Capítulo 10: Distanciados

- ¡¿En que estabas pensando?!- Le gritó una colérica Moon a Zane.

Estaban en la habitación que se le había otorgado al peli morado, una simple recamara de invitados, el chico estaba acostado con los brazos cruzados tras la cabeza y la mujer caminaba de un lado a otro dentro del lugar, habían pasado tres días desde la escena con los caballeros y mercenarios.

- No lo hacía- contesto sin miramientos él.

- ¡¿Y lo dices así de simple?!- Le volvió a preguntar esta vez parando bruscamente para dirigirle la mirada.

- Están todos bien, no tienen daño físico alguno y solo me asegure de que entiendan su posición- le dijo sin abrir los ojos- no hice nada por lo que arrepentirme o por lo que deba reflexionar Moon.

- No debes…

- ¿Qué?- le interrumpió divertido- ¿No debó ser descortés con tus caballeros? Moon, ellos comenzaron.

- No me vengas con actitudes de un niño ahora- le pidió sentándose- tengo demasiado en lo que trabajar como para añadir unas pequeñas riñas entre la guardia.

- Entonces simplemente regrésame mi antiguo puesto y ya- le dijo Zane como si nada.

Pero para Moon no era algo tan simple.

- No puedo volverte un ejecutor solo porque si, y lo sabes- le contesto suspirando- aún tengo que tratar con la insubordinación de Mina en la fiesta que realizo Star hace poco más de un mes.

- Ah sí, me comentaron sobre eso- Zane por fin se dignó a abrir los ojos y se sentó en el colchón- al final, se le tacho de traidora por atacar a la princesa y sus amigos, pero todo se quedó en insubordinación para evitar problemas ¿No?

- Me temo que si- Moon se frotó las sienes con algo de frustración- me gustaría poder castigarla severamente, pero no puedo permitirme perder a una de las mejores fuerzas de combate de Mewni.

- Pero no sabes donde esta ¿Verdad?- Que expusiera esa duda solo hizo gruñir a la reina- te propongo algo, déjame ir por Mina.

- ¿Ah, de que hablas?- Le preguntó mirándolo a los ojos- no te deje ir por Meteora ¿Por qué habría de mandarte por Mina?

- Di que es una misión abierta para mercenarios y caballeros- le dijo levantándose- diles a los líderes de los otros territorios que estás buscando a una subordinada prófuga, que es una simple misión de supresión de un desertor, así, deberán dejarte pasar por los territorios sin problema…

- Puede que tengas razón en eso- le cortó- pero ¿De qué me sirve enviarte a ti?

- Cuando la traiga de vuelta, tendrás una razón para darme el puesto de ejecutor- le contestó con una sonrisa- al traer a la prófuga Mina Loveberry de regresó a Mewni, habré probado que tengo lo necesario, así no habrá quejas, y nos separas a tus caballeros cabeza hueca…

- Zane- le llamó de forma severa.

- Bien, a tus "nobles" caballeros y a mí- con eso dicho se hinco ante Moon quien seguía sentada- ¿Qué me dices?

La monarca lo pensó, seriamente, y aunque no le gustase, la idea era de hecho muy buena. Debía que tener en cuenta que podría ser una excusa para buscar a Meteora, pero el hecho de que Zane fuera a buscar a Mina, aumentaba exponencialmente las posibilidades de encontrarla. Y el alejarlo de la guardia, resultaría beneficioso.

Esperaba no arrepentirse…

- Bien, daré el anunció a los otros líderes hoy en la noche, así partirás en la mañana- contestó por fin la mujer.

- ¡Sí!- Zane saltó y le sujeto en brazos- ¡Gracias Moon!

- Suéltame- le dijo completamente inexpresiva.

Zane la libero como si quemara y ella se retiró, dejando al moreno solo, quien apenas la puerta se cerró dándole privacidad, comenzó a saltar de alegría.

- Por fin voy a poder viajar…- entonces miró la torre de Eclipsa por la venta que poseía el lugar, y caminó hasta el marco- por fin…

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Día siguiente

Habitación de Star Butterfly.

- ¿Estas segura de esto?

- Por quinta vez, sí, sí estoy segura Marco.

Star estaba sentada sobre el regazo de Marco, con las piernas a cada lado, dandole la espalda. El moreno, aguantando con todas sus fuerzas el impulso natural de su cuerpo al verse en esa situación procedió a hacer lo que la chica le pedía.

