de repente desaparece ¿Qué es esto? ¿Un juego? ¿Acaso se trata de jugar a las escondidas? Porque ya me estoy cansando…
- ¡CIERRA LA MALDITA BOCA DE UNA BUENA VEZ! – Ichigo calló en ese mismo instante y vio a su amigo con sorpresa, él no era de los que perdía la paciencia tan rápidamente. - ¡¿CREES QUE YO NO ESTOY PREOCUPADO?! ¡¿CREES QUE NO QUIERO ENCONTRAR YO TAMBIÉN A RUKIA?! ME PREOCUPA TANTO COMO A TI Y TAMPOCO SÉ POR QUÉ PERO NADA CONSEGUIREMOS SI SEGUIMOS COMPORTÁNDONOS COMO DOS LOCOS.
- Concuerdo con él. – se atrevió a acotar Kaien con cara de inocente. Ishida respiró profundo y contó hasta diez, debía volver a calmarse por su bien y por el de ese cabeza hueca de Ichigo.
- ¿Qué haremos entonces? – preguntó avergonzado Ichigo.
- Nos separaremos, cada uno de nosotros irá a buscarla por lugares diferentes y quien la encuentre primero avisará a los demás. Kaien, tú buscarás en los jardines mientras yo lo hago por aquí adentro, tú Kurosaki buscarás en el bosque, sabes bien por dónde. – Ichigo asintió comprendiendo. – Si encuentran alguna señal, alguna pista, algo… por más pequeño que sea, avisarán al resto ¿Entendido? – todos asintieron y salieron en busca de la chica.
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Rukia despertó minutos después de que Kaien hubiera salido de la habitación, no le tomó mucho tiempo incorporarse para salir de aquella habitación y a pesar de que estaba muy débil y todo le dolía no quería quedarse allí, de alguna manera no se sentía segura. Con todo dándole vueltas, su cabeza a punto de estallar, sus piernas que apenas le respondían y una sensación de sed infinita, salió lo más rápido que pudo hacia cualquier lugar; no recordaba nada, nada de lo que le había pasado recientemente, pero algo le decía que por el momento era mejor así y siguió caminando sin un rumbo fijo. De repente sintió un extraño revoltijo en el estómago y se adentró en la primera puerta que encontró, por suerte era un baño, cómo pudo llegó hasta el retrete y allí cayó arrodillada para vomitar lo poco que quedaba en su interior. Por alguna razón lloró, no supo por qué, pero lloraba y no podía parar "¿Será por mi desgracia?" pensó confundida pero con un gran nudo en el pecho, "¿Qué me pasa?". Se obligó a sí misma a recordar, debía recordar para saber por qué lloraba, y aunque su voz interior le decía que no lo hiciera hizo caso omiso a tal advertencia.
Ooo
- ¡Vamos, habla! ¿O es que quieres morir en el silencio?
Ooo
- No he... tenido una grandiosa vida. (…)En cuanto a ti Aizen... eres un cobarde, haces desaparecer a quien te conviene con tal de huir lo más que puedas de tus problemas. No te odio, me das pena (…) No me arrepiento de nada (…)
Ooo
Aizen apretó el gatillo y se hizo presente durante un segundo el ruido ensordecedor de un arma siendo usada.
– Adiós y... gracias.
Ooo
- Demonios… - dijo pegándose la cabeza con el borde del retrete una y otra vez, cuando lo recordó todo nuevamente, la imagen de Nozomi despidiéndose y el ensordecedor ruido del arma de ese bastardo se repetían en su cabeza como un ciclo sin fin. La cabeza pronto le estallaría e inconscientemente comenzó a llorar en silencio. Sin darse cuenta, comenzó a herirse el brazo derecho con las uñas de su mano, tanta bronca tenía con todo y todos. - ¿Por qué, por qué? ¡Te odio Byakuya! ¡TE ODIO! – gritó desde el fondo de su alma. Sintió como era rodeada por detrás con unos brazos cálidos, no tenía fuerzas ya para levantar la cabeza y ver de quién se trataba así que simplemente se dejó abrazar y ya. - Te odio… te odio… – sollozaba.
