¡Hola!... ¡Uff! Debo decir que ha pasado tiempo desde la última vez que me pasé por aquí, pero créanme no es porque yo no quisiera, la escuela se esta poniendo ruda y pues debo decir que estudiar Contabilidad no es nada fácil, menos mal que no quise ser abogada porque sino... ay dios.

En fin, aprovecho el puente que hay ahorita en México para actualizar, este capitulo no es la gran cosa pero lo hice con cariño ;w;

Así que espero que les guste. Oh por cierto, muchas gracias a todos aquellos que han dejado reviews, si tuviera tiempo podría todos los nombres pero una pila de trabajos me espera y pues... perdónenme, no es mi intensión T^T

Ah, es cierto, hago una aclaración: por ahí más abajo hay una palabra, "fosforiloco (a)" los que vivan por acá en México pues ya saben qué es, pero igual habrá uno que otro que no la entienda... supongo. En fin, por aca fosforiloco lo decimos cuando vemos colores sumamente brillantes, no tanto por aquellos fosforescentes (los que tienen la propiedad para brillar en áreas obscuras), pero bueeh... creo que esa no ha sido mi mejor explicación =__=U

Ahora si al fic, estaré esperando los reviews TwT...


~Cuidando de unos Pequeños Dioses~

Chapter 11

-¿Y entonces, por qué termine así?- pregunto Edward viendo asesinamente a Cheshire quien reía por lo bajo

-Porque la señorita Pandora lo ordeno- contesto con simplicidad. El pelinegro frunció el ceño ofendido mientras veía a su dios hablando con la mencionada alemana

En tan solo unas pocas horas el Inframundo había recobrado su naturaleza, con espectros torturando almas de aquí para allá y los encargados de las prisiones atendiéndolas con suma seriedad, y mientras eso pasaba Pandora explicaba a Hades la teoría acerca de "la muerte es la salvación", dicho concepto que había atrapado por completo la atención del dios de los muertos. Asimismo le explicaba que él como dios que era podía otorgar una "vida eterna" a sus fieles espectros

-¿Entonces estas diciendo que si lo ataco con esta espada él no morirá?- cuestiono viendo a la pelinegra para después observar a la estrella del Vuelo

-No moriré a menos que haya un rosario con los frutos del Mokugenji- susurro Edward por lo bajo siendo escuchado solo por su compañero de armas quien atino a burlarse de él

-Exacto-

-Bien, entonces lo haré- decreto totalmente convencido. A paso lento y casi teatral se acerco al espectro que lo veía con cierto temor ante la rara y fría mirada del pequeño pelinegro, de un movimiento rápido lo atravesó con su espada, sintiendo de principio un dolor molesto y después nada

-¿Eh?- musito abriendo los ojos. Miro su pecho por unos segundos viendo como la sangre escurría de una llamativa herida que había atravesado incluso su Surplice

-¡Whoa! La espada del señor Hades es sorprendente- alabo Cheshire sentado en una roca al lado de Pandora –Jeh, hubiera estado mejor si te diera en la cara, Edward-

-¡Tsk! Calla, gatita- chisto con molestia el mencionado

-Pandora- llamo seriamente el menor con la voz mas grave y un tono mas autoritario –Efectivamente tienes razón, este sujeto no murió aun siendo atravesado por esta espada. Siendo así, entonces yo podré crear un mundo de salvación para todas las almas y ustedes estarán conmigo- concluyo casi con una pizca de alegría. Los tres presentes miraron expectantes al pelinegro para después verse entre si antes de responder

-Como diga señor Hades-

Por otro lado, en algún rincón del basto inframundo se veía al santo de Pegaso con varias quemaduras y moretones mientras que el resto de sus amigos lo regañaban

-Seiya, por eso te dije que ese no era mi hermano- repitió Shun mientras revisaba las heridas del santo

-Pero no es mi culpa que se parezcan tanto, si hasta tienen el mismo ceño fruncido- se defendió cual niño pequeño mientras que a Hyoga y Shiryu les resbalaba una gotita por la sien

-Aunque se me hace raro que ese espectro haya parado cuando Shun se lo pidió… por tercera vez- comento el ruso mientras se detenía a examinar el porqué de eso

-Eso se debe a que Shun es muy tierno, nadie se le puede resistir- respondió Seiya mientras sonreía bobamente haciendo que el peliverde frunciera el ceño al mas puro estilo moe y por "accidente" lo lastimara más de lo que ya estaba

-B-Bueno, no tenemos más que hacer aquí, será mejor regresar al santuario-

-Pero estoy cansado- chillo el pelicastaño sentado en el suelo, el rubio ojiazul sonrió con malicia ante la idea que había atravesado su cabeza como si de un santo dorado a la velocidad de la luz se tratará

-Claro Seiya, tu quieres dejar a la pequeña Saori en las garras de los demás santos sin saber siquiera si esta bien-

-¡Saori, es verdad! ¡Tenemos que irnos!- reacciono rápidamente el burro alado parándose de lo mas fresco e ignorando por completo el ardor de sus heridas se echó a correr

-¡Seiya, es por el otro lado!- grito Shiryu

-Guez, eso fue cruel Hyoga- regaño el santo de Andrómeda –Además diste a entender que los santos dorados son malos- ante eso el rubio comenzó a reír

-Shun, yo nunca menciono a los dorados, solo dije "los demás santos"-

-A-Ah, ya entiendo- respondió con un leve sonrojo en las mejillas debido a la vergüenza