¿Qué era lo que podía ponerlos en esa posición tan comprometedora?

Pues el simple hecho de que las alas de la princesa, luego de haber dominado su transformación, habían comenzado a presentar ligeros… "cambios". Desde hacerse más grandes hasta volverse más sensibles, todo terminando, en que su ropa le molestaba o que sus alas terminaban fastidiándole el día por lo mal que se adecuaban a sus prendas de vestir.

- Aun me preguntó ¿Por qué tengo que hacer esto yo… y por qué debo hacerlo así?- dijo Marco tomando aguja e hilo.

- Ya te explique…- la propia Star suspiro con un ligero rubor en sus mejillas- esta es la unica posicion en la que mis alas no me molestan con esta ropa... además de que las sirvientas no pueden, porque el simple hecho de pedir ropa nueva, será como decirles que me consigan ropa de princesa perfecta, cosa que no va a pasar.

- ¿Por qué no hacerla con magia?- preguntó nuevamente Marco, arreglando la espalda del vestido azulado que llevaba la chica en ese momento sobre sus jeans.

- Descubrí que esa clase de ropa es muy… susceptible, cuando tengo que hacer otros hechizos…

- ¿Se desvanece verdad?

- … Si…- reconoció avergonzada.

- Todavía no entiendo porque yo…

- Porque Pony no tiene manos, Janna no sabe coser, Jackie…- ambos suspiraron dando por zanjado el punto- y aunque Tom supiera hacer esto, es mi novio, y tiene muy mal autocontrol, además es hombre.

- "Yo también, y tientas mucho mi autocontrol" - con ese pensamiento molestó Marco termino con el arregló, simplemente había agrandado el pliegue de la espalda y lo había cubierto con una tela suave para que no le molestase a la rubia- listo.

- Gracias…- Star se levantó y movió un poco su cuerpo, las alas se deslizaban por la nueva tela, pero sin causarle las incomodidades que antes le fastidiaban el día- eres de verdad útil Marco.

- Que sepa coser es pura suerte y lo sabes- le contestó guardando las cosas que había usado en una caja y poniéndola en la mesa de noche de la chica- "que haya tenido que aprender remendando heridas no cambia el hecho de que coser es coser".

Oh, sus recuerdos del tiempo contra las Hekkapoo.

- En fin, debo ir a ver a Zane- le dijo a la rubia caminando hacia la salida.

- ¿Por qué? Pensé que no tenías entrenamiento hoy- la chica lo miro abrir la puerta.

- Dijo que tenía algo que decirme, te veo luego.

Star solo apreció como se cerraba la puerta a espaldas del moreno antes de quedarse completamente sola. Reviso que Glossaryrk no estuviese cerca y entonces, de forma robótica, camino hasta su cama y se tiró a la misma de espaldas, sujeto una almohada y tapo su rostro… antes de gritar, histérica.

No podía creer que había hecho eso.

Si bien Marco es su mejor amigo, también es un chico, y el que un chico la viese en esa situación… era muy bochornoso.

- Aunque él no reaccionó para nada…- susurró con algo de molestia.

¿Cómo Marco podía estar en esa posición con una chica y no sentir nada?

- "¿O es que yo no le resulto atractiva?"- cuando ese pensamiento cruzo su mente una rabia increíble, e irracional cabe decir, se estableció en su cabeza- ¡Estúpido Marco!

No debía molestarle… y aun así lo hacía.

- Estúpida adolescencia- agregó con un puchero.

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Primer piso del palacio.

Marco estornudo. Había bajado rápidamente las escaleras pues escuchó que necesitaba apresurarse para ir con Zane. Más no tenía muchas ventajas en ese momento. Su cuerpo si bien había resistido al tener a la princesa sobre él mientras arreglaba sus ropas, el simple hecho de recordar lo sucedido, estaba generando una reacción indeseada que le estaba complicando moverse a gusto.

Sin mencionar lo bochornoso que era.

- Solo debo relajarme…- se dijo a si mismo regulando su respiración y reprimiendo los recuerdos.

Ya mejor, continuo su camino hasta la entrada del palacio, ahí pudo ver a Zane hablando con Higgs, aceleró el paso, sabía que le esperaba alguna broma de la chica por llegar más tarde esa mañana, pero bueno, al mal paso darle prisa había dicho algún terrestre alguna vez.

- Perdona la demora, Star me entretuvo- saludó Marco llegando junto a ambos.