- Shh… ya pasará, te prometo que pasará… No llores, por favor Rukia… no llores… - le decía mientras trataba de contener las lágrimas para no derrumbarse ante ella. Era ahora cuando más lo necesitaba y pese a todo debía convertirse en su pilar para sostenerla y contenerla.
- ¿Por qué me ocurre esto? ¿Qué hice mal? ¿Acaso he sido tan mala persona? Cambiaré, juro que así lo hare pero por favor has que pare, solo quiero que toda esta pesadilla acabe de una vez… ya no aguanto más… quiero… quiero… - vaciló un momento antes de continuar, no estaba segura de lo que estaba a punto de decir. – quiero morirme de una vez… todo estaría mejor sin mi aquí…
- No digas eso Rukia, tú eres una chica fuerte, tu vales más de lo que crees…
- No digas tonterías, mi padre no me quiere, nunca me quiso… mi madre murió cuando me dio a luz, yo… la maté. Soy un problema hasta para la mafia y por mi culpa una inocente ha muerto. Maldición… ¡ELLA NO TENÍA NADA QUE VER EN ESTE ASUNTO! – gritó con todas sus fuerzas mientras clavaba sus uñas en su brazo y lloraba con más energía, él le retiró la mano de su muy lastimado brazo y no pudo más que acogerla en sus brazos, no tenía ya ninguna palabra de aliento, pues él también se sentía decepcionado de Kuchiki Byakuya.
- Ya no llores Rukia, no vale la pena llorar por gente que no se merece una sola de tus lágrimas. – le dijo con un deje de rencor en sus palabras.
- No lloro por él, lloro por mi estupidez… Por creer algo de él que en realidad nunca fue… - Su cara reflejaba total asco y odio por quien era su padre. – A pesar de ser como era conmigo yo siempre creí que él me quería a su manera, traté de convencerme una y otra vez de que era su manera de protegerme… - sonrió irónicamente. – Qué idiota fui… Que idiota he sido siempre… - se secó rudamente las lágrimas de su rostro a pesar del profundo dolor que eso le causaba y se soltó del abrazo, se paró y se vio la cara en el pedazo de espejo roto que estaba colgado en la pared sobre el lavamanos, sus ojos estaban rojos de tanto llorar, tenía marcadas ojeras y su cara demacrada por los golpes, pero ya no le importaba en absoluto. – Realmente me vengaré de ti Byakuya Kuchiki, te mataré con mis propias manos, lo juro… - Se sintió fuerte por unos segundos pero tan pronto comenzó a sentir que le faltaba el aire y todo se le tornó borroso, antes de que pudiera caer al duro piso Toshiro la sujetó por los hombros y luego la tomó en brazos. Ella estaba pálida, en esos días había perdido peso considerablemente y sospechaba que tal vez sufriera de anemia. Por lo pronto, solo le quedaba conseguir ayuda para su amiga… ayuda física y psicológica.
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¿Qué les pareció el cap.? Muy corto, lo sé, lo siento, pero no puedo forzarme a escribir más porque no me sale o simplemente no me gusta rellenar con vacíos (si entienden la ironía :) ) Además, tampoco me gustaría dejar pasar mucho tiempo para actualizar, prefiero que tenga más caps. si es necesario...
Ya saben, si les gustó o no, pueden hacérmelo saber, decirme qué les pareció y qué no, me gusta saber qué piensan de la historia!
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misel-kuchiki:Creo que te habrás ilusionado con la escena final en la que "Alguien" contiene a Rukia en el baño (no me mates por no haber puesto a Ichi-nee TnT jajaja) Ya, ya la encontrará y ambas veremos (o más bien leeremos) cuál será su reacción O.-
Gracias por leer y comentar!
Loen: ¡He comenzado a ver One Piece! Justo esta misma tarde (no me convencía pero tú lo lograste jaja) y tienes razón... es muuuuy largo pero divertido a la vez y Luffy es un personaje muy singular (me agrada). En cuanto al fic, a Ichi-nee lo volveré algo loquillo con la enana, será divertido -w- (sonrisa macabra)
Me alegro de que estés disfrutando la historia!
SangoSarait: Gracias por comentar, es bueno saber que te gusta la historia! Espero que este cap. sea de tu agrado! O.-
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Nos leemos pronto! Bye! O.-/