-Como sea, es mejor regresar- interrumpió Shiryu comenzando a caminar seguido de los otros dos

O-o-o-o-o-o-o-o-o-O

Más arriba del Infierno, en las ruinas de la perdida Atlántida se podía vislumbrar al joven heredero de la familia Solo junto con los generales marinos y la rubia sirena

-¡Este lugar es sorprendente!- exclamo Poseidón admirando lo que quedaba de su templo, que aun siendo ruinas era bastante sorprendente

-Este es su reino señor Poseidón- comento Tethis sonriendo complacida ante la euforia del peliazul

-¿Mío? ¡¿En serio?!- cuestiono siendo respondido por la afirmación de Sorrento -¿Pero por qué esta todo destruido?-

-Eso se debe a que los santos de Athena lo destruyeron- bufo el general de Lymnades con molestia –Son unas completas molestias, es especial Ikki de Fénix-

-Admítelo Kaysa- rió Eo de Scylla –Sólo estas resentido porque tú técnica no funcionó con él-

-¡¿Huh?! Pero que me dices de ti rosadito, el niñato ese de Andrómeda te derroto de la manera mas humillante, todos nos dimos cuenta-

-¡P-Pero…!- balbuceo mientras su cara de tornaba de un rojo carmín casi fosforiloco

-¡Ahora tu cara combina con tu cabello, Eo!- se burlo Baian de Hipocampo

-No molestes, caballito de mar- respondió mirando a todos con malos ojos

-¡Oh, miren eso!- exclamo Isaac de Kraken señalando a un criatura deforme que nadaba hacia ellos

-¿Qué es eso?- pregunto Julián mirando al extraño ser que se aproximaba

-Me parece que es un Chauliodus Macouni- reflexiono Sorrento una vez que vio mejor a la criatura

-¿Eso se come?- inquirió el menor con gran duda

-Si fuera yo no me lo comería por nada- comento el general de Kraken viendo con asco al extraño pez, al mismo tiempo sus demás compañeros decían "Yo igual"

-Es verdad, ¿Pero que hace aquí?- se pregunto el general pelilila de Sirena

-Seguramente la cara fosforiloca de Eo lo atrajo- comento Baian riéndose a carcajadas

-Seguramente es eso- apoyo Krishna de Crisaor –Estos peces son de la zona abisal y se comunican mediante la propia luz que generan; pero no es razón para que este aquí, seguro esta perdido-

-¿Y se supone son ciegos, no?- pregunto Kaysa agitando la mano delante del pez que nadaba desorientado al ya no estar Eo sonrojado

-Así es, será mejor qu…-

-¡Ahí viene otro!- exclamo el mismo general de Scylla señalando otra cosa deforme que nadaba hacia ellos

¿Un Melanocetus Jonhsoni?-

-¿Sorrento, cómo es que sabes tanto acerca de estos peces? Usualmente poca gente los ha visto, por eso me sorprende que los conozcas- pregunto Tethis mirando al dueño de la flauta

-Supongamos que he estado leyendo los últimos meses en la mansión de la familia Solo-

-Entiendo-

El mencionado pez, una hembra de 15 centímetros, nado alrededor de cada uno de los presentes así como el Chauliodus la imitaba, de pronto ambos peces se detuvieron frente a la cara del señor de los mares, mientras pasaban unos segundos en los que ambos se admiraban como podían (haciendo referencia a dichos peces). Poco a poco la cara de Julián se tornaba entre azul y blanco hasta que por fin soltó un grito que hasta los mismos delfines se desorientaron debido a las ondas sonoras que produjo, de un solo brinco se coloco en los brazos de Tethis quejándose y casi lloriqueando debido a las grandes mandíbulas y colmillos de los peces

La sirena soltó un suspiro de resignación mientras se encaminaba hacia el templo con el dios colgado a ella como si de un mono se tratara

-Krishna, lleva a esos peces a la zona abisal- ordeno antes de cruzar el umbral al recinto

-¿Por qué yo?- se pregunto sin ánimos de acatar esa "orden"

-Porque eres el único que se atrevería a agarrarlos- contesto un sonriente Eo

-Para empezar esto fue tu culpa, Eo- chisto frunciendo el ceño

-Lo siento, lo siento, pero en realidad fue culpa de Kaysa-

-¡¿Mía?! ¡Tú fuiste el que se sonrojo!-

-¡Pero tú fuiste el que lo provoco!-

A los pocos segundos ambos generales ya se encontraban rodando por el suelo de la Atlántida y chocando con las ruinas provocando más de alguna hinchazón en la cabeza

-Descuida Krishna, yo iré contigo- se ofreció Sorrento agarrando casi con temor a uno de los peces

-Te lo agradezco-

Los últimos dos, Isaac y Baian, se miraron entre si pensando en lo que harían, sin llegar nada decidieron entrar al templo junto con la sirena


Y ahí estuvo todo por hoy, no sé cuando vuelva a actualizar... las tareas y compromisos y demás me agobian demasiado _

Y aparte me muero de hambre 8D

Nah, pero ya en serio, en cuanto tenga un espacio libre trataré de seguir con el fic, me daría mucha lástima dejarlo abandonado definitivamente, pero como no va a pasar pues sólo ténganme paciencia, por favor

Bueno, ahora si ya me voy, se cuidan mucho ¡Bye~!