- Supongo que el trabajo si existe para un escudero inventado- bromeó la pelirroja sin mirarlo, pues estaba leyendo un mapa.

- Yo me preguntó con qué te entretuvo- le soltó Zane en, claramente, un doble sentido.

Marco sudo frio, Zane había notado su forma de caminar, y seguramente, siendo alguien tan viejo sabía que significaba, miro a la otra adolescente, rogando que no fuese a molestarlo. Más la chica los miraba sin comprender nada.

- Seguramente fue una tontería como limpiar su cuarto o algo así- dijo por fin ella regresando la vista al pedazo de pergamino en sus manos.

Alabada sea la falta de educación sexual general en Mewni.

- E-En fin…- dijo cuándo se hubo calmado, de nuevo- ¿Para qué nos llamaste?

- Cierto- Zane le paso su vara de entrenamiento- hoy los llevare a un lugar.

- ¿Llevarnos?

- Si- Zane le tendió la mano a Higgs y esta enrollo el pergamino que leía pasándoselo- Moon me ha dado permiso de viajar, aunque solo es por dos semanas, y ustedes vendrán conmigo.

- ¡¿Eh?!- soltaron ambos adolescentes.

Eso era nuevo.

- Sé que es sorpresivo, pero servirá para quitarles un poco de entrenamiento en el futuro- les dijo pasándoles a ambos unas mochilas y las riendas de unos caballos- además, será divertido, y algo de experiencia en el campo nunca está de más.

- Pe-pero… ¿Qué hay de mis responsabilidades con mi caballero?- Higgs se veía realmente nerviosa y Marco lo notó.

- Ya he hablado con él- el tono de Zane fue seco y molesto, haciendo que ninguno de los quisiera preguntar detalles- del mismo modo hable con Moon para que le avise a Star en tu caso Marco, no hay ningún problema con que vengan… aunque claro, entenderé si quieren quedarse.

Y Marco lo pensó, podía quedarse, seguir con sus responsabilidades y esperar a que Zane volviese para seguir con su entrenamiento, pasar tiempo con Star, seguir presionándose para superar las cosas que en ese momento estaban separándoles, hacerse más amigo de Tom, profundizar sus estudios del actual Mewni, apoyar a Star en sus tareas reales…

Podía quedarse… y aun así…

- Yo voy- contestó colocándose la mochila y tomando las riendas del corcel.

No iba a rechazar la oportunidad de ser más fuerte.

- … ¡Argh! Si el falso escudero lo hará, yo igual- gruño la chica imitando al moreno.

- ¡Bien!- Zane les sonrió subiendo a la montura- Vámonos, el camino será algo largo.

Ambos chicos se subieron y comenzaron a cabalgar. Marco recordaba un vago tiempo, antes de tener a Nachos, cuando tuvo que montar a caballo, así que la cosa no era algo tan difícil, aunque Higgs parecía estar teniendo problemas con el movimiento del animal. El moreno se estaba divirtiendo con sus expresiones.

- Dame las riendas- Le dijo tendiéndole la mano- Guiare por ti.

- ¡No necesito tú ayuda!- le gritó molestas hasta que subieron por una colina y ella casi cae del caballo.

- ¿Segura?

Entre gruñidos y maldiciones la chica le entrego las riendas a Marco, el chico sujeto las mismas a su montura y le hizo señas a Zane para que bajase el ritmo. El mayor hizo lo propio y aunque iban más lento, Higgs podía viajar sin problemas, para el atardecer ya estaban al borde del territorio vecino al que gobernaba Moon, y fue cuando decidieron parar en un bosque.

- No entiendo porque no vamos con tijeras dimensionales como todo el mundo- Se quejó Higgs, sentándose de una forma nada femenina.

La cabalgata le estaba pasando factura.

- El sitio al que los estoy llevando no está en el dominio de las tijeras dimensionales de Hekkapoo- le contestó Zane- solo se puede llegar de pocas maneras, y para una de ellas, hay que ir a caballo.

- No sabía que había lugares que las tijeras dimensionales no podían alcanzar- comentó Marco cerca de la fogata improvisada que habían puesto.

Era el encargado de azar la carne para la cena de esa noche.

- Hay lugares que son muy inestables o muy lejanos en los planos dimensionales- le dijo Zane- las tijeras solo pueden cruzar lugares que Hekkapoo o alguno de sus clones ha visto.

