ALEJANDOME DE TI:

-No puedo soportarlo.-hizo una mueca de dolor y prosiguió.- Ya no puedo estar a tu lado. Me asustas, me aterrorizas, es demasiado, quiero irme, ya no soporto estar a tu lado Edward.

-Bella…por favor.- decía su aún novio, entre pequeños susurros y ruegos.- No me dejes. No te haré daño, te lo puedo jurar en este mismo instante Isabella.

-Es solo que…ya no creo en ti, te conozco por tanto… y me pudiste ocultar algo tan importante… ¿Cómo creer en ti otra vez? Ya no puedo Edward.- lloraba mientras decía estas palabras, en cada lágrima derramada mostraba su amor hacia este hombre o vampiro.

-Me conoces mejor que nadie.- dijo de pronto, abriendo muy fuertemente los ojos.- Eres mi mejor amiga, mi novia, solo…no podía decírtelo, no es algo que digamos muy a menudo, pero…te juro que puedo controlarlo. Me alimento de animales y de bolsas de sangre; no necesito lastimar a nadie. Nunca te lastimaría a ti.

-Respóndeme algo.- pidió, más que como una petición sonó como una orden, pero de todas formas Edward asintió sumisamente.- ¿Por eso te pusiste así de extraño la vez pasada con la carne y la sangre? ¿Por tus ansias desesperadas de beber?- la muchacha guardaba la esperanza de que él riera y le dijera que era una estúpida broma o que incluso estuviera en un programa de bromas de Mtv, pero… al ver su expresión seria y su asentimiento, cada pequeña esperanza de que ello ocurriera desapareció por completo.- Por eso era, me mentiste ese día.- comentó con la voz rota.

-¡¿Qué se suponía que te dijera?! : "¡¿Soy un vampiro Bella, ámame como soy?"! Te hubieras puesto frenética, justo como ahora.- grito frustrado, halándose los cabellos.

-Merecía saberlo, merecía saber que mi maldito enamorado y mi maldito mejor amigo era un puto vampiro. Lo merecía Edward, y lo sabes muy bien.- ella también gritó, soltando toda su frustración con un vocabulario nada hecho para una jovencita de clase alta.

-Lo siento Bella…iba a decírtelo…- quiso continuar, pero no pudo, no quería seguir mintiéndole.

-¿Cuándo? ¿Cuándo fuera una anciana? ¿Cuándo nos casáramos? ¿Cuándo viviéramos juntos? ¿Cuándo tuviera que dar a luz y no pudieras con mi sangre?- gritó. No podía seguir escuchándolo, todo lo que salía de su boca eran mentiras.- Yo quería un futuro contigo, lo anhelaba, pero todo eso se acabó. Ya me harté de todo esto, me voy…y por favor no hagas lo de la "carrerita" otra vez. Ya tuve bastante por hoy.- lo miró hostilmente por una última vez y salió corriendo de la habitación, dejando al hombre que probablemente más había amado en su vida, que al final no resultó siendo un hombre si no un puto vampiro. ¡Maldita sea!

.

Al llegar a su habitación, destrozó todo lo que vio a su paso, rompió todas las fotos que tenía con Edward, todos los regalos, todas las cartas y videos, puso todo en una bolsa de basura y la aventó por la ventana. Se sentó en su cama, luego de eso, y rompió a llorar desconsoladamente, preguntándose porque había tenido que botar todas esas lindas cosas que tenía, y al acordarse el motivo, lloraba más fuerte.

Pero lo que ella no sabía era que abajo, un solitario y triste vampiro recogió la bolsa y se la llevo a su casa en medio del bosque.

No quería comer ni salir de su habitación, todos habían tratado de sacarla, sus padres y su pequeña hermanita, pero ninguno había podido hasta que Alice entró a la habitación.

-Tienes que dejar este estado depresivo de una maldita vez. Es horrible verte así.- la regañó Alice, moviendo la cabeza en gesto de desaprobación.

-Estoy bien.- dijo simplemente, acomodándose en la cómoda cama.

-Estás horrible Bella, nunca te había visto así de ojerosa, no te haz bañado o peinado en días, tu maquillaje está muy corrido, y obviamente no te haz lavado los dientes. ¿Qué le paso a mi súper linda amiga?- Todo lo que Alice decía era verídico; desde la discusión con Edward, Bella se había despreocupado tanto por sí misma que solo se había tirado en su cama, resignada de todos y todo.

-Terminé con Edward, ¿ok? No quiero hacer nada. Déjame tranquilo.- respondió aburrida, con una baja amenaza en su tono.

-¡Oh Dios! ¿Qué paso? Eran tan bonita pareja, se les veía tan bien.- dijo con pena Alice. Ella había sido una de las acérrimas defensoras de la pareja desde que la misma inicio.

-Resultó que es un mentiroso, me decepcionó y por mi puede irse al infierno…claro, si es que puede.- Bella lo dijo con un claro doble sentido, para ella como Edward estaba muerto en vida estaba en el limbo, nunca podría avanzar o retroceder.

-¿Te sacó la vuelta?- preguntó indignada.

Ella solo rió, ya hubiera querido que fuera eso.

-No me engaño con nadie Alice.- dijo algo enojada, no quería hablar con nadie. Le había prometido a Edward que no diría nada., y cumpliría esa promesa, pror más que la inquisitiva de Alice Brandon hiciera su aparición gloriosa.

-¿Entonces que paso? ¿Por qué dices que ya no confías en él?- Su amiga podía ser bastante irritante a veces, y esta era una de esas veces.

-Alice, diré esto solo una vez, así que espero que te quede bien claro. No quiero hablar de esto, ¿me entiendes?- No sabía que me pasaba, no era de hablarle así a Alice, pero desde que había terminado con Edward se había encerrado en una burbuja de la que no estaba dispuesta a salir tan rápido.

-Está bien, no era necesario que fueras tan ruda…pero entiendo, no volveré a preguntar.- ella solo asintió cautelosa, esto era extraño en Alice.- No te salvarás de que te saque de este horrible sitio.

-Alice, no quiero salir.- rogó.

-No me importa, iremos al cine, así que mete tu trasero a la ducha, porque así como estás no iremos a ningún sitio.

Ella solo se paró y bufando se metió a la ducha, sabía que cuando se le metía algo en la cabeza a Alice Brandon siempre se cumplía.