- Esa mujer ha visto muchísimo entonces- soltó la pelirroja recibiendo un pedazo de carne de parte del moreno menor- gracias.

- Ha visto mucho, sí, pero ni de cerca lo suficiente- Zane tomó su pedazo de cerca del fuego- he visto sitios que ella ni se imagina aun.

- ¿Como cuáles?- preguntó Higgs sin verdadero interés.

Y eso desencadeno una charla que termino atrapando a ambos adolescentes. Zane les habló de ciudades hechas de marfil y plata, bosques poblados por animales parlantes, cataratas que fluían a los lados y ríos de joyas que podían crear mares. Montañas hundidas bajo el agua flotando en medio del mismo vacío, océanos de estrellas navegados por barcos con gente cuya piel brillaba a la luz.

Tantos mundos que ellos nunca habrían considerado posibles.

Higgs se emocionaba por las ciudades formadas en lugares como los lomos de animales gigantes o las colonias de personas en medio de desiertos de sal, mientras que Marco se maravillaba con los relatos de mundos con mares de luz y cavernas hechas de rubí, arboles vivientes y cavilaciones que solo podía llamar de fantasía.

- ¿Cómo es que eso es siquiera posible?- preguntó Higgs cuando el sueño comenzó a ganarle.

- El universo es un lugar basto, inmenso y misterioso- el mayor sonrió- aún hay mucho que no se ha visto…

Marco sonrió, Higgs cayo dormida al igual que Zane, más él no, las historias del joven adulto eran increíbles… si pudiera, iría a todos esos lugares, las aventuras que le deparan tan lejos en el cosmos simplemente lo tentaban más que cualquier cosa…

Quería viajar, ser un nómada de nuevo.

- Quizás…- susurró cerrando los ojos mientras el sueño por fin comenzaba a ganarle.

Siendo las lunas de Mewni las únicas que escucharon al leal escudero de la princesa dudar.

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Habitación de Star, horas antes.

- ¿Star querida?- Moon entró luego de tocar y no recibir respuesta de su hija.

Quien estaba dentro, más estaba mirándose al espejo, demasiado ensimismada.

- ¿Star, qué haces?- preguntó acercándose.

- ¡Mamá!- la princesa giro rápidamente para verle- n-no es nada ¿Sucede algo?

- Solo venía a decirte que Marco estará ausente unos días...

- ¡¿Qué?!

Moon se sorprendió por la repentina explosión de Star, la rubia literalmente le había saltado encima sin miramientos. Cuando la propia princesa se dio cuenta de eso se alejó, dejando a su madre aún más perpleja.

- ¿Por qué Marco va a estar ausente?- preguntó ahora más calmada- ¿Volvió a su dimensión?

- No, está ayudando a Zane con unas cosas fuera del palacio junto a una de las escuderas- le contestó con calma- parece que al ser sus pupilos favoritos, los considero aptos para apoyarle.

Y si bien eso le parecía perfecto a Moon, a Star no le agradaba para nada.

Oh, el regreso de los celos… malditos celos.

- ¿No podía ir yo también?- preguntó sin mucho esfuerzo por ocultar sus recién despertados y amargos sentimientos.

- Me temo que no- Moon interpretó, erróneamente cabe destacar, ese tono de su hija como una molestia al no poder ir de aventura- me temo que hay algunas cosas que requieren tu presencia.

- ¿Cosas?

- Hay reuniones en las que te necesito presente desde que eres quien reunió las firmas para la abolición de la discriminación de monstruos y estos optaron por marchase de Mewni- Star gruñó ante la idea de estar sentada por horas escuchando charlas democráticas- los Lucitor también vendrán, así que podrás pasar tiempo con Tomas.

- Tom, mamá, es Tom.

- Tom- Moon entonces miro detenidamente a su hija- Ahora ¿Qué es lo que hacías?

La rubia solo desvió la mirada, había esperado zanjar el tema con facilidad, pero al parecer su madre tenía un especial interés en ella en esos momentos.

Maldita ironía que le daba atención cuando no la quería.

- No es nada, enserio…- le soltó girándose.

- Star…- Moon se sentó en la cama y palmeó el lugar a su lado.

Algo renuente la princesa fue y se sentó a su lado.

- Ya dime que ocurre- pidió en tono materno la de cabellos grisáceos.

Por unos segundos hubo silencio total, hasta que la rubia suspiró.

- ¿Soy poco atractiva?

Y Moon quedo descolocada.

- ¿Q-Q-Qué…?

- ¡E-Es solo que Tom nunca me ha dicho que sea especialmente atractiva, o bonita, ni nada de eso, siempre se la pasa diciendo que tengo una gran personalidad pero nunca me ha dicho algo diferente a eso y no sé si es porque quiere ser educado o solo no le gusto además Marco nunca ha dicho nada tampoco y no he congeniado mucho con la gente y en la tierra no…!

- ¡Star!- con ese gritó Moon detuvo la verborrea de palabras que salían de la boca su hija, había hablado demasiado rápido.

Demasiado hasta para ella.

Pero creía haber entendido el punto.

- ¿Crees que no eres atractiva porque… Tom, nunca te ha dicho que lo eres?- preguntó una vez la menor se calmó.

- … Sí…

- Oh linda- Moon rio, casi carcajea al verse en esa situación tan…

Normal.

Siendo parte de la realiza nunca pensó que tendría ese momento con su hija. Y nunca lo tuvo con su madre desgraciadamente, pero experimentarlo estaba haciéndole sentir que estaba cerca de su retoño, su tesoro, su linda niña estaba preocupada por si a su novio le parecía lo suficientemente atractiva.

Como a toda chica normal… lo que ella era realmente.

- N-No tienes que burlarte…

- No, no lo hago tesoro- Moon se calmó antes mirarla- eres preciosa Star… y no puedo decirte si eres atractiva para el género masculino en general, pero estoy segura de que al joven Lucitor debes gustarle… mucho.

- ¿…Cómo estas tan segura?

- Por la mera intuición- le contestó, relajada- pero si de verdad te molesta ¿Por qué no le preguntas cuando lo veas? Estoy segura de que será sincero contigo.

- … Si, creo que lo hare… gracias mamá.

Moon abrazó a su hija antes de levantarse, aún tenía muchas cosas que hacer antes de la reunión del día siguiente, así que dejo sola a Star.

Y la princesa se miró de nuevo al espejo.

Si su madre supiera que la razón de su duda no había sido por su novio, sino por su mejor amigo, quien sabe que le hubiera dicho. La rubia aprecio su figura, ya no tan… simple, más curvilínea y sonrió, sabía que no era fea. Pero atractiva era otra historia. Tom siempre le había dicho que era hermosa, pero casi siempre era cuando se arreglaba para alguna salida o por mera educación, jamás le había dicho que era "sexi" o algo así.

Aunque claro, eso solo lo había oído de Marco una vez en la tierra cuando hablaba de Jackie con Ferguson y Alfonso.

Y de cierto modo, aunque había comenzado con esa duda en base a la falta de reacción de su mejor amigo en la mañana, había terminado por preguntarse si no era atractiva para los hombres en general, solo por inercia, pero se había visto golpeada por la inseguridad.

Como amaba tener a su madre con ella en ese momento.

- Bueno… ya mañana le preguntare a Tom- se dijo a si misma al ver que el cielo de Mewni comenzaba a volverse de un negro azulado- … aunque no tengo idea de cómo lo hare…

Y sin quererlo, no pudo evitar preguntarse qué tan lejos estaba Marco en ese momento del castillo, pues aunque ahora ambos pasaban menos tiempo juntos, siempre sabían dónde estaba el otro. Que conste que el tiempo de las misiones con Hekkapoo y sus viajes dimensionales nocturnos no cuentan. Así que esa era la primera vez en mucho tiempo en que no sabía dónde estaba, la primera en mucho tiempo en la que estaban tan distanciados.

Realmente distanciados.

- Solo cuídate… por favor Marco- pidió, preocupada por su amigo.

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Bueno, bueno, sé que esto no es probablemente lo que esperaban que pasara, pero es algo importante, el próximo cap será algo diferente, y espero lo disfruten tanto o más que los que ya he escrito, en fin, como siempre, son libres de dejar sus opiniones, tanto constructivas como destructivas. Nos leemos la próxima.

¡Esperen! Algo que cabe aclarar, Marco, si, esta aprendiendo a percibir a la gente con la respiración, pero a diferencia de Zane que lo hace de forma natural, él necesita concentrarse en eso, o por lo menos estar alerta ya que apenas esta comenzando a desarrollar esa habilidad, no es capaz de hacerlo espontaneamente, aún, por lo que no sintió a Star durante su charla.

Solo aclarando, ahora si, hasta la proxima.

Sayonara~ :3